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UNO DE ABRIL: DÍA DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRAN

UNO DE ABRIL: DÍA DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRAN

Hoy domingo 1 de abril, 12 de farvardin según el calendario de Irán, es el día de la República Islámica.Hace 28 años y en un día como hoy el pueblo, iraní que ya había vencido el 3 de febrero de 1979 en su revolución islámica liderada por el Imán Jomeini, acudieron a las urnas para votar en referéndum en el que se le preguntaban a los ciudadanos si ratificaban o no una república islámica.


En este referéndum, el 98,2 % de los votantes votaron sí a la república islámica, y, de esta manera, este sistema democrático-religioso sustituyó de un plumazo al antiguo sistema monárquico que llevaba imperando en Irán durante 25 siglos.


Durante todo este tiempo el sistema de la república islámica se ha erigido como un modelo novedoso y en consonancia con el ambiente de un país musulmán a lo largo de estas casi tres décadas, superando los no pocos desafíos que ante este sistema se han levantado.


Entre estos desafíos cabe destacar las instigaciones de grupos antirrevolucionarios de parte de EEUU en los primeros años de la Revolución, el haber azuzado a Saddam Husein para levantar una desoladora guerra contra Irán que duró ocho años, y, ya en nuestros días, los denuedos que Occidente en general y EEUU en particular está llevando a cabo para evitar que se materialice el programa nuclear civil de Irán, todo lo cual forma parte de un conjunto de tramas de cara a impedir que el sistema de la república islámica se convierta en un modelo exitoso que pueda calcar los demás países islámicos —por su pertenencia a la fe musulmana—, amén de los no musulmanes que se oponen al imperialismo, —por el carácter antiimperialista de la República Islámica de Irán.


Sin embargo, el estado de la república islámica goza en Irán con el apoyo total del pueblo, quien ha resistido hasta la fecha a los desafíos y presiones venidas de fuera y quien está decidido a presentarse como un modelo con éxito de progreso científico, social, cultural y político para la sociedad musulmana fundamentado en la democracia y en la voluntad popular.


El capítulo I de la Constitución de la República Islámica de Irán, en su apartado “líneas generales”, dice lo siguiente: “El gobierno de Irán es una república islámica que ha sido corroborada por el pueblo iraní, en base a sus ancestrales creencias en un gobierno de derecho y de justicia coránicas, después de su victoriosa revolución liderada por el máximo dirigente religioso, el Gran Ayatolá el Imán Jomeini. La Constitución fue aprobada por un 98,2 % del censo en el referéndum que tuvo lugar los días 10 y 11 de farvardin del año 1358 de la hégira solar, correspondiente a los días 1 y 2 de yumada I del año 1399 de la hégira luna (30 y 31 de marzo de 1979.)”

Así pues, el 12 de farvardin no solo significa el desterramiento del sistema monárquico sino que además es el día en el que se reconoció oficialmente el sistema republicano-islámico en Irán. El día de hoy significa el día en que se registró un cambio en el papel del pueblo en la sociedad de Irán ya que el régimen de los Pahlevi, cimentado en el ejército y en la SAVAK, su servicio secreto, fue derribado por el pueblo, lo que supuso una conmoción y una revolución verdadera en la estructura social del país.


El plebiscito sobre el tipo de gobierno para la nación y la ratificación del carácter republicano de Irán, en todo ello el pueblo jugó un papel determinante en los más relevantes e importantes estructuras del gobierno, en la legislación y en la administración del país.


El gobierno actual está basado sobre dos pilares fundamentales; el islámico y el republicano. El Imán Jomeini mostró una gran pericia a la hora de combinar una república con el carácter islámico, a la vez de hacer respetar la voluntad del pueblo.


Según el capítulo I párrafo 8, “el gobierno de Irán es una república islámica [...]” y se menciona “la participación del pueblo para determinar su destino político, económico, social y cultural.” En estas líneas se hace hincapié en el papel del pueblo en la administración del país, fundamentándose en el voto y en las elecciones.


Uno de los hechos más importantes de toda república es que todos los ciudadanos tienen voz y voto a la hora de determinar y elegir el gobierno que desean, y, en la Constitución iraní está claramente contemplado dicho derecho.


El pueblo iraní, a través del tajante voto a favor de un 98,2 % de los electores el 30 de marzo, dieron una respuesta positiva a la formación de un gobierno islámico en Irán, y, ahora, cuando ya han pasado muchos años, los iraníes consideran un deber la celebración del “Día de la República Islámica.”

Un profesor de universidad es de la opinión que “tras 2500 años de monarquía, el pueblo de Irán, liderado por el Imán Jomeini, derrocó el sistema de Tagut, y, mediante la tajante y legal votación de los iraníes se cambió el gobierno de forma oficial” haciendo alusión con la palabra Tagut al (un dios de la Arabia preislámica) al sistema corrupto que gobernaba Irán.


Mientras, Alí Naderi, otro académico dijo que “por primera vez y tras los gobiernos monárquicos despóticos, el pueblo de Irán votó en un ambiente libre a la formación de un gobierno islámico y se le cortó las manos a la arrogancia a la hora de determinar el destino de los musulmanes.” El sí del pueblo fue fruto de la fidelidad de los responsables a sus compromisos y hoy día también la continuidad de dicha fidelidad es condición necesaria para el afianzamiento del sistema.


A este respecto, los responsables siempre deben demostrar veracidad y confianza para con el pueblo para que el vínculo de éste con su gobierno sea cada vez más fuerte y no se dañe el sistema.

 

Visiones y Revisiones: LA "OTRA HISTORIA" DE ESPAÑA

Visiones y Revisiones: LA "OTRA HISTORIA" DE ESPAÑA

"Algo huele a podrido en Dinamarca",
o el porqué y cómo de la tergiversación histórica de la España medieval

Redacción Revista de Historia y Pensamiento HANDSCHAR


 

Cuando Marcelo, el fiel guardián de palacio del drama shakespeariano insistía a Hamlet y Horacio en que Dinamarca (o España, que es lo mismo) estaba ya podrida, es porque ya intuía que las cosas no iban bien, no sólo en su país ("something is rotten in the state of Denmark") sino en el palacio que él mismo custodiaba. El enemigo, la corrupción, la tergiversación, la mentira, atacaban por otro frente mucho más sutil y el soldado se disponía a ofrecerse humildemente a Hamlet para ayudarle en esa particular regeneración de la verdad contra la infamia.

La historiografía medievalista española adolece sin duda de un legado propio dirigido por la clase intelectual en activo que no era otra que la católica, y hasta ahí todos lo podemos entender por simple lógica de los acontecimientos, pero que la escuela decimonónica, isabelina y liberal, ya más laica pero asumida en su papel neo-romanista, continuase el dictamen narrativo de una Historia oficial de España, desarrollando e incluso envileciendo los mitos y postulados de la "Reconquista" hispánica "goticista" (difícilmente gótica y mucho menos la genérica Hispania germánica) y católica, es algo que difícilmente hoy podemos o tenemos que aceptar: ni como españoles y ni siquiera como cristianos o europeos, porque simplemente el espantapájaros y guiñol se tambalea y cae por sí mismo, y lo que antes pudiera tener sentido en una sociedad amparada en un Estado más que confesional, ahora, cuando a Europa ya no le valen fáciles discursos "espiritualizantes" y sí verdades tácitas del intelecto y de la practicidad del Alma sin adjetivos confesionales, ahora repetimos ya no es aceptable ni vendible, y toda la comedia, escenario y actores se vienen abajo.

A modo de primera entrega aleccionadora, quisiéramos ofrecer a nuestros lectores un rico y forzosamente limitado mosaico de topicazos sobre la Historia de España vox populi (desgraciadamente y para asombro de todos, no tan populi en el amplio reparto de "pensadores" de la cultura española...o portuguesa), prejuicios aún no superados –creemos que es cuestión de tiempo generacional- por historiadores, intelectuales y, gracias a Dios, aficionados y lectores de la diosa Clío. No pretendemos "sentar escuela" con un editorial, muchas de estas escuelas historiográficas llevan bastante tiempo trabajando desde Italia, Francia, Alemania y para alegría de todos, España (esa España que definía Américo Castro donde "ser español es no querer ser musulmán": afortunadamente se equivocó, pero no le falta certeza al dicho) y no vamos a pretender nosotros apropiarnos de lo que no nos es lícito ocupar, simplemente queremos llamar la atención del más fiel europeísmo para poder ser avanzadilla de élite de hombres libres y afirmar que el episodio del Islam occidental (desde Poitiers a Tánger) no es tema de un pueblo contra otro, o uno contra "lo otro" y peor aún "el otro" (como tan bien nos lo ha descrito Juan Goytisolo), sino de una misma gente con dos concepciones de la vida enfrentadas por intereses de unos pocos: eso es la Historia. Ahora hay que trabajar duro, y defender el legado de lo que con tanto esfuerzo los musulmanes europeos mantuvimos durante más de nueve siglos (hasta el XVII morisco...) antes que el oficialismo "asimilador" de Madrid, Washington y Roma enarbolen su particular visión de la Historia hispánica, esa Historia que a pesar de todo hay que sacar del armario de los "muertos y desparecidos" porque son tantos y tanto nueve siglos de historia, vida, arte y cultura de hispoanomusulmanes, que el hedor que desprende ese enorme armario ya no se puede soportar tan de cerca.

La conversión de Recaredo (589). La decisión de un grupo de poder episcopal católico-romano (el catolicismo trinitario del Edicto de Milán constantiniano del s. IV), de apoyar una decisión estratégica para apoderarse de la soberanía mayoritaria que ostentaba la aristocracia arriana visigoda, no refleja en absoluto ni el pensar ni el sentir hispanorromano y godo, que entendía por cristianismo las grandes corrientes patrísticas de este solar: priscilianismo muy militante en toda la meseta norteña y centro, paganismo romano y germano de los amplios núcleos rurales, pero sobre todo la poderosa e influyente corriente "unitarista" o arriana (de Arrio, obispo griego nacido en Libia que cristianizó a los germanos a través de otro obispo Ulfila, de ahí la conversión goda...). El trinitarismo católico urbano por fin en el poder, comenzará por estatalizar dicha soberanía (el modelo jurídico y cultural romano era claro) e imponer un sistema tributario e impositivo de capitación familiar e individual sobre sus súbditos, tal cual modelo imperial. Se inició una consiguiente Guerra civil desde prácticamente la muerte de Leovigildo, que no parará hasta la final expulsión confesional (nunca étnica ni mucho menos racial: la famosa "limpieza de sangre" no es tal…) de los moriscos desde 1609.

Un cristianismo harto de especulaciones teóricas y políticas escoge en retiro el modelo de los "Padres del desierto" norteafricano e inicia en Gallaecia el amplio movimiento monástico que tendrá fuerza propia hasta el rígido control romano de la reforma gregoriana por Cluny y Cister (s. XI, XII). Desde la presencia soberana musulmana de 711 y la continuación de la constante Guerra civil ahora (recrudecida antes con el Witiza pre-islámico) entre Achila y Rodrigo, siguen existiendo en el seno cristiano los "ismos" ya muy influenciados por el pensamiento islámico y el sincretismo arriano unitarista: nestorianismo-adopcionismo, origenismo, trinitarismo mozárabe (distinto del romano), donatismo, monofisismo, todo ello en paralelo con el sempiterno y no desgastado judaísmo ortodoxo. Podemos afirmar serenamente que la conciencia católica de España no es ni más ni menos que un plan forjado desde el Imperio carolingio para erradicar prioritariamente el "especial cristianismo" que "dividía" la Hispania, y posteriormente inventarse una "Cruzada" (de hecho, se fabrica "España", aunque habrá que esperar a finales del XV con los intentos –fracasados jurídicamente- de los RR. Católicos para volver a querer "rehacerla") contra un "Islam extraño" muy bien amañado, presentándolo como la lucha contra "el otro", cuando en definitiva de lo que se trataba era de usurpar de nuevo el poder desde Recaredo, eliminando a uno de los contendientes de la Guerra civil, muy molesto e irreducible al poder y sistema romano; eso sí, ese peculiar bando estaba ahora reforzado por indoeuropeos beréberes (procede de la palabra "bárbaro", que a mucha honra, es lo que eran), una minoría muy influyente siria arianizada, y yemeníes, finalmente vándalos norteafricanos convertidos del arrianismo al Islam. Estaba claro quién iba a vencer y quién iba a ser el soberano (auténticos "reyes de Hispania" como consta en los documentos, sucesores de la legitimidad goda: a Pelayo no lo conocían ni en diez millas a la redonda de donde vivía) de estas tierras por más de ocho siglos. El combate secular estaba servido.

La tan mencionada como reiterada hasta la saciedad "invasión árabe" no fue tal, sino que fueron acontecimientos concatenados de una pura y dura guerra hispanogoda de consecuencias aún poco sopesadas. Ignacio Olagüe (obras de 1969 y 1974) nos dice, "Si en 711 hubiera sido España invadida por ejércitos árabes y musulmanes, si por otra parte se hubieran hecho sus jefes con el poder, hubieran sido inmediatamente impuestos los principios coránicos sobre las poblaciones, como anteriormente los reyes godos y los obispos habían sujeto la nación al cristianismo trinitario"... pero no ocurrió así. Las "hazañas bélicas" de Muza y Tarik en Hispania (literatura orientalizante en las fuentes árabes –ojo, en lengua árabe- y poco realistas y tremendistas en las cristianas) son inviables y la contemporánea Blitzkrieg se queda en mero juego de niños, comparadas con semejantes campañas militares del s.VIII, pues no pasan un ligero examen de lógica militar y humana: paso por el Estrecho del Ejército (¿cómo?, ¿número de efectivos?), anacronismo de las fuentes, número de jinetes, pero más importante: mantenimiento de los caballos en fantasiosas como galácticas campañas de conquistas, siempre victoriosas "a hierro y fuego" (sin embargo el Ajbar Machmua nos presenta a Muza como un "profeta"). La obra de Olagüe (La Revolución islámica de Occidente y la posterior Los árabes jamás invadieron España), apoyadas o corregidas por Pierre Guichard, Dufourcq, Juan Zozaya, Pedro Voltes, Ambrosio Huici Miranda, Francisco Cordera, matizadas como complemento necesario por historiadores de filosofía como Miguel Cruz Hernández (su Historia de la Filosofía hispanomusulmana –1957- es de obligada referencia), Francisco Valdés en Historia del Arte, o los últimos aportes de la historiografía catalana como Juan Vernet (1992) y Joaquín Vallvé (1986), son un soplo de aire fresco cuando releemos –siempre aprendemos de ellos- aquellas ya viejas controversias entre el extremismo católico de Sánchez Albornoz y el otro extremismo "filosemita" del por otro lado nunca bien interpretado Américo Castro. Sabemos que sobre el modus operandi de la "Reconquista" gira esta parte sustancial de la Historia de España que acabamos de tratar, pero hay otros temas que por su resonancia en los medios y en la voz popular y culta, aún resuenan en la "España de charanga y pandereta, de cerrado y sacristía" que nos recordaba A. Machado, sigamos viendo.

El Cid: hispanogodo cristiano que sirvió en armas al Islam aragonés u otro cualquiera cuando le interesaba, ya que no veía apenas diferencias, salvo en los emolumentos que se le entregaban por sus servicios, vinieran de sus "primos" de Valencia o de Zaragoza. Los auditores castizos de exaltación del "héroe cristiano" tienen escasas justificaciones y R. Menéndez Pidal con todo el cariño del mundo para nuestro guerrero, así lo ha demostrado.

Batalla de Covadonga (722). Pelayo, príncipe quizás de astures locales y no "rey de godos" (¿de qué godos, en todo caso?) acaudilla una rebelión popular (y no organizativa, ni aristocrática) en las montañas de Covadonga que enseguida tendrá respuesta muslín…pero la aparición de la Virgen en la "Santa Cueva" protegiendo a los irreductibles astures de las flechas "mahometanas" fue mucho más que providencial, y la derrota (o retirada) de los islámicos (apoyados incluso por las tropas de Obispo visigodo Oppas), la actual situación de la "Cruz de Pelayo" en la Priena (que señala ni más ni menos que uno de los campamentos del Duque de Cantabria) frente al monte Auseba, refuerzan el mito del "inicio de la Reconquista (?)" suponemos que hasta la Guerra de Granada… para asombro de todos.

Batalla de Clavijo (844). Hubo semejante batalla pero nunca liderada por Ramiro I y posiblemente sí por Ordoño I galaico-leonés, pero aún hay más: "Ramiro no peleó en Clavijo, como se refiere la archidesacreditada leyenda del s.XII para justificar el sustancioso gravamen llamado "Voto de Santiago", reclamado por la Iglesia compostelana a la cristiandad castellano-leonesa. Ni peleó en Clavijo ni redimió el también legendario "Tributo de las Cien doncellas", tan fingido como la mágica jornada en que se hizo el Apóstol pelear en un caballo blanco contra los sarracenos (…) Ni Santiago ni Ramiro pelearon en Clavijo (…) No existe un solo testimonio legítimo de que en los siglos IX y X se creyera que el Apóstol intervino en la legendaria jornada de Clavijo, ni en ninguna de las muchas batallas y combates en que los cristianos se enfrentaron a los islamitas"…lo mejor de la cita es que quien lo dice es Claudio Sánchez Albornoz (Orígenes de la Nación española. El reino de Asturias). Las fuentes cristianas de la Crónica Silense (s.XII) y la fabulación de Gonzalo de Berceo (s.XIII) al describir la otra batalla de Simancas con doble apoyo celestial (S. Millán y Santiago) hacen sospechar de una campaña justificativa para imponer el famoso tributo a los campesinos llamado "Voto de Santiago" (tributo honeroso por otra parte que se suma al obligatorio diezmo eclesiástico...) que cierta iglesia norteña hacía cargar sobre las arcas de toda la Meseta norte peninsular.

Quisiéramos aprovechar esta inusual presentación de Santiago Matamoros en escena para recordar que los hechos mágicos narrados en la Historia Silense (1115) ya comentada, así como en el Libellus miracolorum (Lib II, cap. XIX) del Codex Calixtinus (1140), o el Privilegio de Votos o Diploma de Ramiro (1150) al cual se refiere don Claudio (Santiago como "Hispanus protector" literalmente) no presentan iconografía alguna del famoso "Santiago Matamouros" que comenzará a ser recogido en las iglesias españolas en los distantes siglos contrarreformistas XVII y XVIII, muy lejos ya de matar "moros" (una vez más "el otro" tergiversado). Quizás volvamos a tocar el tan manoseado jacobismo hispánico, pero dejemos aquí sólo dos pinceladas: es Américo Castro quien defiende la tradición paganizante de los Dioscuros (venerados con constancia en Gallaecia, hijos de Júpiter, del Trueno) como antecedente del mito de Santiago el Mayor, y es Sánchez Albornoz quien lo niega aunque llega a afirmar: "la iglesia española no conservaba ninguna tradición sobre la cristianización de España por Santiago" y es suya la frase categórica del llamado "chanchullo de Santiago" hecho por la propaganda oficial eclesiástica y secular.

Podríamos seguir con otros mitos (es ahora donde la mentira exterminacionista del "holocausto" contemporáneo se nos queda pequeña por ridícula en comparación con los más de dieciséis siglos de manipulación historiográfica de la España musulmana) que no son sólo el invento-hallazgo del cuerpo, adoración y sepulcro de Santiago en Compostela, así como su famoso por antiguo y no medieval "Camino de Santiago"; también es más que sospechosa la difícilmente por imposible "armoniosa y espléndida" España de las "tres culturas" (¿por qué tres?) ya que, que nosotros sepamos había, si hay que contar, muchas más: franca –muy numerosa y competitiva con la minoría judía-, eslava –casta militar-, africanos subsaharianos esclavos, provenzales y occitanos afincados en tropas aragonesas-castellanas, más adelante (¿por qué no, si hay que enumerar?) gitanos "egipcios" y algunos más de evidente definición etno-cultural. La cultura judeo-sefardí fue así pues una más y nunca fue soberana del gobierno, monarquía ni aristocracia hispanorromana o goda-beréber. Que nosotros conozcamos un solo pueblo (multiétnico, pero racial y culturalmente uniforme en su heterogeneidad europea) gobernó Hispania en dos confesiones en liza: la cristiana-católica y la islámica, así como anteriormente las versiones paganas indoeuropeas. La España de Isabel y Fernando como modelo no de "grandes aventuras espirituales al servicio del Imperio (?) y la Fe", sino significantes del comienzo de un sistema protocapitalista, estatalismo centralizado, el control y capitación de todo un pueblo "unificado" (¡por fin!) a la fuerza bajo las directrices de Roma, la usura y el interés del dinero, los impuestos comerciales –la "alcabala" ya existía desde el s.XIII, impuesta en todo el territorio cristiano, prohibido en Al Andalus-, tributos directos e indirectos sobre las personas físicas (¿a qué nos suena todo esto?...), la manipulación sobre la moneda de oro y plata, instaurando la diferenciación del valor nominal y el valor real, rompiendo valor por valor noble y no usurero de la moneda… es decir, verdaderos "Reyes Católicos" –por otra parte de gran valía humana sin duda, pero al servicio de los Nuevos Poderes en gestación- de un Estado Moderno que son auténtico antecedente del futuro estatalizador de Europa y lo que significa para nosotros hoy la UE –mutatis mutandis los ejemplos de la Roma imperial y el Sacro Imperio carolingio…en la práctica, nunca germánico como no cesaban de repetirnos los gibelinos)- y su sistema mundializador actual. Alrededor de la España que "monta tanto" ya volveremos en su día, pues nos quedamos con las ganas de analizar en profundidad lo que fue el proyecto más ambicioso de la Catolicidad, ya en connivencia con los poderes de la Usura laica judía, conversa o cristiana "vieja". No tenemos espacio para hablar de la arianidad irrefutable de los Moriscos españoles (los trabajos de Rodrigo de Zayas y sobre todo los de Elena Pezzi: Los Moriscos que no se fueron, han literalmente revolucionado el campo de la moriscología), la originalidad indoeuropea de la cultura y etnia beréber hispánica, o la misma singularidad del Arte y pensamiento hispanomusulmán.

En la España musulmana convergen las dos ramas indoeuropeas oriental y occidental, distanciadas hacía cerca de mil años para convertir nuestro suelo en la joya real y vertical del Grial de la Civilización europea, esta vez a través del Islam, sí traído de Oriente pero convertido en nuestro suelo y sangre en un nuevo Faro Hercúleo del saber recuperado greco-latino, germano, persa y árabe-beréber… y todo esto ya no se puede ocultar por más tiempo porque es tan grande el tamaño e importancia que no cabe el difunto en ningún armario posible, y es que si hablamos de España y no se nombra el aporte islámico de su cultura y gente, las salas de cualquier intervención intelectual de este país comienzan a oler a podrido y en sus auditorios ya no puede permanecer un segundo más.

Los últimos sucesos del Islote de Perejil español han desatado una vez más la caja de los truenos, sobre todo ahora que los Estados ya no poseen soberanía real alguna sobre nada ni representan a nadie, excepto los Poderes Internacionales que todos conocemos, pero no es eso lo que quiero pasear: en un medio informativo oficinista normal y corriente se le pregunta a un marroquí sobre sus derechos soberanistas sobre Perejil, contestación: "algún día les pediremos a los españoles que nos devuelvan la Mezquita de Córdoba, la Giralda o la Alhambra de Granada"; lo peor de todo: silencio y nulo comentario al respecto del dicharachero entrevistador. Paradoja: desconocemos lo que es nuestro y esta triste España reniega de sus europeas raíces islámicas, quedándose con el patético y falso "euro" como emblema nacional, resultado de su enigma histórico todavía por resolver. Las piezas no encajan y definitivamente "Algo huele a podrido en Dinamarca".


 

ESTADO-PARTIDO-PUEBLO-REVOLUCION

ESTADO-PARTIDO-PUEBLO-REVOLUCION

 

ALESSANDRO PAVOLINI: EL FASCISMO INTRANSIGENTE

Por ALFONSO BELTRÁN

  

"El Fascismo es revolución y no Vandea, pueblo y no casta, trabajo y no dinero" (Berto Ricci)

 "¡Atrás no se vuelve ha dicho el Duce! ¿Y adelante cuando se va?" (Mino Maccari)

"Lo importante es morir bien. Morir bien y con honor. Morir por el Duce" (Alessandro Pavolini) 

Bajo el título L'ultimo Poeta Armato [1] [véase bibliografía] se ha publicado recientemente en Italia un interesante estudio sobre Alessandro Pavolini, Ministro-Secretario del PartidoFascista Republicano (PFR) durante la breve y tormentosa etapa de gobierno de la República Social Italiana (RSI), también conocida como "república de Saló".           

No tendría nada de sorprendente este hecho si no fuera por la circunstancia extraordinaria de que se trata del primer trabajo serio acerca de la vida y de la obra del personaje tal vez más influyente y atrayente de la RSI (se le ha llegado a calificar como el "Saint-Just de Saló" o, incluso, "Lin-Piao con camisa negra') salido de un autor y de una casa editorial que pueden ser adscritos sin dificultad al complejo mundo político-cultural denominado "neofascismo".            ¿Cómo es posible que a casi sesenta años de su trágica desaparición ningún estudioso cualificado de esta área político-cultural haya sentido la necesidad, no ya de reivindicar ideológica y humanamente la figura de Pavolini, sino, ni siquiera, de plasmar por escrito lo esencial de su pensamiento y la naturaleza de su obra?            Hasta el momento, sobre Pavolini, aparte de condenas unánimes desde el antifascismo y silencios cómplices desde el neofascismo, existía sólo una biografía donde se narraba de forma algo novelesca los episodios fundamentales de la vida y muerte del jerarca fascista, cuyo título era ya de por sí bastante explícito: Pavolini: El Superfascista [véase bibliografía].            Publicada por primera vez en 1982, escrita desde una abierta hostilidad política, no carecía sin embargo de expresiones de admiración sincera por la personalidad del único dirigente de Salo apresado con las armas en la mano y haciendo uso de ellas antes de ser herido, capturado y finalmente fusilado junto a otros ministros y dirigentes fascistas especialmente comprometidos con la línea intransigente y revolucionaria que el secretario del PFR encarnaba. 

"SALO NEGRA" VERSUS "SALO TRICOLOR"            

 En su muy documentado estudio, Massimiliano Soldani no entra en las razones que han llevado al olvido, a la negación, a la erradicación incluso, de la figura humana y política de Alessandro Pavolini dentro del ambiente político neofascista, pero aporta significativos elementos de juicio para ratificar una tesis poco conocida pero que no carece de interés, y que explicaría tomas de decisión y opciones políticas tanto durante como después de la experiencia histórica de la RSI.            Según esta tesis, habrían existido, a efectos interpretativos, dos "Salò”. Por un lado, la "Saló negra' agrupada alrededor del Partido y del liderazgo de su Secretario; y por otro, la "Saló Tricolor", que afirmaba la preeminencia de la nación contrapuesta a la facción, es decir, al fascismo, y que se reconocía en las figuras de militares "apolíticos" y en las propias Fuerzas armadas como garantía de la continuidad nacional.            Las figuras más representativas de esta última tendencia serían precisamente dos destacados exponentes de la casta militar italiana: el mariscal Rodolfo Graziani, comandante de las fuerzas militares de Salo y ministro de Defensa; y el príncipe Junio Valerio Borghese, comandante de la X Flotilla MAS, una de las más importantes unidades militares del Regio Ejército italiano hasta 1943 primero y de la RSI después del infame armisticio del 8 de septiembre del mismo año.            No por casualidad, tras la derrota de las fuerzas del Eje y la ulterior proclamación de la "república democrática” italiana, será este "Saló tricolor" el que encarne la presunta "continuidad ideal” con la República Social Italiana, convirtiéndose así en fuente de dudosa legitimidad para las fuerzas políticas que reivindicaban la herencia del último fascismo.            De hecho, Graziani y Borghese, se sucederán en la presidencia tanto del Movimiento Social Italiano (MSI) como de las asociaciones de excombatientes de Salò, pero ninguno de los dos, así como muchos otros militares y civiles que se identificaron con ellos, se había adherido a la RSI por razones políticas e ideológicas (nunca fueron fascistas, ni nunca se declararon como tales) sino por valoraciones de orden personal y sentimental (meramente patrióticas), cuando no para cometer actos de sabotaje interno contra el esfuerzo de guerra de la Alemania nacionalsocialista y del fascismo italiano. 

EL FASCISTA DE "FAMILIA-BIEN"            

Alessandro Pavolini nació en Florencia el 27 de septiembre de 1903 en el seno de una familia de la alta burguesía toscana. Su padre, Paolo Emilio, académico de Italia, era uno de los más célebres filólogos de su tiempo, experto en lenguas indoeuropeas, políglota y hombre de inmensa cultura, entre otras cosas, una autoridad mundialmente reconocida en sánscrito.            En este ambiente familiar, elegante e ilustrado, crecerá el joven Alessandro, frecuentando desde la adolescencia los salones y los círculos de la aristocracia florentina y de la intelectualidad burguesa más refinada. Nada hacía presagiar que el joven de 'familia-bien' habría de convertirse con el transcurso del tiempo en el más radical e intransigente líder del fascismo revolucionario, el más comprometido con sus tendencias sociales (en realidad, socialistas) y el más firme partidario de la línea proletaria.            El fascismo florentino, tumultuoso e inquieto, verá en septiembre de 1920 el ingreso en el partido del joven intelectual burgués, que participará de lleno en las luchas intestinas del fascio toscano. En Octubre de 1922 se integra en las escuadras f1orentinas que han marchado sobre Roma. De regreso a su ciudad, continua ascendiendo en el organigrama local del Partido Nacional Fascista (PNF), publica su primer libro ("Giro d´Italia", 1927) y se convierte, en 1929, en federale de la provincia.            Como máxima autoridad política de Florencia acomete importantes empresas de carácter civil y, especialmente, cultural.En medio de una viva polémica estética hará construir la nueva y funcional Estación Central de Florencia. También serán criaturas suyas el Circuito automovilístico de Mugello y el Estadio municipal de Campo de Marte. Aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido, sobreviven en Florencia acontecimientos culturales pensados, diseñados y puestos en marcha por el futuro comandante de las Brigadas Negras: el Mayo musical, el encuentro anual de "calcio medieval” y la muestra de artesanía en Ponte Vecchio.            El mismo año de su nombramiento como federale, Pavolini funda un semanario titulado II Bargello, órgano de la federación fascista florentina, que aparecerá hasta el año 1943 y que será, sin lugar a dudas, "el periódico fascista más interesante y más abierto” (Petacco). Por lo demás, el fascio toscano había dado muestras ya de una inquietud político-cultural y de una vivacidad ideológica que escapaba a los burocráticos esquemas de la normalización e institucionalización del régimen de Mussolini y del PNF tras 1925. La Conquista dello Stato de Malaparte, II Selvaggio de Maccari o L 'Universale de Berto Ricci, son buena muestra del inconformismo de la publicística fascista local.            El Fascismo-régimen había transformado la revolución en administración, marginando a los partidarios del fascismo-movimiento que vivirán desde entonces en una especie de exilio interior hasta la proclamación de la RSI. 

EL FASCISMO COMO REVOLUCIÓN DEL PUEBLO          

   "Nuestro semanario quiere ser un periódico a la f1orentina, no una revista a la americana. Vino nuevo y, sobre todo, vino nuestro”, declarará en el primer editorial de II Bargello su director, Alessandro Pavolini.            La temática de la revista será común a muchas otras iniciativas desperdigadas por el continente europeo en aquellos años y participará de una cultura política común a buena parte de la intelectualidad inconformista de entreguerras, la cual posteriormente será calificada, un poco sumariamente, como "fascismo de izquierdas”.            El Fascismo como Revolución del Pueblo o como fenómeno universal, como revolución radical continua o como vanguardia revolucionaria de masas encuadradas totalitariamente en una batalla antiburguesa y antidemocrática que debería llevar a un mundo nuevo. Tal es la temática de fondo de la revista creada por el comisario federal florentino.            Por ello, no duda en aglutinar las tres revoluciones en marcha en la Europa de la primera posguerra: "Masas revolucionarias -disciplinadas y ardientes llenan las plazas y los estadios de Roma, de Moscú y de Berlín. Camisas negras, blusas soviéticas y camisas pardas. Fascios litorios, estrellas rojas, cruces gama das. Y millones de rostros y de gritos. Y tres almas colectivas."             Nada distinto de lo que escribiría, algunos años después, Ramiro Ledesma Ramos en su Discurso a las Juventudes de España dentro de su digresión sobre el perfil subversivo de la nueva Europa revolucionaria. Y con ellos, otros tantos teóricos del pensamiento antidemocrático[1 ].            De la coherencia fascista y radical del pensamiento pavoliniano ya en aquella época da muestra el siguiente fragmento del libro de Soldani: "Contrariamente a cuanto se ha escrito, la maduración ideológica y personal de Pavolini no tiene nada que ver con la de Galeazzo Ciano, así, será precisamente en 1938 (periodo exitoso para el Ministro del Interior) cuando comenzará el distanciamiento intelectual entre los dos: una fractura insubsanable a causa sobre todo del diferente modo de entender el Fascismo. El primer signo de este desacuerdo (...) se manifestará durante la crisis española y la guerra civil (...). Durante su breve etapa española, de hecho, había quedado impresionado por la figura de García Lorca, por sus poesías y por su trágica muerte. [Pavolini] No admiraba a Franco, ni a la España franquista a la que se negaba a considerar un Estado Nuevo, es decir, revolucionario según la acepción fascista (...) " [el subrayado es nuestro].             En realidad, los motivos del apoyo del régimen de Mussolini al alzamiento militar de Franco no fueron nunca de orden ideológico, como tampoco lo fue la hostilidad contra la Segunda República española [2]. No era algo excepcional, Berto Ricci, uno de los principales intelectuales del fascismo radical durante los años treinta, se hacía eco de esta falta de compromiso del fascismo con las tendencias reaccionarias del momento: "Las famosas persecuciones de Méjico, de España, de Rusia, etc. nos conmueven muy poco y de cualquier modo no creemos que sea el caso de hacer de ello una cuestión nacional”. [véase nota 1].             Sólo una crítica histórica superficial ha podido equiparar el franquismo y los regímenes autoritarios de entreguerras por un lado, con el fascismo y el nacionalsocialismo por el otro. Y no está de más recordar, en este sentido, que la España franquista no reconoció nunca a la República Social Italiana.             En 1935, Pavolini, piloto de guerra, participa en la campaña de Etiopía. Continúa publicando cuentos y narraciones diversas. Colabora como corresponsal de internacional en la prensa oficial de la época. Viaja al norte y al centro de Europa, a Turquía y al Cercano Oriente, a Sudamérica. Escribe en aquellos años su más bella y conocida novela “Scomparsa d 'Angela”. 

EL MINCULPOP           

  No por azar ha sido citado el conde Galeazzo Ciano anteriormente. Ciano, yerno del Duce, es la estrella ascendente del régimen fascista durante los años treinta. En 1934, Pavolini ha sido elegido diputado a la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones, trabando amistad con el entonces Ministro de Prensa y Propaganda.Será esta amistad, basada en el común paisanaje y en la posesión de una refinada cultura, la que impulsará al joven poeta y novelista florentino a ascender en el organigrama político del régimen hasta alcanzar su nombramiento como Ministro de Cultura Popular (Minculpop) en 1939, un mes después del estallido de la Segunda Guerra Mundial [3]. Un cargo con bastante responsabilidad y cierto peso específico dentro del Estado.             Afirma Petacco: "El Minculpop que Alessandro Pavolini hereda de Dino Alfieri es a la sazón una máquina bien engrasada que permite al régimen controlar uno de los sectores más delicados de la nación. Dependen del Ministerio de Cultura popular la prensa, la radio, el teatro, el cine y el turismo. Y se trata de una dependencia total. El Minculpop establece la línea que todos los periódicos deben seguir, elige los directores, señala los periodistas a los que contratar o cesar (…)”.              Pero, al fin y al cabo, se trata de un puesto burocrático y, para un poeta que ama la acción, no es un destino que colme sus ambiciones personales y estéticas.             Como Minculpop, asistirá a las poco gloriosas vicisitudes italianas en la guerra, constatará el lento declinar del régimen de la diarquía, entablará amistad con su homólogo alemán Joseph Goebbels - exponentes del "romanticismo de acero”, sus vidas correrán paralelas hasta el trágico fin de ambos, fieles hasta la muerte a sus respectivos jefes - y conocerá en la meca del cine italiano -Cinecittà- a la más famosa actriz fascista del momento, Doris Duranti, con la que vivirá un tórrido romance hasta poco antes de la muerte del Ministro.            El 6 de febrero de 1943 es cesado en su cargo y nombrado director de Il Messagero de Roma. Al frente de este diario le sorprende la caída de Mussolini y de su régimen el 25 de julio. Los acontecimientos se han precipitado y el rey, tras aceptar la dimisión del Duce e internarlo por motivos de "seguridad", nombra al mariscal Badoglio como nuevo Jefe de Gobierno.Badoglio es un enemigo jurado de Pavolini desde que éste denunciara ante el Duce las criticas vertidas por el mariscal en 1940, cuestionando la capacidad militar de Mussolini en la conducción de la campaña griega.            El nuevo Jefe de Gobierno, elemento típico de la casta militar monárquica, no es de los que olvidan. Tras prometer -falsamente- a los alemanes proseguir la guerra a su lado, empieza a ajustar cuentas con todos los irreductibles del Fascismo. Ettore Muti, as de la aviación italiana, Medalla de Oro y héroe de la revolución fascista, caerá muerto en oscuras circunstancias a manos de los carabineros enviados por Badoglio para prenderlo. Pavolini es el siguiente de la "lista negra' de Badoglio, pero el depuesto director de Il Messagero, en paradero desconocido desde el 25 de julio, ya había ganado la embajada alemana en Roma a la espera de partir -vía aérea- hacia Alemania. Allí, será transferido por los alemanes a la Prusia oriental, no lejos de la Wolfschanze, el Cuartel General del Fhürer, compartiendo exilio con otras figuras del fascismo intransigente, Roberto Farinacci, Giovanni Preziosi, Renato Ricci y el propio hijo del Duce, Vittorio.            En Alemania conocerán la traición final de la infame monarquía piamontesa y del gobierno Badoglio cuando el 8 de setiembre éste firme unilateralmente el armisticio con los Aliados. "Un sucio asunto', como lo definiera el propio general Eisenhower. Esa misma noche, tras reunirse con el Fhürer en la "guarida del Lobo', Pavolini y Vittorio Mussolini emiten, desde un vagón de ferrocarril transformado en estación de radiotransmisión cerca Könnisberg, el primer mensaje a la nación italiana anunciando la formación de un nuevo gobierno fascista, el castigo de los traidores del 25 de julio y la prosecución de la guerra al lado del aliado alemán, que ya ha procedido por su cuenta a desarmar y internar a las tropas italianas, ocupando el territorio no invadido aún por los angloamericanos. La guerra continúa. 

PAVOLlNI: SECRETARIO DEL PARTIDO FASCISTA REPUBLICANO       

      EI 12 de septiembre Benito Mussolini es liberado y trasladado a Alemania tras una espectacular operación dirigida por el general de paracaidistas Kurt Student y ejecutada brillantemente por un comando especial SS mandado por el famoso Otto Skorzeny. Llega el día 14 a Rastemburg, donde es recibido por Hitler primero y por el "gobierno provisional” fascista después.            Al día siguiente dicta las primeras órdenes, asumiendo la dirección del fascismo en Italia y nombrando a Alessandro Pavolini secretario provisional del Partido, que dos días después tomará el nombre de Partido Fascista Republicano. Predice el castigo de los traidores. Ordena la destitución de todas las autoridades y cargos públicos nombrados por el gobierno capitulacionista de Badoglio; y libera a los oficiales del Ejército de su juramento de lealtad al rey felón, Vittorio Emmanuel, que ha huido con su corte hacia el sur del país poniéndose bajo la protección de las hordas invasoras angloamericanas.            Veinticuatro horas más tarde, el nuevo secretario del partido parte para Roma con la misión de reabrir la sede histórica del fascismo romano, el palazzo Wedekind.

Desde ese día hasta el de su trágica muerte, Pavolini vivirá sólo por y para el fascismo republicano.

            Resume la ingente tarea de Pavolini el historiador Silvio Bertoldi, antifascista implacable, de esta manera: "De todos los jefes de la República Social, Pavolini es el único decidido a ir hasta el final. Los otros son como ciertos curas: a veces creen y a veces no. Él cree y basta. Recorre la Toscana y las provincias padanas despertando dormidos entusiasmos, deteniendo a los que huyen, movilizando a los fieles”.            El 23 de septiembre queda constituido el nuevo gobierno republicano en el que el nuevo secretario tendrá rango ministerial con la prerrogativa añadida de que los decretos gubernamentales deberán ser aprobados por él antes de ser ejecutados.Esto supondrá un poder decisivo en manos del Partido y de su secretario, al que el propio Mussolini definía como “leal, pobre y valeroso“. Pero, en el fondo, el Duce lo "... temía, también, por su ciego fanatismo, su rigor ideológico y su desprecio por los compromisos y las medias tintas. Es incluso probable que Mussolini sufriera un fastidioso complejo de culpabilidad ante un hombre que más que ningún otro, en aquel momento, encarnaba el fascismo más extremo y desesperado'”(Petacco).            El nuevo Secretario nacional del PFR posee ya una idea clara de lo que debe ser el nuevo fascismo republicano: "Pavolini pretende crear un partido nuevo, restringido, una "orden de creyentes y combatientes" basado más en datos cualitativos antes que cuantitativos, y que no repitiera los errores del precedente partido de masas”.Este nuevo organismo político debía ser "sobre todo un partido de trabajadores, un partido proletario animador de un nuevo ciclo sin más rémoras plutocráticas (...)" e inspirador de reformas "más que sociales, propiamente socialistas'" (Rimbotti [véase bibliografía]). 

EL CONGRESO DE VERONA. NACE LA REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA         

    EI 14 de noviembre de 1943 el Partido Fascista Republicano celebrará en el Castelvecchio de Verona su primer y único Congreso. Es en realidad una tumultuosa y tensa Asamblea presidida por la necesidad de castigar a los traidores del 25 de julio -que serán finalmente juzgados y ejecutados en esta misma ciudad- y de sentar las bases de un fascismo libre de los compromisos del pasado.            La libertad de expresión de los delegados es absoluta. Preside la reunión el propio Pavolini, que pretende que este Congreso sea un paso previo para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (que, a causa de la guerra, nunca se llevará a cabo). Lleva consigo un documento redactado por él mismo, con la colaboración de Mussolini y del antiguo comunista y consejero personal del Duce, Nicola Bombacci, que resume en 18 puntos la naturaleza del nuevo Estado social y republicano.            Es el célebre programa-manifiesto de Verona. Dividido en tres apartados (materia constitucional e interna, Política exterior y materia social) alrededor de él se concentrará la línea revolucionaria de la RSI (la Salo negra) encarnada por el PFR; y contra él y contra Pavolini se irá creando una atmósfera de oposición interna (la Salo tricolor) que intentará sabotear los esfuerzos del partido por llevar adelante, punto por punto, el programa.            Afirma Massimiliano Soldani: "Así, como consecuencia del dinamismo y de la intransigencia moral de la secretaría política, algunos sectores del sistema republicano iniciaron una guerra subterránea contra el Partido, coagulando cualquier resistencia de naturaleza ideológico-metodológica en un único bloque, para tratar de frenar y redimensionar los intentos de reforma pavolinianos".            Los dos frentes de esta guerra subterránea estaban configurados del siguiente modo, siempre según Soldani:            "(...) [El área] revolucionaria (representada por Pavolini, por el Ministerio de Cultura Popular [Mezzasoma), por Barracu y -tras el relevo de Buffarini- por el nuevo Ministerio del Interior de Zerbino) y la moderada (de la que formaban parte el alto mando del ENR -Ejército Nacional Republicano-, el Ministerio de Economía Corporativa, el Ministerio de Agricultura, etc.).”Paradójicamente, era precisamente dentro del máximo órgano ejecutivo donde se entrecruzaban las alianzas necesarias para retardar, cuando no sabotear, la actividad política".            La imagen idílica, utópica, que hoy se quiere dar de la RSI desde algunos medios, choca con la realidad histórica de un sistema, que habiendo nacido ciertamente en circunstancias desesperadas, seguía reflejando las contradicciones heredadas del Ventennio, aunque la correlación de fuerzas ahora fuera en teoría favorable al sector radical, al fascismo-movimiento.            Las fuerzas que operaban contra el programa de la "socialización", por ejemplo, eran bastante poderosas y no dudaban en alternar artimañas dilatorias  junto con veladas amenazas. No sólo los industriales -por obvias razones- estaban en contra del ritmo de la "socialización" exigido por Pavolini y el Partido. El propio Ministerio de Economía Corporativa no dudaba en echar arena a los cojinetes, sin olvidar tampoco la presencia en Italia del todopoderoso Rilstung und Kriegsproduktion (RuK), organismo dirigido por el general Leyers, cuya obsesión era mantener e incrementar el volumen de la producción industrial de guerra de las empresas italianas en nombre de la movilización total de recursos económicos para hacer frente a los gastos requeridos por la maquinaria militar del Reich. Y eso por no hablar de la cúpula militar de Salò, siempre dispuesta a sabotear los esfuerzos políticos y sociales del partido [4]. Derribar a Pavolini era el paso previo para desactivar la experiencia revolucionaria de la RSI.            Dice, a este respecto, Soldani: "Este secretario del Partido, en definitiva, producía miedo. Miedo al ejército, a la burocracia del Ministerio de Asuntos Exteriores, al de las Corporaciones y a un conjunto de poderes alternativamente complementarios y antagonistas".            La conjuración de este heterogéneo conjunto de fuerzas consiguió finalmente un pírrico triunfo cuando el "ala disidente' del PFR, comandada por Balisti y Borsani, obtuvo el relevo en la secretaría del Partido de Pavolini en enero de 1944. Pero fue un espejismo. Mussolini recapacitó y volvió a confirmar al revolucionario florentino al frente de los destinos del PFR. No habría ya vuelta atrás.            Retrocedamos de nuevo en el tiempo.Durante el Congreso de Verona, en plenas deliberaciones, una noticia conmocionó la sala. Iginio Ghiselini, federale de Ferrara, había sido asesinado en una emboscada cuando se dirigía precisamente a Verona.La noticia corre como la pólvora entre los delegados. Se alzan gritos exigiendo venganza y los más exaltados quieren ir a Ferrara en tropel para efectuar una represalia feroz. A duras penas Pavolini consigue mantener el orden: “¡Silencio! -exclama- Si hay que hacer algo, seré yo el primero en hacerlo, pero no se grita en presencia de un muerto". Acto seguido, envía a Ferrara una comisión encabezada por el abogado Vezzalini (uno de los más duros del Partido, futuro fiscal en el proceso contra "los traidores del 25 de julio") y otros escuadristas para depurar responsabilidades y castigar a los culpables.            Pavolini es consciente ya de la imposibilidad de hacer frente con argumentos a las bandas homicidas autodenominadas "partisanas", que asesinan a mansalva y a traición a cuadros y militantes del recién reconstituido fascismo. ''Yo no soy ni un sanguinario ni un maníaco; mi formación mental es muy diferente. Pero tengo la sensación concreta de que o se actúa así o no se llega a las consciencias... ", dirá ante los delegados que claman venganza.Advirtiendo a continuación: “A la violencia de nuestros enemigos, responderemos con nuestra violencia multiplicada".            El Congreso de Verona constituirá, espiritualmente, un "retorno a los orígenes” del fascismo: a los fascios constituidos como "escuadras de acción". "Squadristizare il partito”, será el santo y seña de los nuevos dirigentes del PFR. De forma más poética lo expresará Pavolini: "El escuadrismo ha sido la primavera de nuestra vida. Quien fue escuadrista una vez lo será siempre..." 

EL PARTIDO ARMADO: LAS BRIGADAS NEGRAS   

          Alessandro Pavolini pasará a la "historia general de la infamia" del antifascismo por una de sus más preciaras y radicales intuiciones, que no es en realidad más que la consecuencia lógica de una guerra civil querida y ejecutada por el antifascismo militante, por un lado; y, por otro, de la voluntad expresa manifestada en Verona de “escuadristizar el partido“: las Brigadas Negras.            Transformar a todo el partido en un único y compacto cuerpo armado es un pensamiento que se apodera de Pavolini desde los inicios de su secretariado.            Existía, sí, ya una Milicia, la Guardia Nacional Republicana (GNR) de Renato Ricci, ex dirigente de la Opera Nazionale Balilla, y firme partidario de la politización y fascistización del Ejército; al punto de haber tenido un violento enfrentamiento personal con el mariscal Graziani, ministro de Defensa y defensor a ultranza de la "apoliticidad" de los militares profesionales.            Sin embargo, la GNR carecía de hombres y recursos adecuados para desempeñar sus tareas con eficacia.            La idea de armar a los militantes del partido y redimensionar militarmente toda su estructura política aparece nuevamente con fuerza a principios del verano de 1944, cuando los aliados, tras haber tomado Roma, se lancen sobre la toscana.Pavolini mandará armar a los militantes florentinos y creará en todo el territorio ocupado núcleos de "resistenza nera", a fin de hostigar a las fuerzas enemigas.            La defensa de Florencia, por parte de escuadras militarizadas de camisas negras, será una de las más bellas y dramáticas páginas de la historia de la RSI.            El 20 de julio de 1944 estalla el fallido complot militar contra Hitler. El 25 de julio (fecha ya de por sí significativa) se hace público el decreto de constitución del Cuerpo Auxiliar de las Camisas Negras, que será más conocido como "Brigadas Negras" en contraposición a las brigadas de partisanos, católicos, liberales, socialistas y comunistas que infestan ya el territorio de la república de Salo.            Su Comandante general no es otro que el mismo secretario del Partido. Su Estado Mayor, la propia dirección política del PFR. Los comisarios federales serán sus comandantes de brigada negra, y comandantes de escuadra los comisarios de fascio y de distrito. No existen distintivos de grado. El uniforme es el del Partido, completado con jersey negro de lana y una gorra montañera negra con el símbolo de la calavera.            No será ésta, la única creación personal del secretariado del partido durante el año 44. El Ente Fascista de Asistencia (ENF), destinado a socorrer a las familias golpeadas por la tragedia de la guerra, y el Servicio Auxiliar Femenino (SAF) organismo que centralizaba el esfuerzo de guerra de las mujeres fascistas republicanas, serán dos directas emanaciones orgánicas de la línea revolucionaria del PFR.            El modelo organizativo de las Brigadas Negras está próximo al del Ejército Rojo ideado por Trosky. "Como Trosky -afirma Pavolini- debemos transformar el partido en un ejército revolucionario'.            Fiel a su estilo, el nuevo Comandante General de las Brigadas Negras, se pone inmediatamente en marcha. Recorre infatigablemente la zona todavía controlada por la RSI junto con su fiel guardaespaldas, De Benedectis, a lomos de su veloz "Alta Romeo” descapotable, visitando y arengando a todos sus nuevos brigadistas. Su popularidad en la base del partido armado es ya considerable. "Leal, pobre y valeroso'. Hasta el final.             Del arrojo del otrora delicado poeta, da buena cuenta la siguiente anécdota. Durante una visita a las escuadras piamontesas de las Brigadas negras en agosto del 44, Pavolini y otros mandos políticos y militares son sorprendidos por el ataque de efectivos armados de una banda partisana. Se produce un encarnizado tiroteo y Pavolini -metralleta en mano- se lanza contra los bandidos, que a su vez emboscan a los fascistas. Se producen bajas, entre ellas, las del propio Pavolini herido por la metralla de una granada lanzada por los partisanos. Estos no reconocen entre los heridos al Comandante de las Brigadas Negras. La ausencia obligatoria de distintivos en el uniforme de los brigadistas negros evita su captura. Horas después es rescatado y, tras una corta convalecencia, se incorpora de nuevo a la lucha política.            Viejos y nuevos escuadristas reconocen ya en él al jefe carismático y valeroso que necesitan.Sobre las Brigadas Negras se ha extendido el mismo manto de silencio que el que ha cubierto al propio Pavolini por parte de aquellos que han reivindicado genéricamente la herencia del último fascismo social y republicano.            ¿Qué fueron las Brigadas Negras?Será el propio Pavolini, en diciembre de 1944, el que lo explique:            "Las BRIGADAS NEGRAS son un ejército sin galones, estando nosotros, escuadristas, persuadidos de que un comandante es tal si manda y si se le obedece independientemente del grado que tenga. El único galón es el ejemplo (...) Las BRIGADAS NEGRAS no son el Partido que va hacia el pueblo, es una milicia de Partido que es pueblo, una milicia obrera y revolucionaria, de mecánicos, de artesanos, de jornaleros, de pequeños empleados, en lucha a muerte contra las plutocracias aliadas de los bolcheviques y contra los plutócratas que subvencionan a los bandidos (...) Las BRIGADAS NEGRAS son una familia, esta familia tiene un antepasado: el Escuadrismo;  un blasón: el sacrificio de la sangre;  una progenitora: la Idea fascista; una guía, un  ejemplo, una devoción absoluta y un afecto supremo: MUSSOLlNl".            Las Brigadas Negras tomarán, además, cada una el nombre de un caído del fascismo republicano. Así, la "Aldo Resega" de Milán, la "Muti" de Ravenna, la "Ghiselini" de Ferrara, etc. 

¿FASCISMO SOCIAL O SOCIALISMO FASCISTA?            

Los enemigos de las Brigadas Negras -amén de los bandidos partisanos y de los angloamericanos- serán los mismos que los del partido y los de su secretario.            Citemos sólo un ejemplo revelador:"(. . .)Adriano Bolzoni, en una obra autobiográfica, ha querido recordar que, junto a sus camaradas de la "Barbarigo", cantaba una cancioncilla cuyo estribillo repetía:«Disparad por Dios contra los bárbaros, disparad contra las Brigadas Negras». “ (Vinciguerra [véase bibliografía]).            Si esto lo cantaban los efectivos de una unidad de combate de la Décima MAS, la fuerza más compacta y disciplinada del Ejército nacional republicano, comandada por el célebre Junio Valerio Borghese, imaginemos las condiciones en que las Brigadas Negras debían desempeñar su misión junto a unas unidades militares que hacía profesión de odio al fascismo y a los fascistas.            Emboscados en un falso patriotismo de marca burguesa, los representantes de la casta militar y sus cómplices del aparato administrativo y estatal nunca tuvieron la más mínima intención de llegar hasta el final en la lucha contra las plutocracias burguesas y capitalistas occidentales, tal como exigía la propaganda de la RSI.            El patriotismo de la Brigadas Negras no es ya aquel del "ventennio': nacionalista-burgués, micro-imperialista, casi de opereta: "La palabra Patria -afirma Pavolini en un discurso- es una gran palabra como la palabra madre, pero todos pueden invocarla y no es bastante declararse a favor de Italia cuando existe también una Italia de Badoglio y de Palmiro Togliatti.”“Nuestras divisiones que vuelven de Alemania  llevan sobre las bayonetas una idea política". Esa idea política, ese nuevo patriotismo, es el Fascismo, por el que lucha y muere la "Salo Negra".            Así, no será extraño que sean aquellos elementos nacional-burgueses los que boicoteen, discreta pero eficazmente, uno de los últimos proyectos del Duce y de su secretario: el llamado Reducto Alpino Republicano (RAR).            Básicamente, se trataba, ante la evidencia de una guerra irremediablemente perdida, de enrocarse en la Valtellina, una región alpina italiana con fama de inexpugnable. Allí, los últimos fieles de la RSI y del Duce, junto con las tropas alemanas destacadas en el norte de Italia, resistirían el asalto final de las hordas estadounidenses y de las bandas mercenarias partisanas, ultimando con su sacrificio, la suerte del fascismo. "En la Valtellina se consumarán las Termópilas del fascismo", reconocerá Pavolini.            Pero a espaldas de Pavolini y del Duce, lo único que se consumaba era la traición. Los alemanes ya habían iniciado en Suiza conversaciones secretas con los aliados a través del general SS Wolff para preparar la rendición de sus tropas en Italia. Graziani se negaba a dirigir sus tropas hacia el RAR, buscando rendir sus tropas a los americanos: "Entre militares nos entendemos siempre', repite. Es la hora del "sálvese quién pueda". De hecho, algunos militares han empezado a añadir las divisas militares del Regio Ejército sobre las propias del ENR... El "cambio de chaqueta" es literal.            El 25 de abril de 1945 Pavolini se enfrenta al comandante de la Décima MAS, Borghese: "¿Qué vais ha hacer ahora?”-pregunta- "Nos rendiremos', responde el futuro "príncipe negro'. Y a punto están de llegar a las manos.            Soldani reconoce que: "...No es nuestra intención detenemos en los últimos días de vida de la RSI y de sus máximos jerarcas, pero un dato vale por todos: casi todos los generales, incluido naturalmente Graziani -Ministro de Defensa de la RSI, miembro del directorio del Partido, comandante del Cuerpo de ejercito Liguria, así como el mayor defensor de la conscripción obligatoria -, sobrevivieron a las depuraciones de la postguerra. Además, este último deberá su salvación a los servicios secretos estadounidenses con las cuales estaba en contacto desde el 26 de abril...".            Paralelamente, los partisanos -especialmente los comunistas- iban eliminando físicamente a aquellos fascistas más fuertemente comprometidos con la línea socialista e intransigente de la RSI en una suerte de "anti-selección” contrarevolucionaria que se revelaría funesta para los intereses de las clases más desfavorecidas de la sociedad. Son las matanzas finales conocidas como "primavera de sangre”..            Baste, como ejemplo, el de Guisseppe Solaro, el jovencísimo comisario federal de Turín, estrecho colaborador de Pavolini, que aplicará los decretos socializadores en la FIAT del todopoderoso Agnelli. En abril de 1945, será ahorcado por los partisanos "en presencia de sus familiares” (y) su cadáver arrastrado por las calles de la ciudad” (Romualdi [véase bibliografía]).            A pesar del caos en que estaba instalado dentro de la RSI, producto de la inminencia de la derrota final, el secretario del PFR tiene tiempo de convocar el segundo y último Directorio Nacional del Partido el 30 de marzo de 1945.            Tiene este cónclave un marcado carácter recapitulador de la naturaleza histórica del fascismo y su papel específico dentro de las ideologías del siglo XX."Según Pavolini y el grupo próximo a él, el Fascismo había asumido un preciso valor revolucionario y por ello podía definirse como un movimiento tendencialmente socialista“. Sin embargo, tal definición ideológica encuentra el rechazo incluso de algunos colaboradores de su línea incapaces ya de seguir en sus argumentaciones al más intransigente de todos los fascistas.No en vano, en la RSI, se asiste a la recuperación integral por parte de la secretaría del PFR y sus órganos de propaganda del pensamiento político del Risorgimento italiano y de sus figuras más importantes, los Mazzini, los Pisacane, los Garibaldi, así como de la primitiva tradición sindicalista soreliana y republicana de los fascios, que la política "concordatoria" y conservadora del ventennio había marginado [5].            "Bajo este aspecto, el fascista Pavolini superaba indiscutiblemente el pasado régimen, logrando dar rango de ley a las declaraciones de principio: una predisposición revolucionaria que, aun debiéndose enfrentar con la línea reaccionaria de algunos ministros, no será nunca en absoluto abandonada".             De hecho, el Comandante de las Brigadas Negras no dudará en ponerse de parte de aquellos que, como el viejo sindicalista Grossi, atacaban a los ministros “técnicos" de la RSI, Tarchi de Economía, Moroni de Agricultura o Pellegrini de Finanzas, por sus descaradas tácticas burocrático-dilatorias. El propio Grossi recuerda las palabras encomiásticas de Pavolini: "Grossi está entre aquellos que mejor han comprendido la finalidad política y social de la socialización". Pero también la soledad y la incomprensión del ministro secretario. "Aquellas palabras de Pavolini fueron vigorosas y amargas al mismo tiempo; dejaban entrever el comportamiento ambiguo de parte de las jerarquías político-administrativas de la RSI".            La "socialización", por tanto, no era más que un medio útil, una aplicación social de un proyecto revolucionario más vasto que, en la concepción del mundo, del partido y de la sociedad, asumida por Alessandro Pavolini, debería llevar a la creación de un verdadero Estado republicano de los trabajadores, de una auténtica comunidad nacional-popular, parte constitutiva de la futura Unión de Repúblicas Socialista Europeas, ambicioso esquema continental en el que durante el último período de la guerra trabajan las elites del Nuevo Orden europeo. 

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Los últimos días de Mussolini y su régimen son bastante conocidos. Libros, revistas, series televisivas o películas cinematográficas, han evocado a su manera el arresto, ejecución y el postrer y vergonzoso ultraje a su cadáver.            La suerte de su secretario correrá paralela a la del Duce, constituyendo el testimonio final de un coraje y de una lealtad que no se detuvo ni ante la muerte. "Lo importante es morir bien. Morir bien y con honor. Morir por el Duce”, había asegurado Pavolini a sus camisas negras en Como un día antes de que la columna italoalemana en la iba el Duce, Clara Petacci y algunos de sus ministros y jerarcas fuera interceptada por efectivos de la 520 Brigada partisana "Garibaldi". Los partisanos permiten el paso solamente a los alemanes. Como es sabido, Mussolini y su amante se integran en la columna germana con la intención de traspasar las líneas enemigas. Serán descubiertos y fusilados poco después.            Abandonados a su suerte, Pavolini y los suyos deliberan. El camión autoblindado en el que viajan los dirigentes fascistas comienza a moverse. Los partisanos abren fuego. Estallan las granadas a su paso. El vehículo queda inmovilizado.Dentro del auto yacen varios escuadristas muertos. Algunos quieren entregarse ya.Sin embargo, el secretario del PFR no tiene intención alguna de rendirse. "Debemos morir como fascistas, no como bellacos”, grita, mientras salta del camión disparando su metralleta contra los bandidos.Le siguen varios de sus correligionarios.Los partisanos responden al fuego. Uno tras otro los fascistas van siendo capturados, excepto Pavolini que, sin dejar de disparar, intenta ganar la orilla boscosa del lago Como.Herido, exhausto, se arroja a las gélidas aguas del lago, hasta alcanzar unas rocas desde donde sigue agotando su munición. Horas después es finalmente apresado, semiconsciente, medio desangrado y con síntomas de congelación.Trasladado al municipio de Dongo, donde ya han sido agrupados los fascistas capturados anteriormente, escucha impávido la sentencia que les condena a él y a sus camaradas a la pena capital, dictada en persona por el tristemente célebre Walter Audisio, alias "coronel Valerio", que unas horas antes acaba de ejecutar a Mussolini y a Claretta Petacci.            Los ministros Mezzasoma, Casalinuovo, Zerbino, los federali Utimpergher y Porta, el secretario del Duce Gatti, el medalla de Oro y subsecretario de Estado Barracu, el profesor Coppola, el consejero y amigo personal del Duce Bombacci, así hasta quince, son trasladados en fila india hasta el lugar de ejecución.Dejemos que Petacco narre los últimos momentos de Pavolini y los suyos: "La larga fila de los condenados está ahora en silencio ante el pelotón de ejecución.Ninguno da signos de debilidad. Pavolini, entre Zerbino y Casalinuovo, se "yergue orgulloso y rígido", como comenta un testigo ocular. En un momento dado tiene fuerzas incluso para ordenar “¡firmes!" a sus compañeros. La "bella muerte" está al llegar'”. Es el final.            Transportado con los otros cadáveres a Milán, el de Alessandro Pavolini quedará también expuesto junto al de Mussolini y a los de los otros jerarcas, colgados boca abajo de los pies ante las turbas subhumanas que en piazzale Loreto celebran su aquelarre triunfal.            Su cuerpo será enterrado en el cementerio de Musocco, Milán, en compañía de varios miles de camaradas fascistas asesinados por el frente rojo y la reacción.Por voluntad expresa de su familia sus restos continúan allí.  

Alfonso Beltrán Aparicio

Madrid, 27 de septiembre de 200198º aniversario del nacimiento de Alessandro Pavolini

Publicado en “Tribuna de Europa” nº23

 Bibliografía ·        Massimiliano Soldani, "L Vltimo Poeta Armato. Alessandro Pavolini, Segretario del PFR', SEB, 1999 ·        Arrigo Petacco, "I1 Superfascista. Vita e Morte di Alessandro Pavolini', Mondadori,1998  ·        Giorgio Bocca, "La Repubblica di Mussolinl', Laterza, 1977 ·        Silvio Bertoldi, "Saló. Vita e morte de la RSf', Rizzoli, 1976 ·         Luca Leonello Rimbotti, "Il Fascimo di Sinistra", Settimo Sigillo, 1989 ·         Vincenzo Vinciguerra, "Camerati, addio", Avanguardia, 2000 ·        Salvatore Francia, "L 'Altro Volto della RSI", Barbarossa, 1988 ·        Pino Romualdi, "Fascismo Repubblicano", Sugarco, 1992 ·        Marino Vigano, "Il Congresso di Verona', Settimo Sigillo, 1994   NOTAS

  1. "Nosotros no amamos a Hitler porque represente en Alemania un elemento de orden; lo amamos porque representa un elemento de desorden en Europa." (Berto Ricci, "La Rivoluzione Fascista. Antología di scritti politici", SEB, 1996)
  2. Cf. Ismael Saz Campos, "Mussolini contra la 11 República", IVEI, 1986.
  3. Amistad y agradecimiento que no serán óbices para que Pavolini asuma la responsabilidad de mandar a su antiguo amigo al paredón, evitando que la petición de gracia cursada por la madre del conde Ciano llegará a manos de Mussolini, lo que hubiera podido ocasionar problemas de conciencia al Duce.
  4. Gráficamente, Rimbotti [véase bibliografia] expone el problema: "La RSI tuvo a todos en contra: a los industriales, a la Iglesia, a los trabajadores, a los propios alemanes, sin contar a los ejércitos angloamericanos, de tierra y de aire“.
  5. Apóstol de la "revolución dentro de la revolución", Pavolini confesará a su amante, Doris Duranti, sus verdaderos objetivos sociales: "el Fascismo en el que creo...no existe todavía, (...) el otro día Mussolini ha dicho una cosa que a muchos no ha gustado, pero a mí sí. Ha dicho que la cartilla de racionamiento no será abolida ni siquiera tras la victoria, así los Agnelli y los Donegani, comerán como sus obreros. Producir con la inteligencia o con las manos es lo mismo, quien no produzca, no tendrá sitio en la Italia que estamos construyendo" [cit. Soldani, véase bibliografía].
  

ESTADO-PARTIDO-PUEBLO-REVOLUCIÓN

ESTADO-PARTIDO-PUEBLO-REVOLUCIÓN

EL ESTADO POPULAR JEMER DE POL POT

por Maurizio Lattanzio

El epílogo cíclico de la decadencia occidental es la extenuación racial de la forma antropológica y la "teratológica" deformación del tejido social en el que "se agitan" las masas de individuos "pululantes" en las áreas metropolitanas del Occidente judeo-plutocrático. El desorden de los individuos "poseídos" por las pulsiones consumístico-mercantiles correlativas a las dinámicas neocapitalistas predominantes en las democracias usurarias occidentales es la estación terminal del proceso de disolución antropológica y de fragmentación social inducido por la "descomposición" ontológica del orden de la raza. Es el maloliente y cenagoso "fluctuar" antropoide de la raza burguesa, la cual tiene patológicamente grabada la "marca" repugnante de la inferioridad racial sobre la misma imagen física del "ciudadano" occidental: "Yo sufro –escribe Drieu La Rochelle- a causa del cuerpo de los individuos (...); qué cosa tan horrible caminar por las calles y encontrar tanta decadencia, tanta fealdad, tanta imperfección: espaldas curvas, hombros caídos, barrigas hinchadas, muslos magros, rostros flácidos". Tal es el desdeñoso "garabato" descriptivo que representa a la sub-raza ciudadana, inmortalizado por la pluma de Drieu. Se trata de una "identificación" analítica homóloga en cuanto a sus contenidos a la polémica antiurbana orgánicamente ilustrada por Walter Darré, ministro de Agricultura y Alimentación del Tercer Reich nacionalsocialista. "Dentro de nuestra alternativa ‘Ciudad o Campo’ es preciso también considerar un punto de vista más lejano. Toda ciudad, tanto la ciudad-jardín como la ciudad-cuartel, no reposa por sí misma sobre sus leyes vitales (...) cada ciudad es como un pulpo que atrae con sus largos tentáculos (...) el alimento de sus alrededores, y aún de más lejos si los medios de transporte se lo permiten. Si una circunstancia cualquiera hace cesar esa corriente hacia la ciudad, se vuelve como unpez fuera del agua. La ciudad en tal caso, no puede mantenerse viva por sí misma, hay que ayudarla desde fuera. El parasitismo es el carácter esencial de la ciudad. Todo parasitismo perece cuando se le retira su base nutritiva..." (Walter Darré, La nueva nobleza de sangre y suelo; hay traducción española). En el campesinado germánico –el Bauertum- residirá el "manantial" antropológico de la sangre aria, que "nutrirá" el nuevo orden de la raza afirmado por el Tercer Reich nacionalsocialista; del mismo modo mutatis mutandis, el campesinado será el sujeto social de referencia para los movimientos revolucionarios comunistas, caracterizados por una "lectura" marxistamente "herética" y dialectalmente deforme de la praxis de conflictividad social denominada "lucha de clases". No se olvide, a este propósito, que, según Lenin: "La lucha contra los campesinos es más difícil y mucho más larga que la que debemos combatir contra la burguesía"; mientras, según el hebreo Marx-Mardochai, el campesino es aquel que debe ser arrancado del "idiotismo del campo". La centralidad social del campesinado y la incompatibilidad "cultural" que opone el "espíritu" del campo al racionalismo utilitarista de la ciudad, delinea, por el contrario, los factores identificadores de la concepción maoísta del estado popular: "La guerra de resistencia contra Japón –escribe Lin Piao- fue esencialmente una guerra revolucionaria de los campesinos guiada por nuestro Partido (...). Dar confianza a los campesinos, crear bases rurales y servirse del campo para cercar y posteriormente conquistar la ciudad; tal fue el camino que condujo a la victoria a la revolución china". Ciertamente, hoy, en el Occidente plutocrático, el campesinado representa un componente social cuantitativamente "recesivo", cualitativamente degradado y políticamente marginal; pero, resulta igualmente innegable que los actuales fenómenos inmigratorios extraeuropeos –así como aquellos provenientes de las áreas "atrasadas" del este europeo- constituyen el "asalto" librado desde el "campo del mundo" contra la "ciudad del mundo" occidental, convalidando, tres decenios después, la exactitud "estratégica" del análisis político revolucionario elaborado por Lin Piao: "Tomaremos todo el globo terráqueo. Si América del Norte y Europa occidental pueden ser consideradas como ‘su ciudad’, Asia, África y América Latina representan su ‘zona rural’. Tras la segunda guerra mundial, el movimiento revolucionario del proletariado de los países capitalistas de América del Norte y Europa occidental, tiene, por distintas razones, bloqueado provisionalmente el paso, mientras que el movimiento revolucionario de Asia, África y América Latina se ha desarrollado vigorosamente. En cierto sentido, también la revolución en el mundo contemporáneo se presenta como un cerco de la ciudad desde el campo".

(...) Camboya será anexionada por Vietnam entre 1841 y 1845. Posteriormente, en 1863, Francia, "oficialmente" llamada por el rey Ang Duong y, después, por el rey Norodom, impondrá su protectorado sobre Camboya. El dominio colonial francés terminará en 1953. Durante este periodo, Camboya quedará subordinada alas exigencias de plusvalías del sistema de explotación colonial hegemonizado por las oligarquías plutocráticas judeo-francesas. Estas procederán a la sistemática extracción forzosa de las materias primas camboyanas y a la sucesiva reventa, in loco, de manufacturas muy costosas. De hecho, el ahorro laboriosamente acumulado por los campesinos –a menudo casi exclusivamente mediante la adquisición de dichos productos-, será "distraído" de toda forma de inversión productiva orientada al mejoramiento de las técnicas de cultivo. El campesinado camboyano, históricamente propenso al trueque –plenamente operativo hasta finales del siglo XIX-, será progresivamente obligado a usar el dinero y a suscribir préstamos monopolizados por usureros chinos, los cuales demandarán tasas de intereses anuales que oscilarán entre el 200% y el 300%: Algunos campesinos trabajaban solamente para devolver sus deudas, viéndose a veces constreñidos a vender sus propiedades (...) ...las tierras empezaron a quedar concentradas en las manos de capitalistas locales. (...) En 1956, el príncipe Sihanuk había tratado de poner remedio a los préstamos usurarios instituyendo un crédito agrícola y una especie de cooperativa para la recolección de productos agrícolas. Pero los directores del crédito y de las cooperativas explotaban a los campesinos de un modo todavía más despiadado que los comerciantes chinos. Según los Jemer Rojos sucederá "... una transformación completa de la mentalidad de la gente..." . De hecho, "en la administración de Phnom Penh, la corrupción, incluso en la época de Sihanuk, alcanzaba una amplitud casi inimaginable". Consecuentemente, el alma popular campesina expresará un justificado sentimiento de "odio por la ciudad donde se concentran los comerciantes chinos y el personal administrativo" (François Ponchaud, Camboya año cero).

El Pracheachon (Partido Comunista Jemer), forma expresiva organizada de la subjetividad social campesina, se transformará en el curso de la lucha antisistema en el Angkar, es decir en la Organización revolucionaria del Partido y del Estado, encarnada por la vanguardia política del pueblo camboyano. En el Angkar no existen sujetos que, en cuanto tales, prevalezcan sobre otros: todo dirigente es función objetiva de la totalidad revolucionaria. Esta orientación es confirmada por la casi competa falta de notas biográficas relacionadas con la persona de Pol Pot. Él, junto con sus compañeros de partido, asumirá notoriedad solamente como objetiva función militante del Angkar. El anonimato ascético de los soldados políticos jemer presentará "... los caracteres ‘típicos’ que casi siempre han tenido (...) las figuras representativas: el sabio, el guerrero, el asceta, el aristócrata (...). en efecto, en ellos lo suprapersonal y lo impersonal aparecen estrechamente unidos" (Julius Evola, El trabajador en el pensamiento de Ernst Jünger).

Pol Pot es el "nombre de batalla" que, como cualquier otro militante, será asumido por Saloth Sar en el momento de su adhesión al Angkar, abandonando la precedente identidad individual, "necesariamente" transfigurada en la impersonalidad activa de aquel que es grado individual de manifestación de la totalidad revolucionaria: "... en efecto, cuando un hombre entra en el ejército revolucionario, debe cambiar el nombre, como si renaciera. Ninguno debe reconocerlo ya, ni siquiera sus progenitores" (François Ponchaud).

(...) En el Angkar está ausente toda referencia al materialismo histórico-dialéctico, a la centralidad obrera, a la lucha de clases y a la dictadura del proletariado. El Angkar es la totalidad popular camboyana, sólidamente agrupada entorno a la subjetividad social antagonista del campesinado, entendido como portador de una "cultura" rural y antiurbana, así como radicalmente –y no dialécticamente- antiburgués y anticapitalista. El 15 de enero de 1976 será promulgada la "Constitución de la Kampuchea democrática". Esta, en su art. 1, dice así: "El Estado de Kampuchea es el estado de los obreros, los campesinos y de todos los demás trabajadores de Kampuchea". La sobria elementalidad espartana y bolchevista de la comunidad del pueblo se articulará en el marco del Estado popular de los soldados políticos jemer rojos, de los campesinos y de los obreros. La ideología marxista representará la superficial "concreción" formalista de un proceso revolucionario nacional, popular, socialista, campesino y antiplutocrático: "Si, hasta septiembre de 1976, la radio y los dirigentes han hecho habitualmente referencia al ’‘movimiento revolucionario internacional’ y a la ‘edificación del socialismo’, no se han reclamado nunca sin embargo como marxistas (...). De hecho, se ha hablado de ‘abatir las clases’ y de ‘abatir el régimen’, pero no se ha hablado nunca de ‘dictadura del proletariado’ o de ‘lucha de clases’ " (F. Ponchaud, op. cit.).

En septiembre de 1966, el Parido Comunista Jemer adoptará la metodología revolucionaria de la lucha armada, que "explotará" en 1967, en ocasión de la movilización popular campesina de Samlaut, una aldea de la provincia de Battambang, en el oeste de Camboya. La lucha armada de liberación nacional y popular alcanzará su "culmen" en los años comprendidos entre 1973 y 1975. En estos años, el gobierno colonial filo-estadounidense del fantoche Lon Nol será obligado a defender sólo la capital, sometida a los incesantes bombardeos de la artillería del ejército popular revolucionario de los Jemer Rojos. El 17 de abril de 1975, los Jemer Rojos entrarán en Phnom Penh, finalmente liberada de la ocupación colonial estadounidense. La devastadora estética militante de la praxis de radical subversión antiburguesa activada por los Jemer Rojos, iniciará entonces una "titánica" obra de "demolición" revolucionaria de la sociedad burguesa y de la "mercachiflería" plutocrática: "Del mismo modo que habíamos luchado para expulsar a los colonialistas franceses y japoneses –afirma Pol Pot- y luego, por último, a los imperialistas americanos, continuaremos la lucha para construir y para defender la nación, con el mismo heroísmo revolucionario".

La ciudad es el "lugar" sociológico-urbanístico del privilegio burgués, de la rapacidad negociante y del parasitismo plutocrático. Esta será "purificada" por los Jemer Rojos mediante la técnica revolucionaria de la "cesta invertida", consistente, precisamente, en el vuelco de la cesta o recipiente (o sea, la ciudad) con todos los frutos en él contenidos (contrariamente a als otras revoluciones que eliminan de la "cesta" sólo los frutos podridos), de los que serán seleccionado sólo aquellos todavía "sanos", es decir la sustancia antropológica merecedora de un sucesivo y gradual reasentamiento en una nueva estructura urbana cuantitativamente "redimensionada" y cualitativamente vuelta funcional y subordinada al armónico, equilibrado y orgánico desarrollo de la comunidad rural. Los Jemer Rojos pondrán en marcha la praxis de "vaciamiento" de la ciudad comenzando justamente por la capital Phnom Penh: "Esta evacuación generalizada, masiva, provenía de una concepción nueva de la sociedad: la idea misma de la ciudad debía desaparecer. Las ciudades camboyanas se habían engrandecido entorno a los mercados, y Phnom Penh, en particular, había conocido su expansión gracias al colonialismo francés, al comercio chino, a las burocracias estatales de la monarquía y de la república. Era preciso hacer tabla rasa y construir una sociedad (...) de tipo rural" (F. Ponchaud, op. cit.). Según Pol Pot "la ciudad es malvada, porque en la ciudad está el dinero. Las personas se pueden cambiar, la ciudad no. Sudando en el labrar, el sembrar y el recolectar, el hombre conocerá el verdadero valor de las cosas. ¡Es necesario que el hombre sepa que nace de un grano de arroz!".

La praxis revolucionaria del traslado dirigido de la población urbana desde la ciudad al campo, constituye la adecuada proyección "ejecutiva" emanada de la elaboración teórica formulada por Khieu Samphan, dirigente del Angkar revolucionario. Él sostendrá que los flujos monetarios de la economía capitalista-mercantil ciudadana determinan la decadencia de la nación. La ciudad –según Samphan- "vampiriza" la producción agrícola en beneficio de los estratos sociales especulativo-burgueses, los cuales alimentan consumos parasitarios, además de un aparato burocrático compuesto de individuos débiles y corruptos. Shampan delinea una propuesta radicalmente alternativa, articulada en la abolición de la propiedad privada, abolición de la moneda, abolición de la ciudad y en la valoración del campo, elevado al rango sociológico de espacio primario para el asentamiento de la comunidad popular. Consecuentemente, el Banco emisor será minado y hecho saltar por los aires, la moneda será abolida y el trueque se afirmará como el exclusivo medio de intercambio. Esto determinará la sustancial "cancelación" urbanístico-económica de la ciudad, completamente privada de los circuitos monetarios que garantizan la supervivencia de la especulación financiera "maniobrada" por las oligarquías ciudadanas de la burguesía mercantil y usuraria. La estructura industrial, colocada al servicio de la agricultura, suministrará los enseres, utensilios y vestimenta necesarios para el ejercicio de la actividad campesina. Serán abolidos los títulos académicos, sustituidos por "diplomas a la vista", o sea por certificados emitidos por el Angkar a aquellos que hayan funcional y productivamente contribuido a la milicia del trabajo orientada al desarrollo y consolidación del equilibrio comunitario. La disociación racionalista del intelectualismo burgués será recompuesta mediante la abolición de toda forma de actividad profesional que propicie la formación de grupos sociales oligárquicos en concurrencia conflictiva con los intereses de la comunidad popular del trabajo campesino y obrero. La escuela, convertida en función político-educativa de la comunidad del pueblo, no conferirá títulos que permitan el ejercicio de actividades profesionales socialmente privilegiadas. La educación política de los niños comenzará a la edad de seis años. Aprenderán que la lealtad política respecto al Angkar y a la comunidad popular de soldados, campesinos y obreros prevalece sobre la relación naturalista que une al individuo con la propia familia de origen. La medicina tradicional sustituirá a la farmacología química occidental, mientras los miembros del kom, célula base de la comunidad del pueblo, compuesta de entre diez a quince familias, según los sectores, se apropiará de los pastos comunales, como en la Esparta dórica y como en la China maoísta. El nihilismo iconoclasta de las milicias jemer pondrá en marcha una "tensa" praxis de aniquilación frente a las instituciones, estructuras y exponentes religiosos, especialmente budistas, que rechacen colaborar o que sean objetivamente incompatibles con el proceso de edificación del Estado popular jemer. "(...) El virus de la corrupción y del capitalismo estaba siendo estirpado en su raíz. (...) Los implacables Kamaphibai, los cuadros del Angkar, luchan por crear el "hombre nuevo". Su lema es que no se puede cambiar la sociedad sino se cambia al hombre. (...)".

Al día de hoy, no sabemos todavía –dado lo contradictorio de las informaciones- si Pol Pot ha muerto o no en la jungla indochina, en la que estableció su cuartel general después de que, en 1978, fuera expulsado de Phnom Penh, ocupada a la sazón por los vietnamitas. No sabemos... aunque, por lo demás, ante la objetiva función de su milicia revolucionaria, incluso su persona física tiene un relieve meramente subordinado. Lo que permanece es el radical valor de un proceso revolucionario nacional, prusiano y comunista, campesino y antiplutocrático, conducido con ejemplar coherencia política y con lúcida eficacia operativa. (...) Por consiguiente, reconocemos en la Camboya nacionalcomunista de Pol Pot la connotación política identificadora de un Estado popular fundado sobre un orden jerárquico agrícola-guerrero de soldados políticos enraizados en la espartana simplicidad solidarista del comunismo campesino.

En cuanto a nosotros, encontramos, personalmente, que Pol Pot nos resulta más "simpático" –si queremos hablar con propiedad de nacionalcomunismo- , que el rufianismo eslavo de los Zirinovski y de los Ziuganov...

BLAIR MIENTE: LOS MARINES BRITÁNICOS ERAN UNA TROPA DE CORSARIOS

BLAIR MIENTE: LOS MARINES BRITÁNICOS ERAN UNA TROPA DE CORSARIOS

 

General iraquí admite que marinos británicos burlaron frontera iraní

Marines británicos cerca de la frontera iraní
Marines británicos cerca de la frontera iraní
Un alto jefe militar iraquí afirmó hoy que los 15 marinos británicos arrestados el pasado viernes por fuerzas iraníes estaban fuera de las aguas jurisdiccionales de ese país árabe, reportó PL.

Las declaraciones del general Hakim Yesam, máximo responsable de las tropas navales de Iraq en la frontera, coinciden con la confesión de los marinos europeos al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la República Islámica.

Los 15 militares del Reino Unido admitieron el domingo haber violado la frontera marítima iraní, según señaló la agencia de noticias IRNA.

El alto mando militar persa dijo tener pruebas fehacientes que demuestran la transgresión del espacio territorial por los británicos, al ser capturados en aguas iraníes del río Aryand, que los árabes llaman Shatt Al Arab, colindante con la vecina Iraq.

Las fuerzas navales iraquíes no reportaron ningún informe sobre la presencia de efectivos iraníes en aguas de Iraq, expresó Yesam en una entrevista al periódico Al Alam.

Explicó que los marinos británicos abordaron un barco mercante en el espacio territorial de Irán, lo cual obligó a las fuerzas de ese país a intervenir y arrestarlos.

TRIBUNA LIBRE

TRIBUNA LIBRE

"¿EXISTE ACTUALMENTE EN ESPAÑA UN ESPACIO POLÍTICO ALTERNATIVO PARA CONSTRUIR UN PARTIDO REVOLUCIONARIO, NACIONAL, POPULAR Y SOCIALISTA?"

Texto para el Debate: El problema de España y los derechos nacionales de los pueblos.

Texto para el Debate: El problema de España y los derechos nacionales de los pueblos.

Del "hecho nacional" y de la manipulación de la "historia patria"

 

A.B.A. (Madrid)

El camarada R. S. de Valencia, ha redactado un interesante documento acerca de la Autodeterminación y de los Derechos nacionales de los Pueblos que Resistencia ha publicado en su página web.

Poco tengo que añadir a lo ya dicho por este camarada. Me ha llamado, sin embargo, la atención un fragmento de su discurso que, hasta ahora, no ha sido suficientemente desarrollado dentro de Resistencia, por no hablar de otros colectivos político-culturales antagonistas donde estas cuestiones ni siquiera se plantean.

Me refiero al pasaje en que se afirma la necesidad de buscar las raíces de nuestra nacionalidad en los avatares comunes de una historia que no empieza en los Reyes Católicos, ni se agota en la Católica Monarquía parlamentaria de Juan Carlos de Borbón. Dice el camarada: <<(...) Se olvida la Hispania latina y la preexistencia de Iberia, como acervo espiritual que alimenta lo mejor y más genuino de nuestra personalidad diferenciada.>>

En efecto, incluso para los demócratas patrios más laicos y jacobinos, España es una realidad nacional unitaria desde el mismo momento en que se produce la supuesta unidad nacional (en realidad una unidad patrimonial-matrimonial) de Fernando e Isabel y se establece una Monarquía nacional de base religiosa católica como colofón a un proceso de homogeneización político-religiosa cuyo hito primero sería la "conversión" de Recaredo a la fe católica-trinitaria y la continuidad de la monarquía visigótica a través del pequeño reino astur-leonés primero y del castellano-leonés después hasta arribar de forma "fatal" en la monarquía imperial de los siglos XVI y XVII.

En realidad, esta ha sido y sigue siendo la "historia" oficial que se nos enseña, es decir la "historia patria" como fundamento del "hecho nacional" español. O lo que es lo mismo la exclusión arbitraria de todo lo precedente a la Monarquía Católico-Visigótica y todo lo relacionado con ella, y la negación vergonzante de cuanto históricamente ha contradicho esa realidad "incuestionable".

El ejemplo más característico de esta manipulación secular se encuentra en una de las ficciones más largamente repetidas y asumidas por todos y desde siempre: la invasión "árabe" de la Gótico-Católica España. Y, por tanto, de la secular lucha cristiano-monárquica para "liberar" España del dominio "extranjero": la Reconquista.

Sabemos que lo que sigue puede escandalizar a muchos que de la historia de su país se han formado un idea homogénea e inatacable. Pero aquello que a lo largo de su corta pero intensa experiencia político-cultural ha caracterizado por completo a nuestro colectivo es su conciencia crítica y el rechazo a asumir automáticamente en su conjunto toda esa serie de ideas, mitos, dogmas, clichés, supersticiones, etc. que han conformado durante lustros el discurso ideológico del área nacional-popular.

No hay, en realidad conformismo peor que el de los "inconformistas" de papel-couché; ni nada más correcto, desde el punto de vista de las doctrinas oficiales, que la política de los "políticamente incorrectos".

En efecto, no lo digo yo, sino Ortega y Gasset -padre intelectual de tantos en este país-: "Una Reconquista que dura ocho siglos no es una Reconquista". Verdad de perogrullo que se escamotea por doquier por razones a menudo inconfesables pero que como tantas otras cosas en la historia cumple una función esencial de enmascaramiento de la realidad: la mentira, en general, sirve al Poder y a los que con el Poder se identifican.

La historia no solo la escriben los vencedores. A menudo la fabrican en sus hechos esenciales para legitimar su dominación no como simple voluntad de poder sino como expresión de una racionalidad que se proyecta en la historia y en la misma historia haya su legitimidad y su razón de ser.

En realidad, los "árabes" no invadieron nunca la península ibérica. Muchos, en efecto, ya habíamos sospechado esta verdad, incluso a costa de soportar los "capones" de aquellos profesores "laicos" de historia y de religión en la escuela pública nacional-católica, fieras peores aún que sus compadres religiosos, puros nudillos de hierro ante las preguntas "capciosas" e irreverentes. Los capones y los castigos de entonces no doblegaron nuestra voluntad de conocer la verdad entonces. Los silencios y los insultos de ahora tampoco lo lograrán.

Pero fue la magna y escasamente conocida obra de un genial historiador español afincado en Francia, Ignacio Olagüe, la que confirmó mediante una documentación científica abrumadora la imposibilidad material de que tal invasión hubiera existido tal y como nos enseñaron desde nuestra más tierna infancia.

Efectivamente, la imagen dogmáticamente establecida de que apenas veinte mil "caballeros" musulmanes -entre árabes y "moros", es decir beréberes- lograran someter a un país de varios millones de habitantes, tras vencer en Guadalete a las tropas del último rey godo, Don Rodrigo, es algo que en sí mismo desafía la mente racional de los hombres.

Sin embargo esta mistificación prevaleció, y todavía sigue imperando, como hecho fundamental o punto de inflexión de la conciencia hispánica a través de los siglos, según la exégesis convencional. Crisis histórica de la existencia nacional a todos los efectos. No podía ser de otro modo.

Para los cronistas árabes posteriores, esta conquista demostraba su poderío y la grandeza de su civilización. Baste pensar que la expansión islámica se extendió en apenas un siglo de forma desbordante forzando todos los límites geográficos entonces conocidos de oriente y occidente. Identificando islam y civilización árabe, lo cual no es correcto, aquellos cronistas certificaban un evento tan milagroso como improbable: que el islam viajara en las grupas victoriosas de un restringido ejercito de nómadas del desierto.

Para los exégetas de la iglesia romana en España, el mito de la invasión sarracena les absolvía de explicaciones dolorosas: ¿cómo era posible que la católica España y sus muy católicos habitantes desaparecieran de repente de la historia, excepción hecha de un pequeño reducto guerrero en los picos asturianos? ¿Cómo era posible que de la noche a la mañana la España católico-monárquica se acostara cristiana y se levantara califal y musulmana?

El mito de la invasión "mora", justificaba las conciencias y generaba a su vez un nuevo mito: la Reconquista. Mito que se iba estableciendo no sólo en España sino en el entero occidente con la reforma cluniacense y con su corolario posterior: las Cruzadas.

Reconquista y Cruzada. Conceptos que no hace mucho se entremezclaban en el lenguaje político, histórico y militar de este país. Así, la última cruzada de "liberación", la "nueva reconquista" emprendida por el "generalísimo" para salvar a España de otra "invasión sarracena"... Solo que esta vez el nuevo Don Pelayo venía desde Marruecos y traía muchos más "moros" con él que los que supuestamente acompañaron a Muza y Tarik . Pero esa es otra historia que también se soslaya en los ambientes "nacionales"...

La verdad era muy distinta. Según nos cuenta el mismo Olagüe, la península ibérica se encontraba inmersa en una guerra civil entre partidarios del cristianismo trinitario (católicos) y seguidores del cristianismo unitario (arrianos). Y la clase dirigente, o parte de ella, era sólidamente arriana, por más que esta realidad se haya querido ocultar durante siglos.

Esta lucha entre unitarios y trinitarios, no era privativa de España. Recorria por entero el orbe cristiano y provocaba violentas querellas entre partidarios de ambas visiones religiosas que los Concilios no lograban atenuar.

El islam, no hace falta señalarlo, es una religión férreamente unitaria. La profesión de fe del musulmán no admite interpretaciones libres: la absoluta unicidad de Dios es su mensaje universal. Dios es Uno y sin asociados. Fuera de Dios no hay ningún dios.

Este mensaje, en el marco de lucha fratricida intercristiana no podía sino hallar simpatía entre los unitarios españoles, agrupados en la iglesia arriana pero presentes también en algunas "sectas heréticas" firmemente arraigadas en el país, como el "priscilianismo" y el "gnosticismo".

Así, de forma imperceptible el islam como idea-fuerza iba hallando adeptos entre las clases urbanas descontentas tanto de oriente como de occidente. Del cristianismo arriano, para el que Jesús es el profeta de Dios pero no es Dios, al islam, que afirma que Jesús es el penúltimo eslabón en la cadena profética cuyo "sello" final es Mahoma, los pasos se iban progresivamente acortando hasta desaparecer del todo hacia el siglo IX y X.

No fue pues España "convertida" al islam por una invasión sarracena. Llegó al islam a través de una forma específica de cristianismo unitario, donde las complejidades teológicas de la doctrina trinitaria (ininteligible, en toda la extensión de la palabra) desaparecían ante la afirmación solar, meridiana, de una espiritualidad monoteísta pura.

Permanecía el mismo substratum antropológico que desde antes de la presencia romana en la península se ha mantenido prácticamente inalterado, tanto para bien como para mal (y a menudo más para mal que para bien).

Y esto derriba también otro mito hispánico de honda raigambre. El de España como crisol de razas.

Para la historia oficial - eclesiástica, casi siempre - era necesario que los "moros" (musulmanes por "naturaleza"...) sustituyeran racialmente a los primitivos pobladores españoles (cristianos desde el útero de los siglos...).

En realidad -y ha sido Claudio Sanchez-Albornoz uno de los primeros en afirmarlo- la composición racial de los pueblos peninsulares apenas ha sufrido variaciones significativas a causa de "invasiones" mas o menos extrañas.

España ha podido ser romanizada, germanizada o arabizada sin que por ello haya recibido aportaciones étnicas capaces de variar el genius racial en lo sustancial.

Por ejemplo, ha sido la península ibérica una de las provincias del imperio romano más importante, material y espiritualmente sin que tuvieran que ser necesariamente "latinos" sus mas conspicuos representantes. Y por cierto; las legiones romanas, una de las más perfectas maquinarias de guerra de la historia han tardado casi tres siglos en someter a los díscolos españoles, mientras que unos miles de guerreros nómadas han "conquistado" ese mismo territorio en apenas tres años... Curioso.

Nada dice que las elites hispanas hayan buscado en el antiguo Lacio a sus antepasados como forma de ennoblecer sus orígenes. Así ha sido siempre. El célebre Abderramán ha reivindicado ante sus competidores hispano-musulmanes su directa ascendencia califal Omeya. Como tantos iraníes de hoy que se vanaglorian con el título de Sayyed, es decir, descendiente del Profeta. O monarcas, a sueldo del occidente judeoamericano, que destacan la filiación profética directa de sus dinastías, tan "amigos" ellos de la familia gobernante en España, y se ufanan de su parentesco "alauíta" o "hashemita".

Abderrramán I era, según cuentas las crónicas, de tez clara, ojos azules y cabellos rojizos. Es decir, un tipo racial puramente "nórdico", como tantos otros príncipes y emires andalusíes que, como godos que eran, tenían características étnicas escasamente afines con el arquetipo racial "moro" o "árabe".

También los católicos - incluso los más "villanos" - han rebuscado entre oscuros expedientes su filiación "hidalga" en las montañas cantábricas. Incluso nobles y monarcas - no solo de España - no han tenido embozo en emparentar con familias judías - conversas o no - presuntamente descendientes de la casa de David, y por ello, "emparentando" con Jesucristo descendiente a su vez - según sus exegetas - de la sagrada realeza israelita.

Al margen de ello, se ha desarrollado durante la Edad media en España una de las formas de civilización más peculiares de Occidente en toda su historia: la cultura arábigo-andalusí. Y aunque hoy -dominados aun por la educación nacional-católica- veamos todavía en Abderramán, Ibn Arabí o Averroes tipos específicos de "moros", árabes o africanos, en realidad no son menos "españoles" que un Séneca, un Trajano o un Teodosio.

El "hecho nacional" sigue todavía hoy afirmándose en una "historia patria" manipulada hasta en sus más nimios detalles por una secular mistificación que intenta demostrar la "catolicidad" eterna de esta antigua tierra y la "monárquica y tradicional" unidad de nuestras gentes a pesar de que la realidad es bastante más distintas.

Y si bien la actual estructura administrativa del Estado, fruto de oscuros repartos de poder entre oligarquías político-financieras de distinto origen territorial, ha llevado a las "flamantes" autonomías regionales a reinventarse su propia historia "nacional" negando o silenciando la "común" historia nacional-católica española, la mistificación de la historia no ha desaparecido, antes bien se ha "compartimentado" en otras tantas mistificaciones correspondientes a las distintas transferencias autónómicas en materia de educación.

No divaguemos. No es este un fenómeno privativo de la España autonómica y democrática. En la muy jacobina, laica y centralista Êcole francesa, los enseñantes se limitan a enfatizar a su alumnado (compuesto mayormente de caledonios, senegaleses, argelinos e indochinos, súbditos antaño del orgullosos imperio colonial francés) el "hecho nacional" francés desde "nuestros antepasados, los Galos" (Asterix y Obelix, entre ellos), hasta la "gloriosa resistencia antifascista" del general De Gaulle y otros héroes radiofónicos. Mientras que en nombre de la "pureza" de la escuela pública las estudiantes de origen musulmán que osen asistir a las clases con la cabeza cubierta por el tradicional pañuelo son fulminantemente expulsadas.

Es la democracia, ¿y hay algo mejor que vivir en democracia?

* * *

 

En resumen:

Es normal, incluso lógico, que sea Resistencia el primer colectivo nacional-popular que empiece a replantearse el carácter instrumental de un tipo de historia que ha sido producida "históricamente", es decir dependiendo de condiciones sociales e ideológicas de dominación que todavía hoy bajo la fachada del régimen democrático-represivo que padecemos se siguen reproduciendo en lo esencial.

Hemos hecho una revisión de nuestra historia reciente en relación con la "farsa neofascista", que aún no ha acabado por cierto... Y en relación también al mito de las "cámaras de gas" nazis

Lo seguiremos haciendo con otros aspectos de nuestra experiencia histórica, política y cultural dentro siempre de los límites de nuestras capacidades y posibilidades.

Insistimos: lo que distingue a Resistencia de todos los demás colectivos más o menos afines es precisamente esto: la capacidad de repensar la historia - toda ella - a la luz de una conciencia crítica que en definitiva no es más que un instrumento de combate al servicio de la Verdad y de la Justicia.

VISIONES Y REVISIONES: INTRODUCCIÓN A JULIANO AUGUSTO

VISIONES Y REVISIONES: INTRODUCCIÓN A JULIANO AUGUSTO

Iniciamos desde ANTAGONISTAS una nueva sección de profundización cultural y doctrinal titulada VISIONES Y REVISIONES con la que queremos aportar concretos elementos de esclaracimiento de nuestra VISIÓN DEL MUNDO en el marco de una comunidad política que sirva tanto para la formación como para el combate.

Y qué mejor texto para desbrozar el camino que esta semblanza de aquel gran emperador, filósofo y profeta que fue Juliano Augusto, mal llamado el "Apóstata", traducido y editado por la Comunidad política de Resistencia.

Buena lectura.

Unus Deus, Unus Julianus


 

 

El presente documento es la introducción del profesor Claudio Mutti al libro de Edizioni Mediterranee Flavio Claudio Juliano. UOMINI E DEI. Introduzione, traduzione dal greco e note di Claudio Mutti, donde se recopilan y comentan escritos, himnos, cartas, etc. nacidos de la imaginación creadora del gran Emperador romano en su frustrada tentativa por restaurar, desde el helenismo militante y neoplatónico, la Antigua Religión en un mundo condenado ya a someterse a la perversión seudoreligiosa de los –como él los denominaba- "galileos".
A pesar de su breve etapa de gobierno –dos años escasos- y de su juventud (murió en combate en el año 363, a los 32 años de edad) su obra causó asombro y estupor en sus contemporáneos y su influencia no ha dejado de sentirse en el transcurso de los siglos alimentando leyendas y fabulaciones de todo tipo.
Flavio Claudio Juliano nació en Constantinopla en 331 de la rama legítima de los segundos Flavios, sobrino del emperador Constantino el Grande, que al fin y al cabo fue el único y verdadero "apóstata" de toda esta historia. Crecido lejos de la corte, sobrevivió a las matanzas familiares instigadas por el emperador Constancio II, su primo, hijo ilegítimo de Constantino, que temía perder el trono a manos de la línea legal de la familia. Sometido desde su más tierna infancia a la doble presión de incurrir en la ira imperial y aparentar un fervoroso cristianismo, Juliano se las ingenió para dotarse de una sólida formación clásica junto a maestros de reconocido prestigio dentro del helenismo. Asociado al imperio por su primo y enviado acto seguido a luchar contra los bárbaros en las Galias, demostró un brillante genio militar y amplias dotes de mando, siendo proclamado César por las legiones. Muerto Constancio, Juliano inició desde el trono imperial una vibrante y fugaz obra de restauración de la antigua religión que su temprana muerte desbarató para siempre.
Las obras (discursos, himnos, cartas, leyes, etc.) de Juliano que han sobrevivido a la persecución y al expolio de los galileos están vertidas íntegramente al castellano en la colección Biblioteca Clásica Gredos, volúmenes 17, 45 y 47. Sobre su vida y obra existen versiones noveladas de sobra conocidas (la más famosa la del escritor norteamericano Gore Vidal). Como curiosidad, apuntemos que existe asimismo una biografía sobre Juliano de un autor español heterodoxo y combativo: Santiago Montero Díaz, Biografía de Juliano el Apóstata, Madrid, Ibereuropea de Ediciones, 1969.

RST

 

 

Claudio Mutti

Resulta difícil decir hasta que punto fue para él natural elevarse y vivir en las regiones divinas: ¿acaso no nos habías hecho notar, Basilio, como solamente con esfuerzo ellas descienden, mientras que para los hombres comunes e incluso para los filósofos más destacados el esfuerzo consiste en separarse de lo bajo para poder elevarse? Los bellos sentimientos de amor y de amistad que hemos conocido en él, provienen en verdad de una de las ascensiones de su alma; y han sido llevadas sobre su carro en uno de sus viajes a través de las esferas celestes y las infinitudes supremas. Si algún pensamiento tuvo alas, fue ciertamente el suyo.
Alfred de Vigny, Dafne

 

Apremiado a esbozar un "retrato" del Emperador Juliano, el teólogo Sergio Quinzio echó mano de una inusual y provocadora analogía: comparó, de hecho, al "Apóstata" con Juan Pablo II, especificando en el actuar de ambos el intento desesperado de mantener con vida una religión condenada a desaparecer. "Si Juliano me hubiese preguntado acerca de la posibilidad de la restauración de la civilización pagana, -escribía el teólogo- hubiera dado la misma respuesta negativa que daría hoy si el Papa me interpelase sobre la posibilidad de la restauración de la civilización cristiana".(1) Más aún: "precisamente, el impulso restaurador emprendido por el joven emperador contribuyó entonces a derrumbar definitivamente el paganismo. Y el hecho me parece que se repite puntualmente, por aquello de que en la historia se vuelve a repetir regularmente".(2)

Un paralelismo igualmente original ha sido avanzado por Jacques Fontaine, profesor de lengua y literatura latina tardía de La Sorbona, durante una conversación con un periodista que le pedía una comparación entre Juliano y otros protagonistas de la historia "con proyectos bastante similares" (sic!) como Hitler o Stalin. "Yo –contestó Fontaine- lo colocaría junto, si así me lo pide, a Jomeini. Por el fanatismo, por el sentirse imbuido de una misión divina, por el hecho de considerarse un dios. Y luego por la cultura. Por la violencia, el sectarismo. De Juliano poseemos descripciones físicas muy precisas. Una, de Ammiano de Antioquia (barba puntiaguda, ojos magnéticos, hierática la figura) lo hace verdaderamente muy semejante, incluso en los rasgos, al ayatolá iraní".(3)

Así, la galería de personajes históricos a los que Juliano ha sido comparado se enriquece. Ignoramos qué hubiera pensado Stalin de esto. Por su parte, Hitler probablemente hubiera agradecido emparejamiento, ya que no pocas veces manifestó su admiración personal por el gran "Apóstata".(4)

En cuanto a Jomeini, dejando a un lado la improcedente frivolidad del "considerarse un dios"(¡!), un discurso un poco menos convencional hubiera sabido tomar en cuenta el común carácter teocrático tanto del proyecto del Augusto como el del Imam, por el cual una reseña a la función restauradora del monoteísmo islámico habría podido renovar, si fuera necesario hacerlo ya, el intento julianeo de instaurar lo que alguno ha denominado "monoteísmo de Estado".(5) Ni semejante argumentación hubiera sido científicamente abusiva, ya que el parentesco ideal entre la teología solar antigua y el Islam ha sido autorizadamente señalado por un estudioso del calibre de Franz Altheim, para el cual "los Neoplatónicos la vanguardia de Muhammad y de su odio apasionado contra toda fe que asocie a Dios un ‘compañero’",(6) mientras un célebre estudio de Henry Corbin sobre la doctrina de la unidad divina en el Islam chiíta se abre con una evocación de la literatura surgida en los años veinte del novecientos alrededor del "drama religioso del Emperador Juliano".(7)

Y sin embargo, ha sido precisamente el propio Jacques Fontaine el que ha sugerido, en correspondencia con la religión que Juliano ofició como pontifex maximus,(8) el concepto de "monoteísmo solar", al cual han hecho referencia frecuentemente todos aquellos que han investigado las manifestaciones religiosas de la época imperial.

De hecho, según el estudioso francés la forma que la tradición greco-romana asumió en la época de Juliano es "una síntesis de todas las religiones y de todas las teologías paganas, bajo el signo del monoteísmo solar"(9); o, si se prefiere el sinónimo utilizado por otros estudiosos, de un "henoteísmo solar"(10) definible con los siguientes términos: "Juliano quiere demostrar a todos que el dios Helios es el único, verdadero dios y que las numerosas divinidades romanas no son más que hipóstasis, es decir, aspectos particulares, manifestaciones concretas y fragmentarias de la única, suprema divinidad solar".(11)

Monoteísta o henoteísta, la doctrina defendida por Juliano queda resumida en varias inscripciones coetáneas que proclaman la unicidad de Dios, así como la unidad y unicidad del poder imperial(12); epígrafes que según Spengler solo pueden traducirse así: "Hay un solo Dios y Juliano es su Profeta".(13) La reiteración en este punto, que "tiene una importancia central en la concepción política de Juliano",(14) ha llevado a Athanassiadi-Fowden a hablar incluso de "una obsesión por la unidad"(15) y realzar el hecho de que "Juliano no hubiera siquiera concebido la posibilidad de compartir el poder con un asociado, y ser por contra considerado como el único vicario de Dios en la tierra". Tal concepción política encuentra su fórmula más arcaica en Homero, que pone en la boca de Odiseo: "No es bueno una multitud de jefes, que sólo haya un jefe"(16); Séneca expone el mismo principio para el Imperio Romano, diciendo que "ha sido la naturaleza la que ha creado al Rey"(17); y Filón de Alejandría añade un corolario que establece un parangón entre politeísmo y democracia: "Dios es uno sólo, y esto es un argumento contra los defensores de la opinión politeísta, que no se avergüenzan en llevar desde la tierra hasta el cielo la democracia que es la peor entre las malas instituciones".(18)

En cuanto al "monoteísmo solar", Juliano no inventó nada, sino que se limitó a perfeccionar un proceso de esclarecimiento teológico que estaba en marcha hacía tiempo ya y que Franz Altheim resume en los términos siguientes: "La historia del antiguo dios del sol, considerada a grandes rasgos, es la de un gradual refinamiento. El culto, de origen beduino, se establece en una ciudad de Siria. Por su peculiaridad y por su carácter absoluto desata los comentarios del mundo occidental, provocando el rechazo más enconado. Pero su expresión literaria, la filosofía neoplatónica y, no en último lugar, la capacidad asimiladora de la religión romana y de la concepción romana del estado, consiguieron el milagro: de la divinidad de Heliogábalo (218-222 d.C.) infectada por las orgías y por la superstición oriental, nació el más puro de los dioses, destinado a unificar de una vez por todas la religiosidad antigua".(19) En 274 d. C., bajo Aureliano, el monoteísmo solar se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano y el Sol Invictus fue reconocido como la divinidad suprema: en Roma se levantó un espléndido templo dedicado al Sol, en honor al cual se instituyeron fiestas periódicas, mientras que se constituyó un colegio de pontífices del dios Sol, acuñándose numerosas monedas con inscripciones y símbolos solares. De tal modo el "monoteísmo, al cual el sincretismo severiano había orientado el paganismo romano, halló en el culto solar patrocinado por Aureliano su versión más atrevida y eficaz",(20) tan es así que en el muro de la intransigencia cristiana no dejaron de constatarse algunas grietas.(21) En la época de Constantino adquirieron considerable importancia "las imágenes monoteístizantes de la religión de Helios: Apolo solar y el Sol Invictus sobresalían en los relieves del arco del triunfo y en las monedas de la época".(22) Mientras que las figuras de los dioses desaparecían poco a poco de las monedas de Constantino, el dios solar se imponía cada vez más: "Sol Invictus (...) se mantiene también largo tiempo en el territorio dominado por Constantino y en todas sus fábricas de moneda (...) parece que el emperador en persona tuvo una profunda devoción por el dios Sol".(23) Entre la burocracia y el ejército, la religión solar disfrutaba de máxima circulación: "el Sol Invictus y la Victoria eran los dioses militares del ejército de Constantino; de igual prerrogativa gozada la divinidad solar en las legiones de Licinio".(24)

Considerada en su contexto histórico, la formulación julianea de la teología solar se sitúa en una fase de madurez del neoplatonismo, en la que los fundamentos doctrinales de este movimiento espiritual se encuentran ya establecidos y consolidados definitivamente. Si el fundador de esta escuela, Plotino (204-270), había reconocido en el Uno el principio del ser y el centro de la posibilidad universal, su sucesor Porfirio de Tiro (233-305) había hecho del neoplatonismo una especie de "religión del Libro"(25); autor de un ensayo Sobre el Sol,(26) Porfirio había consagrado al estudio de la teología solar un tratado del que se conservan reveladores fragmentos en las Saturnales de Macrobio.(27) "En su argumentación Porfirio no hace más que aplicar la metafísica platónica –que remite al Uno cualquier aspecto parcial del Cosmos- a las más importantes divinidades del panteón clásico, mostrando como éstas no son otra cosa que atribuciones particulares del Único, que desde la perspectiva teológica es caracterizado como Sol, en cuanto es la esencia espiritual sobre el plano cósmico se "sustenta" en el astro diurno (...) en cuanto Apolo es magnificencia, salud y luminosidad (...) en cuanto Mercurio luego, "preside el lenguaje" (Saturn.,I, XVIII, 70), de este modo toda actividad es reconducida hacia una presencia divina-"solar".(28) Pero fue el heredero de Porfirio, el "divino Jámblico" (250-330), el que mediante su doctrina "convirtió (...) al último emperador pagano a su helioatría trascendente".(29) Después de Juliano, es posible proseguir la tradición "solar" hasta Proclo (410-485), autor entre otros de un Himno a Helios,(30) así como a su contemporáneo Marciano Capella, que con el himno-plegaria de Filología al Sol (De nuptiis, II, 185-193) nos ha dejado un "notable documento de la "teología solar" del tardo neoplatonismo",(31) siendo así "el último testimonio del sincretismo solar en Occidente"(32); de hecho hacia el 531, con la huída a Persia del Escolarca Damascio (470-544) y de otros neoplatónicos, la tradición "solar" abandonará el mundo cristiano y continuará su existencia propia en los mismos lugares desde donde se irradió, difundiéndose por toda Europa, el culto de Mitra.

 

 

NOTAS

(1) S. Quinzio, Como el "Apóstata" también Wojtylla combate contra el tiempo en nombre de la antigua religión, en Il Manifesto, 13 agosto 1992, p. 13.

(2) Ibidem.

(3) Imperatore e khomeinista, entrevista con Jacques Fontaine por Sandro Ottolenghi, en Panorama, 7 de junio 1987, p. 143

(4) A. Hitler, Idee sul destino del mondo, Edizioni di Ar, Padova 1980, I, pp. 68, 78, 223

(5) G. Ricciotti, L’imperatore Giuliano l’Apostata, Mondadori, Milano 1962, p. 275.

(6) Franz Altheim, Dall’antichità al Medioevo. Il volto della sera e del mattino, Sansoni, Firenze 1961, p. 15. Véase sobre todo, de F. Altheim, Il dio invitto. Cristianesimo e culti solari, Feltrinelli, Milano 1960, donde la relación entre teología solar e Islam es situada en el trasfondo del progresivo avance del monoteísmo solar en la antigüedad tardía. "Recientemente ha sido subrayada la íntima afinidad entre del monofisismo con el Islam. Se ha definido a Eutiquio, uno de los padres de la doctrina monofisista, como uno de los precursores de Muhammad. La predicación de Muhammad está inspirada efectivamente en la idea de unidad, de la idea de que Dios no podía tener ningún ‘compañero’ colocándose de esta forma en la misma línea de sus predecesores y afines neoplatónicos y monofisistas. Sólo que la pasión religiosa del Profeta supo dar un relieve mucho más vigoroso a lo que otros antes de él había sentido y anhelado" (F. Altheim, Il dio invito, cit., p. 121).

(7) H. Corbin, Il paradosso del monoteismo, Marietti, Casale Monferrato 1986, p. 3.

(8) J. Fontaine, Introduzione a: Giuliano Imperatore, Alla Madre degli dèi e altri discorsi, Fondazione Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1990, p. lv.

(9) J. Fontaine, ibidem.

(10) NdT.- Henoteísmo: Forma de las religiones en que hay una divinidad suprema a la vez que otras inferiores a ellas. (RDAE, 2001)

(11) S. Arcella, I Misteri del Sole. Il culto di Mitra nell’Italia antica, Controcorrente, Napoli 2002, p. 183.

(12) "Uno es Dios, uno es Juliano basileus", "Uno es Dios, uno es Juliano Augusto", cfr. E. Peterson, HEIS THEOS. Epigraphische, formgeschichtliche und religionsgeschichtliche Untersuchungen, Vandenhoeck und Ruprecht, Göttingen 1926, pp. 270-273.

(13) Oswald Spengler, Il tramonto dell’Occidente, Longanesi, Milano 1957, p. 970

(14) Augusto Guida, Un anonimo panegirico per l’Imperatore Giuliano, Leo S. Olschki Editore, Firenze 1990, p. 127.

(15) Polymnia Athanassiadi-Fowden, L’Imperatore Giuliano, Rizzoli, Milano 1984, p. 205.

(16) Homero, Iliada, II, 204

(17) Séneca, De clementia, 1, 19, 2.

(18) Filón, Creación del mundo, 171 (Filón de Alejandría, La creación del mundo. Las alegorías de las leyes, Rusconi, Milano 1978, p. 146).

(19) Franz Altheim, Il dio invitto, cit., pp. 11-12.

(20) Marta Sordi, Il cristianesimo e Roma, Cappelli, Bologna 1965, p. 328.

(21) En el 307, en Alejandría, un cristiano comparece ante el funcionario imperial. Rechaza sacrificar porque, dice, según las Sagradas Escrituras quien sacrifique a los dioses será exterminado, excepto que se trate del Dios Sol. Y el representante del emperador le responde ‘Sacrifica pues al Dios Sol’" (Louis Homo, Les empereurs romains et le christianisme, Les Belles Lettres, Paris 1931, p. 112).

(22) Lucio De Giovanni, Constantino e il mondo pagano, Associazione di Studi Tardoantichi, Napoli 1972, p. 19.

(23) Andreas Alföldi, Constantino tra paganesimo e cristianesimo, Laterza, Bari 1976, p. 49.

(24) L. De Giovanni, op. cit., p. 121.

(25) Nuccio D’Anna, Il neoplatonismo. Significato e dottrine di un movimento spirituale, Il Cerchio, Rimini 1988, p. 22.

(26) El escrito, perdido, es citado por Servio (Comentario a las Églogas, V, 66) y quizás pueda identificarse con el tratado Sobre los nombres divinos; o, tal vez, formara parte de la Filosofía de los oráculos. Cfr. G. Heuten, Le "Soleil" de Porphyre, in Mélanges F. Cumont, I, Bruxelles 1936, p. 253 ss.

(27) Macrobio, Saturnalia, I, 17-23 (I Saturnali, a cura di Nino Marinane, UTET, Torino 1977, pp. 243-304).

(28) N. D’Anna, op. cit., pp. 49-50.

(29) Franz Cumont, La Théologie solaire du paganisme romain, in Mémoires présentés par divers savants à l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, XII, 2, 1913, p. 477.

(30) Proclo, Inni, edición a cargo de Davide Giordano, Fussi-Sansoni, Firenze 1957, pp. 21-29.

(31) Martiani Capellae De nuptiis Philologiae et Mercurii liber secundus, Introducción, traducción y notas por Luciano Lenaz, Liviana, Padova 1975, p. 46.

(32) Robert Turcan, Martianus Capella et Jamblique, «Revue des Études Latins », 36, 1958, p. 249.