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Visiones y Revisiones: "PROCESO A LA BURGUESÍA"

Visiones y Revisiones: "PROCESO A LA BURGUESÍA"

 

Berto Ricci nació en Florencia en 1905. Profesor de matemáticas ingresó en el fascismo en 1927. Colaboró en distintas revistas del régimen y en 1931 fundó “L’ Universale”. Como poeta publicó “Il rosal” (1930), “Poesie” (1930) y “Corona ferrea” (1933). Ensayista polémico, escribió “Errori del nazionalismo italico” (1931), “Lo scrittore italiano” (1931), y en 1939 el texto que publicamos íntegramente, recogido en la obra colectiva Processo alla borghesia, compilada por Edgardo Sulis ese mismo año.

             Combatiente en la campaña de Etiopía (1937), se presentó como voluntario nada más comenzar la Segunda Guerra Mundial. En octubre de 1940, convencido de que aquella sería “el comienzo de una victoria absolutamente imperial y sobre todo moral, y civil”, partió para Libia con una idea muy clara: “acabar con los ingleses y con sus dignos hermanos de ultramar, pero también con algunos ingleses de Italia”.

            El 2 de febrero de1941, en Bir Gandula, sobre el desierto del Gebel, cayó muerto por el ataque –ironías del destino- de la aviación británica, Berto Ricci, poeta, fascista, revolucionario.

 

CATEGORÍA ESPIRITUAL Y CATEGORÍA SOCIAL

 

por Berto Ricci

 

La vieja lucha antiburguesa parte de una error: el de la burguesía entendida exclusivamente como clase; definida además, abstractamente, por mínimo límite censatario; definida, incluso, con criterio elástico pero con persistencia en el método, por uno o más tipos de ocupación; rigurosamente prolongada mediante la herencia desde el individuo a la familia, de los nacidos a los nasciturus, porque en la concepción clasista, los hijos y los nietos del burgués no pueden ser, salvo ruina económica o inscripción en un partido extremista, otra cosa que burgueses. Así pues, categoría social y categoría económica; y, al cabo, casta. El equivoco de tal concepción es múltiple. Se encuentra en la presunta omnipotencia de la herencia y el ambiente. Se encuentra en la contraposición sofística de trabajo técnico o directivo, a menudo simplemente administrativo, frente a trabajo manual. Se encuentra en elevar la clase, entidad mutable a absoluto político. Se encuentra en el materialismo económico que ve en el individuo solamente un detentador, apropiador o productor de riqueza, aboliendo o marginando toda la inextinguible realidad del hombre. Frente ello se alza la concepción opuesta, que quiere ver en la burguesía sólo una categoría del espíritu. No ya clase sino mentalidad, no ya la ocupación sino el modo de vida, el uso de sí mismo y de sus propios medios, Postura preferible a la primera, por cuanto tiene en cuenta de ese dato indestructible que es la personalidad humana, colocando la voluntad y el carácter por encima de la némesis clasista y de la fatídica nivelación profesional y considerando el trabajo unitariamente.

            Sus defectos son los de todas las posiciones íntegramente espiritualistas cuando se aplican a realidades terrenas. Consisten en no tener en cuenta el elemento económico que a menudo acompaña y se entrecruza en diversos grados con la valoración espiritual, creando intereses cuyas resistencias pueden obstaculizar o dañar seriamente un proceso de renovación. Consisten en pasar por alto el hecho de que toda mentalidad tiende a hacerse “clase”, por ley de afinidad y ley de defensa, que alcanzado un cierto nivel de satisfacción el hombre medio busca, quizá inconscientemente, condiciones propias para aislarse del cuerpo social en una coalición de hombres medios satisfechos, y que para controlar este anhelo no bastan las leyes, se precisa de la sensibilidad política de la Nación. Son también defectos de la antiburguesía espiritual, excluir o ningunear esa influencia de la herencia y del ambiente que la antiburguesía clasista exageraba. Porque por ejemplo, no se ha dicho, e incluso se ha desmentido, que la familia del burgués deba generar individuos burgueses; pero no por esto se debe negar que la familia burguesa exista y opere sobre las concepciones de sus hijos. Generosos defectos, y excesos por reacción, que pueden restarse al juego de ladinos e interesados agentes. Categorías espirituales y categorías sociales no se identifican pero se entrelazan; no coinciden pero se compenetran. En las zonas de intersección del fenómeno burgués será más manifiesto y producirá mayor daño porque sus medios son mayores y mayor es el radio de acción.

            En el pensamiento burgués se hallan presentes en primer término el particularismo de clase y el afán de lucro. Vicios morales, vicios intelectuales de la burguesía, tienen aquí su origen. Superar la clase como hecho social y como hecho económico, en la triple realidad del Estado unitario, de la jerarquía de los valores, de la representación provisional orgánica, es misión del Fascismo. Aquí reside precisamente la más cruda y tajante oposición del Fascismo al clasismo capitalista y al clasismo comunista: términos antitéticos de una misma ecuación. Superar las clases. Se puede cometer el error de considerarlas ya superadas. Error, frecuente en las revoluciones, de tomar una realidad en devenir como realidad efectuada. Error de buena fe y de la fe, de quien, al haber completado en sí mismo esta superación, atribuye a la colectividad  el resultado que pocos han logrado, No olvidemos, sin embargo, que la colectividad se compone de individuos que deben, cada uno, incluyendo todas las eventuales ayudas y sugerencias, establecer por sí mismos una verdad histórica como verdad moral. El ambiente político, aun sustentado por heroica disciplina, hace mucho. Pero no lo es todo. Debe contarse con eso que en cinética se llama variable t : el tiempo. Tiempo que  debe no solamente correr cinéticamente, sino que debe estar pleno de obras, granado de impulsos, de ejemplos, de normas. Tiempo que debe ser permanencia; tiempo vivido por la sociedad y a su través por los individuos, en la práctica de un anticlasismo profundo, continuo, hecho al fin espontáneo.

            Si Roma no se hizo en un día, nada extraño tiene que el clasismo sobreviva. Sobrevive arriba y abajo, por utilizar una abusiva topografía social. Sobrevive en el mismo hecho de que aún, en el lenguaje común exista un alto y un bajo de la sociedad nacional, siguiendo criterios inevitables no de valor, sino de censo y de estirpe. Sobrevive en el “nosotros los pobres” y en el “nosotros gentes de bien”; en los lugares en los que baila o se sienta a la mesa cierta subespecie de humanidad, particularmente titulada o particularmente vestida. Sobrevive allí donde exista rechazo de lo comunitario dentro de la comunidad, y es por esto típico de la zona meridional donde el Fascismo se ha sobrepuesto a los “caballeritos” de Giovanni Verga. Decíamos: la variable t. Se debe también decir que la obsesión por los resultados a alcanzar es mucho más noble y más beneficiosa, mucho más revolucionaria, que la de los resultados alcanzados. Que el pesimismo activo vale más que cien optimismos contemplativos. Sobrevive, el clasismo, tanto en una infracción empresarial sobre las vacaciones retribuidas como en la vaporosa palabrería de la mujer de un catedrático que envía a regañadientes a su hijo al campamento juvenil junto al hijo del bedel. Tanto en la vil reverencia del dependiente, como en el llamado “pueblo humilde” del cronista de prensa. Sobrevive en todas partes y así será mientras no prepondere sobre el valor riqueza el valor hombre.

            Fuerzas vigorosas lo combaten sin descanso. La enseñanza del Duce, también en esto, impele y ordena. Mussolini, que comparte mesa con los obreros, para citar solo uno de los infinitos episodios, no permite alternativas a la conciencia fascista. Ser o no ser. El encuadramiento de la juventud, el compañerismo militar o la educación sobre el terreno de minorías crecidas en las guerras fascistas, minorías que son legiones, son necesarias para desarraigar las pálidas supervivencias de castas impenetrables. La asistencia como deber social, la asistencia sobre el plano de la dignidad, del Grupo Regional al jardín de infancia y a las colonias juveniles, es instrumento anticlasista en acción. Siempre puede serlo más en la escuela, con el incremento de la formación profesional: la escuela, donde el punto arduo, la línea Maginot de la mentalidad clasista, reside en cierto tipo de instituto de enseñanza media-superior. El sistema corporativo no pretende solo dar al trabajador la conciencia de productor, convirtiéndolo en parte activa de la empresa y transformándolo sustancialmente en propietario responsable; sino, también, mediante la integración sindical de categorías heterogéneas (mozos, pescadores, músicos, dentro de “trabajadores autónomos”; tocólogos y abogados, por ejemplo, dentro de profesionales y artistas; el peluquero y el pulidor dentro del artesanado) contribuye a la erosión de las vanidades intelectualistas, de los prejuicios pequeñoburgueses.

            Es preciso intensificar la acción. Intensificarla positivamente incitando cada vez más a las gentes italianas a hacer vida, trabajo, fiesta en común; a sentir la solidaridad activa coma si fuera un carácter adquirido, casi como un don de la naturaleza; a frecuentar el Fascio, el Grupo, el Descanso Obrero (Dopolavoro), el campamento del pueblo, el ocio  del pueblo, la asamblea del pueblo, el estadio del pueblo, las vacaciones del pueblo, el espectáculo del pueblo. Aproximar a la juventud de las escuelas a la vida de las oficinas del campo, de la mina, al trabajo manual. Compactar las asambleas sindicales, hacerlas debatir problemas concretos, hacerlas presidir por trabajadores, como ha sucedido recientemente. Intensificar la acción en su aspecto negativo, menoscabando las reuniones minoritarias, aireando o asfixiando los espacios cerrados, el casino de los nobles, el salón de los acomodados, el café de los literatos, respetando únicamente una soledad, la del que piensa y la del que sufre, con la firme exigencia de que el pensamiento no sea separación, con la exigencia cariñosa de que el sufrimiento no sea sepultura. Golpear los residuos clasistas con todos los medios desde los disciplinaros a los del ridículo; golpear, reeducar al que hace la reverencia y al que la exige; vigilar los pequeños detalles que sumados producen grandes males, y esto es obligación de las jerarquías periféricas y éstas deben funcionar. Observar a las mujeres, conservadoras natas, tanto para lo bueno como para lo malo. Hacer al cabeza de familia responsable, disciplinariamente de cualquier disonancia clasista de los suyos. Vigilar al señorito de provincias, y dar armas a quien deba usarlas contra él, si alborota.

            Una sensibilidad escasa en esta materia puede comprometer, anular, cualquier propaganda. La apologética del régimen es fácil. La educación en Fascismo  es arte difícil. La escuela abierta a todos –excepción hecha de perezosos e incapaces- en todos sus niveles y grados; las escuela abierta a todos según las capacidades y no según las capacidades económicas de la familia: tal es el tránsito obligado para una antiburguesía que quiera ir hasta el fondo. Mientras que el profesional sea hijo del profesional, el espíritu burgués expulsado de las calles hallará refugio en los hogares, la acción política deberá emplear la mitad de sus recursos en deshacer los prejuicios domésticos  y la familia quedará fuera del radio de acción fascista. O escuela abierta o mandarinato. O escuela abierta o linaje económico. O escuela abierta o formación clasista de los técnicos de la industria, de los oficiales del Ejército, de los funcionarios del Estado. O escuela abierta o casta burguesa. Este es el valor revolucionario de esa Carta Escolar que garantice hoy al Fascismo la pedagogía de su civilización.

            Cuando se evidencian las insuficiencias y las culpas de la burguesía, es preciso no incurrir en la deificación del pueblo. Esta demagógica adulación, a menudo unida a la mortificación expresada en palabras como “pueblo humilde”, y similares, tiene ciertamente un poco el sabor del amo que acaricia a su perro. ¿Qué pueblo? Pueblo eres también tú, mi buen erudito; y si no lo eres o no quieres serlo peor para ti. Ni el pueblo es incondicionalmente bello, ni tiene incondicionalmente razón; ni asumirlo como fuerza social primogénita y amarlo como sustancia del Estado puede implicar como consecuencia que se deba creer en él ciegamente. Al feudal desprecio del pueblo humilde, a la democrática exaltación del pueblo-soberano, que admiran en ese pueblo-clase (con el que se guardan bien, tanto unos como otros, de mezclarse) la fuerza y el ímpetu de los instintos, hay que responderles que estos instintos, precisamente porque están vivos, contienen todas las posibilidades de verdad y de error, de grandeza y de crimen; van, como todos los instintos, desde la intuición hasta el apetito. Existe un pueblo tal como lo quiso y en parte realizó el socialismo más vil: existe un pueblo que mirándose al espejo de la burguesía asume miméticamente sus atributos, llegando a convertirse en burguesía auténtica; existe un pueblo que en las revueltas rojas, creyendo con esto ajustar cuentas, quema y roba a mansalva. Existe, en fin, el  “pueblo” querido y comenzado a formar por parte del Fascismo. Ni imitación burguesa ni retrógrada plebe, sino milicia y trabajo. No clase, sino totalidad organizada de trabajadores y soldados. Este es para los italianos el índice de referencia para cualquier valoración  del pueblo, que deberá basarse precisamente sobre la distancia, cualitativa y cuantitativa, de dicho modelo ideal.

            Si el particularismo de clase pertenece a la burguesía de todos los tiempos, la mentalidad de lucro perfila el rostro más exacto de la burguesía en el mundo capitalista. El rentista y el usurero de la historia antigua, el avaro y el buhonero de la comedia clásica, se proyectan en el capitalista moderno ampliando la galería tipológica. Ciertamente no todo el capitalismo es burguesía. Un célebre autor distingue como componentes suyos el espíritu burgués ordenado, conquistador, y el espíritu de aventura, de conquista. Partiendo de la riqueza como valor el burgués llega a la riqueza como patrón único de referencia, metro de medir hombres y pueblos. La lógica quiere que, aceptada tal medida, los eventuales comportamientos del burgués sean tres. El del pobre o rico, siempre descontento que tiende a cumular. El del pobre que, por falta de iniciativa, renuncia a la riqueza pero que continúa reconociendo en ella el valor supremo. En el primer tipo entra una parte de la nobleza decadente, en el segundo el emprendedor como el aventurero, el tercero es aquel –psicológicamente hablando-  del pequeño burgués. Los despilfarradores, categoría muy compleja, ponen en circulación riqueza acumulada, a menudo en beneficio del segundo tipo. Finalmente, puede ser interesante bajo el aspecto étnico o social la preferencia por la riqueza mueble o inmueble. Pero más importante resulta la preferencia del empleo de esta riqueza, proceda del lucro o sea hereditaria. Mientras tanto, el tipo que llamaremos burgués integral, adquirida la riqueza no quiere o no sabe, aplicarla a la producción. Digo esto de modo relativo, entiéndase. Si se trata del medio rural, continuaran produciendo: sólo que el patrón no se ocupará para nada ni del rendimiento de la empresa ni de su equilibrio social. Continuará, en un régimen de economía libre, gozando del “sagrado” derecho de propietario dejando para los descendientes el chaparrón. Caso claro: parásito integral.

            Desde aquí, mediante grados intermedios, se llega al propietario productor (de mercancías o de servicios o de créditos) y, caso especial, al muy presunto “dador de trabajo”; el camarada Omero del Valle la ha emprendido contra este paternalístico “dar trabajo” a gente que ofrece los brazos o el cerebro, y tiene razón. Se presenta rápidamente la interrogación: ¿existe interferencia entre el dador de trabajo y el burgués? El marxista responde que no solo existe interferencia sino coincidencia, los burgueses son, para él, o patrones o parásitos o gente que se lava el pescuezo, o mejor aún: todo esto a la vez. El fascista, partiendo del concepto de burguesía ante todo espiritual, no puede admitir coincidencias de este género. Sin embargo debe reconocer también las interferencias y valorarlas. Pero debe también, reconocer que el temperamento burgués, diseminado en todas las categorías y en todos los oficios, encuentra en un determinado nivel económico las condiciones más favorables para prosperar y para destruir. La culpa, hay que decirlo y repetirlo, no es de los individuos, salvo obviamente las culpas concretas de quien las tengan. La culpa de ese prosperar y de ese destruir está antes que nada en la riqueza tomada como valor fundamental, dotada de poder y asumida como ideal de vida. Atención pues, espiritualistas, al puro espíritu burgués. Atentos a que el espíritu no se convierta en humo; y que no permanezca triunfante sobre el escenario de la mentalidad de lucro con grandes beneficios a un lado, y grandes retribuciones a otro.

            “Acortar las distancias”. El actual desequilibrio de beneficios de dador de trabajo y los del prestador de mano de obra dentro de la misma empresa es burgués, pues implica disparatadas diferencias de nivel de vida, con su inevitable desahogo de supersticiones sociales; y porque da razones a la mentalidad lucrativa, a la riqueza en función no ya económica (esto es, orientada exclusivamente a la producción) sino social, es decir, mantenedora y creadora de distancias. La comprensión, la buena voluntad de las dos partes puede hacer mucho, pero no bastan para abatir los muros levantados por el privilegio económico. El concepto mismo de salario es burgués, porque reduce al mínimo cualquier participación real del trabajador en una producción que se traduce económicamente para él en un tanto fijo. El salario es el trabajo-mercancía. La alta y la mediana burocracia presentan el espectáculo del máximo beneficio sin correr siquiera los riesgos empresariales. Muchos pretenden encaminar allí a sus hijos y crear, con la habitual razón de una posición segura, un nido de burgueses. La burguesía es también categoría social. Mejor: la categoría espiritual burguesía, presente por doquier en la sociedad, tiende a coagularse en una categoría social donde se encuentran ya sus elementos más afortunados. Ciertamente, la categoría espiritual burguesía no es una cota económica.

            Puede ocurrir que la mentalidad de lucro no sea eliminable de la naturaleza humana. Es verdad. Es verdad que debe ser combatida y limitada, so pena de permanecer sometidos al ideal antiheróico y antifascista de la riqueza como valor supremo. Esto no se puede hacer (salvo en mínimas, pedagógicas, dosis, y para minorías, no para un pueblo) mientras se admita el enriquecimiento ilimitado o incluso el casual. Medítese sobre la moralidad de una lotería millonaria. No creo en la eficacia de una obra educativa separada de aquella otra legislativa o viceversa. Los valores no se invierten por la persuasión. Sobre todo dar al pueblo la sensación de que la riqueza no es ni todo ni mucho. Pero, para ello, es preciso que la riqueza privada valga poco; que sirva para poco; que mediante ella solo se obtenga poco, tanto en el orden de los bienes materiales, como en el campo de la  autoridad sobre los hombres. El lector captará que henos llegado a un punto en el que educación y legislación, organización social de la riqueza y valoración de los hombres, formación de las jerarquías y condiciones de vida del trabajador, se encuentran y se entrelazan en el núcleo unitario de una sociedad fascista, de una civilización mussoliniana , de un estilo finalmente italiano, tras siglos de feudalismo extranjero, de todas las importaciones bárbaras. Dos son las directrices de un único camino. El privilegio económico debe disminuir. La jerarquía social no debe basarse en el privilegio económico. Directrices convergentes para el final de la burguesía, que será, también, el final del proletariado. Directrices sobre cuyo camino pueden alzarse bastillas patrimoniales, pero ninguna de estas inexpugnable para la Revolución.

            Bajo el aspecto de las interferencias entre categoría espiritual y categoría social  puede verse, comprobarse, como incide el espíritu burgués en la demografía. Es propio de una casta espiritual, pero particularmente preponderante a cierto nivel económico, el dogma de “hacerse una posición” antes de tomar esposa. Resultan más  frecuentes a cierto nivel económico los casos de limitación de nacimientos, porque los embarazos deforman la línea; porque los hijos de algunas familias deben, por inclinación paterna, emprender costosos estudios; porque demasiados hijos dividen la herencia familiar; porque, en definitiva, la vida debe ser placentera, para estos hijos y para estos progenitores. Ocurre sobre todo a cierto nivel económico que la familia, de miembro del Estado se convierte en rebelde al Estado.

            El burgués ante los valores políticos esenciales. La posición del burgués ante el “hecho” Nación es variable. En general, un reconocimiento a menudo ostentoso, con el sobreentendido de servirla mientras les sirva a ellos; y con numerosas inclinaciones hacia un internacionalismo sea de ideas como de gustos o intereses: internacionalismo de la nada que es el justo opuesto a la centrada universalidad italiana. Pero la Nación no es solo “hecho”, es “acto”, o sea construcción consciente, voluntaria, unánime, de una realidad que transciende individualidades y que exige la abnegación reiterada, cotidiana. La pasividad política del burgués se hace aquí patente. Su escaso coeficiente de cohesión social no le permite alegrías. El burgués es el anti-sacrificio.

            Frente al instituto de la Dictadura el burgués se pliega pero, más que la soberbia es la envidia la que salta de las pupilas y le carcome las palabras. Son los efectos de un rechazo; es reconcentrado, el aborrecimiento de una adaptación. Negado las más de las veces para el sentimiento de superioridad, negado siempre para reconocerla sinceramente, el burgués quiere discutir, sufre de no poder discutir por discutir. Su semicultura es por definición la negación de la fe, pero que a él le otorga la ilusión de poderlo juzgar todo improvisándose economista, hombre de estado, estratega. El burgués es el anti-obediencia. El burgués que viste uniforme no llega nunca a comprender la necesidad real y la virtud de seguir una orden, cualquiera que sea, dada por quien sea. Esto le sucede porque, en su atomismo, no existe una jerarquía de referencia: una jerarquía justa que redima, que discrimine, a la injusta.

            El burgués ve a los enemigos en forma de peligros. Existe un peligro comunista, pero ver el comunismo bajo el aspecto del peligro es típico del burgués de derecha, mientras que en el burgués de izquierda sucede otro tanto con relación al Fascismo. El Fascismo es ofensiva. El Fascismo es y quiere ser no un peligro, sino el peligro para el mundo burgués y para sus rojos derivados, para el mundo del valor-riqueza. El ideal del burgués es aquel de la política francesa tras 1919: la sûreté. También llamada vida cómoda.

            Un solo valor estético ha creado el burgués, a saber: la “distinción”. En el comportamiento, en el vestir, hacer y hablar, el burgués tiende hacia el tipo ideal de la categoría. En las artes y en la literatura se refleja mediante la preferencia por el brillante mediocre, el patético superficial, el decadente vaporoso, el garboso un poco excéntrico. Distinguido de distinguir. La estética del burgués es clasista como su ética política.

            La lucha antiburguesa, de la que existen antecedentes incluso medievales, fue alternativa y simultáneamente de izquierda y de derecha, de estirpe y de cultura. Fue de los socialistas, de los artistas, de los militares, de los nobles, del clero. Fue también de los burgueses audaces. Tuvo en todas sus variedades, motivos justos y acentos felices. Pero ninguno de estos antiburgueses supo ver, además de la clase, sobre todo el espíritu. Quedan, de estas luchas, fragmentos útiles. Nada más que fragmentos. La misma moral del superhombre fue usurpada, viciada por decadentes aburguesados y por burgueses de vanguardia a la búsqueda de fáciles instrumentos de dominación. Para la  polémica antiburguesa del Fascismo viene bien prefijar objetivos visibles e incluso anecdóticos, pero hay que evitar perderse en lo exterior, evitar la ignorancia del hecho económico. Es preciso llevarla adelante por la fuerza. “Tocar los intereses”.

            La antiburguesía fascista debe, sobre todo, no ser sólo polémica. Debe ser construcción, educación. El burgués no existe únicamente en estado puro. El burgués está en nosotros, en cada uno de nosotros, con sus renuncias y sus ambiciones, sus sutilezas y sus dudas, su particularismo individual, familiar, de casta, su sed de riqueza, su –especialmente- miedo a la pobreza; su miedo a ser valiente; su carga de caprichos; su ducha tibia de conformismo; su lejanía de la vida física y de ese punto de naturaleza que requiere el hombre civil para que la civilización no se deforme en la más mezquina barbarie. La lucha antiburguesa es, así, en su significado más elevado, pura experiencia de todos nosotros, uno por uno, porque sólo una humanidad fascista, en la cual nadie busque excusas y nadie las encuentre, todos acepten cometidos y todos los asuman, podrá reconocer la supremacía del espíritu, erradicando de la vida la riqueza.

 

Berto Ricci

 

[Trad. A. Beltrán]

GINEBRA: EL DISCURSO DE LA DIGNIDAD

GINEBRA: EL DISCURSO DE LA DIGNIDAD

Nuevamente el mandatario nacional de la República Islámica de Irán ha asumido la tarea histórica y mundial de identificar al Enemigo del Género Humano con valentía, claridad y honestidad. La respuesta de los delegados del Unión Europea, puros burocrátas del Capital y organismos homínidos sin espina dorsal ha sido el esperado: arrastrarse públicamente en ridículo y pactado desagravio hacia la Entidad Racista Ilegal llamada "Israel".  El mundo ha contemplado graficamente dos actitudes que, en síntesis, encarnan dos visiones irreconciliables del mundo y de la realidad. Por un lado, un discurso ético, responsable, militante, heroico,cabal, que se puede resumir con un simple y noble concepto "DIGNIDAD". Por otro, una superstición mesiánica, oportunista, represiva, imperialista, genocida y racista que mantiene a Nuestros Pueblos uncidos al repugnante yugo Sionista, y para el que no hay epiteto posible que contenga todo el Odio que ha generado la Opresión y la Arrogancia de los Devoradores del Mundo. El Eurosionismo, ideología bastarda de consumo al servicio de las fuerzas de ocupación judeoestadounidenses, ha demostrado nuevamente su carácter subalterno, hipócrita y mercenario por si algunos albergaban alguna duda. Son lo que son y no pueden ser otra. Forman parte de las fuerzas enemigas. Son enemigos. Y la Revolución ha decretado la Guerra total contra las Fuerzas Enemigas. Se acabó lo que se daba.

LineAntagonista-Patria

Ahmadineyad en Ginebra: “Hay que acabar con que los sionistas sigan haciendo un uso instrumental de los medios internacionales”

Ginebra, Suiza. IRNA. 20 de abril de 2009
 Nacional. Internacional. Política.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, en su turno de palabra en la conferencia internacional antirracista de Durban II que se está celebrando en la ciudad suiza de Ginebra, ha manifestado: “Para luchar contra el nefasto fenómeno del sionismo no basta una labor cultural sino que hay que esforzarse para que los sionistas y sus valedores no sigan haciendo un uso instrumental de los medios internacionales.”

“Hay que atraerse la voluntad de los gobiernos solidarios, mediante el respeto, para erradicar ese racismo evidente y procurar valientemente encauzarse hacia la reforma de las relaciones y de los sistemas internacionales”, ha añadido.


“Hoy el mundo se enfrenta a un racismo cuyo carácter grotesco ha dañado de manera palpable la dignidad humana y puesto en vergüenza a la comunidad humana en el comienzo de este tercer milenio”, ha agregado.


El mandatario iraní sentenció que el “sionismo representa totalmente el racismo” y que éste “recurre de manera falsaria a la religión utilizando los sentimientos religiosos de algunas personas desinformadas para ocultar su feo rostro. Lo que se debe tener seriamente en cuenta es que algunas grandes potencias y los detentadores de amplios intereses en el mundo utilizan su poderío económico, su gran influencia y sus grandes recursos mediáticos para inútilmente hacer uso de los crímenes del sionismo para paliar la fealdad de su existencia.”

“Desafortunadamente —prosiguió—, se observa que la retórica de apoyo al sionismo significa ser partícipe evidente en sus crímenes, algo que aumenta la responsabilidad de los representantes de los pueblos en este clima antihumano y de enmienda de las actitudes y de los comportamientos.”

Ahmadineyaed resaltó asimismo que “para defender los derechos humanos es menester defender los derechos de las naciones a ser libres para tomar importantes decisiones a nivel mundial sin que en ello influyan algunas potencias así como emprender algunas enmiendas estructurales y en las relaciones internacionales. Por esta razón, esta cumbre es un gran examen que será juzgado mañana por la opinión pública internacional de hoy. Las circunstancias generales del mundo están rápidamente cambiando en sus fundamentos. Las relaciones de poder se han vuelto muy frágiles y ya se escucha el crujido de la rotura de las columnas de la injusticia en el mundo.”

Insistió Ahmadineyad en que “las estructuras políticas y macroeconómicas se están desmoronando” y que “las crisis políticas y securitarias se están ahondando. La cada vez mayor crisis económica mundial, de la que no se ve ningún horizonte claro, aumenta las dimensiones cualitativas y cuantitativas de todos los cambios que tenemos ante sí.”

“Ahora en esta valiosa reunión me dirijo a ustedes, directivos, sabios y a todas las naciones del mundo que están sedientas de libertad, progreso y bienestar, y les digo que la administración injusta que domina la tierra ha tocado a su fin. Y este callejón sin salida al que ha abocado irremediablemente se ha debido a que esa gestión impuesta es injusta ya que se opone a la lógica del movimiento conjunto del mundo, un movimiento excelso, que tiene al ser humano como eje y a Dios y que se enfrenta contra cualquier injusticia y cualquier plan que sea contrario a los intereses de la naciones.”

Entrevista con Mahmud Ahmadineyad, Presidente de la República Islámica de Irán

Entrevista con Mahmud Ahmadineyad, Presidente de la República Islámica de Irán

"Todos los pueblos están hartos del Gobierno de Estados Unidos"

Martes 14 de abril de 2009 , por DIETER BEDNARZ / ERICH FOLLATH / GEORG MASCOLO

No aceptamos la idea de que un puñado de países se vean a sí mismos como los dueños del mundo.”

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha hablado en esta entrevista de lo que espera del presidente de EE UU, Barack Obama, a quien pide hechos, no sólo palabras. También ha explicado por qué, en su opinión, la nueva estrategia en Afganistán no es la correcta y la posición de su país respecto a la energía nuclear.

Pregunta. Obama grabó un vídeo dirigiéndose a la nación iraní. ¿Ha visto usted ese vídeo?

Respuesta. Sí. Están sucediendo grandes cosas en Estados Unidos. Creo que los estadounidenses están dando los primeros pasos hacia importantes avances.

P. ¿Qué le pareció el discurso?

R. Me produjo sentimientos opuestos. Algunos fragmentos eran nuevos, aunque otros eran una repetición de posturas conocidas. Me sorprendió que Obama tuviese un concepto tan elevado de la civilización iraní, de nuestra historia y cultura. También es positivo que subrayase que el respeto mutuo y las relaciones honestas entre ambos países son básicos para la cooperación. En un momento de su discurso, dice que la posición de un país en el mundo no depende únicamente de su fuerza militar. El gran error de George W. Bush fue el de querer resolver todos los problemas por la vía militar. Los tiempos en que un país podía dar órdenes a otros ya han pasado.

P. ¿Qué significa eso?

R. Que ahora Obama debe seguir sus palabras con actos.

P. El presidente de EE UU, que tachó de "repugnantes" sus comentarios antiisraelíes, ha hablado, sin embargo, de un nuevo comienzo en las relaciones con Irán y le ha tendido la mano.

R. Yo no he entendido los comentarios de Obama de esa forma. Presto atención a lo que dice ahora. Pero es justamente ahí donde echo en falta algo decisivo. ¿Qué es lo que lleva a hablar de un nuevo comienzo? ¿Ha habido algún cambio en la política estadounidense? Nosotros estamos abiertos a los cambios, pero todavía no se han producido.

P. ¿Estaría abierto a reanudar las relaciones con EE UU?

R. ¿Qué piensa? ¿Qué tiene que ocurrir?

P. El mundo espera una respuesta suya, no nuestra.

R. He enviado un mensaje al nuevo presidente de Estados Unidos. Ha sido un paso enorme. Le felicité por su victoria en las elecciones y le dije algunas cosas en mi carta. Es algo que se hizo con cuidado. Hemos estado y seguimos interesados en que se produzcan cambios significativos.

P. Hay cambios. Bush declaró a Irán miembro del eje del mal y amenazó a Teherán, al menos indirectamente, con un cambio de régimen. El Gobierno de Obama ya no sigue mencionando nada de esto.

R. Hay cambios en el lenguaje, pero no es suficiente.

P. Usted dice que la reputación de EE UU en el mundo se ha resentido durante la presidencia de Bush. Pero, con el debido respeto, señor presidente, la reputación de Irán también se ha resentido durante su mandato.

R. ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Con quienes están en el poder, o con la gente? ¿Con qué gente y con qué Gobiernos? Contamos con el apoyo de 118 miembros del Movimiento de Países No Alineados. Estoy de acuerdo en que nuestra reputación no es buena entre el Gobierno estadounidense y algunos europeos. Pero ése es su problema. Todos los pueblos están hartos del Gobierno de EE UU.

P. Usted ni siquiera le está dando una oportunidad a la nueva Administración. Su actitud se caracteriza por la desconfianza.

R. Nosotros hablamos de Obama de forma muy respetuosa. Pero somos realistas. Queremos ver cambios reales. Y en relación con esto, también estamos interesados en contribuir a corregir una política errónea en Afganistán.

P. ¿Qué propone hacer?

R. Mire, hasta la fecha se han gastado más de 250.000 millones de dólares [190.000 millones de euros] en la campaña militar en Afganistán. Con una población de 30 millones de personas, eso equivale a más de 8.000 dólares por persona. Se podrían haber construido fábricas y carreteras, creado universidades y cultivado los campos para el pueblo afgano. Si se hubiera hecho eso, ¿habría quedado sitio para los terroristas? La solución para Afganistán no es militar sino humanitaria. Occidente debería escucharnos por su propio bien; si no lo hace, nos lavamos las manos en el asunto.

P. Suena a que no tienen un interés especial en ayudar a luchar contra los talibanes.

R. Estoy diciendo que la nueva política de Obama es equivocada.

P. ¿Está insistiendo en serio en que EE UU se retire de la región?

R. Lógicamente hace falta un plan. Una retirada sólo puede ser una de las medidas. Debe ir acompañada por otras acciones simultáneas, como el refuerzo del Gobierno regional. ¿Sabe que la producción de narcóticos se ha multiplicado por cinco desde que la OTAN está en Afganistán?

P. Hay enormes sospechas de que Irán está fabricando una bomba nuclear. Hay cuatro resoluciones de la ONU que instan a Irán a poner fin a sus actividades de enriquecimiento de uranio. El mundo está esperando una señal por su parte. ¿Por qué no suspende, al menos temporalmente, el enriquecimiento de uranio, y así sienta las bases para el comienzo de unas negociaciones serias?

R. Estas discusiones están anticuadas. El momento para eso ya ha pasado. Los 118 países del Movimiento de Países No Alineados nos apoyan de forma unánime. Si unos cuantos países están contra nosotros, no se puede afirmar que sea el mundo entero.

P. Aunque se resista a creerlo, el más importante cuerpo internacional, el Consejo de Seguridad de la ONU, suele oponerse a usted de forma unánime. No sólo las potencias occidentales, también China y Rusia han aprobado ya sanciones contra Irán.

R. Al menos 10 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU nos han dicho que únicamente han votado contra nosotros por las presiones de EE UU y Reino Unido. Todos los pueblos deben ser respetados y deben tener garantizados los mismos derechos.

P. ¿De qué derecho se siente desposeído Irán?

R. Si una tecnología es beneficiosa, todo el mundo debería tenerla. Si no lo es, nadie debería tenerla. ¿Es justo que EE UU tenga 5.400 cabezas nucleares y que Alemania no tenga ninguna? ¿Y que ni siquiera se nos permita investigar el uso pacífico de la energía nuclear? Nuestra lógica está completamente clara: los mismos derechos para todos. La composición del Consejo de Seguridad y el veto de sus cinco miembros permanentes son consecuencias de la II Guerra Mundial, que terminó hace 60 años. ¿Deben las potencias vencedoras dominar a la humanidad para siempre? La composición del Consejo de Seguridad debe modificarse.

P. ¿Se refiere a India, Alemania y Suráfrica? ¿También Irán debería ser miembro permanente?

R. Si en el mundo se hiciesen las cosas de forma justa, Irán también tendría que ser miembro del Consejo de Seguridad. No aceptamos la idea de que un puñado de países se vean a sí mismos como los dueños del mundo.

P. El mundo desconfía de ustedes, y la mayor preocupación del mundo es que estén fabricando la bomba.

R. No tenemos interés en fabricar un arma nuclear.

Distribuido por The New York Times Syndicate. © Der Spiegel. Traducción: Newsclip.

Fuente: http://stolpkin.net/

Entrevista a Dagoberto Belluci

Entrevista a Dagoberto Belluci

(Nota de Antagonistas.- Reproducimos aquí, por su innegable interés, una muy interesante entrevista al camarada Dagoberto Bellucci, militante histórico nacional-revolucionario, musulmán chíita y corresponsal de prensa en Líbano, que a pesar del tiempo transcurrido mantiene viva su actualidad y constituye un ejemplo de servicio y sacrificio en favor de la Causa de los Oprimidos y de los Desheredados)

Dagoberto Belluci, modenense de origen toscano, ha militado en diversos movimientos de inspiración revolucionaria, ahora periodista especial en Líbano, expresa en esta entrevista un análisis muy profundo y razonado sobre el mundo político neofascista, sin ahorrar críticas. Bellucci, que es también autor de volúmenes de doctrina islámica, política internacional y análisis histórico, ilustra además las importantes facetas del vivísimo mundo político libanés, las razones de la propia adhesión al Islam chiíta (subrayando la importancia del equilibrio entre la exigencia terrena y espiritual del hombre), o el rol de los chiítas en Irak, no todos ‘oprimidos’ sobre las posiciones de los invasores estadounidenses.

 

Tú, desde jovencísimo implicado en el mundo de la ‘derecha radical’, te has adherido al Islam chiíta: ¿puedes explicar que te ha llevado a ello, y que rol han tenido en tal elección tus ideales políticos?

 

Mi militancia en el área denominada “derecha radical” se remonta a la mitad de los años ochenta. Ahora empezamos a decir rápidamente que la llegada al Islam chiíta es seguida y madurada tras diversas reflexiones, tanto personales como políticas que son la consecuencia, indirecta, propiamente de esta militancia en la que definiría tranquilamente como un autentico sanatorio para enfermos, algunos más bien graves en cuanto a mi parecer. Describir diez años de actividad política no es muy fácil ni tampoco puede ser exhaustivo. Antes de nada, la adhesión al Islam, sobre todo en su “versión” chiíta , ha representado para el suscrito el arribo natural a una visión del mundo que percibía como la única que ,por decirlo como diría Evola, era mi “ecuación personal” hacia lo sacro. O para ser más claros, era el Islam chiíta en el cual reconocía que pudiera sernos tanto una dimensión trascendente correcta –que equilibraba por ello la esfera espiritual y material sin hacer valer nada de extraordinario- tanto, por permanecer en el ámbito político, la manifestación de un radicalismo que rechazaba tanto el conformismo occidental como el american way of life. Era un mundo completamente diferente por el simple hecho que se ponía frente a la modernidad estableciendo el propio baricentro en torno a otras “coordenadas” ontológicas, o bien privilegiando la dimensión espiritual del individuo, exaltando los valores esenciales y dando respuestas coherentes a la inmensa mayoría de los problemas que sufre el hombre moderno. El Islam que viene siendo propagado en los mass-media occidentales ni siquiera tendría derecho de ciudadanía en mi visión del mundo: es una aberración, o para que nos entendamos, es una especie de representación paródica del puro Islam muhammadiano. Para ser ahora más claros, este Islam “fundamentalista” y “fanático” que todos conocen bajo la sigla de la organización “Al-Qaeda” ( ¡una ‘base de datos’ de la CIA !) y que sirve a los intereses del imperialismo y  de la superpotencia de las barras y estrellas ( pero que más bastamente responde al cliché que Occidente ha construido en torno a la religión islámica) no es más que un monstruo parido sabiamente por el vientre siempre fecundo de la Gran Ramera USA. Digamos también que si queremos hablar del Islam sería más oportuno y más correcto, hablar de las variedades de Islam que existen: mil trescientos millones de musulmanes no representan un cuerpo único ni tampoco son aquella amenaza a Occidente  de la cual no paran de hablar a todas horas los mass-media mundialistas. Y para entender que el Islam es heterogéneo podemos sencillamente poner un ejemplo apropiado: la República Islámica de Irán, que siendo un Estado Islámico, no tiene nada que compartir con la laicísima y occidental Turquía  (¿islámica? yo lo dudo), con las igualmente laicas y anti-islámicas Túnez y Argelia [la alusión es a los gobiernos de estos dos estados de religión musulmana, laicos y autoritarios, aunque se declaren formalmente de creencia musulmana, ndr orig.] o con el Reino de Arabia Saudita dirigido por una monarquía (como la mayor parte de los países del Golfo) que funda su “derecho islámico” sobre la lectura herética del wahabismo. Hablar de un Islam monolítico que debería representar el nuevo “peligro” para los occidentales es falsear completamente la realidad de un mundo que tiene demasiados matices y divisiones internas (tanto doctrinales como de distinta naturaleza) que constituyen y probablemente siempre han representado los verdaderos límites de los musulmanes. Los musulmanes han estado siempre divididos e históricamente, la minoría chiíta  ha representado un tipo de “herejía” mal tolerada por la mayoría sunita que todavía hoy no tolera pasivamente su presencia y actividad. El Islam chiíta representa para el suscrito un puerto de arribo tanto espiritual como político porque es en su seno donde he hallado aquella carga revolucionaria que, en un tiempo, se pretendía representada por los movimientos neofascistas. El Islam chiíta auténtico es el Islam de la revuelta permanente por la Verdad. Es el Islam del Asura y del Imam Husayn (a.s.) [abreviación de “alei salam”, “ la Paz sea con Él”], el Señor de los Mártires que ha defendido en Karbala una idea de justicia y de libertad negada por la tiranía. Karbala es un símbolo de revuelta contra cualquier poder despótico e ilegítimo; es el grito desesperado de los desesperados del planeta contra las injusticias, las tiranías y las dictaduras que se han manifestado a lo largo de los siglos. Y también es un ejemplo que ha marcado la evolución en sentido revolucionario de la reciente historia iraní llevando en febrero de 1979 las fuerzas islámicas a la conquista del poder. Ahora, el problema representado por la llamada “extrema derecha” italiana es que –ayer como hoy- se presumía que los llamados revolucionarios neofascistas tuvieran realmente intención de abatir al Sistema. Demasiada rabia saldría fuera si tuviéramos que recorrer sesenta años de parodia neofascista en Italia y en el resto de Europa. Ésos, los dirigentes neofascistas o de la que hoy ha vuelto a llamarse estúpidamente “derecha radical”, cayendo nuevamente en el anticomunismo sin el comunismo y terminando por servir de muleta a las políticas neoliberales del centro derecha berlusconiano con el cual, no casualmente, los diversos pequeño-movimientos y pequeño-partidos del “área”, han utilizado, enviándoles a menudo a la muerte, a los propios militantes para “oponerse al comunismo” ayer, así como estarían listos a enviarles, mañana, a la boca del lobo contra el nuevo “enemigo” que han individuado en la inmigración, especialmente en la islámica. Ahora, visto que el anticomunismo y el nacionalismo eran los únicos verdaderos valores que han configurado tanto a la  derecha parlamentaria como a la extraparlamentaria durante los años calientes de la estrategia de la tensión , debemos ser claros cuando decimos que esos son los impostores que – en el plano de los hechos- han, ni más ni menos, rendido un área entera,  teóricamente  antagonista al liberalcapitalismo y al modelo occidental y que debía ser la enemiga mortal de los Estados Unidos, servilmente funcional a las estrategias americanas en el plano internacional con la oposición a la URSS y al bloque de las democracias orientales, y en el plano interno, terminando por tener relaciones poco claras con las subversiones y las políticas de estabilización democrática americanocéntricas.

            Pero para ser ahora más claros, la historia del neofascismo desde el fin del conflicto hasta hoy estaría toda por reescribir: habían comenzado ha hacerlo el soldado-político Vincenzo Vinciguerra [*] (que en tres de sus libros fundamentales – “Ergastolo per la libertà”, “La strategia del despistaggio” y “Camerati addio” – ha desintegrado la fábula de un neofascismo “revolucionario” en guerra contra el Sistema para describir en su lugar un cuadro de tonos obscuros y prostituciones varias entre dirigentes y militantes neofascistas y servicios secretos , arma de carabineros y policía de Estado, oficina de asuntos reservados del Ministerio del Interior y estructuras atlántico-sionistas como las redes paramilitares de Stay Behind alias la itálica Gladio) y el “Gran Fanfarrón” de Pueblos alias  Maurizio Lattanzio al cual van dirigidas de veras inmodificadas toda nuestra estima y solidaridad aun con el paso de los años. Justo para dar una ecuación “matemática” podemos decir que la República Islámica de Irán es a Arabia Saudita como nuestra idea del mundo es al Neofascismo, o bien el hombre y el mono. Nada más y nada menos. Una autentica parodia aquella neofascista del mismo modo en que el Islam saudita representa una obscena parodia en el seno del mundo musulmán. En que modo por tanto los ideales “aprehendidos” durante mi experiencia han influido en la adhesión a la Shi’a duodecimana y seguir la “línea” del Imam Jomeini se dice de inmediato: mirad, si hubiese nacido cualquier año antes probablemente habría terminado por enfrentarme con los “rojos” que representaban el “enemigo” visible y también preponderante que se oponía a los jóvenes neofascistas. A parte de cualquier  sano encuentro pugilístico en la tierra de Emilia a mediados de los años ochenta diría que habíamos evitado esta lógica de contraposición de los opuestos extremismos siendo funcional exclusivamente al poder, ayer democristiano, hoy más ampliamente neoliberal. Y ha sido un bien haber comprendido a tiempo esta mentira. Demasiados muertos acusados por la estupidez de la derecha radical y del mismo modo por la estupidez del antifascismo militante de ciertas franjas de la ultraizquierda. Desgraciadamente veo que la historia no ha enseñado en especial gran cosa si, en una sociedad vacía de ideales y valores, los pocos que se  ocupan de política continúan siguiendo la misma lógica “fratricida”. Los neofascistas, que hoy han descubierto llamarse “derecha radical” porque evidentemente hay alguno al cual interesaba que un área entera  retornase a la palabra de orden que con el Fascismo Revolucionario y las Revoluciones Nacionales europeas poco tienen que ver, ¡identifican en la inmigración un peligro para aquella que ellos llaman civilización occidental! Felicitaciones: tanto valía que aquellos se adhirieran a la Liga Norte o a cualquier otro de los partidos de la medio-pequeña-burguesía de comerciantes pululantes en el perímetro colonial italiota. Y la extrema izquierda, con su retórica pacifista, tercermundista o internacionalista, no se desclava de sus posiciones de antifascismo militante y de defensa de la “democracia”. Ahora, si consideramos que en Italia hay bastante poco que salvar vista la deriva inquietante que ha tomado la política y que, en el fondo refleja perfectamente la subversión de todos los valores llevado  a cabo en la sociedad italiana, podemos también comprender que estos ambientes sean extremadamente funcionales a la lógica del divide et impera atlántico-sionista y lista a dar vida a una nueva estación de violencia. Me pregunto: ¿en nombre de quién y qué estos señores –dirigentes de una y de otra facción – están jugando con la piel de chavales que conocen poco y mal la historia reciente italiana? Más allá de nuestra adhesión espiritual y política al Islam seguimos siendo italianos completamente orgullosos de serlo: Italia es un país singular que por decenios ha sido utilizado como laboratorio político por todas las tentativas de desestabilización llevadas a cabo por el poder democristiano, que no era otra cosa que la expresión provincial del poder imperialista estadounidense. Hundido el imperio del mal del socialismo real (del cual hablaban los centros de estudios neoconservadores y la administración Reagan  …téngase en cuenta) y hecho añicos el bloque  de la Europa Oriental , la contraposición se ha transferido al limes mediterráneo entre Occidente y el mundo árabo-musulmán. Quien reconoce que los enemigos mortales del Fascismo y del Nacionalsocialismo europeos han sido las demoplutocracias occidentales, América y la gran Bretaña judaizada y bajo control sionista, entonces no podrá más que declararse con el Islam tradicional y revolucionario ejemplarmente encarnado por la República Islámica de Irán de Mahmoud Ahmadineyad y con el movimiento Hizb’Allah de Sayeed Hassan Nasrallah. ¿Creéis que esto es otra historia? ¿y que no tenga nada que ver con los hechos de la política italiana? ¿o que antes sea necesario afrontar los problemas de ‘nuestra casa’?  Pero… que queréis que os responda: “hombres seáis y no  ovejas insensatas, y que de vosotros, entre vosotros, no se ría el judío” escribe el Gran Dante Alighieri. Palabra profética vista la kipización de la política italiana… ¿Creéis casual que prefiera vivir en Beirut  respecto a una de las tantas “siones” desparramadas por la península italiota? Pero…vosotros ved. Al menos aquí se combate, y se combate en serio. La lectura de la política italiana desde esta parte del mundo, más acá del mediterráneo, parece propiamente un teatrito del absurdo donde cada uno –tanto el extremismo radical-chic de la Derecha Radical como de la Izquierda más o menos No Global- son meras bagatelas… Seamos serios por favor: estamos hablando de cadáveres políticamente hibernardos que han sido descongelados en función de lógicas atlántico-sionistas fácilmente individuables. Mañana cuando sirva la mano de obra del anti-islamismo  militante habrá siempre alguien disponible para la caza al musulmán y para incendiar una mezquita. Ciegos y estúpidos. Si se me permite la expresión: no se dan cuenta que el enemigo principal, el enemigo mortal de Europa, tras haber sodomizado una clase política privada de toda dignidad, explotará esta xenofobia y este odio nacionalista para contraponerlos a sus aliados naturales. Adolf Hitler había comprendido que el mundo islámico era el aliado natural de la Europa del Orden Nuevo nacionalsocialista. Evidentemente hay quien está interesado en embrollar a las nuevas generaciones que, prácticamente en ayuno de informaciones, caen todavía en la telaraña de estos manipuladores de la verdad. Y si el neofascismo está a la desbandada, se preguntan a quien adscribir la responsabilidad política tras decenios de abocamientos con ambientes ‘esbirrescos’: la única verdad es que estos si pudieran meterían pies y manos en el palacio para hacer de comparsas en el circo mediático  del parlamentarismo de salón de Vespa; al lado de los Berlusconi, Prodi , D’Alema y Fini. No creo que haya que añadir otras palabras sobre un área en descomposición permanente  que ha perdido la propia brújula y se encuentra prisionera de estereotipos y viejas palabras de orden de hace veinticinco o treinta años. Y pensar que “La desintegración del Sistema”, volumen de Franco Freda, representaría aun una posibilidad que –juntamente con “Estado y Sistema” de Maurizio Lattanzio- jamás han encontrado recepción ni espacio alguno de actuación propio por la absoluta indisponibilidad demostrada por este ambiente de contraponerse al sistema dominante.

 

¿Cuales han sido los grupos políticos en los que has militado, y por qué piensas que se hayan distinguido?

 

La historia personal de un militante no es interesante si no está acompañada por un análisis relativo al área neofascista. Es por esto que no creo que sea importante subrayar mi trayectoria, que es humana y política,  a través de las varias siglas del neofascismo italiano en el decenio a caballo entre los años ochenta y noventa: del MSI a la Comunidad Política de “Avanguardia” pasando por algunos encuentros personales más bien sin ninguna adhesión ideológica con el área de la Base Autónoma y el Frente Nacional de Freda. Nada más pero tampoco nada menos. Nos hemos “acercado” a quien estaba y “frecuentado” a quien debíamos también para “comprender” esencialmente hacia que deriva estaba andando todo un entorno. Y hemos hecho nuestra elección. “Avanguardia”, al menos en el período comprendido entre el verano de 1991 y la primavera de 1997, ha buscado representar el autentico espíritu del Fascismo Revolucionario anticapitalista, antimarxista, antisionista, socialista y nacional.

 

La geométrica estrategia anti-sistema elaborada por el camarada Maurizio Lattanzio y encuadrada en la forma de proyecto político revolucionario denominado “Eurasia-Islam” ha supuesto  una fractura en el seno de las diversas ramas del neofascismo italiano y ha obligado a los “camaradas” del área a declararse con o contra el Islam revolucionario y tradicional, pro o contra las estrategias del Nuevo Orden Mundial. Nuestra militancia en las filas de la Comunidad Política de “Avanguardia”, pienso que se caracteriza esencialmente porque aquel mensaje había puesto en el centro de las estrategias y análisis propios el afrontar la cuestión hebraica en todos sus aspectos y formas en la estela del Anti-Judaísmo tradicional católico, de aquel antisionista islámico y de la eficaz actividad de contra-información que por un trentenio viene siendo llevada a cabo, casi en solitario, como Giovanni Preziosi en las páginas de su publicación “La vita italiana”.

 

En síntesis, defensa de la experiencia política del Fascismo italiano y del Nacionalsocialismo alemán de cualquier intento de desideologización o historicización; cuestión judía, solidaridad y hermandad de armas con el Islam revolucionario eran los puntos cardinales elaborados por Lattanzio junto a la obra de revisión crítica de la experiencia neofascista llevada a cabo a partir de 1993 a través de la colaboración ofrecida a la publicación mensual por el soldado político Vincenzo Vinciguerra, probablemente el único fascista que haya atacado frontalmente manu militari al Estado y a sus estructuras.

 

Hemos tenido nuestras sanas disputas un poco con todos y probablemente son muchos los que no han olvidado. Es una página que pertenece obviamente a nuestro pasado pero que ha representado  al mismo tiempo una experiencia política e ideológica formativa e interesante hasta un determinado período: no reniego nada del pasado, ni una línea, ni una acción. También “Avanguardia” ha desarrollado su rol y ha sido, personalmente hablando, funcional para el acercamiento hacia los ambientes islámicos chiítas italianos y en perspectiva internacional.

(Actualmente es el corresponsal en el Líbano para el periódico “Rinascita”, y con una serie de servicios especiales estás ilustrando la situación en el País de los Cedros, conociendo bien en particular el movimiento chiíta Hezbollah, al mismo tiempo milicia y partido acreditado en el Parlamento. En síntesis extrema, ¿puedes dar un cuadro de la situación actual?

 

La situación libanesa está en continua y cotidiana evolución. Es inútil esconderlo: en este mundo podría realmente estallar en cualquier momento una nueva guerra civil. Tenemos una situación extremadamente difícil de representar para quien no sigue la evolución de la política regional de Oriente Próximo en general y de la local libanesa en particular. La agresión sionista del pasado julio ha puesto de hecho en tela de juicio las relaciones de fuerza interna entre las fuerzas políticas libanesas. Hizb’Allah y la Resistencia Nacional han opuesto un escudo de fuego a las incursiones cotidianas terroristas de la aviación israelí contra las barriadas meridionales de la capital, la Beka ’a oriental y el sur de mayoría chiíta. En el curso del conflicto desencadenado por la entidad criminal sionista contra el Líbano parecía que finalmente los libaneses hubieran alcanzado una unidad y una solidaridad nacional. Esta perspectiva se ha demostrado fragilísima: un espejismo si consideramos las polémicas estalladas inmediatamente tras el cese el fuego acordado y difícilmente impuesto por las Naciones Unidas a los israelíes y al ejecutivo libanés.

 

Desgraciadamente la posguerra ha modificado totalmente las relaciones entre las diversas facciones políticas libanesas. El gobierno Siniora ha mostrado manifiestamente si adhesión a las estrategias americanas y sionistas, además de secundar los “diktat” de la comunidad internacional para desarmar la Resistencia Nacional. Hizb’Allah, hasta el noviembre pasado parte integrante del ejecutivo, ha elegido abandonar la mayoría porque este gobierno estaba defendiendo intereses extranjeros y prácticamente nunca ha realizado ningún programa para la reconstrucción.

 

            Para entender la ocasional unidad de propósitos entre mayoría y oposición ha sido ordenada en humo desde la adhesión en torno al coral de las fuerzas del llamado frente del 14 de marzo a las estrategias atlántico-sionistas: los Salid Jumblatt, Samir Geagea, Saad Hariri y todo el ejecutivo Siniora se han revelado como quinta columna en el país de los cedros. Ahora contra una liquidación similar de la dignidad nacional libanesa y contra los intentos de desarme de la Resistencia – que en último análisis representa el principal problema para los potentados sionistas y para América- se ha ido constituyendo una Oposición Nacionalista  formada por los diversos partidos y movimientos políticos que han decidido, bajo indicaciones del secretario general de Hizb’Allah, Sayeed Hassan Nasrallah, descender a la plaza y movilizarse para hacer caer este ejecutivo antinacional que ha demostrado todas sus limitaciones y todas sus responsabilidades antes, durante y después de la agresión.

 

            La Oposición Nacional Libanesa reagrupa los partidos chiítas de Hizb’Allah y Haraqat’Amal, los dos principales partidos aliados de la comunidad maronita (Tayyar o Corriente Patriótica Libre del general Michel Aoun y Haraqat Marada de Souleiman Franje), los nacionalsociales sirios, los dos partidos comunistas libaneses, Haraqat Shaab (Movimimento del Pueblo) laico y panarabista, los nasserianos, los drusos del Partido Nacional Democrático de Talal Arslan y los de la Corriente por la Unificación Nacional de Wiam Wahab, los panarabistas, el Baath libanés, el Partido del Diálogo Nacional, laico dirigido por el sunita Fouad Makhzoumi y otros movimientos menores del panorama político libanés. Un magma heterogéneo de siglas y rostros que han dado vida a los sit-in de plaza y a las imponentes manifestaciones del pasado diciembre cuando al menos dos millones de libaneses, quizá dos millones y medio sobre una población que apenas llega a cuatro millones, han tomado alegremente por asalto la plaza Riyad el Sohl y la de los Mártires para terminar entre cantos patrióticos y eslóganes, danzas y banderas al viento, las dimisiones de un Gobierno que no ha sabido hacer nada mejor que atrincherarse tras sus posiciones filo-americanas.

 

            Hemos participado durante tres semanas en todas las manifestaciones de la plaza, intercambiado impresiones con los militantes del campamento que se ha llegado a formar día tras día en torno a las colinas del Serail donde tiene sede el palacio del Gobierno, y obtenido entrevistas con los principales dirigentes políticos de los diversos partidos. Hemos vivido esta atmósfera festiva y esperado que Siniora rindiera cuanto antes el cargo y cediese a las peticiones en realidad modestas de la plaza: un gobierno de unidad nacional, una nueva ley electoral y nuevas elecciones. Pero en cuanto al parecer de este ejecutivo, a pesar de reducirse al mínimo, no tiene intención de dimitir. Es inconstitucional e ilegítimo pero a Occidente llega casi exclusivamente la propaganda gubernamental. Debo agradecer a la redacción de “Rinascita” por haberme dado la posibilidad de explicar día tras día cuanto estaba sucediendo en Líbano  y a la Coordinadora Proyecto Eurasia que ha acogido algunas entrevistas a los exponentes autorizados de Hizb’Allah y de la Oposición Nacional en las páginas de su trimestral de geopolítica. El trabajo de corresponsal, durante y tras la agresión, no es más que la continuidad de una militancia política. No ha cambiado nada para el suscrito: en el terreno; ayer como hoy. Con una sola diferencia: aquí se hace realmente en serio y los riesgos de que el polvorín libanés esté a punto de saltar por los aires son altísimos visto las continuas provocaciones del frente atlántico. Mirad a nuestro regreso a Beirut, veinticuatro horas antes del estallido de los incidentes del 25 de enero pasado en la Universidad Árabe, hemos encontrado un clima diferente a aquel festivo dejado en diciembre: por todos los sitios hay tensión, los libaneses se miran uno de otro con sospecha. Algunos querrían continuar sembrando discordia y sedición en el seno de la sociedad libanesa: casi lo consiguen. Pero Hizb’Allah y la Oposición han declarado solemnemente que no tienen intención de caer en este clima de odio y violencia; que no responderán a la violencia con otra violencia y que sus objetivos son políticos y no tienen en absoluto intención de fomentar un conflicto confesional que vería al Líbano precipitarse en una nueva guerra generalizada de todos contra todos. No es un conflicto religioso ni étnico el que enfrenta a la mayoría del gobierno y a los partidos de la oposición: es un conflicto político, exclusivamente político. Las fuerzas de la desestabilización atlántico-sionistas están trabajando para favorecer ciertos proyectos americanos. La oposición ha denunciado claramente estos complots a los que no son extraños algunos protagonistas de la escena local: los Geagea y los Jumblat son “cartas conocidas”. Por tanto, ninguna novedad encontrarlos al lado de América. La oposición pide una reforma en sentido laico del Estado y de las Instituciones, una cuota de participación mayor y un ejecutivo alargado a los partidos que, como Tayyar, se precian de representantes parlamentarios importantes pero no tienen derecho para decidir. Nadie quiere el enfrentamiento confesional entre sunitas y chiítas aun si hay quien está avivando el fuego de antiguas rivalidades y tensiones. En realidad, lo que se está buscando es exportar el modelo “iraquí”, es decir la estrategia americana de sembrar odio y discordia entre los musulmanes. Hariri y su Corriente Futura, hasta ahora no han comprendido que están haciendo el juego sucio de aquellas fuerzas que, como el Partido Soicalprogresista de Jumblat y las Fuerzas Libanesas de Geagea, en caso de llegar a un acuerdo con la oposición perderían toda su influencia. Son fuerzas minoritarias y extremistas pero por ahora dirigen la política del frente del 14 de Marzo. Todos esperan la novedad entre el fin del invierno o el inicio de abril tras el vértice de la Liga Árabe de Riyad: sin embargo, no creo que se consiga cambiar una situación que permanece completamente congelada entre las dos facciones libanesas. América no lo permitirá y si puede, buscará fomentar más desórdenes y nuevas divisiones. Y nadie se olvida que al sur, más allá de la frontera meridional, la entidad criminal sionista, probablemente está preparada  para aquel “segundo round” que amenaza prácticamente desde el verano pasado… “Israel” ha sufrido una derrota estratégica, militar, diplomática y política humillante. Los sionistas no olvidan nada: e aquí el por qué de que es casi cierto que antes o después golpearán nuevamente. Los libaneses lo saben y están preparados.

 

Los musulmanes chiítas en los años de atrás han sido considerados a menudo la vanguardia de las corrientes antiimperialistas en política exterior: basta con pensar en los pasdaran de la revolución jomeinista, el los mismos Hezbollah libaneses, etc. Hoy sin embargo, algunos grupos chiítas, in Irak, han sido utilizados por los ocupantes americanos, explotando antiguas divisiones con los sunitas, para hacer menos difícil su presencia en tierra mesopotámica. ¿En tu opinión, qué fortaleza real tiene aún la oposición a la presencia militar de los U.S.A. entre los iraquíes chiítas? La Resistencia iraquí, que tiene uno de sus bastiones fundamentales entre los militantes del partido Ba’ath, sobretodo sunitas, ha sido sostenida  también, entre otros, por los chiítas libaneses de Hizbollah: ¿puedes indicar que supone esto entre los chiítas locales?

La cuestión relativa al rol de  los chiítas iraquíes en la actual situación de Irak es mucho más compleja de lo que se pueda pensar. Si en efecto es verdad que existe un ejecutivo en Bagdad compuesto por elementos elegidos de la administración ocupante americana entre la comunidad chiíta, es igualmente verdad que cooperantes son muchos representantes de la burguesía sunita y kurda. La situación geopolítica, estratégica y militar de Iraq, es, desde hace casi cuatro años, la de un enorme pantano al  cual han llegado los americanos desde el principio. Y caótica es sin embargo la definición de “Resistencia” visto que contra las tropas mercenarias del Mundialismo de las “barras y estrellas” – o más bien la visión belicista de los círculos neocons que están sobre y junto a la administración Bush y persiguen su estrategia de “clash of civilization” en todo el Oriente Próximo – se han formado partidos, movimientos y organizaciones heterogéneas que van desde ex pertenecientes al pasado régimen baasista hasta los nacionalistas pasando por la izquierda más o menos comunista, sunitas, ‘yihadistas’ estilo “Al Qaeda”, para entendernos, y chiítas. Que luego la República Islámica de Irán en Irak esté persiguiendo sus propios objetivos en política exterior es otra cuestión respecto a la solidaridad con la Resistencia. Veis que también hay un “frente” en Europa bastante amplio que cree que Irán y Estados Unidos se están “repartiendo” los dividendos del Irak post-Sadam. Considerando que la República Islámica de Irán es un estado soberano y, como tal, mueve sus propias piezas sobre el escenario próximo-oriental como mejor cree, nosotros afirmamos que la pretendida cooperación irano-estadounidense es una mentira que viene propuesta deliberadamente por un determinado ambiente – de extrema derecha como de extrema izquierda- para evitar “peligrosas” “derivas” filoiraníes… Visto que a cualquier idiota le gusta este terreno, es un bien que no se ocupen de Irán, porque, vulgarmente hablando, no es su cometido. Irán es desde hace casi treinta años un baluarte del frente antimundialista internacional o, para ser más claros, el único Estado soberano que puede permitirse organizar una conferencia histórica sobre Revisionismo. Y persigue legítimamente sus programas de investigación nuclear y enriquecimiento de uranio con miras al desarrollo energético. Ahora, a “sus señorías” de la “duda” y de las batallas antiinmigración, nosotros decimos que, aun en caso de que Teherán aspirase a dotarse de armas nucleares, estos serían siempre asuntos que les incumbirían bien poco así como sería una legítima aspiración, considerando que, en Oriente Próximo, hay un estado-pirata, es decir, la entidad criminal-sionista, que tiene un completo arsenal nuclear desde hace decenios apuntando contra las principales capitales de Europa y del mundo arabo-islámico.

Hizb’Allah es desde hace veinticinco años quien representa un movimiento revolucionario antisionista dirigido como una flecha al corazón del sionismo y del Imperialismo internacional: ciertamente no hay necesidad de demostrar nada a nadie. E Irán, si permitís, no debe medirse con las demenciales y abstrusas “teorías” que cualquier representante de por aquí de la llamada Derecha Radical querría también “discutir”. No hay absolutamente nada que discutir: la estrategia de América es absolutamente clara, es el clásico “divide et impera” imperialista que determina conflictos y encuentros civiles, divisiones étnicas y sectarismos confesionales. En Irak como en Palestina, Líbano y Siria. Y, de este modo, chiítas cooperan con América en Irak contra los sunitas, así como la misma estrategia querría que los sunitas pro-americanos libaneses ligados a Hariri y a Corriente Futura, apoyados por los drusos de Jumblat y maronitas de Geagea, desencadenaran un conflicto civil, en particular contra Hizb’Allah y ’Amal. Por tanto, nada nuevo en la estrategia USA: quien coopera con el Gran Satán es un ‘colaborador’ del Nuevo Orden Mundial. ¿Y vosotros pensáis de veras que Irán – primer objetivo de las miras hegemónicas en la región – no está dispuesto a rebatir toda iniciativa “yanqui”? Quien continúa contaros la fábula de la cooperación irano-americana evidentemente o no entiende el abc de la política internacional o más probablemente solo lo hace de mala fe. Nosotros, quién sabe por qué, nos decantamos por la segunda hipótesis. En último análisis, los movimientos islámicos son el verdadero objetivo de las estrategias mundialistas de esclavizar la humanidad y de crear el Mundo Único, el mundo unipolar y unidimensional bajo la espada de Damocles judaica de la Finanza mundial: desde Hamás al Yihad palestinos a Hizb’Allah y el frente nacionalpatriótico libaneses, pasando por la Resistencia iraquí y las naciones soberanas de Irán y Siria. El resto son solo “chácharas” de criadas. Precisamente de las “criadas” del mundialismo como es la llamada Derecha Radical italiana. Es casi incomprensible cómo que este ambiente haya alumbrado así tanta ignorancia política si no es a la luz de los análisis histórico-políticos e ideológicos desarrollados por Vinciguerra  y Lattanzio en el pasado decenio. ¿Irán? ¿Hizb’Allah? ¿ la Resistencia en Irak y Palestina? Bueno… que queréis que os digamos: no tienen que ver con este ambiente… por suerte para ellos.

 

 

 

(*) 24 de febrero 2007, segunda parte de la entrevista realizada por Antonella Ricciardi, http://www.antonellaricciardi.it/interviste.asp?id=63

 

[*] v. el sitio web de V. Vinciguerra  http://www.marilenagrill.org/ y el sitio él dedicado en la web de Resistencia http://web.archive.org/web/20071210144200/usuarios.lycos.es/resistencia/vv.htm

 

[Trad. A. Muñoz] 

 

Fuente: primera parte de la entrevista realizada por Antonella Ricciardi, http://www.antonellaricciardi.it/interviste.asp?id=63

 

 

 

Vincenzo Vinciguerra: "FIN DE UNA ILUSIÓN"

Vincenzo Vinciguerra: "FIN DE UNA ILUSIÓN"

La disolución de Alianza nacional y su integración en el Partido de la libertad de Silvio Berlusconi, decidida en el Congreso del 21-22 de marzo de 2009, ha llevado a muchos políticos y periodistas a proclamar la victoria definitiva del antifascismo sobre el fascismo.
Con exultancia judaica, en el "Corriere della sera", Paolo Mieli ha hecho publicar una viñeta que representa un fascio litorio enmarcando el rostro funebre de Fini y la leyenda: "Primavera 2009- Finì"
En "Liberazione" otro desconocido historiador se pregunta si ahora debe finiquitar también el antifascismo, para concluir, ni que decir tiene, que no, nunca, porque éste debe vivir por siempre.
Resulta de por sí grotesco atribuir a figuras de medio pelo como Gianffranco Fini, Ignazio La Russa, Maurizio Gasparri, Italo Bocchino, etc. el "mérito" de haber enterrado el fascismo, alcanzando un objetivo no logrado siquiera por la más potente coalición militar de la historia durante el segundo conflicto mundial.
En realidad, ha concluido en la forma más lógica y coherente la historia de un partido que había nacido en diciembre de 1946 en la antecámara de la Confindustria [la Patronal italiana, ndt] , con la protección de los servicios secretos americanos y la bendición de la Democracia cristiana; y que ha terminando con sus dirigentes a los pies del capitalista Silvio Berluconi, arrrodillados ante el Vaticano, humillados ante los deseos americanos e israelíes.
Como se ve, su fin es idéntico a su principio. El Movimiento social italiano, luego Alianza nacional, ha contado entre sus filas (en su cúpula) con el monárquico Alfredo Covelli, el almirante Gino Biridelli, el general Giovanni De Loreenzo, el general Vito Miceli, Biagio Pace (que estuvo entre los fundadores del partido), todos antifascistas, todos alineados contra la República social italiana, incluso condecorados por haber luchado contra los soldados del honor italiano.
No se quiera defender que el Movimiento social haya sido un partido facista, y de fascistas, porque ha tenido además como presidentes del partido a antifascistas; como secretarios nacionales a un Arturo Michelini, que no estaba encuadrado en la RSI; a un Augusto De Marsanich, que representaba los intereses de la Patronal; un Giorgio Almirante que nunca fue procesado por colaboracionismo, aun habiendo sido Jefe del Gabinete de prensa del Ministerio de Cultura popular, alimentando la duda de que en realidad hubiera trabajado para el enemigo antifascista fingiendo su adhesión a la RSI; sólo por citar algunos ejemplares de la fauna misina
No por casualidad, su ciclo ha concluido precisamente con la presidencia honoraria del partido a manos de Franco Maria Servello que, en 1945, escribía en los periódicos aliados contra los fascistas, que en 1951 fue expulsado por "indignidad moral" del partido siendo repescado y reintegrado gracias a su capacidad de conseguir fondos mediante sus contactos con el mundo industrial lombardo.
Nacido por las exigencias del antifascismo más decidido a explotar para sus fines defensivos el anticomunismo de los jóvenes, que efectivamente eran fascistas, el MSI-AN muere oficialmente antifascista en boca de sus dirigentes.
El MSI, en 1948, había hecho la campaña electoral para la Democracia cristiana. En los primeros años sesenta había tomado en consideración la hipótesis de disolverse para integrarse siempre en la Democracia cristiana; para ello había tratado de transformarse en un partido de "derecha nacional" situándose en la antítesis del fascismo, aùn manteniendo en sus sedes las fotos de Benito Mussolini, los lábaros y los rituales del fascismo.
Todavía en 1987, Gianfranco Fini expresaba conmovido que había donado al partido la bandera del regimiento "Guardia del Duce" que, confiamos, alguien haya ahora desinfectado y guardado para la historia arrancándola de las manos de los Fini y de los La Russa
Porque el Movimiento social y Alianza nacional, de forma no oficial, han representado la explotación del fascismo, la instrumentalización de todos cuantos han vivido en la ilusión de que el partido representara, realmente, la herencia ideal de la República social italiana, de que éste pudiera convertirse en el vehiculo de un revancha y de un retorno a la escena política italiana, en posición eminente, como herederos y continuadores del fascismo.
Los dirigentes del Movimiento social-Alianza nacional han alimentado constantemente esta ilusión enviando al desastre a miles de jóvenes, que han ido utilizados por el régimen democristiano para contraponerlos al extremismo de izquierda, en total complicidad con los Almirante, los Michelini y los Servello, los Fini y los La Russa.
La historia del MSI-AN no es solo la de la"cínica y cobarde explotación de los sentimientos y de los ideales de tantos italianos", sino también la de la sangre que sus dirigentes han hecho verter para alimentar aquel "conflicto de baja intensidad" que los servicios de seguridad atlánticos, americanos e israelíes han conducido en Italia durante los años sesenta y setenta para impedir al Partido comunista convertirse en partido mayoritario y, por tanto, de gobierno.
"Nuestros caídos" dice Maurizio Gasparri, que se ha declarado antifascista desde siempre, no son los suyos, son los de un País que ellos han ensangrentado por intereses extraños y contrarios a los nacionales.
Los chavales, asesinados a causa del odio alimentado por los Adriano Sofri y por sus cómplices de "Lotta Continua", en los que se entreven relaciones ambiguas con la División de Asuntos reservados del ministerio del Interior, creían en ideales contrapuestos a los de los Gasparri y los de los Fini, en el fascismo, no en el antifascismo.
Ellos, los Almirante, los Servello, los La Russa, los Fini, ostentan la responsabilidad política y moral de haberlos hecho matar, pero no son sus caídos como, con carroñera vesania, se aprestan a afirmar para probar que la "derecha" ha derramado su sangre por Italia.
La derecha ha hecho derramar la sangre de los demás para mantener en pié un régimen que es el que tenemos hoy: un conjunto de multimillonarios y ladrones que patronean el país gracias al control absoluto que han adquirido sobre los medios de comunicación de masas.
Así pues ¿qué es lo que ha terminado el 21-22 de marzo de 2009 en el Congreso de Alianza nacional en Roma?
Ha terminado la explotación del fascismo, han terminado sus usufructuarios, los que entraron en el Parlamento italiano proclamádose portaestandartes del "fascismo del 2000", que han permanecido y han llegado a ser ministros declarándose  orgullosamente antifascistas.
Con satisfacción del judío Paolo Mieli y los antifascistas itálicos, la primavera del 2009 señala el final de un equívoco y permite a los italianos descubrir lo que ha sido el fascismo y todo lo que de actual existe aún en esta ideología.
Mientras el antifascismo se hunde en el fango y en la ignonimia, bien representada por un multimillonario procesado al frente del gobierno, el fascismo se presenta con su ansia de justicia social, hoy más que nunca necesaria, con el deseo de reconquista de la independencia y de la dignidad nacional, de la soberanía y del honor que el antifascismo, extraño al pueblo italiano, ha conseguido quitarnos sólo porque ha llegado al poder sobre las bayonetas de los ejércitos anglo-americanos.
Es un fascismo que, en la primavera del 2009, el que renace, aun inadvertido y con otras denominaciones, en los corazones y en las mentes de muchos italianos que captan el peso de esta dictadura de prensa y televisiones, de  cháchara y rapiña, de infamia y sacristias.
Es una primavera de renacimiento, nuestra primavera.

Vincenzo Vinciguerra
Opera, 25 marzo 2009

(Trad. María Rubio)

 

  

Ingredientes para un desastre

Ingredientes para un desastre

La OTAN, Estrasburgo y el Bloque Negro


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


La OTAN crea amenazas dondequiera va. Es su negocio. Sea en Afganistán o en Estrasburgo, la presencia militar extranjera provoca rebelión violenta, especialmente de jóvenes que se sienten provocados. Su rebelión violenta es citada para justificar un aumento en la violencia represora. Así es y siempre será así…

Este ciclo de violencia tuvo lugar el domingo pasado, 4 de abril, en Estrasburgo, donde miles de policías y un pequeño número de combatientes callejeros del Bloque Negro captaron toda la atención de lo que debía haber sido el lanzamiento de un nuevo movimiento europeo de masas contra la política de guerra de la OTAN. La manifestación por la paz fue aplastada y disuelta por policías armados mientras jóvenes con capuchas negras lanzaban piedras y prendían fuegos.

En este ciclo de provocación, no cabe duda de quién lo inició: La OTAN. La fastuosa celebración del 60 aniversario de la OTAN, realizada en las ciudades renanas de Estrasburgo, Kehl y Baden Baden durante el fin de semana, fue un insulto para los ciudadanos. Después de todo, si el presidente Obama y los otros dirigentes del autoproclamado mundo libre de democracias son tan populares, ¿por qué sus ciudades anfitrionas tienen que ser convertidas en fortalezas fuertemente armadas para recibirlos? Si los europeos saludan la protección de la OTAN, ¿por qué tienen que ser retenidos a mano armada a kilómetros de distancia de sus benefactores? Pero, claro está, la OTAN no es una fuerza defensiva. Desde el bombardeo de Serbia hace diez años hasta Afganistán actual, la OTAN ha sido progresivamente transformada en una fuerza expedicionaria extranjera. Las draconianas medidas de seguridad impuestas a tres pacíficas y conservadoras ciudades europeas, que confinaron a la gente a sus casas, parecían propias de una ocupación extranjera. A pesar de la momentánea popularidad de Obama, la cumbre de la OTAN ilustró la drástica y creciente brecha entre la gente común y sus dirigentes. Como gran vendedor, Obama trató de persuadir a los europeos de que están aún más amenazados por Osama bin Laden y al-Qaeda que los estadounidenses, y que debieran pagar su tributo en dineros públicos y soldados para erradicar esa amenaza de algún sitio en el lejano Afganistán, ¿o será Pakistán, o quién sabe dónde? Los medios europeos evadieron en gran parte esa noción embarazadoramente absurda, concentrándose en lo que llevaba puesto Michelle Obama. Pero decenas de miles de ciudadanos europeos fueron a Estrasburgo en la esperanza de registrar su desacuerdo. Tenían argumentos y querían que los escucharan. Terminaron atacados con bombas lacrimógenas, arreados como bestias hacia pocilgas y aterrorizados. Muchos de ellos probablemente nunca se aventurarán de nuevo a una manifestación de masas.

La responsabilidad por un fiasco

La responsabilidad por este fiasco es triple. Los más responsables son, por cierto, las fuerzas de seguridad que se vuelven más y más inicuas en toda Europa en sus enfrentamientos con las manifestaciones. Con helicópteros sobrevolando ruidosamente, falanges de policías con cascos “encerraron” a la gente en espacios pequeños y separados, a veces rodeada por vallas metálicas de las cuales era imposible escapar. Es el equivalente de tratar a la gente como si fuera ganado destinado al matadero. Grupos que tenían planeado reunirse no pudieron encontrarse. Más de diez mil policías emplearon un arsenal de armas antipersonal de última tecnología contra una cantidad igual de manifestantes indefensos, disparando cartuchos de gas lacrimógeno, balas de goma y usando armas paralizantes para disolver la manifestación y luego dispersar a gente que ya estaba dispersa y que no tenía la menor idea de hacia dónde ir. El caos fue total.

Y todo fue deliberado.

Pero una parte de la responsabilidad recae en los organizadores, si es el término adecuado para un evento que carecía de manera tan deprimente de organización. La manifestación del 4 de abril contra la OTAN fue convocada por un colectivo de grupos activistas franceses, ninguno de los cuales tenía la autoridad necesaria para imponer un plan coherente. Por causa de su antigüedad, el relativamente conservador Mouvement de la Paix parece haber ejercido la mayor autoridad, sobre todo por su apoyo a la desastrosa decisión de aceptar la selección del sitio para la concentración por el gobierno francés. En lugar de que se les permitiera reunirse en una plaza en la ciudad y marchar por las calles de Estrasburgo, con sus banderas, consignas y teatro callejero, los manifestantes por la paz fueron exiliados a una isla periférica entre el Rin y un gran canal de navegación, con sólo dos puentes como acceso. Cualquiera que estudie un mapa puede ver que el sitio era inaceptable por diversos motivos. Es difícil llegar – unos ocho kilómetros desde la estación de ferrocarril – especialmente en un día en el que no hubo transporte público y el centro de la ciudad era zona prohibida. El terreno era escabroso y complicado. Estaba fuera de la vista del público con el que los manifestantes hubieran querido comunicarse – en breve, la “comunicación” con los demás ciudadanos era imposible. Y, lo peor de todo, era una trampa obvia, el sitio perfecto para que la policía practicara sus técnicas de encierro. Sin embargo, los organizadores aceptaron ese sitio inaceptable, y luego no organizaron ningún servicio de protección propio.

A pesar de todo, la prefectura (autoridad regional) había hecho ciertas promesas a cambio del acuerdo a ese sitio inadecuado. Esas promesas fueron flagrantemente violadas. Calles y puentes que supuestamente debían estar abiertos fueron periódicamente bloqueados por la policía. Curiosamente, varios miles de manifestantes pacíficos fueron bloqueados en el lado alemán del Rin, y nunca pudieron unirse a la manifestación, mientras que miembros del Bloque Negro alemán se mostraban activos en el lugar. En general, la policía trató a los manifestantes pacíficos como enemigos en una guerra civil, y no hizo nada por proteger a la gente o a la propiedad de la minoría violenta.

La concentración propiamente tal, realizada en una entrada de la isla, fue distraída por el inquietante espectáculo del incendio de un hotel cercano. Los helicópteros acallaron los altavoces y la música. La marcha subsiguiente nunca pudo tener lugar. Manifestantes totalmente desorientados fueron abandonados a su propia suerte, en un entorno extraño y hostil, mientras intentaban huir del gas lacrimógeno pasando por un laberinto de trampas policiales.

El Bloque Negro

Los manifestantes por la paz fueron totalmente eclipsados por el Bloque Negro, descrito en Francia como "casseurs", destrozadores. A diferencia de los manifestantes no-violentos, aparecen en vídeo pasándolo bien, combatiendo a los policías. Probablemente estén pensando en sus hazañas con orgullo y satisfacción.

El desastre de Estrasburgo deja en claro que el movimiento contra la OTAN, si quiere sobrevivir, debe encarar tres problemas: sus propias flagrantes debilidades organizativas, la represión policial y el Bloque Negro.

Una pregunta que circula por ahí es: ¿son los destrozadores del Bloque Negro provocadores de la policía? Sin poder investigar seriamente el tema, mi propia respuesta intuitiva sería: subjetivamente no, objetivamente sí. Ciertamente no pueden ser todos policías con capuchas negras. Muchos de ellos seguramente creen que están “luchando contra el capitalismo,” como proclaman. Pero objetivamente, cumplen con la tarea de justificar la represión policial propiamente tal que combaten con tanto entusiasmo.

Errar es humano. Las malas intenciones florecen, pero errar es mucho más común. Un movimiento avanzado y civilizado por la paz debiera estar en condiciones de tratar de aplicar la alternativa a la guerra – el argumento razonable – bajo todas las circunstancias. Deberíamos discutir con gente que se equivoca sobre la OTAN, explicar lo que tiene de malo. Y deberíamos discutir con gente en el Bloque Negro, explicar lo que es erróneo en su forma de protesta.

La forma de iniciar un diálogo semejante no es obvia. Suponiendo que no todos los del Bloque Negro no sean provocadores policiales, si pudiera, pediría a los presumiblemente sinceros que consideraran lo siguiente:

Los luchadores del Bloque Negro deberían cuestionar sus propios motivos. Seamos realistas, a través de la historia, jóvenes han gustado de agruparse para combatir a su enemigo. La testosterona y la adrenalina no son argumentos políticos. Pero son grandes estimulantes para lanzar proyectiles al enemigo armado. Combatientes callejeros ligeramente armados se sienten fácilmente victoriosos y superiores frente a masas de policías fuertemente armados, que parecen cobardes en comparación. Ganan el concurso de los machos, ¿pero qué logran fuera de satisfacer sus propios egos?

Los combatientes del Bloque Negro deberían cuestionar el efecto que tienen sobre los ciudadanos comunes, que pueden no estar decididos políticamente. La OTAN es una mafia de protección. Vive del sentido de inseguridad de la gente. Las acciones del Bloque Negro alimentan ese sentido de inseguridad.

Los combatientes del Bloque Negro deberían pensar en el efecto devastador que tienen sobre otras formas de protesta pública. Junto con la policía, logran que manifestantes pacíficos no salgan a las calles.

Los combatientes del Bloque Negro deberían reflexionar sobre la facilidad con la que sus acciones son explotadas por sus enemigos. En primer lugar, quieran admitirlo o no, es casi seguro que estén infiltrados por agentes de la policía. Y se deberían preguntar por qué se permitió que algunos de ellos destrozaran las ventanas del hotel Ibis en la isla del Rin en Estrasburgo, y luego lo incendiaran con tanta tranquilidad, sin intervención policial. Además, se permitió que el impresionante incendio continuara durante más de una hora antes de que llegaran los bomberos. ¿No servía perfectamente el espectáculo de ese incendio para asustar y dispersar a los manifestantes por la paz y sobre todo para llenar las pantallas de televisión con evidencia de que “los manifestantes son destructivos”? Las autoridades citaron el incendio como prueba de que la fuerte presencia policial era necesaria para proteger a la civilización de sus enemigos. ¿Y por qué incendiar un hotel Ibis? Hay ocho hoteles Ibis en Estrasburgo y éste era tal vez el más pobre. ¿Y qué medios semi-profesionales fueron necesarios para montar un fuego tan espectacular? ¿Y por qué incendiar la farmacia cercana, que era un servicio público para gente enferma en ese vecindario pequeño y de relativo bajo nivel? ¿Qué posible mensaje político envió algo semejante?

En breve, los militantes del Bloque Negro, sea cual sea su edad, deberían crecer y comprender que para combatir a poderes injustos hay que utilizar ante todo pensamientos, razonamiento, hechos y argumentos. Jugar a la violencia es hacerles el juego, en un terreno en el que poseen todos los recursos. La Intifada podrá ser el único recurso para los palestinos, pero en Europa todavía quedan otros medios para expresar la oposición política. Hay que inventar, explorar y desarrollar esos medios.

El año 2008 fue un hito, con dos importantes eventos que cambiaron la visión del mundo de la gente: el colapso financiero y el ataque israelí contra Gaza. Las repercusiones, los cambios en la perspectiva, son continuos. Están preparando el terreno para la oposición popular a los poderes financieros y militares que gobiernan Occidente y que intentan, mediante la OTAN y otras instituciones, extender su régimen a todo el globo. Hay señales de que los que están en el poder están entre los primeros en reconocer ese hecho y que están perfeccionando sus tecnologías represivas como un ataque preventivo contra la protesta masiva que se viene. Es urgente proveer alternativas políticas en términos de programas y liderazgo. Si las manifestaciones de masas son vulnerables a la represión policial y a las acciones provocadoras de destrozadores, hay que inventar otros métodos más variados y flexibles para comunicarse con los ciudadanos y ampliar un movimiento coherente de comunicación con los ciudadanos y ampliar un movimiento coherente para combatir la militarización y construir una economía basada en las auténticas necesidades de la gente. En todo caso, toda futura manifestación de masas contra la OTAN debe ser organizada con su propio servicio de protección, con brazaletes, y que siga instrucciones claras. Hay que proteger a los manifestantes. No puede haber mezcla alguna con los “Bloque Negro” o con otros grupos que traten de provocar el tipo de problema que busca la policía.

Fue la lección urgente del fiasco de Estrasburgo.

Gracias especiales a Karen Sharpe, quien lo vivió todo.

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Diana Johnstone es una escritora y periodista estadounidense especializada en temas de política exterior europea y occidental. Fue una participante activa del movimiento contra la guerra de Vietnam. Entre sus últimos trabajos se encuentra Fool’s Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions, (Monthly Review Press, 2003) un alegato contra la guerra emprendida en los Balcanes en 1999. Es colaboradora habitual de la revista Counterpunch.

http://www.counterpunch.org/johnstone04072009.html



 

"CRISIS MORAL "

"CRISIS MORAL "

 

No vivimos una crisis económica ni una crisis política.  Desde hace muchos años, este País vive una emergencia moral que semeja a un estado de coma vegetativo, que lleva a los italianos a nutrirse e hidratarse sin tener ya un estado de vigilia consciente, lo que le convierte en presa fácil de aquellos que quieren utilizarlo para sus objetivos. No nos hemos recuperado nunca de la derrota sufrida en la Segunda guerra mundial y, sobre todo, del colapso moral del 8 de septiembre cuando una clase dirigente política y militar considera llegado el momento de salvarse a sí misma sacrificando el honor y la libertad de la Nación.

Señalar en la fecha del 8 de septiembre de 1943 el origen del estado comatoso en el que vive Italia, no procede de la voluntad de rehabilitar lo que fuimos antes de ese día infausto por mera nostalgia. Es la simple constatación que desde el día de la ignominia y de la traición Italia dejó de ser una Nación libre e independiente, con una clase política dividida entre los que han querido –y hoy mas que ayer siguen queriéndolo- hacer “la política de América y por América”, y los que  la han hecho, hasta 1989, por la Unión soviética.

Extranjeros que, en la Patria, han defendido siempre los intereses del extranjero que, a partir de 1990, se identifica para todos ellos con la potencia hegemónica, los Estados Unidos de América, flanqueada por el Estado de Israel.

Ninguno ha tratado de curar la herida mortal de la rendición sin condiciones, de la guerra civil subsiguiente, de las posteriores masacres, de las guerras italianas que se han sucedido durante toda la posguerra del 25 de abril de 1945 en adelante.

La infección, circunscrita en un tiempo a la clase dirigente, se ha extendido contagiando al conjunto de la sociedad italiana que encuentra hoy normal, si no incluso digno de mérito, todo lo que antes del 8 de septiembre se consideraba merecedor de desprecio.

Así, en el lugar de un Víctor Manuel III y de un Pietro Badoglio, contamos hoy con una clase política de conversos y de renegados que no pierden ocasión para condenar todos los ideales que los que alardeaban antes de su cambio de chaqueta.

Un comunista reconvertido en el Quirinal, un neofascista renegado en la presidencia del Congreso, un ex socio de mafioso en la del Senado, un inculpado reincidente en la presidencia del Gobierno.

Estos son los altos cargos del Estado. Lo demás es consecuente con un gobierno de enanos y bailarinas, un Parlamento nombrados a dedo por los secretariados de los partidos, una prensa que reivindica la única libertad de adular al que manda y embaucar a la opinión pública, una clase empresarial que desea hoy los fondos del Estado (esto es, de los italianos) para superar la crisis económica, tras haber predicado que el estado no debía interferirse en sus negocios.

La degradación es tal que un tribunal condena al abogado británico David Mills por haberse embolsado 600 mil dólares

por falso testimonio y nadie –y subrayamos nadie- ha resaltado el problema ético de la permanencia de Silvio Berlusconi al frente del Consejo de ministros que es quién ha desembolsado materialmente los 600 mil dólares.

El corrupto es condenado, el corruptor es presidente del Gobierno, no procesable, por ahora, gracias a una ley que se ha hecho para sí solo con la complicidad de compadres de partido y coaligados.

Políticamente no se presenta moción para pedir su dimisión u obligarle a presentarla.

Pero la sedicente oposición calla. No es sólo Berlusconi. Vittorio Sgarbi fue condenado a 6 meses de cárcel por estafa respecto al ministerio de Bienes Culturales del que era funcionario.  El gobierno de centro-derecha lo nombró, posteriormente, subsecretario de Bienes Culturales.

Renato Farina, subdirector de “Libero”, que escribía artículos desinformativos a cuenta del servicio secreto militar, adecuadamente retribuido como es natural, ha sido considerado culpable de haber violado el código deontológico del gremio e, inmediatamente, premiado con un escaño parlamentario.

Ser un periodista indigno, es evidentemente un mérito que debe ser gratificado con el acta de parlamentario en un mundo político en el que la indignidad es un valor que oponer a la dignidad.

¿Cómo impedir todo esto en un País en el que los mandos policiales y de la magistratura son en todo y para todo semejantes a los políticos?

Haciendo un llamamiento a los ciudadanos, iniciando una revolución moral desde abajo, boicoteando los diarios que más se distinguen en el servilismo hacia la clase política, no votando las listas de los partidos cuyas candidaturas incluyan  condenados e imputados, denunciando públicamente a los magistrados que usan su poder por razones políticas y para labrarse una futura carrera política, pidiendo el endurecimiento de las penas para todos los delitos económicos empezando por la falsedad contable, la destitución inmediata de todo los funcionarios públicos que hayan recibido o reciban condenas de cualquier entidad por delitos dolosos, pidiendo la dimisión de sus cargos y el alejamiento de la política, de cuantos tránsfugas hayan traicionando la confianza de sus votantes.

El caso de Sergio De Gregorio elegido con los votos de la izquierda y pasado seguidamente a la derecha, es ejemplar como lo son los de Fini, Gasparri, La Russsa que han llegado a sus puestos cosechando los votos de quienes han seguido creyendo en el fascismo y que hoy pretenden continuar su carrera como antifascistas.

Movilizarse para hacer limpieza y liberarse, poco a poco, de una clase dirigente que pretende poder subordinar con el uso de la televisión y de la prensa  a un pueblo de sesenta millones de personas.

Al día de hoy, los hechos han dado razón  a los políticos. Estamos todavía a tiempo de quitársela, para liberarnos de ellos de una vez por todas.

 

 

 

                                                                                                                            Vincenzo Vinciguerra

                                                                                                                        Opera, 19 marzo 2009

 

El “fundamentalismo” de Hizbolá adelanta por la izquierda al progresismo cristiano

El “fundamentalismo” de Hizbolá adelanta por la izquierda al progresismo cristiano

Agustín Velloso

Fuente: Rebelión

 

“Me interesa si combates el imperialismo o no, pero no que seas marxista o islamista”

Ali Fallad

 

El pasado día 28 de marzo se pudo leer en un diario de tirada nacional el artículo titulado: “La izquierda, a salvar el mercado”. Los protagonistas del salvamento son considerados por el diario como los líderes progresistas de Occidente, entre ellos Joseph Biden, Gordon Brown, Michelle Bachelet y José Luís Rodríguez Zapatero.

Se reunieron en la Cumbre Progresista custodiados por 3.000 policías. Esto es realmente un hecho histórico por varias razones. Por vez primera se envía a la policía a custodiar izquierdistas, pues si hay algo tan seguro como que el sol sale cada día es que aquélla, el ejército y otros grupos afines como fuerzas de seguridad, paramilitares y pistoleros a sueldo son enviados para reprimir y asesinar izquierdistas.

Resulta algo raro, por tanto, que ese diario no haya destacado este profundo cambio, que es digno de celebrarse por todo lo alto. Quizás lo ha considerado algo menor ante otro cambio radical en los usos políticos que ha marcado el encuentro. Los líderes izquierdistas solían dirigirse a sus seguidores desde la cárcel, desde un escondite en la selva, desde la trinchera e incluso camino del martirio.

Los participantes en la cumbre lo han hecho en una cena de gala en el Palacio de Cerro Castillo. A la vista de la suntuosidad del edificio, de la añada del vino y de lo exquisito del menú, a partir de ahora habrá tortas para ser el primero en salvar al mundo.

El periódico comunica a sus lectores el aspecto fundamental del acontecimiento: “el progresismo vive un momento único en su historia, con el Gobierno demócrata de Barack Obama en Estados Unidos y presidentes de signo progresista en la mayoría de los países de América Latina y algunos de Europa”.

Con motivo de la cumbre El País ha decidido que ni el asalto al Cuartel Moncada en Cuba, ni la batalla de Dien Bien Phu en Indochina, ni la Guerra de Julio en Líbano son acontecimientos únicos en la historia de la izquierda. Desde ahora los hitos del progresismo más aguerrido van a tener lugar en francachelas, fratrías y fanfarrias.

Gracias a este diario, que con su posición sobre la cumbre se convierte en el primer faro de la izquierda mundial, se sabe que ni Ho Chi Minh, ni Castro, ni Lumumba han hecho tanto por el progresismo como Biden, espejo de progresistas, Brown, azote de los conservadores, y Zapatero, guía de revolucionarios. El Palacio Cerro Castillo es ya el sagrado templo de la grey progresista mundial.

Donde Castro dijo respecto del opresor: “si Batista entró por la fuerza, por la fuerza tendremos que derrocarlo”, Biden afirma: “soy un sionista, uno no necesita ser judío para ser un sionista”.

Donde Lumumba dijo sobre el poderoso: “debemos arrancar el poder y los privilegios de las elites tradicionales, la mejora de las condiciones de vida es el verdadero significado que tiene la independencia”, Zapatero se reúne con los banqueros para solicitarles unesfuerzo adicional a la banca”.

Donde Ho Chi Minh dijo del imperialista: “nuestro país tendrá el señalado honor de ser una pequeña nación que, a través de una lucha heroica, ha derrotado a dos grandes imperialismos, el francés y el norteamericano”, Brown anuncia en el parlamento británico que “hemos de mantener y reforzar lo conseguido, así que el Reino Unido mantendrá una poderosa fuerza militar en Afganistán”.

El mismo día, sin policía, publicidad ni merienda, el profesor libanés Ali Fayyad estuvo en un colegio mayor en la Ciudad Universitaria de Madrid para dar una charla sobre la situación en Palestina.

Como veterano miembro del Comité Ejecutivo de Hizbolá expuso las ideas de su formación política sobre el imperialismo y también sobre el papel de la izquierda y las relaciones de ésta con el islamismo político. La charla fue grabada por algunos asistentes y también por las cámaras de varias televisiones, así que es de suponer que su contenido se hará público próximamente.

Su lectura será muy edificante para los que todavía creen que los líderes citados tienen alguna relación con la izquierda –aparte de la que les atribuye el diario, tan progresista como ellos- y que los líderes del islamismo político de hoy -denostados como fundamentalistas, extremistas y antidemocráticos- no representan los ideales de ésta. Mientras tanto, un adelanto de algunas de sus ideas puede ser de utilidad para calibrar el izquierdismo de nuestros líderes comparado con el de los “barbudos”.

Fayyad señaló el fracaso de Estados Unidos en Iraq, Palestina y Líbano, algo que ignoran los “líderes progresistas”, quienes son firmes aliados de aquél y del otro gran agresor en la actualidad, Israel. También hizo notar el cambio de fuerzas en Oriente Medio, en concreto en lo que se refiere al aumento del peso de la resistencia y en paralelo la disminución del peso del campo imperialista.

Desprecia como es natural la consideración de Hamas, partido que obtuvo el gobierno de forma legítima en Palestina en 2006, como movimiento terrorista por parte de la Unión Europea, algo que ni siquiera creen los propios políticos europeos, quienes mantienen negociaciones con Hamas, aunque lo hacen a espaldas de sus ciudadanos.

Fayyad conoce sobradamente, aunque de nuevo desprecia, la mala imagen que tienen en Occidente las fuerzas islámicas, pero afirma que se debe a que son víctimas de la propaganda. Esto es evidente para cualquiera, ya que no es la prensa occidental la que legitima a las fuerzas antiimperialistas árabes y musulmanas, sino las urnas, las acciones de aquellas en Medio Oriente. Unas y otras han hablado claro en varias ocasiones.

Por si hubiera alguna duda asegura que Hizbolá no quiere un Estado sectario en Líbano y que no existe un problema de religión en la zona, sino un problema político.

Al mismo tiempo considera que el choque de civilizaciones es un error: “no hay oposición de valores y si la hay no tiene que ocasionar guerras, es el apoyo de Estados Unidos a Israel la causa del problema, no hay un problema religioso”.

Añade que “como islamista estoy más cerca de activistas de izquierdas que de ciertos islamistas que no luchan igual contra el imperialismo”. Concede menos importancia a lo ideológico que los occidentales, quienes usan la conveniente etiqueta de “fundamentalismo” aplicada a la resistencia para evitar tomar una posición realmente izquierdista respecto del imperialismo del siglo XXI, en particular en Oriente Medio.

Fayyad dice: “me interesa si combates el imperialismo o no, pero no que seas marxista o islamista”. Con otras palabras: “¿estás a favor del colonialismo o no, estás a favor de las dictaduras de la zona?”

Para resistir, afirma, “tiene que haber valores compartidos y por ello Hizbolá trabaja por un bloque internacional que supere las ideologías y admita todas las tendencias en esta tarea histórica”.

El islamismo político tiene perfectamente claro su papel en la actualidad. La izquierda occidental debería tenerlo igualmente a la vista del empuje creciente del imperialismo, aunque éste fracase gracias a la resistencia en Oriente Medio y otros lugares. Este fracaso cuesta vidas por millares allí y aquí un deterioro social y político generalizado.

Es un triste ridículo el que hacen los “izquierdistas” cuando son superados ampliamente por los “fundamentalistas” en objetivos políticos, en estrategia y en sacrificio. Es tanto el relajo al que se ha llegado en las filas progresistas, que ser de izquierdas carece de valor alguno. Hoy sigue siendo cierto con otras palabras aquello de “vive como piensas o acabarás pensando como un progresista”.