Blogia

ANTAGONISTAS

Entrevista a Paul-Éric Blanrue, autor de "Sarkozy, Israel y los Judíos"

Entrevista a Paul-Éric Blanrue, autor de "Sarkozy, Israel y los Judíos"

 «Y, ¿a quién vemos hoy desfilar por Trocadero contra el presidente Ahmadinedjad? ¡A los mismos! Vemos a Pascal Bruckner, BHL, Alain Finkielkraut, André Glucksmann, Jack Lang. En resumen, todo el entorno pro-israelí de Sarkozy.»

«Cuando Sarkozy hacía unas declaraciones destinadas a meterse en el bolsillo a los musulmanes franceses o a los católicos , nosotros lo podíamos achacar a una demagogia puramente electoral. Pero con el envío de una fragata a aguas controladas ilegalmente por Israel, Sarkozy entraba en acción.»

«Es seguro que en los próximos años van a hacer todo lo posible para desestabilizar a este país. Israel está obsesionado con Irán. Francia hará todo lo posible para ayudar a Israel»

 

«Creo que Sarkozy se ha vuelto más pro-israelí que pro-estadounidense. Puede convertirse en el nuevo Bush.»

Silvia Cattori

Mondalisation

 

 

 

 «Si se llega a difundir en Francia, el libro de Paul-Éric Blanrue, Sarkozy, Israel y los judíos (*) hará historia. Es el primer libro que arroja luz sobre estos grupos de presión que, evidentemente, quieren actuar en la sombra aunque desde la elección de Sarkozy su influencia sea cada vez más evidente», observa el físico belga Jean Bricmont (**). Porque si bien este libro se ha distribuido en varios países y ha sido traducido a cuatro idiomas, ¡aún no se ha difundido en el propio país del autor, Francia!

Paul-Éric Blanrue, de 42 años, es un personaje franco y cautivador. Forma parte de estos historiadores que contestan la legitimidad de leyes que atentan contra la libertad de expresión, como la ley Gayssot (***), y que se rebelan justamente contra la intoxicación y la desinformación mediática y política.


Silvia Cattori: Su libro Sarkozy, Israel y los judíos permite comprender en qué son peligrosos para la soberanía nacional los vínculos tejidos entre Nicolas Sarkozy y las diferentes redes sionistas en Francia y en el mundo. Vínculos que, evidentemente, llevan al Estado judío de Israel, el corazón del problema. ¿Qué acontecimiento en concreto le llevó a usted a escribir este libro a toda prisa?

Paul-Éric Blanrue: Lo que hizo reaccionar fue que después de la carnicería del ejército israelí en Gaza la Francia de Sarkozy envió la fragata Germinal [1] para impedir la transferencia de armas a los palestinos asediados. Esta noticia me llenó de indignación porque era un acto político en favor de Israel muy claro por parte de  Francia. En mi opinión, era un acto tanto más grave cuanto Estados Unidos no había tomado partido.

A partir de ese momento "Sarkozy, Israel y los judíos" empezó a existir verdaderamente, con lo que ocurrió en Gaza. Me escandalizó la manera cómo Francia reaccionó ante esta masacre, masacre de la que hablaron Bernard Kouchner y las personas cercanas a Sarkozy y sobre la que Bernard-Henry Lévy (BHL) disertó en Le Point.

Traté entonces de demostrar las conexiones que había, a pesar de una reserva superficial, entre BHL y varios personajes que se dicen de izquierda. Demostrar que había una verdadera coalición entre el mundo intelectual parisino, esta intelligentsia decrépita, y la política pro-israelí de Sarkozy, y que era muy grave.

Dicho esto, soy un observador de lo político. El año pasado, cuando estaba redactando un librito sobre el matrimonio de Sarkozy [2] ya había acumulado muchas informaciones. Había seguido su campaña electoral; había señalado como gracias a Henri Guaino [3] Sarkozy había logrado hacerse pasar por un «gaullista». Unas veces era liberal en su discurso, otras muy proteccionista. La pregunta era, ¿cuál iba a ser el resultado?

A continuación constaté que la estrategia abiertamente pro-israelí de Sarkozy no había sido sólo una táctica para resultar elegido, sino que continuaba ateniéndose a ella. Los resultados están ahí. Hoy vemos que se aferra a ella y que es incluso más pro-israelí de lo que lo era  George W. Bush.

¿Qué vimos el mes de enero de 2009? Alain Finkielkraut fue condecorado con la Legión de Honor [4]. Y en abril le tocó a André Glucksmann. ¡Y todo ello era lógico, respondía a una lógica increíble! Y, ¿a quién vemos hoy desfilar por Trocadero contra el presidente Ahmadinedjad? ¡A los mismos! Vemos a Pascal Bruckner, BHL, Alain Finkielkraut, André Glucksmann, Jack Lang. En resumen, todo el entorno pro-israelí de Sarkozy.

Silvia Cattori: ¿BHL no pertenecía al entorno de Ségolène Royal?

Paul-Éric Blanrue: BHL formó parte del entorno de Ségolène Royal durante la campaña electoral pero no por mucho tiempo. La red pro-israelí no debe de considerarla suficientemente sionista [5]. Es una de las pocas personalidades políticas que expresó sus reservas sobre la cena [anual] del CRIF.

Silvia Cattori: En usted se percibe un viento de libertad, una energía completamente juvenil, una fuerza, una seriedad. Es fascinante. Así pues, ¿lo que le llevó a reaccionar fue este alineamiento de Francia con la política de un país que predica la guerra contra sus vecinos árabes y contra el Islam? Es decir, sin esta alianza entre la Francia de Sarkozy e Israel ¿Sarkozy, Israel y los judíos nunca habría visto la luz?

Paul-Éric Blanrue: En efecto. Lo que me llevó a reaccionar fue el envío por parte de Sarkozy de esta fragata destinada a impedir que la resistencia palestina recibiera armas. Esta decisión me pareció grave porque aquí ya no estábamos simplemente en el discurso.

Bajo la presidencia de Jacques Chirac Francia nunca habría actuado de esta manera. Ni bajo la presidencia de François Mitterrand. Ni aunque con este último las cosas fueran más complejas.

Cuando Sarkozy hacía unas declaraciones destinadas a meterse en el bolsillo a los musulmanes franceses o a los católicos [6], nosotros lo podíamos achacar a una demagogia puramente electoral. Pero con el envío de una fragata a aguas controladas ilegalmente por Israel, Sarkozy entraba en acción.

Ya en 2006, durante la agresión israelí contra Líbano, Sarkozy (entonces ministro) había tomado un claro partido pro-israelí al preguntar a Zeev Boïm, ministro israelí que estaba de visita en París, «cuánto tiempo» necesitaba «para terminar el trabajo». Pero entonces no emprendió ninguna acción concreta, sólo esa sorprendente toma de partido.

Silvia Cattori: Usted ha logrado hacer accesible a un público amplio una realidad muy compleja. Se comprende que el año 2007 marca un momento crucial con la llegada de Sarkozy al Eliseo. Es el final del régimen «gaullista». ¡Francia ya no será nunca más esa nación única a ojos del mundo! Se acabaron las resistencias a las presiones del las redes pro-israelíes. Usted lucha contra un tabú. Personalidades visibles que en el pasado osaron infringirlo lo pagaron caro. Pienso en Raymond Barre, Dieudonné,  Tariq Ramadan, Guigue [7]. ¿Los tiempos son hoy más propicios? ¿No ha pensado usted que camina sobre un campo sembrado de prohibiciones?

Paul-Éric Blanrue: No me he planteado saber si es peligroso o no. Si me lo planteara, creo que no haría nada, me quedaría en casa mirando la televisión y comiendo patatas fritas. Ésta nunca ha sido mi manera de pensar ni de actuar. No puedo vivir sin decir lo que pienso. Creo que hay en mí una forma de energía o de reivindicación de libertad, como Fanfan-la-Tulipe: un lado mosquetero. No soporto la injusticia ni la imposición ni la prohibición de expresarse. ¡Esta prohibición es algo espantoso!

Es muy grave cuando ya no se tiene derecho a expresarse. Entonces, cuando se vive en un país en el que la palabra «Libertad» está inscrita en el frontón de todos los monumentos, creo que, cuando menos, hay que levantarse. Creo en la virtud del ejemplo de la persona que parte al combate, «sin miedo y sin reproches». Un lado caballero Bayard. Pero no quiero compararme a estos personajes porque, de todos modos, lo único que hago es escribir. Soy un escritor, no voy al combate con un fusil. Mi fusil es mi pluma. Por lo tanto, lo que hago es tratar de ser eficaz en mi dominio.

Además, no soy en absoluto partidario de la guerra; al contrario, este libro es un libro  pacífico o eso espero, en todo caso. Llama a la calma y a la razón a estos representantes de la comunidad judía, como el Consejo Representativo de las Instituciones Judías (CRIF), que no confundo con el conjunto de la comunidad judía. Les digo que no les interesa aumentar la tensión.

Por lo demás, se presta demasiada atención a estas redes pro-israelíes francesas. Es cierto que tienen mucha influencia, sobre todo hoy que han llegado al poder gracias a  su hombre incondicional, gracias a Sarkozy. Pero creo que en realidad son muy débiles y están muy divididos. En el seno del CRIF hay enormes tensiones. Su ex-presidente, Théo Klein, ha sido calificado de terrorista por uno de sus sucesores. Además, basta con escuchar Radio J o Radio Shalom – las escuchaba todas las noches cuando escribía el libro – para comprender la dimensión de las disensiones internas.

Los pro-israelíes se sienten fuertes porque algunos de ellos ocupan puestos altos. Un diputado de cada seis pertenece al Grupo de Amistad Francia- Israel. Han logrado que el poder político acuda cada año a la cena del CRIF. Pero al presidente Sarkozy nada le obligaba a acudir. Bastaría con que la clase política dijera al CRIF «no acudiremos a su cena anual» para que esta influencia cayera. Han llegado a la cumbre de su poder  y lo único que pueden hacer es caer.

Silvia Cattori: Usted muestra todo esto en perspectiva. En este sentido sus reflexiones abren una brecha. Pueden llevar a quienes le leen a rechazar este clima de intimidación y de miedo creado por el CRIF y compañía. Usted afirma: «He hecho todo lo posible para que este libro pueda ser una base de discusión razonable entre dos campos opuestos en todo. Es necesario que la situación se desbloquee…». ¿Qué posibilidades hay de salir de este bloqueo y cómo ve usted estos dos campos?

Paul-Éric Blanrue: Creo que «los judíos» de Francia – no hablo de sus representantes, sino de todos los judíos en tanto que pertenecientes a la religión judía  - tomarán un día conciencia del hecho de que el CRIF los manipula, de que el CRIF, que pretende representarlos, no los representa en absoluto. Y que ello da una muy mala imagen. Dentro del CRIF hay personas que no soportan esta situación. Ayer conocí a un periodista de un periódico suizo y de un semanario francés que me dijo:   «No te puedo entrevistar porque mi redacción no lo permitiría, pero estoy completamente de acuerdo con lo que dices; estoy escandalizado con lo que les pasa a los palestinos y no estoy de acuerdo con el hecho de que el CRIF hable en mi nombre».

Por eso hablo de «los judíos», porque creo que en este momento pueden actuar, ser una de las fuentes de salvación. Como decía Léon Bloy: «¡la salvación por los judíos!». En otras palabras, a lo largo de la historia con frecuencia [los judíos] han tenido caracteres, personajes que han sobresalido. No soy en absoluto religioso, pero si se observa el cristianismo, es una rama que rompió con el judaísmo para hacer algo completamente diferente, una obra civilizadora con visión universal. Ha habido personalidades eminentes que rompieron con las sinagogas, como Spinoza; en otro dominio, el propio Karl Marx rompió con su medio. Espero que surjan personalidades y contesten el poder del CRIF. Apelo a ellos porque, precisamente, si las personas que no son de confesión judía se empeñan en llevar a cabo campañas, por ejemplo, contra la existencia de la ley Gayssot o contra las prerrogativas del  CRIF, o contra la cena que éste organiza, serán marginadas y acusadas de antisemitismo, y, por consiguiente, completamente descalificadas, en todo caso a ojos de los medios de comunicación.

Silvia Cattori: Usted dice «los judíos» como si se tratara de una etnia, como si se tratara de un pueblo, cuando se trata de una religión. Entonces, ¿por qué no decir «las personas  de confesión judía»?

Paul-Éric Blanrue: Estoy completamente de acuerdo con usted. «Judío» es en primer lugar y ante todo una religión. Debido al sionismo algunas personas, como Moses Hess o Theodor Herzl, empezaron a hablar de pueblo, de etnia o de raza judía. Evidentemente, esto es una aberración total. Shlomo Sand lo ha demostrado muy bien  [8]; hubo una fabricación que es absolutamente desastrosa porque confunde dos cosas: una religión milenaria y una ideología política destinada a existir al lado de la primera, incluso a reemplazarla, algo que han comprendido muy bien algunos rabinos que se oponen al sionismo desde su origen.

Silvia Cattori: ¿Esta confusión no sirve a un objetivo ideológico muy preciso?

Paul-Éric Blanrue: Si, el objetivo es muy claro. En primer lugar diría que el objetivo principal del CRIF hoy es aprovecharse de este término «judío», de la asimilación entre pueblo y religión. En particular estoy pensando en la campaña que llevan a  cabo en este momento para que se apruebe la ley llamada «Ley Martin Luther King». El objetivo de esta ley, que está en gestación, es asimilar legalmente el antisionismo al antisemitismo. Si se aprueba esta ley querrá decir que en Francia el antisionismo será considerado delito. Criticar a Israel podrá llevarle a la cárcel. Es muy grave. La Unión de Empresarios Judíos de Francia (UPJF, por sus siglas en francés) es quien apoya este proyecto de ley transmitido a todos los diputados franceses. Es el sindicato sionista más fuerte de Francia (digo fuerte en todo el sentido del término). La UPJF eligió a Sarkozy «político del año» en 2006, un año antes de las presidenciales.

Silvia Cattori: Que yo sepa, antes que usted ningún autor había tratado en Francia, ni siquiera en Europa, esta cuestión de las redes pro-israelíes. Usted demuestra cómo unas personalidades políticas muy bien situadas hacen pasar los intereses de Israel o de Estados Unidos ¡por delante de los de su propio país! Se ve cómo Sarkozy llega a  echar abajo los valores de la República Francesa. Y eso supone una doble sumisión. Todo ello es de una gravedad extrema. Y una se dice extrañada: ¿cómo es posible que antes que usted no haya habido nadie, ni siquiera en la oposición, que denuncie estos desmanes?

Paul-Éric Blanrue: No ha habido nadie porque la gente en general está aterrorizada, moral, mental y profesionalmente. No por casualidad mi editor es belga. Al menos él no puede padecer las iras de Sarkozy. Estas iras pueden ser múltiples: pueden ir desde la rectificación impositiva a ser citado por la policía, a la retención judicial y la pérdida de trabajo.

Silvia Cattori: ¿No teme usted estas iras?

Paul-Éric Blanrue: No, no las temo. No, no temo nada. Si fuera necesario me iría a escribir al extranjero. Si me tengo que ir, me iré. Si me tengo que exiliar, me exiliaré, no es grave. Me gano la vida escribiendo. Puedo escribir en cualquier parte, incluso en el desierto. Es importante que este libro se difunda en Francia. Está en todas las librerías belgas. Se va a publicar en Canadá. Se venderá en Oriente Medio, en América de sur, en los países anglosajones. ¿Por qué no lo iban a tener los franceses?

Silvia Cattori: Usted lo presenta muy bien. Sarkozy siempre ha dejado entender lo que él proyectaba realizar, muy inquietante. Nunca ha ocultado que iba a poner a Israel en el centro de todo y a Francia al servicio del proyecto unipolar de Estados Unidos. Mucho antes de ser candidato dejó entrever que se consagraría a hacer  presión a favor de Israel, que los objetivos designados por Israel – las fuerzas de resistencia anticolonial de Hamás, de Hizbolá, los Hermanos Musulmanes que se oponen al régimen dictatorial de Mubarak, Irán – iba a ser también sus objetivos prioritarios. ¡Curiosamente, esto nunca hizo reaccionar a sus oponentes! Recuerdo que Nicolas Dupont-Aignan tuvo la honradez de decir en 2007: «Nos encontramos en vísperas de un cambio profundo de la política exterior de Francia si Nicolas Sarkozy o Ségolène Royal son elegidos» [9]. ¿Está usted de acuerdo con esta simetría entre los dos grandes partidos?

Paul-Éric Blanrue: Nicolas Dupont-Aignan tenía razón. Si hubiera resultado elegida, Ségolène Royal no habría gobernado sola. Es cierto que no tiene la misma visión de Oriente Medio que Sarkozy, la considero mucho más prudente. En cambio, habría estado rodeada de consejeros, de ministros que sí están vinculados a la red pro-israelí. ¿Habría tenido la fuerza, la inteligencia, la cultura suficientes para resistir a su presión? No estoy seguro. No hay que olvidar que Bernard Kouchner estaba en el Partido Socialista. Ségolène Royal probablemente lo habría nombrado jefe de la diplomacia exterior.

Usted vio el clamor de protesta cuando Sarkozy – una vez más muy agudo, muy astuto – había dejado creer que dudaba entre Védrine y Kouchner. El nombre de Hubert Védrine enseguida suscitó protestas en Jerusalén. El Jerusalem Post publicó un titular «Estamos sobrecogidos». Un periodista francés de la televisión BFM, que estaba allí, informaba entonces que Kouchner era considerado [en Israel] más «israeló-compatible que Hubert Védrine».

Silvia Cattori: Por lo tanto, ¿lo que prima no es la tendencia de izquierda o de derecha, sino el hecho de que tal político se identifique claramente como sionista?

Paul-Éric Blanrue: Exactamente. Las redes pro-israelíes habían apostado desde hacía mucho tiempo por Sarkozy, pero no pusieron todos los huevos en el mismo cesto. En todos los partidos tienen personas que los orientan: Strauss-Kahn y Sarkozy, tanto monta, monta tanto. Ésta es la razón por la que Sarkozy, hoy «rey de los sionistas», consigue corromper a los socialistas o a los centristas. La interpretación del gobierno es que es sionista y que la mayoría de las personas que él nombra, incluido últimamente Frédéric Mitterrand, son amigos sin complejos de Israel.

Silvia Cattori: ¿Pueden también mostrarse pro-israelíes por oportunismo?

Paul-Éric Blanrue: ¡No he sondeado las entrañas de Sarkozy y de todo su entorno en relación a esta cuestión! Creo que Sarkozy actúa más por oportunismo que por tradición familiar. Una anécdota divertida, hace poco me encontré en la plaza Péreire, cerca de los Campos Elíseos, con Patrick Buisson, un hombre brillante, uno de los consejeros de Sarkozy durante las presidenciales. Sarkozy tenía la opción de captar los votos del centro o los de extrema derecha, es decir, los votos de Le Pen. Y Patrick Buisson, que viene él mismo de la «derecha nacional» (tenía una función importante en el semanario Minute) le aconsejó pescar los votos de Le Pen. Lo único era que para obtener los votos de Le Pen había que tener un poco el discurso de Le Pen sobre los emigrantes, los banlieues; ¡hablando de «limpiarlos con chorros de agua a presión» Sarkozy iba aún más lejos que  Le Pen! Pero, ¿cómo hacer para que no se le considerara racista y para que no hubiera una campaña contra él en toda la prensa francesa que los asimila a Le Pen? Pues bien, muy sencillo: se presenta como sionista. En otras palabras, tiene de su parte a, por ejemplo, la LICRA (Liga Contra el Racismo y el Antisemitismo), cuyo presidente es Patrick Gaubert, uno de sus mejores amigos y también él un militante sionista. ¿Lo ve?

Envié mi libro a Patrick Buisson; cuando leyó el título, me dijo: «Pero, como usted sabe, Nicolas Sarkozy no se siente especialmente judío, se siente inmigrante húngaro». Le respondí: «Eso es exactamente lo que yo digo, es por oportunismo, por demagogia o, en todo caso, por interés político por lo que ha ido hacia el lobby pro-israelí, estadounidense en primer lugar, para después ir de gira a Israel y presentarse como valor refugio de los sionistas franceses». Añadí que, evidentemente, como apoyaba a Israel, esperaba a cambio el apoyo de Israel. Y entonces Buisson me dijo:  «Ah, desde luego, es verdad que apoya a Israel, no se puede decir lo contrario». Lo decía en un tono casi desengañado, semi-irónico.

Silvia Cattori: ¿No ha habido reacciones judiciales? En 2003 el simple sketch del humorista Dieudonné desencadenó por mucho menos toda una avalancha de procesos. El Estado se mezcló en ello, lo que provocó que Dieudonné fuera perseguido por una infinidad de tribunales. ¿El antisemitismo demasiado desvirtuado ya no es un argumento que se sostenga? Su abogado, John Bastardi Daumont, ha calificado la negativa del medio editorial francés a difundir su libro de «censura por el vacío» [10]. ¿No es eso una señal de que los derechos fundamentales están amenazados en Francia? ¿Se puede hablar de censura política?

Paul-Éric Blanrue: El excelente y muy valiente John Bastardi Daumont, que lucha con ardor a mi lado, ha dado con el término justo. Pero, cuidado, mi libro no está prohibido; en sentido legal, no puedo hablar de censura política. No conozco la razón exacta por la que no se ha difundido. Dicho esto, mi libro es muy ponderado, no es en absoluto un panfleto, ofrezco 500 referencias. Por lo tanto, sigue siendo extraño que no se difunda en Francia. Pero sobre todo deberían haber hablado de ello los periodistas franceses, deberían haberse dicho: «¡Vaya, un libro que habla de Sarkozy y que no se difunde, qué raro!». Ahora bien, ni un periodista francés ha dicho una palabra, mientras que el año pasado, cuando publiqué dos libros - Carla et Nicolas, Chronique d’une liaison dangereuse y Jérôme Kerviel seul contre tous [Carla y Nicolas, una relación peligrosa y Jérôme Kerviel, solo contra todos]- tuve cobertura mediática una muy amplia.

Se ha querido hacer un silencio total sobre mi libro. Lo que ellos no saben es que mi libro va ya por la segunda edición. He introducido correcciones, mi abogado añadirá un prefacio en el que explicará con detalle el concepto de censura por el vacío. Estamos sobre el buen camino para encontrar quien lo difunda en Francia. El libro se ha traducido al inglés, español y árabe.

En cuanto a la acusación, falsa, de antisemitismo, ya no surte efecto en absoluto  frente a las personas que no lo son, particularmente entre la generación joven. Es un argumento demasiado desfasado, que se ha utilizado demasiado. En internet los jóvenes han encontrado un pequeño reclamo para burlarse de las personas que utilizan este argumento, son los «puntos Godwin »… Es como un comodín; se dice: «¡Has utilizado el argumento de Hitler, has perdido, estás eliminado automáticamente del debate!»

Se ha visto con el libro de Pierre Péan sobre Kouchner [11]. Eso no ha funcionado. Este argumento no funciona. No tengo complejo en absoluto y apelo a los franceses a que hagan lo mismo.

Silvia Cattori: ¿Se esperaba usted este ostracismo humillante?

Paul-Éric Blanrue: ¡No es en absoluto humillante! ¡Al contrario, es un honor! Demuestra que verdaderamente ha acertado en el corazón del objetivo.

Silvia Cattori: Ha dicho que no tiene miedo de nada. Sin embrago, he notado que las personas que le leen y que le aprecian tienen miedo por usted. Le consideran «valiente». Esto hace pensar que hacen falta agallas para hablar de Israel y de quienes legitiman sus crímenes. Usted habla de una realidad muy inquietante, hecha de manipulaciones y de imposturas cuyo objetivo maquiavélico ¿no es acaso preparar la próxima guerra? ¡Esto le honra, pero también le expone!

Paul-Éric Blanrue: Se aprecia este libro porque viene a confirmar lo que la gente presentía, comprendía, pero no se atrevía o no podía hacer explícito por falta de información. Por lo que se refiere a la próxima guerra, efectivamente creo que Israel se cree obligado, para sobrevivir, a mantener un permanente clima belicoso. En Israel también hay divisiones. De hecho, lo que les permite asegurar su cohesión es la designación de un enemigo común, ayer Sadam, hoy Ahmadinedjad.

Silvia Cattori: El fracaso de la política del «Gran Oriente Medio» de Bush, el descrédito y debilitamiento de Estados Unidos son un tema que preocupa a las autoridades israelíes. ¿No ha llegado Sarkozy en el momento justo, como un milagro para Tel Aviv?

Paul-Éric Blanrue: Un milagro, sin embargo, que se preparaba desde hacía mucho tiempo. Desde la segunda Intifada, en 2000, apostaron por Sarkozy, el caballo apropiado; y él ha visto todo el interés político que podía obtener de ello.

Era un toma y daca. Sarkozy se dijo: voy a ser llevado al poder gracias a las redes; y los estados mayores israelíes se dijeron: una vez que nuestros amigos lleguen al poder va a venir a parar a nuestras manos otro país para apoyar el eje Israel- Estados Unidos.

Por ahora han ganado completamente. El único problema es que Sarkozy no había previsto lo que iba a decir Obama. Se pensaba que Obama iba a ser un buen pro-israelí, un buen sionista con Emanuel Rahm a su lado.

Una vez dicho esto, cuidado, puede ser que Sarkozy sea como la persona que orienta a Washington, que sea quien va más lejos que la administración Obama para tantear el terreno.

Silvia Cattori: ¡Lo acabamos de verificar con Irán! Ahí donde unos dirigentes un poco sensatos, como Obama, han permanecido de entrada muy prudentes, reservados, los pro-israelíes, esta red sionista a la que usted ha identificado muy bien, les han obligado a bailar a su son. ¿No quedó Sarkozy en ridículo convocando a dos diplomáticos iraníes? ¿Quería hacer olvidar lo que es el meollo del problema:  Palestina?

Paul-Éric Blanrue: Sí, por supuesto. Es una operación de distracción en relación a los excesos del ejército israelí en Palestina. Los mismos que justificaron Gaza son quienes quieren desfilar contra Irán. Sarkozy es ridículo pero, por el momento, los franceses no se dan cuenta. Por el momento, yo soy el niño del cuento de Andersen que dice «el rey está desnudo». Es un poco mi estatuto; todo el mundo ve que es obsesivamente pro-israelí, pero nadie se atreve a decirlo .

Silvia Cattori: ¿Siguen estando sobre la mesa los planes de guerra contra Irán de   Sarkozy – Kouchner?

Paul-Éric Blanrue: Es seguro que en los próximos años van a hacer todo lo posible para desestabilizar a este país. Israel está obsesionado con Irán. Francia hará todo lo posible para ayudar a Israel. Pero creo que con Irán han dado con un hueso duro de roer. Algunos han tratado de desestabilizar Irán desde el interior y no lo han logrado. No lo lograrán. Puede haber una guerra. Pero creo que Estados Unidos no atacará a Irán. Tienen otras muchas posibilidades para desestabilizar Irán.

Silvia Cattori: Esta empresa de la red pro-israelí en Francia se ha acentuado en el momento en que en Estados Unidos los neoconservadores habían perdido su brío. También en el momento en que Bush, el aliado de Israel, se tambaleaba. ¿No se ha esforzado Sarkozy en sacar a Israel de ese mal paso? ¿No se considera el jefe de las redes neoconservadoras pro-israelíes en el mundo?

Paul-Éric Blanrue: Es una buena definición. Se ha convertido en el sustituto Bush. Tengo la impresión de que la estrategia israelí es una estrategia de huida desesperada hacia delante; veo que los pueblos de todo el mundo se revelan. Acuérdese de la conferencia de «Durban II» [12]. Los sionistas se prepararon durante tres o cuatro años para desestabilizarla. No lo lograron.

El día en que Estados Unidos comprenda que Israel le es perjudicial, que es una amenaza, será el final del apoyo financiero y militar. Si cortan los fondos, ¿que va a ser de Israel? ¡Francia no puede apoyar financieramente el esfuerzo militar de Israel!

Silvia Cattori: ¿No ha situado el acuerdo militar firmado entre Francia y el Emirato de Abu Dhabi, cuando Sarkozy inauguró una base militar, a Francia en la vanguardia de un posible conflicto con Irán?

Paul-Éric Blanrue: Este es exactamente el tema de mi libro. Sarkozy pone la presión en Irán porque es un país que en el plano geoestratégico no está controlado por Estados Unidos. Unida a estas razones está la cuestión metafísico-política de Israel, el cual tiene sus propios intereses. Creo que Sarkozy se ha vuelto más pro-israelí que pro-estadounidense. Puede convertirse en el nuevo Bush.

Sarkozy nos arrastra a una carrera desenfrenada hacia la guerra.

Me gustaría que ahora se pusieran sobre la mesa las cuestiones más graves que planteo en Sarkozy, Israel y los judíos, que se pudieran discutir con los responsables políticos. ¡Y que nos expliquen a dónde vamos ahora que Francia apoya a Israel! Acuérdese de que Kouchner había proclamado en 2007 que la alternativa «es la guerra».

Israel y sus amigos están persuadidos de que la guerra les permite existir. No pueden existir sin ello. Si no se mueven se degradan, pierden toda la fuerza. Están obligados a estar siempre en posición de ataque. Si están en la menor posición defensiva para Israel, pierden. Tienen que atacar en permanencia. Por eso perderán.

Silvia Cattori: Sin Bernard Kouchner, sin su diplomacia brutal, violenta, sin su barniz «socialista», ¿habría logrado Sarkozy hacer tragar a los franceses esta sumisión total a Israel y esta formidable animosidad frente a todos los Estados que representan un obstáculo para el proyecto atlantista, Tel Aviv – París – Estados Unidos?

Paul-Éric Blanrue: Los franceses se desentienden de la política exterior. Sin Kouchner, hubiera habido otra persona y habría pasado lo mismo. Sarkozy ha sido programado para cumplir un programa preciso: lo ha hecho. Si dejara de dar fuertes señales de adhesión a Israel es probable que las redes que le ayudaron a acceder al poder lo abandonaran. No tiene interés alguno en decepcionarlos. Así pues, va a seguir puesto que está claro que quiere ser reelegido en 2012.

Silvia Cattori: Por tanto, ¿adquiere todo su sentido la denominación de « Sarkozy el israelí»?

Paul-Éric Blanrue: Como usted sabe yo no fui el primero en llamarle «Sarkozy el israelí», fueron algunos de los círculos israelíes.

Silvia Cattori: En conclusión, la política de Sarkozy puede tener graves consecuencias sobre la política interior, si se aprobara la «Ley Martin Luther King». Y en el plano exterior, cuando la independencia de decisión de Francia ya se ha visto comprometida por su vuelta al mando integrado de la OTAN , el alineamiento de Sarkozy con Tel Aviv lleva a Francia por un camino peligroso: a convertirse en cómplice de estas operaciones criminales de desestabilización emprendidas por el   Mossad para asegurar – como usted ha dicho – el «permanente clima belicoso que Israel necesita para sobrevivir». Es decir, a favorecer que se desencadenen nuevas guerras. ¿No es esto lo más grave?

Paul-Éric Blanrue: En Francia Sarkozy dirige todo o, en todo caso, trata de hacerlo porque en realidad sus medios de acción están limitados por la crisis, por Europa, etc. Gesticula mucho. Se le oye todos los días, o casi todos, en la televisión, como si fuera una locutora. Pero incluso si sus medios de acción no son tan importantes como algunos temen, todavía tiene capacidad para arrastrarnos a una nueva guerra porque ¡sigue siendo el jefe de los ejércitos! Mi libro da la alarma en ese plano. Quiero informar a los franceses de los riesgos que corre nuestro país. Cuanto más apoya Francia a Israel, más peligro corremos de entrar un día en guerra a su lado, en Líbano, en Irán o en otra parte. ¡Pero para que se me oiga haría falta que mi libro fuera difundido en mi propio país! Algunos días me pregunto a dónde ha ido Francia. Afortunadamente soy optimista por naturaleza. Y como historiador sé que ningún combate se pierde de antemano, sobre todo en nuestro país, a veces lento en comprender, pero cabezota.

Notas:
(*) «Sarkozy, Israël et les juifs», Editorial Marco Pietteur, 2009 (sin distribuir en librerías en Francia, venta exclusivamente por correspondencia ).
http://www.oserdire.com/

(**) Figura del movimiento anti-imperialista, Jean Bricmont es profesor de física teórica en la Universidad de Louvain (Bélgica).
Ha publicado sobre todo «Impérialisme humanitaire. Droits de l’homme, droit d’ingérence, droit du plus fort», (Editorial Aden, 2005).

(***) N. de la t: La «Ley Gayssot» es el nombre con el que se conoce la ley francesa 90-615 del 13 de julio de 1990 presentada por el diputado francés del mismo nombre y que «tiende a reprimir toda intención racista, antisemita o xenófoba» o la parte de esta ley que introduce un «artículo 24 bis» en la ley de prensa. Es ley no innova ya que se limita a recordar la ley del 1 de julio de 1972 relativa a la lucha contra el racismo.

[1] « La France participera au Blocus de Gaza», sindibad.fr, 24 de febrero de 2009.

[2] Carla et Nicolas: Chronique d’une liaison dangereuse, (con Chris Laffaille).
Scali, 2008.

[3] Y Henri Guaino es, desde el 16 de mayo de 2007, consejero especial de Nicolas Sarkozy y autor de todos sus discursos.

[4] Nombrado por Sarkozy oficial de la Legión de Honor el 1 de enero de 2009.

[5] Véase:
http://www.dailymotion.com/video/x81hoi_lorsque-le-lobby-juif-francais-parl_news

[6] Visita oficial al Papa en diciembre de 2007.

[7] Véase sobre Raymond Barre: «Raymond Barre se dit injustement accusé d’antisémitisme», saphirnews.com, 7 de marzo de 2007. Tariq Ramadan: «Oui Monsieur Tariq Ramadan est un antisémite», licra.org, 27 de octubre de 2003. Bruno Guigue: «Bruno Guigue l’honnête homme, sanctionné», por Silvia Cattori. silviacattori.net, 26 de marzo de 2008.

[8] Shlomo Sand: Comment le peuple Juif fut inventé, Ed.
Fayard.

[9] Véase: « Nicolás Dupont-Aignan: "Es tiempo de que Francia salga de la OTAN " », por Silvia Cattori, Red Voltaire, 3 de febrero de 2007.
http://www.voltairenet.org/article145074.html


[10] Véase: « LA CENSURE PAR LE VIDE - Réaction de Me John Bastardi Daumont, Avocat de Paul Eric Blanrue, auteur de "Sarkozy, Israël, et les Juifs"», 30 de mayo de 2009.

[11] Le Monde selon K., de Pierre Péan, Ed. Fayard.

[12] Véase: «El documento final no responde a las aspiraciones de los pueblos» , por Silvia Cattori y Sandro Cruz, rebelión.org, 27 de abril de 2009.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84456

Enlace con el original: http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=14154

 

Los Golpistas Hondureños apoyados por el Sionismo y las Iglesias Judeocristianas masacran al Pueblo de Honduras

Los Golpistas Hondureños apoyados por el Sionismo y las Iglesias Judeocristianas masacran al Pueblo de Honduras

Las fuerzas represoras apostadas en el aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa, arremetieron violentamente contra la manifestación pacífica de apoyo al presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya, dejando un saldo de tres muertos y varios heridos.

Así lo reportó el periodista de Radio Globo, Gustavo Ramos quien se encontraba en medio de la manifestación al momento en el que se produjeron los disparos, luego que los militares lanzaran bombas lacrimógenas para evitar el ingreso del pueblo hondureño que aguarda por la llegada de Zelaya, quien se encuentra a pocos minutos de arribar a su país.

“Dispararon a mansalva contra nosotros”, denunciaban los manifestantes al tiempo que pedían a la comunidad internacional el envío de las fuerzas de paz al país centroamericano para evitar mayores brotes de violencia.

También responsabilizan al cardenal Oscar Andrés Rodríguez por el baño de sangre que se ha presentado en Tegucigalpa.

ABN

IRAN: DESMONTANDO LAS MENTIRAS DE OCCIDENTE

IRAN: DESMONTANDO LAS MENTIRAS DE OCCIDENTE

"Irán pide a la Interpol que capture al doctor que asistió a la joven Neda"

"Se le busca porque como testigo ha creado confusión. El asesinato (de Neda) es algo organizado que no está relacionado con los disturbios en Teherán", dijo el oficial.

Neda Agha Sultan se ha convertido en el icono de las protestas pos electorales en Irán después de que su agonía en las calles de teherán fuera grabada con un teléfono móvil y diera la vuelta al mundo gracias a internet.

Su familia y testigos han denunciado que la dispararon a sangre fría fuerzas de seguridad iraníes o por milicianos islámicos "Basij" cuando caminaba con su padre hacia una de las manifestaciones pacíficas convocadas en la capital.

Hejazi, que viajó a Londres tras la muerte de Neda, es el hombre que se observa en la imagen y que trata de asistir a la joven tras recibir el balazo en el pecho.

Nada más llegar a la capital británica aseguró que la chica, de 26 años, había sido asesinada por las fuerzas del orden y que tras ver el vídeo en internet decidió regresar a Londres porque temía por su propia vida.

Hejazi, que reside en Oxford, es el único traductor al persa de las obras del escritor brasileño Paulo Coelho.

El régimen iraní, que acusa a Occidente de promover los disturbios pos electorales, ha sugerido que la muerte de Neda ha sido fabricada por algunos medios de comunicación extranjeros.

Ahmadineyad anunció el lunes que había pedido al Poder Judicial que investigase la "misteriosa" muerte de la joven estudiante de música.

Irán: El triunfo de los desheredados

Irán: El triunfo de los desheredados

Oumma
Fuente: Rebelion.org

Este mes de junio ha estado marcado por dos discursos y dos convocatorias electorales principales cuyas consecuencias pueden dibujar la orientación del futuro mundial con respecto al problema central de nuestra época: ¿Diálogo o guerra de civilizaciones? El lugar geográfico del conjunto de esos acontecimientos es Oriente, y en el corazón de dichos acontecimientos la relación del Islam y Occidente, de la cual el conflicto entre Israel y Palestina es el símbolo más elocuente.

El primer acontecimiento fue el discurso programático de Obama en El Cairo, lugar simbólico, cuna de las civilizaciones, del cruce de religiones y de la simbiosis entre la tradición y la modernidad. En su alocución dirigida a los musulmanes, el presidente estadounidense recordó el alcance espiritual, el mensaje pacifista del Islam y la aportación de esa civilización a la cultura mundial, señalando que los musulmanes de hoy se han alejado del espíritu de ese mensaje. El aspecto cultural de su discurso tenía una finalidad política cuya idea central es la reconciliación de los musulmanes con el Islam, una reconciliación que tenga como modelo político a los países moderados, como el caso de Egipto, y la no violencia como filosofía de combate, puntos de referencia para una refundación de la relación de Estados Unidos con los países musulmanes.

Esta filosofía reduce el conflicto israelí-palestino a un conflicto de derechos cívicos y pasa por alto su naturaleza colonial. Dicho conflicto, de esencial colonial, sobrepasa a sus únicos protagonistas (israelíes y palestinos) para poner en evidencia la relación en la que se engloba: Occidente-Islam. El alcance programático del discurso de Obama en El Cairo se dirigía sobre todo a influir en la orientación de las elecciones en Líbano e Irán, una orientación que se comprueba conforme con la estrategia estadounidense en la región. El discurso de Obama dirigido esencialmente a los musulmanes una semana antes de las elecciones libanesas e iraníes, pretendía influir con toda su fuerza para conseguir el fracaso de la oposición en Líbano, con Hezbolá a la cabeza, y el triunfo de los reformistas en Irán.

Con la ayuda de los países árabes «moderados», el dinero de Arabia Saudí, un sistema electoral arcaico y una presión internacional sin precedentes, en Líbano se consiguió el objetivo. Por su configuración étnica y su constitución histórica, Líbano es receptivo a los aires de Occidente. Hezbolá, por medio de su líder Hassan Nasralá, aceptó la vía de la legalidad y se sometió a la voluntad popular expresada por las urnas, demostrando que el espíritu democrático y político de Hezbolá tiene como único axioma que ninguna voluntad puede prevalecer sobre la elección del pueblo. Se ha escrito mucho sobre la fuerza militar de Hezbolá y su capacidad de imponer un orden político en Líbano, pero la realidad demuestra que la organización está profundamente anclada en el tejido sociopolítico del país y que la fuerza victoriosa que derrotó a Israel acepta su justo lugar de oposición en el tablero político interno.

Los movimientos islamistas, que se considera que poseen una esencia dictatorial, aceptan legalidad de las urnas, reconocen su derrota y mantienen toda su confianza en la administración del país que proyectaban gobernar. El guión libanés no se ha reproducido en Irán. Lo que era previsible. Ahmadinejad era el candidato favorito y todo le destinaba a un segundo mandato. Lo importante era transformar su victoria cierta en un auténtico proceso del régimen. Mucho antes de las elecciones ya se lanzó la idea de que una probable victoria de Ahmadinejad sólo podía ser producto de un «rellenado de las urnas». Una campaña mediática orquestada con esmero daba la impresión de que Teherán estaba más cerca de Occidente que de la Revolución y sus dirigentes.

No ignoramos la dinámica social de la sociedad iraní, de la que una parte, principalmente la juventud de las ciudades, aspira a un cambio; y no es una parte pequeña, ya que representa el 33% de los sufragios emitidos. Pero esa dinámica no puede prescindir de otra verdad: Irán no se reduce a una parte de la juventud de Teherán. Las elecciones iraníes, al contrario de lo que se dice aquí y allá, principalmente sobre el fracaso y la condena de la República Islámica, se inscriben en el espíritu de la Revolución de 1979, porque marcan la victoria definitiva de los desheredados.

Las personas que votaron a Ahmadinejad no tienen acceso a Internet, no se miran en la vida de las estrellas, no poseen móviles multifunción, no lucen brazaletes y no padecen la falta de libertad, sino la falta de justicia social. No tienen el espíritu vuelto hacia Occidente, sino hacia ese hijo del pueblo y esa Revolución que ha convertido al hijo de un herrero en el servidor de un pueblo, un pueblo determinado a transformar la historia del mundo.

Por lo tanto, la reelección de Ahmadinejad se inscribe en la fidelidad a la Revolución Islámica de 1979. Los hijos de los desheredados de 1979 quieren seguir los ideales de sus padres. Lo que les faltaba a los iraníes, y al mundo, en la época del sha no era la idea de libertad, sino la de justicia. En nombre de la Ilustración y la filosofía liberal, occidente ha hundido al mundo durante más de tres siglos (la esclavitud y la colonización) en un mar de injusticia. La victoria de Ahmadinejad es la victoria del pueblo. El triunfo definitivo de la Revolución Islámica. De la soberanía popular. De la idea de la justicia.

Como en una gran parte del mundo musulmán, particularmente en el mundo árabe, la juventud de Teherán vive, según la expresión de Marc Côte, en un espacio que mira hacia Occidente (1). Así, al contrario que en el universo árabe, el modelo del pueblo iraní no está en la refinada juventud con sus aspiraciones a la modernidad, sino en el Irán profundo y su cultura musulmana. Lo que se critica de Ahmadinejad se sitúa más en su condición social y en su promesa de luchar contra la corrupción, que en sus elecciones políticas.

Fue bajo el reinado de Khatami, el promotor de la idea del diálogo de las civilizaciones, cuando se clasificó a Irán en el centro del eje del mal. Y es la determinación de Ahmadinejad en su enfrentamiento con el orden injusto del mundo la que ha aumentado su popularidad y ha inculcado en los iraníes el sentimiento de que deben traducir su fuerza en una misión para un mundo más justo.

Ahmadinejad era casi un desconocido en 2005. Como tal ganó las elecciones presidenciales contra Khatami. Rafsandjani, repudiado por las elecciones legislativas y presidenciales, sólo pretendía defender sus intereses. Entonces, ¿cómo se explica la alianza del conjunto de los candidatos presidenciales y del campo reformista contra Ahmadinejad? Desde 1979, Irán nos tiene acostumbrados a elecciones limpias y la administración ha demostrado, a lo largo de todas las elecciones que se han celebrado en Irán, que nunca ha estado al servicio del gobierno, sino al servicio del pueblo.

Ahmadinejad siempre ha ejercido sus funciones políticas desde la legitimidad popular. ¿Podemos admitir que una persona, frente a los desafíos que esperan a Irán, se pueda seguir considerando servidora del pueblo a sabiendas de que ha robado su victoria? ¿Podemos comparar a la administración iraní con la de un país árabe cercano (Egipto) o lejano (Argelia), que sin ninguna duda han hecho y deshecho las elecciones al gusto de los príncipes y con la bendición de las capitales occidentales?

La vieja guardia, la nobleza del régimen, de alguna forma se niega a admitir que el hijo de un herrero, el pueblo sin más, los desheredados, la representen. El pueblo necesita su representación y sólo llega a la conciencia de sí mismo bajo la égida de una élite ilustrada. Según esa corriente de pensamiento y su vinculación con Occidente, con Ahmadinejad y el guía de la Revolución Islámica, Irán está condenado al fracaso.

En esa oposición también se diseña la orientación filosófica asignada a la Revolución. Los reformistas, al crear la ilusión de una victoria en las elecciones, puesto que ya las habían ganado en el terreno mediático después de lanzar el descrédito sobre el régimen (sin que el resultado estuviese a su favor), quieren reapropiarse de la Revolución, aburguesarla y confinarla en el marco del Estado-nación. «Iranizar» la Revolución Islámica y convertir a Irán en el alfa y omega de la acción política.

La pretensión de aburguesar la Revolución tiene como telón de fondo el espíritu de la Revolución Francesa. La tendencia estaba presente en el movimiento revolucionario, pero relegada a un segundo plano por la grandeza de Jomeini y el aliento de espiritualidad política de la Revolución. La occidentalización contra la que se sublevó el pueblo iraní en 1979 ha acabado ganándose a una franja de la población por medio de la globalización.

La occidentalización del mundo durante los dos últimos siglos se asocia con la modernidad. La modernidad en el mundo musulmán ha dado lugar a una dominación del Estado contra la sociedad y de esa forma se ha convertido en un obstáculo mayor para la emancipación del pueblo y la llegada de la democracia. La modernidad política en el mundo musulmán se ha revelado antipopular en la práctica. Tratado como un siervo, el pueblo sólo puede optar por la resignación, el servilismo, el exilio, el suicidio o la cólera asesina.

Esta ecuación occidentalización-modernidad es la que Irán desdeña y rechaza. El triunfo de Ahmadinejad marca la victoria definitiva de la llegada de la espiritualidad política (2) como factor determinante de la globalización. Así, constituye el cumplimiento de la Revolución Islámica de 1979. Contra la modernidad política surge el Islam político. Si «el Islam político es incapaz de responder al desafío de la modernidad política (3)» es porque en él está la negación. La modernidad política entendida como secularización de la política y separación de las esferas engendra inevitablemente la exclusión del pueblo como actor político y aúpa a una minoría occidentalizada, dominadora y arrogante, a la vanguardia depredadora de las riquezas de la nación.

La globalización es un mazazo al dúo occidentalización-modernidad. La victoria de los desheredados en las elecciones iraníes tiene la tarea filosófica de liberar al mundo de las garras ideológicas de la modernidad política. La globalización, por la elección de Ahmadinejad, es una salida definitiva de la teoría filosófica de la historia entendida como el futuro mundo de Occidente.

El mundo, ahora más que nunca, padece una escandalosa falta de justicia. El mundo necesita a Irán. Al Irán de Ahmadinejad, que otorga a los desheredados del mundo la voz de la que carecen. La reelección de Ahmadinejad marca el cambio mundial y el desplazamiento hacia un horizonte social donde la justicia es el bien supremo. La libertad, tal como se despliega en la filosofía occidental, ha terminado convirtiendo el mundo en una selva. El último de los acontecimientos señalados es el discurso de Netanyahu, que muestra descarnadamente el rostro de Occidente rebosante de suficiencia, dominador y arrogante.

Dicho discurso podría haber reconciliado a los dos campos políticos contrarios en el mundo árabe. Occidente no ha expresado ninguna crítica al citado discurso. La reacción de Occidente y el mundo árabe a las palabras de Netanyahu desplaza el asunto israelí-palestino de un conflicto político regional hacia su verdadera naturaleza: Oriente-Occidente. A la imagen de la antigua Grecia, se enfrentan dos verdades. El conflicto no da lugar a ninguna revelación filosófica. La escena es trágica.

La modernidad política ha causado estragos durante siglos al considerar como un credo la cita de Pascal: «Verdad a este lado de los Pirineos, error al otro lado». Un representante de ese dogma, Alexandre Adler, en la presentación de su libro Le monde est un enfant qui joue, el miércoles 17 de junio en la librería Kleber de Estrasburgo, interrumpió mi intervención y me impidió exponer mi pensamiento. Después de escucharle durante hora y media, no se dignó concederme dos minutos. Bastó con que entendiera que las elecciones iraníes representan el triunfo de los desheredados para dictar sentencia: yo no tenía derecho a la palabra.

La modernidad política, donde quiera que se manifieste, nunca admite más reinado que el de su verdad. Ayer Gaza, hoy Irán: se repite el mismo guión. El universo orwelliano extiende su dominio sobre la escena mediática. Con el objetivo de estudiar la realidad occidental, el libro 1984 de Orwell se aplica sobre la concepción de la verdad en el pensamiento occidental. Tanto en la forma marxista como en la liberal, el totalitarismo es consustancial a la verdad occidental. Los partidarios de la modernidad política siempre se oponen, bien con golpes, elecciones amañadas o detención de los procesos electorales, a la soberanía popular. Irán no es Ucrania, ni un país árabe ni el Irán de 1953.

Ya es hora de que Occidente aprenda a considerar sus verdades como productos de su historia. Y la historia de Occidente no es la historia del mundo. La victoria de Ahmadinejad tiene como objetivo filosófico el advenimiento de otra verdad en el escenario mundial. La que Alexandre Adler no me permitió decir en Estrasburgo y Oumma me permite escribir.

Notas

(1) Marc Côte, l’Algérie ou l’espace retorné, Flammarion, 1988.

(2) Remito al lector a mi artículo: «l’Iran, une menace? La leçcon de Foucalt», Oumma, 11 y 24 de marzo de 2009.

(3) Yann Richard, «La république islamique s’est condamnée a l’échec», Le Monde, 17 de junio de 2009.

Texto original en francés: http://oumma.com/Iran-la-victoire-des-defavorises

Mahmoud Senadji es Doctor en Filosofía y ex profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de Argel.

La CIA y el laboratorio iraní

La CIA y el laboratorio iraní

De Mossadegh a Ahmadinejad

23/06/2009; Fuente: Red Voltaire

En marzo de 2000, la secretaria de Estado Madeleine Albright reconoció que la administración Eisenhower organizó un cambio de régimen en Irán en 1953 y que ese acontecimiento histórico explica la actual hostilidad de los iraníes hacia Estados Unidos. La semana pasada, durante su discurso en El Cairo dirigido a los musulmanes, el presidente Obama reconoció oficialmente que «en plena Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente [1].

En aquella época, Irán estaba controlado por una monarquía de opereta dirigida por el sha Mohammad Reza Pahlavi. Éste había sido colocado en el trono por los británicos, quienes obligaron a su padre, el oficial cosaco pronazi Reza Pahlavi, a dimitir. Sin embargo, el sha debía avenirse con un Primer Ministro nacionalista, Mohammed Mossadegh. Este último, con el apoyo del ayatolá Abu al-Qassem Kachani, nacionalizó los recursos petroleros [2]. Furiosos, los británicos convencieron a Estados Unidos para que detuviera la deriva iraní antes de que el país se hundiera en el comunismo. Entonces, la CIA puso en marcha la «Operación Ajax», dirigida a derrocar a Mossadegh con la ayuda del sha y sustituirlo por el general nazi Fazlollah Zahedi, hasta entonces detenido por los británicos. Zahedi instauró el régimen de terror más cruel de la época, mientras el sha servía de tapadera a sus abusos posando para las revistas people occidentales.

La Operación Ajax estuvo dirigida por el arqueólogo Donald Wilber, el historiador Kermit Rooselvet (nieto del presidente Theodore Roosvelt) y el general Norman Schwartzkopf senior (cuyo hijo homónimo estuvo al mando de la Operación Tormenta del Desierto). Dicha operación continúa siendo un prototipo de subversión. La CIA idea un escenario que da la impresión de un levantamiento popular mientras se trata de una operación secreta. El punto culminante del espectáculo fue una manifestación en Teherán, con 8.000 extras pagados por la Agencia, para proporcionar fotos convincentes a la prensa occidental [3]

¿La historia se repite? Washington ha renunciado a atacar militarmente a Irán y ha disuadido a Israel de tomar esa iniciativa. Para conseguir «cambiar el régimen», la administración Obama prefiere jugar la carta –menos peligrosa aunque más incierta- de la acción secreta. A raíz de la elección presidencial iraní, grandes manifestaciones oponen en las calles de Teherán a los partidarios del presidente Mahmud Ahmadinejad y su guía Ali Jameini por un lado y a los partidarios del candidato derrotado Mir Hossein Musavi y del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjami por el otro. Dichas manifestaciones reflejan una profunda división en la sociedad iraní entre un proletariado nacionalista y una burguesía que lamenta su marginación de la globalización económica [4]. Actuando bajo cuerda, Washington intenta influir en los acontecimientos para derrocar al presidente reelegido.

Una vez más, Irán es un campo de ensayo de métodos innovadores de subversión. En 2009, la CÍA se apoya en una nueva arma: el control de los teléfonos móviles.

Desde la generalización de los teléfonos móviles, los servicios secretos anglosajones han multiplicado sus capacidades de interceptación. Mientras que la escucha de los teléfonos fijos necesita instalación de cables de derivación, y por lo tanto agentes sobre el terreno, la escucha de los móviles se puede hacer a distancia gracias a la red Echelon. Sin embargo, ese sistema no permite interceptar las comunicaciones telefónicas vía Skype, de ahí el éxito de los teléfonos Skype en las zonas de conflicto [5]. Así, la National Security Agency (NSA) acaba de hacer propuestas a los proveedores de acceso a Internet de todo el mundo para obtener su colaboración. A los que han aceptado se les ha retribuido generosamente [6].

En los países que ocupan –Iraq, Afganistán y Pakistán-, los anglosajones interceptan todas las conversaciones telefónicas emitidas por móviles o conectadas con ellos. El objetivo no es conseguir transcripciones de tal o cual conversación, sino identificar las «redes sociales». En otras palabras, los teléfonos son los chivatos que permiten saber con quién se relaciona una persona determinada. A partir de ahí se puede conseguir la identificación de las redes de resistencia. Posteriormente, los teléfonos permiten localizar los objetivos identificados y «neutralizarlos».

Por eso, en febrero de 2008, los insurgentes afganos ordenaron a los diversos operadores que detuviesen su actividad todos los días desde las 17:00 a las 03:00 h., para impedir que los anglosajones siguieran sus movimientos. Las antenas de quienes no cumplieron dicha orden se destruyeron [7].

Por el contrario (la central telefónica hormis resultó afectada por error), el ejército israelí se cuidó mucho de bombardear las antenas telefónicas en Gaza durante la operación Plomo Fundido en diciembre 2008-enero 2009. Aquí aparece un cambio total de estrategia por parte de los occidentales. Desde la guerra del Golfo prevalecía la «teoría de los cinco anillos» del coronel John A. Warden: el bombardeo de las infraestructuras telefónicas se consideraba un objetivo estratégico para sumir a la población en la confusión y al mismo tiempo cortar las comunicaciones entre los centros de mando y los combatientes. Ahora es al contrario, es necesario proteger las infraestructuras de las telecomunicaciones. Durante los bombardeos de Gaza, el operador Jawwal [8] dio crédito a sus abonados, oficialmente para ayudarlos, en realidad por interés de los israelíes.

Un paso más allá, los servicios secretos anglosajones e israelíes han desarrollado métodos de guerra psicológica basados en la utilización extensiva de los móviles. En julio de 2008, tras el intercambio de prisioneros y cadáveres entre Israel y Hezbolá, los robots lanzaron decenas de miles de llamadas a los móviles libaneses. Una voz en árabe advertía contra cualquier participación en la resistencia y denigraba a Hezbolá. El ministro libanés de Telecomunicaciones, Jibran Bassil [9], presentó una denuncia ante la ONU contra esa flagrante violación de la soberanía del país [10].

En la misma línea, decenas de miles de libaneses y sirios recibieron una llamada automática, en octubre de 2008, que ofrecía 10 millones de dólares por cualquier información que permitiera localizar y liberar a los soldados israelíes prisioneros. Las personas interesadas en colaborar debían dirigirse a un número en el Reino Unido [11].

Este método se está empleando en Irán para intoxicar a la población con la difusión de noticias alarmistas y para canalizar el descontento que suscitan.

En primer lugar, se difundió por SMS durante la noche del escrutinio la noticia de que el Consejo de los Guardianes de la Constitución (equivalente al Tribunal Constitucional) había informado a Mir Hossein Musavi de su victoria. Así, el anuncio, varias horas después, de los resultados oficiales –la reelección de Mahmud Ahmadinejad con el 65% de los votos-, apareció como un enorme fraude. Sin embargo, tres días antes, Musavi y sus amigos consideraban segura la victoria masiva de Ahmadinejad y se esforzaban en explicarla por los desequilibrios en la campaña electoral. Así, el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani detallaba sus quejas en una carta abierta. Los institutos de sondeos estadounidenses en Irán pronosticaban una ventaja de Ahmadinejad de 20 puntos con respecto a Musavi [12]. En ningún momento pareció posible la victoria de Musavi, incluso aunque es probable que el trucaje acentuase el margen entre ambos candidatos.

Posteriormente, los ciudadanos seleccionados se dieron a conocer en Internet para conversar en Facebook o se abonaron a las líneas de información Twitter. Entonces recibieron, siempre por SMS, las informaciones –verdaderas o falsas- sobre la evolución de la crisis política y las manifestaciones en curso. Se trataba de mensajes anónimos que esparcían noticias de tiroteos y numerosos muertos; noticias que hasta la fecha no se han confirmado. Por una desafortunada coincidencia de calendario, la empresa Twitter debía suspender el servicio durante una noche, el tiempo necesario para el mantenimiento de sus instalaciones. Pero el departamento de Estado de Estados Unidos intervino para exigirle que suspendiera dicha operación [13]. Según el New York Times, esas operaciones contribuyeron a sembrar la desconfianza entre la población [14].

Simultáneamente, en un nuevo esfuerzo, la CIA moviliza a los militantes anti iraníes en Estados Unidos y el Reino Unido para añadir al desorden. Se ha distribuido una Guía práctica de la revolución en Irán, que incluye varios consejos prácticos, entre ellos:

- Ajustar las cuentas Twitter sobre la zona horaria de Teherán.

- Centralizar los mensajes en las cuentas Twitter@stopAhmadi, iranelection y gr88.

- No atacar los sitios oficiales de Internet del Estado iraní. «Dejen hacer al ejército» de EEUU para eso (sic).

Al aplicarlos, esos consejos impiden cualquier autentificación de los mensajes Twitter. Ya no se puede saber si los envían testigos de las manifestaciones en Teherán o agentes de la CIA desde Langley, y no se puede distinguir lo verdadero de lo falso. El objetivo es crear todavía más confusión y empujar a los iraníes a luchar entre sí.

Los estados mayores de todo el mundo siguen con atención los acontecimientos en Teherán. Cada uno intenta evaluar la eficacia de este nuevo método de subversión en el laboratorio iraní. Es obvio que el proceso de desestabilización ha funcionado. Pero no es seguro que la CIA pueda canalizar a los manifestantes para que ellos mismos hagan lo que ha renunciado a hacer el Pentágono si no desean hacerlo: cambiar el régimen, acabar con la revolución islámica.

 

Notas

[1] «Discurso en la Universidad de El Cairo», Barack Obama, 4 de junio de 2009.
[2] «BP-Amoco, coalición petrolera anglosajona», Arthur Lepic, Red Voltaire, 10 de junio de 2004.
[3] Sobre el golpe de 1953, la obra de referencia es All the Shah’s Men: An American Coup and the Toots of Middle East Terror, de Stephen Kinzer, John Wiley & Sons editores (2003), 272 pp.
[4] «La société iranienne paralysée», Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de febrero de 2004.
[5] «Taliban using Skype phones to dodge MI6», Glen Owen, Mail Online, 13 de septiembre de 2008.
[6] «NSA offering ’billions’ for Skype eavesdrop solution», Lewis Page, The Register, 12 de febrero de 2009.
[7] «Taliban Threatens Cell Towers», Noah Shachtman, Wired, 25 de febrero de 2008.
[8] Jawwal es la marca de PalTel, la sociedad del multimillonario palestino Munib Al-Masri.
[9] Jibran Bassil es uno de los principales líderes de la Corriente Patriótica Libre, el partido nacionalista de Michel Aoun.
[10] «Freed Lebanese say they will keep fighting Israel», Associated Press, 17 de julio de 2008.
[11] El autor de este artículo ha sido testigo de esas llamadas. También se puede consultar «Strange Israeli phone calls alarm Syrians. Israeli Intelligence services accused of making phone calls to Syrians in bid to recruit agents», Syria News Briefing, 4 de diciembre de 2008.
[12] Citado en «Ahmadinejad won. Get over it», Flynt Leverett e Hillary Mann Leverett, Politico, 15 de junio de 2009.
[13] «U.S. State Department speaks to Twitter over Iran”, Reuters, 16 de junio de 2009.
[14] «Social Networks Spread Defiance Online», Brad Stone y Noam Cohen, The New York Times, 15 de junio de 2009.

PASDARAN: Acción Directa Contra Los Traidores

PASDARAN: Acción Directa Contra Los Traidores

La Guardia Revolucionaria aplasta eficazmente una manifestación ilegal en Teherán

de "Guerra Sionista"

La Guardia Revolucionaria iraní había advertido con usar ‘mano dura’ contra las manifestaciones ilegales, las protestas habían arrancado en el centro de la capital. Menos de un millar de partidarios de Mir Hossein MoUSAvi, el candidato pro-estadounidense derrotado en las elecciones, se han congregado en la plaza Haft-é Tir.

‘En torno a un millar de personas se han reunido en los extremos de la plaza Haft-é Tir.’ “La Policía antidisturbios se empleó a fondo para impedir la manifestación ilegal”.

La policía ha procedido eficazmente ha realizar arrestos. Según testigos, varias personas han sido detenidas”. Por otra parte los coches que pasaban por la plaza y tocaban el claxon eran marcados con pintura para ser arrestados más tarde.

El cuerpo de elite de los Guardianes de la Revolución alertó este lunes de que se “emplearía a fondo” para evitar las ilegales protestas de la oposición que se reunen para quejarse contra los resultados electorales que no les fueron favorables a ellos.

AGENCIAS/AL-JAZEERA

Jamenei da todo su apoyo a Ahmadineyad

Jamenei da todo su apoyo a Ahmadineyad

El líder supremo iraní culpa de las revueltas a los "enemigos del Islam" y exige a la oposición el fin de las movilizaciones.

PÚBLICO.ES/AGENCIAS - Teherán - 19/06/2009 09:19
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, se ha dirigido hoy al país en el sermón del viernes en la mezquita de la Universidad de Teherán acusando a"los enemigos del Islam" de querer provocar el miedo entre los musulmanes cuestionando la "legitimidad de los resultados electorales". Ante decenas de miles de personas llegadas de diferentes partes del país, Jamenei aseguró que desde el inicio de la Revolución Islámica, hace 30 años, muchos acontecimientos podían haber hecho caer el sistema, pero "el barco siempre ha llegado a puerto".

Jamenei, que excepcionalmente pronuncia los sermones del viernes, ocupó hoy la tribuna principal  del régimen para hablar en público desde que comenzaron los enfrentamientos, una semana después de las elecciones presidenciales denunciadas como fraudulentas por la oposición. El líder de la oposición, Mir Husein Musaví, pidió a sus seguidores que no acudieran para evitar enfrentamientos.

En un discurso coreado por los dos pilares principales de la política exterior de Irán -"Muerte a Estados Unidos, Muerte a Israel"- la máxima autoridad iraní alertó a la oposición que debe poner fin de manera inmediata a sus movilizaciones. "El desafío en las calles no es aceptable. Es una desafío a la democracia una vez concluidas las elecciones", subrayó Jameneí.

Durante todo su discurso mostró todo su apoyo a Mahmud Ahmadineyad y dijo que estaba de acuerdo con él tanto en su política doméstica como en la política exterior. Asimismo, dijo que los resultados de las elecciones vienen directamente de las urnas, en un intento de borrar cualquier acusación de pucherazo.

"La ley islámica no dejará nunca que se amañen unas elecciones", afirmó, a la vez que llamó a los protestantes a cesar las manifestaciones.

Jamenei alimentó la teoría de la conspiración que estos días está intentando propagar el régimen y dijo que "hay potencias extranjeras" que quieren interferir en los resultados electorales. "No dejemos que sean plumas extranjeras las que escriban la historia de Irán", dijo.

También avisó a América de que no aceptarán "sus lecciones sobre derechos humanos".

Chávez critica la intención capitalista de

Chávez critica la intención capitalista de

Caracas, 14 jun (EFE).- El presidente venezolano, Hugo Chávez, criticó hoy la  intención del capitalismo de empañar la "gran victoria" de su colega iraní, Mahmud Ahmadineyad, al que volvió a felicitar por su reelección en el cargo el pasado viernes.

 "Quiero felicitar a Ahmadineyad (que) ha sido reelegido con una gran mayoría" que "ya comienza a tratar de ser enturbiada por los voceros del capitalismo ... ¡Lo mismo de siempre!", dijo Chávez en su dominical programa de radio y televisión "Aló Presidente".

El mandatario venezolano, que ayer llamó por teléfono al líder iraní para felicitarlo por su victoria electoral, según informó un comunicado oficial, reiteró que Ahmadineyad logró esa "gran victoria con más del 60 por ciento de los votos" a favor.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, expresó este domingo sus "dudas" sobre la legitimidad de los resultados de las elecciones presidenciales del viernes en Irán, en las que fue reelegido por amplia mayoría el líder ultraconservador.

Chávez manifestó el jueves pasado su apoyo a la reelección de Ahmadineyad, a quien calificó como "un amigo, un hermano de Venezuela" y "valiente luchador en la defensa de la revolución islámica y contra el capitalismo".

Los Gobiernos de Chávez y Ahmadineyad mantienen estrechos nexos diplomáticos y han suscrito decenas de acuerdos de cooperación en varias materias, especialmente de asistencia técnica y suministro de maquinaria industrial.