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LA ILUSIÓN DEMOCRÁTICA por Isabel Escudero

LA ILUSIÓN DEMOCRÁTICA por Isabel Escudero

(Contra la Democracia)

 

Con este mismo título (ya en el año 1992 y a través de la Revista Archipiélago) pusimos en tela de juicio la constitución misma de la Democracia, su engañosa naturaleza y su condición de traidora del pueblo. De entonces a acá todo tipo de atropellos, horrores y estupideces, como podridos frutos de la Democracia, nos han venido invadiendo la vida pública y privada. Desde hace ya años no hay más que abrir un periódico o encender el televisor para que en cascada -siempre renovada y al mismo tiempo inalterable- se nos caiga encima toda la miseria de este progresado Orden Democrático. Rostros de personajones del Gobierno, o de su Oposición (indistinguibles entre sí), Administradores del Estado o del Dinero (que hoy son los mismos) se nos presentan en la modalidad de delincuentes, de fascinerosos, junto a las complementarias figuras del Bueno: el Juez insobornable, el policía honrado, el intrépido periodista, etc. etc. como mascarones de un repetido telefilm servido puntualmente a la hora de las comidas a las familias democráticas. Este marcado signo de "realismo" a base de corruptelas y personalismos, viene a ser la constante de todas las Democracias evolucionadas en las llamadas Sociedades del Bienestar. Chismes y comadreos constantes con apariencias de novedades para entretener a las gentes como si se quisiera decir: "sí, pero estos son los malos, luego están los buenos, los verdaderos demócratas, la auténtica Democracia". Esa es la verdadera función de los corruptos: hacernos mantener la ilusión de una democracia inteligente y honrada, verdaderamente popular, siempre inalcanzable: ideal. No. La Democracia es esto de aquí y ahora: es esta y no otra la Democracia ideal: la auténtica Democracia. De ella y contra ella pues hablamos. No vengan ahora los más creyentes a acallar las críticas en nombre de "los ideales democráticos". Estos que padecemos son precisamente los ideales democráticos. Y esta Realidad democrática (ideal) se sostiene precisamente por sus crisis. Es su crisis permanente la que la sostiene, igual como las ilusiones de mudabilidad sostienen la Idea medular: la creencia inalterada. La apariencia de cambio en los actores sostiene la fe de que aquello podría ser otra cosa. Como si en vez de cuestionarse la Idea misma (por ejemplo del Matrimonio) uno o una tuviera la fe en que basta con cambiar los contrayentes una y otra vez para que aquello funcione. En el caso del Régimen Demotecnocrático, y su fe en el Hombre, en el individuo personal, las imperfecciones de cada moral particular vienen a crear la ilusión del concepto perfeccionado: el Hombre (y el Humanismo) como sustituto reemplazante de la idea de Dios, sus atributos y poderes, su perfección. El Régimen Tecnodemocrático está sustancialmente sostenido por el átomo de las Masas que no es otro que el Individuo personal, con su voluntad propia, su opinión personal, su libertad personal, etc. Todas esas fantasías tan prestigiosas y que tanto publicitan las Democracias. Se trata de atribuirle al individuo una soberanía de razón y hasta inocencia olvidando que, precisamente, ese individuo -tal como hoy funciona- es ya una construcción, una fabricación desde Arriba del propio Sistema Tecnodemocrático y sus poderes más operativos: La Información, el Mercado, el Dinero; los Medios llamados de Comunicación (más exactamente Medios de Formación de Masas) operan a través de la formación de individuos, diseñados paradójicamente con un modelo clónico pero con la ilusión personalizadora, al modo como la publicidad dice a todos: "especialistas en ti".

Veamos. Lo que ya entonces -en aquel numero de la revista Archipiélago- denunciábamos, se ha venido confirmando con creces. La estulticia democrática, la vanidad democrática: su radical vaciedad repleta de caras cambiantes, es hoy la pura realidad cotidiana. Hoy la vida de los ciudadanos no encuentra ya resquicios para librarse de ese impenitente atosigamiento desde Arriba de toda suerte de fechorías y trajines con sus correspondientes salvadores. Hipotecada la vida de las gentes, aplastada con los siniestros, y al mismo tiempo banales, tejemanejes de una clase entretenedora, audiovisual, adornada por una casta que se presenta como "intelectual" y que aspira a no ser menos y así poblar repetidamente hasta la saciedad las tertulias de la pantalla de la caja tonta haciendo el inflado gesto de la "crítica": una crítica conducente únicamente a la recreación de lo mismo con el sostenimiento de opiniones diversas (en el fondo la única), pero lejos de ninguna verdad, y sobre todo ajena al pueblo.

Es precisamente, esa aparente "exigencia de realismo", una de las trampas de la Democracia. Se pretende que se está hablando de algo físico, palpable, popular, cuando bien mirado ya los hechos mismos revelan su carácter ilusorio constitutivamente mentiroso. Por ejemplo la trampa previa consiste en cómo se puede creer que una minoría es la Mayoría (no sólo porque la población votante no deja de ser minoritaria respecto al común de las gentes, sino porque la posterior "representación democrática" siempre es una minoría personalizada cada vez menos representativa de nadie, a no ser de sí mismos, cada vez mas impresentables a medida que van entrando en la escena Democrática). Otra operación tramposa consiste en hacer creer que la Mayoría es todos, esa es otra de las claves de la ilusión democrática: el engaño en que se funda; a partir de esas ilusiones engañosas básicas todos los juegos ilusionistas posteriores, el baile de máscaras, los discursos inflados, los dineros escamoteados, no serían sino ilusiones menores con la que se adorna la gran mentira de la representación democrática: la ilusión de representación.

El papel real de los Medios de Comunicación, o de Formación de Masas, sería el de proteger -no sólo con críticas sino precisamente mediante ellas el poder del Régimen: la constante autorreproducción de estos Medios de amplificación y creación de opiniones juega fundamentalmente con el ilusorio recurso a la libertad individual, a la libertad de "expresión". La "libertad", ese motor que se suponía tradicionalmente como hálito de las revoluciones, se ha elaborado perfectamente como instrumento potenciador del individualismo y , por tanto, es una fórmula de privacidad a interés personal (el mismo "interés" que el de los bancos: el del dinero). El resultado del supuesto ejercicio y suma de esa "libertad" personal es el conformismo generalizado, la obediencia perfecta con el disimulo de la libertad personal. Ejemplo eximio de esta tramposa operación es el automóvil particular (perfecto ejemplo de ciudadano democrático: un coche un voto), que como sabéis propone y faculta ese tipo de ilusoria libertad individual, que bien mirado consiste (véase el ejemplo vivo en un atasco de autopista en fin de semana) en la obediencia extrema: ir al mismo sitio, por el mismo camino, a la misma hora que tu vecino, pero, eso sí, con la ilusión de que uno lo hace por libertad y gusto personal.

Otra trampa a la que recurren las Democracias del Bienestar: cuando se nos presenta a través de los Medios de Formación de Masas otras formas de dominio más primitivas o extemporáneas (por ejemplo con referencias al Tercer Mundo) se está distrayendo y confirmando como "ideal" esta forma del dominio democrático. No hay pues que distraerse con las tiranías de otros mundos, por ejemplo las mujeres del Régimen Demotecnocrático no deberíamos alentar a las mujeres de los Regímenes Monoteístas Subdesarrollados a seguir este modelo nuestro como modelo de liberación. Hay que ser capaces -hay que saber hacerlo- de atacar sus tiranías sin proponerles como alternativas liberadoras estas tiranías nuestras. Hay que desvelar y desilusionar al Mundo no Desarrollado contra éste del Régimen Tecnodemocrático: Modelo (por lo demás) el más perfecto y evolucionado de todos y al que parecen estar condenadas irremisiblemente todos los pueblos y todas las Culturas. No hay que tener miedo de levantarle las vendas a la Democracia para dejar ver sus heridas: la herida del pueblo bajo sus ropajes de bienestar y participación. No estamos tan desesperados como para aceptar que este modelo que tanto nos duele, que tanto ha contribuido a la demolición del pueblo y sus tradiciones, sea el único modelo fatal de gobierno de los hombres. No es incuestionable la Democracia, ni ésta ni cualquier Democracia. Ese aparente poder que el nombre mismo de Democracia pretende conceder al pueblo es también el que le desactiva y le mata. Ver sino cómo las Democracias han terminado radicalmente con las tradiciones populares, bajo el modelo uniformador del Progreso impuesto desde Arriba, y este modelo uniformador que mata las tradiciones para­dójicamente, alienta los Nacionalismos, la constitución de Estados más o menos disimulados, usando el engaño de los Pueblos, justamente sometiendo lo que hay de común y de razón en ellos: lo que hay de pueblo en los Pueblos.

Se atosiga al pueblo desde los llamados Medios de Comunicación con los nefandos pormenores de lo que por allá Arriba pasa (en el Gobierno y en el Gran Dinero) como si fuera un asunto físico, palpable, popular que de alguna manera atañera al corazón de las gentes. Con esa exigencia de realismo figurativo se entretiene y anestesia a las gentes de abajo y claro esa operación tiene su infalible éxito: basta que un ciudadano cualquiera se ponga al tanto de toda esa representación de la estulticia para que automáticamente ya no se pueda desentender de ella, la Información no es inocente. Ya queda marcada la inteligencia y la sensibilidad: se queda ya atrapado por esa estupidez de tener que escoger entre este o aquel personajón en vez de ir directamente a desvelar la vaciedad y ajeneidad misma del mecanismo seducido, el espectador, por el engaño de la ilusión de que él desde acá abajo puede hacer algo, al menos opinar, sobre lo que teóricameme debía pertenecerle, ya que fue él mismo el que con su "libertad personal" votó a futanito o a menganito, a este o a aquel Partido. Se busca desde Arriba la complicidad de los de abajo propiciando una especie de asignación de responsabilidad e ilusión de participación para cerrar este juego engañoso de la representación democrática. Para darle carnalidad con eso que ellos llaman la opinión pública. Pero nos preguntamos cómo todavía hoy día se puede hablar inocentemente de "opinión pública", y de "público". En primer lugar, a qué se le llama Público ¿a las Masas de Televidentes, puntualmente informados y atrapados en las mil y una sandeces que con celeridad de vértigo se les echa todos los días con la apariencia de que pasa algo? ¿Es eso lo que ellos llaman Público? No, esas son las Masas democráticas constituidas por individuos (átomos de esas Masas) previamente diseñados, fabricados y amamantados día a día desde esa eficaz escuela de los Medios de Formación de Masas. ¿Y a que se llama "opinión"?, no a ningún razonamiento libre y popular sino a la asimilación de esas opciones, de esas alternativas fatales que se proponen desde Arriba y ante las que hay que ejercer la tan prestigiosa y cacareada libertad de elección por lo que se escoge entre la misma basura pero con diferente envoltorio, al modo de como se ejerce la libertad de Hipermercado de una marca u otra (todas las mismas con diferente apariencia). Elija usted entre estas posibilidades, da igual lo que elija pero tiene la obligación de elegir: lo único que no se le permite es que no elija nada: que no compre, que no vote... etc. La infracción democrática es sólo decir No a esa obediencia. Ese mecanismo del Mercado de las Sociedades del Bienestar es el mismo mecanismo del manejo de la opinión democrática: elija usted, opine usted entre esas variedades informativas, entre estos tipos del abanico democrático que le presentamos, pero participe, vote y no apague el televisor. Esta ocupación con los entretenimientos de las élites del Estado, del Dinero, de la Justicia, o sea de los regentes de las Democracias, no es inocente; esta ocupación impide de raíz -porque es como un sustituto- cualquier razonamiento libre y desmandado, verdaderamente popular. Hay que elegir. Si Información/no sabiduría. Si opinión/no revolución. No es inocua la Información de Masas. Esa coartada democrática de que basta sacar a la luz las miserias del Estado y el Capital, de hacer "vox populi" los desmanes personales de los gobernantes, para que se desactive el Sistema es mentira. El Régimen Demotecnocrático vive y se sostiene precisamente por esos desmanes "personalizados"; esas crisis son las que sostienen y vertebran el Sistema. Sin esas patologías, sin todos esos tejemanejes con que ilusoriamente se mantiene en el pueblo la apariencia de cambio, el Sistema Demotecnocrático se vendría abajo. Es la Información desde Arriba, esa continua y acelerada ilusión de movimiento, la que sostiene la fe en el Régimen. La Democracia (en su modalidad Progresada) es necesariamente tecnológica y en su estado ideal: audiovisual.

Y que no se nos diga que un ataque frontal a la Democracia -tal y como aquí proponemos- supone un confinamiento a la dicotomía Democracia o Dictadura. Bien sabemos que esta tradicional oposición funciona, como bien ha funcionado a la inversa en nuestro pasado histórico: el oficio peor de las Dictaduras es hacer luego soportable cualquier tipo de gobierno. Pero la Democracia con su creencia en el cómputo de individuos y su fe en la Mayoría no es "en modo alguno" contraria a las dictaduras: representa tan sólo un desplazamiento, un perfeccionamiento del modelo: se constituye así la Democracia como Dictadura de la Mayoría. Es eso lo que se nos propone e impone, pero nos negamos a aceptar que esta Realidad sea todo lo que hay o pueda haber en el mundo y en el gobierno de los hombres. Hay otros mundos inexplorados, otros caminos por hacer, caminos de esos que el poeta dice que se hacen al andar. Estarán quizá fuera de la Historia. Pero si algo tienen que ver esos caminos no hechos con la anarquía es con la condición de que, fuera lo que fuere anarquía, su primera operación es negativa. Por ejemplo: decir No al sustituto: Democracia no es pueblo. Esta vía negativa no se agota y así no hay que dar nunca por sabido ni contado que es eso del pueblo, sino que ello mismo será pueblo porque se deje hablar con voz libre y razón desmandada: que dé señales allá donde florezca a cada instante, sea en la resistencia callada o en la boca de las gentes.

 

[Esta es la transcripción de la charla ofrecida por la poeta y profesora Isabel Escudero en el local de la Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) de Madrid, el 20 de octubre de 1995. Publicado como epílogo de "Contra el Hombre" (Agustín García Calvo, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2ª edición, Madrid 1997).De http://www.contranatura.org/articulos/Polit/Escudero-Ilusion.htm]

 

 ( "Publico.es", 29 marzo 2009)

El mundo vive su mayor crisis económica desde la Gran Depresión. En su génesis fue una crisis financiera, que tuvo como epicentro a Wall Street y como factor detonante a la explosión de la burbuja de las hipotecas basura en Estados Unidos. El efecto multiplicador de lo financiero se expandió por doquier, alimentado por pánicos y sustentado por vulnerabilidades, excesos y fraudes. Sin embargo, detrás de los factores puntuales existía un modelo económico que posibilitó lo anterior. Más allá de tratarse de una crisis del capitalismo, esta fue la resultante del tipo particular de capitalismo que se impuso globalmente tras la caída del Muro de Berlín.

La caída del Muro de Berlín representó el triunfo del capitalismo sobre el comunismo. Este capitalismo planteaba tantas variables como aspiraciones válidas a presentarse como la mejor expresión del mismo. Entre tales variables podían citarse a la anglosajona, a las múltiples vertientes de la Europa continental (renana, alpina, francesa, etc.) y a la asiática, que tanto éxito encontró en Japón y en el Sudeste de ese continente.
La diferencia fundamental entre la variable anglosajona y las demás citadas era clara. Mientras estas últimas enfatizaban el consenso, la estabilidad laboral y las redes de sustentación social, la primera resultaba mucho más agresiva en su naturaleza. Con una visión de corto plazo en materia de ganancias, menores garantías en el área la de seguridad laboral, una actitud mucho más flexible en cuanto a las condiciones de empleo y un culto por la desregulación, la versión anglosajona enfatizaba el lucro dentro del cabal respeto a las leyes del mercado.

Pronto se hizo evidente que la vertiente anglosajona no tenía rivales. El modelo asiático colapsó como opción válida, luego de la prolongada crisis sufrida por el Japón desde finales de los ochenta y del cataclismo que golpeó a las economías del Sudeste asiático en 1997. Al mismo tiempo, las economías continentales de Europa se evidenciaron incapaces para mantener el paso definido por la economía de mercado anglosajona.

Desde luego, cuando hablamos del modelo anglosajón nos referimos básicamente al norteamericano. Ello no significa minusvalorar la paternidad británica del modelo en tiempos de Adam Smith, ni el hecho de que sus primeros signos de resurrección se hubiesen producido en la Gran Bretaña de Thatcher. Tampoco implica menospreciar la predilección por la economía de mercado en otros países anglosajones como Australia o Nueva Zelanda. Sin embargo, lo fundamental del neoliberalismo que se difundió por el mundo a partir de la década de los ochenta estuvo sustentado en elementos idiosincrásicos y culturales propios de Estados Unidos. Fue el extraordinario dinamismo de esa economía el que permitió que su modelo fuese el encargado de llevar sobre sus hombros al proceso de globalización económica.

La esencia propiamente norteamericana del modelo tiene que ver con una particular amalgama entre darwinismo social y calvinismo. De acuerdo al primero, la sociedad humana, al igual que la naturaleza, responde a un proceso de selección dentro del cual sólo el más apto sobrevive. Las víctimas son la resultante natural de una dinámica competitiva, frente a la cual no debe producirse interferencia externa. De acuerdo al calvinismo, por su parte, la condena o la salvación eternas vienen predeterminadas antes del nacimiento de la persona. No obstante, el éxito o el fracaso en la vida serán indicativos de si la persona está destinada a salvarse o a condenarse. De aquí que la riqueza sea vista como la manifestación de un propósito divino y de que todo esfuerzo externo por apoyar a los menos favorecidos resulte una interferencia a ese propósito. No olvidemos que el darwinismo social se arraigó en Estados Unidos con una fuerza que no conoció en ninguna de sus contrapartes del mundo anglosajón, mientras que la cuna de la democracia norteamericana fue la Iglesia calvinista, como bien lo recordaba Bernard-Henry Levy en su obra American Vertigo. Fue en esa Iglesia donde sus primeros colonos definieron los trazos fundacionales de un modelo societario que aún pervive: el individualismo en tanto expresión de la “comunicación directa” con Dios, la libertad de conciencia como resultado de la práctica de leer las escrituras sin intermediación, etc.

Marianne Debouzy describe esta amalgama en los siguientes términos: “Las dos doctrinas, el puritanismo y el darwinismo, se unieron para brindar justificación a la riqueza, la cual pasa a presentarse como resultado simultáneo de la escogencia divina y de la selección natural” (Le Capitalisme ‘Sauvage’ aux Etats-Unis, Paris, Editions du Senil, 1972, p. 144). Lo característico del capitalismo en su versión norteamericana es, precisamente, el aceptar éxito y fracaso como expresiones de una lucha por la supervivencia que se inserta dentro de un propósito divino. No en balde el planteamiento de Joseph Stiglitz: “Bajo esta perspectiva, la redistribución del ingreso no sólo sustrae incentivos para el trabajo y el ahorro sino que resulta inmoral, pues priva a los individuos de la recompensa que merecen” (Making Globalization Work, London,Allen Lane, 2006, p. xvii).

Al actuar como correa de transmisión de la globalización económica, el modelo estadounidense se impuso por doquier. Ello dio lugar al proceso de transculturización más ambicioso y acabado que recuerde la historia. Culturas por entero ajenas a la angustia existencial por el lucro, al carácter depredador de la competencia o a la pasividad del Estado frente a libre juego de las fuerzas económicas se vieron subsumidas bajo esta visión del mundo. No en balde la facilidad con la que una crisis financiera de Wall Street se transformó en una crisis económica global.
Aún hoy, mientras Obama hace inmensos esfuerzos por sacar a la economía de su país del foso, los republicanos, portavoces del modelo fracasado, se oponen a la interferencia por parte del Estado.

* Alfredo Toro Hardy es Embajador de Venezuela en España

¿CONSTRUIR O DESTRUIR? por Agustín García Calvo

¿CONSTRUIR O DESTRUIR? por Agustín García Calvo

 

La costrucción es cosa de Ellos, de los defensores de la Realidad y de los sustentadores del Poder y por tanto de los sacerdotes, filósofos, literatos y científicos que están, en principio, a su servicio. Ellos costruyen y costruyen de esta manera, empezando, como es natural, por lo Futuro. Saben el fin, saben adónde se dirige un movimiento político, adónde se dirige una investigación científica, y entonces se aprestan, con los procedimientos que les es dado, a realizar ese Futuro. Realizar ese futuro, es decir, realizar lo que ya de antemano se sabe, es lo mismo que decir hacer lo que ya está hecho. De manera que ése es el truco de la costrucción y la cuestión consiste en eso. Efectivamente, por todas partes se costruye. Nada más tenéis que ver las obras públicas para nada, por todas partes; la producción de automóviles, el sustentamiento de los Estados, del color que sean; todo es costrucción, es en lo que la Realidad consiste. Esta costrucción, que quiere decir hacer lo que ya estaba hecho, realizar lo futuro. De manera que cualquiera cosa que en nosotros quede de no conforme con ese procedimiento, que encuentre, que sienta, que hay ahí una falsificación, un bulo, no puede admitir esa vía de la costrucción. Poder quiere decir, precisamente, la conversión en Futuro, en probabilidades, en cuentas, que al fin son Dinero, las posibilidades que de verdad son sin fin, las posibilidades que no tienen número ni fin ninguno. Esas posibilidades es lo que al pueblo, que no existe, a mí, en la medida que no existo, lo llaman como algo bueno, alguna posibilidad de vida o como se le quiera decir, llamar..., de amor, de libertad, y todo eso. De manera que cualquier cosa que sea reducir esas posibilidades sin fin a un Futuro que se va a realizar y que por tanto no va a ser nada más que una reproducción de lo mismo, es algo con lo que hay que estar elementalmente en contra ¿no? El que dice NO, el des, que está en la palabra destruir, si queréis. Se piensa que la costrucción es simplemente la afirmación o la reafirmación de una destrucción de las posibilidades, destrucción de vida, destrucción de razonamiento, destrucción de pensamiento, y que por tanto una destrucción de esa destrucción es lo único que puede abrir las vías para las posibilidades sin fin.

 

*  No se sorprenda el lector por ver transgredidas, en algunos casos, la ortografía de la Real Academia de la Lengua Española. Por deseo expreso del entrevistado, mantenemos y respetamos su pronunciamiento público de no usar ortografías traidoras al hablar

 

Extractado de : http://www.lahaine.org/index.php?p=15448

EL AYATULLAH JAMENEI RESPONDE AL PRESIDENTE OBAMA

EL AYATULLAH JAMENEI RESPONDE AL PRESIDENTE OBAMA

 El cambio de actitud de EEUU tenemos que verlo en las acciones y no en las palabras

IRNA. 24 de marzo de 2009

El ayatolá Ali Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán, ha dado un discurso público en el santuario del Imán Reza, en Mashad, ante miles de peregrinos, en el que ha hablado sobre la relación que se ha mantenido con el gobierno de EEUU desde principios de la Revolución, ya fuera éste demócrata o republicano: “Las provocaciones de los detractores y el contribuir al secesionismo y a los terroristas fue lo primero que hizo Washington como acto hostil contra Teherán, política ésta que según información totalmente fidedigna aún elementos norteamericanos siguen estando relacionados con elementos del delincuencia en las zonas fronterizas entre Irán y Pakistán”, ha declarado.


El ayatolá Jamenei recordó los miles de millones de dólares que han retenido o de los que se han apoderado, de las pertenencias del pueblo de Irán, que supusieron “luz verde” y un “apoyo multilateral” para que el régimen baathista de Sadam atacara Irán y le impusiera una guerra que duró ocho años que acabó con la vida de alrededor de 300.000 jóvenes en este país, que tuvo como colofón, el ultimo año de dicha guerra, el derribo de un avión de pasajeros iraní por parte de EEUU en el que murieron 300 personas, entre hombres, mujeres y niños. “Esas fueron otras de las acciones hostiles del gobierno estadounidense contra el pueblo de Irán. ¿Puede la nación iraní olvidar estas cosas?”

El guía supremo se refirió a los treinta años de sanciones que lleva soportando Irán, al apoyo de Washington a “bandas terroristas” que atentaron contra la vida de muchas personas en Irán, a la generación de conflictos en la región, al respaldo sin paliativos a los “criminales sionistas” y a la permanente amenaza de un ataque armado estadounidense como muestra de la “incesante hostilidad” de EEUU, y añadió: “Las autoridades norteamericanas han insultados muchas veces a las autoridades iraníes en estos treinta años, y algunos de ellos han deseado erradicar esta gran y noble nación.”

FELICITACIÓN DE OBAMA

Sobre el nuevo gobierno que ha subido al poder en EEUU y el reciente gesto que ha tenido el presidente estadounidense, Barak Omaba, que ha dicho que le tiende la mano a Teherán, el Ayatolá Jamenei declaró: “Ellos dicen que le tienden la mano a Irán, y nosotros decimos que si debajo de esa mano de terciopelo tienen una de hierro escondida, entonces ese gesto no tiene ningún significado ni valor.”

Sobre la felicitación de Obama por la llegada del nuevo año iraní, el Nowruz, manifestó: “Incluso en ese mismo mensaje de felicitación se calificó al pueblo iraní como partidario del terrorismo y se daba por hecho que intenta hacerse de armas nucleares. ¿Es eso una felicitación o una continuación de las acusaciones?”

Ignoro de verdad quién es el que toma las decisiones en EEUU —prosiguió—, si el presidente, el Congreso o elementos que hay tras los bastidores, pero de todas maneras insisto en que el pueblo de Irán es calculador y cabal en sus asuntos y no se da a los sentimentalismos.”

Sobre las proclamas en pro del cambio proferidas por Obama en su campaña electoral, el líder se dirigió al mandatario estadounidense en segunda persona, al decir: “Si realmente lo que ha cambiado es sólo una pequeña parte de su retórica, muéstrelo. ¿Acaso ha tocado a su fin la enemistad que le profesa al pueblo de Irán? ¿Ha liberado usted las pertenencias de Irán? ¿Ha levantado las sanciones? ¿Ha renunciado a seguir con la mano metida en el cenagal de la mala propaganda? ¿Ha acabado ya con la defensa incondicionada del régimen sionista? El cambio no debería consistir en palabras ni en intenciones insanas, y si lo que quiere es únicamente cambiar de política y táctica pero manteniendo los objetivos de antes, entonces esto es un fraude y no un cambio. Pero si lo que usted tiene en mente es un verdadero cambio, éste debe observarse en sus actuaciones. De todas formas, todas las autoridades norteamericanas y demás tienen que saber que al pueblo iraní no se le puede engañar ni intimidar.”

Si no cambiáis podéis estar seguros de que las tradiciones divinas y los pueblos os cambiarán”, sentenció el ayatolá Jamenei tras referir que las autoridades de Washington no tienen más opción que apostar por el cambio.

El líder instó a las autoridades de EEUU a que reflexionen el porqué su país es odiado por la opinión pública internacional, y enumeró algunas de las causas de esto, como la continuación de su política imperialista, el que imponga su voluntad a los pueblos y su trato de doble rasero en cuestiones diversas, y volvió a dirigirse a los dignatarios de Washington en estos términos: “Aprendan de esas realidades, por vuestro propio bien y por el bien de vuestro país, renuncien a esas políticas y comportamientos y así vuestra imagen irá cambiando paulatinamente ante la opinión pública del mundo.”

Reflexionen ustedes mis palabras con minuciosidad, y, naturalmente, no se las den a los sionistas para que las traduzcan sino consultad con gentes de bien”, agregó al tiempo que reiteraba que “lo que tenemos que decir es que mientras el gobierno norteamericano no cambie de método, política y acciones y continúe por el mismo rumbo que el de estos últimos treinta años, nuestra nación será la misma que durante estos treinta años se ha ido haciendo cada vez más fuerte, más curtida y más experimentada.”

A nuestro pueblo le disgusta que le hablen con amenazas”, enfatizó, a la vez que puntualizaba que “naturalmente, nosotros no tenemos antecedentes del nuevo presidente de EEUU ni de su nuevo gobierno, así que emitimos nuestro juicio sobre la base de sus actuaciones.”

Las camisetas de los defensores del Occidente Judeocristiano(*)

(De Guerra Sionista)

Se fabrican por encargo para unidades del Ejército terrorista y genocida israelí. Camisetas que no se ven por las calles, pero que los soldados asesinos sionistas visten en los cuarteles.

“Un tiro, dos muertos” es el lema bajo el dibujo de una musulmana embarazada. “Mejor use Durex”, se lee sobre una mira telescópica por la que se ve una niña muerta con un peluche. En otra se imprime: “Confirmar la muerte”. Es decir, se dispara a la cabeza de un herido a quemarropa.

Los excesos abundan y los castigos brillan por su ausencia. Un soldado terrorista sionista que vació un cargador sobre una niña herida en 2004 en Rafah se presentó voluntario para la reciente campaña genocida de Gaza. “Mi mayor preocupación es la pérdida de humanidad en las guerras prolongadas”, decía, años atrás, el hoy jefe del Estado Mayor terrorista del Ejército sionista, Gaby Ashkenazi.

* Pedidos on-line en Infokrisis, Minutodigital, LutraShop, etc.

Vincenzo Vinciguerra:

Vincenzo Vinciguerra:

Fuente: http://www.marilenagrill.org/

Recordemos por siempre el bello rostro sonriente de Eluana Englaro, tan lleno de vida, felicidad, esperanza, antes de que un destino cruel le decretara la muerte.

Porque Eluana había muerto hacía veintidós ya, pero la ciencia moderna es capaz de mantener un cuerpo con vida, condenando a quien muere a permanecer encadenado sobre el camastro del hospital, alimentado e hidratado mediante maquinas, porque con la máxima arrogancia se pretende decidir la muerte, se finge haberla derrotado, sustituyendo a Dios.

Y este acto de barbarie y de herejía se comete en nombre de Dios y de la defensa de la vida.

En realidad, el manzoniano Dios “asusta e inspira, que auxilia y que consuela “ se había posado sobre el lecho doliente de Eluana, que había vuelto ya a la casa del Padre dejando en esta tierra un cuerpo inerte sobre el cual se han encarnizado tantos porque, se aseguraba, que Eluana estaba viva.

Pero al contrario, Eluana dormía el sueño sin sueños del que nunca se ha de despertar.

Nos ha dejado, hace ahora veintidós años, en un mundo de barbarie en el que se acusa a un padre de “homicidio voluntario”, en vez de perseguir a los varios Gasparri [i] y asociados que han acusado de asesinos de su hija a Giuseppe Englaro y a su mujer.

La calumnia en este País es todavía un delito perseguible de oficio, del que todos los que se han atrevido a acusar a Giuseppe Englaro de haber quitado la vida a Eluana deberían haber respondido.

Y sin embargo, la fiscalía de Udine, aun a sabiendas de que Giuseppe Englaro hizo exactamente lo que se le había autorizado por parte de un Tribunal de Casación, primero, y por el Tribunal Supremo, después, no ha dudado en investigarle por “homicidio voluntario”.

“Un acto obligado”, ha explicado la fiscalía de Udine que, por coherencia, debería imputar por complicidad en homicidio voluntario a los jueces de la Corte de Apelación de Milán y a los del Tribunal Supremo.

No lo ha hecho. No lo hará nunca. Y sin embargo, sin el “concurso” de los jueces, Giuseppe Englaro no habría podido nunca desconectar los instrumentos que alimentaban el cuerpo inerte y devastado de su hija.

Si lo de Eluana es un homicidio, Giuseppe Englaro comparece en calidad de ejecutor material, y los jueces de apelación y Casación como inductores del delito.

Que vivimos una crisis de civilización lo demuestra el hecho de que un hombre pueda ser perseguido por los jueces por cumplir al pie de la letra las resoluciones de dos sentencias emitidas por otros magistrados.

Los jueces italianos no han perseguido a Roberto Formigoni [ii], presidente de la Región Lombarda, por todo lo que ha hecho para impedir que la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Eluana fuera cumplida.

No han imputado delito alguno a quienes han intentado a toda costa impedir la aplicación de una sentencia en firme.

Se persigue a aquel que la ha aplicado, culpable de haber respetado la ley.

El Estado italiano abolió la pena de muerte en 1947, el del Vaticano sólo en 1969, con la evidente confianza de poder aplicarla todavía a herejes y similares, en nombre obviamente de Dios.

La hipócrita campaña en defensa de la vida desencadenada por el Vaticano debería provocar la indignada reacción de cuantos creen en la vida y en consecuencia, del derecho del hombre a morir cuando la Fatalidad, el Destino, Dios así lo dispongan.

Solamente en este Occidente errático, confuso, desorientado se puede tolerar que quien se proclama vicario de Cristo incite a la rebelión contra Cristo que, por ser Dios, determina la vida y la muerte de los hombres.

No parece que Dios haya delegado en Benedicto XVI y en los artilugios de la ciencia moderna la potestad de ser ellos quienes decidan sobre la vida y la muerte de los seres humanos que tienen la desdicha de haber nacido y de vivir en Italia.

¡Es demasiado!

Pase que un reincidente sea presidente del Gobierno y se fabrique leyes a medida para no ser procesado; que un -a su modo- habilidoso como Maurizio Gasparri se siente en el Senado; que para abrirse paso y hacer carrera, hoy, sea necesario exhibir el certificado de chaquetero; que los colegas y los amigos de Marcello Dell`Utri [iii] se presenten como campeones de la antimafia, pero que se pretenda también que esta turba de curas, corruptos, corruptores, ladrones, mafiosos, quiera incluso decidir cuándo debemos morir, es absolutamente inaceptable.

Hoy, finalmente, Eluana descansa entre los montes de la Carnia, en el silencio del pequeño cementerio del Paluzza.

Corresponde a nosotros, los vivos, la tarea de expresar solidaridad y cercanía a Giuseppe Englaro y decirle basta a este sistema liberticida y delincuente, bendecido por una Iglesia católica que continua buscando sus intereses con el cinismo y la ferocidad de siempre, no ocupándose del bien ajeno sino solo del propio.

Ante el indecoroso espectáculo ofrecido por la cobardía de cuantos se han atrevido a acusar a un padre de homicidio, indiferentes a sus sufrimientos y a su calvario, resulta natural parafrasear a madame Roland y decir: “Dios mío, cuántos delitos se cometen en tu nombre”.


                                                                        Vincenzo Vinciguerra

Opera, 4 de marzo de 2009

Publicado en la Página-web Marilena Grill.

(Trad. A. Beltrán)

 



NOTAS

1- Maurizio Gasparri, jefe del grupo parlamentario de la Derecha (Popolo della Libertà) en el Senado. Destacado ideólogo del MSI, primero, y dirigente político de Alleanza Nazionale, después. Brazo derecho de Gianfranco Fini.

2 -Importante exponente de Forza Italia, el partido-empresa del delincuente Silvio Berlusconi, actual presidente del Gobierno italiano e íntimo amigo del ex presidente español Aznar

3- Senador del PdL. Condenado por asociación mafiosa y fraude fiscal. Impune.

Visiones y Revisiones: Ernest JÜNGER

Visiones y Revisiones: Ernest JÜNGER

La Tradición

Tradición: para una estirpe dotada de la voluntad de volver a situar el énfasis en el ámbito de la sangre, es palabra fiera y bella. Que la persona singular no viva simplemente en el espacio. Que sea, por el contrario, parte de una comunidad por la cual debe vivir y, dada la ocasión, sacrificarse; esta es una convicción que cada hombre con sentimiento de responsabilidad posee, y que propugna a su manera particular con sus medios particulares. La persona singular no se halla, sin embargo, ligada a una superior comunidad únicamente en el espacio, sino, de una forma más significativa aunque invisible, también en el tiempo. La sangre de los padres late fundida con la suya, él vive dentro de reinos y vínculos que ellos han creado, custodiado y defendido. Crear, custodiar y defender: esta es la obra que él recoge de las manos de aquéllos en las propias, y que debe transmitir con dignidad. El hombre del presente representa el ardiente punto de apoyo interpuesto entre el hombre pasado y el hombre futuro. La vida relampaguea como el destello encendido que corre a lo largo de la mecha que ata, unidas, a las generaciones… las quema, ciertamente, pero las mantiene atadas entre sí, del principio al fin. Pronto, también el hombre presente será igualmente un hombre pasado, pero para conferirle calma y seguridad permanecerá el pensamiento de que sus acciones y gestos no desaparecerán con él, sino que constituirán el terreno sobre el cual los venideros, los herederos, se refugiarán con sus armas y con sus instrumentos.

Esto transforma una acción en un gesto histórico que nunca puede ser absoluto ni completo como fin en sí mismo, y que, por el contrario, se encuentra siempre articulado en medio de un complejo dotado de sentido y orientación por los actos de los predecesores y apuntando al enigmático reino de aquéllos de allá que aún están por venir. Oscuros son los dos lados, y se encuentran más acá y más allá de la acción; sus raíces desaparecen en la penumbra del pasado, sus frutos caen en la tierra de los herederos… la cual no podrá nunca vislumbrar quien actúa, y que es todavía nutrida y determinada por estas dos vertientes en las cuales justamente se fundan su esplendor sin tiempo y su suprema fortuna. Es esto lo que distingue al héroe y al guerrero respecto al lansquenete y aventurero: y es el hecho de que el héroe extrae la propia fuerza de reservas más altas que aquéllas que son meramente personales, y que la llama ardiente de su acción no corresponde al relámpago ebrio de un instante, sino al fuego centelleante que funde el futuro con el pasado. En la grandeza del aventurero hay algo de carnal, una irrupción salvaje, y en verdad no privada de belleza, en paisajes variopintos… pero en el héroe se cumple aquello que es fatalmente necesario, fatalmente condicionado: él es el hombre auténticamente moral, y su significado no reposa en él mismo únicamente, ni sólo en su día de hoy, sino que es para todos y para todo tiempo.

 Cualquiera que sea el campo de batalla o la posición perdida sobre la que se halle, allí donde se conserva un pasado y se debe combatir por un futuro, no hay acción que esté perdida. La persona singular, ciertamente, puede andar perdida, pero su destino, su fortuna y su realización valen en verdad como el ocaso que favorece un objetivo más elevado y más vasto. El hombre privado de vínculos muere, y su obra muere con él, porque la proporción de esa obra era medida sólo respecto a él mismo. El héroe conoce su ocaso, pero su ocaso semeja a aquel rojo sangre del sol que promete una mañana más nueva y más bella. Así debemos recordar también la Gran Guerra: como un crepúsculo ardiente cuyos colores ya determinan un alba suntuosa. Así debemos pensar en nuestros amigos caídos y ver en su ocaso la señal de la realización, el asentimiento más duro dirigido a la propia vida. Y debemos arrojar lejos, con un inmundo desprecio, el juicio de los tenderos, de aquellos que sostienen cómo “todo esto ha sido absolutamente inútil”, si queremos encontrar nuestra fortuna viviendo en el espacio del destino y fluyendo en la corriente misteriosa de la sangre, si queremos actuar en un paisaje dotado de sentido y de significado, y no vegetar en el tiempo y en el espacio donde, naciendo, hayamos llegado por casualidad.

No: ¡nuestro nacimiento no debe ser una casualidad para nosotros! Ese nacimiento es el acto que nos radica en nuestro reino terrestre, el cual, con millares de vínculos simbólicos, determina nuestro puesto en el mundo. Con él nos convertimos en miembros de una nación, en medio de una comunidad estrecha de ligámenes nativos. Y de aquí que vayamos después al encuentro de la vida, partiendo de un punto sólido, pero prosiguiendo un movimiento que ha tenido inicio mucho antes que nosotros y que mucho después de nosotros hallará su fin. Nosotros recorremos sólo un fragmento de esta avenida gigantesca; sobre este tramo, sin embargo, no debemos transportar sólo una herencia entera, sino estar a la altura de todas las exigencias del tiempo.

 Y ahora, ciertas mentes abyectas, devastadas por la inmundicia de nuestras ciudades, surgen para decir que nuestro nacimiento es un juego del azar, y que “habríamos podido nacer, perfectamente, franceses lo mismo que alemanes”. Cierto, este argumento vale precisamente para quienes lo piensan así. Ellos son hombres de la casualidad y del azar. Les es extraña la fortuna que reside en el sentirse nacido por necesidad en el interior de un gran destino, y de advertir las tensiones y luchas de un tal destino como propias, y con ellas crecer o incluso perecer. Esas mentalidades siempre surgen cuando la suerte adversa pesa sobre una comunidad sancionada por los vínculos del crecimiento, y esto es típico de ellas. (Se reclama aquí la atención sobre la reciente y bastante apropiada inclinación del intelecto a insinuarse parasitariamente y nocivamente en la comunidad de sangre, y a falsear en ella la esencia según el raciocinio… es decir, a través del concepto, a primera vista correcto, de “comunidad de destino”. De la comunidad de destino, sin embargo, formaría parte también el negro que, sorprendido en Alemania al inicio de la guerra, fue envuelto en nuestro camino de sufrimiento, en las tarjetas del pan racionado. Una “comunidad de destino”, en este sentido, se halla constituida por pasajeros de un barco de vapor que se hunde, muy diversamente de la comunidad de sangre: formada ésta por hombres de una nave de guerra que desciende hasta el fondo con la bandera ondeando).

El hombre nacional atribuye valor al hecho de haber nacido entre confines bien definidos: en esto él ve, antes que nada, una razón de orgullo. Cuando acaece que él traspase aquellos confines, no sucede nunca que él fluya sin forma más allá de ellos, sino en modo tal de alargar con ello la extensión en el futuro y en el pasado. Su fuerza reside en el hecho de poseer una dirección, y por tanto una seguridad instintiva, una orientación de fondo que le es conferida en dote conjuntamente con la sangre, y que no precisa de las linternas mudables y vacilantes de conceptos complicados. Así la vida crece en una más grande unidad, y así deviene ella misma unidad, pues cada uno de sus instantes reingresa en una conexión dotada de sentido.

 Netamente definido por sus confines, por ríos sagrados, por fértiles pendientes, por vastos mares: tal es el mundo en el cual la vida de una estirpe nacional se imprime en el espacio. Fundada en una tradición y orientada hacia un futuro lejano: así se imprime ella en el tiempo. ¡Ay de aquél que cercena las propias raíces!… éste se convertirá en un hombre inútil y un parásito. Negar el pasado significa también renegar del futuro y desaparecer entre las oleadas fugitivas del presente.

Para el hombre nacional, en cambio, subsiste un peligro por otro lado grande: aquél de olvidarse del futuro. Poseer una tradición comporta el deber de vivir la tradición. La nación no es una casa en la cual cada generación, como si fuese un nuevo estrato de corales, deba añadir tan sólo un plano más, o donde, en medio de un espacio predispuesto de una vez por todas, no sirva otra cosa que continuar existiendo mal o bien. Un castillo, un palacio burgués, se dirán construidos de una vez y para siempre. Pronto, sin embargo, una nueva generación, empujada por nuevas necesidades, ve la obligación de aportar importantes cambios. O por otro lado la construcción puede acabar ardiendo en un incendio, o terminar destruida, y entonces un edificio renovado y transformado viene a ser construido sobre los antiguos cimientos. Cambia la fachada, cada piedra es sustituida, y todavía, ligada a la estirpe como se encuentra, perdura un sentido del todo particular: la misma realidad que fue en un principio. ¿Tal vez puede decirse que incluso tan sólo durante el Renacimiento o en la edad barroca ha existido una construcción perfecta? ¿Acaso es que entonces se detiene un lenguaje de formas válido para todos los tiempos? No, pero aquello que ha existido entonces, permanece de algún modo oculto en lo que existe hoy. Y hoy en día, ello es quizás audazmente articulado como expresión de un sentir en las valoraciones de las supremas energías productivas, aun cuando a pesar de todo tal expresión es pensable únicamente sobre el terreno estratificado de la tradición. En cada línea, en cada unidad de medida, vibra secretamente eso que ha sido, y todavía esto es el presente y determina el rostro del conjunto, tanto como para elevarnos y arrastrarnos en el sentimiento que así se expresa: he ahí aquello que somos, ¡he ahí aquello que somos nosotros mismos! Y así debe ser. Así también, la sangre de la persona singular está mezclada por millares de corrientes de sangre misteriosa, a pesar de que esa persona singular no es por esto la suma de sus predecesores, no es sólo el portador de su voluntad y de la calidad de aquéllos, sino que, según una neta y bien definida peculiaridad, él es también él mismo. E igualmente, este es el caso para quien contempla la forma que abrazan la nación y el Estado. Ayer teníamos un imperio, hoy tenemos una república… mañana tendremos acaso de nuevo un imperio, y pasado mañana una dictadura. Cada una de estas figuras guarda, como invisible heredad, más o menos oculta en la profundidad de su lenguaje de formas, el contenido de aquello que es pasado; cada una de ellas tiene en cambio el deber de ser en todo y por todo ella misma, porque sólo así será alcanzada la plena valoración de la fuerza.

Esto vale también en estos momentos, para cada uno de nosotros. Ser herederos no significa ser epígonos. Y vivir en una tradición no quiere decir limitarse a aquella tradición. Heredar una casa comporta el deber de administrarla, y no ciertamente el de hacer de ella un museo. Se conservará así el consejo de los ancestros: “El reino deberá permanecer para nosotros (1)”, dijo Lutero depositando la piedra para edificar una iglesia; él sabía bien que un reino y un edificio, una fuerza y su expresión temporal, no son la misma cosa. “En verdad, el reino deberá permanecer para nosotros”, y esto vale también para cuanto nos ocupa, y una semejante voluntad de lo esencial se refiere también a nuestra real tradición: con la cual podemos contar bajo el techo de una república con la misma seguridad con la que puede acomodarse bajo un imperio. Aquello que de verdad importa es que la gran corriente de sangre se sirva de cada medio y de cada dispositivo ofrecido por el tiempo. Si un enfrentamiento se consuma con los medios de una república o con aquéllos del directorio, en cada caso uno sólo y el mismo será el resultado, siempre que se alcance un tal resultado. En la época del arma blanca se debía vencer con la espada… en el tiempo de las máquinas, con las ametralladoras, los tanques, los enjambres de bombas y los asaltos con gas. En una época patriarcal, un ejército debía tener fe en la lucha por el propio soberano y señor.. en el tiempo de las masas puede uno ilusionarse con afrontar la muerte en nombre de cualquier progreso de naturaleza civil o económica. Las propias ideas, la propia fe y moralidad aparecerán cambiantes según la iluminación de los reflejos de las épocas. Precisamente así: cambiantes deberán ser, y esto no dependerá, por cierto, de las propias visiones particulares, de las preguntas singulares o de objetivos contingentes… dependerá del hecho de que toda la fuerza de aquellas ideas, fe y moralidad, deberá ser realizada en el ámbito del Reich.

También a nosotros nos ha sido impuesto el deber de apuntar hacia tal realización. También nosotros debemos buscar el poner al servicio del Reich las experiencias espantosas legadas al estado moderno, desembarazarnos del abrazo del intelecto que piensa según cálculos y sobreponerle, hasta el grado extremo de oscilación, hasta el último fragmento de hierro, las leyes de la sangre. Sólo entonces viviremos la tradición. Estamos aún bien lejos de ello. Y es justamente la ostentación de formas externas de la tradición, propia de la actual juventud, lo que constituye la señal de una falta de fuerza interior. No vivamos en un museo, sino en un mundo activo y hostil. No es tradición reavivada aquélla que el viejo soltero ostenta pintada sobre la propia cajetilla de cigarros, o aquélla exhibida en el adorno blanco y negro estampado sobre cada cenicero y sobre los tirantes. Esta no es sino propaganda en el sentido deteriorado, como, igualmente, formas de propaganda de pésimo gusto son en gran medida nuestros desfiles, las celebraciones conmemorativas y las jornadas de honorificación: empalagoso kitsch, bueno sólo para conquistar a algún simpatizante.

Preparáos para una nueva batalla de Rosbach (2), que será realizada según las formas más auténticas de nuestro tiempo… y entonces lo antiguo, desde allá arriba, se sentirá por ello de nuevo y sumamente alegre. No escribáis una nueva novela de Federico [el Grande], sino la novela nacional de nuestro tiempo, para la cual la materia la tenéis desplegada ante los ojos, multiforme como la vida misma. No viváis como soñadores en un tiempo perdido, sino buscad crear para la República una fuerza de choque y una potencia orientada según la corriente de la sangre; o si no, si esta República no admite endurecerse, rompedla. No os cozáis a fuego lento en el recuerdo del bastón de mando de Federico Guillermo I (3), que en verdad fue esencial a su debido tiempo, pero dáos cuenta que del tiempo dependen los métodos sociales y que hoy todo se rige sobre la posibilidad de hallar una causa capaz de envolver también al trabajador en el frente nacional, como ya ha sucedido en otros países.

Sed en todo y para todo aquello que sois; entonces vuestro futuro y vuestro pasado vivirán en el fulcro, en el punto de apoyo ardiente del presente y en la más auténtica alegría de la acción. Tendréis entonces la verdadera tradición viviente y no sólo su centelleante reflejo, el cual podría proyectarse en cualquier sala de cine ciudadana.

* * *

La Tradición fue publicado originalmente en la revista Die Standarte (El Estandarte), publicación de la organización de excombatientes llamados los Stahlhelm (Cascos de acero): “Die Standarte. Beiträge für di geistige Vertiefung des Frontgedankens. Sonderbeilage des Stahlhelm. Wochenschrift des Frontsoldaten”. (”El Estandarte. Contribución para la profundización del pensamiento del frente. Suplemento extraordinario del semanal de los soldados del frente”) Magdeburgo, año 1, Nº 10 del 8 de Noviembre de 1925, pag.2.
Versión en español de Ángel Sobreviela.

NOTAS:

(1) : la cuarta estrofa del célebre canto eclesiástico de Lutero, titulado Ein feste Burg, dice: “Una sólida fortaleza es nuestro Dios, / una buena defensa y arma. / Nos libera de cada necesidad / que ahora nos golpea. / El antiguo y cruel enemigo tendrá serias razones para temerle; / grande es su potencia, y tan grande su astucia, /, tan temible su armadura. / No tendréis nada igual sobre la tierra”.
(2) : El 5 de Noviembre de 1757, la victoria de ejército prusiano, lograda bajo el mando de Federico el Grande sobre las fuerzas de combate unidas de franceses y de la armada imperial, muy superiores en número, marcó en Rosbach un giro decisivo en la Guerra de los Siete Años.
(3) : Federico Guillermo I (1688-1740), Rey de Prusia desde 1713 a 1740, pretendió de los propios súbditos la disciplina y la sumisión más rigurosas, y él mismo se cuidó de imponerlas personalmente entre el cuerpo de oficiales recurriendo al empleo de la vara.

Las notas al texto pertenecen a Sven Olaf Berggötz, recopilador y editor de la definitiva edición de Politische Publizistik, 1919-1933 de Ernst Jünger (2001, editorial Klett-Cotta, Stoccarda, Alemania).
Sven Olaf Berggötz, nacido en 1965 en Karlsruhe, enseña Ciencias políticas e Historia de las ideas en el Departamento de Ciencias políticas de la Universidad de Bonn.


 

 

EURASIA-ISLAM: FRENTE DE LOS PUEBLOS

EURASIA-ISLAM: FRENTE DE LOS PUEBLOS

 Ahmadineyad: "NADIE PODRÁ HUMILLAR A IRÁN"
 
Bandar Abbas, Irán. IRNA. 14 de marzo de 2009
 
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, tras destacar el hecho de que las grandes potencias ya admiten que Irán es una superpotencia regional, ha manifestado: “El pueblo iraní probará el sabor del honor en su senda del progreso y nadie será capaz de humillarlo.”

Ahmadineyad, que ha hecho estas declaraciones en un discurso pronunciado el viernes por la tarde en la ceremonia inaugural del Complejo de la Acerería de Hormozgán, en el sur del país, ha añadido: “Hubo una época en que por mor de la hegemonía de los miserables no se le permitía a Irán ni tan siquiera fabricar una aguja, y es esta la razón por la que para ellos es duro ver cómo Irán marcha adelante en todas las áreas.”

Tras hacer un breve resumen del proceso de la construcción de la acerería, Ahmadineyad destacó que “estos proyectos se están llevando a cabo mientras los enemigos han desplegado toda su capacidad material para impedir que se ejecuten” y aseguró que “el pueblo de Irán puede y merece estar en el mundo en la posición más elevada.”

En su opinión, “el mundo está a las puertas de un gran cambio” porque “los imperialistas, los prepotentes y los egoístas se están yendo mientras que los píos están viniendo.”

Ahmadineyad recordó cómo “hasta hace sólo unos años, ellos no querían mencionar el nombre del pueblo iraní ni dar informes sobre los progresos conseguidos aquí. Cada vez que en los medios extranjeros se mencionaba el nombre de Irán enseñaban el desierto del Kavir, las tormentas de arena y los camellos. Ellos no querían presentar a Irán, a su pueblo y a su cultura tal como es: la verdadera cultura de los profetas y de los píos.”