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Detrás

Detrás

Detrás de las palabras hay hambre y tristeza,
detrás de las palabras no hay ideas ni discursos,
detrás de las palabras no hay ninguna certeza,
detrás de las palabras se esconden los intrusos.

Desde que nacemos nos marcan con sus letras,
y sin darnos cuenta repetimos sus arengas.
 

Detrás de las palabras no hay ningún profeta,
hay monstruos sedientos de todas las guerras.
 

Detrás de sus promesas no hay buenas intenciones,
hay estudios de mercado para producir emociones.
Detrás de su sonrisa, detrás de su gesto,
hay un imperio de mentiras que hace lo opuesto.

Detrás del consumista anida un terrorista,
toda su vida dentro de una VISA.
Financia las guerras del capitalista,
él no lo sabe porque siempre tiene prisa.
 

Detrás de la prisa vive la ignorancia:
todo está bien, nada es importante.

Detrás de la noticia, poca información,
detrás de la noticia, un único emisor.
-Millones de cabezas asienten sin pasión-

Y lejos de aquí, toda la violencia,
él se calla porque es muy tolerante,
él se calla porque es contra el turbante.

Detrás de su casa vive un desconocido,
por si acaso cierra con candado.
Detrás del miedo hay un negocio,
y un proyecto para mantenerlo callado.
Cada uno por separado,
así nos quieren,
con miedo y asustados.

Detrás de la indolencia hay una intención,
que cuando sufra nadie se de por enterado.
Cada persona lejos de otra,
otras personas lejos de todas.
Si nos explotan nadie hará nada,
no nos conocemos, nadie es nada.

El poder de la palabra no es la palabra dada,
el poder de la palabra es el hecho consumado.

Detrás del hecho se esconde la trinchera,
de los que jamás tendrán ni púlpito ni estrado.
Detrás del imposible hay una derrota,
detrás de nosotros
está lo que importa.

 

fuente:http: /urioste.wordpress.com


Chávez: No descansaré mientras viva para hacer realidad la Patria Socialista

Chávez: No descansaré mientras viva para hacer realidad la Patria Socialista

 "Yo siento el amor de ustedes que me desborda el corazón", expresó el presidente del PSUV ante una multitudinaria concentración en la Plaza O"Leary de El Silencio de Caracas / "¡Vamos a la victoria!", invitó Hugo Chávez

El presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Hugo Chávez, saludó la juventud y el compromiso revolucionario de los candidatos y candidatas de la tolda roja para la Asamblea Nacional y el Parlamento Latinoamericano.

"Yo siento el amor de ustedes que me desborda el corazón. Y lo voy a repetir una vez más, amor con amor se paga. Yo cada día amo más al pueblo y les juro que no descansaré mientras viva para hacer realidad la Patria Socialista", afirmó el líder revolucionario.

Asimismo expresó sentirse impresionado por el papel protagónico que viene asumiendo la juventud, "una juventud que ha venido madurando con la revolución, ¡Viva la Juventud!".

De esta manera se expresó el presidente del PSUV ante una multitudinaria concentración en la Plaza O"Leary de El Silencio, punto final de la caravana que realizó junto a los candidatos del Psuv, en la recta final de la campaña electoral del 26S.

Antes de despedirse llamó a los militantes del Psuv, a las patrulleras y patrulleros a la movilización para los comicios del domingo, "¡Vamos a la operación Willian Lara, a la demolición, a la victoria!", sentenció.

(VTV)

Homenaje a Enrico Vezzalini

 

“No es verdad que todo alrededor sean tinieblas;

es verdad que no se quiere ver la luz”

 Enrico Vezzalini

 

 

23 settembre 1945

    Mia Lena, mia sposona santa, mia sposa d’oro,     ecco quell’alba senza aurora che gli uomini nemici hanno voluto ed il Signore ha concesso. Fra poco sarò fucilato.     Ieri sera mi sono addormentato col pensiero rivolto al prossimo decimo anniversario del nostro matrimonio: nella notte, svegliato, penso come fare a farti giungere per quel giorno alcune rose.     T’amo Lena, più che non ami la vita. Non è una frase: è una luce, pure in questo momento.     Immagino quale sarà lo strazio tuo e quello di Luisa. Ennio, per fortuna non capirà.     Non ti rivolgo le solite raccomandazioni di fedeltà alla mia memoria: farai sempre quanto ti detta il tuo cuore e non sbaglierai mai. Ti chiedo perdono di qualunque male commesso e specialmente di... questo, che non posso evitare. Ti scongiuro di fare quanto puoi per essere forte, perché non scenda nel cuore dei nostri due piccoli questa aria di tragedia.     Soffro pensando a voi: restate poveri e soli. Voi meritavate un altro destino!     Iddio, che ora non può non ascoltarmi, deve darvi aiuto.     Avrei però voluto essere ancora con te, con voi. Mai come ora ho sentito internamente quanto sia infinito il mio amore per te e quanto sinceramente profondo e violento sia l’affetto per la mia Principessa d’oro e per il mio Ennio, il mio bel maschione che mi portava nella sua vigorosa bellezza tanto ricordo di te.     Vi amo, vi amo, vi amo.     Tu sai quante cose potrei dire, quante!     Me ne vado, forte, forte, forte.     Oggi più di ieri la mia certezza che la Fede che mi ha portato a cadere per lei è la vera, la giusta, mi dà l’orgoglio di chiedere a te ed ai miei bambini di non vergognarvi del nome che portate: sono stato sinceramente onesto in tutta la mia vita privata, lealmente soldato in tutta quella politica.     Non mi atteggio a martire: ma tu almeno non disprezzare questa fedeltà che riaffermo nel momento in cui mi costa la vita.     Possa almeno il mio sangue placare l’odio degli uomini, compensarli di ogni altro sadismo di vendette e... quelli che resteranno possano guardare oltre ed assai più in alto di questo corpo che vale tanto poco e dell’egoismo che fa cercare per le persone e non per la Patria la soddisfazione di vittorie che non danno storia.     Tu sai, tu che mi sai tutto, che sono sempre stato tenace in questa mia Fede: oggi mi si chiama traditore; ma io non ho mai tradito. Non la Patria, alla quale ho dato, come soldato, tutto il povero valore personale che possedevo; non la umanità, alla quale ho offerto un lavoro senza soste ed il mio poco ingegno: non la famiglia alla quale penso con adorazione fino all’ultimo momento: a mio Padre, che venero ed ho sempre venerato; a mia Madre che vorrei non sapesse mai (ed in questo c’è il mio ultimo grido d’amore per lei!), a Nora, che mi fu, più che sorella, amico, ed ai tuoi cari, ad Amos ed a Luisa, buoni come una leggenda... a Luisina, nella sua nuvoletta, a Neno, nella sua innocenza a te, a te, a te che sapesti essere tutto.     Non ho tradito, non tradirei, se restassi vivo. Forse per questo cado. Ma con me non cade il mio Ideale. Se non fosse perché ci siete voi, sarebbe bello cantare la nostra canzone di Fede e finire urlando: per l’Italia e per il Fascismo: Viva la Morte! Alleva Ennio e Pucci: falli come te e dì loro che il papà non era un criminale. Gli uomini hanno sbagliato.     Ti adoro, sposa santa, e ti bacio e bacio tutti in te che fosti e sarai fino all’ultimo la mia amica.     Tuo Enrico.     Ciao, Puccettino, principessa d’oro. Ciao, Neno, bello come un amore.

fuente: http://www.italia-rsi.org/lettere/lettere.htm


Morales Condena la Pasividad de la ONU hacia el Arsenal Nuclear Israelí

Morales Condena la Pasividad de la ONU hacia el Arsenal Nuclear Israelí

 

Fatima Fakih/ Al Manar

 

El presidente boliviano, Evo Morales, cuestionó este lunes que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) haya sancionado a Irán por su industria nuclear, mientras que no actúa ante el arsenal de Israel.

"Hay países que se organizan y se preparan para defenderse y son pacíficos; pero hay otros que se arman para invadir con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico o el terrorismo y son los más terroristas", enfatizó Morales, en un acto en el que representantes iraníes anunciaron la entrega a Bolivia de un crédito de 200 millones de euros (unos 240 millones de dólares).

La declaración del presidente boliviano se refiere en primer lugar a Irán, cuyo Gobierno ha insistido en que su desarrollo nuclear está destinado a la producción de isótopos para su empleo en la electricidad, la medicina y agricultura, por lo que se enmarca en una intensión pacífica del uso de la energía nuclear.

Y en segundo término, Morales se refirió de forma instrínseca a Israel, un Estado conocido por su industria armamentista, que mantiene en constante hostigamiento contra los habitantes de la Franja de Gaza, quienes sufren a menudo los ataques israelíes.

El presidente boliviano afirmó que, según informaciones de medios internacionales, Israel posee "entre 60 y 200 bombas nucleares", pero no las declaran de manera oficial.

Morales Tambien dijo que Israel posee esa cantidad de bombas que no han sido declaradas oficialmente, ni son investigadas por la ONU, ni este organismo le impuso sanciones por haberlas desarrollado.

Entonces en este sentido, criticó que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara el pasado 9 de junio un nuevo y más duro régimen de sanciones contra Irán por su programa nuclear, por 12 votos a favor y dos en contra (Brasil y Turquía), además de una abstención (Líbano).

El gobierno de Teherán ha insistido que su industria nuclear está dedicada a fines pacíficos. Mientras tanto, Israel es el único país poseedor de armas nucleares que no ha declarado abiertamente su existencia.

Bolivia rompió en enero de 2009 sus relaciones con Israel como condena ante la invasión que mantiene en la Franja de Gaza y que dejo cerca de mil muertos y más de 4 mil 600 heridos.

Morales afirmó entonces que “es urgente convocar a una asamblea general extraordinaria de Naciones Unidas para emitir un voto de condena a la actitud criminal de Israel contra el pueblo palestino. Bolivia como Estado soberano e independiente manifiesto su adhesión al principio de no agresión y al respeto a la vida".

En este sentido, informó que el Estado boliviano "coordinará con otros Estados y organizaciones humanitarias, la presentación de una solicitud de investigación ante la Corte Penal Internacional por los graves crímenes que comete el primer ministro y otros miembros del gabinete israelí en la Franja de Gaza".

El presidente Evo Morales ha solicitado además al Comité del Premio Nobel con sede en Oslo, que retire el premio Nóbel de la Paz otorgado al presidente israelí, Simon Peres en el año 1994. "El Sr. Simon Peres, actual presidente del Estado de Israel, debe ser también acusado ante la Corte Penal Internacional ya que nada ha hecho por frenar la actitud criminal del primer ministro israelí y su gobierno. Los crímenes que comete el Gobierno de Israel afectan la estabilidad y paz mundial y han hecho retroceder al mundo a la peor etapa de los crímenes de lesa humanidad que no se había vivido sino en la segunda Guerra Mundial,” señaló.

 

 

Manipulación mediática: EL ESCÁNDALO SAKINEH

Manipulación mediática: EL ESCÁNDALO SAKINEH

AUTOR: Thierry Meyssan*

FUENTE: Red Voltaire

El ensayista galo Bernard-Henry Levy y el presidente de Francia Nicolas Sarkozy han movilizado a la opinión pública francesa para salvar de la lapidación a una iraní acusada de adulterio. Inmersos en su emoción, los franceses no se tomaron el tiempo necesario para verificar los hechos, hasta que el actor Dieudonné M’bala viajó a Teherán. Ya en la capital iraní resulta que todo no es más que una gran patraña. Thierry Meyssan aborda esta espectacular e imprudente manipulación.

El anuncio de quemas del Corán por parte de pastores estadounidenses en ocasión de noveno aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sacudió el mundo musulmán. La reacción ante el anuncio es diferente según las culturas. Para los occidentales, se trata de una provocación que se debe relativizar. Es verdad que se trata de un libro que los musulmanes consideran sagrado pero, después de todo, sólo se trata de quemar papel. Por el contrario, en el mundo musulmán se estima que cuando se quema el Corán se trata de separar a los hombres de la palabra divina y de negarles la salvación.
Lo anterior da lugar a reacciones emocionales incontrolables que los occidentales interpretan como histeria religiosa. Nada parecido pudiera suceder en Europa, y mucho menos en Francia, país conformado por un siglo de laicismo militante. Sin embargo…

Movilización

El ensayista francés Bernard-Henry Levy [1] alertó recientemente a la opinión pública sobre el caso de Sakineh Mohammadi-Ashtiani, una joven supuestamente condenada en Irán a la lapidación por adúltera. Bernard-Henry Levy lanzó a través de Internet un llamado a firmar una petición tendiente a presionar a las autoridades iraníes y a pedirles que renuncien a esa barbarie.

El señor Levy, quien se mantiene en contacto telefónico con el hijo de la víctima –residente en Tabriz, Irán– y con su abogado Javid Hustan Kian, quien acaba de instalarse en Francia huyendo del régimen iraní, no ha escatimado len detalles: la lapidación, cuya práctica fue interrumpida a través de una moratoria, fue supuestamente retomada por iniciativa del presidente Ahmadinejad.
La señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani pudiera ser ejecutada al término del ramadán. Mientras tanto, el director de la prisión, furioso por el escándalo mediático, supuestamente ordenó propinarle 99 latigazos.

El ensayista francés concentra sus ataques en el modo de ejecución. Escribe al respecto: «¿Por qué la lapidación? ¿No existe en Irán otra manera de dar muerte? Porque [la lapidación] es la más abominable de todas. Porque esa agresión contra el rostro, ese bombardeo de piedras contra un rostro inocente y expuesto, ese refinamiento de crueldad, que llega incluso a codificar el tamaño de las piedras para garantizar que la víctima sufra durante mucho tiempo, es un excepcional concentrado de inhumanidad y de barbarie. Y porque hay, en esa manera de destruir un rostro, de hacer reventar su carne y de reducirla a un magma sanguinolento, porque hay en ese gesto de bombardear una cara hasta convertirla en una masa algo más que una ejecución. La lapidación no es una pena de muerte. La lapidación es más que una pena de muerte. La lapidación es la liquidación de una carne a la que se le ha seguido un juicio, retroactivo en cierta forma, por haber sido esa carne, precisamente esa carne: la carne de una mujer joven y bella, quizás amante, quizás amada, y que quizás gozó de la felicidad de ser amada y de amar.»

El presidente Sarkozy confirmó las informaciones de Levy durante la conferencia anual de embajadores de Francia [2]. Después del discurso declaró que la mujer condenada se encontraba, en lo adelante, «bajo la responsabilidad de Francia».

Rápidamente, numerosas asociaciones y personalidades se unieron a ese movimiento y se recogieron más de 140 000 firmas. El primer ministro francés Francois Fillon se presentó ante las cámaras del principal noticiero de la televisión pública para expresar su emoción y su solidaridad con Sakineh, «nuestra hermana de nosotros todos». Mientras tanto, la ex secretaria francesa de Estado para los Derechos Humanos, Rama Yade, afirmaba que Francia consideraba en lo adelante aquel caso como una «cuestión personal».

Engaño

Aunque no se hayan dado cuenta de ello, la emotiva reacción de los franceses está vinculada con la parte religiosa de su subconsciente colectivo. Sean o no cristianos, los franceses están marcados por la historia de Jesús y la adúltera. Recordemos brevemente el mito: los fariseos, un grupo de judíos arrogantes, querían poner a Jesús en una posición embarazosa. Le llevan entonces a una mujer que acababa de ser sorprendida en flagrante delito de adulterio. Según la ley de Moisés, la mujer debía ser lapidada, cruel mandamiento felizmente en desuso. Los fariseos exigen que Jesús se pronuncie sobre lo que hay que hacer. Si aconseja la lapidación, lo considerarán un fanático. Si se niega a castigarla, lo acusarán de oponerse a la ley. Pero Jesús salva a la mujer con la siguiente respuesta: «Quien esté libre de pecado, que lance la primera piedra». Jesús invierte así el dilema: si los fariseos la apedrean, es porque se creen puros. Si no lo hacen, son ellos quienes violan la Ley. El texto precisa que: «se retiraron uno por uno, empezando por los más viejos».

En el pensamiento occidental, ese mito fundamenta la separación entre la ley religiosa y la ley civil. La adúltera ha pecado ante Dios y sólo ante él debe rendir cuentas. No ha cometido crimen ni debe ser juzgada por los hombres.

Los franceses ven la anunciada lapidación de Sakineh Mohammadi-Ashtiani como un terrible retroceso. Por lo tanto, la República Islámica de Irán debe ser un régimen religioso que aplica la Ley de Moisés modificada por el Corán, la Charia.
Los mollahs deben ser fanáticos falócratas que reprimen los amores de las mujeres fuera del matrimonio y las mantienen sometidas a los hombres. Cegados por su propio oscurantismo, llegan incluso a matarlas y lo hacen de la peor manera.

Podemos hablar, en este caso, de histeria religiosa colectiva ya que, en tal circunstancia, el reflejo normal de la gente sensata debiera ser verificar las acusaciones, cosa que nadie se ha molestado en hacer en todo este tiempo.

Interrogantes

Después de firmar él mismo la mencionada petición, el líder del Partido Antisionista, Dieudonné M’bala M’bala, quien se encontraba de paso en Teherán en el marco de un proyecto cinematográfico, expresó su deseo de mediar a favor de la mujer condenada. Pidió una audiencia a las autoridades competentes y fue recibido por Ali Zadeh, vicepresidente del Consejo de la Magistratura y vocero del ministerio de Justicia.

La entrevista fue realmente sui generis ya que el señor Zadeh se preguntaba si su interlocutor, humorista de profesión, no le estaría tomando el pelo al expresarle sus temores, mientras que M’bala pedía que le repitieran varias veces las respuestas del funcionario iraní a sus preguntas porque no lograba creer hasta qué punto él mismo había sido manipulado.

Después del derrocamiento de la dictadura del sha Reza Pahlevi, la República Islámica se preocupó ante todo por poner fin a las arbitrariedades e instaurar un Estado de derecho de la manera más rigurosa posible. En lo tocante a los crímenes que conducen a la apertura de un proceso, el sistema judicial [iraní] prevé desde hace mucho tiempo la posibilidad de interponer un recurso de apelación. En todos los casos, el Tribunal de Apelación se encarga automáticamente de verificar la legalidad del procedimiento aplicado. El sistema judicial [iraní] ofrece por lo tanto garantías muy superiores a las de las jurisdicciones francesas y los errores son mucho menos frecuentes.

Las condenas, sin embargo, siguen siendo particularmente duras. El país aplica la pena de muerte. Más que disminuir la cantidad de condenas, la República Islámica ha preferido limitar su aplicación. Basta con el perdón de las víctimas, o el de sus familias, para que se anule la ejecución de las penas. Debido a la existencia de esa disposición y a su masiva aplicación, no existe [en Irán] el indulto presidencial.

La pena capital se pronuncia frecuentemente, pero raramente se aplica. El sistema judicial [iraní] establece un plazo de 5 años entre el momento en que se pronuncia la condena y la ejecución de la misma, con la esperanza de que la familia de la víctima otorgue el perdón y que el condenado reciba así el indulto y sea liberado de inmediato. En la práctica, las ejecuciones se aplican principalmente a los grandes traficantes de droga, terroristas y asesinos de niños. La ejecución de la pena de muerte, mediante la horca, tiene carácter público.

Es de esperar que la Revolución Islámica prosiga su evolución y opte próximamente por la abolición de la pena de muerte.

En todo caso, es un hecho que la Constitución iraní reconoce la separación de poderes. El sistema judicial es independiente y el presidente Ahmadinejad nada tiene que ver con una decisión judicial, cualesquiera que sea.

Manipulaciones

En el caso específico de Sakineh, todas las informaciones que ha Bernard-Henry Levy a divulgado y que el propio Nicolas Sarkozy se ha encargado de confirmar son falsas.

- 1. Esa señora no ha sido juzgada por adulterio, sino por asesinato. Ni siquiera se están pronunciando en Irán condenas por adulterio. Más que abrogar ese tipo de acusación, la ley ha establecido –en lo tocante a la demostración de los hechos– una serie de condiciones imposibles de satisfacer. Cuatro personas tienen que haber sido testigos del adulterio en el mismo momento [3]

- 2. La República Islámica no reconoce la Charia, sino –única y exclusivamente– la ley votada por los representantes del pueblo en el seno del Parlamento.

- 3. La señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani administró una droga a su esposo y convenció a su amante, Issa Tahen, para que lo matara mientras dormía. Su cómplice y ella misma ya fueron juzgados en primera y segunda instancias. Los «amantes diabólicos» fueron condenados a muerte en primera y segunda instancias. La Corte no cometió ningún tipo de discriminación en función del sexo de cada uno de los acusados. Es importante señalar que el acta de acusación ni siquiera menciona la relación íntima que mantenían los acusados, precisamente porque resulta imposible probarla conforme a las normas del derecho iraní, aunque los familiares confirman la existencia de dicha relación.

- 4. La pena de muerte se ejecutaría mediante la horca. La lapidación, que estuvo en vigor bajo el régimen del sha y se mantuvo algunos años después de su derrocamiento, fue abolida por la Revolución Islámica. Indignado ante las afirmaciones de Bernard-Henry Levy y de Nicolas Sarkozy, el vicepresidente del Consejo de la Magistratura de Irán declaró a Dieudonné M’bala M’bala que desafía a esas personalidades sionistas a que encuentren un texto de ley iraní contemporáneo que estipule la lapidación.

- 5. El juicio está siendo examinado actualmente por el Tribunal de Apelación, que debe verificar la legalidad de cada detalle del procedimiento aplicado. De no comprobarse un estricto respeto de la legalidad, el juicio sería anulado. Ese procedimiento de examen suspende la aplicación de la sentencia. Dado que el resultado del juicio no es aún de carácter definitivo, la acusada sigue gozando de la presunción de inocencia y nunca se ha hablado de ejecutarla al término del Ramadán.

- 6. El abogado Javid Hustan Kian, presentado como abogado defensor de la señora Mohammadi-Ashtiani, es un impostor. Está vinculado con el hijo de la acusada, pero esta última nunca puso su defensa en manos de ese individuo ni ha estado nunca en contacto con él. Javid Hustan Kian es miembro de los Muyahidines del Pueblo, organización terrorista que goza de la protección de Israel y de los neoconservadores [4].

- 7. El hijo de la acusada vive normalmente en Tabriz. No tiene la menor dificultad en hablar frecuentemente por teléfono con el señor Lévy para denigrar su propio país, lo cual demuestra el carácter libre y democrático de su gobierno.

No hay nada, en definitiva, absolutamente nada de cierto en la versión de Levy y de Sarkozy sobre la historia de la señora Sakineh Mohammadi-Ashtiani. Puede ser que Bernard-Henry Levy haya repetido de buena fe falsas acusaciones que iban en el mismo sentido que su cruzada contra Irán.

Pero el presidente Nicolas Sarkozy no puede justificarse de la misma manera.
Los funcionarios de la diplomacia francesa, la más prestigiosa del mundo, seguramente le han hecho llegar todo tipo de informes sobre el caso.
Fue por consiguiente de manera deliberada que Sarkozy le mintió a la opinión pública francesa, probablemente para justificar a posteriori las drásticas sanciones adoptadas contra Irán, en detrimento incluso de la propia economía francesa, ya gravemente afectada por su política.

Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

[1] Ver nuestro dossier Bernard-Henry Lévy, Réseau Voltaire

[2] Discurso ante la conferencia anual de embajadores de Francia, por Nicolas Sarkozy, Réseau Voltaire, 25 de agosto de 2010.

[3] Sobre un caso similar de desinformación, el lector puede consultar: (Para diabolizar Irán, el grupo Calle 89 confunde crímenes de pedofilía con homosexualidad) Pour diaboliser l’Iran, «Rue 89» confond crimes pédophiles et homosexualité, Réseau Voltaire, 13 de julio de 2007.

[4] Ver nuestra investigación Les Mujahedin-e Khalq, Red Voltaire.

 

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Encuentro con los Embajadores del ALBA en Madrid

Encuentro con los Embajadores del ALBA en Madrid

 La  unidad de los pueblos de América Latina frente al Imperialismo

 

 

Madrid, 18-09-10. Los embajadores en España de cinco de los ocho países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) destacaron la contribución de ese pacto al proceso de integración latinoamericana.

El escenario escogido para hablar sobre los aportes a la unión de América Latina realizados por el ALBA, mecanismo que en diciembre cumplirá sus seis años de fundado, fue el emblemático Ateneo de Madrid.

En la centenaria institución, dirigida por el filósofo y escritor español Carlos París, se dieron cita anoche los embajadores de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, cuyas naciones integran el ALBA junto a Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas.


La exposición central sobre la integración regional estuvo a cargo del jefe de la legación de Caracas en Madrid, Julián Isaías Rodríguez, quien destacó entre los principios guías de ese tratado la cooperación, la complementariedad, la solidaridad y la protección del medio ambiente. Durante su intervención, ante unas 300 personas que colmaron el Salón de Actos del Ateneo, el diplomático bolivariano afirmó que el ALBA introdujo un nuevo modelo de integración con visión política, social, ideológica y geoestratégica, así como el propósito de construir un mundo multipolar.

Entre sus retos mencionó la lucha contra la pobreza y la exclusión social, contrarrestar las asimetrías entre las naciones, promover la transferencia del conocimiento y de tecnología y un intercambio comercial justo.


El ALBA es “un acto de emancipación que se propone un nuevo modo de abordar la vida, el 'bien vivir' en lugar de 'vivir mejor', integrar países y pobladores, forjar colectivos y refundar la Patria Grande”, remarcó el embajador venezolano.

Dentro de la postura común del bloque de ocho países, Rodríguez incorporó la lucha contra el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba por Estados Unidos, desde hace 50 años.

Dentro de esa campaña en defensa de la isla caribeña se pronunció, además, por la liberación de cinco antiterroristas cubanos, quienes desde hace 12 años guardan injusto encierro en cárceles norteamericanas.

Tanto el jefe de la legación de Venezuela como sus pares de Bolivia, Nicaragua, Cuba y Ecuador, se refirieron a los logros alcanzados por la Alianza Bolivariana en sus casi seis años de existencia.

En sus alocuciones, los embajadores María del Carmen Almendras (Bolivia), Alejandro González (Cuba), Galo Chiriboga (Ecuador) y Augusto Zamora (Nicaragua) enaltecieron el modelo soberano y anticapitalista del ALBA.


El representante de la mayor de las Antillas calificó a esta asociación como un esquema de integración sin precedentes que no hubiera sido posible consumar sin la revolución bolivariana encabezada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.


Al agradecer la presencia de los diplomáticos, el presidente del Ateneo consideró que con el ALBA se encendió una hoguera de esperanza en medio de un mundo de tinieblas.


Se trata, reflexionó, de “un movimiento de emancipación en una época de la mentira y de la barbarie, una edad media tecnológica y un capitalismo que, además de estar en crisis, introduce las guerras cuando le conviene.”

 

Eduardo Rodriguez-Baz/ Prensa Latina

Resistencia: subalternidad y antagonismo

Resistencia: subalternidad y antagonismo

  

 

  “Son ecos de un debate antiguo que, por ejemplo, llevaba a Georges Sorel a escribir sobre el espíritu de escisión y sobre la fuerza del mito

 

“La acepción fuerte de la categoría de resistencia indica una posibilidad real de cambiar el mundo, que se intuye en la construcción, en el conflicto, del antagonismo”

 

“Las referencias a estos autores más que configurar una definición abren una perspectiva de análisis que se dirige hacia la construcción de una noción de antagonismo

 

 

Massimo Modonesi

 

Este ensayo parte de la constatación de un hecho: la gran mayoría de los movimientos sociales latinoamericanos actuales utilizan -en el discurso- la categoría de resistencia para designar una praxis que aparece central y articuladora. En este sentido, tenemos que reconocer que se trata de un referente conceptual fundamental en la configuración de la izquierda social latinoamericana en el momento histórico actual. Por otra parte, como reflejo de esta centralidad en el discurso de los actores sociales, la categoría ha sido retomada por sectores académicos e intelectuales en el intento de caracterizar a los fenómenos de movilización que marcaron y marcan la vida política de la región en los últimos años. Sin embargo, más allá de ser trascendente, significativo y sintomático, este concepto resulta ambiguo y contradictorio en cada uno de los planos en el que es utilizado.

Partiendo de estas consideraciones iniciales, este ensayo intenta problematizar la categoría de resistencia y proponer el uso de la díada subalternidad/antagonismo para aclarar su sentido y su alcance.

I.

Asumir la centralidad de la idea de resistencia para caracterizar a los movimientos sociales latinoamericanos actuales implica un problema conceptual: ¿qué es la resistencia?

Podemos empezar a ordenar el problema a partir de dos acepciones que circulan hoy en día: una acepción débil de origen teórico y una acepción fuerte de origen político. En el plano teórico, las definiciones más elaboradas de la categoría de resistencia configuran una versión débil, que podríamos llamar subalterna. En el plano político, las implicaciones en el uso de la categoría conforman una versión fuerte, que podríamos llamar antagonista.

A esta primera distinción agregaría una consideración que puede parecer paradójica: la acepción débil, a pesar de ser fuerte teóricamente, es necesaria pero no suficiente para entender a los movimientos sociales latinoamericanos actuales mientras que la acepción fuerte es débil teóricamente pero incorpora una serie de elementos imprescindibles para pensar los procesos de movilización en la región.

Existen pocos estudios académicos sobre la categoría de resistencia. Ésta suele aparecer en forma tangencial en varios trabajos teóricos, en los cuales no adquiere densidad ni espesor. Para encontrar análisis más profundos hay que remitir a la obra de James Scott, a la escuela hindú de estudios subalternos y a los trabajos de Michel Foucault y sus discípulos. Solamente en estas propuestas la categoría es abordada directa y explícitamente y, por lo tanto, adquiere solidez teórica.

En lo que coinciden estas perspectivas es en proponer una acepción “débil” de la categoría de resistencia en la medida en que es vista como parte integrante de la relación de dominación, como hermana siamesa del poder, como una constante que, para Scott, por ejemplo, se ubica en el terreno de la infrapolítica y, salvo en casos extraordinarios, se manifiesta en un discurso oculto.[1]

En la misma dirección, escribe Adolfo Gilly:

“Tenemos entonces una relación: dominación y subordinación (bajo las formas de la legitimidad y la hegemonía), con una fricción consustancial a su existencia: la resistencia, de la cual se desprenden dos variables: 1) negociación en tiempos normales; 2) revolución en tiempos excepcionales.”[2]

Más allá de los problemas que acarrea esta distinción, hay que destacar que la acepción débil -“la negociación” según Gilly- tiene la virtud de la solidez y la seriedad, se basa en investigaciones empíricas que fundamentan teóricamente a la categoría y permiten analizar sus formas y sus circunstancias concretas. La piedra de toque que sostiene el edificio teórico es la ubicación (correcta) de la resistencia en el marco de la relaciones de dominación y de poder. A partir de allí, se abre la posibilidad de reconocer a la negociación permanente que caracteriza estas relaciones, en la cual existen márgenes de maniobra tanto para los dominados como para los dominantes.[3] Los márgenes de acción de los dominados, el terreno de la resistencia, se vuelven así el objeto de análisis refinados que revelan los aspectos creativos de la acción colectiva.

Por otro lado, en consonancia con una parte del legado gramsciano, estas posturas relacionan a la resistencia con la idea de subalternidad. Vista como la cara activa de la subalternidad, la resistencia –en estos enfoques- se configura como un horizonte de posibilidad y, al mismo tiempo, como un límite.

Esta concepción lleva a diluir u opacar otras dimensiones que rebasan el perímetro de una relación de dominación determinada, que tiene cierta flexibilidad pero también un umbral de ruptura.

Es cierto que, como señalan varios autores, la resistencia cotidiana, del hoy, se alimenta de imágenes de futuro, de un más allá, e incluso de un pasado resignificado, de la redención, diría Benjamin.[4] Sin embargo, pasado y futuro como perspectivas que rebasan la resistencia cotidiana, no dejan de remitir al presente donde lo posible se hace realidad, se traduce en experiencias concretas, y éstas –según la acepción débil- se encierran en la relación de dominación, remiten a la condición subalterna de las clases oprimidas, no rebasan cierta configuración de la hegemonía. Si la relación de dominación establece el marco de las condiciones reales, los dominados incursionan idealmente en el pasado y el futuro pero inevitablemente regresan a su presente, en el cual viven y actúan. En estas incursiones, arman su negatividad, en las visiones de otros mundos posibles construyen su rechazo al mundo existente y, de alguna manera, buscan trascenderlo.[5] De alguna manera, recrean la relación de dominación y el mundo que la contiene, se vuelven sujetos de la historia y trascienden los límites internos de una determinada relación de dominación pero no la relación misma. La resistencia, vista como expresión de la condición subalterna, no deja de ser una acción pensada desde la dominación, al interior de la dominación, en un marco hegemónico dado.

Esta noción de resistencia es indiscutiblemente útil para analizar a los movimientos sociales latinoamericanos actuales en la medida en que permite reconocer los límites y las posibilidades de la acción política colectiva. Sin embargo, algo trascendental no aparece, algo que ocurre en los mismos movimientos sociales latinoamericanos, algo que tiene que ver con el afuera, las fronteras externas de la relación de dominación. Un afuera que obviamente no es independiente del adentro, de las fronteras internas, pero juega dialécticamente y abre lo que parece cerrado.

II.

Aparece aquí el hermanastro de la subalternidad: el antagonismo.

A diferencia del concepto de subalternidad que ha sido objeto de estudios específicos que configuran un relativo consenso en torno a su sentido, el concepto de antagonismo no ha sido analizado en sí, como categoría articuladora, sino como concepto subordinado o secundario.

La definición común de antagonismo se desprende del uso que le dio Marx en dos pasajes célebres que cito a continuación, el primero del Manifiesto del Partido Comunista, el segundo del Prefacio a la contribución de la Crítica a la Economía Política:

“Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado”.[6]

“Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual sino de un antagonismo que proviene, de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las, fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto la prehistoria de la sociedad humana ...” [7]

A partir de este planteamiento el concepto de antagonismo se consolidó como una forma de describir y nombrar el conflicto que atraviesa y caracteriza a las sociedades modernas, como sinónimo de lucha de clases, contraposición entre clases, polaridad o contradicción. Esta acepción sitúa el concepto en el terreno de la estructura, le confiere el carácter de herramienta para el análisis estructural.

Al mismo tiempo, en la lógica propia del pensamiento de Marx y posteriormente de los marxismos, el antagonismo estructural tiene un reflejo en el terreno de la conciencia y de la acción. Existe, por lo tanto, la posibilidad de recuperar este concepto en otro nivel de análisis, aprovechando su “disponibilidad semántica”.[8]

Esta posibilidad puede sostenerse recuperando las reflexiones avanzadas por algunos pensadores marxistas contemporáneos. En particular, me refiero a la formulación propuesta por Ernesto Laclau, al uso de la categoría en los primeros trabajos de Toni Negri, a las ideas de Alberto Melucci y la perspectiva implícita en las hipótesis de E.P. Thompson y de John Holloway. Si bien se trata de autores diversos por orígenes y preocupaciones y, en algunos casos, divergentes y contrapuestos, cada uno de ellos abona a la construcción conceptual que estoy explorando.

La formulación de Laclau[9] tiene la virtud de abrir el debate sobre el concepto moviéndolo más allá de los límites del análisis estructural, aún cuando al situarlo en un plano estrictamente epistemológico –implícitamente ligado a la conciencia- no lo relaciona claramente con la praxis y la acción.

En los trabajos de la etapa obrerista de Toni Negri la relación entre el antagonismo y la subjetividad aparece más claramente aunque no en forma explícita y en medio de un uso contradictorio del concepto. De hecho, éste parece una muletilla en la medida en que su utilización es reiterada pero su alcance impreciso: a veces es utilizado para describir a la estructura del capitalismo, sus contradicciones y la correspondiente confrontación objetiva de las clases[10], en otras aparece cargado de implicaciones subjetivas, ligadas a la construcción y la acción políticas de la clase.

Para ilustrar esta segunda acepción, cito algunos pasajes significativos:

-“Las posibilidades formales del antagonismo en la reproducción-circulación del capital nos remiten a la consideración efectiva de la expresión del antagonismo obrero dentro y contra la reproducción del capital.” p. 252

-“La fenomenología de la lucha de clases en el capitalismo tardío representa una intensificación del antagonismo y una difracción de los circuitos de realización del capital y de la reproducción de la fuerza de trabajo que gana en radicalidad en la medida en que cobra consistencia la fuerza subjetiva de la clase obrera.” p. 256.

-“El transito de un análisis estructural a un análisis político de la Administración, de una investigación funcional a la definición antagonista es posible sólo si el punto de vista obrero está presente subjetivamente. p. 261.

-“proceso antagonista de autovalorización obrera, de la cualidad (y no sólo de la cantidad) de las luchas” p. 263. [11]

Más allá de las ambigüedades de Negri, hay que señalar como la perspectiva del obrerismo italiano ofrece una apertura metodológica que permite asimilar la noción de antagonismo a la dimensión subjetiva del conflicto. La inversión que propone Mario Tronti, el otro maître á penser del obrerismo, es particularmente sugestiva:

“La sociedad capitalista tiene sus leyes de desarrollo: los economistas las han inventado, los gobernantes las han aplicado y los obreros las han sufrido. Pero las leyes de desarrollo de la clase obrera, ¿quién las descubrirá? (...) Hay que trabajar con paciencia, en el vivo, en el interior, sobre este explosivo material social. Hemos visto también nosotros antes el desarrollo del capitalismo y después las luchas obreras. Es un error. Hay que invertir el problema, cambiar su sesgo, volver a partir del principio: y el principio es la lucha de la clase obrera.”[12]

El eco de esta inversión que antepone la acción de los dominados a la estructuración del dominio se aprecia en algunos pasajes de la última obra (muy discutible) de Negri cuando, por ejemplo, plantea la “primacía de la resistencia”[13] frente a la opresión, sin ofrecer mayores aclaraciones sobre la idea misma de resistencia, contribuyendo así a la confusión que señalé en la primera parte de este ensayo.

Un uso claramente subjetivista del término de antagonismo puede encontrarse en un autor de inspiración gramsciana, el sociólogo italiano Alberto Melucci. La virtud del planteamiento de Melucci consiste en centrar claramente el concepto en el terreno subjetivo de la construcción de los movimientos sociales.

Para evitar la paráfrasis, cito algunos pasajes significativos:

-“Un movimiento combina distintas orientaciones de acción y se trata de analizar si alguna de ellas es de carácter antagonista. (...) un elemento antagónico que no puede reducirse al intercambio político o la adaptación funcional.” (p. 118).

-“En las orientaciones de la acción de los movimientos contemporáneos emerge (...) un núcleo antagonista. Si en las sociedades de información el poder se ejerce mediante el control de los códigos, de los sistemas organizadores del flujo informativo, el conflicto antagonista radica en la capacidad de resistencia, pero todavía más, en la capacidad de subvertir los códigos dominantes.” (p. 123).

-“El análisis de los movimientos contemporáneos exige emplear otros criterios explicativos; un enfoque adecuado puede centrarse en los significados antagonistas de la acción y en la hipótesis según la cual el conflicto surge de los propios criterios que confieren sentido a la acción.” (p. 125) [14]

Sin embargo, más allá de estas intuiciones, Melucci utiliza el concepto de antagonismo sin detenerse en su definición, no lo relaciona ni lo contrapone explícitamente a la categoría de subalternidad y, al centrar su análisis en el plano simbólico y comunicacional[15], no incorpora otras dimensiones “antagonistas” derivadas de las contradicciones materiales propias del capitalismo contemporáneo.

Lo que parece faltar a Melucci es el equilibrio invocado por E.P. Thompson cuando, a partir de sus estudios sobre la clase obrera inglesa, lanzó esta sugerente provocación teórico-metodológica: “la clase no surgió como el sol, a una hora determinada. Estuvo presente en su propia formación”.[16]

No atender este problema puede resultar tanto en los excesos estructuralistas que dominaron el marxismo escolástico del siglo XX, así como en excesos subjetivistas como los que se encuentran en un libro reciente coordinado por John Holloway sobre el concepto de clase. Partiendo de la loable intención de abrir el debate y revitalizar conceptos esclerotizados, Holloway plantea:

“el concepto de lucha de clases es esencial para comprender los conflictos actuales y el capitalismo en general; pero solamente si entendemos clase como un polo del antagonismo social y no sociológicamente como grupo de personas” [17]

Además de utilizar el concepto de antagonismo como sinónimo de polaridad, la reducción de la clase a la lucha, a la experiencia de la lucha, obviamente prescinde de toda determinación material o estructural, dejando descubierta una parte fundamental del problema.

Ahora bien, las referencias a estos autores más que configurar una definición abren una perspectiva de análisis. Esta perspectiva se dirige hacia la construcción de una noción de antagonismo que rebase su acepción común como sinónimo de contraposición de clase y se sitúe en el terreno de los procesos de construcción subjetiva de los movimientos sociales. En este sentido, el antagonismo puede configurarse como la contraparte de la categoría de subalternidad, formando una díada. Dos categorías complementarias que permiten visualizar dos caras de todo proceso de construcción subjetiva en un contexto de conflicto social e indicar una tensión fundamental en la formación de los movimientos sociales.

III.

La acepción fuerte de resistencia, la resistencia vista desde el antagonismo, como terreno de construcción del antagonismo, implica la incorporación de la alternativa, la alteridad, el otro, el contrapuesto, lo no dado, el aún no -la utopía posible que proponía Ernst Bloch- construido en función de lo existente pero que lo rebasa. No se trata aquí simplemente de abrevar del más allá, como en la acepción débil, para sostener una postura en el presente, en función del presente, en el marco de la dominación existente, sino propiamente de una construcción que repercute en el presente pero construye algo tendencialmente ajeno a la relación de dominación. Algunos de los autores mencionados anteriormente han buscado sostener teóricamente esta idea. John Holloway, por ejemplo, cuando habla de una subjetividad que arranca del no, de la negación.[18] Toni Negri, cuando invita al éxodo y la deserción, cayendo en una idea de ruptura absoluta difícil de sostener pero sugerente si se asume como tendencial, como movimiento y como proceso.[19] Daniel Bensaid, cuando habla de autonomía relativa del movimiento social.[20] Son ecos de un debate antiguo que, por ejemplo, llevaba a Georges Sorel a escribir sobre el espíritu de escisión y sobre la fuerza del mito.

El concepto clave de esta acepción fuerte de la resistencia puede ser el de antagonismo, un concepto que reúne el adentro y el afuera de las relaciones de dominación, que indica una construcción subjetiva que parte de la subalternidad hasta ser llevada al plano del conflicto público y extraordinario –ya no solamente oculto y constante. Desde el conflicto, solamente en tiempos de conflicto abierto, es posible, en la resistencia, la construcción del antagonismo, el estar en contra que incluye con claridad meridiana la construcción del otro -sujeto social- que sugiere otra relación social, otra sociedad, prefigurando la superación del conflicto presente.

Obviamente, esta acepción fuerte de la categoría de resistencia supera la distinción que manejan algunos autores entre resistencia activa y resistencia pasiva porque, si la resistencia es una acción social, en términos teóricos resulta redundante señalar su rasgo activo y absurdo atribuirle un rasgo pasivo. Sin embargo, esta adjetivación, más allá de sus deficiencias teóricas, es un síntoma de un problema conceptual y, sin encontrar la cura, diagnostica la enfermedad.

Justamente es en el terreno teórico donde la acepción fuerte de la categoría de resistencia se encuentra más débil. Más allá de las intuiciones de los autores antes mencionados, la acepción fuerte no es objeto de reflexiones teóricas sino de un uso instintivo en el resbaloso terreno análisis socio-político. La mayoría de los análisis de intelectuales comprometidos con los movimientos sociales latinoamericanos asume esta acepción pero no la sustenta teóricamente. En algunos casos, su adopción corresponde a una proyección de deseos, de un deber ser, hasta convertirse en un mito politizador, la resistencia con R mayúscula, como ocurrió en Italia en la segunda posguerra. En otros casos, el uso de la acepción fuerte responde (superficialmente) a la necesidad de dar cuenta de la radicalización de los movimientos sociales mediante la resignificación categorial.

Indiscutiblemente la acepción fuerte de resistencia tiene una virtud: ilumina los aspectos transformadores –reales o potenciales- de los procesos de movilización en curso. Alude a un cambio de paradigma en el terreno del análisis socio-político, en la medida en que se lee, en su proyección, como un cambio de sentido, un cambio de época. Cambio de sentido en relación con el supuesto fin de la historia que, por absurdo que pareciera, quería indicar un hecho real: el acotamiento del conflicto en el marco de una relación de dominación incuestionable e indestructible. Desde mediados de los años 90, y en forma creciente hasta la fecha, el conflicto social volvió a emerger en toda su radicalidad, pasó –en términos de Scott- de ser discurso disfrazado a discurso público, discurso y acción que modifican no solamente el escenario –las grietas del conflicto- sino la misma correlación de fuerzas. En esto podemos ver un cambio de época, lo cual más que una afirmación es una pregunta, una hipótesis arborescente que implica una serie de debates.

La acepción fuerte de la categoría de resistencia indica una posibilidad real de cambiar el mundo, que se intuye en la construcción, en el conflicto, del antagonismo. Alude al cambio cualitativo, en la resistencia misma, de una versión débil, defensiva, hacia una versión fuerte que contiene la posibilidad de la ofensiva, invirtiendo la fórmula de Gramsci, el pasaje de la guerra de posiciones a la guerra de movimiento.

IV.

En un primer acercamiento, a nivel tentativo, como apertura metodológica y como propuesta de investigación, podemos delinear los ejes de tensión al interior de los movimientos sociales latinoamericanos a partir de dos tipos ideales de resistencia: resistencia subalterna y resistencia antagonista.

Es posible identificar por lo menos cinco niveles o planos que giran alrededor de la categoría de resistencia: sujeto, ámbito, temática, correlación de fuerzas y proyección/alcance sistémico.

En este esquema inicial, la resistencia “subalterna” se caracterizaría por ser animada por sujetos relativamente fragmentados (individuos o grupos), por ubicarse en el ámbito de la vida cotidiana (entendiendo por ella el entorno social inmediato y el corto plazo), por surgir entorno a temas parciales (demandas y reivindicaciones puntuales), por ser defensiva (respuesta o reacción a una agresión), por plantearse como recurso en función de la conservación (restablecimiento del estatus quo previo a la agresión). En última instancia, podemos definirla fragmentaria en cuanto a sujetos, temas y ámbitos y proyectada a un simple ajuste en la lógica sistémica, ajuste en el marco de un sistema o un pacto. En este sentido, es subalterna en cuanto se mantiene al interior de una forma de dominación.

En cambio, la resistencia “antagonista” tiende a rebasar el marco hegemónico establecido y se caracteriza por la combinación de los elementos anteriores (irreductibles cuando se habla de resistencia) con otras características que amplían el alcance de la categoría. La versión “antagonista” unificaría distintos sujetos en el marco de un movimiento social (entendido como movilización sostenida y orientada y no como suma de organizaciones), ampliaría la dimensión de la vida cotidiana hacia una dimensión política (entendiendo por política toda acción directa a modificar o mantener la estructura u organización de una sociedad), por articular la parcialidad de los temas en disputa con una visión general del conflicto, por articular la lógica defensiva con una perspectiva ofensiva destinada a modificar la correlación de fuerzas más allá de los ajustes coyunturales, por combinar la conservación de lo existente con una proyección de cambio, que sea revolucionaria o reformista, (entendiendo por reforma un cambio significativo y por revolución un cambio radical).

 

A manera de conclusión

Concluyo reiterando las principales hipótesis de este ensayo.

La ambigüedad en el uso del concepto de resistencia, más allá de las implicaciones teóricas anteriormente señaladas, refleja los procesos en curso al interior de la izquierda social latinoamericana, procesos de transformación que corresponden a una época de transición en el marco de la cual son evidentes las tensiones entre viejos y nuevos paradigmas. En la construcción histórica de la izquierda social latinoamericana, la categoría de resistencia juega un papel fundamental, no sólo por su constante presencia en el discurso, sino por ser un ángulo de lectura de las contradicciones y las tendencias que la caracterizan.

Los movimientos sociales latinoamericanos pueden y deben visualizarse en el marco de la tensión entre subalternidad y antagonismo, tensión que se manifiesta en el tópico de la resistencia y a lo largo de las dimensiones que ésta implica. A través de este prisma podemos y debemos empezar a leer el proceso histórico y las tendencias en curso en aras de avanzar en el conocimiento de las formas de la acción colectiva y la movilización social, de los itinerarios y las formas de la construcción de la izquierda social latinoamericana.

Podemos y debemos, no sólo porque es nuestro trabajo como estudiosos de los movimientos sociales, sino también, y sobre todo, porque la movilización y la participación popular son las condiciones sine que non para la liberación latinoamericana.

 


Notas:

[1] James Scott, Los dominados y el arte de la resistencia, ERA, México, 2000, pp. 239-367.

[2] Adolfo Gilly, El siglo del relámpago. Siete ensayos sobre el siglo XX, Itaca-La Jornada, México, 2000, p. 21.

[3] Ver para una aplicación al caso mexicano, Rhina Roux, El principe mexicano. Subalternidad, historia y Estado, ERA, México, 2005.

[4] Ver Walter Benjamin, Tesis sobre teoría de la historia.

[5] Ver John Holloway, Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy, Herramienta-Universidad Autónoma de puebla, Buenos Aires, 2002.

[6] Karl Marx-Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista.

[7] Karl Marx, Prefacio a la contribución de la Crítica a la Economía Política.

[8] “La obediencia incondicional a un organon de reglas lógicas tiende a producir un efecto de “clausura prematura”, al hacer desaparecer, como lo diría Freud, “la elasticidad de las definiciones”, o como lo diría Carl Hempel, “la disponibilidad semántica de los conceptos” que constituye una de las condiciones del descubrimiento, por lo menos en ciertas etapas de la historia de una ciencia o del desarrollo de una investigación”, Bourdieu, Pierre, Jean-Claude Chamboredon y Jean-Claude Passeron, El oficio del sociólogo, Siglo XXI, México, 1998, p. 21.

[9] Ver Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y estrategia socialista, FCE, Buenos Aires, 2004, en particular pp. 164-170.

[10] Ver Antonio Negri, Los libros de la autonomía obrera, Akal, Madrid, 2004. Cito algunos pasajes que apuntan en esta dirección: “ antagonismo entre formas económicas y formas institucionales” (p. 259); “introducir una variante subjetiva que nos permite, en las condiciones formales y reales del antagonismo, llevar a cabo una inversión de la praxis.” (p. 261); “Contradicción antagonista fundamental: la que se determina entre organización y poder de mando, entre proceso de trabajo y proceso de valorización” (p. 263); “antagonismo fundamental: entre capital y trabajo” (p. 263).

[11] Ibid.

[12] Mario Tronti, “Lenin in Inghilterra”, editorial de Classe Operaia, febrero de 1964, (traducción MM).

[13] Michael Hardt y Toni Negri, Multitud, Debate, Barcelona, 2005, pp. 91-96

[14] Alberto Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia, El Colegio de México, México, 1999.

[15] Melucci, op. cit., “El antagonismo de los movimientos tiene un carácter eminentemente comunicativo: ofrecen al resto de la sociedad otros códigos simbólicos que subvierten la lógica de aquellos que dominan en ella.” (...) "Aquellos que enfatizan la falta de eficacia de estas formas de acción, no sólo no captan el antagonismo simbólico sino que subestiman el impacto político de las movilizaciones." p. 104.

[16] E.P. Thompson, La formación de la clase obrera en Inglaterra, Crítica, Barcelona, 1989, tomo I, p. XIII.

[17] John Holloway (compilador), Clase @ Lucha. Antagonismo social y marxismo crítico. Herramienta-Universidad Autónoma de Puebla, Buenos Aires, 2004, p. 10.

[18] Ver John Holloway, Cambiar el mundo…, op. cit., pp. 13-26.

[19] Ver A Micheal Hardt y Antonio Negri, Imperio, Paidós, Buenos Aires, 2002, pp. 199-203.

[20] Daniel Bensaid, “Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren” en Memoria, núm. 190, México, diciembre de 2004, pp. 22-36.

fuente: Rebelión

 

Huelga general defensiva y de ruptura

Huelga general defensiva y de ruptura

Rafael Cid/Diagonal

El autor defiende que la huelga general del 29 de septiembre debe suponer un punto de arranque para responder a la lógica destructiva del capital.

De todas las expresiones que un ciudadano puede escoger para mostrar su rechazo ante actos hostiles del Gobierno, la más costosa de todas es ir a la huelga. La huelga no está de moda, tiene mala prensa y se ha convertido en un elemento extraño a la cultura establecida. Hacer huelga tiene riesgos. Supone evidenciar una opción ideológica contraria al poder, significarse díscolamente en el centro de trabajo y, además, perder la parte alícuota salarial de esa jornada en que rechazamos alquilar nuestra fuerza de trabajo. La huelga en las democracias de mercado puede ser un derecho fundamental en peligro de extinción.

Y ello porque el sistema dominante, lejos de facilitar su práctica, no hace sino ponerla en entredicho arteramente. Desde las instituciones y los medios de comunicación, públicos y privados, todo conspira para acosar al derecho de huelga y presentarlo como algo anacrónico, perjudicial y antieconómico. Basta con ver el tratamiento dado por esas “brunetes mediáticas” a la huelga del metro de Madrid. Los huelguistas eran unos salvajes insensibles a las penurias de los usuarios. Y para dejarlo claro preguntaban su opinión a los sufridos ciudadanos que hacían cola en la parada del autobús. Coces en el aguijón.

Sin embargo, y precisamente por todo lo anterior, la práctica de la huelga se inscribe entre los códigos más elementales que nos recuerdan la condición de explotación y dominación vigentes en las confiadas sociedades occidentales. Explotación porque al ejercer el derecho de huelga recordamos que los medios de producción esenciales para la creación de riqueza son de titularidad privada y que los ciudadanos tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir. Dominación porque es el Estado, controlado por el Gobierno, el que organiza la producción y determina las normas que desarrollan la economía capitalista, o sea, el sistema de asignación de recursos sobre la base del trabajo asalariado. Algo que se hace patente cuando capital privado y Gobierno público deciden ajustes que representan recortes salariales, laborales y sociales para que los amos de los medios de producción, el capital empleador, puedan mantener su tasa de ganancia. Añadamos, para contextualizar el tema, que jamás los grandes avances sociales –la disminución de jornada de trabajo es el ejemplo clásico– fueron concesiones gubernamentales sino conquistas de los trabajadores asociados.

Guerra civil de clases

Ahora precisamente atravesamos por uno de esos momentos históricos en que el capitalismo pide a los gobiernos que apliquen medidas directas (sobre el conjunto de las retribuciones de los trabajadores) e indirectas (sobre los derechos ciudadanos que el Estado provee) para salir del bache que el propio capitalismo ha creado con su propensión cleptómana. Pero no es un accidente cualquiera. La crisis actual desatada por la oligarquía dominante ha tenido una singularidad añadida que la hace casi un ensayo de guerra civil de clases, como ha reconocido el financiero Warren Buffet, ahora fichado por Botín. Porque los principales perjudicados han sido los trabajadores arrojados al desempleo, porque se están utilizando impunemente los recursos públicos para el rescate de los malhechores –con la consecuencia de pobreza que heredarán las nuevas generaciones– y porque, en el colmo de la agresión, se quiere aprovechar la debacle para introducir una involución social nunca vista.

Casi cinco millones de parados, el 21% de la población activa, más del doble del promedio de la Unión Europea; el 42% de los jóvenes menores de 25 años sin trabajo, el triple que en la UE, son cifras que proclaman la profunda incompetencia del sistema. Un modelo económico que premia la ineficacia en la asignación de recursos y un modelo político ventrílocuo que en vez de repartir el trabajo legisla para concentrarlo y precarizarlo institucionalizando el paro masivo como natural al sistema. En suma, un amenazante y despiadado duopolio que exige su revocación inmediata porque se han convertido en un peligro público, en enemigo del pueblo.

Una investigación de los sociólogos Ildefonso Marqués y Manuel Herrera, publicada en el último número de la revista del Centro de Investigaciones Sociológicas, ha revelado que “la movilidad entre clases en España se ha estancado desde los años ‘60”, y que a pesar de los avances materiales producidos, “el origen social es aún determinante” para la mejora social. Y frente a ese tobogán de penuria económica, degradación laboral, paro, exclusión y falta de expectativas en la hasta hace poco octava potencia industrial del mundo, surge la “injerencia inhumana” de un Gobierno-partido que se denomina socialista y obrero, que bendice las mayores beneficios de la historia de una gran banca fidelizada en la condonación de las deudas contraídas por los partidos políticos con perspectiva de gobierno.

Sobran razones para ir a la huelga y ya veremos si falta coraje para generalizarla. El azar ha querido dejarnos la responsabilidad histórica de preservar el legado de nuestros antepasados y el mérito de conjurar la amenaza de entronizar la barbarie social. Está en juego la dignidad y la democracia de todo un pueblo. Que la huelga general defensiva sea el inicio de la ruptura con la violencia del sistema.

 

Extraído de: Tercera Vía