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"HEZBOLLAH SALUDA LA INTIFADA DEL PUEBLO TUNECINO"

"HEZBOLLAH SALUDA LA INTIFADA DEL PUEBLO TUNECINO"

16/01/2011

Fuente: AL-MANAR 

Hezbola ha saludado la intifada del pueblo tunecino como “una fuente de orgullo y dignidad” y ha invitado a los dirigentes árabes a extraer lecciones de lo que ha pasado en Túnez.

“No podemos tener más que respeto y estima por esta voluntad popular que ha deslumbrado al mundo por su fuerza, su unidad, su tenacidad y su velocidad de acción”, aseguró Hezbola en un comunicado el sábado. El partido añadió que “es un derecho del pueblo tunecino el escoger a sus representantes y elegir a quien quiera para dirigir el país”.

Dirigiéndose a los dirigentes árabes, Hezbola les ha pedido que extraigan lecciones, indicando que “la primera de ellas es la de poner fin a sus relaciones con las potencias arrogantes que no conocen amigos ni aliados y no se preocupan más de sus intereses y no de los que aquellos que les sirven,” en alusión a la negativa de los aliados occidentales de Zin El Abidin Ben Ali a recibirle en sus países.

Hezbollah mostró a este respecto las similitudes entre la caída del ex dictador tunecino y la del Shah de Irán en 1979: “Cuando el pueblo iraní derribó al Shah, éste no encontró a nadie de entre aquellos a los que había servido para que le acogiera en su país. Esto es lo que sucedió también con Ben Ali y su avión presidencial no encontró ningún lugar donde aterrizar en los estados a los que él había servido durante largos años en detrimento de su propio pueblo”.

“La sola verdad eterna para todos los tiempos es que sólo contando con la ayuda de Dios y con su propia voluntad podrá el pueblo lograr milagros, incluyendo el de conseguir la victoria y obtener la libertad, y en ningún caso podrá conseguir todo esto apoyándose en las potencias extranjeras,” concluyó el comunicado de Hezbola.

ENTREVISTA CON VINCENZO VINCIGUERRA

ENTREVISTA CON VINCENZO VINCIGUERRA

AUTOR:  ALESSANDRO LIMIDO

FUENTE: www.marilenagrill.org

TRAD: A. Beltrán

-Primeramente me gustaría preguntarte sobre la importancia de la verdad para las nuevas generaciones: ¿Consideras que “imputar a los culpables su responsabilidad” puede servir para construir el futuro?

Todos los países en los que el enfrentamiento entre comunismo y anticomunismo, o mejor aún, entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, se ha convertido en conflicto armado, en guerra civil, en represión sangrienta e indiscriminada, han saldado cuentas con su pasado.

Se han incoado  procesos contra los responsables del poder de entonces, como en Chile y en Argentina, pero sobre todo se ha intentado esclarecer lo sucedido, prescindiendo incluso de responsabilidades penales, o sea: la verdad.

Por el contrario, el único país en el mundo en el cual el poder se sustenta sobre la sangre que ha derramado, negando de raíz toda verdad, es Italia. La verdadera cuestión moral de la Nación no es la corrupción, sino la responsabilidad de toda una clase política que, por acción u omisión, ha convertido Italia en un campo de batalla y se ha colocado increíblemente en el papel de víctima, de damnificada, de objetivo de opuestos “terrorismos” cuyo origen, obviamente, nunca ha aclarado.

Desde 1945 en adelante, ha existido en este País una larvada guerra civil entre comunistas, de un lado, y anticomunistas, de otro, que ha ocasionado cientos y cientos de muertos, adecuadamente borrados hoy de la memoria. Y sin embargo, a partir de los primeros años Sesenta y para contrarrestar el intento de expansión soviética, especialmente en el mar Mediterráneo, se puso en marcha una guerra “de baja intensidad” que tenía como objetivo la neutralización de los partidos comunistas occidentales más potentes, el italiano, sin lugar a dudas, y el francés.

Ha sido una guerra clandestina, no declarada, jamás reconocida, que ha sido coordinada, bajo control político, por el Estado mayor de la Defensa.

Una guerra de este tipo se confía a las estructuras secretas de los cuerpos militares; de hecho aparecen en escena los servicios de seguridad civiles y militares, los Servicios operativos y de información (Sios) de las distintas Armas, la estructura oculta del Arma de carabineros, y las de la Alianza Atlántica, “Gladio”, llamada así en Italia.

No es cierto que el Estado “democrático y antifascista”, haya sido atacado desde dos flancos, el “terrorismo negro”, de un lado, y el “terrorismo rojo”, de otro. No es cierto, porque el Estado siempre ha dirigido, guiado y controlado, con escasísimas excepciones, a los grupos de derecha que tenían como referencia, aún no oficialmente, al MSI utilizados en la lucha contra el comunismo y ha creado, después, la izquierda extra-parlamentaria de orientación pro-china para erosionar apoyos al PCI y colocarlo entre dos fuegos, como de hecho ocurrió posteriormente con las Brigadas Rojas.

No hablamos de conjeturas o indicios sobre la responsabilidad del Estado y del Régimen: existentes pruebas fehacientes, documentadas y documentables en todas las instancias.

Pino Rauti y Ordine Nuovo han sido instrumento del Estado y del Régimen, mediante un líder que ejercía de periodista en el diario democristiano “Il Tempo”, que era consejero del jefe de Estado mayor del Ejército y luego de Defensa, general Giuseppe Aloja, y en contacto directo con el director del Servicio de información militar, Almirante Eugenio Henke.

El Movimiento social italiano es el único partido político que ha contado entre sus parlamentarios a tres directores de los servicios secretos: los generales Giovanni De Lorenzo, Vito Miceli y Luigi Ramponi. Parece evidente que Pino Rauti y Ordine Nuovo no eran considerados “nazis” por la cúpula militar y por los políticos italianos, y que el MSI no era contemplado como “alternativa al sistema”.  Esto significa que la derecha no ha combatido nunca contra el Estado anticomunista para aniquilar al comunismo (cosa de por sí contradictoria y grotesca), pero que ha asumido el deber de combatir el comunismo junto al Estado, con el régimen político que lo representaba y gobernaba, considerando que su esfuerzo habría ser reconocido y premiado con su ingreso en la mayoría gubernamental.

Si a derecha no ha existido, por lo tanto, un “terrorismo negro” contra el Estado y el régimen, a izquierda el “terrorismo rojo” ha sido creado por el Estado y sus aparatos, instrumentalizando a tantos compañeros de buena fe que con su accionar, culminado con el secuestro y asesinato de Aldo Moro,  lograron  detener el avance electoral del PCI que, en Italia, progresaba desde 1946.

Era esto lo que se pretendía, y esto fue lo que el Estado y el régimen consiguieron.

Reconocer la existencia de esta estrategia, de la “guerra de baja intensidad”, de la instrumentalización de millares de jóvenes de izquierdas, de la utilización en las estructuras clandestinas del Estado de miles de jóvenes de derecha, es necesario para lograr determinar la responsabilidad de los dirigentes y para exigir a los protagonistas, ya sean vivos o muertos, que respondan de sus acciones de ayer que se reflejan en la actualidad, porque no es con una clase política que ha derramado sangre italiana como se podrá construir el futuro.

A fin de lograr un cambio de clase política, sirve la verdad sobre el pasado, la única susceptible de inducir a este pueblo a expulsar  a esta chusma de sus cargos. La verdad sobre el pasado es el arma política del presente, y puede ser decisiva para sacudirse el yugo de casi 70 años de servidumbre frente a los vencedores de la Segunda guerra mundial. Nuestra libertad pasa por la afirmación de la verdad que coloca a la clase dirigente del País ante sus culpas.

- ¿Qué es la Derecha y qué es la Izquierda? ¿Por qué el Fascismo está a la Izquierda? Mejor aún: ¿Por qué jamás ha estado a la Derecha?

Benito Mussolini, el 28 de Octubre de 1922, llevó ante Víctor Manuel III la “Italia proletaria y fascista”, la camisa negra era herencia de la que los mineros usaban en su trabajo, la guerra contra las potencias anglo-sajonas fue formulada como la guerra de la “sangre contra el oro”, el 19 de abril de 1945 el socialista Carlo Silvestri informaba a Lelio Basso que el Duce instaba al Partido socialista que acogiera a los fascistas.

La revolución fascista se presentaba a sí misma como síntesis: tras la revolución burguesa de 1789, la comunista de 1848, antitéticas entre ellas.La revolución fascista del 28 de octubre cerraba el ciclo de las revoluciones, conciliando lo mejor de cuanto habían logrado las otras dos y proyectándolo en el futuro de la humanidad.

Respeto por la propiedad privada, rechazo del dominio de una clase sobre otra, igual dignidad entre trabajo y capital. Nunca nos hubiéramos definido como  de derecha o de izquierda, porque el fascismo iba más allá. Pero si hay que adoptar el lenguaje convencional, estamos a la  izquierda, nunca a la derecha. En la derecha se sitúa la burguesía (“la burguesía- dijo Mussolini en sus últimos días- ha sido la ruina de Italia”), el capital, los bancos, la defensa de los privilegios adquiridos no por nobleza sino por dinero, el mantenimiento a toda costa del status quo, la desigualdad social provocada por la injusta e inicua distribución de la riqueza.

Cuando, tras el 18 de abril de 1948, los diputados missinos se situaron en la extrema derecha del hemiciclo de la Cámara, la base missina se soliviantó exigiendo explicaciones. Almirante se justificó afirmando que habían sido los comunistas los que habían ocupado el ala izquierda de los escaños y que, en consecuencia, los missinos no habían podido hacer otra cosa que sentarse en el extremo opuesto.

No se pueden aplicar las leyes de socialización de las empresas, imponer el control del Estado sobre las industrias de más de 100 trabajadores, introducir a empleados y obreros en los consejos de administración para que capital y trabajo estén a un mismo nivel y compartan la responsabilidad y la gestión de las empresas, y ser de derechas: que significa capitalismo salvaje, libre de toda atadura, insumiso a cualquier control, con el patrón que manda y el trabajador que obedece, con una distribución de la riqueza basada en el salario de los empleados y los beneficios de los accionistas, mil euros para ti y mil millones para mí.

Es la derecha la que decreta el fin del fascismo. Es la gran industria que trabaja para las potencias anglo-sajonas, la que boicotea la producción bélica; es el poder financiero el que mantiene los contactos con los aliados; son los aristócratas, los monárquicos, los ricos que temen que la derrota militar los hunda los que perpetran [la traición] el 25 de julio.

Dino Grandi, que fue oficialmente su artífice, tenía dos señores: la Iglesia y la Casa Saboya. En la posguerra, lo fue el Partido liberal.

La derecha estaba agradecida al fascismo porque trajo el orden a la nación, detuvo el avance socialista, apoyó a la gran industria, etc. pero, cuando el fascismo se alineó contra las potencias anglo-sajonas decretó su fin.

La derecha no tiene Patria. Es nacionalista cuando le interesa económicamente.

No se puede ser ideológicamente fascista y declararse de derechas. No se puede ser históricamente fascistas y políticamente de derechas. En la derecha, como mucho, se sitúan los beneficiarios del fascismo, es decir: los que bajo el régimen obtuvieron beneficios del orden social, de la seguridad pública y de las intervenciones estatales a favor los bancos y de la industria, y que tras el fascismo han instrumentalizado a los afiliados del MSI, gracias a la deshonestidad de sus jefes, para utilizarlos una vez más como carne de cañón contra los comunistas.

Pero no creo que los beneficiarios del fascismo puedan ser definidos como fascistas.

-¿Por qué los movimientos de extrema derecha miran con simpatía a los Estados Unidos, a Gran Bretaña y a Israel?

Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel representan en el imaginario del hombre de derechas el poder vencedor e invencible. En la derecha gusta mucho estar con los más fuertes, con quien vence, no importa cómo, no interesa por qué combate. La derecha contempla con veneración a las potencias anglo-sajonas y a Israel que son los amos, los que mandan, los que tienen el dinero y la fuerza.

En la derecha se dicen nacionalistas, pero si esto fuera así, deberían asaltar todos los días las embajadas americana, británica e israelí, porque ellos nos han robado la libertad, la independencia y la soberanía. Pero al contrario, están siempre sacando brillo a los zapatos americanos, británicos e israelíes. Los movimientos de derecha no tienen ideología, están siempre contra los que, con motivos o sin ellos, se enfrentan al status quo, al orden constituido, nacional o internacional.  Orgullosos de ser siervos de  amos opulentos, poderosos y astutos, porque como los lacayos de antaño ostentan con orgullo la librea de los que mandan considerándose partícipes de su poder, sin importarles no ser más que personal de cuadras. Es esa derecha que los fascistas definían como “congénita bellaquería” (lo dejó escrito en julio de 1946 Pino Romualdi, antes de convertirse también él en un hombre de derecha), que por instinto se sitúa siempre de parte de los fuertes y nunca de los débiles. No existe una explicación política y mucho menos ideológica, puesto que las potencias anglo-sajonas e Israel encarnan todo los que nosotros combatimos. Precisamente nosotros, que no somos de derechas.

-Almirante, Borghese y Rauti: ¿Qué son? ¿Cómo no se les considera enemigos del Fascismo?

Giorgio Almirante es el único dirigente destacado de la derecha que no fue nunca procesado por “colaboracionismo”. Es más, no ha sido jamás investigado bajo esta acusación. El Jefe de la oficina de prensa del Ministerio de Cultura Popular, a diferencia de las mecanógrafas y de los cocineros de campaña, no fue nunca si quiera denunciado por el antifascismo triunfante, denuncia automática por haber desempeñado semejante cargo en la administración pública de la RSI, ni un proceso, una instrucción, un amago de juicio.

Nada.

El 4 de agosto de 1945, el gobierno publicó un decreto que contemplaba, entre otras cosas, la impunidad para aquellos que, habiéndose sumado a la RSI, hubieran colaborado con el movimiento partisano, con los servicios, los aliados, etc. Almirante es el secretario de un partido político que ha reivindicado la herencia ideal de la RSI, pero en 1973 en el cargo de presidente del partido se encontraba el antifascista y badogliano Alfredo Covelli, monárquico. Covelli era el secretario particular del ministro Raffaele De Caro durante el primer gobierno Badoglio. Luego, el MSI tuvo el “honor” de tener como presidente a Gino Birindelli, que tras el 8 de septiembre de 1943 se unió a Badoglio. Almirante tuvo siempre el “honor” de contar entre sus parlamentarios a Giovanni De Lorenzo, no sólo ex director del Servicio de información militar (Sifar) y ex comandante del Arma de carabineros, sino también medalla de plata al Mérito militar de la Resistencia. Almirante es quien, junto a Romualdi, Michelini y otros, ha arrastrado a los ex combatientes de la RSI desde el fascismo a la derecha, o sea hacia el lado contrario, pero proclamándose siempre fiel al Duce, heredero y continuador de la RSI.

En resumen, el personaje que es ahora revalorizado como el fundador de la “derecha moderna”, ha sido una rueda del engranaje antifascista.

Junio Valerio Borghese. Su doble juego cometido durante la RSI está ampliamente documentado. Borghese que, como otros, jamás se había declarado fascista, ha conducido su muy particular guerra maniobrando entre alemanes, fascistas, anglo-americanos, partisanos, etc. La relación establecida por él con los servicios secretos americanos, particularmente con James Jesus Angleton, ha durado durante toda la postguerra. Se movía como en casa en la embajada americana, a despecho de su leyenda de “príncipe negro”. El papel desempeñado por Borghese en la historia más dramática del País está todavía por escribir, pero las pruebas de cargo sobre su actividad están ya, abundantes. El “golpe” [en español, en el original - NdT] del 7-8 de diciembre de 1970, fue autorizado por la Casa Blanca; el gobierno que debía formarse contaba ya con el reconocimiento diplomático de Gracia, España e Israel. El “brazo operativo” de Borghese ha sido Avanguardia nazionale, así que ésta última no podía ser más que una fuerza al servicio del Estado, porque Borghese era una anticomunista, políticamente conservador, pro-americano acérrimo, decido a imponer orden en el País, estrechando vínculos aún más fuertes con los Estados Unidos hasta el extremo de haber proyectado el envío de militares italianos a Vietnam al lado de los americanos. Se sabe por una carta de Luigi Cavallo a Gianni Agnelli que precisamente él, con otros líderes missinos, había suministrado un “piquete” rompehuelgas para la FIAT.  Y detrás de todo el operativo que se inicia en febrero de 1969 y culmina con la masacre de plaza Fontana, está concretamente Borghese y el Fronte nazionale.

 

Pino Rauti. No se ha visto nunca un “nazi”  enrolado en los aparatos secretos y militares de un Estado antifascista. Basta pasar lista de los ordinovistas que han trabajado para el servicio secreto militar para comprender que Pino Rauti ha sido un ejecutor de directrices estatales, sin ninguna veleidad revolucionaria, sin ideología fascista alguna, también porque siendo evoliano, y Evola no ha sido jamás fascista, no se ha adherido nunca a la RSI y ha manifestó siempre desprecio hacia las ideas sociales del fascismo considerados por él  plebeyas y semejantes a las comunistas.

No es posible ser evolianos y fascistas, así como no se puede ser “nazis” y, a la vez, colaboradores del Estado mayor del Ejército nacido de la Resistencia.

-¿Es el Islam el enemigo del Fascismo?

El Islam no puede ser el enemigo del fascismo porque no es una ideología, sino una religión, hacia la cual se puede tener un juicio negativo en cuanto católicos, prescindiendo de las ideas políticas e ideológicas.

Sin embargo, el Islam es también una realidad política que ha buscado en la Italia fascista y en la Alemania nacional-socialista sus aliados naturales contra Gran Bretaña y el sionismo. Si hubiere existido, en la posguerra, un nuevo fascismo esté habría debido proseguir esa política de apoyo a la acción árabe contra Israel y sus aliados.

El Islam es, además, una fuerza anticapitalista. La prohibición de la usura conlleva, por ejemplo, la imposibilidad de que sus bancos realicen préstamos con intereses, es por ello, de hecho, que las recurrentes crisis que sacuden al mundo bancario y financiero occidental no afectan al islámico que se base en el principio de la cooperación, no de la usura. También desde esta perspectiva, amén de la histórica y política, el que se considere fascista debería inclinarse a favor de los árabes, jamás de los israelíes.

Por consiguiente, el Islam no es el enemigo del fascismo, sino en todo caso de esa derecha que usurpado el nombre del fascismo, que se ha colocado al lado de Israel y ha dejado a la izquierda el espacio para establecer una colaboración  con los movimientos palestinos anti-sionistas, que han sido sostenidos por la Unión Soviética, y por los partidos comunistas dependientes de ella, por la simple razón de que no han encontrado otros aliados, no precisamente por afinidad ideológica o elección política, sino por simple estado de necesidad.

No podemos hablar genéricamente del Islam, si nos mantenemos en el terreno político, el único donde podemos intervenir haciendo, hoy, las necesarias distinciones: la causa palestina es nuestra, la política de Arabia Saudí no lo es en absoluto, y así todo lo demás.

Por otra parte, quien pretenda enfrentarse al Islam en cuanto religión haría bien en recordar que el enemigo del catolicismo es el judaísmo.

-¿Por qué el Movimiento social (MSI) salió a la luz del día cuando todavía los fascistas eran perseguidos y asesinados?

El MSI nació por dos razones: la primera, la de constituir un puente entre los ex combatientes de la RSI y los del Reino del Sur para soldar la fractura sufrida dentro de las Fuerzas armadas tras el 8 de setiembre de 1943; la segunda, la de redirigir a los ex combatientes fascistas hacia una formación política anti-comunista, impidiendo que pudieran converger en el PCI y en el PSI, haciendo hincapié no sobre ideas sino sobre sentimientos de odio, sacrosanto, contra los partisanos comunistas que a tantos camaradas habían asesinado tras el 25 de abril de 1945.

El MSI nació del esfuerzo mancomunado del Vaticano, de la Patronal (Confindustria) y los servicios secretos americanos, tomando el nombre del Movimiento social francés (MSF) que era una formación que agrupaba principalmente ex combatientes, y copiando incluso el símbolo, una llama tricolor con los colores de la bandera francesa.

Por descontado que los servicios secretos americanos no habrían podido reconstruir un partido fascista y, mucho menos, habrían puesto al mando del MSI a fascistas. De hecho, Arturo Michelini no se adhirió nunca a la RSI, Biagio Pace trabajaba en Roma para la estructura clandestina de los carabineros que operaba contra los alemanes y los fascistas; Pino Romualdi debía la vida a los servicios secretos americanos e italianos con los cuales mantenía contacto antes de la finalización de la guerra; Almirante, como ya se ha dicho, no ha sido nunca investigado siquiera por “colaboracionismo”, y así todos.

El MSI nació, pues, para apartar a los veteranos fascistas de un PCI empeñado en recuperarlos e incorporarlos a sus filas, y para recomponer la brecha interna en las Fuerzas armadas. En consecuencia, el objetivo del MSI no fue reagrupar a los fascistas para emprender una revancha contra el anti-fascismo, sino colocar a los fascistas al servicio de un anticomunismo clerical, financiero, industrial, político que, sin embargo, era también y sobre todo antifascista.

-¿Por qué los miembros de las Fuerzas de Orden Público se declaran fascistas?

 

No ha habido nunca fascistas en las fuerzas de policía y, sobre todo, en el Arma de carabineros, sino solamente individuos que han visto en el MSI una fuerza de orden que les apoyaba políticamente y se ponía sistemáticamente de su lado, en cualquier ocasión.

El MSI y, con él, las demás organizaciones de derecha eran un punto de referencia para los miembros de las fuerzas policiales, fueran quienes fueran. No hay campaña a favor de las fuerzas de policía, por el endurecimiento de las penas, por la reintroducción de la pena capital, por los mandatos de expulsión, etc. que no haya tenido al MSI en primera fila. No hay rastro de crítica o de condena por la acción de la policía o de los carabineros, ni siquiera cuando han disparado en las calles contra obreros, campesinos y estudiantes. Al margen de esto, hay que tener en cuenta que fue al Arma de carabineros precisamente a la que se encomendó la tarea de integrar en una precisa estructura clandestina a los que de entre los veteranos de la RSI y militantes del MSI estaban dispuestos a enfrentarse a los comunistas incluso con las armas, quedando encuadrados en el Arma.

También el ministerio del Interior creó una estructura oculta que tenía idéntica finalidad e incluía militantes del MSI y de otras organizaciones de derecha. Así que, por un lado existía la propaganda a favor de las “fuerzas de orden “; de otro, el reconocimiento de estar en el mismo lado de la trinchera anticomunista con misiones informativas y, si fuera necesario, operativas. En el transcurso del tiempo, naturalmente, se ha creado un vínculo simbiótico entre fuerzas policiales y militantes de derecha que, por el contrario, no ha sido generado por razón de una recíproca adhesión ideológica al fascismo, sino simplemente por el odio hacia el comunismo, característica común del arco político que va desde los socialistas a los democristianos, desde los radicales a los monárquicos, de los liberales a los republicanos, etcétera.

La ecuación anticomunismo=fascismo es falsa.

 

-Fini es considerado por muchos como un traidor por haber renegado de su pasado. Según tú ¿Por qué no es así?

 

Gianfranco Fini se ha afiliado al MSI en 1969 tras haber visto, como él mismo ha declarado, la película “Boinas Verdes” sobre la guerra de Vietnam, tan criticada por los rojos.

El personaje, pues, no ha justificado ideológicamente nunca su adhesión al MSI, ni siquiera cuando posteriormente se ha prodigado en saludos a la romana y referencias al fascismo anunciando el nacimiento del “fascismo del 2000”, nada ha hecho nunca en concreto que pueda ser definido, siquiera en sentido lato, como fascista.

Se puede traicionar una idea cuando se tiene, pero Fini siempre tuvo como  único objetivo hacer política, gracias a la protección de Giorgio Almirante, de derecha, y ha utilizado, igual que su maestro, al fascismo para obtener votos y adhesiones de los jóvenes. Fini, y con él los La Russa y tantos otros, han arrojado únicamente la máscara a partir de 1994,decidiendo que ya no les interesaba, humana y políticamente, seguir fingiendo lo que nunca fueron,  fascistas, y seguir siendo clara y meridianamente lo que siempre fueron, gentes de derechas, hechuras del Papa, de la Policía y de la Patronal.

Por esta razón no considero a Fini un “traidor”, sino algo peor, si tal cosa es  posible, un chacal que ha utilizado a los muertos de la RSI y de la posguerra con fines partidistas, no teniendo nada que ver con el fascismo.

 

-¿Cómo es posible que los miembros más duros de los sectores revolucionarios, o presuntamente tales, de los años de plomo, no obstante las numerosas condenas a perpetuidad que recayeron sobre ellos, han cumplido muchos menos años de lo que se esperaba? ¿No existe un cumplimiento estricto de las condenas? ¿Es el Estado cómplice de los terroristas?

 

Existe una leyenda que es preciso desmentir, si se desea la verdad. La persecución judicial contra los presuntos fascistas italianos.

Es cierto que muchos de ellos han pasado por los tribunales y por las instituciones penitenciarias, pues a esto conducía la acción política de entonces. Pero, para entender la realidad, haría falta estudiar las condenas no relacionadas con hechos concretos (bombas, homicidios, tiroteos, estragos, etc.) sino aquellas derivadas de “delitos” de asociación. Veremos, entonces, que el Estado ha dictado condenas de 30 de prisión, o algo menos, contra los activistas de izquierda: desde Curcio hasta Franceschini, a Ferrari, a la Vianale (25 años), etcétera, ninguno de los cuales ha sido nunca condenado por un hecho específico, salvo el de asociación subversiva y banda armada. Ferrari ha cumplido 30 años de prisión, la Vianale 20, Curcio 17, y así los demás.

A derecha, las condenas por “delitos” de asociación han sido de 2 años para Stefano Delle Chiaie, por Avanguardia Nazionale; 3 años para Clemente Graziani, por Ordine Nuovo; unos 5 años (no lo sé con certeza) para Fiore, Adinolfi y otros,  implicados merced a las declaraciones acusatorias de Valerio Fioravanti.

No hay color entre la dureza usada por el Estado contra los izquierdistas y la suavidad empleada contra los derechistas. Murelli ha sufrido, por el homicidio de un agente de policía, una condena sensiblemente inferior a la dictada contra Maria Pia Vianale por asociación, ni muertos ni heridos.

En todos los ámbitos, también en los políticos, en ciertas coyunturas aparecen sujetos que puede considerarse como sicópatas, es decir que tiene como placer el matar. Estos “killer”, temibles cuando tienen en las manos una metralleta para disparar a gente indefensa, carecen de motivaciones válidas para apechar con la cárcel, menos aún cuando es de por vida. Sobre ellos recaen los recursos de disociación, las declaraciones de arrepentimiento, las suplicas de redimir con el buen comportamiento el mal causado, etc. etc. De este modo han posibilitado a los Tribunales de vigilancia penitenciaria la facultad de concederles los beneficios contemplados por las leyes.

La pareja Fioravanti son un caso aparte, porque para concederles la libertad condicional el Tribunal de vigilancia de Roma se ha visto obligado a considerar como sincero su arrepentimiento por la masacre de Bolonia. De hecho, ambos han pedido perdón por ella exhibiendo la carta del primo de uno de los muertos del 2 de agosto de 1980 que se los perdonaba. Sin embargo, el Tribunal de vigilancia penitenciaria sabe perfectamente que ambos se declararon inocentes, es decir: o es una falsedad esta afirmación de inocencia o es un burdo subterfugio la petición de perdón, en todo caso no podían obtener la libertad condicional. Sólo hay preguntarse qué “méritos” todavía secretos pueden invocar ambos para poder haber incluso descontado la pena con 6-7 condenas a perpetuidad por cabeza y 96 muertos, mientras otros, que no cuentan más que con tres muertes (véase Concutelli) se encuentran todavía en semi-libertad aun habiendo cumplido muchos más años que ellos.

No existe la garantía penal: basta golpearse el pecho, ponerse de rodillas, recitar el “mea culpa” y se abren las rejas.

Un ex ministro del Interior, Paolo Emilio Taviani, ha hablado de una estructura secreta ministerial de la que formaba parte Mario Tuti [terrorista neofascista]; otro ex ministro de Interior, Francesco Cossiga, en una entrevista de 2009, ha pedido la excarcelación solamente para los militantes de izquierda por “revolucionarios”, no extensible a los de derechas por ser para él unos “maricones”. Más claro el agua.

 

-¿Puede afirmarse que la extrema derecha mataba por cuenta del Estado? ¿También los grupos extraparlamentarios, NAR, Ordine Nuovo, Avanguardia nazionale han estado de algún modo implicados?

En 1947, el Estado ha creado un aparato paramilitar de tipo anticomunista en el cual ha encuadrado a muchísimos ex combatientes de la RSI y, paulatinamente, con el tiempo a militantes del MSI, Avanguardia nazionale, Ordine nuovo, etc. con el consentimiento y complicidad de los jefes de dichas organizaciones.

No existen operaciones “sucias” en las que no aparezcan elementos de derechas de éste o de aquel grupo, así como no existe episodio en el que no hagan su aparición encubridores y protectores pertenecientes a las fuerzas de seguridad y a la judicatura. No se trata de casos esporádicos o circunscritos en el tiempo porque, como hemos visto, esta protección del estado está todavía en vigor como en el caso de los Fioravanti.

O se acepta la propaganda del régimen y de la izquierda coincidente  con él de que los “terroristas negros” estaban protegidos (¿también hoy?) por oficiales “desleales”, funcionarios “prevaricadores”, jueces fascistas, etc. o se acepta, constatando de paso que todos los presuntos “desleales” y “prevaricadores” han hecho carrera, que el Estado y el régimen político han protegido a sus propios hombres también para evitar que hablaran, descubriendo esta estrategia y su doble juego.

Terminada la guerra civil entre fascistas y antifascistas, se inició la guerra entre comunistas y anticomunistas. Los neofascistas o presuntamente tales han participado activamente encuadrados en las agrupaciones creadas por el Estado, codo con codo con las unidades encargadas de la conducción de la “guerra de baja intensidad” y bajo su dirección.

El “terrorismo negro” es una invención propagandística que sirve al régimen para negar su responsabilidad y ocultar la verdad que, si se descubriera, le llevaría a la ruina.

Aquellos que se proclaman todavía hoy, ex “terroristas negros” continúan trabajando y protegiendo al Estado, porque también para ellos la verdad sería un suicidio humano y político.

Dentro de medio siglo, la verdad se conocerá toda o en parte, pero existen en la actualidad las pruebas para encausar, política y moralmente, al Estado, al régimen y a sus fantoches de derecha o de izquierda para que respondan por años de sangre y de lutos, provocados en nombre del anticomunismo y, contextualmente, del antifascismo puesto que el primero debía ser derrotado y el segundo no debía resurgir jamás.

SIN COMENTARIOS: AÑO NUEVO, "ANTAGONISTAS" NUEVO...

"¡¡ HE REGRESADOOOOO............!!"

....Nuestro regalo de "Reyes"....

....para todos vosotros que bien que lo merecéis...

¡SelladoVUELVE LA DICTADURA DEL TERROR DEL EX-ADMINISTRADOREnfadado!
 


 


2006-2010, Cuatro años de "Antagonistas": This is...¡THE END?

¿Quienes Somos?

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ANTAGONISTAS es el Blog Oficial de la Tendencia Revolucionaria de Base "Línea Antagonista-Izquierda Nacional".

Nos consideramos herederos políticos de la experiencia de agitación cultural permanentedel extinto Colectivo RESISTENCIA.

Dos serán nuestros ejes de acción y reflexión: ElPatriotismo Crítico y el Antagonismo Creativo

Ambos ejes deben servir para alimentar aquello que constituye nuestro núcleo ideológico irrenunciable: el Socialismo.

Tales son nuestras premisas.

Estamos pues abiertos a todo debate público, análisis crítico, colaboración constructiva, intercambio de ideas y coordinación miltante que contribuya a depurar, ampliar y reforzar nuestra común Cultura Política nacional-popular y, a su vez, sentar las bases de una auténtica Alternativa revolucionaria al sistema liberal-capitalista.

Confiando siempre en la Victoria de los Oprimidos sobre los Opresores.

Línea Antagonista-Izquierda Nacional

LAS GUERRAS CAMPESINAS ALEMANAS

LAS GUERRAS CAMPESINAS ALEMANAS


AUTOR:  LUCIO SORANO

FUENTE: “HELIODROMOS” (Contributi per il Fronte della Tradizione) Nº 7, 1995

TRAD: A.B.A.

 

La historiografía moderna ha consagrado abundantes páginas al análisis del movimiento campesino y, más concretamente, a las guerras campesinas alemanas propiamente dichas, que, a partir de la segunda mitad del siglo XV,  inflamarán la Europa central y meridional.

En realidad, la crítica histórica de los últimos 40 años no se ha  distanciado apenas nada del sectarismo de la historiografía social democrática de Zimmermann  y de la marxista de Engels, Kautsky, Bebel (y más recientemente de su epígono Macek).

Para ellos el fenómeno de las revueltas campesinas , su programa radical, revestirá como máximo el carácter insurreccional de un conflicto de clase; manifestando así  la fase culminante de una revolución pre-burguesa, cuya dinámica interna sería determinada específicamente  por las condiciones  de las estructuras económicas y sociales de las zonas particulares implicadas en la insurrección.

No hace falta decir que la apologética marxista ignora totalmente la inspiración metapolítica del radicalismo evangélico presente en las guerras campesinas, que constituye su esencial motivación inspiradora, limitándose por el contrario a proponer la típica interpretación preconcebida, anacrónica, en clave de materialismo histórico.

De naturaleza diferente es, sin embargo, la investigación de A. Hollander, de O. Vasella y del historiador Auckenthaler, los cuales supieron precisamente captar el aspecto de movimiento precursor de la unidad étnico-nacional de las comunidades alemanas, unidas en una misma identidad de sangre, estirpe (Sippe) y visión del mundo. Pudiendo así reconocer más allá del radicalismo evangélico de los campesinos, la referencia a un primordial “derecho divino” (göttliches Recht) que imprimirá a la rebelión un carácter supraregional, esencialmente espiritual, orientado a la refundación del Imperio sobre bases renovadas. De donde nuestro interés en revisar este fenómeno bajo una luz diferente.

Hay que remontar el inicio de los combates  al 1439, cuando a lo largo del Alto Rin se produjeron los primeros levantamientos conocidos como “Bundschuhe”  o “Liga del Zapato” (por el emblema adoptado por los campesinos en su bandera: el zapato de los aldeanos precisamente)

Significativamente es la denominada “Rebelión de los Caballeros” la que precede –aunque por poco- y la que lidera inmediatamente las posteriores sublevaciones campesinas. De hecho, es la depauperada nobleza rústica, contrapuesta a las nuevas clases emergentes ciudadanas mercantiles y burguesas, la que guiará la lucha. Baste recordar entre todos a la límpida figura del caballero Florián Geyer o a la de Götz von Berlichingen, bizarro hombre de guerra, la que cuatro siglos más tarde la Alemania nacional-socialista tributará el merecido homenaje, dando su nombre a una división de asalto….nota…

En 1476 los seguidores de Hans Böhm se había alzado contra las vejaciones del poder banal, es decir del monopolio fiscal y administrativo, ejercido como auténtica imposición de contribución extrema a favor de los eclesiásticos y de la “aristocracia mercantil”.  Ya entonces se reclama en sustancia la vuelta de las “viejas leyes”  las “antiguas costumbres” (el Grundherschaft del derecho sajón) que en 1450 habían sido abrogadas por el derecho romano.

En 1502 estalló la enésima revuelta de las comunidades campesinas renanas; poco después, en 1514, le tocó el turno al Wütemberg con la insurrección denominada el “Pobre Conrado”.  En síntesis,  clérigos y nobleza corrupta ejercían su particular dominio sobre las poblaciones campesinas y extraían sus beneficios mediante en tres modos distintos: como derecho sobre la tierra, como poder banal propiamente dicho y como señorío feudal. Ahora bien, el ejercicio de estos tres  diferentes derechos y jurisdicciones anejas no era en absoluto homogéneo ni unificado, antes al contrario desacorde hasta el extremo de que un campesino podía pertenecer a la jurisdicción banal de un señor, trabajar la tierra de otro y estar al mismo tiempo sometido por vínculos serviles a un tercero.

A la fiscalidad y a la multitud de gravámenes e impuestos (a los que debía recurrir los nobles  para hacer frente de algún modo  a las crecientes deudas contraídas con los poderosos banqueros de la época) había que añadir  las exacciones de prelados carentes de escrúpulos, más interesados en los bienes terrenales que en los del alma, y las sevicias de los usureros –judíos por nacimiento o vocación- que reducían al mínimo la supervivencia en el mundo rural. Los campesinos,  bien lejos de entablar un conflicto de clases, no pretendían en absoluto poner en discusión las relaciones de vasallaje propias del mundo bajomedieval. Antes al contrario, era precisamente a él al que de algún modo se remitían.

Aquí  la sociedad entre Herr y Getreue, entre Señor y Seguidor fiel que, jurando mediante el “homenaje” (Huildigung) ayuda y lealtad, recibía a cambio la obligación de protegerle por parte del Señor, asume el aspecto de un vínculo libremente consentido y aceptado entre dos  libres contratantes. La obediencia del vasallo tiene como contrapartida vinculante la condición específica de que el señor sea fiel a sus obligaciones. La “libertad” para los campesinos no significa en absoluto igualitarismo individual, incompatible con el papel y la función que ellos debían desempeñar dentro del cuerpo social de la época, sino ante todo expresa el concepto de una igualdad “funcional” o “proporcional” y de una autonomía entre agrupaciones sociales divididas en órdenes y estamentos necesariamente distintos.

Por consiguiente, para cada uno de estos estamentos y grupos sociales resultaba legítimo aspirar a un equilibrio armonioso entre respeto por  la dignidad personal y subordinación a un principio superior.

En 1515 estalla en el centro de Austria la primera y verdadera guerra campesina. Dos años más tarde –al mismo tiempo y no sin cierta conexión con la publicación de las 95 tesis de Lutero- se organiza  la última “Bundschuh” en el Alto Rin. Pero el material más consistente de las sublevaciones proviene del constante reclamo de los insurgentes a esa originaria espiritualidad evangélica que sólo una Iglesia renovada podría garantizar. Frailes y sacerdotes están totalmente al margen del auténtico espíritu del monaquismo primitivo y avaramente enrocados  en la defensa de sus intereses temporales; el mensaje evangélico  estaba a la sazón sepultado en una fosa de ceremonialismo vacuo y de ritos judaicos (cfr. Trevor-Roper “Protestantismo y transformación social”).

Así pues se imponía la necesidad más urgente y acuciante que nunca de una integral renovación  o, por decirlo mejor,  de la restauración del “viejo mundo”, precisamente el que representaba el viejo “Kosmos” campesino.

Semejante perspectiva halló prontamente apoyo y el estímulo dentro de los movimientos evangélicos y de las sectas anabaptistas influidas por el radicalismo de las doctrinas husitas, conquistando inmediatamente numerosas ciudades, entre ellas Wittenberg, Erfurt, Estrasburgo y Nuremberg.

En julio de 1524 los campesinos de la Selva Negra se alzaron en armas y de allí la revuelta se extendió con rapidez por la Alta Suabia, en donde Hans Müller de Bulgenbach constituyó una Hermandad Evangélica. Los “Profetas de Zwickau” (así eran conocidos los anabaptistas seguidores de Nicolás Storch y de Thomas Müntzer) encendieron los ánimos de las poblaciones campesinas de Alsacia, de Turingia y del Tirol. Algunos años antes se había producido la infortunada expedición armada de los caballeros renanos, francones y suabos contra el arzobispo de Tréveris, coalición capitaneada por los nobles  Franz von Sickingen y Ulrich von Hutten.  Una mención aparte merece reservarse para la creación durante  este período de las primeras estructuras neocapitalistas, por obra y gracia de las poderosas sociedades bancarias de los Fugger y de los Paumgartner.

Prelados, dignatarios imperiales y grandes señores tan corruptos como escasamente perspicaces habían cometido la estupidez de contraer deudas y acordar transacciones con los banqueros. El obispo de Brixen, Melchor von Meckau, por ejemplo, había firmado un préstamo de más de veinte mil florines de oro con Jakob Fugger, deuda por  la que se vio obligado a arrendar las minas de Sterzing y Klausen. Y así, mas tarde, el príncipe-obispo de Brixen, Sprentz, hipotecó de nuevo las minas de Klausen, para saldar deudas en esta ocasión con los banqueros augsburgueses Paumgartner. El descontento tanto en los campos y en las minas como en los burgos y aldeas es general: el 10 de agosto de 1524, Mülhausen, en Turingia, se subleva. Pero la verdadera rebelión propiamente dicha toma cuerpo en el invierno siguiente, con la formación de las “milicias campesinas” de Baltringen, del Algäu y del Lago de Constanza, que se constituyen en Unión Cristina  de la Alta Suabia. En marzo de 1525 se publican los “12 artículos”, especie de manifiesto programático de los rebeldes. El susodicho documento atestigua una cultura basada en el derecho consuetudinario escrito así como en una tradición preferentemente oral, típica precisamente de la civilización campesina, pero que  se remitía a la fuente divina del derecho mismo, es decir –en el caso concreto de la religiosidad rural del siglo XVI- a las Sagradas Escrituras. La insurrección armada se propaga rápidamente por obra de los predicadores anabaptistas y husitas que encienden los ánimos de las ya desesperadas poblaciones. A principios de abril de forma una milicia en Franconia, en el valle del Tauber; al mismo tiempo estalla la rebelión en el de Neckar y se subleva Alsacia. Poco después son el Wurttemberg y Fulda quienes toman  las armas. En menos de un mes Stuttgart y Erfurt son tomadas, Maguncia y Colonia sufren tumultos; el Palatinado y el Baden se alzan contra prelados, impuestos y usureros.

Lutero, preocupado por las dimensiones adquiridas por el movimiento, tras un tímido apoyo a la causa campesina, se había pronunciado ya desde posiciones políticamente conservadoras. Éstas coincidían sustancialmente con las de los burgueses que veían amenazados sus intereses económicos por el Comunismo evangélico de los insurgentes. Así pues no tuvo dificultad alguna en retirar su apoyo –por lo demás totalmente formal- exhortando, con un clamoroso cambio de chaqueta, a los príncipes a la represión mediante el escrito “Contra las impías y criminales bandas de campesinos”.

Fundamento doctrinario y práctico de la vida comunitaria rural era el comunismo de producción, además del de consumo, de bienes (Gütergemeineschaft), necesario para poder liberarse de toda forma de egoísmo personal y de coacción mundana o estatal. Se reafirman aquí los valores de la civilización campesina, antitéticos  de los valores burgueses de la ciudad, presa de la anticristiana usura. Por lo tanto el conflicto es entre el campo y la ciudad: en uno se mantiene de alguno modo un sistema de vida tradicional (el ideal platónicamente humanista de una sociedad feliz en estado de naturaleza al que alude Tomás Moro), en la otra se respira ya el aliento corrosivo   de los nuevos tiempos. El campo es por tradición conservador, por el contrario en la ciudad germina la violencia del progresismo. De hecho el campesino mantiene –si bien residualmente- las estructuras de vida originarias de las antiguas comunidades rurales; entidades constituidas por hombres en los que aún resonaba el eco del primitivo mundo de la Tradición.  El podía entender  el significado espiritual del macrocosmos que lo circundaba, captando en él –más allá de cualquier ficción intelectualoide y de modo inmediato-  la armonía cósmica y el sentido religioso que transluce  lo manifestado. Hacia ello se unificaba su propia existencia, determinada  por el  ritmo de las estaciones,  por el crecimiento de la mies y por el transcurso  de las aguas. Por su misma naturaleza, el trasfondo  histórico y cultural de la Europa renacentista no podía evitar que esta espiritualidad asumiera el atavío de un cristianismo, auténtico y originario, fuertemente decantado en un sentido intransigente e intolerante frente a la indolencia y depravación del clero diocesano. Este vivía en la más completa ignorancia cuando no abiertamente en el vicio, buscando acaparar para sí el mayor número posible de beneficios eclesiásticos, sin después cumplir efectivamente con el ministerio sagrado. Cometiendo abusos simoníacos, llegaba al extremo de exigir el pago por administrar los sacramentos. Circunstancia bastante significativa fue el interés, además de la participación personal en la insurrección campesina tirolesa, de Philip von Hohemheim –más conocido por el seudónimo de Teofrasto Paracelso- que, con sus concepciones espiritualistas y mesiánicas influyó doctrinalmente al milenarismo apocalíptico de los rebeldes hutteritas. Thomas Müntzer, Jakob Huter, tal como lo había sido Jan Hus, constituyeron realmente la referencia espiritual primera de las sectas anabaptistas campesinas.

Tras los primeros y esperanzadores éxitos militares, la fortuna dejó de sonreír a los campesinos: en mayo de 1525 llegaron las primeras derrotas militares en Böblingen, en Leipheim y en Frankenhausen, donde, con la captura de los predicadores Jakob Wehe y Thomas Müntzer, las tropas de los insurrectos sufrieron una dura derrota. Y aún peor, en los meses de junio y julio se produjeron –cada vez más duras y dolorosas- las derrotas de Odenwald y de Ingolstadt. La victoria campesina en Schladming y en Prusia oriental no serán suficientes para equilibrar la suerte de un conflicto que está ya inapelablemente decidido. La Bauernkrieg  se traslada pues  al Tirol meridional y hallará aquí  a su más bravo capitán: el Bauernführer Michael Gaismayr. En los escasos retratos que lo representan, Gaismayr aparece como un hombre de aventajada estatura, altivo, de mirada penetrante, de angulosos y bien marcados rasgos. Se transluce en él el firme y decido carácter de un voluntad resuelta, iluminada por un fe y una confianza absolutas. Sin embargo, las dotes de valor personal y de innata capacidad estratégica no modificarán el desarrollo del conflicto.

A los primeros y exultantes triunfos en el episcopado de Salisburgo que habían devuelto la esperanza a los combatientes,  se interpuso la debacle de Radstadt y el exilio a territorio veneciano. Tras haber combatido junto a sus leales tiroleses y grisoneses  al lado de la Serenísima, se convirtió  en un personaje asaz incómodo, siendo capturado y asesinado en 1532 a traición por sicarios de Fernando de Habsburgo en Padua. Es el ocaso de la utopía campesina: Jakob Hutter se encargará de reorganizar las filas en desbandada y dirigirlas hacia Staupitz, en Moravia, en donde durante un breve período de tiempo conseguirá realizar el comunismo evangélico de los anabaptistas tiroleses.

Las guerras campesinas alemanas no son un fenómeno aislado en la Europa del  500: de hecho, hay que añadirles las revueltas en las campiñas inglesas en la época Tudor 8en las que los exponentes de las antiguas élites, como sir Thomas Percy, tendrán un papel determinante) y las sublevaciones campesinas en Francia durante el Antiguo Régimen. En Aquitania, por ejemplo, durante la revuelta de 1637, será  Antoine Du  Puy, Señor de La Mothe y de La Forest, quien se ponga al frente de los insurgentes en calidad de general de la comunidad del Perigord. A excepción de los Bonnets Rouges de Bretaña, las revueltas francesas del siglo XVII no presentarán caracteres anti señoriales.  A la cabeza de los rebeldes encontramos también pequeños hidalgos rurales, como Puimoreau o el Señor de Estampes, en el Pardiac. No por casualidad será La Vandea, región agrícola por excelencia, quien dirija un siglo más tarde la reacción contra la revolución burguesa de 1793. En el Tirol, entre los valles y cordilleras alpinas, será celosamente custodiado  el sentimiento de Heimat y Gemeinde (Patria-Estirpe y Comunidad) que anima las posteriores  luchas populares anti-napoleónicas de Andreas Hofer y –más recientemente – de Clotz, “el martillo de Val Passiria”.

Los usos, las costumbres, las tradiciones, los mismos útiles del trabajo son para el campesino los ejes de la visión del mundo en el que orden físico refleja la armonía existencial. El hombre se siente responsable y guardián del mantenimiento de este orden físico, es en este sentido un propio y auténtico demiurgo. Se podrá entender mejor  la tenacidad y el coraje con los cuales los campesinos tiroleses han defendido siempre su tierra y con los cuales, en tiempos bastante más recientes, se han opuesto a distintas iniciativas de desarraigar su cultura, si se recuerda como más de una vez azadas, horcas y hoces debieron servir de armas contra los invasores.

En cuanto a su religiosidad, se puede observar fácilmente como ésta sea solo una vestidura, entretejida por evidente hilos  rituales, símbolos y mitológicos paganos, con la que se cubre una espiritualidad mucho más antigua y originaria. Persisten de hecho –si bien bajo una forma cristianizada- los restos de un mundo primordial que no sin embargo no cesa de encarnarse en algunos tipos humanos de los valles alpinos.

Remitiéndonos a épocas más recientes en el tiempo, no es en absoluto casual que precisamente en la Alemania postguillermina se desarrollaran, defendidos desde los movimientos ruralistas del Landvolk Bewegung y del Artamanen Bund, aquellos ideales “bundish” y “volkish”, que tanta influencia tuvieron en la corriente agraria del nacionalsocialismo alemán.

Del mismo modo Carl Dyssen será autor de un programa agrícola-socialista, los nacional-bolchevique Bodo von Husse y Bruno von Salomon teorizan y asumen como propio el ejemplo húngaro de la “Confraternidad de los Héroes” de Horthy. Gustav Kentsler fundará el periódico “Blut und Boden” (Sangre y Suelo), anticipando las posteriores y mejor articuladas tesis de W. Darrè.

Ministro de Agricultura y Alimentación, Darrè fue el teórico de una aristocracia campesina que debería vivificar, mediante un vigoroso programa eugenésico, el ya depauperado espíritu y la sangre germánicos.  Proyectó una Federación del Campesinado (Bauerngenossenschaft) sobre la  cual fundamentar el Hegehof (Poder del Estirpe). Una vez más aparece el indisoluble binomio de la “espada y el arado”, del caballero y del campesino, depositarios del antiguo honor común. Recuérdese que también T.Muntzer  solía llamar a los suyos al combate afirmando que si “Dios ha dado la espada a la Autoridad, a la Comunidad corresponde la misión de utilizarla”.

El espíritu de un pueblo se identifica con la vida rural, según la tríada “Campesinado-Pueblo-Nobleza”. El campesino se convierte así en custodio del orden divino, nacido de la fuerza perpetuada en él, de las acciones de su antepasado divino y se hace portador de una ley a la cual subordinar toda su existencia.

Resulta del todo injustificada la crítica preconcebida de Evola a las guerras campesinas alemanas (cfr. Il mito dl sangue), que en el sumario análisis de este autor asumiría el carácter  anti jerárquico y plebeyo de una insurrección anti feudal. En realidad, es precisamente lo contrario, es decir que, a despecho de los tiempos, es precisamente el campesinado alemán del Quinientos quien reafirme el espíritu de la tradición medieval frente a la concepción individualista y burguesa del ciudadano, privado ya  de ese sentido interno que solo la Naturaleza derrama mediante con cósmica irradiación.

Volviendo finalmente a nuestras guerras campesinas, es preciso subrayar, una vez más, el orgullo, el amor y el coraje de hombres que supieron batirse por su tierra y su libertad. Para ellos sirve todavía –y que también  mantiene para nosotros  inalterable su valor expresivo- una emblemática sentencia de G.A. Burger: “Quien no está dispuesto incluso a perder la vida por la propia libertad es solamente digno de la cadena de la esclavitud”

Luciano SORANO

 

 

ILEGALES: "ANGEL EXTERMINADOR"

Decíamos ayer...

 

....indudablemente que el mal existe.

Amén.

 

Y que, más aún, como dijera Ezra Pound:

"NO HAY

GUERRAS JUSTAS"

Es por eso que ahora reproducimos uno de los MAS GRANDES TEMAS de la MÚSICA ROCK-POP española interpretada por el AUGUSTO e INMORTAL,

¡¡¡¡JORGE MARTÍNEZ!!!

Mago supremo de todas las Fender Stratocaster del Universo Mundo, Asceta lírico-violento de la Nauseabunda Garganta de Sidra y Ginebra, Apóstol Supremo de la Casta Lujuria, Mistagogo asturiano de la Nada Sobreabundante.

ECCE HOMO sin más Humanidad que la que vuecencias quieran otorgarle...

 

...Pero cuidado, Él os vigila...

...un mal paso...

...y os arrancará

la cabeza de

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡....CUAJO.....!!!!!!!!!!

 

Ah, 

FELIZ AÑO NUEVOOOOOOO.....

Joan Bautista Humet: "HAY QUE VIVIR"

Entre los lectores de este modesto y molesto Blog, serán pocos los que recuerden a este cantautor de origen valenciano (1950-2008) de exquisita sensibilidad y no poca conciencia crítica.

Atípico trovador moderno, algunos de sus temas figuran entre lo mejor de la nueva música popular de los años Setenta en España :

Terciopelo ardiente”, “A mi adolescencia”, “Y tú disimulando”, etc. y muy especialmente su principal éxito discográfico “Clara”, la trágica historia de autodestrucción de una chica perdida en el infierno de las drogas, son sólo algunos ejemplos de una vasta y sólida carrera.

El tema que reproducimos es de 1980 (ya ha llovido y sigue lloviendo…) pero en el panorama actual de Gran Crisis social y económica del sistema capitalista mundial su ACTUALIDAD nos parece innegable.

Baste una estrofa de este auténtico himno a la vida verdadera para darse cuenta de ello:  

“Al sueño americano se le han ido las manos

y ya no tiene nada que ofrecer;

sólo esperar a ver si cede la gran bola de nieve

que se levanta por doquier…..”

 

Porque frente a las voces necias y afeminadas que nos remiten a no sabemos qué “pesimismo antropológico”, que no es al fin y al cabo más que la otra “cara”, la burda, la pálida, desesperada y moralista  del sistema, nosotros seguimos reivindicando la Lucha y la Esperanza, la Vida consciente y militante, sencilla pero sincera; y por lo tanto: la única que merece la pena ser vivida…

Tal vez nuestro personal Antagonismo no sea muy “lúcido” ni muy “lucido”, pero desde luego es ALEGRE y COMBATIVO, mal que les pese a algunos.

Así que amigos, camaradas y compañeros conviene en estas fechas recordarlo: no hemos nacidos vencidos ni “predestinados” a la derrota. Por lo tanto, la verdadera “Acción Directa” consiste hoy, como ayer como siempre en esto: ¡HAY QUE VIVIR!....

...Y el que lo quiera entender que lo entienda.

A todos y cada uno de vosotros  

¡FELIZ NAVIDAD! 

El gobierno neoliberal de Zapatero baraja privatizar ferrocarriles, estaciones y televisiones

El gobierno neoliberal de Zapatero baraja privatizar ferrocarriles, estaciones y televisiones

FUENTE: 3via

La crisis económica, con la consecuente derogación del gobierno español elegido en las urnas, y la imposición de facto de la UE, el FMI y la alta burguesía española como gobierno del estado, ha hecho emerger, una vez más, la verdadera cara del PSOE: Zapatero pretende vender, total o parcialmente, todos los entes públicos mínimamente rentables o con expectitivas de poder serlo sobre la base de una buena gestión, mediante procesos de privatización. El expolio al patrimonio de todos los ciudadanos y ciudadanas del estado español, tiene pinta de que va a ser descomunal.

 

Por el momento, el Gobierno ya ha otorgado luz verde a la venta del 49% de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) y al 30% de Loterías y Apuestas del Estado (LAE, que incluye Lotería Nacional, La Primitiva, La Quiniela, Bonoloto o Euromillones, entre otras apuestas). Con ambas operaciones, el Gobierno prevé ingresar cerca de 14.000 millones de euros.

Por otro lado, si bien no son empresas públicas en sentido estricto, PSOE y PP alcanzaron un acuerdo para acometer la privatización (total o parcial) de las cajas de ahorro.

Sin embargo, tales medidas bien podrían no ser las únicas. El Gobierno posee diversos informes internos sobre la posible privatización de ferrocarriles, estaciones de tren y televisiones públicas. El Ejecutivo socialista solicitó dichos estudios al Consejo Consultivo de Privatizaciones (CCP) en 2009, según recoge su último Informe de Actividades. Es decir, el Gobierno baraja tales privatizaciones, ya que encargó informes concretos al respecto.

La función del CCP consiste, precisamente, en asesorar sobre la “privatización de empresas públicas así como en aspectos relacionados con su eficiencia”, y sus recomendaciones se realizan por encargo del Gobierno. Así, el CCP admite que los informes realizados “respondían a consultas previas que se plantean en relación con procesos de privatización que están en marcha o que se prevén en el futuro”.

Entre los seis “informes sectoriales” elaborados el pasado ejercicio destacan, sobre todo, cuatro: “sector aeroportuario español” (Aena), cuya privatización parcial ya está en marcha; la “privatización y competencia en el transporte de pasajeros por ferrocarril”; “desarrollo de estaciones ferroviarias”; y “televisiones públicas”.

De este modo, el Gobierno amplía el abanico de entes públicos susceptible de ser privatizados en el futuro. No va a quedar una sola empresa pública rentable en manos del estado. Todo habrá quedado repartido en manos de intereses privados, ajenos a los intereses de las clases trabajadoras, y preocupados únicamente por maximizar sus beneficios.

Por otro lado, el Estado aún conserva en su poder participaciones en empresas cotizadas en bolsa por un valor superior a los 2.000 millones de euros. El proceso de privatizaciones emprendidas desde 1992 ha aportado a las arcas públicas unos ingresos de 42.164 millones de euros. El dinero ya nadie sabe dónde ha ido a parar, pero, lo que es seguro, es que todas esas empresas (véase Telefónica, Repsol, y similares) son ahora un suculento negocio en manos de sus accionistas privados, y un lejano recuerdo para los ciudadanos, acosados por el paro, los recortes de derechos sociales y laborales, y, por supuesto, sin un sólo beneficio que llevarse a la boca de todas aquellas privatizaciones, y las que están por venir. Neoliberalismo a más no poder.

Ciudadano preocupado