Blogia

ANTAGONISTAS

La guerra imperialista en el siglo XXI, el caso de Afganistán

La guerra imperialista en el siglo XXI, el caso de Afganistán

Agustín Velloso

 

Los objetivos de la guerra

Las democracias más ricas y poderosas del mundo se han unido para lanzar una guerra contra uno de los países más pobres e indefensos. Su influencia internacional en el ámbito que se considere, económico, político, cultural, es cercana a cero, igual que su capacidad para atacar a esos países en conjunto o individualmente.

Para más INRI, las noticias previas que se referían a Afganistán informaban de un país a la cola del desarrollo, asolado tras varios años de guerras anteriores, lo cual había provocado además varios millones de refugiados.

La propaganda para esta guerra ha resultado tan necesaria como para las anteriores y se ha construido igualmente en nombre de nobles fines, aunque se ha estilizado y adaptado a las tendencias de la época.

Sus elevados propósitos no los defienden adustos ministros tocados con la cruz gamada, sino apolíneos presidentes negros del Partido Demócrata y jóvenes ministras de defensa del Partido Socialista vestidas de chaqueta y pantalón.

Los objetivos políticos son hoy más enrevesados que en el pasado, pero bien presentados han funcionado igualmente. A ver quién se opone a promover la democracia allén de los mares, liberar a las mujeres del burka y acabar con el terrorismo islámico.

Una vez conseguido que los ciudadanos occidentales comulguen con unos pocos postulados elementales, que les impulsan a sentirse a la vez superiores y solidarios respecto a las poblaciones bárbaras, los corolarios que siguen les entran como agua: vamos más para volver antes, atacamos allí para no tener que defendernos aquí, estamos colaborando en la reconstrucción del país, es preciso formar a las fuerzas de seguridad locales, la situación está mejorando, aunque queda mucho por hacer, etc.

Para completar la labor de propaganda existen la ONU, la OTAN y otros organismos internacionales que, en nombre de los derechos humanos y la democracia, despejan las dudas de los que se muestran más reticentes ante la razón de Estado y las bondades de la moral y la religión occidentales.

Con todo, aún persiste el problema de las consecuencias de los bombardeos. Los que ordenan ataques de “conmoción y pavor” dejan el asunto de los daños a la población atacada para las estrellas de la música pop y los miembros de la realeza.

Estos fotogénicos personajes, muy comprometidos con varias causas más, no hablan de la muerte de niños bajo las bombas, sino que aparecen en televisión junto a una criatura algo maltrecha apoyada en muletas donadas por alguna ong, rodeada por personal de salvamento, con la bandera nacional ondeando casualmente al lado y un mensaje ad hoc: “nuestras fuerzas de defensa (sic) en acción, ¿quieres formar parte de ellas?”

El problema de las grandes matanzas ha quedado casi por completo superado. Sentencias como la del general estadounidense Franks, que mandaba la fuerza multinacional contra Afganistán en 2001, “nosotros no contamos cadáveres” (de enemigos), son aceptadas como doctrina por los líderes políticos y agradecidas como soma por las multitudes, que así tienen otras cuestiones más llevaderas en las que poner su atención.

Cuando, cada cierto tiempo, la magia de la propaganda se viene abajo por el peso de los hechos, se cambia un general de cuatro estrellas por otro, se lanza una nueva campaña bélica, incluso una guerra contra otro enemigo y vuelta a empezar. Ya se sabe que la memoria es frágil y hay tantas competiciones deportivas y acontecimientos que son históricos…

El gasto bélico

El periódico US Today (http://www.usatoday.com/news/military/2010-05-12-afghan_N.htm) anunció en mayo que el gasto total del Pentágono en Afganistán alcanzó este año unos doscientos mil millones de dólares. Sin embargo, conviene aceptar como más cercana a la verdad la estimación que ofrece la organización The Cost of War: unos trescientos mil millones de dólares (http://costofwar.com/)

La diferencia es notoria y la explica el ardid usado por el gobierno estadounidense y los gobiernos cómplices de éste: publicar el gasto realizado por su ministerio de defensa y no el del resto de oficinas y agencias del Estado dedicado a la guerra.

Por ello el diario The Guardian, al publicar el gasto militar británico en Afganistán, dos mil quinientos millones de libras, advierte de que “el dinero ha salido de la reserva de contingencia y no del ministerio de defensa. Es dinero nuevo y aparte del presupuesto principal de defensa”. http://www.guardian.co.uk/world/2009/feb/13/afghanistan-iraq-bill-british-military

Falta por añadir el dinero de España, Canadá y el resto de países involucrados en Afganistán, eso sin mencionar, como hace The Guardian, que “es probable que el coste de las operaciones militares en Afganistán aumente por las presiones de Estados Unidos para desplegar más tropas allí.”

Se puede aventurar una cifra total aproximada de trescientos cincuenta mil millones de dólares, pero cualquiera que sea, será inconcebible para una persona normal.

Existen maneras de hacerla inteligible, pero no llegan a la mayoría de la población y apenas calan en sectores muy minoritarios. La gente sigue poniendo de forma alegre o resignada en manos de sus representantes políticos ese inmenso montón de dinero.

No obstante, hay que insistir: Según datos de la ONU, la población de Afganistán no llega a 28 millones de personas, la mitad tiene menos de 15 años, la esperanza de vida no supera los 44 años y el sueldo medio es de unos 300 dólares al año. (http://data.un.org/CountryProfile.aspx)

Con el dinero gastado hasta ahora en liberar a los afganos de sí mismos y luchar contra el “terrorismo islámico”, cada afgano podría haber recibido de sus agresores más de 12.500 dólares. Con otras palabras: anualmente desde su nacimiento hasta más allá de los 40 años esos mismos 300 dólares.

Eso sin tener siquiera que trabajar, claro está; sólo tendrían que estar vivos, no como ahora, que mueren bajo las bombas de los democratizadores, huyen de sus libertadores para convertirse en desplazados internos por su país y escapan a otros para pasar a ser refugiados ante la indeferencia de la comunidad internacional que prefiere interesarse por el burka.

Es aún más fácil entender que no haber hecho nada de nada hubiese sido aún mejor. No enviar soldados, no fabricar bombas rompe-refugios, no construir bombarderos no tripulados, no emplear munición con uranio empobrecido, no contratar a mercenarios (contratistas en la jerga periodística), hubiera costado cero dólares y habría supuesto un ahorro incalculable de vidas, bienes y recursos.

La irracionalidad que muestran los dirigentes de los países más avanzados al diseñar sus objetivos políticos no es nada comparada con la inmoralidad de su puesta en práctica, es decir, que esa cantidad de dinero se invierta en matar afganos y asolar su país, en nombre de los derechos humanos, la liberación de las mujeres, la democratización y modernización de la sociedad, la seguridad de la comunidad internacional, etc.

Los resultados

A duras penas se mantienen todavía las mentiras oficiales sobre las razones de la guerra y su evolución. Esto es una de las maravillas de la democracia capitalista, lo que Chomsky llama “el consenso manufacturado”. Sin embargo, la guerra contra Afganistán se revela cada día que pasa como una fracasada campaña criminal más de la política imperialista de Estados Unidos, sus aliados, la OTAN y la ONU.

Cuando no se da a conocer la enésima matanza de civiles afganos, que se intenta hacer pasar como un importante golpe a un grupo de talibanes, aparece un escándalo mayor que el anterior en las cuentas de la reconstrucción del país; a continuación se descubre otra corrupción de las empresas que operan en él…

Las mentiras dan lugar al asesinato y al expolio, los cuales generan nuevas mentiras hasta que de repente se difunden miles de documentos que confirman la existencia de atrocidades, latrocinios, desmanes y corrupciones, lo cual se pretende ignorar, aunque es de sobra sabido que todo eso es consustancial a las guerras de rapiña. Se trata, dicen los máximos responsables, de dos o tres manzanas podridas.

Ante el caos político en Afganistán, la corrupción del gobierno títere, el grotesco derroche de recursos, el continuo goteo de soldados invasores muertos, el enorme ridículo militar protagonizado por la impotencia de la poderosa coalición internacional ante la resistencia de las guerrillas de barbudos, algunos van tímidamente apuntando alternativas a las oleadas de “carpet bombing” (bombardeo puro y duro) desde aviones sin piloto a ocho mil metros de altura y teledirigidos desde veinte mil kilómetros de distancia mediante ordenadores situados ¡cómo no! en Las Vegas.

El esperpento no da más de sí. Mientras, el sufrimiento de los afganos no cesa. Si los talibanes no aflojan, parece que al imperio se le aproxima la hora de intentar in extremis una serie de medidas para contener la hemorragia que sufre, la cual finalizará con el grito de “el último que apague la luz”.

También puede abrirse la puerta a unas conversaciones en el caso de que los talibanes prefieran un acuerdo que les coloque de algún modo en el poder sin tener que mantener a la población soportando los bombardeos. Los imperialistas son conocidos por haber declarado –y demostrado en Vietnam e Iraq- que están dispuestos a “destruir cualquier objetivo con tal de salvarlo”.

La cuestión importante, sin embargo, no es cuándo ni cómo abandonarán Afganistán los Estados Unidos y los aliados que le quedan, sino si los responsables del tremendo crimen serán juzgados por ello, de forma que las víctimas obtengan algo de justicia y el resto de la humanidad albergue una esperanza de que no se repita el crimen.

Es claro que no admitirán voluntariamente su responsabilidad en el desastre, que recuerdan a los citados de Vietnam e Iraq, por nombrar dos de las más notorias intervenciones imperialistas.

Además, saben que ningún tribunal va a juzgarles. En las democracias capitalistas todos somos responsables –cada uno en su medida- de las guerras de agresión.

Ahmadineyad:“Israel No Tiene el Valor” de Atacar Irán

Ahmadineyad:“Israel No Tiene el Valor” de Atacar Irán

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, descartó el domingo la posibilidad de un ataque israelí o norteamericano contra las instalaciones nucleares de la República Islámica.

“Israel no tiene el valor hacerlo. No creo que la amenaza sea seria.”

En una entrevista con el canal árabe de satélite Al Yazira, Ahmadineyad dijo: “No hay razones lógicas para que EEUU lleve a cabo una acción de este tipo. ¿Creéis que un ejército que ha sido derrotado por una pequeña fuerza en Iraq va a entrar en guerra con un gran y bien entrenado ejército como el iraní?,” señaló.

Él dijo que Washington carece de motivos para atacar Irán y no sacaría ningún beneficio de la hostilidad. “La amistad con Irán es mucho mejor que la hostilidad,” añadió.

Ahmadineyad dijo también que los estados árabes del Golfo Pérsico no permitirían el uso de las bases norteamericanas en su territorio para lanzar un ataque contra Irán. “Ellos son más inteligentes que eso,” añadió.

Él continuó diciendo que Irán estaba trabajando para producir combustible nuclear de forma independiente “porque el recibirlo de una fuente extranjera está condicionado a criterios diplomáticos.” “Existe una diferencia entre aquellos que producen y los que compran. Debemos asegurarnos de que nuestra central nuclear continúa funcionando,” añadió.

 

Al Manar

Ochenta años de avances de la democracia estadounidense

Ochenta años de avances de la democracia estadounidense

De la silla eléctrica para anarquistas al asesinato selectivo de islamistas

 

Agustín Velloso

Hay gente que cree que el sistema político de Estados Unidos, como el económico, no ha hecho sino progresar con el paso del tiempo. Este país es considerado por otros el más rico y el más democrático. El mejor indicador de lo primero es que otros reconocen su primacía, buscan ser socios suyos y están dispuestos a hacer lo que les pida.

Su mayor éxito es haber conseguido que la gente piense que es el faro de las democracias mundiales. Tanto es así que además de ejercer una enorme influencia económica, se considera el campeón de la libertad y el garante de los derechos humanos en la tierra. Este engreimiento de una nación entera lleva a que sus gobernantes designen buenos y malos por doquier y a continuación lancen cruzadas y guerras sin fin contra éstos.

En la fecha de hoy se recuerda a los activistas anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, emigrantes italianos en Estados Unidos, ejecutados en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927 tras un juicio farsa en el que fueron acusados y sentenciados por el asesinato de un pagador y un vigilante que no cometieron.

Cincuenta años después, en 1977, las autoridades revisaron el caso, concluyeron que hubo errores en el proceso y reconocieron que los ejecutados no tuvieron un juicio justo. Todo esto fue un nuevo teatro, no sólo por la tardanza y por considerar fallos lo que fue una persecución orquestada para acabar de forma ejemplarizante con la vida de dos activistas, sino porque hoy, pasados treinta años de ese reconocimiento oficial, los nuevos dirigentes del país han instaurado un sistema por el que ya no tienen que pedir perdón por crímenes similares que se están cometiendo en nombre de la democracia estadounidense.

El historiador Howard Zinn (http://howardzinn.org/), que ha reflexionado sobre este suceso y otros similares con mayor número de víctimas acontecidos en la historia de Estados Unidos, presenta a unos dirigentes sin piedad que llevan a cabo sus planes en beneficio propio y de los grandes capitalistas, en el nombre de altos ideales pero a costa de trabajadores, grupos étnicos y sociales minoritarios, opositores al gobierno y otras víctimas del sistema:

“El caso de Sacco y Vanzetti reveló, en sus condiciones más severas que las palabras nobles que se inscribieron sobre nuestros palacios de justicia, ‘Justicia Igual ante la Ley’, siempre han sido una mentira. Esos dos hombres, el vendedor ambulante de pescado y el zapatero, no podrían conseguir justicia en el sistema americano, porque la justicia no mide igual a pobres y a ricos, a nacionales o a extranjeros, al ortodoxo y al radical, al blanco y la persona de color. Y mientras la injusticia se da más sutilmente y de maneras más intrincadas hoy que en las circunstancias crudas de Sacco y Vanzetti, la esencia se mantiene igual.” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55254)

Es imposible no estar de acuerdo con Zinn. Él mismo recuerda un caso anterior que también se considera un hito de la injusticia: “¿Ha habido justicia en el sistema americano para los pobres, la persona de color, el radical? Cuando se sentenció a muerte a los ocho anarquistas de Chicago después de los altercados de Haymarket de 1886, no era porque había alguna prueba de la conexión entre ellos y la bomba arrojada en medio de la policía; no había ninguna evidencia. Era porque ellos eran líderes del movimiento anarquista en Chicago.”

Zinn, recientemente fallecido, mantendría hoy la misma valoración, ya que cien años después el periodista Mumia Abu-Jamal, dedicado a mostrar al público la violencia policial contra los grupos sociales minoritarios, fue sentenciado en 1982 a la pena capital, castigo que recurre desde el corredor de la muerte.

Afortunadamente para él, han aparecido a tiempo pruebas de su inocencia en el caso del homicidio de un policía en el que se le ha involucrado. Sin embargo, esta tregua no le ha evitado pasar encerrado 23 horas al día en una celda durante estos 28 años transcurridos, sin autorización para recibir visitas de sus familiares y con su correo personal ilegalmente abierto por las autoridades de la prisión. (Su caso en http://www.freemumia.org/)

Con la legislación antiterrorista y de seguridad nacional (Ley Patriota) en vigor por una parte y un ambiente social convenientemente manipulado a través del miedo a supuestos ataques terroristas por otro, los juicios farsa pasan a ser parte de un sistema judicial aún más viciado que anteriormente, así que los detenidos, condenados y ejecutados de hoy difícilmente pueden esperar justicia en esta vida y rectificación de errores en la futura.

Dos cuestiones llaman la atención al observar esta tendencia. Su relación con otras injusticias cometidas por Estados Unidos más allá de sus fronteras, así como la aceptación de aquellas y su efecto multiplicador en otros países.

Los vuelos secretos de secuestrados, las cárceles extraterritoriales, las torturas a prisioneros asesoradas por médicos y psicólogos, la detención durante años sin juicio y si éste llega, las sentencias con pruebas inválidas, las ejecuciones extra-judiciales y otros avances aportados por la democracia estadounidense al progreso de la humanidad, harían que Sacco y Vanzetti se sintieran afortunados de haber sufrido un calvario menor comparado con el de sus camaradas de lucha en la actualidad.

Al tiempo que se incrementa el control y la represión contra los que desafían al sistema dentro de las fronteras, se castiga sin restricciones de ninguna clase a los que se señala como enemigos de Estados Unidos. Para esto cambian la toga de jueces rectos por el uniforme de intervencionistas humanitarios y atacan a sus enemigos hasta aniquilarlos, daños colaterales –niños incluidos- al margen. En la jerga imperialista esto se denomina “devolverlos a la edad de piedra”, se supone que por comparación con la edad civilizada de los atacantes.

Lógicamente todo esto se hace en contra del sentido común, la moral e incluso la ley internacional; por eso se retuerce ésta hasta que diga lo que no dice, se adornan horrendas acciones con bellas palabras y se miente una y otra vez hasta que no queda nadie vivo ni valiente –o loco- para oponerse.

Los muertos, las violaciones de todo tipo y las mentiras son detalles menores a los ojos de los dirigentes de otros países, entre los que sobresalen los del nuestro, que se sienten tan identificados con esta nueva era de esplendor del derecho, que han colaborado en el éxito mundial del modelo democrático estadounidense.

Cuando no salen -o hacen escalas- esos vuelos desde nuestros aeropuertos, se envían soldados a colaborar en la guerra contra el terror en Afganistán y otros países; cuando no se acepta a excarcelados de Guantánamo, que permanecen aquí sin conseguir justicia ni reparaciones, sino en un limbo legal contrario a sus derechos humanos, se envía a agentes de los servicios de inteligencia a conferenciar, cooperar y estudiar con sus colegas al otro lado del Atlántico; cuando el presidente del gobierno no celebra entusiasmado el último premio Nobel de la paz regalado al Atila del siglo XXI (al parecer destacó el "interés altamente estratégico" del premio y dijo que los objetivos de Obama "son positivos para el mundo entero"), se pone a pergeñar una alianza de civilizaciones que no ha salvado la vida de un solo niño afgano, pero que le ha conseguido una foto más con el anticristo de la diplomacia mundial, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.

A la vista de lo que ocurre hoy se ve que la crueldad y el absurdo van en aumento desde los tiempos de Sacco y Vanzetti.

Zinn explica la situación de aquél momento:

“un tipógrafo llamado Andrea Salcedo que vivía en Nueva York fue secuestrado por los miembros del FBI (uso la palabra "secuestrado" para describir la detención ilegal de una persona), y retenido en la planta 14 de las oficinas del FBI del Edificio de Park Row. No le permitieron llamar a su familia, amigos, o a un abogado, y fue interrogado y agredido, según un prisionero compañero. Durante la octava semana de su encarcelamiento, el 3 de mayo de 1920, el cuerpo de Salcedo fue encontrado en el pavimento cerca del Edificio de Park Row y el FBI anunció que él se había suicidado saltando de la ventana de la habitación en que estaba custodiado. Fue dos días antes del arresto de Sacco y Vanzetti.”

Y relata la respuesta popular ante los dos asesinatos que estaban por venir:

“Miles se manifestaron, marcharon, protestaron, no sólo en Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco, sino también en Londres, París, Buenos Aires o África del Sur. No era bastante. En la noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, pero fueron mantenidos lejos de la prisión por una multitud de policía. Se arrestaron a los manifestantes. Había ametralladoras en las azoteas y grandes reflectores barriendo la escena. Una gran muchedumbre se congregó en Union Square el 23 de agosto de 1927. Después de medianoche, las luces de la prisión oscurecieron y los dos hombres fueron electrocutados.”

Así es, la manifestación de protesta de la gente no fue bastante para salvar a los dos anarquistas y lo mismo ha sucedido con los que han muerto desde entonces. Más de ochenta años y millones de crímenes después, salta a la vista por qué Sacco y Vanzetti empezaron a ir armados cuando se enteraron del fin de Salcedo y por qué las manifestaciones y las protestas no pueden contra las ametralladoras.

 

fuente: Rebelión

La recuperación del Socialismo

La recuperación del Socialismo

por E.F. Schumacher (*)

 

Tanto las consideraciones teóricas como la experiencia práctica me han llevado a la conclusión de que el socialismo es de interés solamente por sus valores no económicos y por la posibilidad que crea para la derrota de la religión de la economía. Una sociedad regida principalmente por la idolatría del enrichissez-vous, que festeja a sus millonarios como a héroes, no puede ganar nada a través de la socialización que no pudiera ganar también sin ella.

No es sorprendente que muchos socialistas en las llamadas sociedades avanzadas, que son (lo sepan o no) devotos de la religión de la economía, se estén preguntando hoy día si es que la nacionalización no está realmente fuera de lugar. Causa un montón de problemas, así que, ¿para qué preocuparse por ella? La extinción de la propiedad privada por sí misma no produce resultados espectaculares; todavía hay que trabajar por todo aquello que tiene valor con devoción y paciencia. El perseguir la viabilidad financiera, combinado con el perseguir altos objetivos sociales, produce muchos dilemas, muchas aparentes contradicciones e impone cargas muy pesadas sobre la dirección empresarial.

        Si el propósito de la nacionalización es principalmente producir un crecimiento económico más rápido, una eficacia mayor, mejor planificación, etc, es casi seguro que habrá desilusiones. La idea de conducir la economía entera sobre la base de la codicia privada, como Marx bien lo reconociera, ha mostrado una extraordinaria capacidad para transformar el mundo. 

 

“La burguesía, donde quiera haya tomado el mando, ha puesto fin a todas las relaciones feudales, patriarcales e idílicas y no ha dejado ningún otro nexo entre hombre y hombre que el desnudo interés individual…

La burguesía, por medio por medio del rápido mejoramiento del todos los instrumentos de producción, a través de los medios de comunicación inmensamente facilitados, atrae a todas las naciones, aún a las más primitivas, a la civilización”. (Manifiesto Comunista).

 

La fuerza de la idea de la empresa privada yace en su simplicidad aterradora. Sugiere que la totalidad de la vida puede ser reducida  a un aspecto: beneficios. El hombre de negocios, como individuo privado, puede estar interesado en otros aspectos de la vida, -tal vez en la bondad, la verdad y la belleza-,  pero como hombre de negocios se preocupa sólo de los beneficios. En relación a esto, la idea de la empresa privada se adecua exactamente a la idea de El Mercado, al que en un capítulo anterior, denominé “la institucionalización del individualismo y de la irresponsabilidad”. De la misma manera, se adecua perfectamente a la tendencia moderna hacia la total cuantificación, a expensas de la apreciación de las diferencias cualitativas, porque a la empresa privada no le preocupa qué es lo que produce, sino cuanto es lo que gana con la producción.

            Todas las cosas llegan a ser claras como el cristal cuando se ha reducido la realidad a uno, solamente a uno, de sus miles de aspectos. Se sabe qué es lo que hay que hacer: todo aquello que produzca beneficios. Se sabe qué es lo que hay que evitar: todo aquello que los reduzca o que arroje pérdidas. Y hay al mismo tiempo una perfecta medida para el grado de éxito o fracaso. Que nadie oscurezca el tema preguntando si es que una acción particular lleva a la riqueza o al bienestar de la sociedad, se es que conduce al enriquecimiento moral, estético o cultural. Simplemente vea si es rentable. Si la hay, elija la otra alternativa.

            No es casualidad que los hombres de negocios con éxito sean a menudo asombrosamente primitivos; viven en un mundo convertido en primitivo por un proceso de reducción.  Se adecuan a esta versión simplificada del mundo y están satisfechos con ella. Y cuando ocasionalmente el mundo real hace conocer su existencia e intenta atraer su atención sobre sus diferentes facetas, para las cuales no hay lugar en su filosofía, tienden a mostrarse impotentes y confundidos. Se sienten expuestos a peligros incalculables y a fuerzas “insanas” y abiertamente predicen el desastre general. Como resultado, sus juicios sobre acciones dictadas por una perspectiva más completa del significado y propósito de la vida generalmente no tienen ningún valor. Para ellos es una conclusión apriorística que un esquema de cosas diferente, un negocio, por ejemplo, que no esté basado  en la propiedad privada, no puede de ninguna manera tener éxito y que si tiene éxito debe haber una explicación siniestra: “explotación del consumidor”,  “subsidios escondidos”, “trabajo forzado”, “monopolio”, “liquidación de mercancías invendibles” o alguna oscura y horrible acumulación de una cuenta deudora que el futuro de pronto habrá de presentar.

            Pero esto es una digresión. Lo más importante es que la fuerza real de la teoría de la empresa privada yace en su despiadada simplificación, la cual encaja admirablemente en los modelos mentales creados por los éxitos de la ciencia. La fuerza de la ciencia también se deriva de la “reducción” de la realidad a uno u otro de sus muchos aspectos, principalmente la reducción de la calidad a la cantidad. Pero de la misma manera que la concentración prioritaria de la ciencia del siglo XIX en los aspectos mecánicos de la realidad tuvo que abandonarse porque gran parte de la realidad no se adecuaba a ella, así la prioritaria concentración de la vida de los negocios en el aspecto de lo “beneficios” ha tenido que ser modificada porque fracasó en satisfacer las necesidades reales del hombre. Fue un logro histórico de los socialistas el provocar este desarrollo, con el resultado de que la frese favorita del capitalismo ilustrado de hoy es: “Ahora somos todos socialistas”.

            Es decir, el capitalista de hoy desea negar que el objetivo final de todas sus actividades es el beneficio. El dice: “hacemos muchas cosas por nuestros empleados que no debiéramos realmente hacer, tratamos de preservar la belleza del campo, nos embarcamos en investigaciones que pueden no rendir ningún beneficio”, etc. Todos estos argumentos nos son muy familiares; algunas veces están  justificados, otras veces no.

            Lo que nos preocupa aquí es esto: la empresa privada al “viejo estilo” se ocupa simplemente de los beneficios y así logra una poderosa simplificación de objetivos y obtiene una medida perfecta del éxito o el fracaso. La empresa privada de “nuevo estilo”, por otro lado, persigue una gran variedad de objetivos, trata de considerar toda la riqueza de la vida y no meramente la cuestión del dinero y de cómo hacerlo. Por lo tanto, no logra ninguna simplificación poderosa de objetivos y no posee ninguna medida confiable de éxito o fracaso. Si es así, la empresa privada de “nuevo estilo”, organizada en grandes compañías, se diferencia de la empresa pública sólo en un aspecto: en que da un ingreso a sus accionistas sin que éstos hayan trabajado.

            Esta muy claro que los protagonistas del capitalismo no se pueden salir con la suya. No pueden decir “ahora somos todos socialistas” y sostener al mismo tiempo que el socialismo no puede funcionar de ninguna manera.

Si ellos mismos persiguen objetivos que no son los de hacer beneficios, no pueden argumentar que no se pueden administrar los medios de producción de la nación de una manera eficaz tan pronto como se permita la entrada de otras consideraciones que no sean la producción de beneficios. Si ellos pueden ingeniárselas sin el patrón de medida de los beneficios, también puede hacerlo la industria nacionalizada.

            Por otro lado, si esto es más bien una simulación y la empresa privada trabaja para un beneficio y (prácticamente) nada más, si la búsqueda de otros objetivos en realidad solamente depende de hacer beneficios y constituye simplemente su propia elección de qué hacer con algunos de los beneficios, cuanto antes se aclare será tanto mejor. En tal caso, la empresa privada todavía puede reclamar la posesión del poder de la simplicidad. Su argumento en contra de la empresa pública sería que esta última es más propensa a ser ineficaz precisamente porque intenta perseguir varios objetivos al mismo tiempo y el argumento de los socialistas en contra de la primera sería el tradicional, que no es principalmente económico, es decir, que degrada la vida por su misma simplicidad basando toda su actividad económica solamente en la codicia privada.

            Como he mencionado antes, el problema de la vida económica (y de la vida en general) es que requiere constantemente la reconciliación viva de lo contrarios, que, en estricta lógica, son irreconciliables. En macroeconomía (la dirección de sociedades enteras) es siempre necesario tener planificación y libertad, no por la vía de un compromiso débil  y sin vida, sino por un reconocimiento explícito de la legitimidad y necesidad de ambos. De la misma manera en microeconomía (la dirección de empresas individuales), es por un lado esencial que haya una responsabilidad y autoridad completa y, sin embardo, también es igualmente esencial que haya una participación libre y democrática de los trabajadores en las decisiones de la dirección. De nuevo, no se trata de mitigar la oposición de estas dos necesidades por algún compromiso que no ha de satisfacer a ninguna de ellas, sino de conseguir el reconocimiento de ambas. La exclusiva  concentración en  uno de los opuestos, digamos en la planificación, produce el estalinismo; mientras que la exclusiva concentración en el otro produce el caos. La respuesta normal a cualquiera de ellas es un movimiento de péndulo hacia el otro extremo. Sin embargo, la respuesta normal no es la única respuesta posible. Un esfuerzo intelectual generoso y magnánimo (lo opuesto a la crítica quejumbrosa y malevolente) pude permitirle a una sociedad el encontrar, al menos por un tiempo, un camino medio que concilie los opuestos sin degradar a ninguno de ellos.

            Lo mismo se aplica a la elección de los objetivos en la vida de los negocios. Uno de los opuestos (representado por la empresa privada al “viejo estilo”) es la necesidad de lo simple y lo mensurable, que es mejor satisfecha por una estricta limitación de la perspectiva al “beneficio” y nada más. El otro opuesto (representado por la concepción “idealista” de la empresa pública) es la necesidad de una humanidad total y amplia en la conducta de los negocios económicos. El primero, si es seguido exclusivamente, conduce a la total destrucción de la dignidad del hombre; el último, a una caótica ineficacia.

            No hay “soluciones finales” a esta clase de problema. Sólo hay una solución viva obtenida día a día sobre la base de un claro reconocimiento de que ambos opuestos son válidos.

            La propiedad, sea pública o privada, es un mero elemento de la estructura. No establece por sí sola los objetivos a perseguir dentro de esa estructura. Desde este punto de vista es correcto decir que la propiedad no es la cuestión decisiva. Pero es también necesario reconocer que la propiedad privada de los medios de producción está muy limitada en su libertad de elección de objetivos, porque se ve empujada a la búsqueda de beneficios y tiende a tomar un punto de vista estrecho y egoísta acerca de las cosas. La propiedad pública da completa libertad a la elección de los objetivos y puede,  por lo tanto, utilizarse para cualquier objetivo elegido. Mientras que la propiedad privada es un instrumento que por si mismo determina en gran manera los fines para los cuales puede ser empleada, la propiedad pública es un instrumento cuyos fines están indeterminados y necesitan ser elegidos conscientemente.

            Por lo tanto, no existe realmente un sólido argumento a favor de la propiedad pública si los objetivos perseguidos por la industria nacionalizada han de ser exactamente tan estrechos, tan limitados como aquellos de la producción capitalista: rentabilidad y nada más. Aquí yace el peligro real de la nacionalización en Gran Bretaña hoy día, no en ninguna ineficacia imaginada.

            La campaña de los enemigos de la nacionalización consta de dos pasos bien definidos. El primer paso es un intento de convencer al público en general y a la gente ocupada en el sector nacionalizado de que la única cosa que importa en la administración de los medios de producción, distribución e intercambio, es la rentabilidad. Que cualquier alejamiento de este patrón sagrado (y particularmente un alejamiento por parte de la industria nacionalizada) impone una carga intolerable sobre cada uno y es directamente responsable de todo lo que pueda ser equivocado en el conjunto de la economía. Esta campaña está teniendo un éxito notable. El segundo paso es sugerir que, dado que realmente no hay nada especial en la industria nacionalizada, y, por lo tanto, ninguna promesa de progreso hacia una sociedad mejor, cualquier nacionalización sería un evidente caso de inflexibilidad dogmática, un mero “fraude” organizado por políticos frustrados que no saben nada, a los que no se les puede enseñar e incapaces de la duda intelectual. Este pequeño y nítido plan tiene todas las posibilidades de salir bien si es apoyado por una política gubernamental de precios para los productos de las industrias nacionalizadas que haga virtualmente imposible que obtengan algún beneficio.

            Debe admitirse que esta estrategia, ayudada por una sistemática y sucia campaña en contra de las industrias nacionalizadas, no ha dejado de tener algún efecto en el pensamiento socialista.

            La razón de esto no es un error en la inspiración original socialista ni tampoco algún defecto en el comportamiento de la industria nacionalizada (acusaciones de tal índole son insostenibles), sino una falta de visión por parte de los mismos socialistas. Estos no se recuperarán y la nacionalización no cumplirá con su función a menos que recobren su visión.

            Lo que aquí está en juego no es ni la economía ni el nivel de vida sino la cultura y la calidad de vida. La economía y el nivel de vida también pueden ser atendidos por un sistema capitalista, moderado por un poco de planificación y por un sistema impositivo que sea redistributivo. Por ahora, sin embargo, la cultura y, generalmente, la calidad de vida, sólo pueden ser disminuidas por tal sistema.

            Los socialistas debieran insistir en usar las industrias nacionalizadas, no simplemente para competir con los capitalistas en su propio terreno (un intento en el cual pueden o no tener éxito), sino para evolucionar hacia un sistema de administración industrial más democrático y digno, hacia un empleo más humano de la máquina y una utilización más inteligente de los frutos de la ingeniosidad y el esfuerzo humanos. Si pueden hacer esto, tienen el futuro en sus manos. Si no pueden, no tienen nada que ofrecer que sea digno del sudor de los hombres libres.  

 

 

(*) E.F. Schumacher: Lo pequeño es hermoso, cap. XVII, El socialismo, pp. 219-224, ed. H. Blume, Madrid, 1982 [1º ed. inglesa 1973].

 

 

"FEMINISMO" A LA ISRAELÍ...

"FEMINISMO" A LA ISRAELÍ...

Las fotografías de una mujer soldado israelí que posa sonriente junto a prisioneros palestinos con los ojos vendados y las manos atadas provocaron gran conmoción en Israel, después de su difusión el lunes por la televisión pública.
 
La joven, Eden Abargil, publicó sus fotos junto a los detenidos que debía custodiar en su página de la red social Facebook, y la televisión pública israelí las difundió luego por la noche.

El ejército israelí denunció en un comunicado "el comportamiento vergonzoso de la soldado", y precisó que había terminado su servicio militar hace un año.

Las imágenes son tituladas: "El ejército, el mejor período de mi vida". Muestran a la mujer al lado de palestinos que tienen los ojos vendados y las manos atadas, en una base del ejército.

El director del Comité Israelí contra la Tortura, Yishai Menuchim, condenó el comportamiento de la soldado en un comunicado, y consideró que "ilustra una actitud que pasó a ser la norma y que consiste en tratar a los palestinos como objetos y no como seres humanos"

(Noticia de Agencias)

Comunicado de la Red Voltaire: Wikileaks, cortina de humo política

Comunicado de la Red Voltaire: Wikileaks, cortina de humo política

Publicado el 13 de por Diego Urioste

Comunicado de la Red Voltaire

A pedido de numerosos lectores, la Red Voltaire estima que es importante situar el debate en su verdadero contexto. La Red Voltaire denuncia por este medio una maniobra de diversión mediática y reafirma que la guerra en Afganistán es ilegal.

 

El sitio Wikileaks entregó hace varias una serie de documentos militares de carácter confidencial a tres medios de prensa (The New York Times, The Guardián y Der Spiegel) para que pudieran examinarlos antes de publicarlos.

El 25 de julio de 2010, Wikileaks publicó los 92 000 documentos originales y los tres medios de prensa ya mencionados publicaron simultáneamente sus propios artículos. Es la mayor filtración de documentos militares en toda la historia.

Estos documentos son notas utilizadas por las tropas implicadas en Afganistán. Algunas son relatos de combates, otras contienen reportes de inteligencia. Su nivel de confidencialidad no es alto (lo cual significa que han pasado por muchas manos), pero su cantidad es muy elevada (lo cual implica que son pocas las personas que tenían posibilidades de reunirlas). Su autenticidad no ha sido cuestionada. La prensa internacional y numerosos líderes del mundo entero han comentado las conclusiones de los tres medios de prensa, considerando que se trata de informaciones seguras.

Nuestros detractores esperan que la Red Voltaire se congratule por esas filtraciones y que explote esos documentos en contra de las fuerzas estadounidenses, para acusarlas de crímenes y de incompetencia. No haremos nada de eso.

Todo hace pensar que esas filtraciones han sido organizadas por un sector del aparato estadounidense que quiere imponer sus propios puntos de vistas simultáneamente con la destitución del general McChrystal por el presidente Obama. Y el hecho que este último haya detenido la realización de cualquier investigación interna destinada a identificar el origen de las filtraciones demuestra que él mismo conoce ese origen, que no desea enfrentarlo y que lo aprueba.

Los mencionados documentos no describen la realidad en el terreno sino que constituyen un testimonio del grado de autointoxicación de las fuerzas estadounidenses. Las notas de inteligencia afganas en las que se fundamentan las operaciones de las tropas de la alianza en Afganistán sólo reportan chismes tan estúpidos que uno no puede menos que preguntarse cómo es posible que tales informantes hayan sido reclutados. Resulta especialmente ridículo presentar a un oficial pakistaní de 74 años, el general retirado Hamid Gul, como el manipulador oculto de los insurgentes y único responsable del fracaso militar de la OTAN.

No nos sorprende que tres medios de prensa conocidos por su ciego alineamiento con las tesis atlantistas estén participando en una operación sicológica de diversión cuyo objetivo es criticar a un general que acaba de ser destituido para justificar las responsabilidades políticas de esta catástrofe humana.

En todo caso, es inquietante es la unanimidad de los grandes medios de prensa, que han venido repitiendo constantemente durante años las mentiras de Washington.

La guerra de Afganistán es ilegal. Independientemente de que nos resulten simpáticos o no, los insurgentes ejercen su derecho fundamental y legítimo a defender su propio país contra la ocupación extranjera. Cuando se habla de crímenes no se trata solamente de los excesos cometidos por esta o aquella unidad militar sino de todas las operaciones que se están desarrollando en ese país y de la presencia misma de tropas extranjeras

Contra la Movida Madrileña: posmodernidad a la española

Contra la Movida Madrileña: posmodernidad a la española

 

por Comité Robespierre

 

 

Sombras y miserias del movimiento contracultural que tuvo lugar en los años ochenta, financiado por el PSOE a golpe de subvención pública.

 

Con el derrumbe de la Unión Soviética y la caída de la Europa del Este, muchos vaticinaron el fin de la historia. Las ideologías habían muerto y una ola de desencanto recorrió cada rincón del planeta. Mientras los niños iraquíes saltaban en pedazos, Baudrillard se empeñaba en que la guerra del golfo no había tenido lugar. Los estadistas políticos se felicitaban y en Wall Street corría el champaña entre carcajadas y pellizcos en el trasero a las secretarias.

Teníamos razón, nuestro modelo de organización era el único viable o como se empeñaban en decir desde la socialdemocracia antiguos maoístas hoy notarios o profesores de universidad, era el menos malo de los modelos. Ahora estábamos a salvo. Ese invento llamado postmodernidad servía de coartada para rematar cualquier viso de compromiso social o ético, invento que bien podría resumirse como «una actitud más frívola de diseño, fiesta y cinismo de terciopelo que invade revistas de cultura, debates públicos y comportamientos cotidianos […] repleto de conceptos sintomáticos como repetición, exceso, detalle, fragmento, metamorfosis, inestabilidad, desorden, caos, perversión, laberinto…»[1] En realidad hoy podemos arriesgarnos a sentenciar que más allá de una actitud, una conciencia (o falsa conciencia) de una época definida o un método de análisis de la realidad, la posmodernidad no fue más que un periodo histórico concreto, un puñado de años en los que la batalla ideológica se decantó de parte de los buenos, los que creían en el mundo libre, rápido y flexible. Dicho fenómeno tiene poco de extraordinario o inusual, aunque algunos se empeñaran en que habíamos llegado a un No-punto de la Historia, a una No-Historia, o lo que es peor, a una post-historia.

Sencillamente se enmarca en la estrategia capitalista que tiene por meta última sepultar cualquier viso de alternativa a la forma de organización política y económica existente[2], en otras palabras, la posmodernidad no fue más que un modelo de propaganda en un periodo concreto que obtuvo muy buenos resultados, una acertada campaña de marketing.

En España y como suele ser costumbre, nos subimos tarde y mal al carro de lo posmoderno, salto al vacío que se percibía muy complejo tras 40 años de oscurantismo cultural y represión abierta. Lanzarse al pozo de la fragmentación y lo frívolo, zambullirse en la ciénaga nihilista del todo vale y retozar con el lema No hay alternativa sin mancharse las manos de mierda y sangre, se convertía en una difícil tarea, pero se hizo, vaya si se hizo, de la noche a la mañana además y a golpe de subvención. No existe ningún fenómeno que ilustre de forma más propicia y adecuada, el desembarco de la posmodernidad en nuestro país como fue ese engendro llamado movida madrileña. Ahora con cierta perspectiva histórica es el momento de plantearse qué fue y qué nos ofreció la tan cacareada y vanagloriada movida madrileña.

Lo primero de lo que debemos cerciorarnos al abordar dicho monstruo cultural, es que junto a la famosa transición democrática, es de los pocos hechos o periodos que gozan de una visión positiva e incuestionable por parte de los media, existe una unanimidad más que sospechosa a la hora de valorar la movida, no importa que el periodista sea de ABC o La Razón, o de El País o Público, todos la ensalzan como un periodo casi mágico y lo que es peor, necesario, circunstancia que debería habernos puesto en alerta desde hace tiempo. La movida es junto a la transición y la monarquía, uno de los mitos mejor asentados en el imaginario colectivo español, muy pocas voces se atreven a cuestionarla. Yo como soy de los malos, de los que no se creen el cuento del mundo libre, rápido y flexible, romperé una lanza.

No podemos olvidar el contexto mundial en el que se produce la movida, los pérfidos años 80, falta todavía por escribirse el ensayo perfecto que narre con exactitud el verdadero advenimiento de oscuridad que supuso la llegada de dicha década prodigiosa: Reagan, Thatcher, techno pop, heroína, postmodernidad, permanentes rizadas y laca, sida, películas de Almodóvar, video clubes, discos de Mecano, la muerte de Steve Mcqueen… En un contexto tan poco propicio para los movimientos contraculturales surge la movida, la misma que bajo mi parcial y dogmática opinión, no fue más que un puñado de grupos de lo más mediocre, de una calidad ínfima, una ceremonia del mal gusto y lo cutre, un aquelarre de inofensivo nihilismo[3] que se le metió con calzador y sin vaselina a unas masas alienadas que terminaron siéndolo un poco más cuando concluyó el proceso, tutelado de principio a fin por las instituciones. Todo ello, por mucho que algunos críticos músico/culturales a sueldo de PRISA se empeñen en tildar dicho periodo como la edad de oro de pop español.

Ver a Pedro Almodóvar (gurú incontestable de la posmodernidad española) vestido únicamente con unos dodotis talla XXL, rodeado de grotescos personajes y berreando aquello de quiero ser mamá, incitando a su bebé a prostituirse, se me antoja cualquier cosa menos [post]moderno. Eso tiene un nombre y poco tiene que ver con actitudes culturales consagradas al nihilismo y la frivolidad neoliberal, se llama esperpento y lo acuñó Valle Inclán hace muchas décadas, incluso antes de que Jean-François Lyotard escribiera su tan emblemática obra La condición posmoderna.

Que artistas como Antonio Vega y Carlos Berlanga estén considerados verdaderos genios y visionarios, debería hacernos plantearnos muchas cuestiones. Antonio Vega, por mucha heroína que se inyectase, nunca dejó de ser un letrista vulgar, sólo hay que analizar tibiamente el texto de la obra cumbre de la movida: Chica de ayer, algo que dejamos al libre albedrío del lector, nos basta con recordar la lista de grandes artistas que la han versioneado; El canto del loco, Enrique Iglesias... La brillante metáfora nunca utilizada de, tus cabellos dorados parecen el sol, pone de manifiesto la elevada profundidad de un texto quizá demasiado complejo para dinosaurios marxistas de mi condición. El diario El País publicó una encuesta entre sus críticos musicales que sitúa Chica de ayer como la mejor canción de la historia del pop español, pues oye si lo dice El País

Por su parte Carlos Berlanga y sus sintetizadores galopantes con Alaska gritando banalidades como que su novio es un zombie o aquello de terror en el súper mercado, hacían de lo posmoderno religión en nuestro país. A ello hay que añadir títulos como Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón, imperdibles en las narices, permanentes y hombreras, y el alcalde de una capital como Madrid incitando a la juventud a que se colocara, como suena.

Lo más gracioso del proceso es que, mientras a golpe de subvención se colocaba en el mapa a artistillas niños de papá (empezando por Berlanga) [hijo de un famoso director de cine] que celebraban la frivolidad más dantesca como símbolo inequívoco de una generación, en otro lugar se gestaba una verdadera revolución músico-cultural, realmente urbana, transgresora y contracultural y de corte eminentemente independiente: el rock radical vasco[4].

Grupos como Kortatu, La polla records, Eskorbuto o Barricada, daban voz a esa otra cara de la España moderna silenciada por los grandes medios; la heroína, la salvaje reconversión industrial, las aspiraciones nacionales, el terrorismo de estado, los abusos patronales, los despidos masivos.... Unos años de plomo y sangre que la movida no dibujó ni plasmó, se dedicó a ocultarlos a ritmo de sintetizador barato, retozando con unas instituciones profundamente corruptas (como se demostró no mucho más tarde) que venían de pactar la venta al mejor postor de la clase obrera en esa operación de maquillaje llamada comúnmente transición democrática, la pérfida Ana Torroja y su grupo Mecano no lo podrían haber descrito mejor: no me mires no me mires déjalo ya, que no me he puesto el maquillaje […] mira ahora mira ahora mira ahora, que ya me he puesto a la moda… Estrofa que define a la perfección la artificialidad y la trampa de la transición.

Los hechos son al menos muy interesantes: conforme la reestructuración industrial y el desempleo masivo siembran el desasosiego entre la juventud española de principios y mediados de los ochenta[5], tres fenómenos socio/culturales aparecen en la escena. Por una parte el auge –financiado a golpe de subvención pública– de la conocida Movida Madrileña, por otro lado la aparición de las macrodiscotecas y after hours que no cierran en todo el fin de semana. La famosa ruta destroy (bautizada del bakalao por los grandes medios a principios de los 90) aglutina a jóvenes de Madrid y Barcelona e incluso Sevilla o Bilbao, que acuden a la huerta valenciana a disfrutar de un fin de semana sin dormir a ritmo de anfetaminas. Por último la extensión de la heroína, a precio de saldo en el mercado por aquellos días.

Los tres fenómenos convergen al mismo tiempo en determinado contexto histórico y social, y los tres conllevan un elemento disuasorio común, las drogas. De forma perpetrada o planificada o haciendo la vista gorda, el hecho incuestionable es que la aparición y extensión de la droga como mecanismo alienante y disuasorio en nuestro país (evidentemente el individuo que consume droga no se plantea ni se moviliza por el porqué de las cosas) coincide con el periodo de mayor crecimiento de las tasas de desempleo, la expansión de la temporalidad y con la mayor y más desestabilizadora reconversión industrial que ha conocido la España moderna. No ver la relación es no querer abrir los ojos, sólo hay que empezar a encajar las piezas.

Entretener a las masas mientras nos colaban la transición

La movida madrileña no fue más que la perfecta cortina de humo, la operación de maquillaje cultural que necesitábamos ante nosotros mismos y ante el mundo, para subirnos al carro neo-liberal de los recortes, las políticas de austeridad y la entrada en la organización terrorista del Atlántico Norte. Nos empaquetaron el punk en la cola de El Corte Inglés, nos vendieron a los Sex Pistols pero se olvidaron de The Clash, primaba la provocación, pero dentro de unos límites claro. La movida no fue más que los últimos destellos, los últimos coletazos del tardo-franquismo, que tras colarnos la monarquía, Los pactos de Moncloa y una ley electoral injusta y profundamente anticomunista, quería tener a las masas entretenidas y alienadas en extremo para eso mismo, para que nadie cuestionara el proceso de maquillaje que enterraría a los trabajadores en un periodo de oscuridad y precariedad digno de las novelas de Dickens, ya lo dijo paquito, todo atado y bien atado.

La historia, aunque muchos vaticinaran su colapso, se puso de nuevo a caminar, y como el tiempo, deja a cada uno en su lugar. Sólo hay que echar un vistazo a todos aquellos gurús posmodernos y observar quién firma sus nóminas: Almodóvar se dedica (al margen de rodar nefastos filmes) a rubricar manifiestos en contra de Cuba por orden de Rosa Montero o a guardar espectral silencio respecto a la presencia de nuestras tropas en Afganistán. El rey del pollo frito (al margen de recibir merecidos pedrazos en el Viña Rock) se dedica a debatir en programas culturales como Crónicas marcianas, eso cuando no está recaudando fondos para la SGAE en conciertos benéficos, bodas o salones de peluquería. El productor de «la mejor canción de la historia del pop español» (el usurero Teddy Bautista) es curiosamente el presidente de la SGAE, una de las instituciones más odiadas por los españoles. Ana Torroja se consagra a engañar al fisco y vivir de las rentas, más de lo mismo podemos decir de Miguel Bosé, su complejo de Bowie y sus discos y giras del Papito, toda la vida cantando los mismos jodidos temas una y otra vez, lo de este chico es demencial. Alaska se entrega a su amigo Federico Jiménez Losantos y es una habitual del canal de extrema derecha Intereconomía, Loquillo hace lo propio con César Vidal, impagable la entrevista dialogando de country racista sureño, mientras el resto de músicos se dedican a lloriquear como colegiales por culpa de la piratería.

No asumen que el público prefiera ir a cualquier concierto minoritario de punk o hip hop, de la misma forma que no asumen que cualquier rapero mediocre tenga letras más elaboradas y profundas que Carlos Berlanga o Antonio Vega. Francisco Umbral (el cronista de la movida) terminó hablando de su libro en las páginas de El Mundo defendiendo a José María Aznar, de Fernando Savater mejor no hablamos y por su parte Agatha Ruiz de la Prada (la pionera de la o­nda fashionista) se casó con Pedro Jeta Ramírez [director de El Mundo].

Todas las piezas encajan, forman parte de un todo: ese mundillo progre profundamente endogámico que desde hace décadas monopoliza el mundo de la cultura española a través de las subvenciones del ministerio de cultura. Y como las casas reales, fornican entre sí para perpetuar el linaje, lo cual explica la nula capacidad intelectual de algunos y la disfunción mental de otros, pero se les acaba el chollo, internet y su oferta de cultura libre los está desbancando a patadas, no podemos más que esbozar media sonrisa nerviosa cuando se reúnen con la ministra de cultura para hacer el signo de la ceja y criminalizar el top manta. Es entonces cuando, ataviados con un bolso de Prada, millones de euros en su cuenta y su residencia en Miami o Andorra, aúllan aquello de ¡nos estamos muriendo de hambre! Y no les falta verdad, tienen hambre de flashes, de ego, de royalties, de portadas, de monopolio…

No merecen compasión alguna, eran puro simulacro burgués, estaban en nómina entonces y siguen estándolo ahora, con unas cuantas arrugas apenas estiradas por interminables sesiones de cirugía estética, momias del mundo del espectáculo (en el sentido Debordiano del término) que deambulan por el bulevar de los sueños pagados a golpe de subvención sociata. Lo que sucede es que la posmodernidad es una máscara que puede resistir el envite de trabajadores en huelga o muchas noches de anfetaminas en el Rock-ola, pero no puede resistir el paso del tiempo, el peso de la historia.


Notas:

[1] Una cultura de la fragmentación. Pastiche, relato y cuerpo en el cine y la televisión. Vicente Sánchez Biosca. Ediciones Textos Filmoteca Valencia

[2] El famoso eslogan de la inefable Margaret Thatcher «T.I.N.A.» (There is no alternative) que venía a decir algo así como: joderos porque no hay alternativa.

[3] Tan diferente del nihilismo radical de Eskorbuto y su anti-todo.

[4] Es menester recordar que no toda la movida fue un cataclismo de oscuridad, de la quema en la hoguera salvamos por supuesto los guiones de La bola de cristal ( http://www.lahaine.org/index.php?p=19129 ), Aviador dro (verdadera vanguardia musical) y a Parálisis permanente y Siniestro total, poco más.

[5] Hay que recordarle al lector que durante esos años que la movida quiso vendernos teñidos de apoliticismo y un carnaval permanente, se produjeron en España conflictos sociales de importante envergadura que desembocaron en situaciones casi pre-insurreccionales: la batalla de euskalduna, la entrada con tanquetas de la Guardia Civil en Reinosa, la marcha de los trabajadores de los Altos Hornos de Sagunto en Valencia… Luchas en las que los abusos por parte del estado y las fuerzas y cuerpos de seguridad fueron una constante, desde el empleo de munición real en las manifestaciones, a detenciones masivas y arbitrarias.

 

El pueblo de Irán está preparado para resistir

El pueblo de Irán está preparado para resistir

Basem Tajeldine / Rebelión

 

Entrevista al Embajador de la República Islámica de Irán, Dr. Abdolreza Mesri, realizada por el Analista Internacional Basem Tajeldine, en ocasión de las amenazas guerreristas US-Israelíes frente a las costas iraníes.

 

Sobre el valiente pueblo de la República Islámica de Irán se cierne una peligrosa amenaza que podría conducir a la peor catástrofe de toda la humanidad. Una impresionante flota de buques y portaaviones de guerra US-israelíes se encuentran emplazados frente a las costas de ese país amenazándolo. Mientras la comunidad internacional calla ante esta peligrosa provocación, el pueblo de Irán se prepara para lo peor. La arrogancia imperial no encuentra límites en su afán por disfrazar sus verdaderos intereses y objetivos ocultos tras las bayonetas. Los lobbies sionistas, el complejo militar industrial que sostiene la economía domestica estadounidense, el control total de las impresionantes reservas petroleras iraníes, y por ende, el control del mercado petrolero para obligar la transacción mundial en la moneda dólar ($), pero también el control del crecimiento económico de Irán y de los países de la región, particularmente de China e India, son entre otras las razones, los verdaderos fines que explican las acciones imperialistas. En la siguiente entrevista realizada al Embajador de la República Islámica de Irán, Abdolreza Mesri, trataremos sobre este y otros tópicos.

BT.- Embajador, ¿existe posibilidad de una guerra contra Irán?

Las personas en distintas ocasiones y según las fuentes de las informaciones que manejan pueden dar muchas interpretaciones acerca de los diferentes hechos que se suscitan en el mundo. Nadie puede negar el peligro de que se desate una guerra contra nuestro país. Particularmente por los últimos eventos que se vienen suscitando contra nuestro pueblo; las más recientes movilizaciones militares US-Israelíes en el Golfo Pérsico, las declaraciones de algunos voceros, etc. Pero es necesario reconocer que EEUU no se encuentra en posición de emprender una nueva aventura bélica en la región del Medio Oriente. La difícil situación que enfrentan en Iraq y en Afganistán no les permite abrir un nuevo frente de batalla en Irán. Aunque quisieran, no pueden. Aquí surgen dos preguntas que ellos, el pueblo norteamericano y su dirigencia deberían hacerse y responder. En primer lugar: ¿Cuales son los objetivos logrados por llevar sus tropas a Iraq y Afganistán? Y en segundo lugar: ¿Qué van a decir a los padres y familiares de los miles de soldados estadounidense que se han perdido sin motivos valederos? Desde la ocupación de esos territorios por las fuerzas militares estadounidenses, y de la OTAN, los daños a su población: los muertos civiles inocentes, sobre todo mujeres y niños, se han multiplicado por mil. La producción de la droga en Afganistán se ha multiplicado en más del 40% según cifras internacionales. Por supuesto, la droga producida en ese país no sólo amenaza a Irán, sino también a todo el mundo, sobre todo a Europa: su mayor mercado. Esta guerra es un fracaso total. Pero también deben saber que Irán no es Afganistán ni mucho menos Iraq. Cuando nuestra revolución apenas era un bebé nos impusieron una guerra desde Iraq apoyada por todas las potencias, e incluso por países de la región. Todos ayudaron al régimen de Saddam Hussein con logística y armas tecnológicamente avanzadas. Nosotros resistimos y logramos la victoria. Es importante que sepan que Irán en los últimos 200 años nunca ha iniciado una guerra. Pero no tengan dudas, si ellos la iniciaran hoy, quienes la terminarían no serían precisamente los EEUU ni el régimen sionista. No. Ellos no pueden iniciar una guerra y terminarla cuando quieran. Respetamos los intereses de todos en la región, pero en caso de que nos llevasen a una aventura bélica; una guerra, entonces, nosotros sí pondríamos en peligro todos sus intereses. (-Es importante señalar que por el estrecho de Ormuz circula más del 60% del petróleo producido por los países de la OPEP. En la región se encuentra ubicada toda la infraestructura necesaria para la producción y el transporte de crudo que serían seriamente afectadas de desatarse la guerra-) esto sería para ellos un costo muy difícil de soportar.

BT.- Lo cierto Embajador, es que se encuentran emplazados en el Golfo Pérsico varios buques y portaaviones de guerra preparándose para atacar a Irán en cualquier momento. Parece inminente la guerra. Más aun, por todas las noticias que circulan en los medios internacionales; por las últimas declaraciones de los responsables militares. El Comandante Fidel señalaba que, a la requisición del primer barco mercante iraní por las tropas estadounidenses y sionistas “podría desatarse una guerra de alcance impredecible”, incluso de carácter nuclear.

AM.- Esas movilizaciones militares no son nada nuevo para nosotros. En los últimos 30 años, e incluso antes de la victoria de la Revolución Islámica en Irán, hemos visto esas mismas movilizaciones militares que han pretendido intimidarnos con su arrogancia y prepotencia característica. Pero estamos preparados para enfrentar las peores de todas las situaciones. ¡No tenemos miedo! Y eso lo hemos demostrado en repetidas ocasiones en nuestra historia. Si hace unos años cuando la revolución era apenas un bebé que necesitaba de mucho cuidado, y derrotamos las pretensiones imperialistas que utilizó y armó a nuestro vecino (Iraq) contra nuestra revolución (-Se refiere a la Guerra Irán-Iraq, iniciada a un año después del triunfo de la Revolución Islámica de Irán, en 1980, apoyada por los EEUU, que duró ocho largos años, y se saldó con más de un millón de muertos distribuidos entre ambos bandos-) Hoy nuestra revolución tiene 30 años y es una joven fuerte. Estamos más preparados que antes. No tengan duda de que estamos dispuestos a enfrentar los mayores de todos los sacrificios para hacer que se respete nuestra soberanía territorial y para alcanzar el pleno desarrollo económico, científico y social de nuestro pueblo.

BT.- Imaginemos que se suscite una agresión directa por parte de las fuerzas militares US-Israelíes emplazadas en la región. ¿Cuales serian las consecuencias para toda la región y el mundo, además, como reaccionarían el pueblo y su gobierno ante ese hecho?

Lo hemos dejado muy claro. Estamos preparados para resistir la agresión. Tenemos nuestras propias provisiones. Y como es muy lógico, mientras no ocurra una agresión que sólo podrían iniciar ellos, no vamos a anunciar lo que les tenemos preparado; nuestros planes y recursos disponibles para defendernos y enfrentar a los enemigos del pueblo iraní. Pero ellos conocen en parte nuestro poder y alcance. Lo que sí podemos decirles es que, hoy en día, la guerra no sirve para nada. Por ejemplo ¿Qué lograron los sionistas en la guerra contra el pueblo de Gaza en el año 2009, o contra Líbano en el año 2006? Lo único que lograron fue fortalecer a Hizbulá, por supuesto. La resistencia libanesa y palestina tenía la fe y la moral en alto, y resistieron. Pero en nuestro caso, además de tener la fe y la moral en alto, tenemos las posibilidades para hacer frente y propinarles a los enemigos un daño insoportable. Irán cuenta con más de 20 millones de milicianos movilizados y preparados para responder. Y esa es nuestra mayor fortaleza. Pero no vamos a recomendarles esa acción. Lo que en realidad pretenden los EEUU es dar una respuesta los sionistas.

Irán se encuentra 100% preparado para la resistencia. Muchas de nuestras provisiones, armas, y planes que hemos preparado todavía no las hemos anunciado al mundo. Y esperamos que nunca tengamos que usarlas. Nosotros valoramos mucho al ser humano. Nuestra religión se fundamenta en el respeto a los seres humanos. Incluso respetamos hasta nuestros propios enemigos.

BT.- Embajador, la energía nuclear ¿Es un capricho o una necesidad para Irán?

AM.- Cuando se habla del tema de la energía nuclear quisiera aclarar algo; que nuclear no significa sólo energía sino también ciencia. Recordemos que es utilizada en el área de la medicina, la agricultura, entre otras. Además nuestro país cuenta con 70 millones de habitantes, y las precipitaciones (lluvias) son muy escasas, apenas cerca de 180 mm. al año. Entonces necesitamos una energía segura para nuestro desarrollo. Sabemos que el petróleo es un recurso no renovable y se agota en todo el mundo. También necesitamos desarrollar nuestro país y preservar el medio ambiente. Existe una Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) y un tratado para la No Proliferación de Armas Nucleares, Irán es firmante y participe de ambas instituciones.

Irán tiene más de 40 años como miembro de la AIEA. El primer reactor de Teherán fue instalado por los estadounidenses hace 35 años. La primera central nuclear fue instalada por los alemanes hace más de 30 años. Hasta el año pasado, el combustible del reactor nuclear iraní era proporcionado por esos países. Por ello no comprendemos el doble estándar de esas potencias. Es nuestro derecho y deber ser autosuficientes en materia de energía. Muy recientemente se celebró en Irán una conferencia sobre el tema de la energía nuclear. Cerca de 50 países estuvieron presentes en nuestro país. El objetivo de esa conferencia era uno, y muy claro: “energía nuclear con fines civiles para todos y bomba atómica para nadie”. Todos nos preguntamos: ¿Por qué EEUU y el régimen sionista están multiplicando sus arsenales nucleares? A quienes se les deberían condenar son a los países que sí han producido las bombas atómicas y las han utilizado contra la población civil. El imperialismo estadounidense es el único país que lo ha hecho. Por otro lado, en nuestra ideología y religión está expresamente prohibido el uso de la bomba atómica.

Irán es un país al que todas sus actividades nucleares siempre han vigilado la AIEA. Incluso sus cámaras se encuentran dentro de todas nuestras instalaciones y encendidas las 24 horas, todo el año. Son los poderes mediáticos de las cadenas sionistas quienes han estado vendiendo al mundo una mala imagen de nuestro país y de nuestros sinceros propósitos. En cambio, el régimen sionista produce bombas atómicas, no ha permitido las inspecciones de la AIEA y tampoco es firmante del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Muy por el contrario es Irán, que sí es firmante de todos esos tratados. Es importante recordar que el régimen sionista israelí es el único que ha atacado a los países vecinos de la región; ha robado sus territorios y amenaza con usar sus armas atómicas, pero nunca ha sido protestada por los EEUU ni la UE. Repetimos, Irán en más de 200 años no ha atacado a nadie, sólo hemos ofrecido nuestra ayuda para el desarrollo de los pueblos de la región.

BT.- Embajador ¿Por qué entonces las potencias del norte no aceptaron los acuerdos firmados entre Turquía-Brasil-Irán?

AM.- Todos nos hacemos esa misma pregunta. Recordemos que antes de esos acuerdos existió una comisión negociadora que se puso en contacto con Irán, eran los famosos 5 más 1, pero, contrariamente, su objetivo era no alcanzar algún acuerdo en esas negociaciones. Sin embargo, aparecieron en el escenario Turquía y Brasil, e inmediatamente se logró el acuerdo que todos conocemos. Pero tan pronto surgió este acuerdo, en la ONU se prepararon un conjunto de unas nuevas sanciones contra nuestro país. Nadie se explica qué ocurrió. Por qué el Consejo de Seguridad hizo lo que hizo. Por qué el castigo contra nuestro pueblo. En realidad esas potencias arrogantes buscan justificar sus agresiones para chantajear a nuestro pueblo.

BT.- El imperialismo tiene un plan para el Medio Oriente. Fragmentar y dividir aun más a esos pueblos y países. Pero la arrogancia imperial ha provocado un efecto contrario. ¿Existe una nueva configuración geopolítica en el Medio Oriente?

La época en que el imperialismo determinaba las políticas de otro país sometido a sus designios se está terminando. Más, yo afirmaría: ¡Se ha terminado! Los pueblos del mundo son conscientes de ello. Por supuesto, el deseo de los sionistas es llegar a ese objetivo: cambiar el mapa geopolítico del Medio Oriente, pero muy tarde entraron en cuenta de que era imposible alcanzar esos objetivos por medio de la guerra. La guerra contra Líbano en 2006 fue la mayor lección que recibieron los sionistas, y quienes les estaban resistiendo era el pueblo movilizado y unos pocos combatientes de Hizbulá dotados con armas simples frente a la “poderosa” tecnología de la que disponen los sionistas. Hizbulá logró derrotar a uno de los ejércitos más grandes y dotados del mundo, desde entonces, se derrumbó ese poder artificial y arrogante. Ahora los sionistas buscan desesperadamente reconstruir su personalidad, no me refiero a su identidad porque la identidad de los sionistas todo el mundo la conoce: es el genocidio y la agresión contra todos los pueblos de la región. La personalidad hegemónica y de superioridad en la región es lo que buscan reconstruir. Pero nunca más lo lograrán. 

BT.- ¿Por qué entonces el empeño estadounidense y sionista de agredir a Irán?

AM.- Es natural. Primero quiero resaltar que la actual posición del gobierno de los EEUU es dar una respuesta al lobby sionista. Los sionistas son muy poderosos y ejercen mucha influencia y hacen uso de su poder de chantaje dentro de ese país. Lamentamos mucho por el pueblo estadounidense que eso le esté ocurriendo; que sus autoridades estén siendo sometidas y chantajeadas por los lobbies sionistas, y que sus locuras les procuren muchos hijos y padres (soldados) que pierden la vida defendiendo intereses ajenos.

Antes de la Revolución Islámica de Irán existía un régimen títere que gobernaba en nuestro país: el Sha Reza Palavi era el mejor aliado de los EEUU e Israel en el Medio Oriente. Es importante recordar que Irán le suministraba petróleo a Israel, pero ya lo han perdido todo. Es lógico explicarse por qué ahora quieren destruir la revolución iraní. El régimen del Sha no buscaba la justicia social interna, no defendía el derecho de todos los musulmanes, no respetaba los derechos humanos, estaba alineado a los intereses del imperialismo contra todos los pueblos hermanos de la región. Hoy nosotros defendemos los derechos legítimos de todos los pueblos del mundo. Nosotros apoyamos a los pueblos hermanos de la región, y eso no lo permite el arrogante imperialismo estadounidense y el régimen sionista.

BT.- Hay muchas coincidencias entre la Revolución Bolivariana de Venezuela y la Revolución Islámica de Irán; luchamos por los derechos soberanos de nuestros pueblos, justicia social y la unión de los pueblos de la región. Cada país con su estilo. Además, compartimos un mismo enemigo: el imperialismo estadounidense y el sionismo internacional que en el fondo es uno: el capitalismo.

AM.- Así es. Antes de la Revolución Bolivariana, Venezuela se encontraba atada a los designios del imperialismo estadounidense. Sus gobiernos cedían al chantaje imperialista. Pregunto ¿Después de la muerte de Simón Bolívar, y antes de la Revolución Bolivariana, dónde están los logros alcanzado por el pueblo venezolano en tantos años de dominio imperialista? ¿Se redujeron las brechas entre pobres y ricos? No. Lo que sí obtuvieron los venezolanos fue más dependencia y subdesarrollo. De pronto ha surgido un Presidente, Chávez, de las entrañas de ese mismo pueblo. Sabemos, el proviene de los estratos sociales históricamente más explotados, y hoy Chávez se empeña en recuperar la senda bolivariana para desarrollar su país y dar justicia a su pueblo. Por ello Chávez es digno de admirar e imitar. Es lo que más temen el imperialismo y sus aliados: su ejemplo. Es natural que el imperialismo y los apátridas se opongan al Presidente Chávez, porque están perdiendo todos sus insanos intereses. En Irán ocurrió lo mismo. De allí nuestras coincidencias. Los sistemas capitalistas que oprimían a nuestros pueblos, y nuestros enemigos, son los mismos. Después de la revolución hemos dado un salto cualitativo impresionante. Hoy poseemos un desarrollo tecnológico importante y lo hemos puesto al servicio del pueblo de Venezuela. Nuestros científicos son de los más destacados del mundo. Contamos con desarrollos y descubrimientos propios. Hemos puesto satélites en el espacio y pronto enviaremos un hombre al espacio. Por todo esto representamos una amenaza para el imperialismo.

BT.- ¿Cuál es la exigencia de Irán a la comunidad internacional?

AM.- Nosotros tenemos dos definiciones de comunidad internacional. Por un lado existen 192 países del mundo que conforman a la llamada Comunidad Internacional de la ONU, reunidos en la Asamblea General (AG), pero, por otro lado, existe un llamado Consejo de Seguridad (CS) de la misma ONU conformada por 15 países de los cuales sólo 5 de ellos (EUA, Francia, Reino Unido, Rusia y China) poseen el infame derecho a veto. Esa es una estructura artificial, antidemocrática e ilegitima, que representa una ofensa para todos los pueblos del mundo. Cuando los 192 países aprueban alguna resolución en la AG que contradiga los intereses de cualquiera de los miembros del CS con derecho a veto, sólo basta con que ese país ejerza ese infame derecho para echar por la borda la mejor y más conveniente todas las resoluciones. Es una ofensa que un país tenga el derecho para echar a perder la voluntad de todos los países del mundo. Es conocido que la mayoría de los países del mundo han apoyado el derecho soberano de Irán a desarrollarse haciendo uso de la energía nuclear de forma pacifica. Es por esa razón que la infame estructura del CS debe ser modificada y anulado el poder de veto. Ya no estamos en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. En ese CS de la ONU deberían estar representados todos los países del mundo. Y ella debe estar ubicada en otro lugar, lejos de los EEUU, o rotar de lugar. Nadie quiere tener un amo.