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Vinciguerra: Reflexiones sobre el 11-S (II) "Ataque a Afganistán"

Vinciguerra: Reflexiones sobre el 11-S (II) "Ataque a Afganistán"


(9 de octubre 2001) Han atacado Afganistán el 7 de octubre. Por la noche, como siempre. Con bombarderos, protegidos de los escasos medios antiaéreos a disposición de los afganos gracias a las altas cotas a las que vuelan, y con misiles crucero. Han atacado desde el aire, con objeto de infligir esa muerte caída del cielo que fue prerrogativa de los Estados Unidos y que ha sido su monopolio hasta el 11 de setiembre, cuando un grupo de combatientes islámicos, carentes de bombarderos y de misiles estratégicos, secuestró cuatro aviones y transgredió el mito de la invulnerabilidad americana al precio de la vida propia y de la ajena.

Bombardean Kabul, llevan la muerte a Afganistán respaldados, se jacta George Bush junior, por "más de cuarenta países" a los que los medios de comunicación de masas se esfuerzan en presentar como la flor y nata del mundo, coagulada alrededor de la nación símbolo de la libertad y de la civilización.

Cada vez más identificado con su papel de "sheriff" del mundo George Bush, tras haber reclamado la captura de Osama Bin Laden "vivo o muerto", según la mejor tradición de los pistoleros tejanos, ahora proclama: "Si algún país ayuda a los forajidos y a los asesinos de los inocentes, se convierte en forajido y asesino. Pero –amenaza- recorrerá este camino aislado y por su cuenta y riesgo…."

El ayudante del "sheriff", el ministro de Defensa americano Rumsfeld ha confirmado a los periodistas que está previsto también el uso de artefactos nucleares por parte de la Casa Blanca en esta guerra contra pueblos prácticamente inermes. Por los demás, los Estados Unidos se han manchado ya por dos crímenes contra la humanidad en Hiroshima y Nagasaki. No es evidentemente el uso del arma nuclear algo que espante a América. De hecho, hasta 1949 los americanos estudiaron con interés el modo de atacar a la Unión Soviética precisamente por medio de una guerra atómica preventiva. El 10 de marzo de 1948, el Pentágono había presentado "a los jefes de Estado mayor el plan de ataque nuclear contra Rusia, denominado Broiler (parrilla)" que preveía el bombardeo de 24 ciudades rusas con el lanzamiento de 34 bombas atómicas. Y el 18 de agosto de 1948, el presidente Henry Truman "cursa la directiva secreta Nsc 20/1 denominada US objectives with respect to Russia que toma en consideración la obra de descomunistización que los americanos habrían debido ejecutar en Rusia tras la conclusión victoriosa del conflicto". Después, renunciaron a ello porque los bombarderos no eran tan fiables como para garantizar un bombardeo preciso y eficaz sobre un país como Rusia que en aquellos años poseía miles de cazas interceptores y la mejor artillería antiaérea del mundo.

Razones técnicas, por consiguiente, evitaron un holocausto nuclear en el cual debían perecer al menos 70 millones de rusos, según los planes y los cálculos efectuados por el Pentágono. Esta es América.

No hay telediario que no nos sugiera el riesgo de la guerra química, provocada por los "terroristas" obviamente. Pero la primacía corresponde como siempre a los Estados Unidos de América, en los años en los que otros "sheriffs" estaban empeñados en salvar el "mundo libre" de los pérfidos vietnamitas sobre los cuales arrojaron miles de toneladas de sustancias químicas con el pretexto de tener que destruir las hojas de los árboles a fin de que las selvas no ofrecieran más protección a los guerrilleros comunistas. Vietnam tuvo que pagar un precio humano elevadísimo para obtener su independencia que los Estados Unidos negaban en nombre de la defensa de la civilización occidental.

El mundo parece haberlo olvidado. Siempre en nombre de la defensa de la libertad y de la civilización, los Estados Unidos son la única nación del mundo que ha combatido todos los tipos de guerras posibles: la convencional, la atómica, la química, la "no-convencional", la "no-ortodoxa", la de "baja intensidad", la misma que, para entendernos, ha provocado en Italia las masacres de plaza Fontana, Brescia, Italicus, sólo por citar algunas, confiadas en su ejecución a las células operativas dependientes de los servicios secreto militares americanos y del Mossad israelí. Y después golpes de Estado, asesinatos de hombres políticos, escuelas de tortura. Estudiada a fondo, la historia de los Estados Unidos de América hasta la fecha, se podría resumir así: en realidad, el "sheriff" se asemeja al "forajido" y al "asesino" que a cada momento dice querer combatir y matar "por cualquier medio" en nombre de la libertad, de la democracia y de la civilización occidental. Y si esta es la verdadera identidad del "sheriff", ¿quiénes podrían ser sus "ayudantes" internacionales en este momento, en la guerra contra un pueblo inerme?

En primer lugar podríamos situar a Pakistán. Dirigido hoy por un gobierno militar, por lo tanto ilegítimo, producto de un golpe de Estado y no ciertamente de la expresión de la voluntad popular, Pakistán ocupa desde hace años un puesto destacado entre los países habitualmente dedicados a la violación de los derechos humanos. Corrupción al más alto nivel, gubernativo y estatal, mano durísima contra los ladronzuelos hambrientos, los que roban para comer. De Pakistán provienen las imágenes símbolo de la represión ejecutada mediante la fustigación pública, trasmitidas durante años por todas las televisiones y ahora oportunamente censuradas, no por aplicación de la ley islámica sino inspirándose en la legislación británica, reinstaurada en 1978. ¿Y las mujeres? Asesinadas por motivos de honor sin que un solo asesino haya sido condenado jamás, incluso se las hace desfilar desnudas por las calles cuando se las considera culpables de delitos sexuales antes de ser azotadas públicamente. En Afganistán, esto no ocurre, pero en el aliado del gran hermano americano es práctica común junto a la tortura, a la miseria, al hambre, problema que ningún gobierno ha intentado nunca afrontar seriamente aunque sea para reducirlo, si no para eliminarlo.

Otro campeón en la defensa de la libertad del mundo, al lado de los Estados Unidos, es Arabia Saudí. Nadie habla jamás de ella, porque miles de millones de dólares depositados por sus príncipes en los bancos occidentales tapan todas las bocas y hacen cerrar todos los ojos. Una perla: tras la decapitación, a menudo los cuerpos de los condenados son crucificados entre dos palos y las cabezas cortadas depositadas a sus pies, durante días, como admonición a los viandantes. Bagatelas para Bush, evidentemente, que de ejecuciones ostenta la primacía indiscutible, pero suficiente para esbozar dudas de que tampoco este socio sea realmente presentable sobre el palco escénico de la guerra, de la libertad y de la democracia.

¿Egipto? Corrupción, hambre y miseria son los símbolos de esta nación que se ha alineado contra sus hermanos musulmanes. El respeto a la dignidad de la persona humana puede corroborarse dentro de sus cárceles: 40/50 hombres, atados con una cadena a las paredes, completamente desnudos, orinando y defecando en un canalillo excavado en medio del habitáculo y limpiado al anochecer con cubos de agua. No impresiona a nadie: en los Estados Unidos, cuna del respeto a los derechos humanos, se ven cosas peores.

Libia, con su jefe Ghaddafi al frente, siempre en la lista de los "locos" sedientos de sangre, de los promotores del terrorismo, está hoy del lado de los americanos, los mismos que bombardearon en 1986 la residencia del dictador matándole un hijo de corta edad. Ghaddafi, sin embargo, sigue vivo. Y hoy está aliado a sus frustrados asesinos, en nombre del interés y del miedo personales.

Enorme es la alegría de periodistas, políticos y seudohistoriadores. La Rusia de Vladimir Putin, ex agente del KGB, presidente hoy de la segunda superpotencia mundial, se ha puesto al lado de George Bush en su guerra contra Afganistán. Las razones son evidentes: obtener a su vez el apoyo para las masacres ya programadas en Chechenia, donde desde hace años ocurren hechos alucinantes con el silencio cómplice de los Estados occidentales. Matar musulmanes es ya un deporte que toda nación cristiana se siente en el deber y en el derecho de practicar, en nombre de la defensa del interés colectivo, de las alianzas occidentales y, obvio, de la cristiandad. ¿No fue Catalina de Siena quien incitaba a los caballeros cristianos a matar "a los perros infieles"? A ella la hicieron santa. A Bush y a Puttin los han hecho beatos, especialmente si en las cuentas vaticanas continúan afluyendo dólares y euros. La Rusia de Putin, campeona hoy de los derechos humanos, de la libertad y de la democracia, está al lado de los Estados Unidos y de la OTAN con todos los merecimientos.

La Francia de Jacques Chirac, a su vez, tiene los papeles en regla para participar en la cruzada antiíslámica. Se ejercitó en abundancia en Argelia y en su mismo territorio metropolitano, como cuando sus policías no encontraron nada mejor que hacer que arrojar a los argelinos detenidos en el transcurso de una redada, al Sena (1). Además, Francia tiene el privilegio de haber sido la primera en regalar a Europa una organización terrorista, denominada OAS, que actuaba con el visto bueno y por cuenta de la OTAN y de los Estados Unidos, compuesta por oficiales y soldados del ejército francés alzados contra Charles De Gaulle. Fueron los hombres de la OAS los que se convirtieron en el brazo clandestino de los servicios secretos americanos y atlánticos, en los años sesenta, y los que dieron entrenamiento e instrucción a los que, en Italia, serían posteriormente los terroristas de Estado de Ordine Nuovo, Avanguardia Nazionale, etc. Nadie lanzó cruzadas contra los hombres de la OAS que fueron protegidos internacionalmente por los países adheridos a la OTAN y, finalmente, absueltos por una amnistía general. Habían cometidos atentados, asesinado a centenares de personas, pero lo habían hecho en nombre de la lucha contra "el comunismo internacional": no podían ser castigados y, de hecho, no lo han sido.

Exactamente como ha sucedido en otro país europeo que, en este momento, se distingue por su servil celo hacia los Estados Unidos: Italia. El país en el cual los terroristas de Estado han tenido siempre sus abogados defensores, sobre el plano judicial y político, dentro del Movimiento social italiano (MSI), hoy dentro de Alleanza Nazionale. Se puede afirmar sin temor a ser desmentidos, que los masacradores italianos, emanación encubierta de los servicios de seguridad americanos, israelíes e italianos, protagonistas de la "estabilización" del poder durante los años sesenta y setenta han encontrado siempre en la clase política, mediando distintos pretextos y variadas motivaciones, el dique contra el cual se ha estrellado la batalla por la verdad conducida, reconozcámoslo, por los muy escasos opositores auténticos del Estado. No podía esta clase dirigente, bien representada hoy por un hombre condenado por corrupción, más que ponerse del lado de una nación, la americana, que no ha dudado nunca en matar italianos, durante y después de la guerra, en nombre de la defensa de sus propios intereses. Desde Portella delle Ginestrea Bolonia, la presencia del Estado italiano y, a su espalda, del americano ha sido constante, y constantemente negada por los políticos que en Italia han hecho sólo la "política de América por América".

En cuanto a los aliados de los USA en América Latina, esos gobiernos y esos Estados mayores militares que se han formado en las escuelas americanas, les acompaña un reguero de sangre que nadie ha sido capaz de borrar de la historia y de la memoria. Solamente en Guatemala de 1960 a 1996, se han contado 42 mil víctimas de violaciones de los derechos humanos, luego están EL Salvador, Nicaragua, México, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil. Miles y miles de muertos, decenas de millares de personas asesinadas siempre por el habitual e hipócrita motivo: la defensa de la civilización amenazada por el comunismo soviético.

¿Cómo se posicionan los líderes políticos americanos ante los horrores por ellos mismos queridos y producidos? Como lo hizo, ya lo recordé, Henry Kissinger, todavía hoy respetadísimo personaje de la escena política y financiera mundial, amigo del alma de Gianni Agnelli, consejero oculto de políticos italianos. A quién le hacía presente el drama de los desaparecidos en Chile, respondía con un gesto de fastidio: "Debilidades sentimentales". Tal es el epitafio que podremos escribir sobre la lápida de millones de hombres, mujeres, niños asesinados en todo el mundo, en cualquier país sobre el cual para su infortunio, se ha posado en el curso del tiempo el interés de los Estados Unidos de América…



(1)NdeR.- Se ha cumplido este año precisamente el cuadragésimo aniversario de esta sórdida matanza. Los medios de comunicación han obviado – por razones evidentes – cualquier referencia en profundidad a dicha efemérides. Respecto al uso sistemático de la tortura y del asesinato por las fuerzas militares francesas en Argelia, no ha sido hasta el pasado año cuando se ha tenido confirmación de parte de unos hechos que fueron ya de dominio público en su época: (El País, 27-11-00). Aún así, el Estado democrático francés sigue negándose a reconocer sus responsabilidades en las matanzas, torturas y asesinatos cometidos por sus fuerzas armadas y de seguridad.

(2)NdeR.- Se refiere al asesinato de varios sindicalistas a manos de los carabineros el 1 de mayo de 1947 en el pueblo de Portella della Ginestre. La matanza de la estación de Bolonia se cobró más de ochenta vidas y centenares de heridos el 2 de agosto de 1980.



Vincenzo Vinciguerra: "Reflexiones sobre el 11-S" (I)

Vincenzo Vinciguerra: "Reflexiones sobre el 11-S" (I)

*LINEA ANTAGONISTA.-REPROPONEMOS LOS TRES ARTÍCULOS ESCRITOS EN 2001 POR EL CAMARADA VINCIGUERRA SOBRE EL 11 DE SETIEMBRE Y SUS CONSECUENCIAS, TRADUCIDOS Y EDITADOS EN LA WEB DE RESISTENCIA ESE MISMO AÑO.
VISIÓN LÚCIDA, CERTERA, DE UNOS HECHOS QUE HAN SUPUESTO UN VERDADERO PUNTO DE INFLEXIÓN PARA EL IMPERIALISMO.
BUENA LECTURA.


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Lo hemos visto todos. Una masacre en directo en el corazón de Nueva York. Dos aviones de pasajeros lanzados, uno tras otro, contra las Torres gemelas símbolo del poder económico americano; un tercero estrellado contra el Pentágono; un cuarto abatido, probablemente, por cazas americanos en los alrededores de Pittsburgh. Lo hemos visto centenares de veces, y millares de veces más lo volveremos a ver porque el circulo mediático enfeudado a América considera que ha encontrado las imágenes del acontecimiento del siglo, sobre el que instituir la definitiva santificación de los Estados Unidos como madre del mundo, en torno a la cual los hijos se abrazarán en el momento del dolor y se volverán a unir para la inminente venganza contra aquellos que han osado desafiar al Imperio golpeándolo sobre su territorio, masacrando a sus ciudadanos, destruyendo sus símbolos. A las imágenes se acompañan las palabras. Millones de palabras. Chapoteamos en un océano de proclamas, discursos, conmemoraciones, incitaciones al odio y a la represalia. Sin embargo, no hemos oído una sola palabra sobre las motivaciones que determinado que un grupo sacrifique su propia vida junto a la de varios miles más, para atacar a los Estados Unidos de América. Ni una.
Por una vez, también el omnipresente (en las telepantallas italianas) cardenal Ersilio Tonini, ya consejero espiritual de Raul Gardini, ha arrojado la máscara de compasivo y tolerante a ultranza para pronunciar palabras que rezuman odio: "Deben pagarlo caro. Lo "pagarán caro, miles y miles de hombres inocentes.. Lo pagan caro millones y millones desde que los Estados Unidos de América iniciaron su marcha para conquistar la supremacía mundial. Pero para las hecatombes cometidas por los Estados Unidos y por sus aliados no existen imágenes ni palabras.
No había cámaras de TV en Sabra ni Shatila, en Líbano, cuando los falangistas cristianos, a las órdenes de Israel, penetraron en los campos de refugiados palestinos y masacraron hombres, mujeres, niños. Era el mes de setiembre de 1982 Quien hizo posible la matanza que provocó miles de víctimas inocentes fue un general israelí, Ariel Sharon. La atrocidad del crimen fue tal que incluso el gobierno de Tel Aviv se vio obligado a crear una comisión de investigación que concluyó sus trabajos reconociendo la "responsabilidad indirecta de Sharon. En estos últimos meses, tras la demanda presentada por un grupo de palestinos, la Fiscalía del reino de Bélgica ha admitido a trámite la querella por "crímenes contra la humanidad contra Ariel Sharon, actual primer ministro israelí, en lo que respecta a las masacres de Sabrá y Shatila.
Ningún cura ha aparecido por televisión para decirnos que lo debe "pagar caro por los miles de inocentes asesinados por los falangistas cristianos a su servicio, Así, Ariel Sharon ha pasado de la carrera militar a la política alcanzando el cargo de primer ministro de Israel. La comunidad internacional no ha marginado a Sharon, al contrario lo ha recubierto de muestras de estima, de elogios, ha mantenido la política homicida contra los palestinos, fingiendo no saber qué pasó en Sabra y Shatila. Los grandes protectores de Israel, los Estados Unidos, no han demostrado ni siquiera el más mínimo embarazo en tratar contra un imputado por "crímenes contra la humanidad, y con ellos los gobiernos europeos y Juan Pablo II.
Sabra y Shatila, nombres olvidados, no precisamente por aquellos que han perdido madres, mujeres, hijos, miles decompatriotas, mientras que sus asesinos permanecían impunes. ¿Sabra y Shatila en la base de los ataques del 11 de setiembre a Estados Unidos? Quizás. No podemos afirmarlo con certeza. Demasiados son los muertos de las "guerras americanas.
Otro año, otro setiembre, vio al fiel aliado de Washington, Hussein de Jordania,, masacrar a millares de palestinos. Lo llamaron "Setiembre negro, como la sangre de millares de asesinados por los beduinos de un rey árabe, pasado al servicio de Washington.
La lista es larga. No hay que olvidar el golpe de estado en Indonesia, en los años sesenta, que contempló la matanza de 800.000 personas en nombre del anticomunismo del cual la Casa Blanca era adalid en el llamado mundo "libre: 800.000 muertos, cuya voz fue sofocada para que el mundo "libre no sintiera ningún remordimiento por la enésima masacre.
Hoy, los Estados Unidos lloran a sus muertos. Por primera vez en su historia, han conocido la violencia de la muerte que llega del cielo. Los americanos conocen la muerte que se abate desde lo alto del cielo: la han infligido muchas veces sobre otros. De la segunda guerra mundial en adelante, la aviación de las barras y estrellas ha golpeado, principalmente, a los indefensos, destruyendo ciudades y aldeas, privando de la vida a millones de persona, viejos, mujeres, niños. De Alemania a Italia, y al Japón durante los años 1941 a 1945, la muerte alada ha esparcido explosivo y fósforo sobre poblaciones civiles en nombre de una "guerra justa que, en realidad, era una guerra imperialista, el tránsito obligado para asumir el liderazgo mundial.
Concluyeron su guerra con el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón. No servían para alcanzar objetivos militares, porque ya desde el mes de julio estaban en curso conversaciones para firmar la rendición. Servían en cambio a la política americana de ofrecer al mundo la evidencia de la fuerza y del poderío alcanzados, junto con la advertencia de que existía la voluntad de usarlas contra quien fuera. Dos únicas bombas provocaron una hecatombe de hombres, mujeres, niños. Los Estados Unidos no han pedido jamás perdón por el enésimo crimen contra la humanidad. ¿Cómo habrían podido? Sobre el resplandor terrorífico de las bombas atómicas arrojadas contra Hiroshima y Nagasaki, sobre la matanza de miles y miles de vidas inocentes trincadas del modo más atroz, sobre la muerte por radiación infligida sobre otras tantas decenas de miles, han levantado su potencia actual.
Bombas y napalm: esta es la receta de los años posteriores al segundo conflicto mundial para inducir a los pueblos a la democracia, según la interpretación de los Estados Unidos. Golpes de estado y masacres, de Italia a Chile, y a Argentina, a países latinoamericanos, africanos, asiáticos: esta era la receta para derrotar al "comunismo internacional. Los masacrados en piazza Fontana, los "desaparecidos [ndr. en español en el original], los asesinados en el Congo, ¿qué han representado para los gobiernos americanos? El gran amigo de Ciampi y Agnelli, Henry Kissinger proporcionó la definición, refiriéndose a los "desaparecidos chilenos tras el golpe de estado impuesto por los y llevado a cabo el 11 de setiembre de 1973: "debilidades sentimentales, así definió las protestas por la violación de los derechos humanos. "Debilidades sentimentales, así han sido siempre consideradas por los americanos las voces que se han levantado en el mundo frente a sus crímenes.
Hoy, no quieren que se recuerde su pasado, los delitos de ayer y del presente no deben ser considerados como motivos para el ataque contra las Torres gemelas. Los "terroristas, última categoría en el tiempo de los enemigos dela Casa Blanca y del "mundo libre, no tienen causa, no tienen ideales, no tiene siquiera patria: atacan el territorio de los Estados Unidos, sacrificando su vida además de la de los atacados por "odio a la civilización y a la cultura americana y occidental. Ninguna otra motivación existe para el ataque "terrorista a los Estados Unidos del 11 de setiembre de 2001. Este es el estribillo que se repite cada instante por todos aquellos que aparecen en televisión, con el rostro regado de lágrimas, para expresar congoja y solidaridad por los Estados Unidos de América. Quieren convencernos de que solamente el amo tiene el derecho y el deber de decidir sobre la vida de los demás, que a la Casa Blanca le está reservado el derecho de vida y de muerte sobre hombres y pueblos no lo suficientemente fuertes para oponerse a su arrogancia y a su potencia. ¿Qué los niños palestinos son fríamente asesinados por los soldados de la estrella de David? Ningún problema: películas, documentales, debates sobre el Holocausto harán rápidamente olvidar a la opinión pública la ferocidad israelí. Más aún, la convertirán en legítima, incluso deseable.
Fiel a su milenaria tradición, la Iglesia católica bendice portaaviones y bombarderos que se aprestan a sembrar muerte y destrucción en aquellos piases que, por decisión unilateral, los Estados Unidos señalan como "cómplices de los terroristas. Pasará el tiempo hasta que otro Papa, con voz trémula, dentro de algunos siglos quiera pedir perdón por los crímenes contra la humanidad con los que se ha manchado la Iglesia católica. Entre tanto, los curas están con los bombarderos, en nombre de Cristo y de los dólares que a sus bolsillos.
Grotesco el servilismo de los países europeos adheridos a la Alianza Atlántica que han aceptado sin objeciones el recurso al art.5 del Tratado impuesto por los Estados Unidos. En realidad, el art.5 impone a los Estados integrados en la OTAN intervenir al lado de un Estado miembro sólo si este último resulta atacado militarmente por un Estado enemigo. Fue sobre esta base que los Estados Unidos, en los años cincuenta, impusieron el veto a la intervención de la OTAN al lado de Francia, involucrada en Argelia contra la guerrilla dirigida por el Frente de Liberación Nacional. Para superar este obstáculo los servicios secretos americanos y OTAN describieron a la guerrilla argelina como producto de la "guerra revolucionaria conducida por el "comunismo internacional a las órdenes de Moscú. No retribuidos, pretendieron que el general Charles De Gaulle proclamara la integración de Argelia dentro de Francia de forma que se convirtiese, a todos los efectos, en un departamento francés. Y ante la negativa del general, desencadenaron una oleada terrorista que tomó el nombre de OAS, Organización del Ejército Secreto. Pura y simple emanación de la OTAN.
Historia olvidada, como los muertos que los fieles ejecutores de las órdenes de la OTAN provocaron en Francia y por doquiera que actuaron. Crímenes, crímenes todavía impunes en su totalidad porque los "terroristas de la OAS estaban del lado justo, de parte de la América que trataba de obtener oficiosamente, por otros medios ilícitos, lo que debía oficialmente negar por razones de política internacional.
Hoy, América llama a la obediencia y retuerce sin hallar objeciones el texto de los Tratados internacional, a fin de garantizarse ese apoyo militar, no sólo político y diplomático, que la guerra ya declarada exige. América llora a sus muertos, acompañada de las plañideras del mundo al que ha sometido por las armas y dominado por los dólares, entre lisonjas y amenazas. Yo sin embargo he contado los muertos inocentes, las mujeres, los niños masacrados por los Estados Unidos para mantener su supremacía mundial, no tengo ya más lágrimas para los muertos americanos. El dolor lo reservo para los muertos del mundo de los oprimidos, pasados, presentes y futuros.

Vincenzo Vinciguerra: "LUCHA ARMADA ¿CONTRA QUIÉN?"

Vincenzo Vinciguerra: "LUCHA ARMADA ¿CONTRA QUIÉN?"


Pasemos a analizar veinte años de nuestra historia. Comenzaremos en 1965, año en el cual, según afirman los "expertos" judiciales y políticos, se ha puesto en marcha la "estrategia de la tensión" mediante un congreso presidido por un Magistrado del Tribunal Supremo, Salvatore Alagna, y por un teniente-coronel en servicio activo del Ejército italiano, Adriano Magi-Braschi, y cuyas actas han sido recogidas en un volumen, preparado por Edgardo Beltrametti, que ha sido distribuido por cuenta del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas en todas las bibliotecas militares.[2]

Empuñar las armas contra un Estado significa, para nosotros, atacar militarmente, por cualquier medio, a aquellos que representan bajo cualquier aspecto al Estado y, en particular, a aquellos que lo defienden con las armas.

Empecemos, pues, enumerando las pérdidas que han sufrido las fuerzas militares y de policía en este ventenio de guerra contra la "subversión negra".

Dentro del período que examinamos, tras ocho años de atentados contra objetivos civiles (sedes sindicales, partidos de izquierda, bancos, líneas férreas, etc.), el primer miembro de las fuerzas de policía que vemos morir a manos "fascistas" es el agente Antonio Marino, en Milán, el 7 de abril de 1973, en el transcurso de incidentes provocados y dirigidos por jerarcas del MSI.

Antonio Marino es alcanzado por una granada tipo SRCM - de las utilizadas en ejercicios militares- en pleno tórax, y la deflagración le provoca la muerte. En esta acción no hay voluntad de matar; es un lugar común que la granada SRCM, incluso cuando explota a escasa distancia puede, como máximo, provocar ligeras heridas, por lo que hay que excluir que el artefacto arrojado contra un cordón policial fuera lanzado a propósito contra el pecho de policía alguno.[3]

Transcurren otros dos años durante los cuales se registran atentados contra objetivos civiles: los habituales.

Después, el 24 de enero de 1975, Mario Tuti mata al sargento Leonardo Falco y al agente Giovanni Ceravolo, hiriendo a un tercer carabinero en el intento, finalmente conseguido, de sustraerse al arresto que aquellos pretendían efectuar acusado del delito de depósito de armas de guerra. Cuando sea capturado en la Costa Azul , un funcionario de la policía italiana disparará contra él sin ninguna justificación.

Un extraña historia.[4]

Sean las que fueren las motivaciones que han provocado la desproporcionada reacción de Tuti, no se le puede atribuir de ningún modo un voluntad premeditada de matar.

Para que otros hombres de uniforme caigan bajo el fuego de los "subversivos" fascistas habrá que esperar a 1980.

Se impone aquí un primer balance y una primera reflexión: en el curso de quince años de fuego, de atentados contra cosas y personas, de masacres -verificadas o en grado de tentativa-, el Estado "agredido" por los "terroristas negros" pierde a tres hombres. Muertos, el primero por fatalidad, y los otros dos por el humano deseo de Tuti de no acabar en la cárcel.

En ninguno de los tres casos señalados está presente la voluntad premeditada de matar, la fría, racional decisión, de acabar con enemigos uniformados.

El año 1980 parece señalar un giro en el comportamiento de los "neofascistas subversivos" respecto a las fuerzas de seguridad del Estado que, en unos pocos años, perderán más hombres que en los quince precedentes.

Pero un atento análisis de las acciones del "neofascismo" desde 1980 en adelante demuestra que, en realidad, poco ha cambiado fuera del plano humano, emotivo, más que del político-ideológico. Veamos, pues, caso por caso, en cuántas y en qué ocasiones los "terroristas negros" han matado a miembros de las fuerzas del orden "democrático y antifascista".

El 26 de febrero de 1980 cae muerto en Roma el agente de policía Maurizio Arnesano. Dos jovencísimos "neofascistas" querían apoderarse del subfusil del funcionario que, al tratar de impedirlo, muere. Un intento de desarmar a un policía que concluye trágicamente sin que exista la premeditación de matar; eventualmente, llama la atención la inexperiencia de los agresores que no habían tomado en consideración la reacción del policía al que pretendían privar de sus armas.

El primer "atentado" desde 1965 del que se tiene noticia, tras más de quince años de "lucha armada", contra miembros de las fuerzas de seguridad, se verifica en Roma, el 28 de mayo de 1980. Cae muerto, delante de una escuela, el agente de policía, Franco Evangelista, alias "Serpico", destinado en la "Unidad Móvil", y son heridos otros dos funcionarios.

La personalidad de los agresores, su proximidad a los ambientes de la delincuencia romana, en aquel entonces estrechísimamente relacionada con los servicios de seguridad, y la pertenencia de los agentes a una unidad de policía empeñada exclusivamente en la tarea de la lucha contra el crimen, suscitan graves y legítimas dudas acerca de las reales motivaciones de este primer atentado contra las fuerzas de policía por parte de los "neofascistas".

El 26 de noviembre de 1980, esta vez en Milán, muere el sargento de carabineros Ezio Lucarelli, a manos de unos "terroristas negros" que, una vez reconocidos, abren fuego para evitar el arresto.

Al año siguiente, el 5 de febrero de 1981, caen en Padua los carabineros Enea Condotto y Luigi Maronese, muertos por los cómplices de Valerio Fioravanti[5], que es herido, en un tiroteo entablado para evitar el arresto.

El 21 de octubre de 1981 se verifica el segundo atentado en la historia del presunto terrorismo negro contra las fuerzas de policia. El capitán de policia Francesco Straullu y su chófer, el agente Ciriaco Da Roma, son abatidos por los llamados NAR. Las motivaciones humanas y personales que alimentan las armas de los "neofascistas" no nos permiten tampoco encuadrar este segundo atentado dentro de la lógica y de la práxis de la "lucha armada".

El capitán Straullu será el único oficial de policía muerto a manos "fascistas", y un comportamiento más correcto, por su parte, durante los interrogatorios habría podido ahorrarle tan trágico final; que no será consecuencia de su simple pertenencia a las fuerzas de policía.

El 5 de diciembre de 1981, muere en Roma, en el transcurso de un tiroteo, el agente Ciro Capobianco; cae muerto también Alessandro Alibrandi, hijo del juez instructor Antonio Alibrandi. Prófugo de la justicia, el joven "terrorista negro" había abierto fuego para sustraerse al arresto. Su muerte dará paso a esas "represalias" que distinguen, y solamente en la Capital , la única reacción del mundo juvenil "neofascista" al descubrir que sus jefes e inspiradores les habían engañado bellacamente usándoles como carne de cañón o como chivos expiatorios, mientras ellos -los jefes- se reservaban para sí la aureola de mártires inocentes y las poderosas protecciones de las que continuaron gozando siempre.[6]

El 6 de diciembre de 1981, al dia siguiente de la muerte de Alibrandi, el carabinero Romano Radici, destinado en el Nucleo Radio-movil de Roma, se aproxima a dos jóvenes sospechosos sentados en un banco de una plaza de la capital: los dos jóvenes abren fuego contra Radici que cae muerto. Se trata de una venganza, el acto de represalia por la muerte de Alibrandi que se abate, por un trágico destino, sobre Romano Radici.

La lógica de la represalia forma parte también de la eliminación de los agentes G.Rapesta y F. Sammarco, muertos tras el "suicidio" de Giorgio Vale, en mayo de 1982, en el curso de la operación policial que debía acabar con su arresto y que, por contra, provocó su muerte, tanto más necesaria para ciertos ambientes por cuanto el padre había tomado contacto ingenuamente con ciertos ámbitos de la "intelligence" para lograr la entrada en prisión de su hijo.

Faltan todavía, en el elenco, los nombres de dos o tres agentes muertos en Roma, pero las motivaciones también en estos casos tienen el sabor de la represalia para vengar la muerte de algún amigo. Fueron eliminados por representantes de un ambiente juvenil en decadencia, inclinado ya por el camino de la delincuencia, incapaz de formular un proyecto político y huérfano de aquellos líderes que lo habían instrumentalizado en los años precedentes y que estaban implicados en el escándalo de la logia P2.

Una vez arrestados pagarán sólo ellos, no sus "lideres" que serán puntual e inevitablemente devueltos a la circulación a la sombra de sus "protectores", tanto visibles como ocultos.

Puede parecer cínico y ofensivo -y no es así- para la memoria de los que han muerto el hacer balance de veinte años de "lucha armada" por parte de "terroristas negros" apoyados por servicios de seguridad "desviados", por oficiales "infieles", por masones y por la CIA , diciendo: ¡esto es todo!

Y sin embargo queda dicho y subrayado: poco más de una veintena de muertos, la mayor parte de ellos provocado por el intento de evitar los arrestos por parte de los prófugos; todos pertenecientes a fuerzas policiales y a unidades territoriales del Arma de carabineros, que ignorantes de lo que hacían los vértices del Estado y sus "colegas" de los servicios de seguridad, consideraban su deber intervenir y proceder a la captura de individuos oficialmente buscados.

La mayor parte de los muertos de uniforme prestaba servicio en la capital, así que debemos creer que la "lucha armada" de los "fascistas" se concentró y se desarrolló en la ciudad símbolo del poder político y de su corrupción.

Pero no fue así, y los hechos lo demuestran sin género de duda.

Hay que hacer una última consideración sobre las pérdidas de las fuerzas de seguridad contra el "terrorismo fascista": poco más de veinte muertos en 20 años representan una cifra inferior al balance de las pérdidas sufridas por los Cuerpos policiales en el curso de un año de lucha en defensa del orden público contra la criminalidad común.

¿¡Y todavía se osa hablar de "ataque fascista", armado, contra el Estado y contra la democracia?!

La prueba evidente contra la existencia de esa lucha armada la hallamos examinando las pérdidas sufridas por otras categorías representativas del Estado, del régimen democristiano y de la sociedad antifascista.

Dirigentes políticos de los partidos del gobierno: ninguna pérdida. Ni un solo exponente democristiano cae o es herido -ni siquiera de un tiro en la pierna- por los "neofascistas" en guerra contra el poder de la DC. Ni un solo socialista, socialdemócrata, republicano, liberal. Ninguno de aquellos que deberían ser objetivos políticos naturales de una oposición que había tomado las armas contra sus veinte años de hegemonía. Caen jóvenes pertenecientes al área de la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria dentro de la lógica de ese enfrentamiento entre los "opuestos extremismos" que la Democracia Cristiana (Paolo Emilio Taviani)[7] había teorizado desde 1948.

Exponentes de las finanzas: ninguna pérdida. Los Agnelli, los Pirelli, los Falk, los Cuccia, los santones de las finanzas italianas laicas, católicas, masónicas, opus-deistas, pueden dormir tranquilos. Los feroces "neofascistas" no representarán jamás un peligro para ellos. Al contrario, se preocuparán por evitar que en sus fábricas se hagan demasiadas huelgas. Como ejemplo de política "revolucionaria" al revés no está mal.

Exponentes de las Fuerzas armadas extranjeras: ninguna pérdida. Los americanos poseen bases militares en Italia. Son el símbolo más evidente y vulnerable de la derrota del País y del fascismo en 1945. Son los amos del País, y contra ellos debería dirigirse la furia de los "neofascistas". Y, sin embargo, ellos [los americanos] han encontrado en las casas y en los lugares públicos gestionados por los "neofascistas" los más acogedores refugios para el disfrute de sus permisos cuartelarios y para lanzar sus teorías sobre la necesidad de combatir al comunismo.

Periodistas: ninguna pérdida. En honor a la verdad se intentó matar a cierto "plumilla" romano, pero el motivo excluye lo político porque se le definió como "infame"; por lo demás, los NAR[8] fallarán matando en su lugar a un pobre tipógrafo. Todos los demás "plumillas", más infames aún que su colega romano, quedarán libres para construir sobre las páginas de sus periódicos la leyenda del "terrorismo fascista" y de su "lucha armada" contra los sagrados principios de la democracia.

Representantes del Ejército italiano: ninguna pérdida. Las Fuerzas Armadas nacidas de la Resistencia , y seguro baluarte de la democracia, no deberán sufrir jamás ataques. Mencionemos un sólo caso: un sargento herido en un pié durante una incursión en el acuartelamiento militar de Padua con la intención de apoderarse de armamento. El ataque es reivindicado por las "Brigadas Rojas", y sólo posteriormente se descubrirá que los responsables del asalto fueron los "espontaneístas" de los NAR, que todavía en aquella época, 1981, querían probar que las Fuerzas Armadas solamente podían ser atacadas por "bolcheviques sin patria" y que las "Brigadas Rojas", no obstante sus "arrepentidos", todavía eran "peligrosas". Las armas, que no servían para una "lucha armada" inexistente, serán puntualmente encontradas (restituidas) por los carabineros en plena campiña a los pocos días de ocurrido el hecho.

Magistrados: dos muertos. Occorsio[9] y Amato. Ambos en Roma. Ambos empeñados en buscar dentro de los aparatos del Estado los orígenes del "terrorismo negro". Murieron porque estaban más aislados que colegas suyos de otros tribunales dentro de un palacio de justicia que entre el polvo no esconde sólo expedientes judiciales y verdades incómodas, sino también secretos innobles.

Excluidos los Cuerpos de policía directamente implicados en el mantenimiento del orden, todas las categorías representativas del Estado, que habrían debido ser objetivo privilegiado de la "lucha armada" fascista, han sufrido, en veinte años, dos bajas.

¿Y ésta es la "lucha armada"? Pero prosigamos....

El "neofascismo" durante veinte años ha sembrado muerte y luto pero con objeto de crear desorden y miedo en un País al que los detentadores del poder querían atemorizar y aterrorizar a fin de que éste [País] se dirigiera a ellos para recuperar el orden y la seguridad perdidos.

Millares de atentados, reivindicados primero con siglas de izquierda, sucesivamente con siglas "fascistas", avalando así las tesis de régimen que decía afrontar el ataque de los "opuestos extremismos", como, antes, había sostenido que el "peligro" para la democracia venía sólo de la "izquierda". Masacres contra la población civil, primero "anarquistas" y luego "fascistas", avalando esta paternidad ideológica con documentos que apoyaban y justificaban las "masacres".

Una política loca, suicida, idiota por parte de un ambiente político, en el caso de haber querido restituir al País, incluso por las armas, aquella independencia y aquella dignidad que la derrota militar y la traición de un clase política y militar le había arrebatado.

Pero el denominado "neofascismo" no se había propuesto jamás ese objetivo: su papel era crear desórdenes, llevar el caos, sembrar terror por cuenta del Estado y del régimen dentro de la óptica de esa "guerra fría" que los Estados Unidos conducían contra la Unión Soviética y que no podía tolerar una Italia neutral, y menos aún inclinada a la izquierda.

¿Lucha armada? Sí, contra el propio pueblo y el propio País. No contra el régimen, y mucho menos contra el Estado.

Hemos omitido voluntariamente algún episodio que se inscribe por lo general en la historia de la "subversión negra". Una clasificación arbitraria como la que se hace respecto a Carlo Fumagalli[10], el ex-comandante "Jordan" de los "Buhos de la Valtellina ", partisano "blanco"; condecorado con la "Bronze Star" americana, y [famoso]...por haber cometido el primer atentado incendiario contra la Pirelli , reivindicándolo de parte de las "Brigadas Rojas".

La peripecia de Carlo Fumagalli y de sus seguidores, todos ellos perfectamente conscientes de su antifascismo y de la misión que se les había asignado por parte de las fuerzas de "seguridad" del Estado, para las que trabajaban, no puede inscribirse dentro de la historia de una -por más presunta que sea- "subversión" ideológicamente "fascista" como la que estamos analizando.

Del mismo modo, no hemos citado el atentado de Peteano por motivaciones opuestas a las que nos inducen a ignorar la actividad "subversiva" de Carlo Fumagalli.

De hecho, Peteano representa el único y exclusivo ejemplo de un ataque premeditado, por parte de fascistas, contra las fuerzas militares del Estado. El único que va contra la lógica que ha inspirado toda la acción del denominado "neofascismo" italiano durante la postguerra, en particular desde 1965 hasta hoy.

Así como no confundimos, por respeto a la verdad, la historia y la acción del partisano Carlo Fumagalli con las del "repubblichino" Pino Rauti, no pondremos sobre el mismo plano lo que ha sido hecho, en nombre del fascismo en el que hemos creído, contra el Estado, con aquello otro que el "neofascismo", en el cual no nos reconocemos, ha hecho en favor del Estado.

Si los caminos del vencedor Carlo Fumagalli y del vencido Rauti se han cruzado fundiéndose en uno solo, nosotros hemos permanecido en este lado de aquella Línea Gótica Ideal detrás de la cual permanece indómita esa Fortaleza europea en la que continuamos creyendo y por la que no cesaremos de luchar.





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[1] Este escrito corresponde al capítulo noveno de un documento inédito titulado " La Voce del Silencio" fechado el 22 de junio de 1990 en la cárcel de Sollicciano. Esta obra ha sido dada a conocer varios años después mediante entregas mensuales por la revista "Avanguardia" de Trapani (Italia). Agradecemos a su director, Leonardo Fonte, las facilidades y la autorización concedidos para la traducción y publicación en España de los textos del camarada Vinciguerra.

Publicado en Neofascismo: mito y realidad, [FNCRSI - Vincenzo Vinciguerra - Manuel Negri], ed. Resistencia, Madrid, 1999. Análisis crítico de un mundo creado en torno a una maraña de mentiras y medias verdades donde quedan desenmascaradas las verdaderas motivaciones y servidumbres de sus dirigentes y principales miembros y se rompe el falso vínculo de herencia que lo vinculaba al fascismo histórico republicano italiano.

[2] NdelT.- Se refiere al famoso Congreso del Instituto Pollio, celebrado en Roma del 3 al 5 de mayo de 1965 en el Hotel "Parque de los Príncipes". Sobre lo que realmente fue este Congreso véase el documento del propio Vinciguerra "La guerra contrarrevolucionaria y la estrategia de la tensión".

[3] NdelT.- Existe una narración bastante ajustada a la realidad de este oscuro episodio en el libro de E. Milá ,"Italia: masacres de Estado y represión", Ed. Alternativa, Barcelona 1985, pgs.43-45. Como curiosidad señalemos que el autor de este folleto cita en su dedicatoria, entre otros, a Vinciguerra, a la sazón encarcelado. Tras 1987, año en que Vinciguerra comienza a elaborar sus tesis sobre la "estrategia de la tensión" -asumiendo su responsabilidad en el atentado de Peteano- Milá y sus numerosos "amigos" y acólitos italianos y españoles participarán en la conspiración del silencio respecto a Vinciguerra y sus tesis urdida desde las cloacas del neofascismo atlántico de servicio.



[4] NdelT.- Véase -aun con muchos reparos: se trata de uno de los más pertinaces manuales de "servicio" del neofascismo español-: E. Cadena, "La ofensiva neofascista", ed. Acervo, Barcelona, 1978, pg. 279-85.(Como es sabido, E. Cadena es un seudónimo de Ernesto Milá uno de los principales ideólogos del neofascismo atlántico de servicio español.)

[5] NdelT.- "Giusva" Fioravanti y Francesca Mambro serán condenados años después como autores materiales del atentado-masacre del 2 de agosto de 1980 en la estación de Bolonia.

[6] NdelT.- Curiosamente -o no tanto- los dirigentes históricos del neofascismo más "radical" -o sea, el más cercano a la "raíces" de la razón de Estado: las cloacas masacradoras- han escapado finalmente a sus responsabilidades tanto políticas como penales a cambio de mantener su "omertá" mafiosa respecto a sus jefes operativos dentro del aparato represivo-estatal democrático. Los Freda, los Ventura, los Della Chiaie, los Aleandri, los Calore, los Signorelli, los De Felice, los Semerari, los "Giusva" y un largo etcétera, callan y olvidan, el Estado también...

[7] NdelT.- Ministro democristiano del Interior durante la postguerra.

[8] NdelT.- Núcleos Armados Revolucionarios: supuesta organización "espontanea" del "terrorismo neofascista" durante los años ochenta. Resultará ser una sigla vacía detrás de la cual se esconderán innumerables provocadores al servicio de los intereses más bastardos del Estado democrático y antifascista.

[9] NdelT.- Como se recordará, el arma empleada para asesinar al juez Occorsio (10-7-76)fue una "Ingram" perteneciente a las fuerzas de seguridad del estado español. El autor material del atentado fue el "ordinovista" Pier Luigi Concutelli, uno de los elementos más turbios del neofascismo italiano.

[10] NdelT- Fundador del Movimiento Armado Revolucionario (MAR). Elemento provocador ligado a los servicios secretos. Tan anticomunista como antifascista, Fumagalli será tildado falsamente como fascista por parte de la prensa democrática. "Fumagalli asumió así para la opinión pública la cómoda etiqueta de fascista, siendo en realidad un "extremista de centro" que no había dejado nunca de servir a la causa atlántica." ( Antonio y Gianni Cipriani, "Sovranitá limitata", Roma, 1991, pg.132.)




El Parlamento Iraní Aprueba a la Mayoría del Gabinete de Ahmadineyad

El Parlamento Iraní Aprueba a la Mayoría del Gabinete de Ahmadineyad




03/09/2009 El Parlamento de Irán votó el jueves a favor de 18 de los 21 ministros del nuevo gabinete propuesto por el presidente Mahmud Ahmadneyad, incluyendo la primera mujer que se convierte en ministra.

Entre los rechazados estuvieron otras dos mujeres nominadas y el ministro de Energía, que iba a estar encabezado por el actual vicepresidente Mohammad Aliabadi.

Los diputados votaron de forma abrumadora en favor del nominado del presidente Ahmadineyad para el cargo de ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, que recibió 227 votos de diputados, dijo Ali Laryiyani a los periodistas. “Felicito al Sr. Vahidi por haber conseguido el número de votos más alto,” dijo Lariyani sobre el ministro de Defensa, que está buscado por Argentina por una supuesta implicación en el ataque con bomba que tuvo lugar en 1994 en Buenos Aires. Lariyani dijo a los periodsas que Vahidi había conseguido 276 votos.
Poco antes de las votaciones, el presidente hizo un llamamiento al Parlamento para que aprobara a sus nominados, diciendo que ello sería una “bofetada” a los enemigos de la República Islámica. Tras alabar los cinco días de “debate libre y abierto”, Ahmadineyad señaló que esto probaba que “existe una democracia real en Irán.” “Algunos querían debilitar al Maylis (Parlamento) y al gobierno. Sin embargo, el Maylis y el gobierno trabajan mano a mano y han dado una bofetada al enemigo en su rostro. Somos todos una familia, aunque seamos ramas independientes del sistema,” señaló.

Por su parte, Esfandiar Rahim Mashaie, estrecho asesor de Ahmadineyad y jefe de Estado Mayor, dijo el jueves que el presidente iraní acudirá al encuentro de la Asamblea General de la ONU a finales de mes en Nueva York. “Él realizará este viaje, que será una buena oportunidad para participar en un encuentro internacional y promover los puntos de vista iraníes en la gestión de los asuntos internacionales,” dijo Rahim Mashai a los periodistas.


LA IZQUIERDA Y EL ISLAM (Pensar fuera de la caja laica), por Gilad Atzmon

LA IZQUIERDA Y EL ISLAM (Pensar fuera de la caja laica), por Gilad Atzmon



«Si queremos ayudar a los palestinos, a los iraquíes y a los demás millones de víctimas del imperialismo occidental, realmente debemos pararnos un segundo, respirar profundamente y volver a empezar desde cero.»





Palestine Think Thank



“La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón del mundo sin corazón y el alma de la condición desalmada. Es el opio del pueblo”, Karl Marx, 1843

Antes de emprender el análisis del tratamiento engañoso de las religiones por parte de liberales e izquierdistas, me gustaría compartir con ustedes un chiste malo. Cuidado, porque puede que ustedes no quieran compartir esta pequeña historia con sus amigas feministas.

Una activista estadounidense que visitó Afganistán a finales de los noventa estaba asolada al comprobar que mujeres caminaban a quince pies detrás de sus maridos. Pronto supo gracias a su traductor afgano que se debía a cierta pauta religiosa que ordenaba [así es como lo mostramos] respeto al “cabeza de familia”. Cuando volvió a Estados Unidos la asolada activista lanzó campaña tras campaña por los derechos de las mujeres en Afganistán. Resulta que la misma ferviente activista visitó Kabul el mes pasado. Esta vez le sorprendió encontrar una realidad completamente diferente. Ahora las mujeres caminaban 30 pies por delante de sus maridos. La activista informó rápidamente a su cuartel general en Estados Unidos: “La revolución por los derechos de la mujer es un gran éxito aquí en Afganistán. Mientras que en el pasado los hombres caminaban delante, ahora son las mujeres las que van en cabeza”. Su traductor afgano, que oyó hablar del informe, llamó a la mujer aparte y le informó de que la interpretación era completamente errónea: “Las mujeres”, dijo, caminan delante debido a las minas.…”.

Por trágico que pueda parecerles a algunos, no somos tan libres como creemos ser. No somos exactamente los autores de la mayoría de nuestros pensamientos y de lo que comprendemos. Se nos imponen nuestras condiciones humanas; somos producto de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro adoctrinamiento ideológico y, en muchos casos, víctimas de nuestra pereza intelectual. Igual que la activista estadounidense de semi-ficción de antes, en la mayoría de los casos estamos atrapados dentro de nuestras ideas preconcebidas y esto nos impide ver las cosas como son realmente. En consecuencia, tendemos a interpretar y, en la mayoría de los casos, a malinterpretar culturas remotas que emplean nuestro mismo sistema de valores y código moral.

Esta tendencia tiene unas consecuencias graves. Por alguna razón “nosotros” (los occidentales) tendemos a creer que “nuestra” superioridad tecnológica junto con nuestra querida “ilustración” nos proveen de un “sistema antropocéntrico laico racional absolutamente ético ” de la más alta calidad moral.

La izquierda liberal

Podemos detectar en Occidente dos componentes ideológicos que compiten por nuestras mentes y nuestras almas; ambos afirman saber lo que está “bien” y lo que está “mal”. Los liberales insistirían en alabar la libertad individual y la igualdad civil; los izquierdistas tenderían a creer que poseen una herramienta “científica social” que les ayuda a identificar quién es “progresista” y quién es “reaccionario”.

Así las cosas, son estos dos preceptos laicos modernistas los que actúan como guardianes de nuestra ética occidental. Pero, de hecho, han logrado lo contrario. A su propia manera, cada ideología nos ha llevado a un estado de ceguera moral. Son estos dos llamamientos denominados “humanistas” los que o bien preparan conscientemente el terreno para las criminales guerras coloniales intervencionistas (los liberales), o bien no logran oponerse a ellas al tiempo que emplean ideologías erróneas y argumentos falsos (la izquierda).

Tanto los liberales como la izquierda, en sus aparentemente banales formas occidentales sugieren que el laicismo es la respuesta a los males del mundo. Sin lugar a dudas, el laicismo occidental puede ser un remedio para algún malestar social occidental. Sin embargo, en la mayoría de los casos las ideologías liberales y de izquierda no logran comprender que el laicismo es en sí mismo un resultado natural de la cultura cristiana, esto es, un producto directo de la tradición y de la apertura cristianas hacia una existencia cívica independiente. En Occidente la esfera espiritual y la civil están profundamente separadas [1]. Es precisamente esta división lo que permite el surgimiento del laicismo y el discurso de la racionalidad. Es precisamente esta división lo que ha llevado también al nacimiento de un sistema laico de valores éticos en el espíritu de la ilustración y de la modernidad.

Pero precisamente esta división es lo que ha llevado también al surgimiento de algunas formas rotundas de laicismo-fundamentalista que maduraron en crudas visiones del mundo antirreligiosas que no son diferentes del fanatismo. En realidad, es precisamente este muy engañoso laicismo fundamentalista lo que llevó a Occidente a un rechazo total de mil millones de seres humanos que están fuera de él simplemente porque llevan el velo equivocado o da la casualidad de que creen en algo que no logramos comprender.

Progresista frente a retrógrado

A diferencia del Cristianismo, el Islam y el Judaísmo son sistemas de creencia con una orientación tribal. De hecho, el interés principal de ambos sistemas de creencia es la supervivencia de la familia extensa en vez del “individualismo ilustrado”. Los talibán, a los que la mayoría de los occidentales consideran el más oscuro marco político posible, simplemente no se ocupan en absoluto de cuestiones que tienen que ver con las libertades personal o los derechos personales. Es la seguridad de la tribu junto con el mantenimiento de los valores de la familia a la luz de El Corán lo que constituye su núcleo fundamental. El Judaísmo rabínico no es en absoluto diferente. Básicamente está ahí para preservar la tribu judía manteniendo el Judaísmo como una “forma de vida”.

Tanto en el Islam como en el Judaísmo apenas existe separación entre lo espiritual y lo civil. Ambas religiones son sistemas que aportan respuestas exhaustivas en términos de cuestiones espirituales, civiles, culturales y cotidianas. La ilustración judía (Haskalah) fue en gran medida un proceso de asimilación judía a través del laicismo y la emancipación, y la generación de diferentes formas modernas de identidades judías, incluyendo el sionismo. Sin embargo, los valores ilustrados del universalismo nunca han sido incorporados al corpus de la ortodoxia judía. Como en el caso del Judaísmo rabínico, que es totalmente ajeno al espíritu de la ilustración, el Islam está en gran parte alejado de los valores de la modernidad y racionalidad eurocéntrica. En todo caso, debido a la interpretación de las Escrituras (hermenéutica) tanto el Islam como el Judaísmo están, en realidad, más cerca de la post-modernidad [2].

Ni la ideología de izquierda ni el liberalismo se relacionan intelectual o políticamente con estas dos religiones. El hecho es desastroso porque la mayor amenaza para la paz mundial la plantea el conflicto árabe-israelí; un conflicto que se está convirtiendo rápidamente en una guerra entre el Estado expansionista judío y la resistencia islámica. Y, sin embargo, tanto la ideología liberal como la de izquierda carecen de los medios teóricos necesarios para comprender las complejidades del Islam y del Judaísmo.

El liberal rechazaría el Islam por siniestro debido a su postura ante los derechos humanos y de las mujeres en particular. La izquierda caería en la trampa de denunciar la religión en general como “reaccionaria”. Quizá sin darse cuenta, tanto uno como otro caen aquí en un claro argumento supremacista. Dado que tanto el Islam como el Judaísmo son más que meras religiones, transmiten una “forma de vida” y suponen un todo por medio de respuestas a preguntas que tienen que ver con el estar en el mundo, los liberales e izquierdistas occidentales corren peligro de rechazar completamente a una gran parte de la humanidad [3].

Hace poco acusé a un verdadero izquierdista y buen activista de ser islamófobo por culpar a Hamás de ser “reaccionario”. El activista, que evidentemente apoya verdaderamente a la resistencia palestina, se defendió rápidamente afirmando que lo que a él no le gustaba no era sólo el “Islamismo”, que en realidad él odiaba por igual tanto al Cristianismo como al Judaísmo. Por alguna razón, él estaba seguro de que odiar por igual a cada religión era una cualificación humanista adecuada. En consecuencia, el hecho de que un islamófobo sea también judeófobo y cristianófobo no es necesariamente un signo de compromiso humanista. Seguí cuestionando a este hombre bueno; entonces él argumentó que lo que en realidad a él no le parecía bien era el Islamismo (esto es, el Islam político). Volví a cuestionarlo y llamé su atención sobre el hecho de que en el Islam no existe una separación real entre lo espiritual y lo político. La noción de Islam político (Islamismo) bien podría ser una lectura errónea del Islam. Señalé que el Islam político, e incluso la rara implementación de la “jihad armada”, no son sino Islam en la práctica. Tristemente éste fue más o menos el final de la discusión. Al activista de la solidaridad con Palestina le resultó demasiado difícil hacer frente a la unidad islámica de cuerpo y alma. La izquierda en general está condenada a fracasar aquí a menos que profundice más escuchando el vínculo orgánico islámico entre lo “material” y el llamado “opio del pueblo”. A una persona de izquierda hacer esto le supone nada menos que fundamental cambio intelectual.

Este cambio lo sugirió hace poco Hisham Bustani [4], un marxista independiente jordano, al afirmar: “La izquierda europea debe hacer una seria autocrítica de esta actitud de “nosotros sabemos más” y de su tendencia a considerar ideológica y políticamente inferiores a las fuerzas populares del sur”.

Palestina

La solidaridad con Palestina es una buena oportunidad para revisar la gravedad de la situación. Da la casualidad de que, a pesar del trato asesino que Israel inflige a los palestinos, la solidaridad con Palestina no se ha convertido todavía en un movimiento de masas. Puede que nunca llegue a ser tal movimiento. Dado el fracaso de Occidente de mantener los derechos de los oprimidos, los palestinos parecen haber aprendido la lección: eligieron democráticamente a un partido que les prometía resistencia. Curiosamente, muy pocas personas de izquierda estuvieron ahí para apoyar a los palestinos y su elección democrática.

Con la plantilla actual de solidaridad política condicionada, vamos perdiendo compañeros a cada recodo de este camino plagado de baches. Las razones son las siguientes:

El movimiento de liberación palestino es básicamente un movimiento de liberación nacional. En este reconocimiento es donde perdemos a todos los cosmopolitas de izquierda, aquellos que se oponen al nacionalismo.
Debido al ascenso político de Hamás ahora la resistencia palestina es considerada resistencia islámica. Ahí es donde estamos perdiendo a los laicos y los ateos furibundos que se oponen a la religión, lo que los catapulta a ser PEP (progresistas excepto acerca de Palestina) [5].
De hecho, los PEP se dividen en dos grupos:

PEP1: aquellos que se oponen a Hamás por ser “reaccionario”, sin embargo, aprueban a Hamás por su éxito operativo como movimiento de resistencia. Estos activistas están esperando básicamente a que los palestinos cambien de idea y vuelvan a ser un sociedad laica. Pero están dispuestos a apoyar con condiciones a los palestinos como pueblo oprimido.

PEP2: aquellos que se oponen a Hamás por ser una fuerza reaccionaria y rechazan su éxito operativo. Estos están esperando a la revolución mundial. Prefieren dejar a los palestinos en espera por el momento, como si Gaza fuera un centro de vacaciones al lado del mar.

Con estas fuerzas de solidaridad que se evaporan rápidamente, nos quedamos con un movimiento de solidaridad con Palestina en miniatura con un poder intelectual (occidental) lamentablemente limitado y una capacidad aún menor incluso de cualquier eficacia a nivel de base. Hace poco Nadine Rosa-Rosso [6], una marxista independiente que trabaja en Bruselas, reveló esta trágica situación al afirmar: “La vasta mayoría de la izquierda, incluyendo a los comunistas, está de acuerdo en apoyar al pueblo de Gaza contra la agresión israelí, pero se niega a apoyar su expresión política, como son Hamás en Palestina e Hizbola en Líbano”. Esto lleva a Rossa-Rosso a preguntarse “¿por qué la izquierda y extrema izquierda moviliza a tan poca gente? Es más, para ser claros, ¿son todavía capaces la izquierda y la extrema izquierda de movilizar en relación a estas cuestiones?”.

¿A dónde ahora?

“Si el apoyo de la izquierda a los derechos humanos en Palestina está condicionado y depende de que los palestinos denuncien su religión y sus creencias religiosas, su herencia cultural y sus tradiciones sociales, y adopten un nuevo conjunto de creencias, valores y comportamientos sociales ajenos que encaje con lo que la cultura de la izquierda considera aceptable, esto significa que el mundo está negando a los palestinos el derecho humano más básico, el derecho a pensar y a vivir dentro de un código ético”, Nahida Izzat [7].

El actual discurso de solidaridad de la izquierda es inútil. Él mismo se aleja de su sujeto, logra muy poco y no parece ir a ninguna parte. Si queremos ayudar a los palestinos, a los iraquíes y a los demás millones de víctimas del imperialismo occidental, realmente debemos pararnos un segundo, respirar profundamente y volver a empezar desde cero.

Debemos aprender a escuchar. En vez de imponer nuestras creencias a los demás, haríamos mejor en aprender a escuchar aquello en lo que creen los demás.

¿Podemos seguir las sugerencias de Bustani y Rossa-Rosso, y revisar toda nuestra noción del Islam, de sus raíces espirituales, de su estructura, de su equilibro unificado entre lo civil y el espíritu, de su visión de sí mismo como un “modo de vida”. Si podemos hacerlo o no es una buena pregunta.

Otra opción es reexaminar nuestra ceguera y abordar las cuestiones humanistas desde una perspectiva humanista (por oposición a política). En vez de amarnos a nosotros mismos a través del sufrimiento de los demás, que es la forma última de egoísmo, haríamos mejor en ejercer por primera vez la noción de verdadera empatía. Nos ponemos a nosotros mismos en el lugar del otro aceptando que puede que nunca comprendamos completamente a este mismo otro.

En vez de amarnos a nosotros mismos a través de los palestinos y a sus expensas, tenemos que aceptar a los palestinos por lo que son y apoyarlos por quienes son con independencia de nuestro punto de vista sobre las cosas. Ésta es la única forma verdadera de solidaridad. Su objetivo es una conformidad ética más que ideológica. Sitúa la humanidad en el centro mismo. Refleja la profunda comprensión que tenía Marx de la religión como el “suspiro de los oprimidos”. Si pretendemos tener compasión por la gente, haríamos mejor en aprender a amarlos por lo que son en vez de por lo que esperamos que sean.

Notas:

[1] Tiene algo que ver con una herencia del Bajo Imperio Romano y del desarrollo temprano del Cristianismo como un concepto expansionista que tenía el objetivo de difundirse a culturas y civilizaciones remotas.

[2] Se puede argumentar que la agenda principal tras los intentos post-modernos es desestabilizar las bases del conocimiento y la ética modernos desafiando la posibilidad de una aplicabilidad universal moderna. Como lo expresó elocuentemente Muqtedar Khan (http://www.ijtihad.org/ discourse.htm) , el post-modernista trata de privilegiar el “aquí y ahora” por encima de lo global. Tanto la filosofía post-modernista como la teología religiosa, afirma Khan, “rechazan la afirmación modernista de la infalibilidad de la razón”. Como el post-modernista, el Islam y el Judaísmo son escépticos respecto a la soberanía de la razón y de los discursos de racionalidad.

[3] La extraña y muy común sugerencia marxista de que “muchas personas, aparte de nosotros” son, de hecho, “reaccionarios” por ser religiosos implica la asunción necesaria de que el propio marxismo está cómodamente instalado en una superioridad moral absoluta. Esta asunción es bastante errónea por dos razones obvias:

Afirmar saber más que los demás basándose en la afiliación ideológica o política es nada menos que supremacía llevada a la práctica;
La afirmación de poseer la superioridad moral X no se puede verificar científicamente a menos que esté validada por otra superioridad moral más elevada X’. Para poder sostener su “superioridad moral” un marxista debería ir más adelante y afirmar que detenta la superioridad moral aún más alta X’. Para verificar esta postura X’ tendrá que avanzar a otra X’ superior, y así sucesivamente. Nos enfrentamos aquí a una búsqueda sin fin de la validación del significado ético. Este modelo de pensamiento puede ayudarnos a entender por qué el marxismo occidental ha logrado separarse de la realidad ética y del pensamiento ético, y no abordar apenas cuestiones relacionadas con una verdadera igualdad.
El problema obvio con la implementación marxista de la dicotomía “progresista frente a reaccionario” es que el marxismo afirma, como corresponde, estar entre los progresistas y afirma convenientemente que el “adversario” se encuentra entre los reaccionarios. Obviamente, esto es ligeramente sospechoso o, cuando menos, discutible.

[4] http://palestinethinktank.com/ 2009/06/26/hisham-bustani- thoughts-out-of-season- critiquing-the-european-left/ (Traducción al castellano, http://www.rebelion.org/ noticia.php?id=83413).

[5] Phil Weiss en su blog de valor inestimable MondoWeiss blog acuñó hace poco el útil término político de PEP: progresistas excepto acerca de Palestina.

[6] http://www.countercurrents. org/rosso110209.htm

[7] http://www.tlaxcala.es/pp.asp? lg=en&reference=604

Una versión de este artículo, sin notas, se publicó en: http://palestinechronicle.com/ view_article_details.php?id= 15280

Enlace con el original: http://palestinethinktank.com/ 2009/07/14/gilad-atzmon- thinking-out-of-the-secular- box-the-left-and-islam/

Fuente: Rebelión / Trad. Beatriz Morales Bastos




"CONTRA EL MONOTEÍSMO DE MERCADO", por Roger GARAUDY

"CONTRA EL MONOTEÍSMO DE MERCADO", por Roger GARAUDY





El mercado es un lugar de intercambio de toda sociedad que implica una división del trabajo, desde los talleres de la prehistoria, cuyos stocks de sílex tallado atestiguan que no estaban destinados al uso personal sino al trueque (a cambio de otros medios de vida), hasta el tradicional mercado de pueblo, donde cada cual aporta sus huevos, sus pollos o sus legumbres para venderlos y procurarse así otros productos ?herramientas, vestidos? o pagar los ser -vicios del herrero o del barbero.

Ciertamente, entre ambas formas de mercado hay una diferencia: la existencia de un intermediario, la moneda, que originalmente sirve como instrumento de medida para reducir a un denominador común los productos de trabajos que difieren tanto por su calidad como por su cantidad. Hasta aquí, sin embargo, el mercado sigue siendo un medio de comunicación e intercambio. Los fines últimos de la vida se definen al margen de él: vienen establecidos por las jerarquías sociales, las morales implícitas o explícitas, las religiones cuyo origen y fundamento es ajeno al mercado. El mercado sólo llega a convertirse en una religión cuando se erige en regulador único de las relaciones sociales, personales o nacionales, fuente única de la jerarquía y del poder.

No vamos a trazar aquí la historia de esta mutación, a cuyo término todos los valores humanos se han convertido en valores mercantiles, incluidos los valores del pensamiento, las artes o la conciencia. Nos contentaremos con señalar las consecuencias ?económicas, políticas, espirituales? de la fase última de este ciclo, y dibujar algunas pistas para liberamos de ese reduccionismo y de esa entropía humana en los que algunos teóricos americanos del Pentágono, y sus discípulos de todo el mundo, ven (según el título del libro de Fukuyama) el fin de la historia.

Si esta deriva llegara a buen fin, no estaríamos tanto ante un fin de la historia como ante un fin del hombre y de lo que le caracteriza: la trascendencia de su proyecto, que no nos permite abandonarnos a determinismos económicos dirigidos por leyes naturales ?ni a esas espontaneidades instintivas y animales que reinan en la mar, donde el pez grande se come al chico, o en la tierra, en el despilfarro biológico de millones de gérmenes o espermatozoides para la azarosa formación de un embrión.

DEL FIN DE LA HISTORIA AL FIN DEL HOMBRE

En efecto, lo que caracteriza a este monoteísmo del mercado, es decir, a este liberalismo totalitario, es el desprecio de la libertad humana, la voluntad de mutilar su dimensión específica de ser capaz de formar proyectos que no sean una simple prolongación de su pasado, de sus instintos animales o de su interés individual.

Adam Smith ya proponía esta abdicación: "Las grandes líneas del mundo económico actual no han sido trazadas siguiendo un plan de conjunto salido del cerebro de un organizador y deliberadamente ejecutado por una sociedad inteligente, sino por la acumulación de innumerables trazos dibujados por una masa de individuos que obedecen a la fuerza instintiva e inconsciente de la persecución de un fin”[Indagación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones].

Desde Smith a F. von Hayek, pasando por Bastiat y Friedman, la noción de proyecto es sistemáticamente recusada. Milton Friedrnan escribe: "Los precios que emergen de las transacciones voluntarias entre compradores y vendedores ?o sea, en el libre mercado? son capaces de coordinar la actividad de millones de personas, cada una de las cuales sólo conoce su propio interés, de forma tal que hace mejorar la situación de todos. El sistema de los precios cumple esta tarea sin necesidad de dirección central alguna, sin que sea necesario que las gentes se hablen ni que se amen. El orden económico es una emergencia, es la consecuencia no intencional e involuntaria de las acciones de un gran número de personas movidas exclusivamente por su propio interés. El sistema de precios funciona tan bien y tan eficazmente que la mayor parte del tiempo no somos conscientes de que funciona”[Free to Chose, 1991]. Hayek añade: "En una sociedad compleja, el hombre no tiene otra elección que adaptarse por sí mismo a las fuerzas ciegas del proceso social".

¿En qué momento ha comenzado esta secesión del hombre respecto a su vocación? No es una cuestión de escala en la expansión geografía del intercambio. La ruta de la seda o la de las especias no cambió radicalmente esta vocación del hombre: las caravanas que recorrían Asia y los navíos que se lanzaban a los océanos transportaban ciencias, técnicas, espiritualidades y artes nacidas de la experiencia de todos los pueblos ?desde las invenciones decisivas que permitieron una brusca expansión de la cultura (como la del papel por los chinos, transmitida a Europa por los árabes) hasta las espiritualidades de la India , que a través de Alejandría y Plotino despertaron el descubrimiento interior del principio vivo y creador de todas las cosas.

Pero la convergencia de estas vías esencialmente comerciales hacia el Mediterráneo va a hacerse, a través de Palmira y Alejandría, en dirección a Venecia, a la vez metrópoli y monopolio del negocio internacional. Desde los banqueros lombardos hasta la Liga Hanseática , pasando por las ferias del Ródano y del Rin, las ramificaciones tentaculares del comercio crearán en Occidente una concentración de riquezas tan sólo limitadas por la escasez de las monedas y de la plata.

La dominación árabe en el Mediterráneo iba a conducir a la idea de rodear este mar para ir a la conquista de las fuentes de metal precioso ?ya costeando Africa, como los portugueses, ya atravesando el Atlántico para alcanzar la fabulosa Asia, como los españoles. Esta mutación fundamental tiene lugar entre la toma de Constantinopla por los turcos, en 1453, y la invasión de América por los conquistadores desde 1492. La "hambre de oro" fue el motor de la gran aventura. Tan tenaz en su ambición y tan feroz en sus métodos que los indios de América llegaron a creer que el oro era el dios de los cristianos, como recuerda el bello libro del padre Gutiérrez Dios y el oro de las Indias occidentales. En efecto, el oro confería el poder de un dios. Apoyándose en la banca más fuerte de Alemania, la de los Fugger, para corromper a los grandes electores y vencer a sus rivales Francisco I y Enrique VIII, Carlos V se convierte en Emperador y sueña con crear un imperio mundial. Por primera vez, el dinero ha dado directamente el poder.

LA IMPOSTURA DEMOCRÁTICA

Pero España, cuya estructura sigue siendo feudal, no sabe sacar partido al oro de las Américas y éste va a acumularse en la pionera del capital Venecia. Al menos hasta que los amos de los mares, los ingleses, tras la destrucción de la Armada Invencible (1588), se convierten en los amos del mundo gracias a sus grandes compañías, sobre todo las de las Indias orientales y occidentales. Se habían reunido todas las condiciones para abrir un ciclo nuevo en la historia de la humanidad: cinco siglos de conquista de Occidente a partir de lo que se ha dado en llamar Renacimiento, es decir, el nacimiento simultáneo del capitalismo y el colonialismo, y hasta la realización actual de la "economía de mercado".

Del Renacimiento se habla comúnmente en términos de estética o de "humanismo". E igualmente de resurrección de la cultura grecorromana evocando con mas frecuencia el idealismo de Platón que el realismo de Aristófanes, el cual, en su comedia Pluto, (el dios ciego de la riqueza), describe el resorte esencial de la sociedad ateniense:

"? Tú, Pluto, el más poderoso de todos los dioses ... ¿gracias a quién reina Zeus?

? Gracias al dinero... Todo depende de la riqueza... Mira a los oradores políticos en las ciudades... Una vez enriquecidos con los dineros públicos, se vuelven injustos y conspiran contra la democracia".

Y el dios Pluto reconocía: "Cuando se han hecho ricos, desaparecen todos los límites a su maldad".

Tal era el alma ?o más bien la ausencia de alma? de eso que desde la escuela se nos presenta como "la madre de las democracias"... olvidando decirnos que en Atenas, en los tiempos de Pericles, había tan sólo 20.000 ciudadanos libres por 110.000 esclavos sin derechos, y que su verdadero nombre sería más bien: oligarquía esclavista.

Esta mentira sobre la democracia no ha dejado de reinar: la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos proclama la igualdad de todos, pero mantendrá durante un siglo la esclavitud y, aún hoy, la discriminación: democracia para los blancos, no para los negros. La Declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano proclama: "Todos los hombres nacen libres e iguales en derechos", pero la Constitución censitaria a la que sirve de preámbulo excluye a tres cuartos de los franceses del derecho de voto y a las nueve décimas partes de la población del derecho de ser elegidos. Democracia para los ricos, no para los pobres. La misma impostura continúa hoy. La ley es la misma para todos: robar un panecillo está igualmente prohibido para un parado y para un millonario; para ambos está permitido crear un periódico o un banco. Así se salvaguarda la igualdad de derechos.

La democracia es igualmente el pluralismo de los partidos, pero, ¿qué especialista será capaz de decimos en qué se diferencia el proyecto de los demócratas y el de los republicanos en los Estados Unidos? ¿No se trata de dos facciones en el interior de un sólo partido, el del dinero?

Esta omnipotencia del dinero se ejerce a todos los niveles. En el siglo XVIII, Robert Walpole podía decir ante la Cámara de los Comunes: "Sé bien cuánto vale la conciencia de cada uno de los honorables miembros de esta asamblea". Desde el nacimiento de ese sistema donde todo se compra y se vende, se podía incluso reducir la propia estancia en el Purgatorio comprando aquellas indulgencias contra las que se levantó Lutero.

Sólo los gigantes percibieron la naturaleza perversa de un mundo donde todos los valores se reducían a valores mercantiles y donde iba a nacer el monoteísmo del mercado. Sancho Panza, en Don Quijote, formuló su ley: "Tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales" (11, 20), y también: "El mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero" (11, 20).

LA RAMERA DEL GÉNERO HUMANO

Shakespeare hace eco a Cervantes en su Timón de Atenas: "Este poco oro bastaría para hacer blanco lo negro, bello lo feo, justo lo injusto, noble lo infame... Este dinero dorado urdirá y romperá votos, bendecirá lo maldito, elevará a los ladrones a la poltrona de los senadores procurándoles títulos, homenajes y lisonjas... El oro, polvo maldito, ramera del género humano" (Acto IV, 2 l ).

Cervantes y Shakespeare fueron los grandes testigos del nacimiento de nuestro mundo, vivieron el principio de la partida, cuando se fijaron las reglas del juego. Hoy, con Beckett, Esperando a Godot, estamos jugando el final de la partida.

Es también significativo que en el mismo momento en que, en Inglaterra, se esbozaba ya este abandono de la economía de subsistencia y el paso a la economía de mercado basada en la crianza del borrego y el comercio de la lana, la primera Utopía moderna, la de Tomás Moro en 1516, afirme con tanta fuerza la trascendencia del proyecto humano contra el determinismo de la riqueza. Quien por primera vez se elevó contra la resignación a las leyes del beneficio, identificadas con leyes naturales necesarias como la de la gravedad; quien imaginó la posibilidad de una resistencia a la caída y a la entropía humanas, no era un soñador, sino un práctico de esta economía naciente, negociador de los acuerdos comerciales con los flamencos y después canciller de Inglaterra, pero al mismo tiempo fue un hombre de fe cuyo martirio final le valió ser canonizado.

No es menos notable el hecho de que, al sugerir una alternativa al mundo del mercado y del dinero, Tomas Moro se inspire en otras formas posibles de desarrollo humano, y que extraiga sus grandes líneas a partir de las descripciones del "Nuevo Mundo", el de los indios de América, que sólo conocía a través de los informes de Américo Vespucio. Como su contemporáneo francés Montaigne (Ensayos, 1, 80), como el obispo español Bartolomé de Las Casas que osó denunciar "la destrucción de las Indias" y proclamó que "la barbarie viene de Occidente", Moro demuestra la posibilidad de otra forma de organización social, de otra cultura, de otra civilización. Escribe también: "Cuando comparo las instituciones europeas con las de otros países, no puedo sino admirar la sabiduría y la humanidad, por una parte, y deplorar, por la otra, la barbarie y la sinrazón". Al individualismo del capitalismo naciente, donde el individuo es centro y medida de todas las cosas, como decían los sofistas de Atenas, Moro opone el principio de una comunidad en la que cada miembro es responsable de los demás, y encuentra el ejemplo en las tribus indias de América.

Estas críticas de Montaigne, Cervantes, de las Casas y Shakespeare, como las esperanzas de Moro, nos resultan hoy de una terrible actualidad, pues los vicios que estaban en germen en el nacimiento del capitalismo ?enmascarados bajo el bello nombre de "modernidad"? han desplegado ahora todas sus consecuencias hasta ponemos al borde de un suicidio planetario si no somos capaces de reconstruir, tras cinco siglos de colonialismo, la unidad del mundo. No mediante esa "mundialización" que, con sus GATT, sus FMI y sus "bancos mundiales" disimula la dominación de los Estados Unidos, sino a través de una unidad sinfónica donde, aportando cada pueblo en igualdad de derechos la contribución de su cultura, pueda ser elaborado un modelo distinto de desarrollo, un modelo cuyo fin último será el de dar a cada hombre, a cada mujer y a cada niño, en el mundo entero, todas las posibilidades para desarrollar plenamente todas las riquezas humanas que albergan en sí.

MISERIA PROGRAMADA PARA LAS MULTITUDES

Hoy nos es posible reconstruir la trayectoria del modelo occidental de crecimiento, tras el mortal desvío que supuso el pretendido Renacimiento, es decir, el nacimiento de la civilización de lo cuantitativo y de la razón instrumental ?la razón cartesiana, es decir una religión de los medios, a la que se ha mutilado la dimensión primordial de la razón: la reflexión sobre los fines últimos de la vida y su sentido.


Smith a finales del XVIII y Karl Marx a mediados del XIX analizaron el capitalismo en la época de su expansión y llegaron a prospectivas diferentes. Smith, a quien se llama "el padre de la economía política", desarrolló en 1776, en su libro fundamental Indagación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, una teoría del crecimiento, llamada "clásica", que sigue siendo hoy la línea directriz de lo que todavía hoy se llama liberalismo". Su tesis es que si cada cual se deja guiar por su interés personal de lucro, se realizará el interés general. Una mano invisible asegura la armonía. Karl Marx, al contrario, partiendo de un análisis profundo de la obra de Smith, reconoce que el capitalismo así concebido creará grandes riquezas y estimulará el desarrollo de las técnicas (y en El Capital no oculta su admiración por el dinamismo prometeico del sistema), pero al mismo tiempo creará terribles desigualdades y miseria.

En nuestros días, esta polarización creciente de la riqueza en torno a una minoría y de la miseria en tomo a las multitudes se ha hecho evidente tanto a escala mundial como en el interior de cada nación. ¿Quién ha dado, pues, la previsión más acertada sobre el futuro del capitalismo? ¿Adam Smith al afirmar que si cada cual persigue su propio beneficio se satisfará el interés general, o Marx al analizar los mecanismos de esta acumulación de la riqueza en un polo y de la miseria en otro?

Al final de la Segunda Guerra Mundial, los acuerdos de Bretton Woods crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y, un Poco más tarde, el GATT, rebautizado como "organización internacional del comercio". Así se prolongó el viejo desorden colonial con lo que Bush llamó ahora "nuevo orden internacional", con la diferencia de que este es un colonialismo unificado bajo la dirección americana, donde los antiguos colonizadores europeos son hoy los vasallos: el Tratado de Maastricht, que ha creado una Europa de los mercaderes a partir del club de los antiguos colonialistas (Inglaterra, Francia, Bélgica, España, etc.), precisa que "Europa será el pilar europeo de la Alianza Atlántica ". Las consecuencias de este colonialismo unificado no se limitan a la fractura del mundo en dos por la marginalización del Sur, sino que se extienden a una polarización semejante de la riqueza en el interior de los países del Norte y a la desintegración del tejido social de todos los pueblos. Desde ese momento, el monoteísmo del mercado puede desplegar todas sus consecuencias.

LA RELIGIÓN DEL MERCADO

Esta religión, que ejerce ya su hegemonía sobre todo el mundo, pero que no osa decir su nombre, tiene también sus Padres de la Iglesia. Hobbes , que proclamó el dogma fundamental de la competitividad: "El hombre es un lobo para el hombre". Bentham, que con su "aritmética de los placeres" definió esa profesión de fe según la cual todo valor es un valor mercantil, y todo placer es mensurable mediante su equivalente monetario.

Malthus, probo funcionario y teórico de la Compañía de las India Orientales, enunció una ley ?la población crece más rápido que la producción de subsistencias? que jamás ha conocido la menor verificación experimental, pero que tenía la ventaja, para los patronos de su Compañía y par los demás colonialistas, de justificar el despoblamiento de la India en el momento en que se estaba destruyendo sus cultivos alimentarios para imponer el monocultivo del algodón. Así, desde Malthus a la Conferencia de El Cairo, pasando por Kissinger, se ha formulado no una ley universal de la población, sino el postulado de todo sistema capitalista y colonialista, que es decir a los más necesitados: "Tened menos hijos para que los que ya estamos satisfechos podamos continuar con nuestro derroche y nuestra dominación". Aplicando las leyes de Malthus a la biología, Darwin se convirtió, sin desearlo, en uno de los Padres de esta Iglesia cuando a finales del siglo XIX se transpuso el darwinismo biológico al darwinismo social, primero, y después a finales del siglo XX, al darwinismo económico, para justificar la supervivencia de los más aptos por la eliminación de los más débiles, al igual que las multinacionales se imponen sobre las economías más frágiles, e igual que los supermercados hacen que el pequeño comercio y el artesanado s conviertan en especies en vías de extinción.

Esta religión también tiene sus grandes sacerdotes, desde Adam Smith hasta Paul Samuelson, Milton Friedrnan (traducido al francés por Raymond Barre) y Friedrich von Hayek. Tiene también sus congregaciones: el G?7, el Gatt, la Trilateral , el FMI, y también sus monaguillos, reclutados en todas las naciones y en todos los partidos, de Israel a Marruecos, de Londres a Hong?Kong, y sus concilios, ecuménicos como en Bretton Woods, regionales como en Maastricht.

El "nuevo orden internacional", inspirado por esta teología, difiere del antiguo desorden colonial en los medios de dominación que emplea. Desde el momento en que cinco siglos de colonización han desestructurado ya las economías de las tres quintas partes del mundo destruyendo sus cultivos alimentarios en provecho de los monocultivos o de monoproducciones que prolongan las economías de las metrópolis, de forma tal que la dependencia crea el subdesarrollo e incluso el hambre, la presencia militar deja de ser el instrumento único de dominación salvo en caso de herejía mayor, como por ejemplo el rechazo de los diktats del FMI. Las presiones económicas y las sanciones, que van desde la simple negación de créditos hasta el embargo, bastan en la mayor parte de los casos.

El procedimiento más clásico es el que impone el FM1: eso que púdicamente se llama "ajustes estructurales". Sus componentes son los siguientes:

? Bloqueo de los salarios y "libertad" de precios.

? Disminución de las, prestaciones sociales del Estado, lo cual afecta a las escuelas, los hospitales, las instituciones sociales y la seguridad social. Queda prohibido, por el contrario, tocar las inversiones (construcción, infraestructuras, etc.), y el FMI no ha pedido jamás que se reduzca el presupuesto militar.

- Supresión de las subvenciones a la producción. Esta medida afecta esencialmente a las capas más pobres de la población.

- Devaluación monetaria, que tiene por consecuencia que se exporte más y que se consuma menos producto interno.

- Por último, privatización de las empresas del Estado para garantizar el control de la economía a las multinacionales.

Esta política de "ajuste" implica motines de hambre contra la subida de los precios: en Marruecos en 1981 y 1984, en Túnez en 1984, en Caracas en 1985 y 1989, en Argel en octubre de 1988. El antiguo gobernador del banco central del Brasil, Manuel Moreya, reconoció que "las consecuencias de las medidas de ajuste del FMI se saldaron con la muerte de unos 500.000 niños". En cuanto al embargo contra Irak, ha costado ya 400.000 muertos [Individualisim and Econonic Order].

La imposibilidad de una subsistencia autónoma en los pueblos cuya economía ha sido desestructurada por quinientos años de colonización y cincuenta años de FMI, ha conducido a un endeudamiento tal de estos países que el pago de los intereses de la deuda (por no hablar ya de su reembolso) es superior a la pretendida "ayuda" financiera de los países ricos. Aunque, en realidad, en este monoteísmo del mercado, cuya expresión económica es el liberalismo totalitario, son los pobres quienes subvencionan a los ricos. Desde 1980 a 1990, el nivel de vida de Iberoamérica ha bajado en un 15%; el de África, en un 20% [PNUD 92].

Esta situación de dependencia no sólo genera subdesarrollo, sino que además no deja de agravarlo a través de otros procedimientos. Primero, por la práctica de intercambios desiguales entre las materias primas venidas del Sur y los productos manufacturados venidos del Norte. En 1954, a un brasileño le bastaban 14 sacos de café para comprar un jeep en los EE.UU.; en 1962 necesitaba ya 39. El campesino de la Costa de Marfil recibe por su cacao el 5% de la venta de chocolate en Europa; el de Senegal, por sus cacahuetes, el 12% del precio del aceite; el de la India recibe el 3% del precio final de su té negro.

Esta dependencia permite también una manipulación de los mercados mediante la proliferación de necesidades. Es lo que J.K. Galbraith llama "la inversión de la cuerda": en lugar de que la producción venga dada por las necesidades que aparecen en el mercado, los mercados se crean para dar salida a la producción suscitando necesidades nuevas, aunque éstas fueren artificiales e incluso perversas.

Uno de los corolarios de la economía de mercado es, en efecto, el crecimiento, que consiste en producir, cada vez más y cada vez más rápido, no importa qué: útil, inútil o incluso nocivo o mortal. Desde la coca?cola hasta los instrumentos de la cultura del sinsentido, ya se trate de esa música de 120 decibelios para anestesiar la reflexión o del caleidoscopio de imágenes de televisión que desfilan a ritmo de embrutecimiento, el objetivo es siempre el mismo: "El imperativo categórico es evacuar la cuestión filosófica de la finalidad", escribe Michel Albert en Capitalisme contre capitalisme. Tal es, en efecto, el fin último del monoteísmo del mercado al meternos en la más falsa de las vidas, desde la caza de indios en los westerns y la jungla del dinero en Dallas, pasando por todas las formas de la violencia y lo inhumano, como Batman y Terminator, hasta la parábola de nuestra regresión hacia el mundo de los "dinosaurios".

MERCADOS DE MUERTE

Limitémonos a los dos cimientos más sólidos de la expansión del mercado en nuestros días: la droga y el armamento.

La cifra de negocios de la droga presenta hoy en los Estados Unidos la misma magnitud que la del automóvil y el acero; su consumo aumenta a medida que la vida pierde su sentido por el paro y la marginación; para otros, la única finalidad del consumo de drogas es alcanzar una "felicidad de superrnercado". Es muy significativo que el record de suicidios de adolescentes resida en los países más ricos, como los Estados Unidos o Suecia: en el Sur se muere por falta de medios; en el Norte, por falta de fines.

El consumo creciente de droga es uno de los corolarios del monoteísmo del mercado. Primero por su producción: para un campesino boliviano el cultivo de la coca es diez veces más rentable que el del cacao o el del café, y a él le basta para vivir mientras que al país le permite pagar su deuda al FMI. Después, por su consumo: en Estados Unidos hay 3 millones de toxicómanos crónicos y 20 millones de drogadictos ocasionales; en Francia, según el informe Sofres, uno de cada cinco franceses entre los 12 y los 40 años ha fumado o fuma haschis. La droga se ha convertido en el incienso de la nueva iglesia del monoteísmo del mercado. El ejemplo de la Unión Soviética es revelador: tras la restauración del capitalismo, la producción y el consumo de la droga se han disparado. Entre 1991 y 1993 se han duplicado las superficies cultivadas con adormidera en Uzbekistán; Afganistán, que en 1993 se convirtió en el primer productor mundial de opio, ha triplicado en ese periodo sus exportaciones a Rusia.

En cuanto al armamento, sigue siendo la industria más próspera: ha convertido a los Estados Unidos en la primera potencia del mundo después de la primera guerra mundial. La segunda guerra mundial, gracias a la cual los Estados Unidos llegaron a poseer en 1945 la mitad de la riqueza del planeta, significó la solución final para la crisis iniciada en 1929. La guerra de Corea suscitó un nuevo boom económico. La masacre de Irak fue una apoteosis de los sofisticados ingenios de muerte, y se les hizo tal publicidad ?con demostraciones prácticas? que su producción se ha disparado tras el fin de la guerra.

Otro corolario del monoteísmo del mercado: la corrupción. Alain Cotta, en su libro Le capitalisine dans totis ses états, definía la lógica del sistema: "El aumento de la corrupción es indisociable del empuje de las actividades financieras y mediáticas. Cuando la información permite, en operaciones financieras de cualquier género ?en particular las fusiones, adquisiciones y OPAs?, construir en algunos minutos una fortuna que habría resultado imposible hacer trabajando intensamente toda la vida, la tentación de comprarla y venderla se hace irresistible". Y el autor añade: "La economía mercantil no puede sino verse favorecida por el desarrollo de este auténtico mercado... En suma, la corrupción juega un papel análogo al del plan".

No se podría decir mejor: en un sistema donde todo se compra y se vende, no sólo la corrupción, sino la prostitución ha dejado de ser una desviación individual para convertirse en ley estructural del sistema. La prostitución política es el ejemplo más flagrante: Mubarak entra en la guerra del Golfo por 5.000 millones de dólares; el rey Fahd, en una tierra que él dice santa y que pretende vetar a todo infiel, llama y mantiene a decenas de miles de soldados, americanos y otros, paseando por sus calles, pagando su protección; Yeltsin malvende su país acostándose con el FM1, que le envía al famoso Soros como "chulo" cualificado.

Estos son los síntomas característicos de la decadencia de un sistema donde la especulación reporta mucho más que la inversión en la producción o en los servicios. La "especulación" tiene un sentido preciso que registra el diccionario en esta definición: "Especular.? Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios". Maurice Allais, premio Nobel de Economía, basándose en los datos del Banco de liquidaciones internacionales, señala que "los flujos financieros especulativos se elevan a una media de un billón de dólares por día, es decir, cuarenta veces el montante de los flujos correspondientes a liquidaciones comerciales. Tal sistema es indefendible".[L’Occident au bord du désastre, en Liberation, 2 de agosto de 1993. Cf. igualmente Erreurs et impasses de la construction européenne, Editions Juglar, 1992. ]Eso significa que, en el actual sistema del monoteísmo del mercado, se gana cuarenta veces más especulando con las materias primas, las divisas o lo que los economistas llaman "productos derivados" ?es decir, todo lo que afecta no al pago efectivo de los productos o de los servicios, sino a los compromisos adquiridos sobre la liquidez futura de esas operaciones (contratos a plazo, tasas de divisas, etc.)?, que produciendo o prestando servicios. La función primitiva de los bancos ?recoger dinero e invertirlo en la producción? se ha transformado de tal manera que sus capitales sirven ahora para jugar con el alza o la baja de otros capitales, sin servir a una economía real: el banco se convierte en un casino, parásito de la sociedad concreta, donde los golden boys apuestan sobre los azares de los precios y de las cotizaciones en bolsa.

GENOCIDIO PREVENTIVO

Último rasgo de esta decadencia, de esta desintegración del tejido social que desemboca en el crimen: el imputar a los más desfavorecidos la quiebra del sistema creado por los más beneficiados. Era ya la invención diabólica de Malthus. Hoy se ha sistematizado al focalizar los problemas mundiales sobre la demografía de los pueblos del sur. El teórico actual de esta impostura criminal es Kissinger. Tiene precursores: en 1934, tras la gran crisis del capitalismo, Gunnar Myrdal, en su libro Crisis de la demografía, proponía esta solución: "La eliminación radical de los individuos poco aptos para la supervivencia, lo cual puede realizarse mediante la esterilización". Hitler pondrá en práctica esta receta.

Kissinger la propuso siendo secretario de Estado, el 26 de noviembre de 1975, en un Memorandum sobre la decisión 314 del Consejo de Seguridad sobre las implicaciones del crecimiento de la población mundial para la seguridad nacional de los EE.UU. y sus intereses de ultramar. Este texto no ha sido "desclasificado" (es decir, que se ha podido consultar en los archivos de Washington) hasta el 6 de junio de 1990. Hoy se ha convertido en la base del global future del presidente de los Estados Unidos: el documento NSSM 200 desarrolla esta visión americana del futuro del mundo. Allí se dice: "Si un país muestra buena voluntad en materia de limitación de los nacimientos, se tendrá esta actitud en cuenta cuando se trate de la distribución de los recursos alimentarios". En la página 138, el NSSM 200 va más lejos aún y levanta acta de "experiencias controvertidas pero completamente exitosas en la India , donde, tras la atribución de ventajas financieras, gran cantidad de hombres ha aceptado dejarse esterilizar".

Este genocidio preventivo (la expresión es de la Uniceff ha sido llevada a cabo sistemáticamente en el Tercer Mundo. El director de la Escuela Politécnica de Rio de Janeiro, Bautisto Vidal, en Soberanía y dignidad nacional, anuncia que "oficialmente, según las cifras del IBGE, el 44% de las mujeres brasileñas en edad fértil ya se han esterilizado" (p. 202). En un informe de diciembre de 1992 sobre la población, la Unicef señala que 1a esterilización de las mujeres está parlicularmente extendida en América latina y Asia: 39% en la República Dominicana , 37% en Corea del Sur". Así, el monoteísmo del mercado exige más sacrificios humanos que ninguna de las religiones del pasado.

De los datos se deduce que es falso decir a los pueblos del Sur que si son pobres es porque tienen demasiados hijos, exculpando así los abusos de Norte, en lugar de decirles la verdad: sois pobres porque el colonialismo ha hecho pillaje de vuestros recursos y ha desestructurado vuestras economías y porque las instituciones nacidas de Bretton Woods (FMI, Banco Mundial, Gatt, etc.) prolongan esa obra al mantener los intercambios desiguales en la división internacional del trabajo y al imponer al Sur modelos de desarrolle y estructuras políticas que sólo responden a los intereses del Norte. Más que nunca demuestra ser cierta la fórmula que ya en el siglo XIX acuñó el padre Lacordaire: "Entre el fuerte y el débil, lo que oprime es la libertad".

Bush proclamó: "Hay que crear una zona de libre mercado desde Alaska hasta la Tierra del Fuego". Su secretario de Estado, Baker, añadía: "Hay que crear una zona de libre comercio desde Vancouver hasta VIadivostock". El gran debate del siglo es el siguiente: ¿Se dejará crucificar la humanidad en esta cruz de oro?

UNA NUEVA GUERRA DE RELIGIÓN

Estamos en vías de vivir una verdadera guerra de religión. No entre los cristianos y los musulmanes, ni entre los creyentes y los no?creyentes, sino entre todos los hombres de fe, es decir, aquellos que creen que la vida tiene un sentido y que ellos son responsables de descubrirlo y realizarlo, y esta otra religión sórdida, el monoteísmo del mercado, que priva de sentido a toda vida y que nos conduce, quebrando el mundo, hacia un suicidio planetario.

Esta necesaria insurrección de la voluntad y del proyecto humanos exige, ante todo, que rompamos el mercado mundial tal y como está hoy concebido por quienes quieren imponer el dominio universal de los Estados Unidos. La insurrección humana no puede vencer adoptando las formas arcaicas de los partidos políticos, los nacionalismos o los particularismos, que engendran explosiones parciales de egoísmos colectivos, ni a través de las Iglesias institucionales, ya sea la Iglesia dominante de los dominantes, es decir la Iglesia Católica , ya sea el islamismo convertido en ideología dominante de los dominados, porque el constantinismo de la primera ha perdido el sentido de la insurrección de Jesús, y el islamismo es una enfermedad del Islam, dividido entre unos dirigentes que con su literalismo religioso enmascaran su adhesión de hecho al monoteísmo del mercado y unas multitudes empuja das a la miseria y a la desesperación por el integrísmo colonialista. Las iglesias pueden formar frentes de rechazo contra el monoteísmo del mercado, pero no forjar un proyecto de futuro.

Un verdadero renacimiento ?o aún una simple supervivencia? depende de nuestra capacidad para crear, al margen de cualquier posicionamiento político, étnico o religioso, núcleos de resistencia frente al sinsentido, comunidades de base parecidas a las que hicieron nacer, en Iberoamérica, las teologías de la liberación.

Los pueblos europeos pueden dar ejemplo retirándose de todos esos organismos que son los instrumentos de nuestra colonización y de la del mundo entero por los provisionales amos americanos de la economía y de la política del planeta, rompiendo con Maastricht, con el Gatt y su organización mundial del comercio, con el FMI y el Banco Mundial que devastan el Sur y el Este del mundo, y ello no para replegamos sobre nosotros mismos en un nacionalismo ilusorio, sino al contrario, para conquistar la libertad de establecer relaciones radicalmente nuevas con el Tercer Mundo y el resto del mundo. Sólo así puede comenzar la búsqueda de una nueva modernidad, opuesta a la modernidad reductora de ese Occidente definido por el reinado exclusivo del mercado y de la técnica, que ha hecho de la productividad un fin en sí; una modernidad no sólo fundada en el crecimiento de las cosas, sino también en el desarrollo de cada hombre, de cada ser humano.

No basta con anular la deuda. Hay que detener también toda ayuda que pase por los gobiernos, es decir, que se esté utilizando ya sea para adquirir armamentos destinados a mantener a los pueblos bajo su yugo y hacerles aceptar los diktats del FMI y la dictadura militar, ya sea para el enriquecimiento personal tanto de los donantes como de los beneficiarios. La ayuda debe ser aportada directamente a los pueblos, mediante contratos con las comunidades de base, y ha de ser consagrada, caso por caso, a un proyecto preciso que se corresponda con las necesidades reales de la comunidad concernida, y prioritariamente a su agricultura, para asegurarle lo más rápidamente posible una autosuficiencia alimentaria.

Tal reorientación de las relaciones con el Sur implica una reconversión saludable de nuestras producciones. Por ejemplo, en lugar de vender armas a esos dirigentes que las usan para reprimir las revueltas engendradas por las exacciones del FMI, hay que vender a las comunidades de campesinos instrumentos de perforación de pozos, o bombas que funcionen con energía solar... mientras que hoy cualquier país africano importa más perfumes y cosméticos que abono.

Esta reconversión de nuestra producción y de nuestro comercio con el Tercer Mundo conducirá, a largo plazo, a una inflexión de nuestros propios modos de vida; el aparato productivo servirá para responder a necesidades más fundamentales y menos artificiales que las que hoy crea nuestra publicidad; no será preciso acudir a la exportación de armas para reducir los costes de nuestro propio armamento. En el nivel de las culturas y de la fe, hemos de poner?nos a la escucha de los fines últimos de la vida que ellas han concebido y vivido. En el nivel de la economía y de la técnica, hay que renunciar a ese etnocentrismo occidental que quiere transformar el mundo en un supermercado sometido a una superpotencia, que sólo considera válidas las técnicas elaboradas en Occidente en el curso de los últimos cinco siglos, juzgando nula la experiencia milenaria de los otros hombres.

Esto implica: una selección critica de las "transferencias de tecnología"; una extensión de los intercambios Sur?Sur sobre la base del "trueque", para escapar al monetarismo, que es el instrumento de la tiranía de Occidente.

Paralelamente, para responder a las necesidades del Sur y eliminar en él las codicias artificiales o las técnicas de la muerte, es vital para la supervivencia del mundo realizar? una reconversión de las industrias de armamento; una eliminación de toda forma de publicidad, pues sobre ella reposa el sistema de estimulación del deseo y de manipulación de los espíritus; una reforma radical de las Bolsas que excluya el juego de compras y ventas a corto plazo de divisas o títulos, juego que hoy permite, como demuestra Maurice Allais, enriquecerse cuarenta veces más con la especulación que con la producción y los ser?vicios; una tasación del tiempo de trabajo respecto a la productividad, para que los avances de la ciencia no generen paro y para que la productividad no se convierta en un fin en sí, en exclusivo provecho de los propietarios de los medios de producción.

Entonces, y sólo entonces, sean cuales fueren los sacrificios que exija esta insurrección ejemplar, el pueblo de Europa entera, más allá de las periclitadas distinciones entre derecha e izquierda, más allá de los orígenes étnicos o de las convicciones religiosas o filosóficas, reencontrará su independencia, y más aún: el prestigio de ser, contra esta noche de la decadencia, una caballería de la esperanza.


* Conferencia pronunciada el 6 de noviembre de 1995 en las jornadas sobre el Islam ante el Nuevo Orden Mundial celebradas en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad. Complutense de Madrid.


Los estadounidenses son siervos gobernados por oligarcas

Los estadounidenses son siervos gobernados por oligarcas


Paul Craig Roberts
CounterPunch


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


“Dentro de poco no habrá clase media. Tendremos unos pocos, y sólo unos pocos lores, y todos los demás, mendigos.” R.L. Bushman

“Nos estáis dividiendo rápidamente en dos clases – los extremadamente ricos y los extremadamente pobres.” “Bruto”

Los estadounidenses piensan que tienen “libertad y democracia” y que los políticos tienen que rendir cuentas en las elecciones. La realidad es que EE.UU. es gobernado por poderosos grupos de interés que controlan a los políticos con donaciones a sus campañas electorales. Nuestros verdaderos gobernantes son una oligarquía de intereses financieros y militares y de seguridad, y AIPAC [lobby israelí, N. del T.] que influencia la política exterior de EE.UU. en bien de Israel.


Echemos un vistazo a la política económica. Es dirigida en beneficio de grandes firmas financieras, como Goldman Sachs.


Los que recibieron 700.000 millones de dólares en fondos del TARP [Programa de Alivio para Activos en Problemas] fueron los bancos, no los millones de estadounidenses que han perdido sus casas, puestos de trabajo, seguro de salud, y pensiones. Los bancos utilizaron ese obsequio de capital para hacer más utilidades. En medio de la peor caída económica desde la Gran Depresión, Goldman Sachs anunció beneficios récord en el segundo trimestre y grandes bonificaciones de seis dígitos para cada empleado.


La política de bajos tipos de interés de la Reserva Federal es otro regalo a los bancos. Baja su coste de fondos y aumenta sus beneficios. Con la derogación de la Ley Glass-Steagall en 1999, los bancos se convirtieron en casas de inversión de alto riesgo que comercian con instrumentos financieros como ser derivados de tasas de interés y valores respaldados con hipotecas. Con abundantes fondos suministrados casi gratis por la Reserva Federal, los bancos no pagan prácticamente nada a los depositantes por sus ahorros.


A pesar de la política de bajas tasas de interés de la Reserva Federal, los bancos comenzarán a partir del 1 de octubre a aumentar la tasa porcentual anual (APR) para compras con tarjetas de crédito y adelantos de dinero y estados de cuenta que tienen una tasa disuasoria por pago atrasado. Los bancos también están aumentando las tasas por pagos atrasados. En medio de la peor situación económica desde los años treinta, estadounidenses fuertemente endeudados, que están perdiendo sus puestos de trabajo y sus casas, son desangrados hasta la bancarrota por los mismos bancos que están siendo subvencionados con fondos del TARP y bajas tasas de interés.


Además, es el público estadounidense el que está metido en apuros por el dinero del TARP y las bajas tasas de interés. Como el presupuesto del gobierno de EE.UU. está en números rojos en más de un 50%, hay que prestarse el dinero del TARP en el extranjero o tiene que ser monetizado por la Reserva Federal. Esto significa más presión sobre el valor de cambio del dólar de EE.UU. y un aumento en los precios de importación y también inflación en el interior.


Por lo tanto los estadounidenses pagarán por el TARP y los subsidios a las bajas tasas de interés a sus gobernantes financieros a través de la erosión del poder adquisitivo del dólar. Lo que estamos experimentando es una masiva redistribución de los ingresos del público estadounidense al sector financiero.


Y esto sucede bajo un gobierno demócrata encabezado por el primer presidente negro de EE.UU., con una mayoría demócrata en la Cámara y en el Senado.


¿Existe un gobierno en alguna parte que represente menos a sus ciudadanos que el de EE.UU.?


Consideremos las guerras de EE.UU. Al escribir estas notas, el coste pagado en efectivo de las guerras de EE.UU. en Iraq y Afganistán es de 900.000.000.000 dólares. Si se suman los costes futuros ya incurridos de las prestaciones a veteranos, interés sobre la deuda, el uso no aprovechado de los recursos para propósitos productivos, y otros costes similares tal como han sido calculados por el economista del Nobel Joseph Stiglitz y la experta presupuestaria de la Universidad Harvard Linda Bilmes, “nuestro” gobierno ha derrochado

3.000.000.000.000 de dólares –3 billones de dólares – en dos guerras que no traen beneficio alguno para algún estadounidense cuyos ingresos no dependan del complejo militar/industrial, ante el que nos advirtió un general de cinco estrellas, el presidente Eisenhower.


Ahora es un hecho probado que la invasión estadounidense de Iraq se basó en mentiras y engaño del público estadounidense. Los únicos beneficiados fueron las industrias de armamentos, Blackwater, Halliburton, oficiales militares que logran ascensos más rápidos durante la guerra, y los extremistas musulmanes cuya argumentación fue confirmada por el gobierno de EE.UU. mediante su agresión no provocada contra los musulmanes. Nadie más se benefició. Iraq no amenazaba a nadie, y la captura de Sadam Hussein y su ejecución después de un juicio irregular y arbitrario no tuvo efecto alguno sobre el fin de la guerra o para impedir el comienzo de otras.


El coste de las guerras de EE.UU. es un inmenso lastre sobre un país en bancarrota, pero el coste incurrido por los veteranos podría ser aún mayor. La falta de vivienda es una condición corriente de los veteranos, así como el estrés postraumático. Los soldados estadounidense, que combatieron ingenuamente por las guerras de la industria de la munición, por los altos pagos a los directores de la munición, y por los dividendos y las ganancias de capital de los accionistas de la munición, pagaron no sólo con vidas y extremidades perdidas, sino también con matrimonios rotos, carreras arruinadas, desórdenes psiquiátricos, y sentencias de prisión por no cumplir con pagos de manutención de menores.


¿Qué ganaron los estadounidenses gracias a una guerra incosteable en Iraq que dura mucho más que la Segunda Guerra Mundial y que llevó al poder a chiíes aliados con Irán?


La respuesta es obvia: absolutamente nada.


Que ganó la industria de armamentos: Miles de millones de dólares en beneficios.


Obama es el candidato presidencial que prometió terminar la guerra en Iraq. No lo ha hecho. Pero ha escalado la guerra en Afganistán, comenzado una nueva guerra en Pakistán, se propone repetir el escenario yugoslavo en el Cáucaso, y parece determinado a iniciar una guerra en Sudamérica. Como reacción a la aceptación por el presidente de Colombia títere de EE.UU., Álvaro Uribe, de siete bases militares de EE.UU. en Colombia, Venezuela advirtió a los países sudamericanos que “comienzan a soplar vientos de guerra.”


Tenemos un gobierno de EE.UU., totalmente dependiente de la generosidad de extranjeros para financiar la tinta roja, que se extiende en grandes cantidades hasta donde llega la vista, totalmente dominado por el complejo militar/seguridad, que nos destruirá a todos a fin de satisfacer las expectativas bursátiles de Wall Street.


¿Por qué le importa a algún estadounidense quién gobierna Afganistán? El país no tiene nada que ver con nosotros.


¿Calcularon los comités de servicios armados de la Cámara y del Senado el riesgo de desestabilizar a Pakistán armado con armas nucleares cuando aceptaron la nueva guerra de Obama en ese país, una guerra que ya ha desplazado a dos millones de paquistaníes?


No, claro que no. Los corruptos recibieron sus órdenes de la misma oligarquía militar/seguridad que mandó a Obama.


La gran superpotencia estadounidense y sus 300 millones de habitantes están siendo destruidos por los estrechos intereses de los grandes bancos y por la industria de armamentos. La gente, y no sólo los estadounidenses, está perdiendo a sus hijos, esposos, hermanos y padres sin otro motivo que los beneficios de las corporaciones de armamentos de EE.UU. y los crédulos estadounidenses parecen enorgullecerse de que así sea. Esas pegatinas en sus coches, todo terrenos y monstruosas camionetas proclaman su ingenua lealtad a la industria de armamentos y a los corruptos en Washington que promueven guerras.


¿Llegarán a comprender los estadounidenses, aplastados y destruidos por la política de “su” gobierno, que siempre pone a los estadounidenses en el último lugar, quiénes son sus verdaderos enemigos?


¿Se darán cuenta los estadounidenses de que no los gobiernan sus representantes elegidos sino una oligarquía que es dueña del prostíbulo Washington?


¿Llegarán algún día a comprender los estadounidenses que son siervos impotentes?



http://www.counterpunch.org/roberts08192009.html


Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

"Los últimos atentados los han producido quienes no tienen interés en que los estadounidenses abandonen Iraq"

"Los últimos atentados los han producido quienes no tienen interés en que los estadounidenses abandonen Iraq"

Entrevista a Iman A. Jamas, periodista y escritora iraquí:

Angeles Diez

Imán A. Jamas es periodista, escritora, filóloga y madre de familia, autora de numerosos artículos y de la crónica más conmovedora que se haya escrito sobre Iraq bajo la ocupación (Crónicas de Iraq, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). Pero por encima de su currículum sobresale el compromiso militante de una mujer con una voluntad propia y un coraje a prueba de guerra. Desde hace dos años vive exiliada en nuestras tierras pero no pasa un solo día sin que trabaje por la suya, Iraq, ocupada, violada, destruida. Un país que estalla cada día en mil pedazos y que Imán recompone, explica, ordena, haciendo que entendamos lo que los medios de comunicación tratan de ocultarnos con el humo de los innumerables atentados: que Iraq sigue siendo un país ocupado, que hay un gobierno impostor, que hay una resistencia civil y armada para recuperar la soberanía..., en definitiva, que sigue habiendo una guerra de ocupación en Iraq.

Imán no para de mover las manos mientras habla, no puede evitar que su cuerpo se implique también en lo que dice. De apariencia frágil y sonrisa cálida sólo necesita una tímida pregunta para coger el arma de la palabra y transformarse en una mujer enérgica y batalladora. En contacto diario con su país a través de sus familiares y compañeros de lucha, tuvimos la oportunidad de que nos actualizara sobre la situación de Iraq tras la “supuesta” retirada de los soldados estadounidenses, que nos hablara de las condiciones de vida de la población y sus impresiones sobre el futuro.

A.D. En primer lugar me gustaría preguntarte por la situación política después de que, a bombo y platillo, se divulgara en todos los medios de comunicación la retirada de las tropas estadounidenses. Se ha dicho que era una retirada paulatina que empezaba por salir fuera de las ciudades.

I.J. Considero que la situación actual es mucho peor que antes del anuncio de la retirada. Esto es debido a que la retirada de las ciudades de las tropas deja al descubierto la magnitud de la destrucción del país, sus estragos, en todos los órdenes, político, económico, cívico…. La ocupación de mi país ha causado, sigue causando, un deterioro que es acumulativo, que va dejando sus huellas cada vez más profundas. Además no existe una voluntad de que haya una alternativa, un cambio en la situación, por parte de los que gobiernan en Iraq al calor de la ocupación, de modo que la situación siempre empeora.


A.D. En los últimos días publicamos un artículo en Rebelión en el que se decía que en estos momentos la disponibilidad de electricidad en Iraq era peor que la que se vivió en la época de Husein durante el embargo; que por lo menos en esa época el gobierno trataba de garantizar los suministros de luz pero que actualmente los bagdadíes tienen menos de ocho horas de electricidad al día.


I.J. Efectivamente, en las condiciones diarias, se vive un total desabastecimiento. Todas las prestaciones que antes estaban garantizadas por el Estado han sido afectadas, ya sea la electricidad, las prestaciones sanitarias, educativas... Se trata de un caos generalizado en el que las infraestructuras no han sido reparadas, no se ha avanzado nada sino todo lo contrario, se ha destruido cada vez más. Hay una anarquía total en todos los órdenes de la vida en Iraq. Especialmente en lo político asistimos al fenómeno de la corrupción generalizada que alcanza a todos los servicios del llamado estado, ya sea la seguridad, la educación, la salud, etc. La corrupción es sistemática. Es una situación peligrosísima. Antes te hablaba de la retirada de los estadounidenses de las ciudades. Se trata de una mera táctica al amparo de las autoridades iraquíes pero una falsa retirada. Estoy en contacto todos los días con mis familiares y la descripción que ellos me hacen es que viven en una gran cárcel. No es verdad que hayan levantado los controles. Puede que los soldados hayan desaparecido de las calles pero se trata de una retirada nominal, no efectiva. Siguen manteniendo el control de la situación y los iraquíes se sienten encarcelados y vigilados.


A.D. Hablemos de la resistencia. ¿En qué situación se encuentra en estos momentos la resistencia a la ocupación? Me interesa especialmente la resistencia civil y si existe una resistencia unificada. Y el gobierno “de facto” cómo actúa respecto a esa resistencia.


I.J. La inmensa mayoría del pueblo iraquí es perfectamente consciente de que vive en una situación de ocupación, de colonización por parte del imperio estadounidense. Incluso aquellos que se oponían al régimen anterior y que en un momento dado creyeron que de la mano de las fuerzas ocupantes podrían disfrutar de un cambio y una mejora en la situación, descubrieron con sorpresa, al poco de la invasión, que se trataba de todo lo contrario. Tomaron conciencia de que la ocupación sólo acarreaba destrucción y de que tenían que enfrentarse a ella y todas sus secuelas.

Como sabes, la resistencia, armada y civil, empezó en el mismo momento en que empezó la ocupación pero, al mismo tiempo durante todos estos años ha habido una enorme manipulación mediática sobre la resistencia (se decía que era débil, que estaba desorganizada y no unida...), pero sobre todo se la acusó de atacar a los civiles. Hemos visto que la resistencia ha derrotado a la ocupación en un tiempo relativamente corto. En los primeros años había muchos grupos de resistencia a los que unía el objetivo de su resistencia, el ocupante. Ahora estos grupos están unidos en frentes más amplios que están negociando entre ellos para unirse en uno solo.

Respecto a los ataques a civiles, ahora está claro que la resistencia no tiene nada que ver con estos ataques. Nosotros iraquíes lo hemos sabido siempre. Hace unos pocos meses la resistencia declaró que su único objetivo son las bases militares. Está claro que los ataques que se han producido en Iraq desde el 1 de junio los han producido quienes no tienen interés en que los estadounidenses abandonen Iraq. Recordemos que el gobierno iraquí va a consultar en un referendum si los iraquíes quieren que los estadounidenses se vayan.

La resistencia armada no podría existir sin el apoyo de la población. La resistencia civil proporciona el marco y apoyo necesarios para que la resistencia armada pueda actuar. Con todos los crímenes, la opresión, los asesinatos que ha padecido, la población está en contra de la ocupación; esto es en sí mismo resistencia civil.

A.D. ¿Cómo valoras la entrada de la nueva administración de Obama en sus planes para la zona? ¿crees que a medio plazo puede suponer un cambio o se trata más bien de continuidad?

I.J. El repliegue de los soldados estadounidenses hacia los cuarteles, que también están dentro de las ciudades, es una forma de engañar. En realidad era un acuerdo previo que ya había sido firmado por la administración Bush y el gobierno iraquí en virtud del cual se toman estas medidas contempladas en el acuerdo por el que se regula la situación de las tropas. Obama no supone nada nuevo para Iraq. Lo que ocurre es que han cambiado las prioridades de la administración estadounidense, que ahora están en Afganistán, de modo que se hacía necesario recolocar parte de las tropas que están en Iraq y llevarlas a Afganistán; pero en nada afecta al grueso de las tropas y su misión en Iraq. Hay que añadir que tampoco los estadounidenses han podido mantener a sus tropas desplegadas en todo el territorio iraquí, debido a las graves pérdidas que han ido sufriendo, así que han tenido que reorganizar su presencia de modo que tratan de disminuir sus pérdidas.


En relación a Iraq Obama en nada se diferencia de Bush dado a que no ha hecho ninguna mención a los temas principales como son las pérdidas humanas iraquíes, ni a los 5 millones largos de refugiados que ha causado la guerra, no ha hablado de la violación sistemática de los derechos humanos perpetrada durante la guerra y que se sigue cometiendo, no habla nada de la propia naturaleza de la guerra como guerra injusta que ha supuesto una ingerencia e invasión de un país soberano. Y no es cuestión de decir que fue un error el cómo tenía que haberse hecho la guerra, no es eso en absoluto, él tendría que haber cuestionado desde el origen la guerra contra un país y contra su pueblo.

Obama ha hecho una maniobra inteligente: ha dejado en manos del Pentágono todas las decisiones respecto a la ocupación de Iraq, de modo que sea a éste a quien haya que pedir responsabilidades de lo que ocurre.

A.D. En estos momentos las únicas noticias que transmiten los medios de comunicación en nuestro país son las de atentados, explosiones, muertes… Tú me decías antes de la entrevista que la situación es muy compleja pero que se crea la imagen de caos porque las noticias que se trasmiten no permiten entender qué está pasando. ¿Qué perspectivas de futuro piensas que puede haber?


I.J. De facto la resistencia ha hecho fracasar la ocupación. La segunda etapa es forzar al ocupante a abandonar. Como hemos dicho antes, en estos momentos la estrategia de la resistencia es atentar única y exclusivamente contra las fuerzas de ocupación. De hecho se ha implantado un principio casi de jurisprudencia entre la resistencia que prohibe atentar contra la población iraquí en ningún caso, da igual que sean militares o civiles iraquíes. El único objetivo militar de la resistencia son las fuerzas de ocupación. Con esto se pretende acabar con malos entendidos y con la táctica estadounidense de fomentar y alimentar los enfrentamientos sectarios dentro de Iraq.

Hay entre la población iraquí un fenómeno que no mencionan nunca los medios de comunicación y es la tradicional solidaridad iraquí. Cuando se producen los ataques y la masacre de Faluya, la población civil hacía cola, hacían caravanas para socorrer y atender a los supervivientes, a las familias que salían de Faluya. La población se organizaba espontáneamente para atender a las víctimas con un sentido de la solidaridad extraordinario.


La sociedad civil iraquí está organizada de muchas formas, no sólo es la organización para la lucha armada; se han creado muchas redes de solidaridad y ayuda a los huérfanos y las viudas, de asistencia de todo tipo. Todo esto se hace, no en función de su adscripción ideológica o religiosa, por el contrario, en estas organizaciones conviven gentes de todas las tendencias, da igual que sean sunies, chiies.. Esta es una realidad desconocida para occidente. Se crea la imagen, muy útil a la estrategia estadounidense, de divisiones sectarias, religiosas.


A.D. Como decías al principio, los medios de comunicación ya sólo sacan noticias de atentados en Iraq, apenas se dice nada sobre la situación política, y parece que el gobierno de España practica una especie de distanciamiento respecto a Iraq. ¿Cómo ves tú la posición del gobierno español? ¿crees que la modificación del código penal que afecta a la jurisdicción internacional e impedirá en un futuro que se pueda juzgar en nuestros tribunales crímenes de guerra afectará también a las posibilidades de juzgar los crímenes cometidos en Iraq?

I.J. En cuanto a la cobertura informativa, no es un hecho exclusivo de España, hay una manipulación generalizada de los medios de comunicación respecto de la situación, la hubo antes de la ocupación, durante y ahora. A veces esta información obedece a ignorancia de las causas reales, los periodistas simplemente se hacen eco de lo que se informa desde los círculos de poder; otras veces se trata de la política, premeditada, de los medios en sí, una actitud consciente de los medios y de lo que publican. También esta relegación de la información internacional obedece a la crisis económica internacional, que tiene una relación directa con la ocupación que también sufre en estos momentos España que desplaza otro tipo de noticias, los medios se concentran más en la situación económica y las noticias internacionales ocupan menos.


La postura del gobierno español de retirar las tropas de Iraq fue en su momento una actitud plausible, fue la respuesta a la voluntad popular porque en ese momento la opinión pública española estaba abiertamente en contra de la ocupación, se oponía a la guerra. Fue una actitud trascendente, histórica, sin embargo en estos momentos el gobierno español tiene relaciones con el gobierno “títere” iraquí, como gobierno de facto. Esta es una política que sintoniza con la de otros gobiernos europeos. Yo como iraquí, me gustaría que la actitud de Europa en su conjunto fuera más humana, más justa y equitativa, que tuviera su propia política frente a la ocupación norteamericana. Pero la política europea está en función de la correlación de fuerzas en este momento que hace que esté subordinada a Estados Unidos.

En la historia reciente España y el mundo árabe han mantenido excelentes relaciones culturales y económicas. De hecho, los árabes en general consideran al pueblo español el más cercano de los europeos. Espero que sepa recuperar y mantener estas largas relaciones históricas.