“EUROPA HA MUERTO” (I)
“No hay muro en Berlín. ¡No!/No hay bases en Viena. ¡No! ¡No!/No hay bancos en Suiza. ¡No!/No hay Papa en Roma. ¡No! ¡No!/Europa ha muerto./Europa ha muerto” (“Europa ha muerto”, Los Ilegales, 1981)*****
*“VEINTE AÑOS NO ES NADA...”
Aunque lo diga el tango del Gran Gardel: veinte años es mucho, especialmente cuando lo que acaece es una reconfiguración global del Nuevo orden mundial surgido de la derrota de Europa ante la apolítica y satánica Coalición de los Enemigos del Genero humano: la Plutocracia liberal-capitalista, el Comunismo capitalista-soviético y su siniestro íncubo, el Sionismo racista-expansionista.
Medio siglo casi de “guerra fría” entre los Destructores de Europa, USA y URSS, las dos gigantescas naciones-imperio, epítomes acrónimos de la civilización occidental-moderna en pos de la supremacía mundial, se resolvió a favor de la potencia extremo-occidental, liberal-capitalista, bíblico-mesiánica y etno-democrática. Los Estados Unidos.
Era su “Manifiesto destino”, según ellos y sus “aliados”, los caporales del euro-cortijo.
Millones de muertos - fuera del Viejo Continente, derrotado y destruido, reconstruido y domado- en multitud guerras regionales sin nombre y sin bandera, con “enemigos interpuestos” so capa de una lucha inter-ideológica entre de bloques. Millones de victimas que añadir a las producidas durante la Segunda guerra mundial. Enterradas a pachas y a escondidas por el duopolio imperialista.
Y mientras esto sucedía, los vencedores, los mismos que se había repartido en Yalta el pastel europeo, mantuvieron el “muro de la vergüenza” de Berlín y el “telón de acero” estratégico dentro de un “statu quo” general pactado y asumido por todos y cada uno de ellos.
Dividieron Alemania: nido de la “bicha” nazi y albergue del “militarismo prusiano”, que resultaba ser la mala de la película, aun cuando no dudaran en apropiarse –cada uno por su cuenta- de los avances tecnológicos y científicos del “fascismo alemán” para sus intereses estratégicos y sus planes de dominio universal.
Dividieron Europa: a partir de entonces puro territorio geopolítico neutralizado, jaula dorada, GULAG bajo cero, para evitar el “revanchismo alemán” –según la jerga soviética-”; telar” industrial y democrático del “mundo libre” –según el diccionario del capitalismo militar made in Usa.
Fueron ellos, no sólo la Unión soviética; también los aliados angloamericanos, los que alzaron las barreras del odio, de la división, de la humillación.
Cerdos.
Todos los nuevos gobiernos europeos fueron impuestos por la fuerza de las armas en uno y en otro lado.
Ocupación, represión, manipulación. La lobotomización general llega hasta hoy.
No hay más que ver las condiciones sub-humanas de los llamados lideres europeos y el carácter amorfo de la sedicente “ciudadanía europea”: una autista burguesía occidental de masas creada por métodos de “guerra sicológica” por la ingeniería social norteamericana más sofisticada.
Maricón el último.....
Los Estados neutrales o “no-beligerantes” se adaptaron a la situación cada uno a su modo.
Verbigracia, la Península Ibérica: hogar de dos regímenes nacionales de dudosa procedencia posbélica democrática que quedaron integrados en la galaxia anticomunista y nacional-católica de la Alianza Atlántica. El “Estado Novo” de Salazar podía contar con el secular apoyo del imperialismo británico. El gobierno de Franco, tutelado por el Vaticano y los Estados Unidos, consiguió no sin difíciles equilibrios diplomáticos el cargo tan ficticio como honorífico de “centinela de occidente”
Al “otro lado”, bastó la aplicación de la sicología burocrática-represiva de masas del conductismo estalinista para producir mentes opacas y comportamientos maquinales.
Precisamente, al final, un error burocrático-administrativo abrió los puestos fronterizos de Berlín Este y la consiguiente caída lúdico-patética del Muro de Berlín que nadie parece ahora haber levantado y que todo dios afirma haber derribado.
Mentir es el mayor deporte europeo: Contamos contigo.
Sí. Fue eso lo que sucedió: plástica y pacíficamente, en Berlín el 9 de noviembre de 1989. Eso y no otra cosa.
Nada que ver –histórica y éticamente hablando- con la épica lucha revolucionaria de los fascismos europeos.
El marxismo soviético –bacteria sin alma, cáscara sin nuez, panoplia sin corazón- se rindió cómicamente casi ante el reagano-papismo occidental. Y éste no hizo más que recoger los restos de una DERROTA SIN LUCHA.
Esa es la diferencia. Y esa su vergüenza.
* Y EUROPA MENOS QUE NADA
A pesar de ello los titulares de la prensa mercenaria intentan mistificar los hechos:
La Vanguardia, 9 de Noviembre:
“Berlín festeja la gesta popular que puso fin a la división de Alemania”
¿Pero qué “gesta popular”?
Liarse a martillazos, bajo la condescendiente mirada de los “VoPos” de la RDA y de la Polizei de la RFA, contra una tapia que ha cumplido ya con creces la misión que los Destructores de Europa le otorgaron suena ridículo, cuando no puramente verbenero.
Precisamente cuando –seguimos citando la noticia- dos décadas después los “Líderes mundiales se citan en Berlín para conmemorar la caída del Muro”, al son de la música de Baremboim y de la voz de Plácido Domingo, mientras –insiste La Vanguardia- “Lech Walesa activará el derribo de un dominó de mil piezas en la línea divisoria “...
Sólo faltaba el difunto Charlie Rivel para que la fiesta fuera completa.
Aun así payasos no faltan:
“Lleno de turistas y con sus hoteles al completo, Berlín conmemora hoy el vigésimo aniversario de la caída del Muro. Asisten los veintisiete primeros ministros de la UE, los mandatarios de las cuatro potencias aliadas tutelares de la antigua ciudad dividida, con Hillary Clinton representando a Obama, además de Nicolas Sarkozy, Gordon Brown y Dimitri Medvedev, así como dos invitados de honor, Mijail Gorbachov y Lech Walesa. “ (Fuente: ídem)
Faltan otros más eminentes, más importantes, que no pudieron asistir por distintas razones.
El presidente norteamericano, por ejemplo. El nuevo faraón Obama tenía el penoso deber político-institucional de enterrar a sus PROPIOS muertos en su PROPIO país.
Algo lamentable pero que los Estados Unidos han impuesto de forma arrogante y continua a los pueblos del mundo; y que también ahora –desde el 11/S- les tocará a ellos ejecutar en nombre de una guerra global que SOLAMENTE ellos han querido y que TAMBIEN ellos van a padecer.
Es solo el comienzo.
Los ataúdes bajo la masónica y ridícula bandera de las barras estrellas no van a venir únicamente por vía aérea.
Llegará el momento, ya está ahí, gélido, constante, justo y necesario de que los muertos mueran en su propia tierra de forma tan masiva y tan real como real y masivamente los Estados Unidos, Gran Satán, nación genocida, patria del crimen internacional, han matado y siguen matando a hombres, mujeres y niños en nombre de concepción delirante y terrorista de la existencia.
Tampoco el actual Romano Pontícife, heredero espiritual y áulico consejero del fanático Papa polaco, aun siendo alemán de origen, se ha dejado caer por allí.
Velas a Dios y al Diablo, procuran momento íntimos y felices. Hora es de recoger lo sembrado; callar y seguir engordando beneficios económicos y espirituales a la espera de una “segunda evangelización” que se combate hoy contra el laicismo y el islamismo: los “nuevos enemigos” de esa conmixtión entre masonería blanca y brujería negra que es la Iglesia romana y demás sectas protestantes.
No.
Los alemanes luchaban por su REUNIFICACIÓN NACIONAL, al margen de los sistemas contingentes, opresivos- ocupacionistas que llevaban medio siglo soportando, y que siguen que soportando bajo esta “judenrepublik”, suma represiva, como masoquista nación de castrados en lo universal.
*SOMOS MALOS... Y PODEMOS SER PEORES
No somos demócratas. No creemos en la democracia. No aceptamos que la democracia sea la “plenitud” de la humanidad y de sus pueblos.
No estamos solos en ello.
Hace unos días la “Unión Europa de las Multinacionales” ha elegido “digitalmente” a su “presidente” y a su “presidenta de exteriores”. Los conoce a ambos su padre a la hora de comer. Los han votado sus muertos a la hora cenar.
No diremos sus nombres, porque no son nombres de hombres ni de mujeres dignos de serlo: Puros simulacros.
Bafozia bípeda.
Nadie protesta. La democracia en Europa es una superstición que no necesita urnas.
Barrerla tampoco.
Nada nos ata a ese mundo hipócrita, ridículo, opresivo, fracasado, bestial, pacifista y violento.
No creemos –como tantos neofascistas atlánticos de servicio- que, mira tú por dónde, entre los “300 espartanos” de Leonidas y los “3000 cabezas rapadas” europedos exista una continuidad histórica, espiritual y militar.
No se lo creen ni ellos.
No creemos que entre los Caballeros de las Cruzadas y las Fuerzas de ocupación de la OTAN en Oriente medio exista vínculo alguno más allá del de un mistificado y colectivo imaginario mercenario al servicio de los intereses geopolíticos, militares y estratégicos de Estados Unidos, del Vaticano y de Israel.
No creemos que los valores de Estados Unidos sean los de Europa, ni que hoy en día Europa tenga más valores que los de las oligarquías políticas, económicas y financieras crean para uso y consumo de los Estados, naciones, pueblos y clases de nuestra continente, pálidos recuerdos de lo que fueron. Engreídas entidades obsoletas. Enormes estómagos agradecidos. Cerebros sin fe. Almas sin pasión. Desfigurados seres humanos sin espina dorsal.
Quizá aquella fregona cuáquera británica, la baronesa Tatcher tuviera su parte razón: “Estados unidos es hijo de su filosofia; Europa de su historia”
Y en esas estamos.
Pero esta pura europa -palanganera del Faraón negro hoy, como del vaquero tejano de ayer- insiste en representar el papel modélico que los nuevos amos asignan a los viejos patéticos socios que, potencias económicas aún, pueden exhibirse en el mercado mundial de antigüedades como se enseña a una vieja decrépita tía marquesa o a un primo excéntrico y afeminado.
Que se vaya preparando.
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