Blogia

ANTAGONISTAS

¿Qué se pierde antes: la MEMORIA o la VERGÜENZA?

¿Qué se pierde antes: la MEMORIA o la VERGÜENZA?

ABC, 17.4.07
Aguirre tampoco ve relación de ETA con el 11-M y confía en el juicio
C. DE LA HOZ. MADRID.
La consigna de Mariano Rajoy de orillar el debate sobre los atentados del 11-M y su versión conspiratoria del discurso político del primer partido de la oposición va tomando forma entre los principales «pesos pesados» del partido, y eso que ni el juicio ayuda ni, tampoco, la actitud que algunos dirigentes del PP han adoptado, léase el caso Agustín Díaz de Mera.
Fue ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la que admitió carecer de datos que acrediten cualquier tipo de relación entre el 11-M y ETA. Pero a esta asunción le siguió otra no menos reveladora frente a aquellos que llevan tres años cuestionando la investigación, la instrucción, el sumario y el juicio por estos atentados. En opinión de Aguirre, no hay duda de que, de existir esa relación ETA-islamistas, «se esclarecerá en el juicio» porque en el juicio, prosiguió, «se va a saber la verdad».
La presidenta autonómica, que hizo estas afirmaciones durante una entrevista en TVE, expresó su confianza tanto en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como en la Justicia, aunque no pudo por menos que salir en defensa de su compañero Agustín Díaz de Mera, ex director general de la Policía, quien habló de un supuesto documento que establecía dicha conexión. «No tenemos ninguna razón para dudar de él», afirmó la dirigente popular, que reiteró a continuación que «no tengo que poner en duda la palabra de Díaz de Mera. Él da el nombre de la fuente y desgraciadamente se ha filtrado, pero no creo tenga que asumir responsabilidades políticas», señaló a preguntas de los informadores.
Del mismo modo, y a pesar de sus palabras anteriores, señaló que «no rechazo las líneas de investigación periodísticas», algunas de las cuales han cuestionado de arriba a abajo todo el proceso de investigación, incluso el desarrollado bajo el mandato del Gobierno del PP bajo el paraguas de una conspiración que lo mismo ha amparado a ETA que al PSOE, que a los servicios de inteligencia españoles y marroquíes, que a jueces, fiscales, Policía o Guardia Civil.
Fue el pasado domingo cuando el propio Mariano Rajoy, en una entrevista concedida al «Heraldo de Aragón», aseguró traerle sin cuidado que la «teoría de la conspiración» se desmoronase, al tiempo que aprovechaba para recordar que él nunca había planteado personalmente la cuestión del 11-M en el Congreso de los Diputados. Con igual vehemencia afirmaba que «en el tema del 11-M lo único que tengo que decir es que los tribunales resuelvan lo que tengan que resolver, y yo lo respetaré y lo acataré. Lo de la teoría de la conspiración, que se lo pregunten a otros», invitó a su interlocutor.
Desmarque del PP
Establecida con claridad esta tesis, el «número dos» del PP, Ángel Acebes, también defendió ayer que el primer partido de la oposición «nunca ha hablado de la teoría conspirativa», sin hacer referencia, por ejemplo, a las cientos de preguntas que, vía parlamentaria, se le ha remitido al Gobierno en el Congreso para responder sobre el contenido de determinadas informaciones periodísticas. En este sentido, defendió que Díaz de Mera «sólo habló de una información que había recibido a través de una fuente» que, por su parte, ha desmentido que existiera el papel que acreditaba la relación de los islamistas con los etarras salvo aquellos que hacen referencia al trato que hayan podido tener en las cárceles.
Interrogado en su habitual rueda de prensa de los lunes tras la reunión del comité de dirección del partido -ayer no hubo «maitines» por problemas de encaje de agenda- sobre si terminaba de excluir a ETA como «autora intelectual» de esta cadena de atentados, Acebes comentó que lo que el PP pide «es que se conozca toda la verdad y se determinen todas las posibilidades». El juicio -recordó Acebes en la que ha sido una de las pocas reivindicaciones de la gestión que el Ministerio del Interior, del que él era titular, desarrolló contrarreloj para detener a los culpables- «se puede celebrar, en parte, gracias a las actuaciones del PP».
Defensa de Gallardón
En este punto también se detuvo ayer el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que fue uno de los primeros dirigentes nacionales del PP en desvincularse de las teorías conspirativas. En declaraciones a Telemadrid, el regidor madrileño señaló categórico que «Acebes no mintió» durante los días que siguieron al 11-M y dijo estar dispuesto a demostrárselo a cualquiera que defienda la tesis contraria. Es más, considerando incluso legítimo que Acebes podría haberse amparado en el secreto de las pesquisas, «fue él el que compareció para contar lo de la furgoneta de Alcalá de Henares y el hecho de que marcaba la posibilidad de que hubiera responsabilidades islamistas». En este sentido, defendió que las primeras investigaciones apuntaran a ETA porque es la banda terrorista «que nos ha tenido atemorizados estos años».
Por su parte, el «número dos» popular aprovechó para recriminar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que fuera la fuente que difundió la existencia de terroristas suicidas, lo que constituye, dijo, «una mentira acreditada». También arremetió contra el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, al que calificó de «indecente» por afirmar el domingo que el Gobierno del PP hizo dejación de su responsabilidad al no preocuparse de la amenaza islamista antes del 11-M. Acebes recordó que se detuvo a muchos terroristas islamistas antes de esa fecha «ante la crítica permanente y la ridiculización» de la oposición de entonces, que llegó a calificar a una célula de Al Qaida en Cataluña, detenida en 2003, de «comando Dixán», en referencia a los productos que se les requisó. Tras reclamar que el Gobierno debe tomarse en serio la amenaza, aseguró que «no vamos a acusarles de imprevisión, ocurra lo que ocurra. No lo hemos hecho nunca», para agregar a continuación que «no estamos en Irak, pero la amenaza del terrorismo islamista continúa».
«Nosotros no vamos a acusar de imprevisión ante un atentado terrorista al Gobierno, ocurra lo que ocurra. No haremos lo que han hecho ellos nunca. No lo hemos hecho con la T-4. Porque si se habla de imprevisión ante el primer atentado islamista en España, ¿qué habría qué decir ante una banda terrorista que lleva 40 años atentando en España y a veces lo consigue, como ocurrió en Barajas? », se preguntó el secretario general popular.

Al Sader retira a sus ministros del Gobierno iraquí y exije la salida de las tropas de ocupación

Al Sader retira a sus ministros del Gobierno iraquí y exije la salida de las tropas de ocupación

En una conferencia de prensa en Bagdad, un portavoz del movimiento ha señalado que las principales razones de esta dimisión son la negativa de Al Maliki a negociar un calendario de la retirada de las tropas extranjeras de Irak y el fracaso del Gobierno a la hora de combatir la inseguridad en el país.

Los ministros "se retirarán inmediatamente del Gobierno iraquí y pondrán los seis puestos del Gabinete a disposición del Gobierno, con la esperanza de que sean entregados a personas independientes que representen la voluntad del pueblo", ha dicho el portavoz, Nassar al-Rubaie, leyendo un comunicado en nombre de Muqtada Al Sadr. No obstante, el grupo del clérigo seguirá presente en el Parlamento.

La salida de estos seis ministros no pondrá en peligro la administración de Maliki, aunque constituye un nuevo factor de tensión dentro del Gobierno de unidad nacional, compuesto por varios grupos. El Gobierno ha rechazado elaborar un calendario de retirada aduciendo que está trabajando lo más rápidamente posible en la puesta de unas fuerzas de seguridad iraquíes competentes que permitan la retirada americana.

Decenas de miles de personas, convocadas por Al Sader, se manifestaron la semana pasada en la ciudad iraquí de Nayaf para protestar contra la presencia de las tropas americanas en el país. EE UU tiene desplegados unos 140.000 soldados en Irak.

Texto para el Debate:A la sombra de Ramiro. Camino a una corriente NR hispánica (II)

Texto para el Debate:A la sombra de Ramiro. Camino a una corriente NR hispánica (II)

Luis P. Erráiz ("Se Alza la Voz")


(Con pretensiones de homenaje)


"Al mundo lo gobiernan las ideas cincuenta años después de ser pensadas y expuestas",
William Temple.


Es bien sabido que el nacionalismo revolucionario español nació con un joven filósofo, Ramiro Ledesma Ramos, fundador de La Conquista del Estado y de las JONS, entre otros órganos de propaganda y acción. Inspirándose en autores como Splenger, Heidegger, Nietzsche, Fichte, Ortega y, sobre todo, en Sorel, terminó creando una doctrina en búsqueda de la Revolución Nacional hispánica que aún hoy mantiene su vigencia.

Él encontró "una serie de características, de perfiles, de propósitos y de sueños" comunes a todo el fascismo, cuando adquiere este "capacidad universalista". De igual forma, podemos nosotros hacer lo mismo con las corrientes Nacional Revolucionarias:

"Idea nacional profunda. Oposición a las instituciones demoburguesas, al Estado liberal-parlamentario. Desenmascaramiento de los verdadeos poderes feudalistas de la actual sociedad. Incompatibilidad con el marxismo. Economía nacional y economía del pueblo frente al gran capitalismo financiero y monopolista. Sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia"

Son estos unos valores a los que no podemos permanecer ajenos, porque, a pesar de la irremediable distancia temporal que nos separa, son actuales y necesarios. Daba también un manual de acción que, bajo el título de "Esquemas estratégicos", en su Discurso a las Juventudes de España, marcaba los pasos a seguir hacia esa Revolución Nacional Sindicalista. Voy a centrarme en dos de ellos: la Acción Política y la Acción Directa.


Acción Política

El método más eficaz y directo para hacer toda una Revolución es la acción política, pues es el modo por el que más se puede influir en una comunidad. La simple propagación de las bases filosóficas o su proyección en la cultura, si bien son esenciales, poco harán avanzar a quien quiere que la sociedad emprenda una "tarea constructiva con intenso dinamismo" de que hablaba Calvo Serrer. Gimnasia revolucionaria, en palabras de Ramiro.

Así, la creación de un órgano de acción política se hace imprescindible. Un órgano dispuesto a dar respuestas a los problemas de hoy, a resistir los embites de nuestros enemigos y a avanzar en el camino Nacional Revolucionario. Que no se nos pueda acusar de confusionistas, como denunció Ledesma.

En "Fascismo revolucionario", de Erik Norling, encontramos una reflexión sobre qué misión tendría el órgano político: "llegar a una expresión purificada de una doctrina que entrando en el siglo XXI sigue siendo válida para todos (...) como mensaje social y político para una civilización queha entrado en crisis". Esa misión puede cumplirla desde una asociación política hasta un simple foro, pero ante todo es necesaria la organización y coordinación de esfuerzos para que estos sean realmente fructíferos.

Por cierto, que todo órgano político necesita dirección. La máxima que impulsó la creación de órganos consultivos en la Francia napoleónica era que "deliberar es cosa de muchos, decidir es cosa de uno solo". Esto mismo podemos aplicarlo aquí. Y estamos ante una oportunidad magnífica para ello, porque "el liderazgo se manifiesta en las situaciones de crisis", como dice Alejandro Llano.


Acción Directa

Al hablar de Acción Directa, Ramiro ante todo imponía esa "moral de desconfianza" de las juventudes "hacia todo lo que no proceda de ellas". Esto, si bien podemos contemplarlo como una actitud pasiva (rechazar), también debemos verlo en su vertiente activa (crear). Volvemos así a ese "intenso dinamismo" como método de disidencia activa, que es acción directa, y de revolución.

Por otra parte, indicaba en un artículo de La Patria Libre tres medidas destinadas a la reorganización jonsista que igualmente nos sirven a nosotros:

a. Hacer de nuestro mensaje el mensaje del pueblo, sumarles a la labor que hoy realizamos. El asociacionismo es una respuesta a esa necesidad.

b. Vencer contra el marxismo y el separatismo, algo que debemos acatar como superación ideológica de ambos.

c. Apología del propio régimen, factible solo en la medida en que sepamos qué queremos exactamente.

Máximas autoridades cristianas de Tierra Santa llaman a terminar con la ocupación israelí

Máximas autoridades cristianas de Tierra Santa llaman a terminar con la ocupación israelí

Comité Democrático Palestino

En todas las ocasiones y prácticamente a diario, lideres religiosos y en especial los cristianos, llaman a terminar con la ocupación militar de Palestina, considerada el origen del mal y del conflicto, y poner fin a la opresión y el sufrimiento que se encuentra sometido el pueblo palestino. Los opresores y las balas de la ocupación no diferencian entre cristianos y musulmanes, el bloqueo, los Muros y los puestos militares de control llamados Checkpoints” afectan por igual a todas las personas, independientemente de su fe, color político y edad. Todos por igual sufren la ocupación militar israelí y sus consecuencias.

En su homilía de la Pascua de Resurrección, el vocero de los cristianos ortodoxos de Tierra Santa, el Arzobispo Atalla Hanna, hizo un dramático llamado al mundo cristiano “para orar por el pueblo palestino que lleva decenas de años bajo el sufrimiento, para terminar con la injusticia y que Jerusalén, nuestra capital nacional y espiritual vuelva a su gloria sin Muros ni Checkpoints”.

“Nosotros desde el corazón de Jerusalén, donde su ubica el Santo Sepulcro, enviamos nuestros saludos de resurrección y también elevamos las plegarias por una paz para la región y la justicia para el pueblo palestino”

“Os llamo desde la ciudad de la resurrección, la ciudad sitiada, amenazada y herida, para curar sus heridas, salvarla del asedio, la opresión y la injusticia. En esta Pascua, llamamos a todos los cristianos, los que creen en la justicia, la paz y el amor de nuestro señor Jesús Cristo, que apoyen a nuestro pueblo, tal como nos enseña en Evangelio que llama a amparar los que sufren y los oprimidos. Es la obligación moral y espiritual de todos les creyentes, para que la luz de la libertad, la independencia y la dignidad humana vuelva a este pueblo.” Añadió Monseñor Hanna. (Agencias y diario Al Quds 07 de abril de 2007).

Por otro lado, Moseñor Michael Sabbah, máxima autoridad católica de toda Tierra Santa, llamó nuevamente a terminar con la “ocupación militar de las tierras palestinas”, abogando por una paz para todos los pueblos de la región, basada en la justicia. (Agencia y PNN, 06 de abril de 2007)

Lamentablemente, los aparatos de propaganda sionista en todo el mundo, y también grupos de “cristianos sionistas”, tratan de desviar la atención del mundo cristiano occidental, haciéndolos ver que los cristianos palestinos sufren las consecuencias del “fundamentalismo musulmán”, sin embargo la verdad es totalmente distinta y la permanentemente es expresada y forma clara y categórica por los propios lideres y autoridades cristianas de Tierra Santa, cuyos llamados y plegarias no son publicadas por los medios de prensa occidental.

La opresión, la injusticia y el dolor que sufre el pueblo palestino, independiente de su religión, es causado por la prolongada ocupación militar, la agresión armada de las tropas sionistas, los Muros y controles militares que rodean sus ciudades, que imposibilitan la circulación y evitan el paso del turismo, el tránsito de mercancías, el desarrollo, etc.. Esto afecta por igual a cristianos y musulmanes.

Las ciudades palestinas en general y cristianas en particular, como el caso de Belén, que viven de la industria del turismo, hoy son ciudades casi muertas, debido a los muros y controles militares que la rodean y que evitan que ingresen turistas. Los israelíes prácticamente prohíben que los millones de turistas que lleguen a las ciudades palestinas. Obviamente, los cristianos palestinos, que históricamente trabajaban en el turismo, son los más afectados, y por ende muchos son obligados a dejar sus hogares para buscar mejores horizontes económicos.

La verdad de los cristianos palestinos, sus sufrimientos y sus dolores es expresada con claridad por sus propios líderes políticos y espirituales y no lo que dicen los tendenciosos medios de prensa ligados al sionismo

Vincenzo VINCIGUERRA: EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

Vincenzo VINCIGUERRA: EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

Presentamos a continuación la introducción al documento "El Dragón y el Arcángel" escrito en la carcel por el camarada combatiente Vincenzo Vinciguerra. Dado que es un documento de tipo específicamente judiciario y que esta materia resultará extraña a los lectores no familiarizados con la realidad política-histórica italiana hemos optado por traducir solo el prefacio porque creemos que es una contribución especialmente válida en la perspectiva de una crítica antagonista de la hipocresía democrática y de la degradación cultural que genera. Próximamente iremos insertando más fragmentos de éste y otros documentos aún inéditos en nuestro país para que nuestros lectores se hagan una mediana idea de la riqueza argumental y de la coherencia total de este soldado-político que, frente a los ignorantes que afirman que un revolucionario no puede hacer la revolución detrás de las rejas de una prisión, demuestra cada día que un revolucionario lo es siempre y en cualquier circunstancia independientemente de toda otra consideración. Un espíritu libre no pueder ser nunca encerrado. Los espíritus serviles están siempre presos de sus propias mentiras. Quien quiera entender que entienda... RESISTENCIA.

*  *  *

 EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

V. VINCIGUERRA

Toda guerra tiene sus características peculiares que la convierten en única respecto a todas las demás.

Las guerras que las democracias combaten contra los hombres y los pueblos tienen diversas características propias que pueden resumirse en un solo adjetivo calificativo, tan breve como pleno de significado: sucias. Guerras sucias por los métodos que se emplean para hacerlas y por los fines que se proponen.

Guerras que dejan huellas sangrientas que son, sin embargo, negadas, hasta cuando resultan de tal manera evidentes que nadie duda de su existencia, incluso si, preferentemente, se trata de borrarlas totalmente a fin de que no quede rastro de ellas en la memoria de los hombres y, si es posible, ni en la Historia.

La "gran" democracia americana ha logrado mantener oculta la verdad sobre la muerte de un millón de soldados alemanes brutalmente asesinados por su ejército en manos del cual se habian entregado confiadamente creyéndolo distinto y mejor que el ruso:

"Está fuera de toda duda -afirma el autor del primer libro escrito hasta la fecha sobre este tema- que un enorme número de hombres de cualquier edad, junto a mujeres y niños, murió de hambre, congelación, falta de higiene y enfermedades, en los campos americanos y franceses de Alemania y Francia, a partir de abril de 1945, fin de la guerra en Europa.

Las víctimas pasaron indudablemente de las 800.000, casi con seguridad fueron más de 900.000 y muy probablemente superaron el millón. Las muertes fueron causadas intencionadamente por los oficiales del ejército, que tenían recursos suficientes para mantener con vida a los prisioneros ".[ Nota.- El libro al que se refiere Vinciguerra es obra del canadiense J. Bacque, y está traducido al italiano con el título de "Gli altri Lager"]

Y no es más que un ejemplo.

La democracia francesa ha logrado mantener oculta, desde siempre, la masacre de centenares de argelinos, sucedida en París el 17 de octubre de 1961:

"Aquel 17 de octubre, las fuerzas del orden, inducidas a ver en todo argelino un terrorista, habian dado desahogo a su espíritu de represalia, arrestando a cualquiera que pudiera ser considerado un norteafricano...

Numerosas fueron las víctimas de aquella nueva noche de San Bartolomé en versión árabe. No se abrió ninguna investigación oficial por decisión del gobierno de entonces. El primer libro sobre el horrible episodio, aparecido a fines de aquel mismo 1961, fue inmediatamente secuestrado por el propio prefecto "para salvaguardar el orden público". [ Nota.- curiosamente este prefecto no era otro que el ahora famoso Maurice Papon, procesado actualmente en Francia no por este delito sino por "crimenes contra la humanidad... judía". Alto funcionario del gobierno de Vichy, Papon participó, al parecer, en deportaciones hacia campos de concentración alemanes; dado que estos campos se entiende ahora que eran de "exterminio" Papon sería responsable de un delito de genocidio. En cualquier caso, de su actuación como prefecto de policía de París no se derivaron persecuciones judiciales algunas. De hecho, Papon gritó a sus subordinados: "disparad, tenemos cobertura"; y él mismo continuó gozando de cobertura e impunidad llegando a ser ministro del gobierno francés posteriormente... ¡toda una carrera!]

Por amor a la patria un velo de silencio se extendió sobre los muertos y heridos de aquella que debía ser la más negra página de la historia del París de la última posguerra..

Jean-Luc Einaudi, con ocasión del trigésimo aniversario, ha publicado en la editorial Seuil, bajo el título "La batalla de París", los resultados de la encuesta dirigida por él sobre aquella noche del 17 de octubre de 1961...

No se conocerá jamás el balance de las víctimas. Hace treinta años una voz incontrolada e incontrolable había hablado de 150 cadáveres de individuos de "tipo mediterráneo" pescados en las aguas del Sena entre Paris y Rouen, Jean-Luc Einaudi ha llegado a contar un mínimo de 200 ".

No se habla de la noche de los tiempos, sino de 1961, no de un perdido pais africano, sino de París.

Es otro ejemplo, entre otros que también se podrían citar sobre los cuales la verdad está todavía inmersa en las profundas tinieblas de "una larga noche de mentiras" que ninguna luz, hasta el día de hoy, ha conseguido violentar.

Son, además, ejemplos sobre la capacidad de las democracias de negar la existencia de los vestigios que han marcado su odioso camino y que todos ven y comentan con indiferencia y, en algunos casos, con el interés académico de quien, en vez del presente, habla de un pasado remoto, perdido ya en el tiempo y en el espacio.

Emmanuel Severino ha escrito un agudísimo artículo en el "Corriere della Sera" acerca de las relaciones entre mafia y política:

"Durante el medio siglo de lucha contra el comunismo se ha formado y consolidado, dentro de las democracias occidentales, una red de intereses entre las instituciones del Estado democrático y las fuerzas del capital de un lado, y las formas más poderosas de desviación social, entre ellas la mafia, de otro...".

Tras este exordio, continua explicando que "por consiguiente, contra el comunismo las grandes formas del crimen internacional, incluida la mafia, se habían convertido en aliados preciosos. Sobre todo allí donde, como en Italia, el peligro comunista era mayor y más débiles eran las fuerzas de la democracia y del capital ".

Con el tono de quien siempre lo ha sabido todo, recuerda que "en su momento dije que no era cuestión de asombrarse e indignarse por la P2. Era inevitable que el establishment occidental se garantizara también en Italia", resulta natural, por lo tanto, para Severino que tuviera lugar "la ocupación del Estado por parte de hombres de probada fe anticomunista, como son los mafiosos ".

Y para rematar, desde lo alto de su inconmensurable sabiduría, nos advierte:

"La conexión entre mafia y droga excluye que en Italia se deba combatir a una delincuencia simplemente local. El crimen internacional concentra sus esfuerzos sobre los eslabones débiles de la cadena.

Por este motivo -concluye- el mejor modo de defender el estado de derecho en Italia consiste en reforzar los eslabones, y en el saneamiento de la economía y la reforma de las instituciones que sobrellevan, tras el "compromiso histórico" con el crimen, el divorcio histórico del mismo".

Artículo brillante, análisis profundo de una relación entre mafia y política que ha atraído también la atención del presidente de la Comisión parlamentaria antimafia, el honorable Luciano Violante, que ha querido incluirlo en su informe, como una pacífica contribución al estudio de un periodo de nuestra historia que el compañero y magistrado, junto a sus compadres políticos, pretende hacernos creer que ya ha finiquitado para siempre.

No hay rastro de indignación por parte de este "filósofo" sinvergüenza, que nos ilustra sobre aquello que hemos sabido desde siempre, al tratar un argumento que debería producir estremecimiento por su gravedad y que, al contrario, lo deja indiferente del mismo modo que a los políticos que han tratado el tema.

No ha contado, Severino, los muertos que el "compromiso histórico" entre el Estado y la mafia ha provocado desde 1944 hasta hoy, ni le turban los que pueda producir el "divorcio", admitiendo que se trate de eso y no de un cambio de fachada que sustituya lo viejo, demasiado desgastado y conocido ya, con lo nuevo que ya se intuye pero que, todavía, no se conoce.

Es típico, profundamente democrático este Emmanuele Severino, de profesión filosofo, que ha alejado pues el recuerdo de los muertos de ayer para sustituirlos por los de hoy, más presentables y, sobretodo, más explotables porque es posible acreditarlos como el resultado de la ferocidad de ese poder criminal que ha sido fulminantemente transformado de aliado, silencioso y sanguinario, del Estado en Anti-Estado.

No existe ni una pizca de reprobación, de llanto o de lamento, malamente contenido, ni siquiera un amago en voz baja, en este producto cultural de supermercado de la democracia que nos invita a comprender y a olvidar por qué razón las exigencias superiores de la guerra anticomunista necesitaban de estos pactos y de estos muertos.

Hoy se puede decir: y esto significa que estamos en democracia. ¿No estamos contentos? ¿Podemos pedirle a la vida algo mejor que vivir en democracia?

Severino es un filosofo astuto: sabe que, en democracia, no se debe exagerar en la reprobación porque los vencedores toleran críticas dirigidas al pasado, pero no condenas que rechacen el presente y puedan hipotecar el futuro.

Y esta es la democracia italiana.

Feroz democracia que todo parece reconocer, confesar, incluso la realidad atroz de un pacto que debería horrorizar a las conciencias y que, por contra, se ha hecho ya olvidar al precio de nuevos muertos y más charlatanería.

Pero hay una culpa, una sola, que la democracia italiana no quiere reconocer como suya: la guerra política que ha desencadenado contra este pueblo.

Y esto por una razón precisa y documentable: el Estado democrático y antifascista no ha sido autorizado -ni lo será nunca- por la "gran" democracia americana para confesar el papel desempeñado en esa gigantesca "diversión estratégica" que ha trastornado a la Nación y que es calificada como "terrorismo".

Y además sería, por su parte, masoquista confesarlo, desde el momento que todos, en primer lugar los "terroristas", creen y difunden la bonita fábula de la victoria de un Estado contra un agresor despiadado, "rojo" y "negro", que tras una áspera batalla ha sido primero derrotado y finalmente domado.

Una bella y democrática fábula nacida a la vez que su contrario, el íncubo horrendo y antidemocrático representado por el "terrorismo", paridos conjuntamente, como una obra maestra de ingeniería genética, en los laboratorios de la CIA y del Pentágono.

No sabemos -ni podremos jamás saberlo- en qué preciso día la horrible criatura comenzó a dar los primeros pasos desdoblándose, desde entonces, hasta asumir los dos papeles para los que había sido creada: el dragón y el arcángel.

Cierto es que, en Europa, el dragón del terrorismo hace su primera aparición en Francia, con los "soldados perdidos" de la OAS y, luego, en rápida sucesión, en Italia, en el Alto Adigio, con los austríacos que no querían ser italianos.

También el arcángel apareció contemporáneamente asumiendo el semblante militaresco del general Charles De Gaulle, en Francia, y el curialesco de los democristianos en Italia, empeñados ambos en matar a su nefasto y funesto enemigo.

En Francia, el dragón resultó muerto en breve tiempo y tornó a reintegrarse con el arcángel para nunca más separarse de él: los soldados de Indochina y de Argelia que, en nombre de Occidente, habían vuelto sus armas contra aquel poder legítimo que ellos mismos habían, en un primer momento, creado y, luego, tratado en vano de destruir transformándose en "terroristas", fueron secretamente relegitimados y reincorporados a filas para que volvieran a empuñar la espada que el poder, prontamente, les devolvió y pudieran así continuar su guerra no solamente ya en nombre de Francia sino de la entera civilización cristiana.

"Guerra no ortodoxa", así se llamó aquella peculiar forma de guerra que los especialistas franceses transmitieron, como un virus maléfico, a todo el Occidente anticomunista, con el fin de poder defenderse del enemigo marxista-leninista y de sus refinadas técnicas de ataque.

Y el dragón comenzó a crecer y a multiplicarse, exhibiendo su inhumana ferocidad allí donde fuera necesario -para los arcángeles del poder- detener el avance de la hidra bolchevique sin violar los acuerdos internacionales, turbar el equilibrio entre las dos potencias hegemónicas salvaguardando el respeto por las reglas de la democracia y del estado de derecho.

Porque el dragón no debía dirigir su fuerza destructiva contra el enemigo declarado de Occidente, el ejército "rojo" a sueldo de Moscú: no, al contrario, debía atacar a un poder que se sabía demasiado fuerte como para ser frontalmente encarado pero que temía, por esta razón, poder sufrir la insidia de un asalto silencioso, quedo, pacífico, democrático representado por los triunfos electorales de los Partidos comunistas de Occidente, las "quintas columnas" del Kremlin.

Así el tirano de la democracia creó de sí mismo el "enemigo" que lo habría amenazado abiertamente y les habría dado la posibilidad de blandir la espada y de decidir el momento mejor, si se diera el caso, para calarsela a los enemigos verdaderos y fingidos, auténticos e inventados.

Demasiado orgullosos para aceptar la derrota militar en Indochina, ignorantes de las auténticas motivaciones que habían determinado su derrota política en Argelia, los centuriones franceses dieron de esta forma vida al fantasma que les atormentaba y encontraron en la "guerra no ortodoxa" el medio para exorcizarlo.

Nacieron juntos, el dragón y el arcángel, y juntos han caminado fingiendo enfrentarse incluso cuando el primero, según el guión, ha muerto violentamente y el segundo ha permanecido con vida para celebrar la victoria del poder y vigilar a fin de que nunca se sepa la verdad, cultivando a este objeto las variopintas flores de la confusión, de la mentira y de las desviaciones.

IRÁN NUCLEAR: EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

IRÁN NUCLEAR: EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

Ahmadineyad: “Irán pertenece a la lista de países productores industriales de combustible nuclear”

Teherán, Irán. IRNA. 9 de abril de 2007

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha manifestado hoy lunes por la tarde en un discurso con ocasión del día nacional de la tecnología nuclear, en las instalaciones de Natanz: “Me llena de orgullo anunciar que nuestro querido Irán pertenece desde hoy a la lista de países productores de combustible nuclear a escala industrial.”

Ahmadineyad, que ha hablado ante un público en el que se encontraban altas personalidades del mundo de la política, la cultura y la ciencia del país, añadió: “El nueve de abril del pasado año Irán accedió a la tecnología para la producción de combustible atómico, y durante este último año y gracias a la labor de los físicos nucleares se ha llegado a la fase de la producción industrial de combustible”

Ahmadineyad felicitó este éxito al líder supremo, al pueblo iraní y a todas las naciones libres del mundo.


LOS ENEMIGOS, TRASTORNADOS POR LOS PROGRESOS DE IRÁN

Ahmadineyad agregó: “Hoy los enemigos de Irán están trastornados por los progresos de nuestra nación en varias disciplinas, y, para evitar nuestro avance científico y tecnológico han irrumpido en el escenario donde, utilizando de manera instrumental al Consejo de Seguridad (CS) de la ONU se empeñan en poner obstáculos a las actividades nucleares de la república islámica.”

Después de insistir en que el pueblo iraní da su apoyo al programa atómico pacífico de la nación, se refirió a la presencia multitudinaria de millones de ciudadanos en las manifestaciones del 11 de febrero para reivindicar sus derechos nucleares, y agregó: “Esta participación ha animado más aún a los responsables del gobierno para continuar su camino.”

DEFENDEREMOS CON AUTORIDAD NUESTROS DERECHOS

Ahmadineyad destacó en su discurso: “El pueblo iraní defenderá con autoridad sus derechos ya que esta nuestra nación considera que la espiritualidad y la justicia son los pilares en los que se sustenta la paz y la estabilidad del mundo, siendo vanguardista en esta senda.”

Después de referir que unas cuantas potencias que se oponen al pueblo iraní son las que no quieren que el mismo goce de estas ventajas valiosas, declaró: “Las potencias que se oponen al progreso de Irán quieren utilizar su influencia para poner palos en la carreta de nuestros avances, pero deberían saber que la gran nación iraní no les permitirá que hagan semejante cosa.”

“Hace siglos que esta gran nación es vanguardista en la ciencia, en la civilización y en la cultura y que se dirige de manera rigurosa por el camino del progreso y hacia sus cumbres”, reiteró.


IRÁN NO SE HA BENEFICIADO POR SER MIEMBRO DE LA AGENCIA

Ahmadineyad indicó: “Hace 35 años que Irán es miembro de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), y también ha rubricado el TNP, pero no se ha visto beneficiado por ello”.


“Según los estatutos de la agencia, sus miembros, además de poder producir combustible atómico, deben gozar de todos sus privilegios y todos los rubricantes de la OIEA tienen el deber de ayudar a los demás a hacer valer sus derechos recogidos tanto en dichos estatutos como en las normas del TNP, a cambio de que no se produzca desvío alguno en sus programas hacia usos militares”, recordó.


“Aunque Irán no se ha visto beneficiado por los derechos legales que se recogen en los estatutos de la agencia y del TNP, sin embargo, ha cumplido totalmente con sus deberes”, manifestó.


“Teherán ha presentado miles de documentos relacionados con sus actividades atómicas, que los ha puesto a disposición de la agencia. Toda la labor del país ha estado bajo los controles de los inspectores de la OIEA, quienes han llevado a cabo los controles más exhaustivos”, agregó.


“De acuerdo con todos los informes de la agencia, desde el principio hasta la fecha no se ha detectado desvío alguno en nuestras actividades nucleares, pero, lamentablemente, toda esta transparencia y colaboración legal y pacífica mostrada por Irán es discutida por unas cuantas potencias que se ponen en contra, las mismas que también explotan esta fuente de energía, que se han desviado a todas luces y han violado las reglas”, espetó.


El mandatario iraní se refirió a continuación al CS como un medio para hacer valer la prepotencia y para presionar, una vez acabada la guerra fría, y agregó: “A día de hoy, el asunto del programa totalmente pacífico de Irán es una prueba que determinará el porvenir que le depara al CS de la ONU y a sus miembros permanentes pues las decisiones de éstos demuestran hasta qué punto están comprometidos con el derecho internacional y con los fueros de las naciones y hasta dónde respetan la justicia, la veracidad e incluso las normas que ellos mismos han establecido.”

“Es harto evidente; están en contra del programa nuclear pacífico de nuestro país quienes son vanguardistas en la explotación de esta fuente de energía, siendo tendencioso el litigio que mantienen con Irán”.


Ahmadineyad concluyó: “Algunos de estos países se abastecen de la energía nuclear hasta en un 80 % de la electricidad que consumen, y son centenares las centrales atómicas que se han construido en el mundo.”

Texto para el Debate: LA EUROPA DEL SIGLO XXI

Texto para el Debate: LA EUROPA DEL SIGLO XXI

Breve análisis del estado y modelo europeo actual (I)

Publicado por Diego M. Urioste on 2/04/07

La alternativa del siglo XXI debe ser un movimiento antagonista de su tiempo y orientado hacia el futuro. El análisis científico del actual modelo económico, de sus paradigmas y sus contradicciones, su proyección a medio y largo plazo y su incidencia en los campos sociales y populares será siempre la base de nuestro proyecto de regeneración revolucionaria. A través de la descomposición de los elementos constituyentes del actual modelo socio-económico, su posterior estudio autónomo pero de encuadre conjunto, crearemos y finalizaremos el proceso de síntesis, un conocimiento integro de la problemática actual.

Nuestro método de estudio seguirá, por lo tanto, el siguiente esquema:

  1. -Descomposición de los elementos constituyentes
  2. -Estudio separado de cada uno de ellos
  3. -Síntesis para el conocimiento integro
  4. -Crítica socialista, popular y revolucionaria
  5. -Composición de la alternativa tanto para los elementos constituyentes como para la síntesis global

A continuación, y de forma resumida, analizaré el estado y modelo económico europeo actual en base a esta metodología.

Breve introducción

El actual modelo económico mundial es el de la globalización, que es a su vez un término mucho más amplio. El siglo pasado supuso el cambio definitivo del poder económico, pasando de los estados a empresas y corporaciones transnacionales. El objetivo del nuevo poder no es el de la conquista de nuevos territorios sino de los mercados, acumulando -sin importar fronteras- el máximo de riquezas.

Según el último informe sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas, mientras las ganancias empresariales han crecido sustancialmente, la situación de los trabajadores ha empeorado. El modelo de desarrollo se basa en el patrón de acumulación capitalista. El sistema neoliberal plantea la liberalización de los mercados, rebajar aranceles, asignar un rol subsidiario y neutral al Estado y la libre especulación sobre el valor del Trabajo en base a la oferta y la demanda. Se reemplaza el anterior “Estado de Bienestar” por un “Estado subsidiario”.

En Europa esto significa una peligrosa deslocalización de empresas y fábricas, con el consiguiente marco de inestabilidad laboral y paro que acentúa la ruptura social. A la par y motivada por un libre mercado laboral, cuyos sueldos fluctúan en base a las políticas de empresa y no en base a políticas sociales, Europa recibe millones de inmigrantes extracomunitarios, lo que incide negativamente -más aun- en los sueldos, puesto que ese libre mercado recibe una ingente demanda para el mismo número de empleos, sino menor debido a la deslocalización generalizada.

El modelo político común en Europa es el neoliberal. La mayoría de sistemas democráticos son bipartidistas, donde los partidos demoliberales y socialdemócratas se reparten el poder político representativo, existiendo pocas diferencias entre ambos en términos económicos.

El marco político de la Unión Europea es un aparato legitimador de una superestructura económica, cuyos intereses no suelen responder a las necesidades populares ni, en muchos casos, nacionales. Esto ha soslayado el interés de los ciudadanos europeos y su participación en este proyecto que ven tan lejano y muy ajeno a sus inquietudes. La excesiva burocratización, un marco vacío de contenido social así como la inexistencia de conciencia europea y proyectos nacionales ilusionantes han originado cotas de participación muy bajas en las elecciones europeas, siendo la del referéndum de la constitución europea la más “alarmante”.

Así mismo en los propios estados componentes de la UE se observa como los sistemas democráticos no consiguen captar el interés de sus ciudadanos , bajando el porcentaje de voto en cada elección, lo que hace peligrar la legitimación de un sistema que se sustenta en principio y únicamente en los votos.

Europa se enfrenta, en el siglo XXI, a nuevos y viejos retos como el de las soberanías populares y las naciones-estado. La organización política de la UE tiende -y ese es un objetivo y medio a la vez- a la superación de viejos axiomas estatales, tratando de realizar un proyecto mayor geográficamente hablando, cuyas fronteras -interna y físicamente desaparecidas- sean sólo exteriores. Sin embargo, repito, este proyecto europeo nacido economicista y mercantil no logra ilusionar y, por lo tanto, no consigue arrancar ningún estímulo social ni popular. La soberanía monetaria estatal ya ha sido aparentemente eliminada, creando una moneda única para toda la UE que no han aceptado todos los gobiernos, y que depende del Banco Central Europeo.

1- Descomposición de los elementos constituyentes del modelo europeo actual.

Al ser un análisis completo -aunque breve- del estado del modelo europeo, la descomposición de los elementos es bastante fácil. La estructura metódica podría ser la siguiente:

  1. El marco político europeo y su incompatibilidad con el proyecto económico.
  2. La estructura económica europea (mercado europeo, relaciones de propiedad y laborales, financiero etc…) y su relación con el mercado global.
  3. La cada vez más grande ruptura social
  4. La cultura de la Europa del siglo XXI, las regionales y las culturas foraneas.

2 -Estudio separado de cada uno de ellos

1. El marco político europeo y su incompatibilidad con el proyecto económico.

Las democracias europeas cada vez son menos representativas, tanto en sus respectivos estados como en las elecciones y referéndum continentales, donde el número de votantes cada vez se acerca más al de abstencionistas, incluso muchas veces hundiéndose por debajo de estos como en las últimas elecciones al parlamento europeo del 2004.

Europa, como proyecto, no es ilusionante para una mayoría de europeos. El origen mercantilista de esta Unión Europea, así el presente burocrático alejan al europeo medio de la idea de Europa política, incluso nacional. Al no crearse vínculos fuertes europeos, no existe una Idea de Europa clara como proyecto supranacional o, mejor dicho, supernacional. Debido al seguidismo y subyugación europea al atlantismo norteamericano, a la mayoría de europeos les cuesta diferencias “Occidente” de “Europa”.

El proyecto económico liberal y capitalista exige un centralismo administrativo más fuerte y, a la vez, una desnacionalización aun mayor de las economías intraeuropeas. Sin embargo las principales fuerzas políticas de los países que conforman la UE son reticentes a ese tipo de medidas. Además, existen varios grados económicos en la UE, una jerarquía economicista de “dadores” y “recibidores”, no por causa justa ni reajuste solidario, sino como inyección monetaria para la creación de una ilusión europeista entre los países más pobres.

Además, existen dentro de algunos países-estado de Europa debates sobre unidad y soberanía de regiones interiores, lo que dificulta aun más la creación de un debate sobre la nacionalidad superior -geográficamente hablando-, Europa.

Todo esto hace que el actual modelo político sea en sí mismo -entre otras cosas- un obstáculo para el proyecto eurocapitalista de la UE. Esta contradicción supone un punto de inflexión en la construcción europea, sea cual sea, y deberá precisar de lo popular, cosa que es poco probable que suceda tal y como se desarrollan los acontecimientos.

2. La estructura económica europea y su relación con el mercado global.

La actual dirección de la política económica europea se perfiló en la Cumbre de Lisboa del 2000. En ella se firmó una hoja de ruta con un único y claro fin: la UE deberá ser la economía más competitiva del mundo antes del 2010. Los medios para tal meta eran la liberalización de total de bienes y servicios en toda el área de la UE. Si bien los mercados europeos llevaban muchos años de privatizaciones, las exigencias principales de la UE están estancadas ya que en la conciencia colectiva europea hay algo prácticamente inquebrantable: los servicios públicos. Numerosas manifestaciones cívicas y políticas se movilizaron -y continúan haciéndolo- en contra de la eliminación de lo que todos consideran ya una conquista propiamente nuestra.

Además, la estructura económica europea como área comercial es bastante débil y diversa. Existen 5 zonas con particularidades propias que precisan de medidas distintas, pues tiene problemas dispares y propios a su condición particular.

El área continental es el motor del engranaje de la UE. Está compuesta por las potencias industriales del continente: Alemania, Francia, Austria y los países del Benelux. Estos países son los principales contribuyentes de la subsidiaria UE, el centro neurálgico, económico y político de la superestructura. Incluso dentro de este propio área existen dos potencias que están enfrentadas y que se disputan una dirección fáctica de la UE, Francia y Alemania.

El área mediterránea está constituida por España, Italia y Grecia. Pese a su peor industrialización, son el motor turístico y agrícola de Europa, y un importante porcentaje poblacional en la UE. Una gran parte de la agricultura de estos tres países está subvencionada y financiada por organismos europeos, siendo el lobby de la agricultura uno de los más fuertes de toda la zona euro. A diferencia del área continental, son una fuerza más o menos compacta ya que sus problemas son más homogeneos entre sí.

Finlandia, Dinamarca, Suecia, Lituania, Estonia y Letonia forma el área del báltico. Tienen una gran importancia en cuanto a industria tecnológica e innovación, así como en recursos naturales. Su peso en la UE es sin embargo muy flojo debido a su baja fuerza poblacional.

El área de los ex-URSS es la de más reciente incorporación y la que aun precisa, según las estimaciones y guías liberales, una integración dentro del sistema económico capitalista. Además suponen un difícil paso en la supuesta soberanía de la UE, ya que mantienen un vínculo social y económico con Rusia, que se mantiene como bloque autónomo.

Finalmente está el área británica, con el Reino Unido e Irlanda. Tienen una fuerte vinculación con Estados Unidos, sobre todo RU, lo que debilita aun más la conyuntura del eurocapitalismo.

La UE es la primera potencia económica del mundo, por delante de EEUU, Rusia o China; aunque avanza por debajo del nivel de crecimiento de EEUU o China debido entre otras a las nuevas incorporaciones o el estancamiento de dos países importantes en las distintas áreas económicas, Alemania e Italia. Además, como ya he comentado anteriormente, el euro es una moneda poderosa y eso dificulta las exportaciones, encareciéndolas y desequilibrando la balanza comercial. Así mismo la deslocalización interna es solo un pequeño problema comparado con la deslocalización externa hacia mercados más competitivos, más baratos para los empresarios, como África del norte o mayoritariamente Asia.

Existen actualmente cuatro grandes bloques geoeconómicos definidos por distintas economías de mercado: Estados Unidos de América, Europa, Rusia y China. Estos cuatro bloques no suponen distintas visiones metaeconómicas, pues todas ellas tienden hacia un capitalismo liberal, pero si que existen diferencias y singularidades autóctonas prescindibles para este breve análisis. Europa y China son, respectivamente, sus mejores socios comerciales. Europa y Rusia, pese a 40 años de antagonismo político al igual que China, tienen importantes acuerdos energéticos, y no hay que olvidar que Rusia ha compartido siglos de historia con los que hoy conforman la UE. Estos dos países son receptores de las deslocalizaciones europeas y entran en conflicto por los capitales “migratorios”.

El futuro económico de la UE, según el modelo capitalista, pasaría por las inversiones en I+D, la explotación eficiente del turismo y la creación de macrocorporaciones eurocapitalistas que, aun deslocalizando la industria, mantengan el poder financiero europeo.

3. La cada vez más grande ruptura social.

Paralelamente a estos motivimientos supraeconómicos, existe una realidad social mucho menos optimista, incluso para los liberales. La ruptura social en Europa es doble, una motivada internamente y otra por agentes exógenos.

La ruptura interna tiene su origen en la relación laboral en el marco de la nueva economía europea. Las políticas económicas, como he comentado antes, “potencian” la deslocalización, lo que deja en el paro a cientos de miles de europeos al año. Esto crea un malestar social importante y una desconfianza y pesimismo hacia el poder laboral de esta Europa de los comerciantes.

El tan estimulante mercado dinámico para los empresarios es, para los trabajadores, una losa difícil de sostener. La fluctuación del mercado laboral, su movilidad y la facilidad de desmovilización y temporalidad hacen del trabajo digno “un bien poco asequible”. Algunos países como los de área mediterranea, así como Francia, depende en parte de la economía del turismo, lo que acrecienta aun más la inestabilidad laboral en ese sector, mayoritario en la mayoría de esos países.

Paralelamente a esta situación, las empresas europeas obtienen año tras año ganancias extraordinarias. La diferencia abismal entre los beneficios empresariales y los laborales y sociales crea una falla social aun mayor, una fractura cuya base es ocupada por la mayoría de los trabajadores.

Así mismo la otra ruptura social europea está motivada por un factor externo: la inmigración. La “inmigración masiva” como fenómeno de masas desfavorecidas ante la llamada por parte de las políticas que amparan el estado capitalista, como consecuencia del sistema neoliberal. Esta ruptura social viene provocada primero por su incidencia sobre los sueldos, ya que estos están regulados según el mercado como manda la tradición liberal. Al existir la misma oferta laboral (o incluso menor, dada la deslocalización) e incrementarse la demanda de una forma brusca, los salarios no sólo se estancan sino que descienden. En España, sin ir más lejos, los sueldos llevan congelados desde hace prácticamente 10 años según los últimos datos. Esta demanda inmigratoria de empleo, tanto cualificado como no cualificado, crea nuevas “clases” pobres tanto entre los trabajadores europeos como de los recién venidos.

4. La cultura de la Europa del siglo XXI, las regionales y las culturas foraneas.

Dada la occidentalización de Europa, no existe aparentemente una cultura auténticamente europea del siglo XXI, ni tampoco nacional-estatalistas, más allá de rasgos históricos e historicistas que, a día de hoy, están prácticamente perdidos.

La cultura globalizante ha uniformado los rasgos culturales diferenciadores, y me atrevería a decir que es la nueva anticultura. Esto hace que exista una coexión débil no sólo entre los cientos de millones de europeos, sino incluso dentro de los estados que la componen. Las señas de identidad, las tradiciones autóctonas se han perdido como esencia de cada pueblo, y se mantienen como parte de un folclore desvirtuado y anquilosado en un pasado alienado y, otras veces, como reclamo de esa gran industria del turismo.

Tantos las culturas regionales como la nacional-europea deberán regenerarse para poder reconstituirse autónoma y fielmente, para poder seguir estimulando y recreándose en el siglo XXI. La cultura europea, para su redefinición, será principalmente anti-occidentalista, rupturista.

Esta debilidad cultural hace que exista un temor por parte de los europeos occidentalizados y los que no lo están tanto a ser fagotizados por una cultura externa. Este miedo muchas veces está motivado por la inmigración y los aportes culturales de distintos pueblos del mundo. Sin embargo, salvo honrosas excepciones como la musulmana, otros cuerpos inmigracionales no traen consigo culturas distintas, sino su propia interpretación occidentalista de su pueblo, que pese a las apariencias no dista mucho -desgraciadamente- de la europea.

3 -Síntesis para el conocimiento integro

El proyecto de la Unión Europea, nacido del mercantilismo y de las necesidades económicas de nos pocos no ilusiona a los ciudadanos europeos. Además, las propias realidades políticas estatales y nacionales de dentro de la UE tampoco ofrecen vías ilusionantes para sus compatriotas, lo que hace descender drásticamente la participación democrática, una precipitada deslegitimación del sistema. Europa no ha sabido renovar ni reconstruir una cultura popular arraigada, y ha sido alienada por el atlantismo tanto social como políticamente, lo cual atomiza tanto a las naciones que la integra como a los ciudadanos individualmente, ya que no existe un parentesco metafísico entre ellos, más allá de una historia no arraigada.

Mientras las corporaciones y finanzas europeas obtienen resultados espectaculares y cuantiosos beneficios, los europeos tiene cada vez peores condiciones laborales. Esto abre aun más la brecha de la ruptura social y económica, en algunos casos incluso nacional. Las estructuras estatales y de la UE son lejanas y el espacio entre ellas y el ciudadano no es más que un vacío, un abismo dificilmente reconciliable según las espectativas políticas y de trabajo. Un trabajo inestable, temporal, precario y cada vez peor pagado. La demanda de empleos inmigratoria acentúa los problemas sociales, y la vivienda es ya un bien de lujo o, en la mayoría de los casos, un lastre económico -y un beneficio para unos pocos- para los ciudadanos.

Sin embargo esta situación no consigue, hasta ahorra, romper del todo la confianza de los europeos para con el sistema. La autocrítica es inexistente, tal vez debido al estado monopolístico y propagandístico de los medios de disfusión, así como una situación que, siendo precaria, no es del todo paupérrima y por lo tanto no aviva el inconformismo del pueblo, sino que apaga cualquier foco de revuelta social.

4 -Crítica socialista, popular y revolucionaria

La unión supranacional de los pueblos europeos sólo podrá ser efectiva y sincera si parte del pueblo, de sus gentes, como un impulso metapolítico de todas las comunidades que la conforman. Los proyectos mercantilistas no son más que una vía economicista, y cualquier disfraz o travestismo no consigue engañar al ya de por si tergiversado tejido popular.

La especulación sobre el valor del trabajo sólo trae precariedad e injusticia. Así mismo, la relación del trabajo y del capital es descompensada y profundamente alienante, dando importancia al capital por encima del factor y del valor del trabajo. La “prostitución” laboral, la venta y mercadeo de la mano de obra desliga a trabajador de su trabajo, del beneficio que crea, lo aliena del fruto que ha sembrado, permitiendo que unos pocos obtengan beneficio económico de la especulación del trabajo de otros.

Esta penosa situación laboral se suma a la privatización y liberación de los servicios sociales. Así, la realidad de los trabajadores es que, además de ver como se especula negativamente con su trabajo, no tiene acceso -o no tendrá en un futuro- a servicios anteriormente públicos (y de calidad) como la sanidad, el transporte o la atención y la seguridad laboral. Derecho inalienables al trabajador, conquistados con su esfuerzo, tesón y vitalidad social a través de la historia.

Los estados como entes burocráticos políticos no son una respuesta válida para los anhelos de los ciudadanos, y su representabilidad cada vez está mas deslegitimada, aunque por ahora no llega a niveles alarmantes para el “establishment”. La separación y el abismo entre la clase política, representativa del estado-nación y el pueblo, rompe los lazos entre los compatriotas y sus patrias.

5 -Composición de la alternativa

La reactivación del impulso ilusionante de las naciones europeas y de la propia nación europea deberá articularse en base a las comunidades populares, germen de las patrias. Los estados como entes propiedad de una clase política concreta deben desaparecer, y dejar paso a los gobiernos nacionales populares de representación popular y social, a través de mecanismos más justos como el municipalismo participacionista y otras formas orgánicas de democracia verdadera, sinceramente representativa y justa.

El valor del trabajo debe ser motor de la economía, en contraposición con la del capital. La economía debe servir al pueblo, y la participación en los beneficios de los trabajadores no sólo una apuesta social, sino un decreto inquebrantable. Así mismo, la reestructuración económica en base al cooperativismo y otras formas de trabajo en igualdad y justicia social. La especulación, ya sea en los precios de los bienes que deberían ser públicos como en el valor del trabajo deberá ser prohibido y perseguido, como práctica perniciosa, decadente y delictiva para el conjunto de la sociedad.

El estado, como emanación de una comunidad popular viva, se hará cargo de los principales servicios sociales para con su pueblo, derechos y bienes adquiridos a lo largo de su historia. Así mismo, deberá nacionalizar todas aquellas riquezas naturales que no pueden, bajo ningún concepto, estar en manos de corporaciones transnacionales. Debe ser el pueblo, a través del ente popular, el que controle las riquezas de su propia tierra, con el respeto que se le debe.

El principio activo de los cambios debe ser profundamente revolucionario. Las conquistas sociales deben emanar de lo popular, a través de una transmisión de poderes vanguardista y social que anime a construir un futuro socialista y popular. Los estados (comunidades populares) serán una vía -y no un fin- para conseguir la independencia económica de las patrias para su liberación.

La revolución social y nacional será popular, o no será.

VISIONES Y REVISIONES: FENOMENOLOGÍA DEL FASCISMO

VISIONES Y REVISIONES:  FENOMENOLOGÍA DEL FASCISMO

La esencia del fascismo como fenómeno europeo
(Conferencia-Homenaje a Adriano Romualdi)


 

Giorgio Locchi

 

Soy un hombre de escritura, no un orador. Hablar en público es para mí una tarea temible y siempre desagradable. Esta tarea es hoy, en mi caso, más desagradable de lo habitual, porque, estando entre los últimos en tomar la palabra, sé que diré cosas que algunos no compartirán. Además, tengo la convicción de poseer, respecto a los oradores y autores de las intervenciones que me han precedido, una singular ventaja al conmemorar e ilustrar la obra de Adriano Romualdi; y tener ventaja es algo que no me gusta. Esta singular ventaja mía es la siguiente. Todos los que han hablado hasta aquí de Adriano Romualdi lo han conocido personalmente, al menos tuvieron ocasión de verlo, de encontrarse con él, de hablarle una o dos veces. Habiéndole conocido vivo, han conocido su muerte: y hoy saben que ha muerto e, inevitablemente, hablan de él como muerto, como alguien que ya no está, aun cuando quizá continúe de algún oscuro modo presente. Yo vivo desde hace veintiséis años en Francia, lejos de los asuntos italianos, y no he conocido nunca personalmente a Adriano Romualdi. Es más: confieso que he ignorado totalmente su existencia hasta hace cuatro o cinco años cuando me la descubrió un grupo de jóvenes italianos que había venido a París buscando ideas que evidentemente no existían. Entonces, poco a poco, he descubierto la obra de Adriano Romualdi y la he descubierto, para mí, más viva que muchos vivientes, actualísima. Adriano Romualdi es un pensamiento que no cesa de hablarme y al cual yo respondo. Celebrando a Adriano Romualdi, celebro una presencia viva en mi tiempo y, de este tiempo, parte integrante.

Alguien, ayer, recomendó "no embalsamar a Adriano Romualdi". Es una idea que, precisamente, nunca podría venirme a la mente, porque para mí Adriano Romualdi está vivo; y no se embalsama a los vivos. Y dejarme deciros, crudamente, que, a mis ojos, el rechazo a "embalsamar" a Romualdi resulta una idea extremadamente sospechosa. No querer embalsamar algo que se tiene por un cadáver significa, en efecto, querer que este cadáver se descomponga, apeste, y que la gente se aleje de él. Significa pretender que la obra de Romualdi ha tenido su tiempo, que está superada y sería por consiguiente un error grave sacralizarla, impidiendo a los vivos superarla, ir más allá. Detrás de este modo de pensar y sentir no hay solamente, malignamente activo, ese ciego prejuicio progresista que para nosotros, pienso, debería ser extraño. Existe también, y sobre todo, un plan para relegar a un pasado definitivamente muerto una obra y un ejemplo de acción que, ayer como hoy, no cesan de incomodar profundamente y de incomodar, en particular, a ciertos jóvenes, o que se pretende tales, que han hecho una religión del éxito y del éxito en la sociedad de hoy tal cual es. No por nada, uno de estos jóvenes hace poco hallaba, cándidamente, una razón para condenar el fascismo justamente en el hecho de que éste no había tenido éxito, de que había perdido. Y lo bello del caso es que este joven sin duda también querría asumir valores trágicos y heroicos al mismo tiempo...

Sí, Romualdi incomoda y no deja de incomodar por dos razones fundamentales. La primera razón consiste en que él es, en la acción y en el pensamiento, un ejemplo raro y casi único de coraje. Empeñado en una carrera universitaria, comprometido políticamente, ha tenido el coraje de no atrincherarse astutamente detrás de una máscara, de no haber querido salir -con palabras o con hechos- del llamado túnel del fascismo. Él, al contrario, se ha proclamado abiertamente fascista y se ha reconocido precisamente dentro de la forma del fascismo más comprometida a los ojos del mundo de hoy y del sistema en el cual vivimos. Pero los ejemplos vivientes de coraje, por lo demás, son la cosa más incómoda y más irritante para quien no lo tiene... Romualdi molesta por tanto por otra razón no menos importante: a causa de su honestidad intelectual, también ella ejemplar. Ciertos adversarios del fascismo e incluso algunos amigos han afirmado que el pensamiento de Romualdi habría sido configurado por el "complejo de los vencidos". Pero Romualdi no era y no es un vencido, porque no se ha reconocido y no se reconoce vencido y siempre ha continuado -y continúa con su obra- combatiendo por sus ideales. Vencido es aquel al que la derrota obliga a pensar y a actuar de otra manera. Adriano Romualdi no ha pensado de otra manera. Simplemente, ha constatado una evidencia: la derrota de 1945 había cambiado radicalmente la situación en la cual el fascismo debía de actuar si todavía quería ser. Precisamente por esto su pensamiento permanece como esencial, y no superado: ha sabido reflexionar, en su calidad de fascista, sobre la nueva realidad diseñada en 1945, una realidad que es, invariablemente, la realidad de hoy. Romualdi se ha preguntado sobre lo que debe y puede hacer un fascista en un mundo y en una sociedad que ha colocado al fascismo fuera de la ley. Y puesto que ya los vencedores, convertidos en amos absolutos de la palabra, ofrecían una imagen falsa y deformada del fascismo, él ha querido ante todo poner de manifiesto qué es el fascismo, de dónde proviene, qué significa ser fascista. Allí donde otros, hincando intelectualmente las rodillas, se afanaban grotescamente en justificar el fascismo según las formas morales de los vencedores del 45, Romualdi ha tenido la honestidad intelectual de decir y de afirmar claramente que el fascismo es revuelta contra el mundo y la sociedad en la que vivimos, que su moral es totalmente otra, que es algo por lo tanto que el mundo y la sociedad de hoy no pueden aceptar. Quien quiere estar de algún modo de acuerdo con el mundo de hoy y descender al compromiso y al diálogo con el sistema, no tiene derecho a identificarse con Adriano Romualdi.

Alguien se ha preguntado ingenuamente sobre qué haría hoy Adriano Romualdi, en el actual contexto político y cultural, si por ventura estuviera todavía vivo en carne y huesos. La pregunta sugería retóricamente que Romualdi habría quizá sufrido una evolución, cambiando de parecer. Y lo sugería partiendo del presupuesto, considerado evidente, de que en estos diez años la situación habría cambiado radicalmente y que por consiguiente la reflexión histórica de Romualdi sobre la realidad habría cambiado igualmente. Yo considero que la situación es esencialmente la misma que aquella que la obra de Romualdi afronta. Pero, aun cuando la situación política hubiese cambiado, solamente cambiaría el modo de hacerse, no ya aquel principio en el cual la acción debe inspirarse. Por otra parte, cuando yo hablo de la obra de Adriano Romualdi y de su presencia viviente, me refiero ante todo a su obra de historiador, a sus estudios sobre el fascismo fenómeno europeo. (La negrilla es nuestra. ndr.)

El fascismo es lo que es. Como todo lo que es, puede morir y salir de la historia. Pero, históricamente muerto o vivo, permanece por siempre siendo lo que es: fascismo. Ahora, sobre el fascismo, Romualdi ha dicho verdades esenciales, que permiten adquirir una más profunda consciencia sobre lo que el fascismo es, y que, también, permiten a los fascistas adquirir una consciencia más profunda sobre lo que ellos son. Es precisamente este aspecto esencial de la obra de Romualdi el que yo querría recordar, también porque me parece que muchos preferirían olvidarlo e ignorarlo. Hablar de ello resulta fácil para mí, dado que mi concepción y mi visión del fascismo son esencialmente idénticas a las de él. Mi afinidad electiva hacia Romualdi abarca también los tiempos fundamentales de su investigación y de su reflexión: el carácter europeo del fenómeno fascista, el origen nietzscheano del sistema de valores del fascismo, la Revolución Conservadora (1) en Alemania y fuera de Alemania, el redescubrimiento de los Indo-europeos y su función de mito originario en la imaginación fascista.

La primera enseñanza fundamental de Adriano Romualdi es que, más allá de diferencias específicas, todos los movimientos fascistas y todas las variadas expresiones de la Revolución Conservadora (entendida aquí como corriente espiritual) tiene una esencia común. Afirmar la europeidad del fenómeno fascista comporta un inmediato aspecto político concerniente al porvenir: a ojos de Romualdi es precisamente en la esencia del fascismo donde todavía hoy reside la única y exclusiva posibilidad de restituir a Europa un destino histórico.

Adriano Romualdi ha demostrado claramente que los movimientos fascistas de la primera mitad de siglo y las distintas corrientes filosóficas, artísticas, literarias de la llamada Revolución Conservadora tienen la misma esencia común, obedecen a un mismo sistema de valores, tienen una idéntica concepción del mundo, del hombre, de la historia. Hoy, sin embargo, una nueva intelligentsia de derecha querría poner en contradicción Fascismo y Revolución Conservadora, de la misma manera que, por otra parte, a fin de legitimarse -es cierto- en el seno del mundo democrático, coloca en paralelo stalinismo y nacional-socialismo, regímenes comunistas y regímenes fascistas, metiéndolos grotescamente en el mismo saco de un mal definido totalitarismo. El Fascismo -dice esta gente- habría en cualquier caso explotado ideas de la Revolución Conservadora, pero desnaturalizándolas y falsificándolas. Es pues necesario, justamente en el marco de esta celebración del pensamiento de Adriano Romualdi, reafirmar con fuerza la común esencia del fascismo y de la Revolución Conservadora y, a tal objeto, ilustrar esta esencia y, a la vez, precisar su contenido.

Romualdi ha intuido que el origen del fenómeno fascista era ante todo de orden espiritual, enraizado en un específico filón de la cultura europea. Y lo más importante: ha sabido reencontrar este origen en la obra de Nietzsche o, más exactamente, en el sistema de valores propugnado por Nietzsche (y, luego también, en segundo término, en ciertos aspectos del romanticismo, que anuncian y preparan la obra de Nietzsche). Su prematuro y trágico fin no ha permitido a Adriano Romualdi encuadrar su pensamiento en una completa visión filosófica de la historia y definir, así, de modo exhaustivo y preciso la relación genética que media entre la obra de Nietzsche, la Revolución Conservadora y el Fascismo. Hay que reconocer que poner en evidencia esta relación no es tarea fácil. Y no lo es por una simple razón, a causa de la naturaleza particular de la obra de Nietzsche, que no es una obra puramente filosófica, es decir: de reflexión y sistematización del saber, sino que es también, y sobre todo, obra poética, sugestiva, creadora, que expresa y da históricamente vida a un sentimiento nuevo del mundo, del hombre y de la historia. La relación entre comunismo, socialismo y filosofía marxista, teoría marxista, es clara y tangible. Socialistas y comunistas son y se dicen marxistas, aun cuando después, fatalmente, cada uno de ellos interprete a Marx a su modo. Contrariamente, en lo que respecta a los movimientos fascistas, un reclamo explícito a Nietzsche no existe. En algunos casos, estos reclaman a Nietzsche como a una fuente entre tantas otras, como un precursor entre otros tantos. Pero también se da el caso de movimientos fascistas que ignoran a Nietzsche o que, desconociéndolo, creen su deber rechazarlo, en todo o en parte. Los movimientos fascistas de la primera mitad del siglo son la expresión política, inmediata e instintiva, de un nuevo sentimiento del mundo que circula por Europa a partir ya de la segunda mitad del siglo XIX. Tienen el sentimiento de vivir un momento de trágica emergencia y se precipitan a la acción obedeciendo a este sentimiento; se movilizan políticamente pero, al contrario que otros partidos y movimientos, no hacen referencia a alguna concreta filosofía o teoría política y asumen más bien casi siempre un comportamiento antiintelectualista. Los movimientos fascistas se coagulan por instinto en torno a un programa de acción inspirado por un sistema de valores que se opone drásticamente al sistema de valores igualitarista, que se encuentra en la base del democraticismo, liberalismo, socialismo, comunismo. Por contra, resulta fácil constatar que, en el seno de un mismo movimiento fascista, personalidades de primer nivel expresan y defienden filosofías y teorías bastante diferentes, a menudo poco conciliables entre ellas e incluso opuestas. La filosofía de un Gentile no tiene nada en común con la de Evola; Baumler y Krieck, filósofos y catedráticos, eran nacionalsocialistas y nietzscheanos, pero el nacionalsocialista Rosenberg, en cambio, criticaba duramente aspectos destacados del pensamiento de Nietzsche. Esto es un hecho innegable sobre el que se han apoyado y se apoyan adversarios del fascismo para afirmar con intención denigratoria que las referencias filosóficas del fascismo, cuando han existido, habrían sido grotescamente arbitrarias, además de contradictorias, y que por otra parte los movimientos fascistas carecerían de cualquier contenido positivo común desde el punto de vista filosófico o teórico. Éste es también, como se sabe, el punto de vista de un Renzo de Felice, y por tanto un punto de vista que permanece tanto más actual en el presente debate italiano. La argumentación es especiosa, ya que para negar una unidad de esencia se contraponen filosofías allí donde la unidad está originariamente fundada por un idéntico sentimiento-del-mundo. El fascismo pertenece a un campo, opuesto a otro campo, el igualitarista, al cual pertenecen democracia, liberalismo, socialismo, comunismo. Es este concepto de campo lo que permite captar la esencia del Fascismo, del mismo modo que permite captar la esencia de todas las expresiones del igualitarismo. Esto, Romualdi, lo había visto perfectamente, lo había afirmado de modo bastante claro. Concluyendo el breve ensayo previo a su antología de fragmentos nietzscheanos, ha dejado escrito: "Frente a Nietzsche se separan los campos. Para los otros su intolerable pretenciosidad social y humanitaria, la utopía de progreso de una humanidad de ceros. Para nosotros la conciencia, que Nietzsche nos ha dado, sobre aquello que fatalmente vendrá: ¡el nihilismo!". En este breve fragmento todo o casi todo lo esencial queda dicho. Y queda dicho, del modo más pleno, aquello que los movimientos fascistas y la Revolución Conservadora deben a Nietzsche: una conciencia históricamente nueva, la conciencia del fatídico advenimiento del nihilismo, esto es, para decirlo con terminología más moderna, de la inminencia del fin de la historia.

Cristianismo, en cuanto proyecto mundano, democracia, liberalismo, socialismo, comunismo, pertenecen todos al campo del igualitarismo, del llamado humanismo. Sus filosofías y sus ideologías difieren, pero todas obedecen a un mismo sistema de valores, todas tienen una misma concepción del mundo y del hombre, todas consciente o inconscientemente proyectan un fin de la historia y son -por consiguiente- desde un punto de vista nietzscheano, nihilistas negativas. El fascismo es el otro campo, que yo he llamado sobrehumanista como referencia al movimiento espiritual que lo ha generado y lo conforma. Romualdi ha sabido poner de manifiesto, a tenor de sus estudios nietzscheanos, el sistema de valores del campo sobrehumanista y fascista. Romualdi es un historiador y se interesa en un fenómeno político: desde el punto de vista de la política -que es aquel que precisamente le interesa- individualiza y pone de relieve el principio de acción, y el fin común a todos los movimientos fascistas. Él ha situado el principio de acción -repito- en el sistema de valores propugnado por Nietzsche, y el fin común en el hombre nuevo, esto es en la fundación de un nuevo comienzo de la historia, más allá del inevitable fin de la historia al cual nos condenan dos mil años de cristianismo y de igualitarismo. Todo esto nos dice de dónde viene el fascismo, qué ha querido y qué quiere, cuál ha sido en el fondo su implícito método de acción (que, dicho sea entre paréntesis, no es otro que el nihilismo positivo, que quiere hacer tabla rasa para construir, sobre las ruinas y con las ruinas, un mundo nuevo). No se dice, empero, qué cosa sea el fascismo, que cosa sea el sobrehumanismo que lo genera, lo sostiene y lo orienta. En una palabra: no se dice cuál es la esencia del fascismo, aun resaltando y afirmando que tal esencia existe. Romualdi es un historiador, no un filósofo de la historia. Ahora bien, lo que sea la esencia del fascismo solamente la filosofía de la historia puede decirlo, en virtud de una reflexión sobre la historia del fascismo, de la misma manera que el propio Romualdi ha sabido -junto a algún otro- sacarla a la luz.

Yo he intentado explicar lo que pueda ser la esencia del fascismo en dos ensayos publicados en estos últimos años: uno se titula precisamente La esencia del fascismo; el otro, más amplio, está dedicado a Wagner, Nietzsche y el mito sobrehumanista. (...) Me limito a resumir del modo más simple posible el resultado de mis estudios, que pueden considerarse una continuación y una profundización de los de Adriano Romualdi. La esencia del sobrehumanismo, como por lo demás, la de toda tendencia histórica, hay que buscarla en su fundamental concepción del mundo, del hombre y de la historia. Esta concepción, que antes de ser tal nace como inmediato sentimiento e inmediata intuición, está íntimamente ligada al sentimiento y a la concepción del tiempo de la historia. El tiempo de la historia es un argumento que a primera vista puede parecer extremadamente arduo, pero de hecho es una noción que todos poseen, incluso sin darse cuenta de ello. El mundo antiguo tenía una concepción cíclica del tiempo de la historia, consideraba que todo momento de la historia estuviera destinado a repetirse. El tiempo mismo de la historia era representado como un círculo, tenía naturaleza lineal. Con el cristianismo nace un nuevo sentimiento del mundo, del hombre, del tiempo de la historia. Este tiempo de la historia permanece lineal; pero ya no es circular, sino más bien segmentario, más exactamente parabólico. La historia tiene un inicio, un apogeo, un fin. Y no se repite. Por otra parte, a la historia se le atribuye un valor negativo: provocada por el pecado original, la historia es atravesada por un valle de lágrimas. El advenimiento del Mesías, apogeo de la historia, pone en marcha la redención, esto es, la liberación del hombre del destino histórico, el apocalipsis, el advenimiento final de un eterno reino celestial. Esta concepción de la historia, mítica en el cristianismo, será posteriormente ideologizada y, en fin, teorizada por el marxismo; pero sigue siendo en sus rasgos esenciales la misma: en el lugar del pecado original, encontramos en Marx la invención de la explotación de la naturaleza y del hombre por parte del hombre mismo; la lucha de clases y la alienación que constituyen la travesía del valle de lágrimas, el advenimiento del Mesías se hace mundano en el advenimiento del proletariado organizado del partido comunista y socialista; el Reino de los Cielos deviene reino de la libertad, en el cual es abolida la lucha de clases y, a la vez, la propia historia (que Marx llama prehistoria).

La concepción sobrehumanista del tiempo no es ya lineal, sino que afirma la tridimensionalidad del tiempo de la historia, tiempo indisolublemente ligado a aquel espacio unidimensional que es la consciencia misma de toda persona humana. Cada consciencia humana es el lugar de un presente; este presente es tridimensional y sus tres dimensiones, dadas todas simultáneamente como son dadas simultáneamente las tres dimensiones del espacio físico, son la actualidad, lo devenido, lo por venir. Esto puede parecer abstruso, pero sólo porque desde hace dos mil años estamos habituados a otro lenguaje. De hecho, el descubrimiento de la tridimensionalidad del tiempo, una vez producido, se revela como una especie de huevo de Colón. En efecto, ¿qué es la consciencia humana, en tanto que lugar de un tiempo inmediatamente dado a cada uno de nosotros? Es, sobre la dimensión personal de lo acaecido, memoria, es decir presencia del pasado; es, sobre la dimensión de la actualidad, presencia de espíritu para la acción; es, sobre la dimensión del porvenir, presencia del proyecto y del fin perseguido, proyecto y fin que, memorizados y presentes en el espíritu, determinan la acción en curso.

Esta concepción tridimensional del tiempo es la única que puede lógicamente afirmar la libertad del hombre, la libertad histórica del hombre.

En la visión cristiana, la historia del hombre está predeterminada por el plan divino, por la llamada providencia; en la marxista, por la materialista ley de la economía, de la cual los hombres pueden sólo tomar conciencia. En estas concepciones de la historia y del hombre, la libertad humana se convierte en realidad en un flatus vocis, en el que el porvenir está siempre determinado por el pasado. El sentimiento tridimensional del tiempo revela que el hombre es históricamente libre: el pasado no lo determina ya, no puede determinarlo. Lo que nosotros hemos llamado hasta aquí pasado, pasado histórico, no existe de hecho más que a condición de ser de algún modo presente y presente en la consciencia. En sí, en cuanto pasado, es insignificante o, más exactamente, ambiguo: puede significar cosas opuestas, revestir valores opuestos; y es cada uno de nosotros, desde su personal presente, quien decide que debe él significar con relación al porvenir proyectado. El denominado pasado histórico es materia devuelta al estado bruto, materia bruta ofrecida a cada uno de nosotros para construir su propia historia. Esta ambigüedad del pasado se ofrece siempre en modo tanto más concreto a nuestra decisiva significación. Así, por ejemplo, nosotros somos herederos de un mundo europeo, que a su vez puede ser considerado heredero del mundo pagano y de aquel semítico-judaico. Si, desde el presente que es nuestro, estas dos herencias se revelan inconciliables, está en nosotros decidir cuál es nuestro verdadero origen. Adriano Romualdi -digámoslo como inciso- ha sabido también aquí escoger y decidir clara, serenamente: en favor del origen indoeuropeo, con una decisión proveniente de su proyecto de porvenir europeo.

Poetas, pensadores, artistas, filósofos conservadores-revolucionarios y fascistas han sabido a menudo dar expresión a este instintivo sentimiento del tiempo tridimensional, ilustrándolo con la imagen de la esfera (y no ya, repito, con la del círculo).

Este sentimiento, aun cuando es casi siempre inconsciente, sostiene el pensamiento político y los juicios históricos de los movimientos fascistas y se refleja de forma inmediata en sus vocabularios, junto a una nueva concepción paralela del espacio de la historia, esto es de la sociedad humana. La racionalidad del discurso fascista no puede ser explicada más que con relación al principio que lo rige: y este principio por otra parte no es sino la tridimensionalidad del tiempo de la historia. Cuando el fascismo habla en términos de lenguaje recibido, se afirma conservador (o reaccionario) y simultáneamente revolucionario (o progresista), precisamente porque estos términos no describen ya direcciones opuestas del devenir en el seno de un tiempo tridimensional. En el fascismo, el reclamo a un pasado mítico, elegido entre otros pasados posibles, coincide con la elección misma del proyecto del porvenir: la elección de lo devenido no es otra cosa, por así decirlo, que la memoria misma del porvenir proyectado y, a la vez, la actualidad que en él revive, vive y siempre se apresta a vivir. Aquí está también la razón de la complicada relación que los propios pensadores y hombre políticos fascistas mantienen con la denominada tradición, cuando no han adquirido aún clara conciencia del sentimiento del tiempo que sin embargo les anima. Pues resulta que ellos siguen pensando la tradición a la cual se refieren como si esta existiese y tuviera significado independientemente de la elección que han realizado. Todo movimiento fascista se ha reclamado siempre de un origen, y con él, de una tradición: romanidad en el fascismo mussoliniano, germanidad en el nacionalsocialismo, realeza católica de un catolicismo que es aquel imaginario del dios rubio de las catedrales en el fascismo maurrassiano, y así más. Si la relación de ciertos fascistas con la tradición resulta complicada, no es más -repito- porque no se dan cuenta de lo que entienden por tradición.

Por otra parte, es fácil constatar que los movimientos fascistas se reclaman siempre de una tradición perdida o cuando menos sofocada y en mortal peligro. Esto, pensándolo bien, significa que los movimientos fascistas preferían de hecho -frente a una tradición afirmada predominante en el seno de una sociedad dada- una tradición muerta o, en su defecto, reprimida y condenada a vivir subterráneamente, viva solamente en un restringido círculo de iniciados. El reclamo fascista de la tradición es así de hecho elección contra la tradición afirmada en las instituciones sociales y en las costumbres de las masas, y es elección de una tradición perdida, de una tradición que en realidad ha dejado de ser tal. Precisamente porque el origen elegido no es ya el socialmente afirmado, los movimientos fascistas cuando llegan al poder se vuelven notablemente pedagógicos con la pretensión de forjar el hombre nuevo de una tradición venidera que todavía no es. Adversarios del fascismo han hablado a este respecto -cito a Hans Mayer- de "detestable confusión del pasado y porvenir, de nostalgia de los orígenes y utopía del futuro". Pero lo que para los adversarios del fascismo aparece como detestable desde un punto de vista ético y desde el punto de vista de la racionalidad, es precisamente la esencia del fascismo, es la concepción nueva del tiempo de la historia, de un tiempo tridimensional en el que pasado y futuro, origen y fin histórico, no se contradicen y oponen, sino que por contra armoniosamente juntos constituyen, con la actualidad, el presente mismo de la consciencia histórica nueva alcanzado por el hombre nuevo fascista.

La concepción sobrehumanista del tiempo, decía, vuelve manifiesta la libertad histórica del hombre. Esta libertad histórica del hombre conlleva el enfrentamiento y la lucha en el cuadro de un destino heroico y trágico a la vez. Toda acción histórica en vista de un fin histórico es libre, no depende de otra cosa que de sí misma y de su éxito, no está escrita, por consiguiente, en ninguna fatalidad. La historia misma de la humanidad es libre, no predeterminada, porque se deriva de la libertad histórica del hombre.

La historia es siempre, en todo su presente, elección entre posibilidades opuestas. El fin mismo de la historia es una posibilidad, justamente porque el hombre es libre en todo momento de elegir contra la propia libertad, libre de abolir la propia historicidad, libre de poner fin a la historia. Esta es la elección nihilista de la cual hablaba Adriano Romualdi en la conclusión de su ensayo sobre Nietzsche, la elección realizada consciente o inconscientemente por el campo igualitarista. La otra elección es la elección de la propia historicidad humana, elección -como decía Martin Heidegger- de un nuevo "más originario origen", que es también un nuevo origen de historia. Escoger esta posibilidad significa escoger a los míticos antepasados que eligieron en favor de la historia, y al mismo tiempo significa querer convertirse en los antepasados de una humanidad nueva, regenerada.

Las últimas palabras del ensayo de Adriano Romualdi sobre Nietzsche son una cita de algunos versos de Gottfried Benn, poeta particularmente estimado por él. Querría, en su nombre recordarlas hoy:

 

"Y al final es preciso callar y actuar

sabiendo que el mundo se derrumba

pero tener empuñada la espada

para la última hora..."

 

Callar: porque nuestro discurso -fuera de nuestras catacumbas- es discurso fuera de la ley. Pero aun callando actuar en obediencia a aquel principio y a aquellos ideales que, desde siempre son los nuestros.

 

(1) La mención que hace el autor a la Revolución Conservadora que se hace no se refiere a las políticas liberales ejercidas a comienzos de los años 80 por los gobiernos de Thatcher y Reagan ni a sus ideólogos, sino que hace mención a los intelectuales que a comienzos de este siglo plantearon en Alemania una alternativa teórica al capitalismo y al marxismo y que en opinión del autor constituye el particular Fascismo alemán del que el nacionalsocialismo sería una de sus formas. Ver por ejemplo Die Konservative Revolution in Deutschland, 1918-1933 de Armin Möhler o Konservative Revolution. Introducción al nacionalismo alemán, 1918-1932 de Giorgio Locchi y Robert Steuckers. ndr.