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"DECRECIMIENTO: VAYAMOS A MENOS"

"DECRECIMIENTO: VAYAMOS A MENOS"
http://www.youtube.com/watch?v=fvBsiP3hAmA http://www.youtube.com/watch?v=4XTWMLU92cc&feature=related

Autor: Isidro López - Fuente: Ladinamo.org

Uno de los efectos políticos más indeseables de las crisis ha sido generar un enorme consenso social en torno a la necesidad del crecimiento económico y a la validez de cualquier medio para alcanzarlo. En cuanto el crecimiento del PIB se ralentiza vuelven los viejos lugares comunes desarrollistas y cualquier aspiración social o ambiental debe subordinarse, ahora más que nunca, a la reanudación del ritmo de crecimiento. Lo cierto es que todas las pruebas empíricas apuntan a lo contrario: cuanto más crecimiento económico más destrucción ambiental y mayores desigualdades sociales. El decrecimiento es un nuevo movimiento social que reclama nuestro derecho a menguar económicamente, y a crecer políticamente, a partir de una nueva lectura de los puntos fundamentales del programa social del ecologismo clásico. Para descubrir más acerca de este fenómeno hemos hablado con su representante más visible, Serge Latouche (Universidad de Paris XI), y con dos veteranos del ecologismo que, además de haber influido con sus trabajos en su formulación, apoyan plenamente el nuevo movimiento por el decrecimiento: Joan Martínez Alier (Universidad Autónoma de Barcelona) y Herman Daly (Universidad de Maryland).

¿Por que hay que decrecer?

Serge Latouche: El crecimiento infinito es incompatible con un planeta finito. El desarrollo y el crecimiento del consumo descansan siempre en una extracción cada vez más destructiva de recursos naturales no renovables y de una tasa de explotación de recursos renovables que excede la capacidad de regeneración de la biosfera. Además, el crecimiento por el crecimiento se apoya en una adicción al consumo que ya no tiene ningún vínculo con la satisfacción de las necesidades "reales". Hay que dejar de crecer para que la humanidad sobreviva, pero también para recuperar el buen uso de las cosas, renunciar a la ideología del "siempre más" y volver a encontrar el sentido de los límites.

Herman Daly: Cuanto más se acerque el tamaño de la economía a la escala de toda la Tierra, más tendrá que ajustarse al comportamiento físico de ésta. Cuando se produzca ese ajuste estaremos en un estado estacionario, un sistema que permite el desarrollo cualitativo pero no el crecimiento cuantitativo agregado. El crecimiento es "más de lo mismo"; el desarrollo es la misma cantidad de algo mejor o, por lo menos, diferente. Lo que queda del mundo natural ya no puede proveer ni absorber el flujo material necesario para sostener una economía que ya es demasiado grande, y mucho menos una economía en crecimiento. La economía debe ajustarse a las reglas del estado estacionario, buscar el desarrollo cualitativo y detener el crecimiento cuantitativo.

Independientemente de que sea fácil o difícil, tenemos que dirigirnos hacia una economía de estado estacionario porque no podemos seguir creciendo. Lo cierto es que el llamado crecimiento económico se ha convertido en crecimiento deseconómico. La expansión cuantitativa de la economía incrementa los costes ambientales y sociales más rápidamente que la producción de beneficios, haciéndonos más pobres y no más ricos, al menos en los países con altos niveles de consumo. Puesto que los economistas neoclásicos son incapaces de demostrarnos que el crecimiento de los flujos de materiales (consumo de recursos y producción de residuos) o del PIB está haciéndonos más ricos y no más pobres, seguir predicando que el crecimiento agregado es la solución para nuestros problemas no es más que arrogancia ciega.

En los países pobres la cuestión es diferente, el crecimiento del PIB puede incrementar el bienestar si está razonablemente bien distribuido. La pregunta es, ¿qué es lo mejor que pueden hacer los países ricos para ayudar a los países pobres? La respuesta del Banco Mundial es que los ricos deben de crecer tan rápido como sea posible para generar mercados para los países pobres y acumular capital para invertir en ellos. Desde el punto de vista de la economía de estado estacionario, la respuesta es que los ricos deben de reducir sus flujos de materiales para liberar recursos y espacio ecológico para que lo utilicen los pobres y concentrarse en el desarrollo y las mejoras técnicas y sociales que puedan ser libremente compartidas con los países pobres.

¿Quién quiere el decrecimiento?

Joan Martínez Alier: Hay varios grupos de activistas que ya están luchando por el decrecimiento. Por ejemplo, los conservacionistas o ambientalistas preocupados por la pérdida de biodiversidad y el aumento de la población humana, gente preocupada por las amenazas del cambio climático e interesada en proponer nuevos sistemas energéticos renovables, socialistas y sindicalistas que quieren más justicia económica y que entienden que el crecimiento económico no puede aplazar ya las demandas de redistribución, los ecolocalistas y autonomistas neorrurales y urbanos como los okupas, los pesimistas (o realistas) acerca de los riesgos e incertidumbres del cambio tecnológico y los movimientos del ecologismo de los pobres que piden la conservación del ambiente por las perentorias necesidades de su propia subsistencia.

Los movimientos de justicia ambiental y del ecologismo de los pobres del Sur son los mejores aliados del decrecimiento sostenible del Norte. Estos movimientos luchan contra la contaminación desproporcionada de los ricos tanto local como globalmente, reclaman la deuda ecológica desde el Sur, especialmente la deuda por emisiones de dióxido de carbono, están en contra de la exportación de residuos líquidos o sólidos del Norte hacia el Sur, protestan contra la biopiratería; desarrollan acciones contra el comercio ecológicamente desigual; se oponen a la destrucción de la naturaleza y la subsistencia humana en las fronteras de la extracción, y reclaman el pago de deudas socioambientales de compañías transnacionales como la Oxy en Perú, Chevron-Texaco en Ecuador, Freeport McMoRan en Papúa Occidental, Unocal o Total en Birmania...

¿Estamos lejos de decrecer racionalmente?

Serge Latouche: En los niveles internacionales y nacionales las perspectivas políticas inmediatas son muy débiles, sin embargo, a escala local tienen más importancia. Serán cada vez más fuertes bajo la presión de la necesidad, la toma de conciencia de la escala de las amenazas y las aspiraciones a una vida más sana y equilibrada. Hay que tener también en cuenta que algunas medidas muy sencillas y casi anodinas pueden desencadenar círculos virtuosos de decrecimiento.

El cambio profundo requerido para la construcción de una sociedad autónoma en decrecimiento se puede representar por la articulación sistemática y ambiciosa de cambios interdependientes que se refuerzan los unos a los otros. Podemos sintetizar el conjunto en un círculo virtuoso de ocho erres: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar. Estos ocho objetivos interdependientes pueden desencadenar procesos de decrecimiento tranquilo, convivencial y sostenible.

¿Decrecimiento o sostenibilidad?

Serge Latouche: El adjetivo "sostenible" se suele utilizar para calificar el decrecimiento. La sostenibilidad es una necesidad de cualquier sociedad humana que quiera perpetuarse, pero no constituye un proyecto social y político movilizador. El decrecimiento es un eslogan provocador que marca la necesidad de ruptura con el delirio consumista y reintroduce el ideal de una sociedad autónoma.

Herman Daly: Puesto que hemos sobrepasado el límite de lo sostenible necesitamos una etapa de decrecimiento. Pero ni el crecimiento ni el decrecimiento (las tasas de crecimiento positivas o negativas) pueden durar en el largo plazo. Ambos deben de ser procesos coyunturales encaminados a alcanzar una escala óptima o sostenible de la economía en relación con el ecosistema. Esa escala óptima debería de mantenerse en estado estacionario durante mucho tiempo.

Joan Martínez Alier: Sabemos que decrecimiento sostenible significa un decrecimiento económico que sea socialmente sostenible. En estos momentos, en 2008, en Europa, estas ideas no son ya nuevas aunque su formulación va mejorando. Lo que es nuevo es el movimiento social por el decrecimiento sostenible, un slogan o "palabra-bomba" inventada en Francia y en Italia, que tiene raíces explícitas en la obra de Georgescu-Roegen. En 1979 Jacques Grine-vald e Ivo Rens, de la Universidad de Ginebra, publicaron una introducción y selección de textos de Georgescu-Roegen con el título Demain la Décroissance [Mañana el decrecimiento] que va ahora por la cuarta o quinta edición y se llama ya simplemente La Décroissance [El decrecimiento]. Este es el origen del uso actual de esta palabra.

Georgescu-Roegen había criticado en los años setenta la idea de Herman Daly (que se remonta a John Stuart Mill) del "estado estacionario", argumentando que no era suficiente para una economía como la de Estados Unidos, que ya consumía en exceso. Era preciso, pues, un retroceso del consumo. Georgescu-Roegen tenía razón. Pero no se puede negar que Herman Daly ha sido un abierto partidario del decrecimiento, aunque el término inglés sea de uso muy reciente. Daly dijo claramente que el crecimiento sostenible era una contradicción, un oxímoron, muy poco tiempo después de la publicación del Informe Brundtland de 1987, y dijo que aceptaría la expresión "desarrollo sostenible" solamente si la palabra "desarrollo" se redefinía (de manera muy extraña) como "no-crecimiento".

 

Cinco puntos para un programa de decrecimiento

Herman Daly

1. Reforma fiscal ecológica. Cambiar la base de los impuestos desde el valor añadido hasta aquello sobre lo que se añade valor, es decir, sobre el flujo material que parte de la extracción de recursos, atraviesa la economía y vuelve a la naturaleza en forma de polución y vertido. De esta manera se internalizarían los costes externos, es decir, se pondría un precio más realista al uso de recursos naturales, y se recaudaría de una manera más equitativa. Los posibles efectos regresivos de esta medida se deberían de corregir con criterios progresivos de gasto público.

2. Limitar los niveles de desigualdad de la distribución de ingresos instaurando un ingreso máximo y un ingreso mínimo. Cuando no existe crecimiento agregado, la reducción de la pobreza requiere una redistribución.

3. Disminuir el tiempo de la jornada de trabajo. Dejar más opción para el ocio o el trabajo personal. Sin crecimiento es difícil proporcionar empleo a tiempo completo para todos.

4. Volver a regular el comercio internacional. Abandonar el libre comercio, la libre movilidad del capital y la globalización y adoptar tarifas compensatorias que beneficien a las políticas nacionales que incorporen la protección de la naturaleza frente a los precios de la competencia "a la baja" de otros países. Tal y como postulaba Keynes, habría que degradar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial al papel de instituciones encargadas de vigilar el cumplimiento de los pagos internacionales que carguen tasas de penalización para el déficit y el superávit en los balances internacionales. Evitar las grandes transferencias de capital y la deuda externa.

5. Cercar los bienes comunes naturales rivales (escasos) mediante fundaciones públicas que les pongan un precio, mientras se liberan de los cercamientos privados y de los precios a los bienes comunes no rivales (no escasos) de la información y el conocimiento. Dejemos de tratar lo escaso como si no fuera escaso y lo no escaso como si fuera escaso.

Joan Martínez Alier

1. La economía debe decrecer físicamente en términos de toneladas de los flujos de materiales, de consumo de energía, de la Apropiación Humana de la Producción Primaria Neta (indicador que traduce a biomasa todos los consumos humanos) y también del uso de agua. En principio, existe ya un acuerdo social en Europa para que las emisiones de dióxido de carbono decrezcan un cincuenta por ciento en las próximas décadas con respecto a las de 1990. Pero también deben hacerlo otros indicadores físicos de presión sobre el ambiente.

2. Dada la estrecha relación entre el uso de materiales y energía y el crecimiento económico, de hecho, en bastantes países ha aumentado la intensidad material y energética del PIB. Entonces, puede suponerse que reducir las magnitudes de los indicadores físicos llevará también en muchos casos a un decrecimiento del PIB, es decir, de la economía medida crematísticamente.

3. Medir correctamente los aumentos de la productividad. Por ejemplo, si hay una sustitución de energía humana por energía de máquinas, ¿los precios de esta energía que se calculan tienen en cuenta el agotamiento de recursos, las externalidades negativas? Sabemos que en estos momentos no es así.

4. Hay que separar el derecho a recibir una remuneración del trabajo asalariado. Hay que redefinir el significado de "empleo" (teniendo en cuenta los servicios domésticos no remunerados, y todo el sector del voluntariado) y hay que introducir la cobertura de la Renta Básica de Ciudadanía.

5. ¿Quién pagará la montaña de créditos, las hipotecas y la deuda pública, si la economía no crece? La respuesta debe ser: nadie. No podemos forzar indefinidamente a la economía a crecer al ritmo del interés compuesto con que se acumulan las deudas.

Serge Latouche

1. Retornar a una huella ecológica igual o inferior a la de la Tierra, es decir, manteniendo el resto de factores igual, volver a una producción material equivalente a la de los años sesenta y setenta.

2. Relocalizar las actividades limitando el volumen de desplazamientos de hombres y mercancías a escala planetaria y su impacto negativo sobre el medio ambiente.

3. Restaurar la agricultura campesina tradicional, incentivar al máximo la producción local, de temporada, natural y tradicional. Suprimir progresivamente el uso de pesticidas químicos alergénicos, neurotóxicos, inmunodepresores, mutágenos, cancerigenos, disruptores endocrinos y reprotóxicos que pueden provocar la esterilidad.

4. Penalizar fuertemente los gastos en publicidad.

5. Decretar una moratoria en la innovación tecnocientífica, hacer un balance serio y reorientar la investigación en función de nuevas aspiraciones. Se tratará de desarrollar, por ejemplo, la química verde antes que las moléculas tóxicas y la medicina ambiental antes que el determinismo genético o favorecer la investigación en agroecología y agrobiología en lugar de la agricultura industrial y sus quimeras, como los transgénicos. La moratoria debería de extenderse a todos los grandes proyectos de infraestructuras como las autopistas, el tren de alta velocidad o las incineradoras de residuos.

"UNA INCÓMODA MEMORIA HISTÓRICA"

"UNA INCÓMODA MEMORIA HISTÓRICA"

En este libro de reciente aparición,el escritor Mariano Sánchez Soler nos introduce en el mundo de las organizaciones terroristas españolas y la violencia política durante una etapa  reciente de nuestra historia, y sus relaciones  con los servicios secretos del Estado.

Con la distancia que dan los hechos,Sánchez Soler nos desmenuza todo el entramado de tramas de servicio de los grupos ultraderechistas patrios,desde la lejana creación del SECED,el PENS de Barcelona,el caso Atocha,el Frente de la Juventud y la muerte de Juan Ignacio ,los grupos "incontrolados" de la extrema derecha y sus estrechas relaciones con los servicios de información postfranquistas,Montejurra,caso Cesarsky,Batallón Vasco-Español...

Asimismo el autor nos narra la historia del FRAP y los GRAPO y sus extraños,a veces,atentados,en momentos de aguda crisis política del sistema democrático,dejándonos entrever su más que probable manipulación desde arriba.

Tambien se detallan los orígenes del GAL protegidos por el Ministerio del Interior socialista de entonces,y la implicación del aparato del Estado en

la muerte de muchísimos abertzales vascos.

Mientras que la izquierda radical tuvo un pequeño apoyo social que le permitió desarrollar diminutas estructuras clandestinas(con ETA algo más),la ultraderecha jamás consiguió nada parerecido y su violencia,al margen de determinadas acciones promovidas por el estado,escoró hacia la delincuancia común o estéril en muchas ocasiones. 

Sánchez-Soler,nos muestra una a una las piezas de este rompecabezas y el nexo entre los bajos fondos del poder  y la reciente transición española,que fue todo menos pacífica(más de 600 muertos en las calles).

Sin pretenderlo,el autor desvela los entresijos de la llamada estrategia de la tensión en España y,ahí radica la importancia de este libro,por consiguiente aclara la autoría intelectual de la misma:el estado democrático y constitucional con su casta política y represiva,y no un mal llamado fascismo,que sólo existe en la imaginación tendenciosa del Sánchez-Soler.

Opiniones políticas aparte,entre ellas la propia del escritor que no se atreve a reconocer lo evidente por ser políticamente incorrecto, una obra que hay que leer para desenmascarar falsos mitos y leyendas urbanas con las que muchos hemos crecido y creído.    

 

"MÁS ALIMENTOS. MÁS HAMBRE"

"MÁS ALIMENTOS. MÁS HAMBRE"

por Gustavo Duch

 

Les ofrezco una fórmula infrecuente para analizar el hambre en el mundo, revisar las estadísticas de producción de alimentos. En la década de los 90 la producción de alimentos mundial creció un 25%.  En cuestión de alimentos de origen animal en 1980 se producía en el mundo un total de 465 millones de toneladas de leche, ascendiendo en el 2007 a 671 millones, lo que equivale, más o menos, a un vaso de leche al día para cada persona de este planeta. En esos mismos años la producción de carne se duplicó hasta alcanzar 285 millones de toneladas, unos 100 gramos de carne por persona y día. Llamativamente el 60% de toda esta carne se produce en los países llamados ‘en vías de desarrollo’. La producción de huevos ha aumentado 2.5 veces obteniéndose el 70%  también en dichos países.
Con estos datos parciales podríamos deducir que disponemos de suficientes alimentos para todas y todos, y especialmente en los países empobrecidos. Pero  la realidad es que mientras la producción de alimentos ha ido aumentando, el hambre también. Si en 1990, 842 millones de personas padecían hambre, la cifra ascendió a 873 millones en el 2004 para situarnos a finales del año pasado en 1.020 millones. Como dijo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, al presentar estos datos el pasado 16 de marzo a la Asamblea General, “nunca antes se había alcanzado esta cifra”.  También explicó que este aumento se ha dado  tanto en números absolutos como en la proporción que las personas con hambre representan de la población mundial.


Así pues, me atrevo a teorizar -por irracional que parezca- que no es cierto que el hambre en el mundo obliga a más producción de alimentos, bien al contrario, cuanto más se produce, más hambre y desigualdad se genera. Porque este sistema alimentario global capitalista que tenemos en funcionamiento se basa, al menos, en tres mecanismos perversos. Por un lado se intensifica tanto la producción que  apenas se requiere mano de obra y así  millones de personas son expulsadas de su medio de vida. Segundo, la mano de obra que el sistema se ve obligado a utilizar es remunerada con salarios insuficientes para proveerse de su alimento. Y tercero, la búsqueda de beneficios de las corporaciones que están en este sector es tan ávida que esquilman la tierra y vacían los mares agotando los recursos y las posibilidades de alimentación de las poblaciones rurales, mayoritariamente en el Sur.

 

 

http://gustavoduch.wordpress.com/

 

 

"NOAM CHOMSKY DIFIERE DE LA EUFORIA EUROPEA POR OBAMA"

"NOAM CHOMSKY DIFIERE DE LA EUFORIA EUROPEA POR OBAMA"

Tras recibir el premio Erich Fromm, Chomsky manifestó que la política de Obama no se diferencia especialmente de la de George W. Bush en sus últimos años en el poder, salvo que él domina el show y cosecha simpatía.

El lingüista y filósofo estadunidense Noam Chomsky manifestó que no comparte la euforia europea por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al recibir el martes en Stuttgart, Alemania, el premio Erich Fromm, dotado con 10.000 euros (unos 13.500 dólares).

Chomsky, de 81 años, indicó que Obama se presenta con amabilidad y le da a Europa la sensación de ser un socio de Estados Unidos. "Y por eso Europa lo ama", enfatizó Chomsky.

Sin embargo, consideró que la política de Obama no se diferencia especialmente de la del ex presidente George W. Bush en sus últimos años de presidencia, salvo que Obama domina el show y cosecha simpatía.

Noam Chomsky está considerado como uno de los pensadores inconformistas y críticos de Estados Unidos más significativos.

El pensamiento y el accionar del filósofo estadunidense se orienta hacia el derecho a la vida y a la dignidad de todas las personas, enfatizó el discurso con que se lo honró durante la entrega del premio, en la que se conmemoró además el 110 aniversario del nacimiento del filósofo Erich Fromm.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/03/23/noam-chomsky-difiere-con-la-euforia-europea-por-obama

SHEIJ YASSIN: "ESCOGIMOS EL CAMINO DEL MARTIRIO O LA VICTORIA"

SHEIJ YASSIN: "ESCOGIMOS EL CAMINO DEL MARTIRIO O LA VICTORIA"

Hanan Awarekeh/Al-Manar

“Toda mi vida he soñado con el martirio.” Esto es lo que el fundador del movimiento de resistencia Hamas solía decir antes de su asesinato por el Ejército de ocupación israelí. De este modo, al matar al líder espiritual del Movimiento de Resistencia Hamas, Israel concedió a Sheij Ahmed Yassin (1938-2004) su mayor deseo y le convirtió en última instancia en un símbolo del camino de la resistencia en todo el mundo árabe. 
 
Sheij Ahmed Ismail Hassan Yassin nació en la localidad de al Yura, en el distrito de Maydal, en 1938 y buscó refugio junto con su familia en la cercana Franja de Gaza tras la Nakba (Catástrofe) de 1948, o sea la usurpación de la mayor parte de Palestina por la entidad sionista. 
 
Sheij Yassin quedó paralítico cuando tenía 12 años como resultado de un accidente mientras hacía ejercicio en las playas de Gaza. 
 
Él trabajó como profesor de idioma árabe y religión islámica y luego como predicador y profesor en las mezquitas de Gaza. Él se convirtió en uno de los más famosos predicadores de la Franja tras su ocupación en 1967. Se casó y tuvo 11 hijos viviendo en un apartamento de 3 habitaciones en uno de los suburbios de la Ciudad de Gaza. 
 
Sheij Yassin se convirtió en presidente del Complejo Islámico en Gaza antes de su arresto en 1984 por posesión de armas, establecer una organización militar y defender la desaparición de la entidad sionista. Sheij Yassin fue juzgado por un tribunal militar israelí, que le condenó a 13 años de prisión. 
 
Él fue liberado en 1985 en base a un acuerdo de intercambio de prisioneros entre las autoridades ocupantes israelíes y el Frente Popular para la Liberación de Palestina – Mando General tras pasar 11 meses en prisión. 
 
Sheij Yassin fundó el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, junto con varios activistas islámicos de la Franja de Gaza en 1987. 
 
Las fuerzas de ocupación israelí entraron en su casa y la saquearon a finales de agosto de 1988 y amenazaron con empujarle a él junto con su silla de ruedas al otro lado de la frontera con Líbano. 
 
En la tarde del 18 de mayo de 1989 las autoridades de ocupación arrestaron a Sheij Yassin junto con centenares de activistas de Hamas en un desesperado intento de acabar con la resistencia armada, que había tomado la forma de ataques contra colonos y soldados de ocupación. 
El 16 de octubre de 1991 un tribunal del Ejército israelí dictó una sentencia de cadena perpetua y otra de 15 años de prisión contra Sheij Yassin después de acusarle de nueve cargos, incluyendo la incitación a la captura y muerte de soldados israelíes y el establecimiento de las ramas militar y de seguridad del Movimiento Hamas. 

Sheij Yassin estuvo en prisión desde mayo de 1989 hasta octubre de 1997, cuando fue puesto en libertad a cambio de dos agentes del Mossad tras un abortado intento de asesinato contra Jalid Meshaal, jefe del Buró Político del Movimiento Hamas, por parte de la agencia de inteligencia israelí en Jordania. 

Sheij Yassin sobrevivió a un intento de asesinato el 6 de septiembre de 2003 cuando la Fuerza Aérea Israelí disparó varios misiles contra un edificio en la Ciudad de Gaza. Él resultó levemente herido en su brazo derecho. 

En aquel momento, el líder de Hamas dijo a los medios que “el tiempo demostrará que la política de asesinatos no acabará con Hamas. Los líderes de Hamas desean ser mártires y no tienen miedo de la muerte. El yihad seguirá y la resistencia continuará hasta que obtengamos la victoria o nos convirtamos en mártires.” 

A pesar de los intentos de asesinato israelíes, Sheij Yassin no hizo ningún esfuerzo para protegerse de otros intentos contra su vida o para ocultar su paradero. Los periodistas visitaban a veces su residencia en Gaza y él mantenía un estilo de vida rutinario, incluyendo el ir cada mañana en coche a una mezquita cercana. 

El 22 de marzo de 2004, helicópteros israelíes dispararon misiles contra el líder espiritual de Hamas mientras él abandonaba la mezquita tras realizar allí las oraciones del alba. En el ataque resultaron muertos el líder de Hamas y sus dos guardaespaldas junto con nueve viandantes. Otras 12 personas fueron heridas en el ataque, incluyendo dos hijos de Sheij Yassin. 

Las fuerzas de seguridad israelíes dijeron que el entonces primer ministro Ariel Sharon ordenó y supervisó el ataque de los helicópteros contra el líder de Hamas. Hamas cree que Washington dio la luz verde para el asesinato de Sheij Yassin. 

Éste fue el asesinato de más alto rango de un líder palestino desde la muerte en abril de 1988 en Túnez del jefe del Mando palestino Jalil al Wazir. 

El ataque contra Sheij Yassin no fue completamente inesperado. Tras un doble ataque con bomba la semana anterior en el puerto israelí de Ashdod, que causó la muerte a 10 colonos -la primera operación militar con éxito palestina contra una gran infraestructura israelí-, el gobierno de Sharon decidió renovar los asesinatos de líderes de los grupos de resistencia palestinos, una política que había interrumpido anteriormente. 

El ataque pareció ir también dirigido a debilitar a Hamas e impedir a la organización cantar victoria si Sharon seguía adelante con sus planes para retirarse unilateralmente de Gaza. 

El entonces ministro de Defensa, Shaul Mofaz, hablando con periodistas, llamó a Sheij Yassin el “(Osama) bin Laden palestino” y prometió más ataques contra el liderazgo de Hamas. 

Sin embargo, hubo una voz disidente en el gabinete israelí, la del entonces ministro del Interior Avraham Poraz, que dijo que Sheij Yassin no era una “bomba de tiempo” y que creía que su asesinato “fue una mala idea porque temo que se produzca una represalia del lado palestino, del lado de Hamas.” 

Los asesinatos anteriores de líderes de la Resistencia palestina provocaron olas de operaciones de martirio que habían destruido blancos en Israel e incrementado la violencia. 

La Autoridad Palestina decretó tres días de luto y cerró las escuelas palestinas. El dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, dijo: “Éste fue el momento con el que Sheij Yassin soñó.” El liderazgo de Hamas dijo que Ariel Sharon había “abierto las puertas del Infierno” y prometió una represalia contra Israel. Unas 200.000 personas tomaron las calles de Gaza para el funeral de Sheij Yassin mientras que las tropas de ocupación israelí declararon una alerta nacional. 

Abdul Aziz Rantisi fue proclamado nuevo líder de Hamas. En un servicio fúnebre por Sheij Yassin, él declaró que “los israelíes no conocerán la seguridad. Lucharemos contra ellos hasta la liberación de Palestina, la totalidad de Palestina.” Dirigiéndose a la rama militar de Hamas, Rantisi dijo: “La puerta está abierta para que ataquéis todos los lugares, todo el tiempo y utilizando todos los medios.” Rantisi fue asesinado por Israel el 17 de abril de 2004. 

Además de su parálisis, Sheij Yassin sufrió otras varias discapacidades y enfermedades, incluyendo la pérdida de vista en su ojo derecho, debido a los golpes sufridos durante un interrogatorio por los israelíes, además de una debilidad en su ojo izquierdo. También padeció una inflamación crónica en su oreja, una infección en el pulmón y otras enfermedades en su abdomen. Su período de detención en las cárceles israelíes empeoró sus condiciones de salud, que obligaron a llevarle al hospital en numerosas ocasiones. 

Sin embargo, este gran líder paralítico afirmó que Palestina es una tierra islámica “consagrada a las futuras generaciones de musulmanes hasta el Día del Juicio” y que ningún líder árabe tenía el derecho a ceder ninguna parte de su territorio. 

La declaración de Sheij Yassin de que “escogimos el camino de la resistencia y terminaremos con el martirio o la victoria” se convirtió más tarde en un eslogan repetido de forma general por los palestinos.

 

POESÍA Y RESISTENCIA: EZRA POUND, "CANTO LXXIII"

POESÍA Y RESISTENCIA: EZRA POUND, "CANTO LXXIII"


Cavalcanti

Correspondencia republicana




Y después dormí

Y despertándome en el aire perdido

Vi y oí,

Y lo que vi me parecía que iba a caballo,

Y oí:

«No me da alegría

Que mi estirpe muera

enfangada por la vergüenza

Gobernada por la carroña

y perjura.»

Roosevelt, Churchill, Eden

bastardos y judiuchos

Tragones y mentirosos todos

y el pueblo exprimido por completo

¡e idiota!

Muerte que fui en Sarzana

espero la diana de la revancha.

Soy aquel Guido que amaste

por mi espíritu altivo

Y la claridad de mi entendimiento.

De la Ciprina esfera

Conocí el fulgor

ya jinete

(jamás mayoral)

Por las calles del Burgo

o dicho de otra manera

La ciudad doliente

(Florencia)

siempre dividida,

Gente rabiosa y ligera

¡qué raza de esclavos!

Pasé por Arimnio

y encontré un espíritu gallardo

Que cantaba como encantada

de alegría!

Era una pequeña campesina

Un poco rechoncha pero bella

que llevaba del brazo a dos alemanes

Y cantaba,

cantaba amor

sin tener necesidad

de ir al cielo.

Había conducido a los canadienses

a un campo de minas

Donde estaba el Templo

de la bella Ixotta.

Caminaban cuatro o cinco

y yo estaba goloso

de amor aún

a pesar de mis años.

Así son las muchachas

en la Romaña.

Venían los canadienses

a conquistar a los alemanes,

A arrasar lo que quedaba

de la ciudad de Rímini;

Preguntaron el camino

a la Vía Emilia

a una muchacha,

una muchacha violada

Poco antes por su canalla.

—¡Hala! ¡Hala! ¡soldados!



Éste es el camino.

¡Vamos, vamos

a la Vía Emilia! —

Con ellos caminaba.

Su hermano había cavado

Los hoyos para las minas,

Allá hacia el mar.

Hacia el mar la muchacha,

un poco rechoncha pero bella,

Condujo a la tropa.

¡Qué niña tan valiente! ¡qué niñita tan valiente!

Ella coqueteaba

por puro amor,

¡qué heroína!

Desafiaba a la muerte,

Conquistó la suerte

peregrina.

Rechoncha un poco pero no tanto

alcanzó el objetivo.

¡Qué esplendor!

Al infierno el enemigo,

fueron veinte los muertos,

Muerta la muchacha

entre aquella canalla,

Salvos los prisioneros.

Gallardo el espíritu

de la niñita

Cantaba, cantaba

hechizada de alegría,

Ahora mismo por el camino

que lleva al mar.

¡Gloria de la Patria!

¡Gloria! gloria

¡Morir por la Patria

en la Romaña!

Muertos no están muertos,

Yo he vuelto

del tercer cielo

para ver la Romaña,

Para ver las montañas

en la revancha,

¡Qué bello invierno!

En el septentrión renace la Patria,

¡Pero qué muchacha!

¡qué muchachas,

qué muchachos,

visten de negro!»





Ezra Pound





(Cantares completos. [Cantares italianos] Tomo III, Ed. bilingüe de Javier Coy. Cátedra Letras Universales, Madrid, 2000)

PALESTINA: “EL SUEÑO Y LA PESADILLA”

PALESTINA: “EL SUEÑO Y LA PESADILLA”

Fuente: Marielenagrill.org
Traducción: A.B.A.

* * *

Publicamos un documento escrito por la señora Stefania Limiti, periodista, valiente historiadora, experta en asuntos de Oriente medio, de la cual tuvimos ocasión de apreciar y compartir lo que escribió en los libros dedicados al secuestro en Italia de Mordechai Vanunu ("Mi hanno rapito a Roma" – Nie, 2006) y las tramas democristianas y atlánticas en “L'Anello della Repubblica" ( Chiarelettere - 2009).
Se trata de un lúcido análisis de los orígenes del sionismo, sus objetivos, los medios que ha utilizado y sigue utilizando para consumar el perverso plan de crear un Estado judío a expensas de los territorios de los Estados árabes limítrofes.
No tan generosos como la señora Limiti, nosotros creemos que Vladimir Jabotinsky, sus secuaces y sus herederos simplemente habían rechazado todo tacticismo a fin de alcanzar, con las armas del terror, el objetivo final que era el de constituir el Estado de Israel y, luego, el de reforzarlo y, ahora, el de ampliarlo.
No creemos que las simpatías que Jabotinsky haya podido tener por el fascismo hubieran pesado sobre la elección de los medios empleados para conseguir la expulsión de 700 mil palestinos de su tierra, porque no vemos la diferencia existente entre esos métodos y las posteriores matanzas cometidas por hombres que jamás expresaron simpatía alguna por el fascismo y por el nacional-socialismo,
La verdad, triste y amarga, es que los judíos han conseguido todo lo que han querido mediante el uso despiadado de la violencia, al margen de sus opiniones personales sobre tal o cual ideología.
Ni “fascistas” ni “comunistas”, los sionistas han impuesto al mundo el nacimiento del Estado de Israel, utilizando cualquier pretexto que pudiera favorecer sus planes, al extremo que, en 1948, su gratitud estaba dividida por igual entre la Unión soviética de Joseph Stalin y la Norteamérica de Harry Truman.
No debe, pues, maravillarnos que antes de la Segunda guerra mundial hubiesen buscado el apoyo de la Italia fascista e, incluso, el de la Alemania nazi, interesadas, especialmente la primera, en contrarrestar la supremacía británica en Oriente medio.
También Stalin apoyó, sin reservas, el nacimiento del Estado de Israel en la esperanza de que un estado judío y socialista pudiera desempeñar un papel antagónico frente al imperialismo británico en la zona.
La estrategia del sionismo no debe quedar oscurecida por las muchas tácticas empleadas para alcanzar su meta final, por aquello que el general Charles De Gaulle definió como un “pueblo de conquistadores, de dominadores”.
Un pueblo que se considera “elegido”, es decir: el predilecto de Dios, y que se alimenta de miles de años de una visión mesiánica según la cual, un día, se instaurará el Reino de Israel en la Tierra.
El nacimiento del Estado de Israel el primer y más significativo paso hacia la afirmación de esta visión mesiánica que no tiene en ninguna consideración la vida de los hombres y de los pueblos a los que debe sacrificar para triunfar.
El sueño expresado por la señora Limito de la creación en Palestina de “uno Estado unitario, espacio laico y democrático fundado sobre la soberanía territorial y no sobre el carácter étnico-religioso de sus componentes” se da de bruces con la pesadilla de un sionismo que decidido ya su propio destino y el de los demás.
Todos los pueblos han conocido la integración y la asimilación de la sangre y de la cultura, mas no el judío para el cual rige aún la obligación impuesta a los varones de casarse con mujeres judías, mientras que estas últimas pueden casarse con cualquiera porque, según su ley, la sangre del nasciturus se transmite por la madre y, por tanto, si acepta la religión judía será judío a todos los efectos.
En consecuencia, la mezcla de sangre queda excluida del mismo modo que la religiosa que está reservada únicamente a los judíos, excluyendo al resto como corresponde a una raza que se considera la élite, descartando así también la posibilidad de una integración cultural.
Único estado del mundo que acoge en su interior sólo ciudadanos de una única raza, la judía, de una sola religión, la suya, de una misma cultura, con la exclusión de cualquier otro elemento extraño, Israel pretenderá ampliar sus fronteras no admitiendo a los otros, los “diferentes”, sino expulsándolos hacia otros territorios hasta alcanzar el sueño de reconstruir el Templo en un Jerusalén “capital eterna e indivisible” del Gran Israel.
En nuestra opinión, para detener este proceso, del cual la matanza de Gaza ha sido solamente el último ejemplo en el orden temporal, solamente la intervención de la comunidad internacional que obligue al Estado de Israel a respetar el derecho a la vida y a la existencia de los demás pueblos, sigue siendo la garantía de su existencia que, por otra parte, teniendo en cuenta su potencial militar y el mortífero arsenal nuclear, ajeno a todo control internacional, del que está dotado nadie está en condiciones de amenazar.
Dentro de nuestros países la misión de cuantos, más allá de sus ideologías, creen que los palestinos tienen derecho a la vida dentro de un Estado propio, consiste en presionar a sus gobiernos para que exijan a Israel que abandone su inmundo sueño racista y que escoja el camino de la paz y de la coexistencia con pueblos y culturas diferentes, reconstruyendo el Templo que puede existir junto a las iglesias cristianas y a las mezquitas musulmanas.
Hasta hoy mismo, apoyado por las comunidades judaicas internacionales, por el poder financiero y mediático, ha elegido la guerra: no será sencillo empujarlo a aceptar la paz.
Compartimos el sueño expresado por la señora Limiti, así como su análisis, pero constatamos que todavía hoy estamos inmersos en la pesadilla de vivir en un mundo que define como “justo” la matanza de los niños de Gaza.
Y a esta pesadilla no le vemos fin.


Vincenzo Vinciguerra, Opera 24 febrero 2010




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“ESTADO ÚNICO Y NATURALEZA SIONISTA DEL ESTADO DE ISRAEL”

Intervención de Stefania Limiti
ROMA, 28-29 de Noviembre de 2009

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El Estado único para judíos y palestinos ¿es una amenaza o una posible solución para la paz en Oriente Medio? ¿Pueden el nacionalismo judío y el surgimiento del pueblo israelí avenirse con el nacionalismo árabe o palestino?
Para poder dar una respuesta a estas preguntas básicas es necesario afrontar algunas cuestiones relativas a la naturaleza sionista del Estado judío. De hecho, se impone urgentemente una reflexión acerca de cómo superar el objetivo no realizado e irrealizable de la construcción de un Estado palestino junto al israelí, para trasladar al centro del debate el espinoso problema de superar la naturaleza sionista de un Estado surgido violentamente a costa de la población indígena que vivía en esas tierras. En definitiva, un examen real y sin fantasías sobre de qué modo es posible un futuro de convivencia pacífica entre los israelíes y los palestinos de Israel, entre los que viven bajo la ocupación en Gaza y en Cisjordania y aquellos que viven en la diáspora, a los que no es imaginable negarles un derecho de retorno si no es borrando la verdad histórica de la ocupación misma.
Es en esta perspectiva y sólo en ésta hay ya una posible solución al problema palestino. Resulta útil insistir sobre una idea poco aceptada todavía: la solución de dos Estados es un eslogan que a día de hoy no ha consentido, a menudo, más que la conservación de un régimen discriminatorio dentro de las fronteras establecidas militarmente en 1967, por lo tanto la ocupación de Cisjordania y la transformación en ghetto de la Franja de Gaza. El que liquida como absurdo, inútil e impracticable el debate sobre posibles modelos políticos alternativos al de los dos Estados se equivoca, y bastante, sobre todo frente al dramático estado de cosas. Israel se ha escudado y lo sigue haciendo en esa proposición para continuar su ininterrumpida política de anexión colonialista y seguir cometiendo crímenes en Palestina –negándolos desvergonzadamente y atacando a quien se atreva a condenarlos, tal como ha hecho con el juez antiapartheid y judío, Richard Goldstone, delegado para los derechos humanos de la ONU, acusado de antisemitismo por su condena dela invasión de Gaza.
No se trata ya, menos aún en esta sede, de lanzar un manifiesto programático sino en realidad de animar y apoyar las hipótesis que muchos intelectuales y activistas adelantan ya en el interior de la sociedad israelí, ya en la palestina, especialmente en ciertos sectores significativos de su diáspora. Por una simple razón no se puede enterrar esta esperanza: en los Territorios Ocupados no existen ni siquiera ya las piedras para construir un Estado autónomo. La cohesión territorial ha sido cercenada radicalmente por la inflexible política de asentamiento de las colonias. A los palestinos les quedaría el 20% del territorio nativo, el hambre y una enorme sed, no sólo de agua y alimentos, sino también de futuro. En resumen, la anexión unilateral de los territorios consumada por Israel desde 1948 en adelante, no sólo por los gobiernos de la derecha llegados al poder en 1977 tras treinta años de casi ininterrumpido dominio laborista, ha hecho imposible la solución de dos Estados.
Del mismo modo que la historia de las negociaciones es historia de una farsa: una afirmación grave que sin embargo la larga lista de fracasos nos autoriza a realizar sin temor de ser superficiales o de hacer propaganda. Las únicas negociaciones que habrían podido llevar a la creación de un Estado palestino independiente debería haber incluido directamente las fases de la retirada total y no, como sucedió en Oslo, un mercadeo de territorios a los cuales, al fin y a la postre, Israel no está dispuesto a renunciar.
Se han escrito páginas muy bellas sobre la perspectiva de un Estado Único o binacional entre judíos y palestinos: pensamos en los trabajos del historiador Illan Pappe o en la tesis de Alì Abunimah, expuestas en su One Country (ed. Metropolitan Books) o en la de Virginia Tilley, profesora de Ciencias políticas en Sudáfrica, y también, en Omar Barghouti, promotor de la Campaña por el boicot, y otros muchos más. Reflexiones todas importantes que sostienen la necesidad de contemplar esta perspectiva ya sea en la óptica israelí o en la palestina, y que implican considerar la naturaleza del sionismo. Se trata de una perspectiva difícil, que obliga a la sociedad israelí o a la palestina, tanto a la laica vinculada a viejos conceptos de poder como a la que se identifica con el Islam, a medirse consigo misma y con su propia voluntad de mirar hacia un futuro nuevo.
El problema está directamente conectado, decíamos, con la naturaleza sionista de Israel. Intentamos conocer por qué la historiografía oficial continua ocultando el origen colonialista, racista y violento del sionismo que todavía hoy, a pesar de todo, sigue recordando los “kibbuts” y el socialismo de Ben Gurion o el más liberal, pragmático o moderado de Chaim Weitzmann: la naturaleza originaria del sionismo queda relegada a un pequeño ángulo de la historia porque no se quiere asignarle el puesto destacado que ciertamente merece. En el proceso de construcción del estado israelí el sionismo ha sido quien ha suministrado la materia prima, el aparato ideológico sobre el que forjar el futuro de los colonos judíos: en tal naturaleza está la respuesta a la imposibilidad de un futuro Estado independiente de Palestina.
Existe un personaje que ha sido relegado al olvido de los padres de la Patria pero que ha sido uno de los progenitores de Israel, aparte de una figura clave para entender que el sionismo porta en sí la semilla del fascismo [NdT.- Cfr. Supr. , Vinciguerra], a saber Vladimir Jabotinsky (1), un joven ucraniano de Odessa, que fundó en 1925, en París, un movimiento político denominado Unión de sionistas revisionistas. Su papel hay que integrarlo dentro de las disensiones del movimiento sionista tras septiembre de 1922 cuando el gobierno británico dividió en dos Palestina, creando de la nada una nueva entidad territorial al Este del río Jordán, la Transjordania. La recién constituida Sociedad de Naciones ratificó, de hecho, el 24 de julio de 1922 el nuevo mapa geopolítico de Oriente Próximo, aprobando la institución del Mandataria. Francia y Gran Bretaña habría de administrar los territorios asignados al mandato, con objeto de favorecer el autogobierno venidero.
Pero algunos representantes del movimiento sionista se sintieron profundamente desilusionados. La Palestina “histórica” seguía siendo, según alguno de ellos, la precedente, la división había “adulterado” el proyecto, y representaba el riesgo de obstaculizar el camino para alcanzar el Gran Israel.
El ascenso de Jabotinsky se produce a causa de una radical oposición de método: la moderación de Weizmann y del ejecutivo sionista pretende obtener de los británicos la creación del “hogar judío”, como promesa de la Declaración Balfour de 1917 (2) mediante la presión diplomática y una discreta colonización de Palestina. Demasiado moderado, en definitiva, para Jabotinsky que por otra parte tenía un lugar de honor entre los sionistas: había fundado la “Legión judía”, destinada a combatir junto a los ingleses durante la Primera guerra mundial: “los dirigentes del movimiento sionista obrero, Ben Gurion y Ben Zvi, le ofrecieron su apoyo”. La Legión, disuelta por los ingleses entre 1919 y 1920, constituirá el embrión del futuro ejército clandestino de la Hagana (3).
El movimiento político de este fundamental protagonista de la historia de Israel tuvo el valor de identificar el objetivo inmediato del sionismo y los medios adecuados para realizarlo: la creación de un Estado judío era una consigna que, según él, no puede aplazarse y que para posibilitarla era indispensable llegar a la mayoría judaica en Palestina. Según Jabotinsky, esta misión coincidía con la matriz originaria herzliana del sionismo (resumida en el libro Der Judenstaat) traicionada por el posibilismo y las demoras de Weizmann, Ben Gurion y sus aliados. Sólo en 1942 el Congreso sionista se decidió a reclamar oficialmente un Estado judío: antes de esa fecha, se intentó no molestar en demasía a los británicos, ni el lento pero progresivo traslado de judíos hacia Palestina. Una línea que no era en absoluto compartida por todos: especialmente tras el Primer libro Blanco sobre la política exterior inglesa respecto a Palestina, presentado por Winston Churchill el 30 de julio de 1922 a fin de tranquilizar a los árabes tras los hechos de Jaffa del año anterior. En aquel documento quedó escrito que, contrariamente a los “temores manifestados por la delegación del Comité ejecutivo árabe, el gobierno británico no ha contemplado nunca la desaparición o la subordinación de la población, de la lengua o de la cultura árabe en Palestina”.
Churchill quería puntualizar con ello un hecho concreto: “los términos de la declaración Balfour no prevén que el conjunto de Palestina se convierta en un Hogar nacional judío aunque tal hogar sea fundado en Palestina”. Con relación a los judíos el Libro blanco subraya que “resulta fundamental que esta comunidad comprenda que se encuentra en Palestina por derecho y no por tolerancia”. Añadiendo que la inmigración judía “no puede excederla capacidad económica de absorción del País” y, frente a la pregunta “¿qué hay que entender por desarrollo del Hogar nacional judío en Palestina?”, Winston Churchill respondía: “no se trata de la imposición de una nacionalidad judía a los habitantes del conjunto de Palestina sino de conseguir el desarrollo de la comunidad judía existente, con la ayuda de los hebreos de otras partes del mundo, a fin de que ésta se convierta en un centro por el que todo el pueblo judío pueda, por lo que respecta a la raza y a la religión, interesarse y sentirse orgulloso”.
Frente a tantas vacilaciones, el joven Jabotinsky no tenía dudas: era preciso actuar, acelerar el proceso hacia el establecimiento de un auténtico y propio Estado. Comprendió que la disolución del Imperio otomano había abierto un campo de maniobra inmenso, nuevos escenarios que harían posible el asentamiento de una entidad estatal judía en Palestina.
Se convirtió así en intérprete de la línea dura frente a los árabes: debían ser expulsados. Existían dos derechos contrapuestos en Palestina y la única solución para el líder revisionista era la guerra. Frente al carácter nacional de la revuelta árabe, Jabotinsky dijo claramente, más que cualquier otro líder sionista, “ambos queremos Palestina, nosotros somos los agresores, el problema no tendrá en modo alguno una solución diplomática”. Inútil perder tiempo con intercambios culturales, con los proyectos de coexistencia pacífica, decidirán las armas.
Redacta dos artículos incendiarios en 1923 bajo el título significativo y bastante inquietante a la luz de los hechos actuales de “H puñetazo de hierro”, en los que no duda en enumerar su manifiesto programático. Los puntos fuertes de su pensamiento son básicamente cuatro: “1. la instauración de una mayoría judía en Palestina, necesaria para garantizar un Estado judío en ambas riveras del río Jordán; 2. la primacía de la idea nacional sobre cualquier otro principio, rechazando la división de clase aplicada por los socialistas; 3. la primacía de la política sobre el pragmatismo inventado por Weizman, que quería comprar Palestina dunam por dunam [NdT.- Unidad mínima cultivable de superficie de tierra en el Imperio otomano] – primacía de la política significaba obtener de los ingleses un “régimen de colonización” específico que les permitiera construir sobre la Palestina histórica el Estado de Israel; 4. la necesidad de los judíos de proceder autónomamente a su autodefensa mediante la creación de legiones militares judías” (4).
Definió, esencialmente, el corazón del programa sionista, hablando con amable indiferencia respecto al problema de los derechos palestinos, dejando clara la necesidad vital para el futuro de los judíos de obtener la supremacía demográfica mediante la emigración y la instrucción sistemática de los pioneros en el uso de las armas: con la teoría del puño de hierro eligió la opción militar, tanto defensiva como ofensivamente.
Por voluntad propia se creó el Irgun, un nuevo ejército clandestino surgido de la escisión de la Hagana, en manos de los socialistas. El Irgun, entre cuyas filas destaca la militancia del futuro primer ministro Menahem Beghin (5), fue protagonista de numerosos actos de violencia terrorista contra civiles árabes. Entre sus “hazañas”, se recuerda a menudo la cruel destrucción de la aldea de Deir Yassin y el exterminio de sus 300 habitantes: operación que puso en marcha lo que el historiador israelí ha llamado la limpieza étnica en Palestina. Sus activistas eran filo-fascistas saturados de nihilismo revolucionario y fueron ellos mismos fautores de una nueva escisión, dando origen en 1940 al Grupo Stern (6) o Lehi, acrónimo de Loamei Herut Israel (Combatientes por la libertad de Israel), un movimiento militar, plagado de ideas revolucionarias antiburguesas y simpatías fascistas [NdT.- id. Vinciguerra]. El jefe del movimiento, Abraham Stern, propugnaba “peligrosas” alianzas con los nazis: el grupo Lehi es recordado también por el asesinato de Lord Moyne, ministro residente en El Cairo, cometido el 6 de noviembre de 1944, y por el del conde Folke von Bernadotte, mediador de las Naciones Unidas en Palestina, “culpable”, a los ojos del Lehi, de haber propuesto una partición de Palestina desfavorable para los judíos. La junta de mando estaba a la sazón en manos de una especie de triunvirato integrado por Yitzak Yzernitzky, alias Shamir, Israel Sheib y Yellin Mor.
El movimiento revisionista de Jabotinsky abogaba por una concepción corporativa de la sociedad, elemento de importancia no secundaria en la tentativa de buscar un diálogo con el fascismo italiano. Mussolini estuvo abierto al líder sionista generosamente: de hecho se ocupó de la instrucción de sus hombres y a tal objeto les concedió la posibilidad de crear en Civitavecchia una escuela naval orientada a tal fin. El Duce tendió un puente de diálogo con Jabotinsky, dada la imposibilidad de hacerlo con Waizmann, demasiado vinculado a los ingleses, pero su intento se evaporó a causa de la introducción de las leyes raciales (septiembre de 1938). Sin embargo, el primer congreso revisionista había tenido ya lugar precisamente en Milán bajo el lema de un orden italiano para Oriente (7). No se rompieron del todo, aun así, los hilos que unían a figuras del fascismo con sus homólogos del movimiento sionista, asunto escasamente estudiado por la historiografía. Pero las extrañas alianzas que llevaron a los hombres de la X Mas del comandante Valerio Borghese a adiestrar a la marina israelí (8), importantísima arma de combate contra los ingleses y los egipcios, o las que condujeron a personal israelí a entrenarse en Sicilia en 1946 junto a los hombres del bandido Giuliano (9), hasta el papel jugado en Israel en 1971 por el falso anarquista Gianfranco Bertoli, acogido en un kibbutz de frontera, donde se le instruyó en el uso de armas y explosivos, confirma la necesidad de una investigación historiográfica sobre un mundo oscuro y paralelo, tejido de extrañas e improbables, aparentemente, tramas y de impensables convergencias.
Calificar de fascista a Jabotinsky, a este padre de la patria, resulta demasiado sencillo: lo hizo ya con gruesas palabras Ben Gurion, y con él todos aquellos que han buscado, con excelentes resultados, la purificación del impulso racista y colonialista del sionismo ocultando, empero, que los dirigentes del movimiento revisionista, tras la muerte de su líder en 1941, no desaparecieron sin dejar rastros de sí mismos. Han sido, también, protagonistas de la historia de Israel: su símbolo ha sido seguramente Menahem Beghin, el viejo comandante del Irgun, que en octubre de 1948 fundó el partido Herut (“libertad”), donde confluirán todas las almas del revisionismo, incluidas las más radicales. Entre los representantes del maximalismo es preciso señalar a los dos ucranios Abba Ahimer y el poeta Uri Zvi Greenberg, que tras las primera guerra mundial habían creado un pequeño grupo maximalista, llamado Birionim (bandoleros), de orientación marcadamente fascista, en el que militó taimen Ben Zion Netanyahu, padre del futuro [y actual] primer ministro. Ahimeir mismo era un gran admirador de Mussolini y en 1928 publicó en el periódico “Doar Hayom” las Crónicas de un fascista.
En cualquier caso el abandono en 1931 del Congreso sionista a causa del rechazo de una moción que definía como objetivo del sionismo la constitución de un estado de Israel en ambas orillas del Jordán, dio luz a una derecha que suministro valiosos instrumentos para la realización del programa sionista. Ningún líder del sionismo, ni siquiera los representantes socialistas, presto oídos a Martín Buber que había advertido de que no se creara un estado étnico religioso reservado a los judíos: quien fuera a Palestina debía sentirse como un semita entre semitas. (10) El sionismo colonialista y racista de Jabotinsky, tan semejante a aquellos nacionalismos europeos de los cuales los hebreos estuvieron entre las víctimas principales, representa la síntesis final y fundamental de todo el movimiento sionista, el alma más auténtica de la ideología de Menachem Beghin, Chaim Weizman y Ben Gurion los cuales sostenían que la tarea de os judíos consistía en reconstruir desde los cimientos y modernizar un territorio semi-desértico y atrasado. El estado judío debería de excluir cualquier relación, que no fuera de carácter subordinado y servil, con la población autóctona. Y es en nombre de esta lógica colonial que en 1948 se inició el éxodo forzado de enormes masas de palestinos – no menos de 700 mil- gracias sobre todo al terrorismo practicado por organizaciones sionistas como la Banda Stern y la Irgun Zwai Leumi.
En definitiva, los orígenes del problema palestino coinciden no con la presencia de los hebreos en Palestina sino con la formación de un movimiento colonial apoyado por una élite intelectual y económica judía que tenía como objetivo la realización de un proyecto económico con profundas raíces religiosas. El pecado original del sionismo fue desde el principio su comportamiento tergiversador y elusivo respecto a los derechos de una comunidad considerada como inferior, jurídica y culturalmente Los padres fundadores del estado de Israel han sido todos defensores, ideadores y activistas de la política de Puño de hierro y de la lucha armada contra los árabes y las bases del conflicto se colocaron bastantes antes de la tragedia del Holocausto.
Si el proyecto de un Estado palestino es solamente una ilusión, cuando no una brutal mistificación, no queda más que una perspectiva que supere el sionismo y que permita un Estado Único, espacio laico y democrático basado en la soberanía territorial y no sobre el carácter étnico-religioso de sus componentes.
Es un enorme desafío, ante todo para aquella parte de la sociedad israelí que quiere democráticamente reconocer derechos a hombres y mujeres que viven a su lado y que pretende ajustar cuentas con su propio pasado, construyendo un futuro propio no ya sobre derechos bíblicos de los judíos a la tierra de Palestina sino sobre el derecho natural de todos los pueblos a ser dueños de su destino. En suma, para aquel sector de la sociedad que no quiere ser sacerdote de un dios sino ciudadano de un Estado democrático y que es consciente de que el fin de la ocupación militar es la condición para que los hebreos de Israel obtengan el derecho a pedir a los palestinos y al mundo árabe-islámico el ser aceptados como parte integrante de Oriente Medio.
Es un desafío enorme también para aquel sector de Palestina que se reconoce en una visión religiosa de su porvenir, así como para los aparatos político-militares que no miran más allá de su pequeña parcela de poder.
Pero es también un desafío para todos nosotros, llamados a enfrentarnos en nuestros Países con esa presión asfixiante que el sionismo ahoga nuestra sociedad, para controlar toda mirada de ecuánime y pacífica comprensión de los pueblos del cercano oriente.



NOTAS:
(1) Su biografía está en La Destra Sionista, di Paolo Di Motoli, ed M. & B. Publishing, 2002;
(2) La Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917 es el documento oficial de la política del gobierno inglés tras la desmembración del Imperio Otomano recién acabada la primera guerra mundial: escrito por el entonces ministro de Exteriores británico Arthur Balfour a Lord Rotschild, representante principal de la comunidad judía inglesa y dirigente del movimiento sionista, el gobierno británico declaraba mirar con interés la creación de un hogar judío en Palestina. La Declaración Balfour fue posteriormente añadida al Tratado de Sèvres que establecía el final de las hostilidades con Turquía y asignaba Palestina al Reino Unido (subsiguiente titular del Mandato para Palestina).
(3) Storia del sionismo, Nathan Weinstock, ed. Massari, pagg. 112;
(4) Del «Dossier Palestina, La Destra israeliana», di Paolo Di Motoli en La Rivista del Manifesto, 28 de mayo de 2002;
(5) Cuando Beghin viajó por vez primera a los Estados Unidos, en 1948, algunos intelectuales judío, entre ellos Einstein, Hannah Arendt y Sydney Hook, escribieron una cata abierta al New York Times (4-XII-1948), en la que afirmaban que el partido de Beghin era”un partido político bastante próximo, en cuanto su organización, métodos, filosofía y su doctrina social, a los partidos nazi y fascista”;
(6) “En nombre de la guerra contra los ingleses para liberar Palestina del dominio colonial, el pequeño pero aguerrido movimiento intentó incluso una improbable alianza con los nazis. El “contacto” fue hecho a través del Lehi por Naftalí Lubentchik, que en 1941habló con dos elementos del Tercer Reich, Rudolf Rozer y Otto Von Hentig, representantes del departamento para Oriente del ministerio de Asunto exteriores. Se redactó incluso un documento, que enfatizaba “la comunidad de intereses entre el movimiento y las potencias totalitarias europeas para la creación de un nuevo orden europeo”, y que anunciaba”la fundación de un Estado histórico judío sobre fundamentos nacionales y totalitarios, vinculado mediante un tratado al Reich alemán”, dirigido a reforzar la posición de Alemania en Oriente Próximo. Las negociaciones se interrumpieron cuando los aliados arrestaron, en junio de 1941, a Lubentchik en la sede del servicio secreto en damasco. La muerte de Stern, a manos de la policía británica en febrero de 1942, señaló el ocaso de la fase “mesiánica” del movimiento, que habría de elaborar de inmediato una línea política influida por el mito de la Unión Soviética, vencedora en la guerra y potencia anticolonial y antiburguesa”, del Dossier Palestina, op. Cit;
(7) Storia del sionismo, op. cit. pag. 145
(8) Véase a propósito, La destra e gli ebrei, Gianni Scipione Rossi, ed. Rubettino e Diario di un fascista alla corte di Gerusalemme, Fiorenzo Capriotti,
Altro Editore;
(9) Veáse, Lupara Nera, la guerra segreta alla Democrazia italiana, G. Casarrubea, M.J.Cereghino, ed. Bompiani
(10) “Quale Stato palestinese?”, Danilo Zolo, // Manifesto, 7 diciembre 2006




Entrevista a Eric Toussaint: “Si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista”

Entrevista a Eric Toussaint: “Si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista”

Johari Gautier Carmona
Fuente: Diagonal

"La salida capitalista a la crisis se basa solamente en aumentar la presión sobre el trabajo y pasar la factura a los asalariados."



En la presentación de su libro 60 preguntas, 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, el historiador y economista belga Eric Toussaint nos habla de la crisis que atraviesa Occidente. Este doctor en ciencias políticas, y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial, explica algunas de las claves para entender la actual crisis económica.



D.: ¿Cómo se explica que, pese a una reducción del salario real desde el año 1982 hasta 2007, el consumo en los países del Norte haya tenido un nivel de crecimiento alto?



ERIC TOUSSAINT: Durante todo ese tiempo, el consumo de masas se ha sostenido gracias al endeudamiento privado. Los que permitieron esto son las empresas capitalistas del sector del crédito que otorgaron líneas de crédito más voluminosas. Lo hicieron a través de un montaje totalmente artificial de instrumentos de deuda e, inesperadamente, la cadena del endeudamiento privado en EE UU se rompió en el eslabón más débil, que era el sector del crédito hipotecario en un segmento del mercado que era el de las hipotecas subprime: los sectores de la población más frágiles que aceptaron endeudarse en condiciones extremas, con tasas de interés bajas los dos primeros años y pasando a 13% de interés anual los siguientes años. Este sistema de endeudamiento funcionaba mientras la burbuja inmobiliaria seguía creciendo, mientras el valor de la vivienda subía. En EE UU era posible refinanciar su deuda cada dos años basándose sobre el nuevo valor de la vivienda que había aumentado. Todo esto era sin contar con una sobreproducción de vivienda en el año 2006 y la caída en 2007 del valor de la vivienda que generó la crisis de las subprime. Para resumir, hemos asistido, con la crisis financiera de los años 2007- 2008, a una crisis de la deuda privada, que se está transformando ahora en una crisis de la deuda pública del Norte porque el Gobierno de EE UU –pero también el Gobierno británico, belga o francés– rescató a la banca privada regalando dinero. Ahí es cuando la deuda privada se transformó en deuda pública. El sector público asumió el coste del rescate.


D.: ¿En qué situación nos hallamos ahora?



E.T.: Llegamos a un círculo vicioso en el cual para rescatar a la banca privada se endeudan los Estados y financian ese endeudamiento pidiendo préstamos a la misma banca. La explosión de la deuda pública obliga a los Gobiernos a disminuir el gasto público, a reducir el gasto en las universidades, reducir las subvenciones a la salud pública, limitar las inversiones en infraestructuras públicas, congelar los salarios de los funcionarios. Por eso hemos vuelto a un discurso de ajuste estructural en los países del Norte y sólo estamos empezando a enfrentarnos a la situación.



D.: ¿Cómo se encuentra el sector inmobiliario?



E.T.: Respecto a la crisis inmobiliaria, sabemos que en el Estado español la vivienda está todavía sobrevalorada en un 50%. En Inglaterra lo está en un 30% y en Irlanda en un 30%. Es decir, la crisis inmobiliaria no ha terminado. Quizás en EE UU haya tocado fondo. Por otro lado, empieza ahora la crisis inmobiliaria del sector comercial con la quiebra en Dubai de un proyecto de edificios comerciales. Sabemos que la deuda contratada por el sector privado en el sector comercial es enorme y que esa crisis del sector comercial va a crecer con la crisis económica. Algunas empresas de servicios van a tener que cerrar oficinas.

D.: ¿Cuáles son las especificidades de la crisis española?



E.T.: En el Estado español no ha habido la misma crisis bancaria que en la mayoría de los países occidentales –como en Inglaterra, EE UU o Bélgica– donde el rescate ha sido masivo. Quizás se produzca en un futuro cercano cuando veamos que el BBVA o el Banco Santander, que hasta ahora no parecían tan afectados, puedan estarlo también.



D.: ¿Se está acabando el sistema capitalista?



E.T.: El sistema capitalista atraviesa una crisis muy grave. En el pasado este mismo sistema ya pasó por crisis muy severas y es importante entender que, si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista. La salida capitalista a la crisis se basa solamente en aumentar la presión sobre el trabajo y pasar la factura a los asalariados. Ha sido siempre la misma solución. Incluso puede haber una salida capitalista neokeynesiana. Lo que llama la atención es que en 2008 la crisis era tan profunda que los Gobiernos de derecha y los ideólogos del capitalismo atravesaron una crisis de confianza. Temieron una salida anticapitalista porque veían que lo que se avecinaba era una auténtica crisis del capitalismo. Ellos lo saben, lo niegan en las grandes entrevistas de televisión, pero, leyendo el Financial Times o The Economist, uno puedo decir que no se equivocaban. Se imaginaron que, desde las bases de la izquierda, surgiría una denuncia del capitalismo, pero no ocurrió. La izquierda tradicional acompañó el rescate de la banca. Sarkozy, que llegó a hablar de refundar el capitalismo en algunas entrevistas, no ha vuelto a hablar del tema porque no encontró una denuncia suficientemente fuerte como para refundarlo. ¿Por qué refundar algo que la gente puede seguir aguantando?




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“La crisis de credibilidad de la izquierda”



ERIC TOUSSAINT: No comparto la idea de que las propuestas ofrecidas por las izquierdas son demasiado radicales y que son rechazadas por ese motivo. El problema fundamental es que la mayoría de los pueblos del Norte afrontan una crisis de confianza en la política. Es una crisis de credibilidad de la izquierda, una crisis del proyecto de la izquierda, pero no porque sea demasiado radical sino porque durante las campañas electorales la izquierda hace promesas de izquierda y, estando en el poder, implementa programas de derecha. La izquierda acaba ejecutando políticas sociales neoliberales y eso provoca frustración y pérdida de confianza. Además, como la izquierda tradicional no ofrece unas críticas claras del sistema, las confusiones se generalizan. Estas confusiones se deben también a la influencia de los medios de comunicación dominantes. El objetivo de estos medios es crear confusiones, maquillar los datos, dar falsas explicaciones, y la izquierda, que antes daba explicaciones claras sobre la crisis, no las está dando, e incluso ha abandonado sus propios diarios. ¿Cuántos diarios de izquierda existen en Europa comparando con hace 30 años? Para mí, el verdadero problema no es que las propuestas sean demasiado radicales. El problema real es la pérdida de credibilidad.