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Vinciguerra

Vincenzo Vinciguerra

Vincenzo Vinciguerra

LA CULTURA DEL DOLOR

 

La vida de los hombres está entretejida de alegrías y dolores, de serenidad y sufrimiento, sonrisas y lágrimas.

Una cultura de vida conoce y reconoce esta simple verdad como parte inherente de la humana existencia, que oscila en toda su duración entre ambos polos de felicidad e infelicidad, en una alternancia que nos permite vivir hasta el término de nuestros días, que somos conscientes  que llegará fatal e inexorablemente, no sabemos cuándo ni cómo.

Somos libres de elegir cómo vivir, de decidir nuestro destino, porque no es Dios quien nos lo prohíbe, al menos en este mundo occidental incivil y progresista.

Libres de elegir cómo vivir pero no de decidir cómo y cuándo morir.

Para vetar esta suprema elección se alza una cultura de dolor y de sufrimiento que quiere ser impuesta a los humildes pero no a los poderosos, que vale los que en la escala social no a los nivele más altos, y para los cuales no hay piedad ni misericordia.

Una cultura de dolor y de sufrimiento que es genuinamente católica, mas que romana, que pretende ser  la religión del amor universal, que dice representar a un Dios que se hizo hombre para sacrificarse a sí mismo a fin de redimir a la humanidad.

Extraña contradicción, la de la Iglesia católica, no más ya apostólica y romana, que nos habla de un Dios que elige vivir y decide morir del modo más atroz, flagelado y crucificado, por la salvación de los hombres.

Dios decidió su muerte, determinando el día y el modo, porque se había hecho hombre pero seguía siendo Dios. Tras Cristo, centenares de miles de hombres, mujeres e incluso niños han elegido, en nombre de la fe, morir para ofrecer su testimonio y reafirmar su fidelidad al Dios crucificado. La Iglesia se ha construido a sí misma sobre la muerte de cuantos han creído en ella, por ella han matado, masacrado, torturado a mayor gloria de Cristo.

Así pues, no es cierto que la vida pertenece solo a Dios. La historia de la Iglesia católica nos dice que los hombres pueden elegir renunciar a la vida o suprimir la de otros precisamente en nombre y por cuenta de Dios.

Perdido el poder temporal y, con él, la posibilidad de utilizar la tortura y los patíbulos, la Iglesia de Roma ha descubierto lentamente, en el transcurso de un siglo, que no, que los hombres no son libres de disponer de su propia vida, que esta pertenece tan solo a Dios.

Ciertamente, la Iglesia ha condenado siempre los suicidios, pero no es de éstos de los que hablamos, sino de la opción de decidir si vivir una no-vida o morir con dignidad, o más aún de morir tras la muerte.

No es paradoja puesto que nos referimos al caso concreto de Eluana Englaro que en realidad yace muerta desde hace mas de dieciséis años sobre el lecho de un hospital, pero que oficialmente está viva porque su corazón late y sus funciones vitales están intactas, excepto una, aquella que nos hace vivos: la mente.

Las jerarquías eclesiásticas y sus lacayos políticos nos dicen que la vida debe seguir su curso natural y que, por tanto, Eluana debe continuar siendo alimentada artificialmente, como así sucede desde hace dieciséis años, hasta que su corazón se pare.

Las mentiras son dos: Eluana está muerta porque su cerebro está muerto, no ve y no oye, no habla, no tiene sensibilidad, no siente emociones, no percibe alegrías ni dolores, tiene sólo un corazón que late en un cuerpo inerte; Eluana estaría ya desde hace años enterrada y viviría en el recuerdo de cuantos la han querido, si la naturaleza hubiera podido seguir su curso antes de haber sido paralizada por la moderna tecnología médica que permite la alimentación articifial.

Pero las altas jerarquías de la Iglesia católica no tienen interés en decir la verdad, porque pretenden imponer por todos los medios su acendrado principio de la vida que, en realidad, es expresión de su cultura del sufrimiento y del dolor infligido a los otros, no precisamente a ellos mismos, a los humildes no a los poderosos. Es un espectáculo atroz  al cual estamos obligados a asistir, porque se comercia fraudulentamente con la vida y la muerte y se niega a un padre el derecho de llorar sobre la tumba de la hija a cambio de ver su cuerpo torturado por sondas y medicinas sobre el camastro de un hospital.

De todo esto Eluana no sabe nada.

“Está viva” nos dice el Papa, pero no habla, calla.

“Está viva”, pero no siente.

“Está viva”, pero sus ojos están apagados, si que una chispa de dolor o de alegría los puedan iluminar, sin que una lágrima de felicidad o de tristeza surque su bello rostro.

“Está viva”.

No, Eluana está muerta y el deber de los hombres es darle sepultura, llorando su prematura desaparición. Eluana está muerta, desde hace dieciséis larguísimos años y si Cristo ha resucitado, ella no podrá resucitar ya en esta tierra porque la ciencia no es capaz de devolver  la vida a quien la ha perdido, ni el Papa o Bagnasco o don Mazzi de repetir el milagro de Lázaro.[i]

El manzoniano [ii]Dios que "asusta e inspira, che auxilia e che consola", se ha posado  junto a Eluana hace ya dicieseis años, pero el Papa empeñado en ver las ventajas políticas de su lucha por la vida, no consigue verlo, no percibe su presencia, demasiado alejado de lo divino, demasiado cerca del humano interés.

Y si Eluana no está ya entre nosotros, otros, millares, deciden en silencio sobre su muerte rechazando la ferocidad terapéutica, operaciones sin esperanza, terapias inútiles que debería retardar el momento de su muerte.  Otros que viven en un estado de sufrimiento físico atroz, atrapados en el lecho del dolor, en espera de un final cierto, esperando día tras día, luchando contra los espasmos intolerables delo dolor que, en la Italia del Papa, no es posible siquiera aliviar por falta de terapias específicas.

Mueren en silencio, como en silencio vivieron, lejos del primer plano, afortunadamente distantes del circo mediático que, si les descubriera, les obligaría a vivir en el dolor sin esperanza.. Al contrario, se van el silencio, anónimos, rodeados del afecto de sus seres queridos que les aman como el Papa, Bagnasco y Don Mazzi no podrían amarles jamás, escogiendo el momento de su muerte afrontada con extrema dignidad.

Creía en el Dios de los católicos, una mujer que de la bondad había hecho su principio de vida y de la solidaridad para quien sufre un deber que absolver cotidianamente. Valentina, de profesión enfermera, creía en el Dios de la misericordia, y vivía inmersa e el sufrimiento de otros, de los  enfermos que trataba por todos medios de ayudar, que veía gritar de dolor, estrellándose  contra  la cínica indiferencia de los médicos

Valentina creía en la vida como fuente de alegría no sólo de dolor y su alegría era contagiosa, valía más que muchas medicinas, como la sonrisa de su rostro maravilloso y sus ojos que dejaban entrever la inocencia de quien concibe solo el bien, nunca el mal.

Creía Valentina en la religión de la vida y del amor, pero sólo era ella la que amaba al prójimo,  pensando que la vida es también serenidad y alegría, hasta el día en que un médico criminal le diagnosticó una osteoporosis  en lugar de un tumor en la médula espinal, y así, habiendo descubierto la trágica verdad, no ha tenido otra elección que la muerte.

Amaba la vida Valentina, cierto, la amaba mucho. Pero ha preferido morir porque la vida era para ella un perpetuo oscilar entre los dos polos de  la felicidad y de la infelicidad, entre las dos estrella de la alegría y de las lágrimas, pero no  podía vivir fija en la única estrella existente, la del dolor y la de la muerte.

Así nos ha dejado Valentina, ofreciéndonos un postrer ejemplo de dignidad, de coraje, presencia de ánimo t libertad: libertad de elegir sobre su propia vida, libertad de decidir sobre su propia muerte, en el modo y momento que males sin solución se manifiestan, sin prolongar indefinidamente la propia agonía para complacer a un Dios que sus sacerdotes quieren cruel hasta el punto de condenarnos al dolor por un trasunto de vida sin esperanza. Y, como Valentina, muchos otros hombres y mujeres que han vivido  humildemente y han preferido morir con dignidad, rechazando la cultura del dolor y del sufrimiento que la Iglesia católica abandera en nombre de la vida que, dice, nos da y nos quita Dios.

Será verdad, pero la vida termina cuando no tiene significado ni sentido, cuando nuestro cuerpo es un amasijo de carne sufriente, un peso intolerable para una mente que ya no consigue controlarlo y hacerle instrumento de vida.

¿Quién dice, pues, que la muerte llega cuando el corazón cesa de latir? No, Dios nos quita la vida cuando la transforma en no-vida, en una existencia vegetativa, en un infierno de sufrimiento y de dolor en el que arrastramos incluso a aquellos que nos aman, no Benedicto XVI, Bagnasco y Don Mazzi.

Los desvaríos de estos días sobre este argumento, la tentativa grotesca y realmente infame de convertir a un padre en el asesino  de su hija (aunque no tiene el valor de decirlo es lo que se sobrentiende de la campaña por la vida de Eluana) demuestran solo lo distante que se encuentra la jerarquía de la ex Iglesia católica, apostólica y romana de su grey  que busca ya en sí misma las respuestas sobre las cuestiones de la vida y de la muerte, al margen de los debates sobre bio-ética, que son meros ejercicios intelectuales de personas que jamás han afrontado en la vida real los temas que discuten haciendo gala de una vana erudición.

Somos nosotros los que, en libertad, escogemos la calidad de nuestra vida, los que decidimos nuestro camino, los que somos amos de nuestro destino y, que cuando llegamos a estar a un paso de la muerte ¿deberíamos renunciar a nuestro libre albedrío para hacer decidir p sobre nuestro dolor y nuestro sufrimiento a Benedicto XVI, Bagnasco y Don Mazzi?

NO, gracias.

Decidimos solos sobre nuestra vida, tenemos el derecho y el deber de decidir solos sobre nuestra muerte, como corresponde a hombres Civiles y conscientes que creen que Dios es luz y serenidad, no tinieblas y dolor, que conocen la piedad hacia los demás y, en consecuencia, si el Destino lo quiere, al final, sabrán ser piadosos también consigo mismos, no condenándose a vivir en la cárcel de un cuerpo enfermo sino escogiendo la libertad de la muerte.

 

 

 

 

                                                                                                    Vincenzo Vinciguerra

 

 



[i]  Angelo Bagnasco es el presidente de la Conferencia episcopal italiana; Don Antonio Mazzi es sacerdote y periodista católico fundador de la asociación Exodus

[ii] Alessandro Francesco Manzoni (Milano7 marzo 1785 – Milano22 maggio 1873) célebre poeta italiano

Vincenzo VINCIGUERRA

Vincenzo VINCIGUERRA

CONTRA LA DERECHA

Comienza el circo electoral. Los actores son siempre los Mismos: el enjuiciado Silvio Berlusconi, el ex comunista Walter Veltroni, el democristiano Pier Ferdinando Casini, el ex fascista Gianfranco Fini, Condenado el (todavía no en firme) por intento de extorsión y complicidad externa en asociación mafiosa Marcello Dell ¨ Utri, el ex radical y anticlerical, y Francesco Rutelli, Siguiendo así, todo El Séquito de peones que ESPERAN Obtener el 3-4 Por Ciento de votos y Algunos Representantes en el Parlamento, prestos a cambiar de bandera y chaqueta a la primera ocasión favorable para su carrera y sus bolsillos.

Recomendaciones de voto para Partidos y Candidatos Porque no podemos hacer todos juntos Tienen un programa en solitario, De Cualquier Manera gobernar un País empobrecido y atemorizado que se ampara en el Padre Pío, en las lágrimas de ésta o de Aquella Virgen, en la penosa solidaridad de la Iglesia Católica, en la Protección de los Estados Unidos y en la Conferencia Italiana de la bendición episcopal.

Votar por Las Listas cívicas y en la esperanza, algún día, de poder Presentar una lista Cívica Nacional Que tenga como único símbolo la bandera italiana sobre la que escribir las palabras "Independencia", "Dignidad" y "Honor".

Palabras y conceptos que No tienen sentido para los políticos profesionales, pero que Todavía la tienen para los Ciudadanos que, lentamente, como Descubren enemigo verdadero de Sus Intereses al capitalismo triunfante que vuelve más ricos A LOS ricos y más pobres los pobres una .

Herederos de una tradición olvidada, pero no borrada de la historia, recordamos A LOS desmemoriados ya los jóvenes que lo ignoran que la camisa negra era la que vestían los obreros de las minas, los más humildes, los más explotados, los más desesperados entre los Trabajadores italianos de su época.

Era una opción ideológica, Humana y política que asumía un movimiento político que nunca ha negado sus orígenes socialistas al decantarse un favor del pueblo.

< span style = "mso-ansi-language: ES-TRAD"> una opción confirmada, INCLUSO Entre Mil Compromisos Durante todo un ventenio en el Cual Italia se coloco a la La vanguardia de las reformas sociales del mundo.

Pero los orígenes Ofuscados por la convivencia con la monarquía y las clases poseedoras, volvieron uno tras resplandecer el 8 de septiembre de 1943:" El Partido-escribe Alessandro Pavolini En una circular del 7 de octubre de 1943 - Estará formado En su mayoría por jóvenes. Reclutando A sus militantes preferentemente entre los obreros, los campesinos, los pequeños empleados, los técnicos y los profesionales, alejados Manteniendo Rigurosamente A LOS plutócratas ya los opulentos ".

Y será el comunista Nicola quién Bombacci se dirija Directamente a Benito Mussolini, escribiendo el 11 de octubre de 1943: "Hoy el camino está Expedito en mi opinión Para alcanzar la meta socialista".

Mientras el 30 de octubre de 1943, en La "Gazzetta dell` Emilia, Dentro del artículo titulado "De nuevo los comunistas" se A estos últimos reitera la invitación de encontrar "en nuestro partido una orientación posible < span style = "mso-spacerun: yes">

Una realidad que conocían todos los fascistas, al punto que en un informe al Duce, de 31 de octubre de 1944 se señalaba en un artículo publicado por el antifascista" Il terzo fronte "La presencia de un error "Qué podría definirse clásico", de cambiar "el fascismo por un movimiento de derecha".

Y Aún Durante los años que constituían la Mayoría del electorado del Movimiento Social Italiano continuaron considerándose y definiéndose de izquierda.

que al Extremo, El13 de mayo del 48," Rivolta Ideale "ante el escándalo de la missina base, en el artículo titulado" Il nostro posto "Debe justificar el emplazamiento de los parlamentarios missinos En los escaños de la derecha en el parlamento escribiendo que la elección ha sido dictada por la Necesidad: "Desde el momento que la extrema izquierda está ocupada por los hombres de Togliatti, Coherencia por lógica, un Los Hombres del MSI no les Quedaba más que colocarse al contrario que ellos ".

Mentiras piadosas e infames Porque los usurpadores del fascismo (De Marsanich, Michelini, Almirante) que con la ayuda y la autorización de los servicios secretos americanos, de del Vaticano, la Democracia Cristiana y de la Confindustria ya habían Establecido Hasta el surgimiento y de un partido que de italiano no tenía ni el nombre ni el símbolo, (eran de hecho copias del Movimiento Francés social) para Utilizar la figura de Benito Mussolini y de los Caídos fascistas de la República social de un fin de Crear una derecha nacional que se situara exactamente Opuesta a la parte del fascismo, de sus orígenes, tradiciones, de sus ideas.

Una derecha clásica, tradicional, nacionalista, reaccionaria y conservadora, capitalista y clerical.

años empleado Han, los usurpadores del fascismo, para quebrar la resistencia de cuantos no aceptaban su política pro-atlántica, pro-monárquica, pro-vaticana pero, al fin, Mediados los años 50 los marginados Fueron fascistas, Expulsados, reducidos al silencio ya la impotencia. < P CLASS = "MsoNormal" style = "MARGIN: 0cm 0cm 0pt"> al Times New Roman;"> Para Representar

De un fascismo que Esteba de parte de los obreros se ha pasado asi a una derecha de Estado que exigía actuar contra los obreros: el 10 de marzo de 1967, el insigne estudioso y reaccionario gran Giulio Cesare Evola, desde las Páginas de "Noi Europa. Periódico per l'Ordine Nuovo ", dirigido por el confidente Pino Rauti se dirigía un Giorgio Almirante escribiendo:" Me habría satisfecho que tú hubieses DECLARADO que, Dado el estado actual, seria maravilloso, donde fuera posible, el alzamiento de elementos sanos de la Nación a de fin Formar Escuadras de Acción para Combatir la subversión y destruir los reductos, incluidos esos descarados chantajistas sociales y político-sociales Que son los huelguistas ".

El sincero Llamamiento del viejo conservador es acogido. El 6 de julio de 1970, una nota informativa del Ministerio del Interior revela que Giorgio Almirante ha decidido la constitución de "antihuelgas cuatro agrupaciones" para boicotear la huelga general convocada para el siguiente día 7 de julio.

El 16 de julio, Luigi Caballo remite a un" Gentilísimo Abogado "de la Fiat una carta en la Cual la información, entre otras cosas": ... Activismo de choque. Hemos organizado hasta ahora 4 Escuadras. La primera, Constituida Mediante Abelli (Tullio Abelli-Vicesecretario Nacional del MSI - NDR) está compuesta por 4 Milaneses, otras dos Escuadras constituidas A través del príncipe Borghese (Junio Valerio Borghese, inscrito en el Msi y presidente del Fronte Nazionale-ndr) Están formadas por piamonteses. Hemos suministrados sus cuadernos falsos, pelucas de pega y porras de goma. Y por fin tenemos una cuarta escuadra de Nuestra "profesionales" Milaneses para los trabajos más importantes ".

La "Camisa Negra y la blusa azul oscura del Obrero ", que constituían el uniforme de las Escuadras de Acción del Partido Fascista Republicano de un hijo Alessandro Pavolini lejano recuerdo.

Los usurpadores del fascismo, los chacales que se ocultan Detrás Los miles de cadáveres de los fascistas caídos combatiendo en la guerra del "oro contra la sangre" ahora reclutan mamporreros por cuenta del "gentilísimo abogado" Mediante un hombre de los servicios de seguridad como Luigi Caballo, para agredir A LOS obreros.

Así ha nacido y se ha desarrollado esa derecha Todavía tantos, demasiados Tienen la imprudencia de hacer pasar por" fascista ", INCLUSO SI ya sobre el fascismo y los fascistas sobre escupen alegremente reivindicando en este sentido missinos sus orígenes, aun Cuando Algún escuálido Todavía no se haya Renunciado a desfilar alguna vez con la camisa negra y saludando a la romana para Recibir los votos de los que Aún no se han resignado a la traición de sus ex jefes y jefecillos.

Son los" Irreductibles "de Silvio Berlusconi, el nuevo jefe del centro -derecha, con sus 4500 millones de capital personal, casi todos sus procesos concluidos por prescripción de la causa que hacen de él un imputado dejado impune por una Magistratura timorata, con solicita siempre los Intereses de los Poderosos.

Bajo el nombre y el símbolo de Pueblo de la Libertad (provisional) se han puesto en camino, brincando con alegría, Gianfranco Fini y sus Fieles Alemanno, Gasparri, Landolfi, etc

Se ha enrolado La Capilla de los ex nazifascistas del Sid y de asuntos reservados de Avanguardia Nazionale La ex corista Alessandra Mussolini, Mientras la otra Capilla de los neofascistas féroces romanos tipo Storace, la millonaria Daniela Santachè, respectivamente al frente de las agrupaciones que se denominan "Destra sociale" y simplemente "La Destra", se ha retirado. No se comprende el añadido del término "social" al grupo político representado por Alessandra Mussolini, visto que con la gente de las barriadas romanas tiene en común El pintoresco lenguaje como solista sus elegantes y señoriales debates televisivos voluntariamente han evidenciado una Menudo, Mientras que al menos la Santachè declara abiertamente ser la "derecha" que concilia millonarios y beatos, festividades y Padre Pío.

Una derecha que no consigue ya ser Creíble Ni siquiera de "ley y orden" -

Mientras se comenta la amenaza del Nombramiento de Ignacio de La Russa como ministro de Justicia, Obligado es recordar que la Federación del Msi de Milán, en la que La Russa ha sido hombre fuerte, ha tenido como activistas la flor y nata de los Milaneses delincuentes que han robado, destruido, agredido, asesinado, secuestrado contando siempre con la defensa procesal de "Ignacio", como le llamaban confidencialmente.

INCLUSO El Secretario del Fronte della giuventù Luigi Radice, se ha dedicado al secuestro de personas. ¿Y si La Russa ha sabido educar de esta Manera a sus militantes en la "ley y el orden" a quien llamará como viceministro Marcello Dell `Utri?

Se dice, lo dicen los sondeos, Por el que SOPESA a dos meses vista de las elecciones, que vencerá el centro-derecha, este centro-derecha. Puede ser.

En un País en el Cual los dos mayores partidos los de la libertad (provisional) y de la "desgracia" permanente, los italianos votarán por Aquellos Que sepan contar mejor sus mentiras.

Abstenerse del voto, sin embargo Porque es un error existencial Millares de italianos honestos que Aún en pequeñas poblaciones Presentan listas cívicas que si bien no Pretenden, ni Pueden, resolver los problemas entre China y los italianos locales, aportan un soplo de honestidad, de limpieza moral, de ética A UNA Nación que ya no tiene.

< span style = "mso-ansi-language: ES-TRAD"> Y no importa su sus ideas sean de izquierda, aunque no veltroniana, tanto mejor si Carecen de ideas de Políticas sino sólo la "voluntad de encarar problemas Concretos pues este es el pueblo, el mismo pueblo del Cual formamos parte, con los que compartimos Los Mismos problemas vitales y de supervivencia, y que nos Pertenecemos al que pertenece, por el Cual, aun sin saberlo ellos, hemos combatido siempre, combatimos y continuaremos combatiendo hasta que un día descubra que es pueblo y no mercancía que comprar por este o aquel grupo de millonarios que con promesas, Periódicos y televisiones han adormilado sus conciencias, su mente y su corazón.

Por esta razón, si el voto Debe Darse Será siempre contra la derecha, si se Actúa se Actuará contra la derecha de los hipócritas , de los curas, de los patrones que mandan hoy más que ayer.

Contra la derecha, pues, Ahora y Siempre.
Times New Opera, el 25 de febrero de 2008

Vincenzo Vinciguerra

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EL NEOFASCISMO DE SERVICIO (SECRETO)

Vincenzo VINCIGUERRA

 

El 23 de septiembre, en Berlín, el ministro de Propaganda del Reich, Joseph Goebbels, anota en su diario: “ Indudablemente el viejo Hindenburg tenía razón cuando dijo que ni siquiera Mussolini conseguiría nunca que los italianos fueran otra cosa que italianos”.

Los hechos le daban la razón.

Benito Mussolini había sido defenestrado mediante un golpe de Estado institucional, encomendado a las Fuerzas Armadas, impuesto por Víctor Manuel III y los fascistas no se habían rebelado.

El Duce había sido abandonado y traicionado por su fieles que habían descubierto, por afortunado coincidencia, que antes de la “facción” (el fascismo) estaba la Nación representada por la Casa de Saboya y por el nuevo presidente del Gobierno, el mariscal Pietro Badoglio.

Llegó, después, el 8 de septiembre de 1943.

Los enemigos se convirtieron en “aliados” y los aliados en enemigos a los que arrojar del territorio italiano que “ocupaban” indebidamente, mientras que los primeros de ocupantes pasaron repentinamente a “liberadores”.

La traición cometida por Víctor Manuel III y por los mandos militares dividió Italia en dos mitades, pero en su inmensa mayoría, los italianos permanecieron unidos a la espera de saber quién vencería.

La retórica del neofascismo post-bélico que ha querido ver enrolarse en el ejército republicano a 800 mil hombres, bajo las enseñas de la República social italiana, no resiste al examen de la  realidad de la época, con millares de oficiales que se adhirieron a la RSI para no ser deportados a Alemania y poder embolsarse los sueldos que el gobierno de Mussolini les pagaba.

La verdad afirma que los fascistas, en la República de Salò, fueron una minoría, hostigada y combatida por todos los demás elementos políticos y militares que eran republicanos por necesidad, sólo porque se hallaban más acá de la Línea Gótica.

Y serán estos elementos los que reivindiquen, en la posguerra, su adhesión a la “Salò tricolor” contrapuesta a la “Saló negra”, la de Alessandro Pavolini y la de las Brigadas negras, la de la Legión autónoma “Ettore Muti” y de las tropas destacadas en primera línea en la guerra anti-partisana.

Y la “Saló tricolor” contrapuesta a la “negra” no es más que la nueva propuesta de la “Nación” enfrentada a la “facción”, que había servido ya como pretexto a los fascistas del 25 de julio para ponerse a disposición del mariscal Pietro Badoglio, como Ezio Maria Gray, futuro senador del MSI, entre otros muchos.

La mala fe de aquellos, entre ellos Giovanni Volpe y Alfredo De Marisco, no por casualidad se encontraba este último entre los traidores del 24-25 de julio de 1943 durante la votación del Gran Consejo fascista que determinó la caída de Benito Mussolini, que quisieron separar Italia del fascismo es patente.

Desde el 28 de octubre de 1922 no existió Italia, de una parte, y el fascismo, de la otra. Existió sólo la Italia fascista, la que consiguió unificar a todos los italianos, comunistas incluidos, con la Guerra de Etiopía, aquella que entró en guerra el 10 de junio de 1940 para reivindicar su papel preeminente en la cuenca del Mediterráneo.

Y es el fascismo el que, el 8 de septiembre de 1943, retomó las armas junto a los aliados alemanes para reivindicar el honor de Italia, reorganizando el Estado y las Fuerzas armadas, restituyendo a Italia la dignidad que la monarquía y los mandos militares le habían robado.

Así, la pretensión de que junto a la Saló fascista había convivido una “saló tricolor” apolítica o, incluso, a-fascista o antifascista es falsa, utilizada instrumentalmente por aquellos que el 26 de abril de 1945 se habían pasado rápidamente a los vencedores tomando distancias de los fascistas y del fascismo.

Las traiciones del 26 de abril de 1945 equivalen a las del 25 de julio y del 8 de septiembre de 1943 porque solo hombres sin criterio y sin dignidad personal podían estrechar la mano a los vencedores cuando todavía yacían insepultos los cadáveres de los italianos muertos bajo los bombardeos aéreos y otros continuaban muriendo ante los pelotones de ejecución y ante sus aliados partisanos.

En realidad, la “ Saló tricolor” comprendía a aquellos que durante la República social italiana habían representado los intereses del Reino del Sur y de los aliados como el príncipe Junio Valerio Borghese que se había sumado a la RSI para oponerse a los fascistas hasta el punto de tramar un posible golpe de Estado que arrojase a Benito Mussolini del liderazgo del gobierno republicano.

Los militares que se han sumado a la RSI no han forman parte de un ejercito “apolítico”, después declarado instrumentalmente tal, porque había sido el propio Mussolini, estando presente el mariscal Rodolfo Graziani, en dejarlo claro en el transcurso de una reunión en Gargano el 28 de enero de 1944, con los comandantes regionales:

“La obligación de abstenerse de toda actividad política –había dicho el Duce- no significa indiferencia o agnosticismo. El juramento de fidelidad a la República significa no solo adhesión a la nueva forma política del Estado, SINO ADHESIÓN AL CONJUNTO DE LAS DOCTRINAS DEL FASCISMO, QUE DAN VALOR Y CONTENIDO HISTÓRICO A LA REPÚBLICA. También los signos exteriores tienen su importancia, como indicadores de un orientación precisa.El saludo, manifestación de la disciplina y de la jerarquía, será siempre descubriéndose o no, el romano; los galones serán sustituidos por un gladio romano rodeado de una orla de roble o de laurel”.

Ejército fascista, por consiguiente compuesto de oficiales y suboficiales que se adherían sin reservas al fascismo del que adoptaban incluso los símbolos exteriores: saludo romano y gladio.

Muchos de ellos ingresarán, posteriormente, en las Fuerzas armadas de las República democrática y antifascista y en ellas harán carrera hasta el grado de general de brigada.

Su presencia en las Fuerzas armadas y de policía nacidas con la Resistencia contribuirá a crear en el  fascismo posbélico la ilusión de poder contar con “camaradas” de uniforme, olvidando que precisamente estos habían traicionado jurando primero fidelidad a la monarquía, después al fascismo y por último al antifascismo y cuyo elástico “honor” les hubiera permitido traicionar una cuarta vez  si fuera necesario.

Lamentablemente, para nosotros y para Italia, el Tribunal Supremo rechazó, el 26 de mayo de 1954, la demanda de Junio Valerio Borghese para ser “rehabilitado” y poder ingresar en las filas de la Marina de guerra porque en tal caso habrían tenido una almirante  más y un “subversivo de Estado”  menos, ahorrándonos equívocos y lutos de los que todavía el país paga las consecuencias.

Quienes reingresan plenamente en la vida política y militar de la República nacida del 8 de septiembre de 1943 y del 25 de abril de 1945, no son pues los exponentes del fascismo sino aquellos de la presunta “Saló tricolor” que habían traicionado al fascismo cuando todavía estaba en curso la Segunda guerra mundial.

Son ellos, expertos en el doble juego y en la traición, los que monopolizan e instrumentalizan la base fascista, carente de figuras de prestigio, ilusionándola con una posible revancha gracias al apoyo de los “cuerpos sanos” del Estado contrapuesto a un régimen “corrupto y corruptor”.

Son los protagonistas de la inexistente “Saló tricolor” los que reivindican el patrimonio ideal de la República social italiana y del fascismo, “orden de creyentes y de combatientes”,  para trasformarlo en una vanguardia exclusivamente anticomunista y en la “guardia blanca” de la burguesía temerosa de la embestida comunista.

Son ellos los que entregan a los jóvenes y jovencísimos neofascistas italianos en las manos del Estado antifascista y de sus aliados internacionales para convertirlos en fuerza de choque contra el comunismo nacional e internacional, la “carne de cañón” que enviar al combate bajo las ordenes de los enemigos internos y externos del fascismo.

La necesidad de detener la “marea roja” y de evitar que Italia pueda caer en las manos del comunismo, justifica el progresivo enrolamiento de los jóvenes neofascistas en las estructuras secretas del Estado y la integración del Movimiento social italiano dentro del aparato paramilitar predispuesto por el régimen democristiano y de los servicios de seguridad anglo-americanos de signo anticomunistas.

El Movimiento social italiano nació como grupo de enlace entre ex combatientes, al servicio de los intereses de la Democracia cristiana, de la Confindustria, del Vaticano, de las Fuerzas armadas y de los americanos que serán, en la persona de James Jesús Angleton, los patrocinadores de la aventura missina.

Para subrayar su papel de fuerza “patriótica”, ajena a la ideología fascista, los promotores del Movimiento social italiano truecan el nombre y el símbolo del Movimiento social francés que, precisamente, tiene por emblema una llama tricolor.

Pero en esos tiempos confusos, los jóvenes que formarán la base del nuevo movimiento no están en disposición de distinguir que incluso en el nombre y en el símbolo el Movimiento social no tiene nada que ver con la Italia fascista.

El engaño se torna más sencillo no solo por la particular perfidia de Giorgio Almirante, Arturo Michelini, Biagio Pace y compadres sino también por la obtusa propaganda socialcomunista que lo identifica como movimiento fascista y exige rápidamente su disolución.

Si gran parte de los fundadores del Movimiento social están vinculados a los servicios secretos americanos, los hombres de la Decima Mas, al mando de Junio Valerio Borghese que, desde la prisión, sigue dirigiéndolos como auxiliares del servicio secreto de la marina comandado por el capitán de navío Agostino Calosi.

No produce asombro, por lo tanto, que Sergio Nesi, oficial de la Decima Mas, ya el 25 de abril de 1945 firme con los americanos el compromiso de retomar las armas en el caso de una guerra contra la Unión soviética, ni que Tullio Abelli, también él ex combatiente de la Decima Mas, sea hallado por la policía, en Turín, el 28 de octubre de 1946, “en posesión de un documento emitido por la 315 Field Security section intelligence corps que atestigua su calidad de informador de la policía aliada”.

Abelli será uno de los fundadores del Msi en Turín y llegará a ser vicesecretario nacional del partido.

La prueba que, bajo el máximo secreto, los aliados no consideraran a Pino Romualdi, Junio Valerio Borghese y camaradas como “fascistas”, lo demuestra el hecho de que quien suministra del explosivo a los israelíes para cometer el atentado contra la embajada británica en Roma, el 31 de octubre de 1946, será Pino Romualdi.

Resulta dudoso que los israelíes establecieran contactos con el exvicesecretario nacional del Partido fascista republicano, si no hubiesen tenido respecto a él pruebas suficientes de su lealtad a la causa antifascista, maduradas durante el bienio 1943-45.

Con semejantes referencias no maravilla que Pino Romualdi se convierta en vicesecretario nacional y presidente del Movimiento social italiano- Derecha nacional.

Y será también un oficial de la Decima Mas, Fiorenzo Capriotti, el que hunda en Gaza al buque insignia egipcio “El Mir Farouk”, el 25 de octubre de 1948, al mando de un grupo incursor de submarinistas israelíes  adiestrados por oficiales de la Decima bajo supervisión del capitán de navío Agostino Calosi y de Junio Valerio Borghese, que mantendrá con Israel una relación privilegiada hasta su muerte, el 27 de agosto de 1974.

También Fiorenzo Capriotti era un elemento destacado del Movimiento social italiano.

Florecerán, después, a partir de la primavera de 1946, formaciones paramilitares dirigidas por oficiales de las tres Armas (Ejército, Aviación, Armada) provenientes de las filas del ejército badogliano que consiguen integrar entre sus propias tropas a ex partisanos “blancos” y neofascistas unido por el odio al comunismo.

La más conocida de estas  formaciones es la “Armata italiana della libertà”, fundada en la primavera de 1946 por el coronel de Aviación Ugo Musco, que entregará a la embajada americana el listado de los miembros del comité central de la organización, casi todos ellos generales y almirantes en la reserva y en servicio de impecable currículo antifascista.

Por lo demás, serán los dirigentes del Movimiento social italiano los que pongan [a sus militantes] al servicio del Estado mayor del ejército, el 18 de abril de 1948, quedando encuadrados en el Arma de carabineros como en Milán donde, cuatrocientos de ellos, esperarán dentro de un cuartel el desarrollo de los acontecimientos prestos a intervenir contra los “rojos”.

Tres años después del final de la guerra, los jóvenes combatientes de la República social italiana, engañados por sus jefes y por una propaganda tan obsesiva como falsa sobre el peligro de una revolución comunista en Italia, son llamados a combatir y a morir por el Papa y por Washington, por Israel y la Confindustria, por el oro contra la sangre.

El neofascismo de servicio secreto nació para ellos en la inmediata posguerra cuando, en nombre de una guerra anticomunista que no existiría nunca, entrarán a formar parte de estructuras secretas del Estado antifascista encargadas de defender la existencia de este último y de representar los intereses de los aliados vencedores.

¿Cuántos de estos frustrados combatientes anticomunistas del 18 de abril de 1948 encontrarán posteriormente normal, incluso necesario, continuar colaborando con los servicios secretos militares y civiles, con el Arma de carabineros y la Policía? Muchos, decididamente demasiados vestirán las prendas de informadores y confidentes de los aparatos de seguridad tomando ejemplo de sus jefes que están perfectamente integrados en el sistema desde el día que fundaron un partido de nombre y de símbolo franceses para servir a los intereses americanos, vaticanos e israelíes.

Cuando, tras la aventura de Ferdinando Tabroni, en la primavera-verano de 1960, comience la marginación política del Msi, se obtendrá un ambiente político y humano oficialmente mantenido al margen del gobierno y de los partidos pero perfectamente integrado en el Estado y en su aparato paramilitar y de seguridad.

La duplicidad del Movimiento social italiano, partido de Estado pero no de gobierno, es denunciada por las “fascistas de izquierda”, reunidos en torno a la revista “Il pensiero nazionale”, que se dirigen directamente a las bases missinas:

“Vosotros los sabéis y lo veis: numerosos amigos y camaradas de armas están todavía en prisión o mendigan en busca de un trozo de pan, mientras los Valerio Borghese, los Pino Romualdi, los Almirante, los Lauro, los Cucco engordan a la mesa de los feudalistas y de los atlánticos. Aquellos que deberían pagar se dan aires de héroes y de puros y pretenden engañaros por tercera vez transformándoos en mercenarios de los ingleses y de los americanos. ¿No recordáis los muertos de la guerra contra los angloamericanos? Los mismos jerarcas, como los Borghese, los Romualdi, los Covelli que os deslumbraban con la fórmula de la sangre contra el oro, os empujan  a la guerra del oro contra la sangre. ¿No captáis la falsedad? ¿Y si la captáis a qué esperáis para denunciarla?”

Acusaciones que encuentran confirmación, por ejemplo, en un informe del comisario jefe de Roma, Saverio Polito, de 22 de diciembre de 1951 que se señala la presencia en el comité directivo italiano de “Pace e libertà”, organización atlántica, de Giulio De Marzio, “hermano del conocido Ernesto De Marzio, ex jerarca fascista y actualmente miembro del comité central del Movimiento social italiano”, que resulta ser “propietario y administrador único y director de la ’Agenzia Giornalistica Italia” (Agi), director responsable de la revista “Esteri”, quincenal de política exterior subvencionado por la Erp...Se  indica reservadamente –continua el comisario- que nuevas donaciones han sido Erp se habrían entregado recientemente a De Marzio por el periodista Frank Gervasi, jefe de la sección de propaganda del ente, al cual De Marzio mismo prestó servicios en el pasado”.

Algunos se rebelan. Desde el Piamonte, algunos dirigentes del Msi escriben a Augusto De Marsanich para comunicarle que no reconocen ya su autoridad y la de la dirección nacional del partido y del comité central “en compensación –agregan- reconocemos la habilidad con la cual, con el pretexto de la emergencia, habéis secuestrado el partido oficial y lo estáis transformando en un movimiento de derecha, estrechamente ligado a fuerzas antisociales”.

El Movimiento social italiano habría de convertirse en un partido reaccionario y conservador, exactamente como estaba en la mente de sus fundadores, tanto que el 23 de abril de 1952, Giorgio Pini, redactor jefe de “Il Popolo d´Italia” y subsecretario del Interior durante la República social italiana, uno de los hombres más próximos a Benito Mussolini, dimitió del partido.

Un partido de soplones, al punto que Filippo De Marsanich, hermano del secretario nacional del Msi Augusto De Marsanich, resultará después haber sido integrante de la estructura “Gladio”, la muy secreta organización de la OTAN, que bien sabía cuán lejos estaban del fascismo y de la defensa de los intereses nacionales estos personajes que explotaban a los caídos de la República social italiana y reivindican para sí la herencia política y espiritual.

No se equivocaba Francesco Cosentino, secretario general de la Cámara de diputados, cuando, en junio de 1960, dirá a Robert Mudd, secretario de la embajada americana, que “el Msi no es un verdadero partido fascista y que es cosa de risa considerarlo como tal. El Msi no quiere lo que quería Mussolini y se ha convertido en un partido respetable de la derecha política”.

Pero por razones exclusivamente electorales, los dirigentes del Msi continuarán durante decenios presentándose como los únicos herederos de la República de Salò, y habría que esperar a 1995 para que los herederos de Giorgio Almirante y de Pino Romualdi, se decidan a escupir abiertamente sobre  el fascismo y sobre los fascistas, sobre los muertos y sobre los vivos, para comer el plato de lentejas que les ofrecen Silvio Berlusconi, la embajada americana y la de Israel.

Partido de Estado junto a las organizaciones subalternas (Ordine Nuovo, Fronte Nazionale, Avanguardia Nazionale, Europa Civiltà, Terza Posizione, Nar), el Msi ha representado el vivero del cual los servicios de seguridad han captado centenares o millares de hombre para utilizar en la defensa del “mundo libre” y para combatir la “subversión roja” con todos los medios, incluso los más infames, sin mancharse las manos ni comprometerse directamente”.

Partido de Estado, desde siempre democrático y antifascista, que nació de la Resistencia y de la derrota militar de la Italia fascista, de modo que no se podrá nunca hablar de “subversión negra” en este país, de “terrorismo fascista” que amenaza la democracia, sino de un frente único que ve como el Estado –este Estado- desencadena una “guerra de baja intensidad” para defender los intereses de los Estados Unidos, de la OTAN y de Israel en el Mediterráneo utilizando a su neofascismo que es la pura antítesis del fascismo.

La prueba la encontramos todavía hoy, lejos ya de los trágicos acontecimientos de los años Setenta, cuando los presuntos neofascistas, dignos herederos del Movimiento social italiano y de los grupos dependientes de él, no pierden ocasión para rendir homenaje a los cuerpos autónomos del Estado, empezando por el Arma de carabineros, la policía de seguridad atlántica, la policía política de la que deberíamos exigir en alta voz su disolución por el papel que ha desempeñado en la “guerra de baja intensidad” de la cual posee todos los más innobles secretos.

Publicaremos los nombres de todos los que han desempeñado el papel de informadores y confidentes de los servicios de seguridad y que, aun hoy, muchos consideran  “camaradas” basándonos en el hecho de que el Msi que, por boca de Giorgio Almirante representaba la “alternativa al sistema” ha incluido entre sus parlamentarios hasta a tres directores delos servicios secretos militares: Giovanni Di Lorenzo, Vito Miceli, Ramponi.

Dejamos voluntariamente a esos “camaradas” de con tales hechos, así como a aquellos que a menor nivel han servido a los aparatos de seguridad del Estado antifascista pero que no renuncian, ni siquiera hoy, ni siquiera ante la evidencia de las pruebas, a definirse como “fascistas” ayudados en esto por la mala fe de jueces que insisten en presentar a grupos de confidentes como el véneto como “células negras”, para ganar publicidad y honorarios.

Se siente en cambio el deber de denunciar este licuamen humano y político que, en vez de apartarse en silencio, continua haciendo ruido jactándose de haber realizado la “lucha armada” contra el Estado, favoreciendo así la mentira que se trata de hacer pasar como verdad histórica ya admitida y probada.

Contra este Estado y sus aliados internacionales la única lucha que se tiene el deber de conducir es la que utiliza el arma de la verdad, usándola hasta las últimas consecuencias, cueste lo que cueste.

Después, cuando la verdad se haya afirmado, la luz de un nuevo amanecer iluminará un nuevo País, liberado, redimido.

Y devolver dignidad y verdad al País es nuestra misión y muestra batalla.

 

Vincenzo Vinciguerra
Opera, 15 octubre 2007 

  

LA GUERRA NEGADA por Vincenzo Vinciguerra

LA GUERRA NEGADA por Vincenzo Vinciguerra

¿Desde cuándo está este País en guerra?

Pregunta legítima que sin embargo nadie se ha hecho jamás, porque la paz –dicen- ha retornado a Italia el 25 de abril de 1945.

No, este País  ha entrado en guerra el 10 de junio de 1940 y desde aquel día espera conocer la paz.

Era la “guerra de la sangre contra el oro”.

Tres años más tarde, el 25 de julio de 1943, las altas instancias institucionales, políticas y militares italianas decidieron que era mejor proseguir la guerra a favor del oro y contra la sangre. Se pasaron a los “aliados“ contra los alemanes y comenzaron una guerra civil entre italianos.

Mientras estaba en curso la guerra civil entre fascistas y antifascistas, se manifestaron los primeros signos de la nueva guerra, aquella entre comunistas y anticomunistas.Partisanos anticomunistas eliminados por los “garibaldinos”, y comunistas aniquilados por los anticomunistas mediante las oportunas delaciones a los alemanes y fascistas, algunos curas, algún terrateniente, algún industrial a fin de preparar el terreno a la revolución proletaria.

La pálida aurora del 25 de abril de 1945 no vio surgir por lo tanto el sol de la paz, sino el sangriento de una nueva guerra entre el mundo llamado “libre” y el comunista: la guerra entre dos imperialismos, el americano y el soviético.

La “paz” en Italia contempla la muerte de diez mil fascistas hasta 1949, mientras la mafia se pone de parte del poder democristiano, los representantes de la “Salò tricolor” saltan el foso pasándose a los vencedores (con los cuales muchos estaban secretamente alineados desde el 8 de septiembre de 1943), el separatismo siciliano es eliminado y las revueltas de las poblaciones hambrientas anegadas en sangre.

La “paz” jalona su camino con los muertos que siembra por doquier, en Italia, desde la Sicilia separatista y mafiosa hasta el territorio libre de Trieste.

El balance de los primeros cinco años de guerra permanece todavía ignorado, pero son decenas de miles los afectados entre muertos, heridos y encarcelados.

No es la, como quería Clausewitz, “la política como continuación de la guerra por otros medios”, sino la paz que sirve para ocultar las guerras no ortodoxas, de “baja intensidad”, aquellas que se hacen contra la “quinta columna” comunista pero sin declararlas nunca abiertamente fingiendo que exista la paz.

Los años cincuenta transcurren en esta atmósfera de guerra no declarada, mientras los únicos o casi en disparar siguen siendo los policías y carabineros que, sin embargo, defienden el orden público democristiano.Esto no es la guerra, afirman. Pero mientras tanto se muere.

Una guerra tangencial que, en 1956, comienza una nueva andadura hasta convertirse en abierta, sangrienta y generalizada como en los años de la inmediata posguerra.

Sucede que la Unión Soviética se pone al lado del Egipto de Nasser y esto constituye un peligro para Israel, que en consecuencia se transforma en un punto firma al que defender en el Mediterráneo.Un país sin libertad no puede quedar fuera de los conflictos internacionales que envuelven a sus amos. Italia es un “portaviones en el Mediterráneo”, desde el punto de vista militar y estratégico,  mientras que políticamente es el “vientre débil” de la OTAN a causa de la presencia en su territorio del más potente Partido comunista occidental, la famosa “quinta columna soviética”.

Así pues, resulta fatal que los organismos militares italianos y atlánticos encargados de la “guerra no ortodoxa” transformen el País en un campo de batalla creando el enemigo donde no existe (los grupos pro-chinos, por ejemplo) y reclutando entre los grupos de extrema derecha para lograr un enfrentamiento entre “los extremismos opuestos”.

Pero anteriormente, frente a los acontecimientos que se precipitan en Medio Oriente con la llegada de millares de “consejeros” soviéticos a Egipto, la presencia cada vez mayor de la flota soviética en el Mediterráneo, la pérdida por parte de Occidente de Libia y Túnez, tras la de Argelia, se intenta la operación institucional que remite exactamente al golpe de Estado del 25 de julio de 1943.

Hay un estado de guerra. Hay un enemigo, el comunismo internacional. Existe la necesidad de un Estado fuerte en el interior y absolutamente determinado a apoyar a los Estados Unidos y a la OTAN en la defensa a cualquier precio de Israel.

Un “25 de julio” anticomunista, inspirado por el presidente de la República, acordado con los aliados, enmascarado con la proclamación del “estado de emergencia” a fin de garantizar la seguridad de los ciudadanos, planificado por el Estado Mayor de la Defensa y ejecutado en el terreno por los aparatos secretos del Estado y de la OTAN.

Un “golpe de Estado” institucional en el cual toma parte toda la extrema derecha italiana, que tiene en el Movimiento social [MSI] al inspirador y coordinador de los grupos que la componen, divididos pero unidos por la misma estrategia

.La masacre de plaza Fontana es el detonante que debería servir para los sangrientos incidentes programados con fecha de 14 de diciembre de 1969, en Roma, con ocasión de una manifestación nacional preparada por el Msi. Algo falla, alguien se echa atrás pero desde entonces hasta 1974, la extrema derecha italiana junto a los partisanos blancos tipo Sogno confiará en poder resolver en sentido favorable la situación italiana llevando al gobierno a los extremistas democristianos, socialdemócratas y missinos.

Y la guerra se vuelve abierta, implicando a un número dada vez mayor de personas de una izquierda “revolucionaria” infiltrada e instrumentalizada  y de una derecha de Estado y de servicio (secreto), convencida de poder finalmente lograr el éxito de un retorno al poder  gracias a los méritos adquiridos en la lucha contra el comunismo.

Los muertos se añaden a los muertos.

El comunismo itálico se esfuerza en alcanzar el “compromiso histórico” con los democristianos, empezando a tomar distancias con la Unión soviética y jugando todas sus cartas a la victoria electoral.Pero no ofrece garantía suficientes para los Estados Unidos, la OTAN e Israel.

La estrategia ajusta sus tácticas y el arma ganadora contra el Pci terminan siendo las Brigadas Rojas y grupos equivalentes.Son estos los que retoman la bandera propia de la “Volante roja” desde 1946 a 1949 y de los compañeros del “triángulo de la muerte” matando e hiriendo industriales, empresarios, amén de periodistas, policías, magistrados y carabineros.Frente al “espontaneísmo” concertado de la izquierda, no podía faltar el “espontaneísmo” mendicante de la extrema derecha.

El pretexto para intensificar el enfrentamiento entre los “opuestos extremismo” lo había proporcionado Adriano Sofri que había llamado a la guerra partisana contra los fascistas y que, con total impunidad del Estado que necesitaba a alguien como él, desde 1971 había publicado en su periódico nombres, apellidos y direcciones, etc. de jóvenes de derecha, los “fascistas” a los que agredir.

De la acción político-criminal de Adriano Sofri y de sus colegas de Lotta continua, surge la motivación oficial para la reacción de ciertos grupos de extrema derecha que se fingen “espontáneos”.

En realidad, su propósito responde a una estrategia tan vieja como su nombre: NAR, de hecho, significa Núcleos Armados Revolucionarios y eran la célula base de los Fascios de acción revolucionaria (Far) creados por Pino Romualdi en 1946 para servir mejor los intereses de los servicios secretos americanos.Y Pino Romualdi, junto a Giorgio Almirante y otros, está todavía en la cúspide dirigente, en 1977 y después, de la extrema derecha italiana.

Si la extrema derecha missina no pudo alcanzar el poder mediante el golpe de Estado institucional, pudo sin embargo adquirir méritos por el enfrentamiento sobre el terreno contra los “terroristas rojos”, confirmando su vocación de “guardia blanca” de la burguesía, tal como lo había descrito Pino Romualdi en julio de 1946.

Esperanzas vanas desde el momento en que sólo en Roma se consigue formar un grupo político-delictivo que, al final, le toma gusto a los robos, al trapicheo de droga, a los restaurantes de lujo, a las vacaciones en Jesolo, y que no encuentra acto seguido ningún émulo en el resto del territorio nacional.

Mientras tanto, la situación en Oriente Medio se encamina a la estabilización, con la paz entre Egipto y Jordania, de una lado, e Israel de otro.La guerra en Afganistán aleja el peligro militar soviético del Mediterráneo, el Partido comunista italiano gracias a las acciones de  las BR y compadres inicia un inexorable declive electoral que aleja sus posibilidades de entrar en el gobierno con una mayoría relativa y en solitario, porque para entonces el Partido socialista en manos de Bettino Craxi es una fuerza declaradamente anticomunista.

Con Israel seguro y arrogante por su poder y fortaleza, puede comenzar el proceso de estabilización con el desmantelamiento de las formaciones “terroristas”.

¿Es la vuelta a la paz? 

No, porque las armas no callan, continúan disparando y matando, y las cárceles llenándose, solo de “compañeros” que no quieren resignarse a lo que consideran una mera derrota militar.

En los años noventa, es el Estado mafioso el que se alza con una postrera carga de muertos y de masacres.Inmediatamente rebautizado como “el antiestado”, el poder mafioso retorna a sus límites, abandona sueños megalómanos contentándose con verse representado en el gobierno por Marcello dell`Utri, Silvio Berlusconi, Ferdinando Casini, con Totò Cuffaro y otros más.

¿Hay paz?

No, porque siempre en nombre de Israel comienza la guerra contra el Islam.

El gobierno italiano no duda en participar en ella, así pues se vive todavía en estado de alerta  y de emergencia, mientras otros italianos civiles y militares mueren ahora en Irak y Afganistán para defender una vez más los intereses americanos e israelíes.

¿Y la paz?

Era el 9 de junio de 1940, cuando sobre este País amaneció la última aurora de paz de su historia.

Han pasado 67 años y la paz es un objetivo a conquistar.

 http://www.marilenagrill.com

 

Opera, 7 agosto 2007

Carta de Vincenzo Vinciguerra a la Redacción de “Avanguardia”

Milán, 19 agosto 2007

Estimado señor Demontis, 

Acuso recibo de su carta del día 15 de agosto con la revista “Avanguardia” incluida .

Días antes he recibido el mismo número de la revista, sin ninguna carta adjunta.

He escrito a la redacción de “Avanguardia” el 12 de agosto, a la señorita Negroni el 17 de agosto, y me proponía escribir también a usted y a los otros autores de los artículos.

Su buena fe y la de los demás redactores está fuera de discusión, y su carta me lo confirma. Y por tanto permite rechazar vuestra iniciativa y puntualizar también algunas afirmaciones vertidas en vuestros artículos. (1)

La campaña por mi “liberación” y “excarcelación” se basa en la premisa de que yo se las haya solicitado al Estado. Al contrario, no las he solicitado nunca porque el instrumento normativo que debería utilizar es la llamada Ley Gozzini: válida para los reos confesos, o casi, pero obviamente no para un opositor político que no ha cometido jamás un delito y menos aún lo ha confesado.

Un soldado político no pide al Estado enemigo, terrorista y mafioso, que le devuelva su libertad de movimiento en un país que está, a su vez,  prisionero de la oligarquía criminal que lo gobierna. No se intercambia la propia libertad por la “liberación”, rebajando la coherencia propia y la propia dignidad.

El itinerario para obtener la excarcelación es sencillo: basta expresar un genérico “remordimiento”, “profundo dolor” por las víctimas, propósito de enmienda en el futuro, etc., etc.

De esta forma has salido los neofascistas del régimen y de servicio (secreto) y los brigadistas rojos (no todos) y tantos otros.

Se da el caso de que yo con mis carceleros y jueces de vigilancia penitenciaria mantengo sólo relaciones conflictivas; que jamás he expresado “remordimiento” alguno; que jamás he tomado en consideración la posibilidad de hacer obras de beneficencia para demostrar que soy “bueno” y que ya no estoy políticamente comprometido.

En resumen: Yo no he pedido jamás nada, eventualmente he dado pruebas del desprecio que tengo por el Estado y por sus representantes, no solo en la cárcel.

Así pues, la campaña por mi “excarcelación” no puede continuar.

Y os hubiera estado agradecido el haber sido informado con antelación, pues os habría dicho lo mismo que ahora os estoy diciendo.

Es necesaria una puntualización: usted  y los demás utilizan el término “reo confeso”. No; está completamente fuera de lugar que se utilice este término contra quien ha asumido la responsabilidad del atentado de Peteano a fin de sentar en el banquillo de los acusados al Estado terrorista.

Utilizarlo equivale a suministrar a vuestros lectores una imagen mendaz del que suscribe, porque el “reo confeso” es un hombre de rodillas, un “arrepentido” sobre el plano civil y moral. Y esto es inconciliable con mi combate y con mi conducta, con mi personalidad y con mi elección.

La guerra exige que la información se ajuste a la realidad, en caso contrario se transforma, más allá de las intenciones, en desinformación y favorece la acción de los enemigos, al contrario de hostigarla y neutralizarla. Usted mismo se dará cuenta de que no se puede ser, a la vez, “soldado político” y “reo confeso”.

Y no se puede utilizar el término de “colaborador de la justicia” aunque se ponga entre comillas, porque no todos los lectores tienen la capacidad  de comprender el significado del término, que además, se presta a ser usado por los enemigos.

Para acabar: el atentado de Peteano no está encuadrado en la estrategia de la derecha.. Estas cosas dejémoslas que las digan los interesados en negar la verdad.

Terminan aquí las críticas, obligadas por mi parte pues un esclarecimiento es necesario para personas que, por lo demás, combaten la misma batalla. Para llegar a una colaboración entre nosotros es necesario antes conocernos, a través del dialogo y confrontando datos para evitar cometer errores políticos, aunque sean de buena fe.Le mando la dirección de un sitio que he abierto hace poco:

http://www.marilenagrill.org/

Podrá constatar que yo continuo mi batalla. Si  podrá hacerse conjuntamente o por separado, cada uno por su cuenta, lo dirá nuestro diálogo, con usted y con quien usted quiera.

Condición básica: fin de la campaña por mi “liberación”  y la aclaración a los lectores de que la iniciativa –apreciada por mí en su intención-  ha sido decidida sin mi conocimiento y no es compartida por mí.

Luego nos podremos entregar juntos a la campaña por la “liberación” del país y por la “excarcelación” de los italianos.

Con mis saludos,

Vincenzo Vinciguerra

Nb: no tenga en cuenta las tachaduras, los carceleros me han prohibido los utensilios de borrar.



(1) El Autor se refiere a la iniciativa pro-liberación de Vinciguerra lanzada por la Comunidad política de Avanguardia  e insertada en la revista del mismo nombre correspondiente al pasado mes de Agosto http://www.avanguardia.tv/Mensile/Articoli/259a.html

COHERENCIA por Vincenzo VINCIGUERRA

COHERENCIA por Vincenzo VINCIGUERRA

Debemos rendir homenaje a la Coherencia de personajes como Gianfranco Fini, Franco Maria Servello, Pino Rauti , Gianni Alemanno, Ignacio La Russa, Teodoro Buontempo y tantos otros más. Pues no coincidimos con el industrial Giuseppe Ciarrapico, que, en las páginas del "Corriere della Sera, los ha definido con desprecio como" renegados "(1).

El Desprecio lo merecen, pero no por lo que proclaman ser hoy, sino por aquello que han afirmado ser Durante casi medio siglo, Cuando Se Han Presentado como los herederos de la República Italiana Social, los portaestandartes de esa bandera en la Cual los Combatientes fascistas habían escrito la palabra "honor".

Ellos, al igual que Giorgio Almirante, Arturo Michelini, Pino Romualdi, no han renegado del honor, son simplemente incompatibles con el porque.

Tener Han afirmado el honor, pero no lo han tenido nunca.

"Estoy desolado Verdaderamente-escribía Gianfranco Fini A LOS Veteranos de la República Italiana social-por no poder participar ... en el VI Congreso de la Unión Nacional de Combatientes de la República Italiana social. Compartimos tanto, Porque no solo de mi presencia habría CONSTITUIDO simbólicamente la mejor demostración de la Continuidad ideal del MSI, no obstante el recambio generacional, con los valores que Estuvieron en el origen social de la República Italiana, También pero Quería Asumir personalmente el compromiso adquirido con el sacerdote que me ha donado la bandera de combate de la "Guardia del Duce" consignada en Gargnano. Camaradería Con,> r contra el comunismo, transformándose en la vanguardia de una burguesía Tremebunda que un día habrá de llevarles al poder si tienen la Capacidad de detener al comunismo. / font / p p style = "margin: 0cm 0cm 0pt" class = "MsoNormal" font face="_sans" Nueva size="3" En el mes de julio de 1946, Todavía Mientras los fascistas caen bajo el fuego de los pelotones de ejecución , Pino Romualdi en el primer número del boletín clandestino de los FAR, "Revolución", un artículo en el Cual Ilustra su estrategia. / font / p font size="3" font face = "Times New Roman " En él escribe que tras el éxito del Referéndum [contra la monarquía]" La lucha política no se podra Mantener ya en el plano parlamentario, sino que acabará en desordenes callejeros, es y violencias en una tensión general. strong < u> Las fuerzas de derecha que tiene por Característica distintiva una bellaquería congénita, UNIDA a un sacrosanto Temor de perder sus Privilegios, se entregaran a la búsqueda desesperada de una fuerza Capaz de Enfrentarse resueltamente a la extrema izquierda.

Ese Será nuestro momento.

Se Trata en resumidas cuentas de CREAR en el país una psicosis anticomunista obligue que tal Romualdi-prosigue-a todos los partidos una Apoyar el Fascismo como el más dinámico de los movimientos anticomunistas, del mismo modo que lo Hicieron los comunistas Creando una psicosis antifascista al punto de obligar a todos los antifascistas , incluidos los de derecha, un Apoyar el comunismo como el más dinámico de los movimientos antifascistas.

Como en abril del pasado año, la masa de choque del Antifascismo Estaba Constituida por las Escuadras socialcomunistas que-aun suscitando la Anticomunista inquietud de los italianos-eran apoyadas sin embargo una causa del odio al fascismo, Así Cuando llegue nuestro momento, el fascismo Debera nutrir de masas de choque al anticomunismo y la Mayoría de los Italianos-Siendo aun no fascista-nos apoyara por odio al comunismo ". (4)

Este Cúmulo de mentiras y concentrado de idiotez política serà el Manifiesto Programático del denominado neofascismo posbélico Qué tendrá como única expresión al Movimiento Social Italiano.

El partido nace con la Intención concreta de casi todos los promotores de su Trasladar la masa fascista hacia posiciones de esa derecha" de congénita bellaquería ", transformándola en la" Guardia Blanca "de un Régimen reaccionario. < / font>

Los fascistas como arma de esa burguesía que había tachado de Mussolini como "la ruina del país"

ESTA ES LA Estrategia de Titiriteros ocultos que manejan los hilos que sostienen A LOS Romualdi, los Michelini, los compadres y Almirante.

Este es el inicio de una tragedia que no acompañará Durante todo el tiempo que va desde la posguerra hasta hoy, con su carga de luto y sangre, de dramas y tragedias de que se Pretende hacer pasar como el fruto envenado del "terrorismo" de los "extremismos opuestos".

No por casualidad la publicación del artículo de Pino Romualdi en el primer número del periódico de las FAR Amato coinciden con la revelación hecha por James Jesus Angleton al Comisario de Policía Humberto Federico D 'de que había llegado la orden de Washington de movilizarse frente al comunismo.

En octubre , en el estudio de Arturo Michelini se reúnen Jacques Guiglia, Jefe del Gabinete de Prensa de la Confindustria, el abogado Italo Formichella; Bruno Puccioni, amigo personal de Pino Romualdi; Biagio Pace; Ezio Maria Gray; Nino Buttazzoni, Francesco Galanti, Giorgio Bacchi ; Gianluigi Gatti, con el Objeto de Crear un nuevo partido político.

Entre los presentes, Están en estrecho contacto con los servicios secretos americanos dirigidos por Angleton: Arturo Michelini, el general Muratori, Bruno Puccioni, Nino Butazzoni, Valerio Pignatelli. Ausencia justificada, Pino Romualdi También él estrechamente Conectado a los servicios secretos americanos.

Las Credenciales Presentadas ante los vencedores óptimas hijo : el 31 de octubre Fueron los hombres de Romualdi los que suministraron A LOS Israelíes El Explosivo para Cometer un atentado contra la sede de la Embajada Británica en Roma. [NdelT . El subrayado es nuestro]

Se jactará de ello, medio siglo después, Alfredo Mantica, una a la sazón colaborador de Romualdi, la búsqueda de méritos filo-judaicos y hábil fervorosamente disimulados Durante medio siglo.

El 16 de noviembre de 1946, en Verona, Será fusilado Valerio Valeri, codirector del diario "Arena L '" y comandante de escuadra de Acción Durante Social de la República Italiana.

Los fascistas mueren, las Naciones Unidas Grupo de Sinvergüenzas Algún ingenuo y crea el Movimiento Social Italiano, Destinado por la propaganda del Régimen a representarlos, una los vivos ya los muertos, hasta 1994.

El 3 de diciembre de 1946, en Roma, siempre en el estudio de Arturo Michelini, Que no se adhirió a la República de Salò, se Constituye el Movimiento Social Italiano. Entre los promotores destaca Constantino Patrizi, vinculado a la Democracia Cristiana y administrador del periódico "Rataplan".

El 26 de diciembre de 1946 El Partido está Oficialmente CONSTITUIDO.

Un poco mas de una año y medio del final de la guerra, los americanos han reconstituido un partido" fascista "con la bendición del Vaticano y el apoyo de la Democracia Cristiana.

Si los orígenes del Movimiento Social Italiano americanos hijo, el nombre y franceses son el símbolo.

Precisamente, el Movimiento Social Francés es un partido que agrupa por coincidencia admirable Patriotas y Veteranos Que No Tienen alguna ideología sino qué este sólidamente anclados en posiciones conservadoras y reaccionarias.

El símbolo del MSF es una llama con los colores de la bandera francesa rojo,, blanco y azul.

Su copia italiana, por lo , Tendrá su símbolo distintivo derivado de los colores de la bandera italiana, tanto rojo, verde y negro.

A la nueva formación política se alista picando Espuelas El Hombre Destinado a Convertirse en Símbolo del MSI: Giorgio Almirante.

Si Arturo no jamás se adhirió a la RSI, si Biagio Pace Hizo otro tanto, INCLUSO peor aun Porque Fue informante de los carabineros que luchaban en la clandestinidad contra la República social, Giorgio Almirante ha sido, al contrario, jefe de gabinete de prensa del Ministerio de Cultura popular Durante la RSI.

Su predecesor, Gilberto Bernabei, escapará en diciembre de 1944 en Roma, traspasando Las lineas y, en la posguerra, Será uno de los hombres de confianza de Giulio Andreotti.

Almirante, por su parte, se preocupará en dar cobijo A UNA familia judía como salvoconducto para el futuro, pero es un cálculo que muchos Harán Y, sumándolo todo, no habría de ser Suficiente para escapar a las Condenas.

Pero sobre Giorgio Almirante Planea una sombra que nunca nadie ha sabido o querido disipar.

En la inmediata posguerra, Cuando se mataba un mansalva a todos cuantos, por una razón u otra, había tenido relaciones con los alemanes y con los fascistas, Almirante Estaba escondido en casa de sus amigos hebreos, en Turín, Pero no podia en modo alguno la Magistratura Evitar que procediera contra él por el "delito" de "colaboracionismo".

Pero por el contrario, ninguna instrucción penal, ni mucho menos un Proceso, SE ABRIO nunca contra Almirante. El mismo en su libro "Autobiografía de un fusilador", no hace alguna Mención una judiciales problemas eventuales.

en años en los que Las mecanógrafas eran condenadas hasta con doce años de reclusión por "colaboracionismo", el Jefe del Gabinete de Prensa del Ministerio de Cultura popular Giorgio Almirante no es imputado por Ningún tribunal de la República.

¿Cómo es posible?

Es lícito sospechar que Almirante entrara en la categoría de Aquellos Que Determinado un decreto ley que decidió no procesados Debería ser pues había realizado doble juego un favor del movimiento Partisano y de los aliados.

Su rapidísima ascensión a la cúspide del MSI justifica las dudas, INCLUSO la prueba en contra lo acredita, desde el momento en sus Fieles no hayan mostrado publicamente las actas judiciales que dieran fe de que Giorgio Almirante haya sido procesado y antifascista Condenado por un Tribunal.

Por lo demás, entre los promotores del partido que se ha arrogado Pública y Oficialmente El derecho a Representar el patrimonio ideal de la República de Salò, sus Combatientes y sus caídos, los bellacos no faltan.

Es el caso de Biagio Pace del que ya hemos contado su papel de confidente de los carabineros partisanos. Cuando el príncipe Valerio Pignatelli lo pidio y descubrió su expulsión del partido, Almirante y compañía se negaron Y fue Pignatelli, asqueado, el que se marchó.

Fue el primero de los honestos y de los ingenuos en Alejarse del Movimiento social. Lo seguirán el comandante Nino Buttazzoni, Giorgo Pini y muchos más.

Por los fascistas que se marchan, otros hay traidores a la Patria para tomar su puesto Dentro del partido, como Franco Maria Servello que en 1945 escribía en los boletines del V Ejército americano contra ese fascismo esos fascistas y de los que, Después, llegará A Ser continuador y heredero instrumentalmente como vice-secretario del MSI. < p style = "margin: 0cm 0cm 0pt" class = "MsoNormal"> En definitiva, la Coherencia del antifascista, Gianfranco Fini, y de sus colaboradores Resulta probada por la historia de Los Dirigentes de un partido creado por los enemigos del Fascismo. Han vuelto finalmente A LOS orígenes, un sus orígenes, los de la infamia.

Así pues, secundar la maniobra de Aquellos que quieren imponer y al MSI e ideológico , político y ético.

no seran los de missinos carrera y de complemento, los viejos y los jóvenes los que prosigan una batalla que les es extraña, que no les Pertenece no obstante la exhibición pública de los símbolos fascistas, Detrás de la Cual se oculta el apoyo, recibido y dado, uno los partidos ya los hombres de la derecha más tosca y más Claramente instalada en la defensa de los Privilegios del capitalismo y de sus representantes.

Tras una pausa de más de sesenta años, en la época del capitalismo triunfal, es Obligado retomar la guerra de la "sangre contra el oro", pero para hacerlo se necesita quitar la careta del rostro de los hipócritas, de los mentirosos, de los enemigos que se fingen amigos, de los seudo camaradas que hacen del apoyo este Estado ya este El régimen único Objeto de su razón de ser políticamente. < / p>

Es preciso Descubrir Reconocer y a nuestros enemigos, que no son los chavales de Los "centros sociales" con los que Existen más puntos en común que de desacuerdo, sino que son los de siempre, los poseedores del poder y de la riqueza, los que vencen por el dinero y el dinero por VIVEN.

Solamente entonces, podra reiniciarse una batalla que Será solamente la nuestra, volviendo a levantar una bandera que yace olvidada desde abril de 1945 y sobre la Cual Escribiremos las palabras que Representan su razón y su fin: LIBERTAD, JUSTICIA, HONOR. < / p>

http://www.marilenagrill. / org

1) Corriere della Sera - 29 aprile 2007

2) Il Secolo d'Italia" Consegnata la bandiera della Guardia del Duce "- 30 ottobre 1988 - en cronologia della storia d'Italia (di prossima pubblicazione su questo sito)

< font face = "Times New Roman"> 3) Lettera di Carlo Silvestri del 19 aprile 1945 - en Storia della cronologia d'Italia (di prossima pubblicazione su questo sito)

4) Julio de 1946 en cronologia d'Italia (di prossima pubblicazione su questo sito)

Vincenzo VINCIGUERRA: EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

Vincenzo VINCIGUERRA: EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

Presentamos a continuación la introducción al documento "El Dragón y el Arcángel" escrito en la carcel por el camarada combatiente Vincenzo Vinciguerra. Dado que es un documento de tipo específicamente judiciario y que esta materia resultará extraña a los lectores no familiarizados con la realidad política-histórica italiana hemos optado por traducir solo el prefacio porque creemos que es una contribución especialmente válida en la perspectiva de una crítica antagonista de la hipocresía democrática y de la degradación cultural que genera. Próximamente iremos insertando más fragmentos de éste y otros documentos aún inéditos en nuestro país para que nuestros lectores se hagan una mediana idea de la riqueza argumental y de la coherencia total de este soldado-político que, frente a los ignorantes que afirman que un revolucionario no puede hacer la revolución detrás de las rejas de una prisión, demuestra cada día que un revolucionario lo es siempre y en cualquier circunstancia independientemente de toda otra consideración. Un espíritu libre no pueder ser nunca encerrado. Los espíritus serviles están siempre presos de sus propias mentiras. Quien quiera entender que entienda... RESISTENCIA.

*  *  *

 EL DRAGÓN Y EL ARCÁNGEL

V. VINCIGUERRA

Toda guerra tiene sus características peculiares que la convierten en única respecto a todas las demás.

Las guerras que las democracias combaten contra los hombres y los pueblos tienen diversas características propias que pueden resumirse en un solo adjetivo calificativo, tan breve como pleno de significado: sucias. Guerras sucias por los métodos que se emplean para hacerlas y por los fines que se proponen.

Guerras que dejan huellas sangrientas que son, sin embargo, negadas, hasta cuando resultan de tal manera evidentes que nadie duda de su existencia, incluso si, preferentemente, se trata de borrarlas totalmente a fin de que no quede rastro de ellas en la memoria de los hombres y, si es posible, ni en la Historia.

La "gran" democracia americana ha logrado mantener oculta la verdad sobre la muerte de un millón de soldados alemanes brutalmente asesinados por su ejército en manos del cual se habian entregado confiadamente creyéndolo distinto y mejor que el ruso:

"Está fuera de toda duda -afirma el autor del primer libro escrito hasta la fecha sobre este tema- que un enorme número de hombres de cualquier edad, junto a mujeres y niños, murió de hambre, congelación, falta de higiene y enfermedades, en los campos americanos y franceses de Alemania y Francia, a partir de abril de 1945, fin de la guerra en Europa.

Las víctimas pasaron indudablemente de las 800.000, casi con seguridad fueron más de 900.000 y muy probablemente superaron el millón. Las muertes fueron causadas intencionadamente por los oficiales del ejército, que tenían recursos suficientes para mantener con vida a los prisioneros ".[ Nota.- El libro al que se refiere Vinciguerra es obra del canadiense J. Bacque, y está traducido al italiano con el título de "Gli altri Lager"]

Y no es más que un ejemplo.

La democracia francesa ha logrado mantener oculta, desde siempre, la masacre de centenares de argelinos, sucedida en París el 17 de octubre de 1961:

"Aquel 17 de octubre, las fuerzas del orden, inducidas a ver en todo argelino un terrorista, habian dado desahogo a su espíritu de represalia, arrestando a cualquiera que pudiera ser considerado un norteafricano...

Numerosas fueron las víctimas de aquella nueva noche de San Bartolomé en versión árabe. No se abrió ninguna investigación oficial por decisión del gobierno de entonces. El primer libro sobre el horrible episodio, aparecido a fines de aquel mismo 1961, fue inmediatamente secuestrado por el propio prefecto "para salvaguardar el orden público". [ Nota.- curiosamente este prefecto no era otro que el ahora famoso Maurice Papon, procesado actualmente en Francia no por este delito sino por "crimenes contra la humanidad... judía". Alto funcionario del gobierno de Vichy, Papon participó, al parecer, en deportaciones hacia campos de concentración alemanes; dado que estos campos se entiende ahora que eran de "exterminio" Papon sería responsable de un delito de genocidio. En cualquier caso, de su actuación como prefecto de policía de París no se derivaron persecuciones judiciales algunas. De hecho, Papon gritó a sus subordinados: "disparad, tenemos cobertura"; y él mismo continuó gozando de cobertura e impunidad llegando a ser ministro del gobierno francés posteriormente... ¡toda una carrera!]

Por amor a la patria un velo de silencio se extendió sobre los muertos y heridos de aquella que debía ser la más negra página de la historia del París de la última posguerra..

Jean-Luc Einaudi, con ocasión del trigésimo aniversario, ha publicado en la editorial Seuil, bajo el título "La batalla de París", los resultados de la encuesta dirigida por él sobre aquella noche del 17 de octubre de 1961...

No se conocerá jamás el balance de las víctimas. Hace treinta años una voz incontrolada e incontrolable había hablado de 150 cadáveres de individuos de "tipo mediterráneo" pescados en las aguas del Sena entre Paris y Rouen, Jean-Luc Einaudi ha llegado a contar un mínimo de 200 ".

No se habla de la noche de los tiempos, sino de 1961, no de un perdido pais africano, sino de París.

Es otro ejemplo, entre otros que también se podrían citar sobre los cuales la verdad está todavía inmersa en las profundas tinieblas de "una larga noche de mentiras" que ninguna luz, hasta el día de hoy, ha conseguido violentar.

Son, además, ejemplos sobre la capacidad de las democracias de negar la existencia de los vestigios que han marcado su odioso camino y que todos ven y comentan con indiferencia y, en algunos casos, con el interés académico de quien, en vez del presente, habla de un pasado remoto, perdido ya en el tiempo y en el espacio.

Emmanuel Severino ha escrito un agudísimo artículo en el "Corriere della Sera" acerca de las relaciones entre mafia y política:

"Durante el medio siglo de lucha contra el comunismo se ha formado y consolidado, dentro de las democracias occidentales, una red de intereses entre las instituciones del Estado democrático y las fuerzas del capital de un lado, y las formas más poderosas de desviación social, entre ellas la mafia, de otro...".

Tras este exordio, continua explicando que "por consiguiente, contra el comunismo las grandes formas del crimen internacional, incluida la mafia, se habían convertido en aliados preciosos. Sobre todo allí donde, como en Italia, el peligro comunista era mayor y más débiles eran las fuerzas de la democracia y del capital ".

Con el tono de quien siempre lo ha sabido todo, recuerda que "en su momento dije que no era cuestión de asombrarse e indignarse por la P2. Era inevitable que el establishment occidental se garantizara también en Italia", resulta natural, por lo tanto, para Severino que tuviera lugar "la ocupación del Estado por parte de hombres de probada fe anticomunista, como son los mafiosos ".

Y para rematar, desde lo alto de su inconmensurable sabiduría, nos advierte:

"La conexión entre mafia y droga excluye que en Italia se deba combatir a una delincuencia simplemente local. El crimen internacional concentra sus esfuerzos sobre los eslabones débiles de la cadena.

Por este motivo -concluye- el mejor modo de defender el estado de derecho en Italia consiste en reforzar los eslabones, y en el saneamiento de la economía y la reforma de las instituciones que sobrellevan, tras el "compromiso histórico" con el crimen, el divorcio histórico del mismo".

Artículo brillante, análisis profundo de una relación entre mafia y política que ha atraído también la atención del presidente de la Comisión parlamentaria antimafia, el honorable Luciano Violante, que ha querido incluirlo en su informe, como una pacífica contribución al estudio de un periodo de nuestra historia que el compañero y magistrado, junto a sus compadres políticos, pretende hacernos creer que ya ha finiquitado para siempre.

No hay rastro de indignación por parte de este "filósofo" sinvergüenza, que nos ilustra sobre aquello que hemos sabido desde siempre, al tratar un argumento que debería producir estremecimiento por su gravedad y que, al contrario, lo deja indiferente del mismo modo que a los políticos que han tratado el tema.

No ha contado, Severino, los muertos que el "compromiso histórico" entre el Estado y la mafia ha provocado desde 1944 hasta hoy, ni le turban los que pueda producir el "divorcio", admitiendo que se trate de eso y no de un cambio de fachada que sustituya lo viejo, demasiado desgastado y conocido ya, con lo nuevo que ya se intuye pero que, todavía, no se conoce.

Es típico, profundamente democrático este Emmanuele Severino, de profesión filosofo, que ha alejado pues el recuerdo de los muertos de ayer para sustituirlos por los de hoy, más presentables y, sobretodo, más explotables porque es posible acreditarlos como el resultado de la ferocidad de ese poder criminal que ha sido fulminantemente transformado de aliado, silencioso y sanguinario, del Estado en Anti-Estado.

No existe ni una pizca de reprobación, de llanto o de lamento, malamente contenido, ni siquiera un amago en voz baja, en este producto cultural de supermercado de la democracia que nos invita a comprender y a olvidar por qué razón las exigencias superiores de la guerra anticomunista necesitaban de estos pactos y de estos muertos.

Hoy se puede decir: y esto significa que estamos en democracia. ¿No estamos contentos? ¿Podemos pedirle a la vida algo mejor que vivir en democracia?

Severino es un filosofo astuto: sabe que, en democracia, no se debe exagerar en la reprobación porque los vencedores toleran críticas dirigidas al pasado, pero no condenas que rechacen el presente y puedan hipotecar el futuro.

Y esta es la democracia italiana.

Feroz democracia que todo parece reconocer, confesar, incluso la realidad atroz de un pacto que debería horrorizar a las conciencias y que, por contra, se ha hecho ya olvidar al precio de nuevos muertos y más charlatanería.

Pero hay una culpa, una sola, que la democracia italiana no quiere reconocer como suya: la guerra política que ha desencadenado contra este pueblo.

Y esto por una razón precisa y documentable: el Estado democrático y antifascista no ha sido autorizado -ni lo será nunca- por la "gran" democracia americana para confesar el papel desempeñado en esa gigantesca "diversión estratégica" que ha trastornado a la Nación y que es calificada como "terrorismo".

Y además sería, por su parte, masoquista confesarlo, desde el momento que todos, en primer lugar los "terroristas", creen y difunden la bonita fábula de la victoria de un Estado contra un agresor despiadado, "rojo" y "negro", que tras una áspera batalla ha sido primero derrotado y finalmente domado.

Una bella y democrática fábula nacida a la vez que su contrario, el íncubo horrendo y antidemocrático representado por el "terrorismo", paridos conjuntamente, como una obra maestra de ingeniería genética, en los laboratorios de la CIA y del Pentágono.

No sabemos -ni podremos jamás saberlo- en qué preciso día la horrible criatura comenzó a dar los primeros pasos desdoblándose, desde entonces, hasta asumir los dos papeles para los que había sido creada: el dragón y el arcángel.

Cierto es que, en Europa, el dragón del terrorismo hace su primera aparición en Francia, con los "soldados perdidos" de la OAS y, luego, en rápida sucesión, en Italia, en el Alto Adigio, con los austríacos que no querían ser italianos.

También el arcángel apareció contemporáneamente asumiendo el semblante militaresco del general Charles De Gaulle, en Francia, y el curialesco de los democristianos en Italia, empeñados ambos en matar a su nefasto y funesto enemigo.

En Francia, el dragón resultó muerto en breve tiempo y tornó a reintegrarse con el arcángel para nunca más separarse de él: los soldados de Indochina y de Argelia que, en nombre de Occidente, habían vuelto sus armas contra aquel poder legítimo que ellos mismos habían, en un primer momento, creado y, luego, tratado en vano de destruir transformándose en "terroristas", fueron secretamente relegitimados y reincorporados a filas para que volvieran a empuñar la espada que el poder, prontamente, les devolvió y pudieran así continuar su guerra no solamente ya en nombre de Francia sino de la entera civilización cristiana.

"Guerra no ortodoxa", así se llamó aquella peculiar forma de guerra que los especialistas franceses transmitieron, como un virus maléfico, a todo el Occidente anticomunista, con el fin de poder defenderse del enemigo marxista-leninista y de sus refinadas técnicas de ataque.

Y el dragón comenzó a crecer y a multiplicarse, exhibiendo su inhumana ferocidad allí donde fuera necesario -para los arcángeles del poder- detener el avance de la hidra bolchevique sin violar los acuerdos internacionales, turbar el equilibrio entre las dos potencias hegemónicas salvaguardando el respeto por las reglas de la democracia y del estado de derecho.

Porque el dragón no debía dirigir su fuerza destructiva contra el enemigo declarado de Occidente, el ejército "rojo" a sueldo de Moscú: no, al contrario, debía atacar a un poder que se sabía demasiado fuerte como para ser frontalmente encarado pero que temía, por esta razón, poder sufrir la insidia de un asalto silencioso, quedo, pacífico, democrático representado por los triunfos electorales de los Partidos comunistas de Occidente, las "quintas columnas" del Kremlin.

Así el tirano de la democracia creó de sí mismo el "enemigo" que lo habría amenazado abiertamente y les habría dado la posibilidad de blandir la espada y de decidir el momento mejor, si se diera el caso, para calarsela a los enemigos verdaderos y fingidos, auténticos e inventados.

Demasiado orgullosos para aceptar la derrota militar en Indochina, ignorantes de las auténticas motivaciones que habían determinado su derrota política en Argelia, los centuriones franceses dieron de esta forma vida al fantasma que les atormentaba y encontraron en la "guerra no ortodoxa" el medio para exorcizarlo.

Nacieron juntos, el dragón y el arcángel, y juntos han caminado fingiendo enfrentarse incluso cuando el primero, según el guión, ha muerto violentamente y el segundo ha permanecido con vida para celebrar la victoria del poder y vigilar a fin de que nunca se sepa la verdad, cultivando a este objeto las variopintas flores de la confusión, de la mentira y de las desviaciones.