VISIÓN DEL MUNDO-IDEOLOGÍA-SOCIALISMO

LíneAntagonista- En vista de las recientes y recurrentes polémicas con las que algunos siguen queriendo enturbiar el irrenunciable carácter Socialista de nuestra Línea Política e Ideológica y el camino de clarificación Doctrinal emprendido por ANTAGONISTAS; reproponemos por segunda vez ya en este Blog un Documento-Base de la Comunidad política de RESISTENCIA.
Aportación teórica, obviamente; pero aportación propia, original, sin estridencias ni dogmatismos. Síntesis revolucionaria, autónoma, radical pero realista de toda un Concepción del Mundo.
No todos pueden decir lo mismo.
"Políticamente, nuestro pensamiento se encauza en una línea de continuidad ideal con todas las formas de Socialismo Comunitario y Revolucionario mediante las cuales nuestros Pueblos han querido construir su Realidad social, vital y cultural al margen y en contra de las decadentes democracias liberal-capitalistas.
A este respecto, no negamos que nuestro referente histórico se identifica con las Revoluciones nacionalpopulares y socialcomunitarias que en cualquier parte del mundo y a lo largo de este siglo que ahora acaba han alzado su bandera de combate frente a la arrogancia del Imperialismo y de sus tentáculos políticos, militares y financieros."
RESISTENCIA se ha definido a menudo como colectivo político antagonista que opera conscientemente mediante la agitación cultural permanente, radical y responsable.
Esta definición - como todas, en general - no abarca completamente la naturaleza de nuestro colectivo ni nos dice demasiado acerca de los objetivos mínimos de nuestra corriente histórica.
Si afirmamos que pretendemos ser una comunidad de ruptura en el marco de una visión del mundo, y que este debe ser el objetivo prioritario de nuestra acción político-cultural, habremos avanzado algo más en el campo - relativo siempre - de las definiciones.
Ciertamente no es fácil definir qué entendemos por "visión del mundo". Esto es debido a que en el concepto "weltanschauung" el sujeto y el objeto del conocimiento intuitivo de la realidad se encuentran sólidamente unidos en una síntesis suprema.
Como en toda verdad vivida, inmanente, hay aquí algo de "incomunicable". Sirve sólo la propia experiencia en un sentido "fenomenológico". Ser y Conocer terminan siendo la misma cosa y es únicamente la proyección de la Voluntad en la realidad histórica, humana, social y comunitaria aquello que manifiesta nuestra concepción del mundo en lo esencial.
Surge entonces la pregunta. Si la "visión del mundo" está en nosotros y a nosotros nos queda solo la misión de conocerla y comprehenderla: ¿cómo expresarla "socialmente" dado que el hombre es -en cuanto hombre- "ser social"?
Mediante la ideología. La ideología tiene aquí doble sentido: en cuanto expresa el sistema de valores inspirados en la visión del mundo; y en cuanto proyecta estos valores socialmente como doctrina, como modelo, como dirección o proyección que guía y moldea las consciencias de los hombres en cuanto entes sociales con vocación política transformadora.
Generalizando tal vez en exceso se podría afirmar que, desde nuestra óptica, la Ideología no es más que la "socialización" de la Weltanschauung. Y que, análogamente, la "visión del mundo" no es más que la ideología en su estado puro, "natural", como pura potencialidad del ser social.
De ahí que -en otro orden de cosas- se haya dicho que el fascismo es "una revolución contra la trascendencia" (Nolte), entendiendo "trascendencia" en el sentido historicista, racionalista, decadente, y por ende, una revolución contra las modernas "ingenierías sociales" del ideologismo burgués.
La ideología de Resistencia, comunidad de lucha weltanschauungliche, se identifica en línea de principio - tal como dice nuestro Manifiesto - con el Socialismo popularcomunitario y revolucionario que es entendido -y debe ser entendido- como unidad.
Es importante aclarar esto. De la misma manera que no hay más que una visión del mundo, (y por lo tanto, aquellas "fórmulas" de trascendecias ideológicas que la contradicen no son más que "inversiones" de la misma) existe un único socialismo.
Las divisiones, las escuelas, las corrientes de pensamiento o los movimientos de acción en que el socialismo se ha dividido históricamente son simplemente manifestaciones políticamente diferentes, cuando no simples desviaciones de un origen común.
Nosotros afirmamos pues esa continuidad ideológica y condenamos las desviaciones y enfrentamientos sufridos a lo largo de la historia por el socialismo, muchos de ellos evitables, otros no tanto. Si añadimos los adjetivos "comunitario", "popular", "nacional", "revolucionario", etc. al concepto sustantivo de socialismo lo hacemos para afirmar la esencia real del socialismo, su unidad sustancial, no para crear nuevas denominaciones.
La pregunta que asaltará las mentes de muchos será entonces si consideramos a alguna de las formas caracterizadas por su socialismo, como el marxismo, dentro de esta categoría común. La respuesta es que sí.
Independientemente, de sus hechos, de sus intenciones de la personalidad del fundador del socialismo científico, de las derivaciones políticas y de las desviaciones históricas de esta corriente, de su maximalismo frente a otras escuelas, y especialmente más allá de su óptica racionalista burguesa que finalmente ha terminado volviéndose en su propia contra, etc. El anhelo de justicia, la lucha por un mundo mejor, el sacrificio del movimiento obrero y sindical por él inspirados, su propio análisis de la sociedad burguesa de su tiempo y su crítica implacable de la opresión y de las ideologías opresivas, etc. impiden condenarlo en bloque.
No dudamos que esta afirmación será polémica, pero ya es hora de relegar prejuicios y de seguir manteniendo barreras artificiales entre las distintas corrientes del pensamiento socialista.
Somos socialistas porque no nos podemos desentender de angustias sociales urgentes ni de la idea de construir una sociedad más justa y mejor. Si bien es licito plantear entonces, desde ese punto de vista, cuestiones competitivas frente a otras formas de socialismo, no conviene volver a caer en las trampas "guerracivilistas" tendidas por los teólogos del liberalcapitalismo. Una crítica reaccionaria, superficial de algunos aspectos metodológicos, críticos y políticos del socialismo científico sobra entre nosotros cuando se hace desde posiciones humanistas, liberales o reaccionarias. Y Resistencia - pese a quien pese - no va caer en esa trampa.
Otra cosa más debe ser dicha acerca de la Idea Socialista. El socialismo popular-comunitario tiene un aspecto "ético" que por sí sólo define bien su auténtica naturaleza revolucionaria.
Sin embargo, muchos han convertido, y siguen convirtiendo, este aspecto ético en algo así como un edulcorante, más o menos efectivo, para diluir una acción metódica para la construcción de una comunidad popular auténticamente socialista.
Desde ese supuesto "socialismo ético" derivan fácilmente en una especie de "socialismo estético" para soslayar la cuestión principal: un socialismo que no tiene una orientación política práctica y que no busca transformar de un modo o de otro las estructuras mismas de la sociedad capitalista no es tal socialismo. O dicho de otro modo: sin socialización no hay socialismo.
RESUMEN:
Asumir la continuidad ideológica con todas las formas de Socialismo Comunitario y Revolucionario surgidas en el seno de nuestros pueblos significa uno de los más importantes pasos para redefinir lo esencial de nuestra propuesta político-cultural.
Esto implica dotarse de unos instrumentos críticos más amplios y efectivos que los usados hasta ahora.
Significa también romper muros muy compactos levantados por la incomprensión, la desidia y la falsedad durante más de dos siglos. Los muros del capitalismo han dividido a nuestros pueblos de tal manera que apenas podemos ver más allá de las cercas mentales en que se han comprimido nuestro pensamiento crítico y nuestro espíritu rebelde.
Pero no en vano el símbolo de nuestro colectivo está compuesto de dos martillos. Esto no significa otra cosa que toda construcción histórica conlleva una carga previa de "destrucción", de "nihilismo". De ahí que muchas veces se acuse a Resistencia de no ser "constructiva"; cuando en realidad Resistencia es fundamentalmente activa, constructiva, cooperativa y positiva. Quienes así hablan no comprenden la naturaleza "doble" de nuestra tarea: levantar de las ruinas y entre las ruinas de nuestra propia devastación crítica -nuestra libre acción demoledora y nihilista-, un edificio nuevo que sustituya las viejas construcciones del humanismo occidental: todas y cada una de ellas.
Los martillos de la Guerra y el del Trabajo, de la Construcción y de la Destrucción, del Odio y del Amor, del Nihilismo radical y de la Afirmación absoluta, pueden parecer distintos e inconciliables. Pero solo es una "apariencia"; y la lucha contra las "apariencias", contra las ficciones, contra la ilusión, no es otra cosa que la primera batalla en la Lucha por nuestra Visión del Mundo.
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