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MÍSTICA FASCISTA: Niccolò GIANI por Fernando Mezzasoma

MÍSTICA FASCISTA: Niccolò GIANI por Fernando Mezzasoma

·        Niccolò Giani (1909-1941) joven intelectual  italiano, fue el fundador y primer director de la Escuela de Mística Fascista “Sandro Itálico Mussolini”. Creada en 1930, se convirtió de la mano de Giani y de otros jóvenes fascistas en el centro formativo e intransigente de la nueva aristocracia política del pueblo italiano .(NdelT)

·        Fernando Mezzasoma, (1907-1945) vicepresidente de la Escuela de Mística Fascista durante los años 30, fue nombrado Ministro de Cultura Popular durante la República Social Italiana. Leal hasta final a la figura del Duce y al Fascismo revolucionario, fue martirizado junto a otros altos dirigentes de  la RSI en Dongo, el 28 de abril de 1945. (NdelT) 

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El 14 de marzo de 1941, Niccolò Giani –el combativo director de la “Crónica Prealpina” de Varese, el ascético director de la Escuela de Mística Fascista, el apasionado profesor de historia y doctrina del Fascismo en el ateneo de Pavía y en el Centro de capacitación política de juventudes- cayó cual héroe de leyenda sobre la cima de una montaña en Albania para consagrar, mediante el sacrificio propio, aquello que él mimo había definido como la línea de los místicos: la coherencia absoluta entre pensamiento y acción.

De todas las definiciones que Mussolini ha ido dando del Fascismo en sus discursos y escritos, en la medida que la doctrina fascista se iba desarrollando y madurando, hay una que Niccolò Giani asumió como lema de su misma vida: “El Fascismo es una mística en acción”. Creer y actuar fue, de hecho,  su divisa, su santo y seña. El ansia por combatir había sido el acicate de sus últimos años de existencia. Y cada vez que regresó de los frentes de guerra, le pareció no haber dado lo suficiente en arrojo y sacrificio. Fue así tras la guerra de conquista por el Imperio.

En su diario de guerra africano, bajo el título “128º Batallón de Camisas Negras” su más bella jornada –como él la denominó- lleva fecha de 22 de febrero de 1936, es decir del día en el cual, al iniciarse la acción contra el enemigo, le fue asignado el estandarte del batallón.

Más tarde, retornando victoriosamente a Italia, llenos sus ojos de la soberbia imagen de la Patria que Mussolini había hecho poderosa y temida, manifiesta así su satisfacción: “Te hemos servido, Duce. Nos basta. Te lo agradecemos. Y hoy solamente te pedimos una cosa: que también mañana nos reserves el privilegio de servir, de abrazar nuevamente el fusil”.

Fue durante ese mismo año –que habría de contemplar el retorno de Roma a las glorias del Imperio- y exactamente el 1 de marzo de 1936, cuando, habiendo recibido la conmovedora noticia del nacimiento de su primer hijo, bosquejó orgullosamente, llevado de una irresistible fuerza interior, un documento de profunda espiritualidad que debía convertirse no sólo en su testamento para el hijo Rómulo Vittorio Africano, sino en un testamento de alto valor moral para las futuras generaciones italianas.

“Sólo por esta Italia –así se expresaba dirigiéndose a su primogénito- deberás saber morir con el cuerpo y con el alma. Y nunca, nunca, deberás olvidar que por este nombre sagrado madres han despedido con una sonrisa a los hijos que iban a la muerte, maridos abandonaron con soberbio gozo a jóvenes esposas, padres han besado con orgullo por última vez a sus hijos. Que por esta Italia los ríos se han hecho de sangre, las montañas han temblado, los muertos han salido de la tierra. Y que por Ella hoy yo aun no te conozco y podría no conocerte nunca. Mas, si así fuese, ámala tu también por mí, sacrifícate también por mí, muere también por mí”.

Y más aún: “Cuando seas adulto, en la mutilada corona que verás sobre el jefe de tu Patria, te será fácil reconocer las joyas que el correr del tiempo y la indigencia de los hombre le habían arrebatado. Reconocerás la cuna de tus antepasados, la sagrada tierra de Dalmacia donde toda montaña insulta la traición y donde todo árbol se alza al cielo como una plegaria a Dios por el retorno a la Madre. Reconocerás Córcega y Malta, Cantón Ticino y Grigioni. Volverás a hallar las joyas perdidas de ese África donde ahora ha llegado el gran chispazo de la nostalgia y de ese Asia que ve ya los milagros de los grandes hijos de Roma. Reconocerás todas, todas las joyas que deber serle devueltas y tú verás restituírselas, que le serán devueltas una a una; y tu enseñarás a tu hijo las que falten para que ni una sola, entre cientos, entre miles, le falten”.

Concluyendo con estas palabras: “Que tus ojos no vean más que grandeza y poderío, gloria y victoria. Hijo, en el nombre que llevas hay un augurio para tu tiempo y tu generación, África deberá ser tu designio y tu camino, tu destino y tu deber, deberá ser tu esperanza y tu derecho. Ahora crece: la camisa negra y el uniforme caqui, que junto a la piedad de Cristo tu madre ha puesto en tu cuna, deberán ser tus compañeras de por vida. Sé llevarlas con honor y orgullo. Y puesto que Dios te ha hecho nacer en época de Mussolini, sé siempre digno de pertenecer a ella: recuerda que tal es el único orgullo que tu padre te enseña.”.

Al releer estas nobilísimas páginas un nudo se ata en la garganta y el corazón golpea más aprisa, por el choque de dos sentimientos encontrados: el orgullo por tanta pureza de intenciones y aspiraciones, que en Niccolò Giani tienen un modelo perfecto de fascista, y por ende de Italiano; el desprecio por la aberración en la que han caído otros italianos indignos de este nombre, los cuales han ultrajado el sacrifico de los muertos y el derecho de los vivos, han impedido que se hiciera realidad el luminoso sueño de Guido Pallota, de Berto Ricci, de todos los alumnos de la Escuela de Mistica, caídos, como Giani por la verdadera libertad de la Patria, de todos aquellos que han regresado con las señales del valor y la insuperable alegría del deber cumplido hasta el final, de todos los soldados que han quedado en los campos de batalla de Rusia, de Grecia, de Àfrica, de España, con una visión de grandeza y de poderío, de gloria y de victoria, sugestiva y esplendorosa como la que Niccolò Giani había vislumbrado para su hijo Rómulo Vittorio Africano y con la que él mismo cerró sus pupilas, abandonando heroicamente la vida terrena.

Qué gran suerte para él no haber conocido la infamia de la conjura judaico-masónica del 25 de julio, la vergüenza de la capitulación del 8 de septiembre.

 

De regreso de la campaña etíope había retomado su puesto de trabajo, en el diario, en la escuela de Mística, en la Universidad de Pavía.  Se prodigó durante cuatro años, antes de la entrada de Italia en la actual guerra, mediante artículos, publicaciones y discursos en infundir en los jóvenes las virtudes que caracterizaron su alma e inspiraron toda su acción: la fidelidad y la intransigencia. La fidelidad incorruptible al Jefe y a la Idea y por ende el derecho a ser un “desperado” del Fascismo –tal como blasonaba serlo -, el derecho a combatir sin tregua y en primera línea contra los enemigos de fuera y de dentro, contra los disgregadores de nuestra  integridad territorial, contra los disgregadores de nuestra integridad espiritual. La intransigencia más absoluta que es el deber de quien cree firme y verdaderamente, de no aceptar compromisos, de no admitir componendas, de no tolerar juegos políticos, de rechazar resueltamente componendas de cualquier especie.

Una revolución que ha nacido de la sangre y que con sangre se ha alimentado debe ser defendida a ultranza, con todos sus inevitables errores a través de los cuales fue necesario transitar hasta lograr sus indestructibles conquistas.

“No estamos dispuestos –afirmó Niccolò Giani en el memorable congreso de Milán de febrero de 1940-, en nombre de compromisos más o menos acomodaticios, a traicionar a la Idea y al Duce. Preferimos dejar de escribir”

De este modo él se sentía fascista. De este modo él quería y sabía ser fascista. No del modo de aquellos que en gran parte hemos abandonado, para nuestra suerte, a lo largo del camino  pues estaban mucho más apegados a sus pieles que a nuestra causa. No al modo de los que hoy andan invocando confusos hermanamientos en nombre de un Italia genérica, de una Italia sin adjetivos por miedo a comprometerse, de una Italia buena para todos los partidos y para todas las ideas, buena incluso para los que la han traicionado y están fornicando junto al enemigo; como si fuese posible concebir una Italia que no sea Fascista, que no sea aquella a la cual Mussolini dio bienestar y renombre; la misma Italia a la que Mussolini y sus mejores hombres tratan hoy de restituir dignidad y prestigio.

En aquel congreso Niccolò Giani precisó el significado de Mística: “Ser de los místicos del Fascismo significa ser portadores exaltados e intransigentes de este credo político. De las virtudes fascistas –añadía- los místicos quieren poner en acto la fe operante, la intransigencia constructiva, la virtud heroica del creer. Estamos a favor de las conversiones –dijo también-; pero bajo dos inderogables exigencias: ante todo la buena fe más sincera, más indiscutible, más amplia; en segundo lugar, ninguna reserva, de ningún género”.

Es ésta –y no otra- la intransigencia que nosotros, que hemos tenido el privilegio de estar al lado de Giani, durante largos años, sus compañeros de trabajo y de lucha, pretendemos defender y afirmar.

Si por ventura hubiese todavía dentro de nuestras filas –que el peligro ha menguado pero que las ha hecho más ágiles y férreas- espíritus dudosos y trémulos, nada les impide liberarse del peso de un juramento que son incapaces de sostener. Los verdaderos fascistas, sobretodo en este duro momento que exige de cada uno la medida exacta de fe y de valor, no se contentan con ser simplemente los “afiliados”, sino que quieren ser, como Niccolò Giani, desperadamente fascistas, custodios celosos de su pasado, fanáticos seguidores de Mussolini en las nuevas conquistas de su treintañal revolución.

Poco después del congreso de Milán, Niccolò Giani partió a la nueva guerra. Estuvo entre los primeros en alistarse. Y con él casi todos los dirigentes y los alumnos de la Escuela de Mística estuvieron en el frente occidental, en África, en Grecia; y después de que él diera ejemplo, incluso con su sacrificio, muchos otros lo imitaron en Africa, en Grecia, en Rusia. Catorce Caídos orlan la Escuela, cinco Medallas de oro: de Niccolò Giani, que había pedido al Duce como premio al combate el retorno al combate, a Guido Pallota, cuyo fustigante decálogo, dictado para la Escuela de Mística, merece ser recordado, como aviso a los desmemoriados y como consuelo de los fidelísimos de siempre:

1) Obedecer al Duce; 2) odiar hasta el último suspiro a los enemigos del Duce, o sea de la Patria; 3) desenmascarar a los traidores a la Revolución, sin importar nada su eventual poder; 4) no tener miedo de ser valientes; 5)no comprometer nunca el propio deber de fascistas, aun a costa de perder la posición, el sueldo o la vida; 6) mejor morir orgullosamente de hambre que vivir rico pero envilecido; 7) despreciar los cargos y poltronas; 8) odiar el vil dinero; 9) preferir la guerra a la paz, la muerte a la rendición; 10) no ceder jamás.

He ahí los postulados de la intransigencia que queremos profesar. En este sentido nos sentimos sectarios, facciosos, fanáticos. Y tenemos el derecho de serlo porque por ésta nuestra fe estamos listos, como Giani, como tantos otros, a dar toda nuestra energía, nuestra misma vida.

Esta es nuestra inquebrantable lealtad al Duce y a la Idea, a la palabra que hemos dado, al juramento que prestamos, a la alianza que hemos elegido, lo que nos enorgullece y nos hace mirar el futuro con fuerza y confianza.

Esta es nuestra intransigencia respecto a la doctrina que hemos abrazado, a las batallas que combatimos, las realizaciones que hemos alcanzado, la que, si bien nos permite aceptar la colaboración de cualquier Italiano de buena fe y buena voluntad que quiera ayudar al titánico esfuerzo del Duce, nos obliga sin embargo a rechazar desdeñosamente cualquier contacto con aquellos que actúan al servicio del enemigo, asesinando a traición a nuestro mejores compañeros de fatigas y batallas, con aquellos que con Italia invadida persiguen a los fascistas que por millares se arriesgan y se alzan para hostigar a los invasores y abrir el camino de nuestro retorno.

Esta debe ser hoy nuestra misión de fascistas. Este es el mandamiento de Niccolò Giani. Esta es su enseñanza. En su nombre, y en el nombre de los demás Caídos, los supervivientes de la Escuela de Mística fascista hacen un llamamiento a la auténtica juventud italiana.

La Revolución fascista continua su marcha. Ella no puede morir y no morirá. No existe rincón en nuestra entrañable tierra en el que el Fascismo no haya echado raíces que ninguna fuerza humana podrá extirpar y que de la nueva sangre vertida no extraigan alimento y vigor.

Es tarea sobre todo de los jóvenes salvar, junto con la existencia de Italia, su propio mañana.

 (Trad. A. Beltrán) 

"SE CAEN LOS HELICÓPTEROS"

"SE CAEN LOS HELICÓPTEROS"

Fuente: kaosenlared.net
Dice un portavoz del ejército norteamericano destinado en Irak, que no se aprecian indicios de fuego enemigo en el helicóptero que ha ido a tierra esta noche en Irak, costando la vida a catorce marines. Vamos un accidente sin más, a añadir a las estadísticas de los fallecidos en incidentes aéreos.

Dicen las estadísticas que los ciudadanos norteamericanos están hartos de la guerra de Irak, me pregunto aquí, si están también hartos de disfrutar de los beneficios que les da vivir en una superpotencia económico-militar que vive en gran parte de la explotación de otros países mediante el despojo de sus riquezas naturales, caso grafico el robo continuado del petróleo iraquí, motivo de la invasión del 2003, vamos que los yanqui es quieren peces pero sin mojarse el culo. ¿Un poco cara duras, no?

Dicen que son casi cuatro mil soldados norteamericanos los muertos consecuencia de la guerra de rapiña en Mesopotamia, lo se dice menos es la cantidad ingente de niños, mujeres y simplemente seres humanos que han muerto debido a la locura genocida de Bush, deben ser cientos de miles, todos tenían cara, sentimientos, cuñados, madres, amigos, proyectos personales, pero a la ciudadanía del imperio, le sobrecoge esos casi 4.000 marines. ¿Reflexionan en la diferencia de unos muertos a otros? Los suyos, los yanquis, eligieron una profesión de alto riesgo, la de ser bandido profesional, al servicio de las aves rapaces que gobiernan los USA (pido disculpas desde aquí por la comparación, entiendo que se enfaden con migo tanto las aves rapaces como las personas preocupadas por los animales) Los otros muertos, los cientos de miles, eran personas, que parece ser que su desgracia fue nacer entre el Tigres y el Eufrates, que un día se levantaron a sobrevivir en una tierra martirizada, y a un gracioso de marine se le ocurrió bombardear su aldea o simplemente pasar el rato pegando unos tiritos, como hemos visto en algunos videos en la red.

A la ciudadanía yanqui, le rompe el corazón sus muertos, pero se congratula, cada vez que un genio de la comunicación, es decir, un presentador de telediario de allí, les anuncia la muerte de decenas de terroristas en Irak. A veces resulta que esos terroristas tenían 4 años, otros más de 70 y algunos al morir portaban entre sus manos…. una muñeca de trapo.

Hace un par de años, la madre de un soldado muerto en Irak, acampo enfrente del rancho del emperador, Bush II, reclamando el fin de la guerra y la sangría de muertes de soldados. La buena señora, si su hijo estuviese vivito, coleando y asesinando iraqués… ¿hubiese acampado? ¿Que tipo de educación dio a su hijo? Quizás haya que pensar, que hijos bien educados eligen una buena profesión, forman una familia y no se les pasa por la cabeza, hacerse matones del séptimo de caballería. Señora, usted reaccionó tarde, quizás no habló lo suficiente con su hijo.

No sé si el susodicho helicóptero ha caído o a sido derribado, para los catorce muertos da igual y para las decenas de iraqués que van muriendo este mes también. Pero para una sociedad prepotente, parásita e hipócrita como la norteamericana, no da igual. No pueden aceptar que sus chicos mueran en el desierto a manos de esos árabes, Por eso los periodistas y militares yanquis les mienten, y les tienen infantilizados, y por eso necesitan de un enemigo que les amenaza, cuando la verdadera amenaza en el mundo es el imperialismo yanqui. Por eso se creen lo de Al-Qaeda, lo de los indios malvados y la gesta del 7 de caballería, necesitan creer en los japoneses, vietnamitas, rusos y marcianos, todos son amenazas para su estilo de vida y para eso que ellos llaman democracia, todos son derrotados en su bazofia de cine.

Da igual si el helicóptero sé cayo o lo derribaron, la verdad no nos dirán, yo solo se una cosa, últimamente en los países árabes se caen muchos helicópteros, lo cierto es que 14 soldados yanquis han fallecido, chicos jóvenes, que tuvieron la oportunidad de tener una honrada profesión como la de fontanero, electricista o instalador de gas, pero prefirieron el camino fácil de hacerse matones del imperio. Esa ha sido la historia de sus vidas, nacer y morir jóvenes en un desierto árabe



"PATRIA": DOCUMENTO-BASE

"PATRIA": DOCUMENTO-BASE

“España es universal como las líneas cósmicas de Einstein”

(Ramiro Ledesma)

“Cualquiera que sea el campo de batalla o la posición perdida 

sobre la que se halle, allí donde se conserva un pasado y se debe combatir por un futuro, no hay acción que esté perdida”(Ernest Jünger) 

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  Mirémonos a nosotros mismos: somos españoles. Para bien o para mal; por nacimiento o por voluntad; queriéndolo o no. No hace falta proclamar que sea esto “una de las pocas serias que se puede ser en la vida”.

Es un hecho; un dato de la realidad, quizás uno entre otros tantos, pero para aquellos que nos reconocemos en una idéntica Visión del mundo y que además nos hemos colocado en la vanguardia política e ideológica de la misma, tal hecho en sí requiere ser tenido muy en cuenta y ser relacionado con aspectos esenciales de nuestra concepción revolucionaria del hombre, de la historia y de la sociedad.

Y si somos españoles, ya por herencia, nacimiento, familia, adscripción o simple convivencia civil, España es  -consecuentemente- nuestra Patria. No una  patria “metafísica”; abstracta, genérica; sino la concreta, específica,  patria de los españoles: de los que lo son, de los que lo fueron y de los que habrán de serlo: Patria como una comunidad de Pueblo y de Destino. 

Sin duda alguna, existen múltiples diferencias orgánicas y políticas, sociológicas e históricas que han determinado y determinan distintas configuraciones particulares en todo proceso de realización nacional.

Las formas que ha adoptado el proceso histórico de realización nacional hispánica son las suyas propias, no otras y no las de otros. Y, como tales formas, determinan de modo específico las nuevas corrientes sociales y transfiguran las antiguas ideas-fuerza de acuerdo a nuevos paradigmas culturales o de civilización.

Permanencia y desarrollo, pues, dentro una continuidad comunitaria en lucha y en marcha. Nada extraordinario; nada de lo que avergonzarse.Expansión y reversión, ascenso y derrota, ciclos de cultura y transformaciones sociales son connaturales a todo proceso histórico, pero en la España del siglo XIX tal fenomenología fue tomada como signo de una imaginaria “decadencia” de la que en todo caso sólo eran responsables materiales aquellos espíritus pusilánimes y menguados que a derecha o a izquierda han llevado hasta el día de hoy, imponiéndola, la más denigrante concepción burguesa de la existencia. Pero prosigamos:

Si España es una Patria y es la Patria de los españoles, tiene de suyo unas características propias, que la constituyen y que por tanto no la niegan, más que en los cerebros carcomidos del régimen de la transición y del Estado monárquico: España es una patria plurinacional. 

Y lo es simplemente porque se compone de “naciones” en el sentido que la tradición histórica española ha otorgado a tal concepto, que no siendo exactamente el mismo de aquel de la ideología nacionalitaria francesa, ha convivido con él, mezclándose y confundiéndose de forma a veces aleatoria a veces intencionada hasta corromper el sentido de ambos. Nada extraordinario tampoco.

No debería constituir misterio para nadie que aquí existieron siempre “naciones españolas” de Cataluña o de Portugal, de Castilla o de Andalucía, coincidentes con el término de las Españas, entendido éste más allá del foralismo, del regionalismo o del secesionismo, amén de otras concepciones trasnochadas sometidas al mando espurio y antinacional del clericalismo y del monarquismo.

Por extraño que parezca el hecho de multiplicar “naciones españolas” no conlleva un cambio de naturaleza en la propia noción de Patria ni siquiera, como veremos en otra ocasión, en la del Estado.

Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, han existido fuerzas y poderes que históricamente han impedido que la idea de Patria haya arraigado, del modo y manera más genuino a nuestro  carácter  y a nuestras necesidades, entre las masas populares que son aquellas que más han sufrido con la irrupción del Capitalismo, la Democracia y el Imperialismo, esos tres crímenes contra la Humanidad.

Abandonado, traicionado y humillado por el Trono, el Altar y  el Ejército, nuestro pueblo, especialmente las masas trabajadoras hispánicas, rechazaron instintivamente el ideal de patria (que es en sí mismo, y solo puede serlo, un ideal popular y político, social y revolucionario) creándose de este modo un enorme abismo de clase y casta que ha recorrido todo el siglo XX frustrando el objetivo final de todo nuestro patriotismo subversivo: La Revolución española

Es así que todo revolucionario español verdadero ha sentido la impresión de tener que empezar de cero para construir un patriotismo revolucionario, dando la espalda a la supuesta”esfinge” de la Historia de España, a menudo, pero utilizando siempre el noble camino de la crítica para tender puentes sobre el problema punzantemente angustioso de España.

Quizás haya llegado el momento de poner el Patriotismo Crítico sobre los pies y la filosofía de la Historia sobre los hombros para andar nuevamente el camino con la mirada más atenta y pisando todo aquello que haya que pisotear.

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Nosotros, en nombre del Antagonismo nacional y popular, socialista y revolucionario en el  cual nos reconocemos, queremos promover nuevos espacios de resistencia, de acción y reflexión bajo la bandera del patriotismo crítico y militante.

Puntos vivos de una red comunitaria de base cuyo nombre es en sí mismo todo un programa:

“PATRIA” 

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La obsesión del complot islámico mundial

La obsesión del complot islámico mundial

 Thierry Meisan. Voltairenet.(Trad. "guerrasionista.blogspot.com")

Lograr que la opinión pública occidental apruebe el trato que las fuerzas sionistas infligen a los palestinos y las guerras de rapiña alrededor del Golfo Pérsico requiere, ante la diversidad de situaciones y la inevitable complejidad de la realidad, el uso de técnicas de propaganda elaboradas con vistas a deshumanizar al enemigo y reducir su causa política en general al oscurantismo religioso de una minoría. Una casa productora financiada por el régimen israelí, la Aish Atora, es considerada como un verdadero laboratorio en la materia. Thierry Meyssan analiza las técnicas que dicha casa productora utiliza en su más reciente producción, Obsession: Radical Islam’s War Against the West, un «documental» resueltamente dedicado a la promoción del «choque de civilizaciones».

Hace un año que una misteriosa casa productora está tratando de difundir mundialmente un «documental» dedicado al «islam radical». Hasta hoy, el film ha sido objeto de numerosas proyecciones privadas, incluso en el Congreso de Estados Unidos, pero sin obtener una audiencia masiva, aparte del momento en que fue incluido en la programación de la cadena [TV] neoconservadora Fox News, a finales de octubre y principios de noviembre de 2006. Una decena de millones de personas lo vieron entonces. Se han preparado versiones subtituladas en diferentes idiomas, incluyendo el francés. Es poco probable que alguna cadena francesa proyecte este «documental», por lo menos mientras que las leyes republicanas sigan siendo respetadas, pero es posible que tenga cierto público mediante su difusión en formato DVD o mediante Internet.

Bajo el título de Obsession: Radical Islam’s War Against the West (Obsesión: la guerra del islam extremista contra Occidente), el documental intenta demostrar en 78 minutos que el mundo musulmán contemporáneo está todavía más enfermo que la Alemania nazi y que un odio obsesivo lo posee y lo conduce inevitablemente hacia una «guerra de civilizaciones», especie de guerra civil global cuyo síntoma es el terrorismo.

Se trata, en realidad, de una hasbarah (en hebreo, obra de propaganda). En ella se recurre, de forma clásica, a la emoción, a la disimulación, la confusión y la repetición hasta suscitar una fuerte angustia incluso en el espectador más avezado.

El mensaje de este film puede resumirse de la siguiente manera: «El complot yihadista mundial es la punta de lanza del Islam que es una civilización nazi». Este eslogan concentra los principales argumentos favorables al «choque de civilizaciones», además de desarrollarlos de forma extrema. Pero también ofrece una buena oportunidad de reflexionar sobre la realidad de dichos argumentos y de hacerles frente.

- En primer lugar, el film plantea la existencia de un movimiento secreto. Afirma que ese movimiento, al que define por las diversas acciones que el propio film le atribuye, se manifiesta mediante esas mismas acciones. Se trata de un razonamiento perfectamente circular. Se nutre de la yuxtaposición de imágenes similares entre sí y de comentarios de expertos. De entrada, se saca al espectador del plano de lo racional y se le sumerge en un horror repulsivo.
- En una segunda etapa, el film plantea que ese movimiento secreto no es un grupúsculo sino la punta de lanza de una civilización de mil millones de hombres. Afirma que los miembros de ese movimiento son productos ejemplares de una educación de masas, que constituyen la élite de una civilización. Para ello, el film descontextualiza las imágenes haciendo abstracción de situaciones políticas específicas y de la significación cultural de determinados gestos y expresiones.

- Finalmente, en un tercer tiempo, el film plantea que esa civilización es nazi. Recuerda entonces la alianza entre el gran muftí de Jerusalén, al que presenta como si fuese el representante de todos los musulmanes, y el Reich nazi. Pero descontextualiza completamente esa alianza de forma que el objetivo de esta no es ya la liberación de la Palestina británica, sino el exterminio de los judíos europeos.

1. El complot yihadista mundial…

Desde los primeros minutos, el film pone al espectador ante imágenes de atentados ocurridos en diferentes partes del mundo durante los 10 últimos años. El presidente Bush declara gravemente que se trata de actos de guerra. Se muestra un planisferio con la localización geográfica de los atentados, para demostrar que lo sucedido en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 no fue un acto aislado, sino una de las tantas batallas del «islam extremista».

Paralizado ante la vista de las sangrientas imágenes, el espectador es incapaz de poner en tela juicio la afirmación según la cual todos esos crímenes tienen una causa única; lo que los sociólogos llaman clásicamente la «teoría del complot». Me resulta incómodo emplear este último concepto, del que tanto se ha abusado desde hace 6 años para estigmatizar a todo el que se atrevió –entre ellos yo mismo–a plantearse interrogantes sobre la versión gubernamental de los atentados del 11 de septiembre. En todo caso, se trata, en este film, de la «teoría del complot» en el más estricto de los sentidos. Los autores mezclan, por ejemplo, el atentado cometido en 1996 en el metro Saint-Michel [En París, Francia. Nota del Traductor.] (generalmente atribuido a una facción del gobierno argelino) y los atentados perpetrados en Tailandia en 2006 (cuya autoría fue reclamada por los separatistas de Patán). Para ellos, sólo hay una causa única: «el islam extremista». Para reforzar la presión, los subtítulos indican el día de la semana en que ocurrió cada uno de los atentados: el martes, los de Nueva York; el jueves, los de Madrid; también jueves, los de Londres; el viernes, el de Beslan, cuando en realidad estos hechos se desarrollaron a lo largo de una década.

Una elegante politóloga de un think tank (centro o instituto que bajo esa fachada ejerce una función política propagandista) neoconservador, Caroline Glick, explica que no se debe considerar que existen diferencias entra la lucha de los palestinos y la de los iraquíes: unos y otros forman parte de la yihad global. Los subtítulos omiten indicar que la capitana Caroline Glick fue miembro del departamento de operaciones sicológicas de Tsahal y consejera del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Esta información hubiera puesto en guardia al espectador permitiéndole darse cuenta con más facilidad del móvil de su intervención: si los palestinos, y otros, participan en la Yihad global, eso quiere decir que no luchan por el respeto de sus derechos y que no hay entonces nada que negociar con ellos.

Un «periodista palestino», Khaled Abu Toameh, asegura que todo forma parte de una «campaña de yihad para derrocar a Occidente y minar los cimientos mismos de la cristiandad y del judaísmo». Las referencias religiosas mencionadas mientras que vemos cadáveres destrozados y víctimas llorosas son lo suficientemente poderosas como para paralizar toda reflexión. Uno quisiera saber, sin embargo, qué Occidente judeocristiano es éste que abarca, según nos dicen, países como Marruecos, Turquía, Rusia y Tailandia, entre otros. Uno quisiera comprender cuál puede ser el significado de expresiones como «derrocar a Occidente» o «minar los cimientos de la cristiandad». Los subtítulos omiten precisar que Khaled Abu Toameh es periodista en el diario neoconservador The Jerusalem Post.

El profesor Robert Wistricht, presidente del Sasson Center, subraya que una parte del islam «rechaza un pilar central de la civilización humana: el carácter sagrado de la vida». Aparece entonces Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah [catalogado como grupo terrorista por los EEUU pero no por la Unión Europea], glorificando a aquellos que están muriendo en nombre de su fe. El montaje tergiversa la declaración del jeque Nasrallah: la mayoría de las religiones –al igual que numerosas ideologías seculares– hacen la apología del martirio (o sea, del sacrificio de sí mismo), lo cual no quiere decir que desprecien la vida, sino que le atribuyen un sentido. Los subtítulos omiten indicar que el Sasson Center es un centro de estudios del antisemitismo y que el profesor Wistricht es un consejero del ministerio de Relaciones Exteriores de Israel.

El narrador precisa cuidadosamente que el film no está dirigido contra los musulmanes en su conjunto, precisión que no tiene sentido cuando se analiza la terminología utilizada: si existe un Islam extremista, tiene que ser por oposición a un Islam moderado; y si el Islam extremista se manifiesta mediante un alto grado de violencia –el terrorismo–, ello implica que el Islam moderado es portador de un grado menor de violencia: el odio. Mientras vemos imágenes del peregrinaje a la Meca, el narrador se pregunta cuál es el porcentaje de musulmanes que ha pasado ya del odio al terrorismo. Respuesta: entre el 10 y el 15%, lo que representaría, según nos dicen, una cantidad de personas equivalente a la población de Estados Unidos (Aquí, la aritmética se fue al diablo: si tenemos en cuenta que hay 1 200 millones de musulmanes, el 10 o 15% son entre 120 y 180 millones de personas y Estados Unidos cuenta con 300 millones de habitantes). En cierto sentido, esto debería tranquilizarnos: el enorme poderío estadounidense no se arredra ante unos pocos grupúsculos, pero tiene que enfrentarse a un adversario a su medida.

B. …es la punta de lanza del islam…

Después, el documental presenta la «cultura de la yihad». Los musulmanes están convencidos, erróneamente, de que Estados Unidos quiere dominar el mundo e imponerle su modo de vida. Como se creen amenazados, su respuesta es tratar de ser ellos los que dominen el mundo y le impongan su propio modo de vida: el Islam. Este razonamiento recurre a un eficaz juego de espejos en el que el espectador mide el error de los demás en función de su propia verdad.

En ese contexto, el espectador piensa de manera etnocéntrica e interpreta cada citación que le es presentada sin tener en cuenta el contexto cultural de la misma. En realidad, la yihad es el equivalente de lo que los cristianos llaman el «deber de estado». Se trata de una ascesis, o sea es a la vez algo que el creyente tiene que cumplir, allí donde se encuentre (según su estado), y que, cuando lo cumple, transforma al propio creyente. La yihad puede ser tanto el hecho de practicar la caridad hacia los pobres como el de asumir la defensa de la patria, con tal de que la acción se realice acercándose a Dios.

En el caso del espectador que vive en una sociedad de consumo, el documental le lleva a tener la impresión de que la cultura del sacrificio que permite a alguien sobrepasarse a sí mismo es une cultura hecha de nihilismo, de destrucción y de autodestrucción.

Un ex «terrorista de la OLP», Walid Shoebar, explica que la traducción correcta de la expresión «mi yihad» al alemán es Mein Kampf (alusión al libro programático de Adolf Hitler). Inmediatamente después de esta referencia al antisemitismo nazi viene un fragmento de una prédica en la que un exaltado jeque exhorta, espada en mano, a cortar cabezas de judíos, ante el clamor de los fanáticos fieles.

El espectador se estremece. Se trata de un efecto del montaje de las imágenes. En realidad, es poco probable que Walid Shoebat haya participado alguna vez en atentados de la OLP: en ese caso podría ser condenado a muerte en Estados Unidos, país donde vive libremente. Shoebat ni siquiera es musulmán, sino cristiano sionista. El jeque exaltado es un ulema filmado en una mezquita de Bagdad un mes antes de la invasión anglo-estadounidense. Y no está llamando a «matar judíos», sino a resistir con las armas en la mano frente a los invasores sionistas.

El documental se concentra en la «cultura del odio», presentando imágenes de multitudes que corean «¡Muerte a los Estados Unidos!». Luego de los atentados del 11 de septiembre, los estadounidenses se equivocaban al preguntarse por qué los árabes los odian, ya que ese odio no proviene de la actitud de los propios estadounidenses sino que se le inculca a los árabes a lo largo de su educación. Ningún elemento preciso viene a corroborar esta afirmación del documental, varios personajes intervienen para explicar que los dictadores árabes alimentan esa cultura del odio para desviar la cólera de sus pueblos. Como prueba, nos presentan un video en el que Hassan Nasrallah denuncia la responsabilidad de Estados Unidos en las desgracias que sufre el Medio Oriente. Las imágenes se encadenan con bastante rapidez para que el espectador no tenga tiempo de preguntarse qué país vive bajo la dictadura del líder de la oposición libanesa.

El odio musulmán se ilustra mediante escenas de jolgorio filmadas en Jerusalén y Karachi luego de los atentados del 11 de septiembre.
Sin embargo, las imágenes captadas en Jerusalén el 11 de septiembre sólo presentan a una veintena de exaltados y no tienen ninguna representatividad. En cuanto a la manifestación de Karachi, la realidad es que los manifestantes no están celebrando la destrucción del World Trade Center sino protestando por el ataque contra Afganistán.
Después vienen imágenes en las que la chusma arrastra los cuerpos de varios estadounidenses muertos en emboscadas, en Irak (en 2004) y en Somalia (en 1991). Una vez más las imágenes son presentadas fuera de su contexto, como si no hubiera la menor injerencia estadounidense en esos Estados y se tratara de crímenes gratuitos.

El documental denuncia «la infiltración del islam extremista» en «Occidente». El discurso se torna aquí más sutil: el Islam es portador de valores diferentes a los de «Occidente», los musulmanes moderados podrían llegar a integrarse adoptando poco a poco los valores occidentales, mientras que los musulmanes radicales serían inasimilables y tratarían de derrocar las instituciones occidentales. Esta forma de presentar las cosas, teniendo mucho cuidado de no acusar a todos los musulmanes, busca en realidad hacerlos sospechosos a todos. Sobre todo porque éstos mantienen un discurso cuando se dirigen al público occidental y otro diferente cuando hablan entre sí. En apoyo a esta última afirmación, vemos imágenes de Yasser Arafat que lo muestran sucesivamente hablando de paz en la Casa Blanca y predicando la yihad en Palestina.
No importa que Arafat haya sido un laico. Sacadas de su contexto, sus palabras apoyan la demostración.

Imágenes de Abu Hamza al-Masri sirven para probar la presencia de fanáticos en Occidente. El célebre predicador de Finsbury Park y sus acólitos celebran los atentados del 11 de septiembre y llaman a matar a los no musulmanes. Glenn Jenvey, el agente de inteligencia que se infiltró en su grupo y que lo llevó ante los tribunales, comenta estas imágenes.
No se dice aquí que Abu Hamza está purgando una pena de prisión por incitación al odio racial y que su grupo se componía sólo de unos pocos chiflados. Por el contrario, el montaje de las imágenes nos hace pensar que Hamza sigue en actividad y que dispone de batallones de seguidores, como si representara un peligro real e inminente.

Ellos están por todas partes. Como prueba, Brigitte Gabriel, periodista en cruzada contra el pensamiento políticamente correcto que restringe la libertad de expresión, asegura que Hamas desplegó una amplia organización terrorista en Estados Unidos. La situación es aún más grave en Europa, donde la minoría musulmana está en pleno crecimiento. Esta última se sublevó en Francia, en noviembre de 2005, como expresión de su rechazo de los valores occidentales.
(¡Caramba! Para conservar un poco de credibilidad, no va a quedar más remedio que cortar esta parte antes de poner el film en Francia).
No nos dicen que la señora Gabriel huyó de su Líbano natal cuando se retiraron las tropas israelíes, con las cuales ella colaboraba.

C. …que es una civilización nazi

Imágenes de archivo muestran al canciller Hitler llamando a la destrucción de la raza judía en Europa. El historiador Sir Martin Gilbert denuncia la pasividad política ante el Reich y los acuerdos de Munich que, al tratar de preservar la paz, hicieron que la guerra fuera más larga y atroz. De la misma manera, según nos dicen, el hecho de minimizar el peligro islámico, cuando la voluntad de los yihadistas de destruir a los judíos está demostrada, es una locura que llevará a una confrontación general. El anciano Alfons Heck, ciudadano estadounidense de origen alemán, presta testimonio sobre su infancia en las filas de la Juventud Hitleriana y compara el proselitismo del que él mismo fue víctima con el de los jóvenes musulmanes. La historia se repite.

Para dar crédito a este paralelo, el montaje de las imágenes mezcla discursos antisemitas nazis con discursos antiisraelíes árabes y persas. También alterna imágenes de jóvenes combatientes árabes con imágenes de jóvenes hitlerianos. Unos y otros extienden el brazo, haciendo el saludo romano. El espectador, si no conoce la cultura mediterránea, es inducido así a confundir automáticamente esta forma de juramento solemne con el ritual nazi.

John Loftus, el fiscal que dirigió la búsqueda de criminales nazis en Estados Unidos, explica doctoralmente que la cultura musulmana considera a los judíos como no humanos y enseña que Alá exhorta a matarlos. Itamar Marcus, director de un centro de estudios sobre los medios palestinos, subraya que la propaganda musulmana se hace eco de los clichés medievales que acusan a los judíos de alimentarse con sangre de niños cristianos. Es por eso que en la serie Diáspora se presenta una escena con ese mito del sacrificio ritual como si éste último fuera parte de la ideología judía. Lo más grave no sería sin embargo la escena en sí, sino el momento en que se puso en pantalla: durante el Ramadán, momento en que se mira la televisión en familia.

Se trata de una escena repulsiva. Desgraciadamente, ello no quiere decir gran cosa ya que no sería difícil encontrar escenas comparables en numeras «series americanas» que imputan toda clase de crímenes imaginarios a los musulmanes.

El documental prosigue subrayando el prejuicio según el cual los judíos manipulan a Estados Unidos y comparándolo con la teoría del complot judío mundial desarrollada por los nazis. El choque que ocasionan las imágenes es tan fuerte que el espectador no puede darse cuenta de que el propio documental está tratando, desde el principio, de convencerle de la existencia de… un imaginario complot islámico mundial.

Volviendo al paralelo histórico, varios personajes intervienen para recordar que el gran muftí de Jerusalén (quien fuera en su época el líder del nacionalismo musulmán) se alió con Adolf Hitler en 1941 para exterminar a los judíos y que creó una división SS musulmana.

De nuevo, las imágenes son convincentes, pero lo son porque no mencionan la complejidad del período histórico al que se refieren y parten de la errónea suposición según la cual la «cuestión judía» fue el centro de la Segunda Guerra mundial. El reproche que el documental hace a los palestinos podría aplicarse también a todos los pueblos colonizados del Imperio británico que trataron de unirse al Reich con la esperanza de obtener su propia libertad. Así sucedió en el caso de la India, el Mahatma Gandhi no pudo ir a Alemania, pero le escribió a Adolf Hitler pidiéndole ayuda, mientras que Chandra Bose creó una división SS hindú. O sea, nada de esto tiene que ver con el antisemitismo nazi, pero las secuencias anteriores tratan de hacer creer lo contrario.

Vienen después imágenes de profanaciones de sinagogas cometidas por los nazis, de profanaciones de iglesias en Bosnia, en Nigeria y en Irak, y de la profanación de un templo hindú en Indonesia, atribuidas todas a los musulmanes. Incluso se ve la quema de una cruz en público, en Londres. ¿Qué quieren entonces? John Loftus responde: «Es muy simple. Quieren matar a los judíos, derrocar la democracia y destruir la civilización occidental».

El documental termina con un mensaje de esperanza acompañado de una música reconfortante después de tan duras imágenes. Al igual que Roosevelt cuando dirigió la guerra contra los nazis, Estados Unidos tiene que cerrarle hoy el paso al fascislamismo con el apoyo de los musulmanes moderados. Ante el Mal, la peor que se puede hacer es no hacer nada. The End.

Los productores

Obsession: Radical Islam’s War Against the West fue producido por Aish HaTorah, una yeshiva (escuela talmúdica), generosamente financiada por las autoridades israelíes. Esta organización dispone de una asociación de relaciones públicas, la Hasbara Fellowship, que se dio a conocer recientemente al organizar campañas de protesta contra el ex presidente estadounidense James Carter, cuando éste último calificó el trato que reciben los palestinos de apartheid. También dispone de una asociación de monitoreo y de producción audiovisual, Honest Reporting, que dice contar con 140 000 miembros en Israel. El conjunto se encuentra bajo la dirección del rabino Ephraim Shore, y de su segundo, Yarden Frankl, un cabildero del AIPAC.

Los Guardianes de la Revolución siempre han sido una espina clavada en el ojo de EEUU.”

Los Guardianes de la Revolución siempre han sido una espina clavada en el ojo de EEUU.”

IRNA. 16 de agosto de 2007 Nacional. Internacional. Política.

El diputado por Mashad en el Parlamento de Irán ha manifestado: “Los Guardianes de la Revolución siempre han sido una espina clavada en el ojo de EEUU.”

Yavad Arin Manesh sido otra de las autoridades que han reaccionado ante la noticia difundida por algunos diarios occidentales de una inclusión en el futuro por parte de EEUU de los Guardianes de la Revolución en la lista de organizaciones terroristas. Este diputado, que ha hablado para IRNA, ha añadido a sus declaraciones: “Estas fuerzas valiosas siempre han sido una gran pesadilla para Norteamérica y sus agregados.”

“Estas fuerzas se han erigido a la luz de la resistencia, del sacrificio y de la abnegación de sus guardianes y basiyíes expuestos al martirio, que han sido aleccionados a la sombra del espíritu revolucionario y la espiritualidad del Imán de los místicos y fundador de la república islámica así como de los grandes alfaquíes, y siempre se han enfrentado al imperialismo en el mundo y ante la Norteamérica criminal, a la que le ha dado una lección amarga”, agregó.


“Visto lo visto, es natural que estas fuerzas sean terroristas para la mentalidad de EEUU”, concluyó.

TRIBUNA LIBRE: "La canalización de lo NR"

TRIBUNA LIBRE: "La canalización de lo NR"

 por L. Erráiz (Se Alza La Voz)

Urge canalizar la cosmovisión Nacional Revolucionaria en un movimiento autónomo y definido. Hoy podemos afirmar que no existe una sola organización netamente NR en España que tenga la fuerza, autoridad y voluntad de construir la alternativa, por lo que nos es dado a todos los que lo pretendemos hacerlo de forma prácticamente acéfala, teniendo en cuenta que nuestra autonomía debe ser a nivel doctrinal, organizativo e histórico. Con lo que la única fuente de la que podemos recoger los elementos constitutivos de nuestra línea serían los movimientos Nacional Revolucionarios de antaño.

Como primer punto aclaratorio para la canalización de lo NR, cabe destacar que el estilo es un punto sobre el que construir. Es necesario distanciarse de todo aquello que, aun reclamando el título NR, no lo ha sido ni lo es. Lamentablemente, lo NR se ha asociado frecuentemente a organizaciones con fines que, ciertamente, identificaban lo revolucionario con lo delincuente. Transgredir las normas más básicas de convivencia no es revolucionario, es anticomunitario; algo solo permisible en circunstancias especiales que así lo exijan. De lo contrario, se caerá en una marginalidad social -y no solo política- de la que es difícil salir.

Puestos a la labor, ya que disponemos de unas bases ideológicas más o menos asentadas que nos indican cómo lo Nacional Revolucionario es vanguardista, busca un renacimiento cultural, es socialista y es patriota, se impone crear la red social: el conjunto de asociaciones que, amparadas por un único órgano coordinador, formado por todas ellas, divulgue la idea y promueva la acción.

Hace tiempo se habló de la Hoja de Ruta y es una pena que el debate quedara aparcado. Volvemos a insistir en las mismas ideas: resistencia patriótica a nivel local, bloque negro, frente comunitario y, todo ello, coordinado por una mesa o consejo nacional. Debemos tener representación en la vida municipal, laboral, económica, social, cultural, deportiva,… Así se creará una comunidad que, entrando en todos los sectores de la vida diaria, con esa mesa o consejo nacional como punta de lanza de una alternativa real y visible, llegue a copar la organización social en una vía de ruptura.

La propaganda es el único medio de difusión de ideas y esta solo es posible con un respaldo organizativo. Por eso, es necesaria la creación de un órgano de difusión y creación doctrinal que, de forma oficial u oficiosa, aporte la teoría para que esta pueda ser difundida. Creo que este debe ser el punto de partida. Partiendo de ese órgano, con las colaboraciones que desde ella se logren y con la corriente creada en paralelo a ella, sería posible la creación de la estructura asociativa a través de la captación. Hay que dar a conocer nuestra idea y hay que hacerlo sin rodeos, llamando a las cosas como son. Solo dando nuestra visión de los hechos y la solución que pretendemos, de forma abierta y accesible a todo el mundo, se puede crear la corriente de opinión, porque será más fácil identificar las ideas fuerza del movimiento.

TRIBUNA LIBRE: PATRIA-REPÚBLICA-SOCIALISMO, LA IZQUIERDA NACIONAL.

TRIBUNA LIBRE: PATRIA-REPÚBLICA-SOCIALISMO, LA IZQUIERDA NACIONAL.

"LINEA ANTAGONISTA" PROPONE DE FORMA PUBLICA UN DEBATE NACIONAL SOBRE LAS "BASES CONSTITUYENTES" DE UNA PLATAFORMA DE "IZQUIERDA NACIONAL-POPULAR ESPAÑOLA" FUNDADA EN EL PATRIOTISMO CRÍTICO, EL SOCIALISMO COMUNITARIO Y EL ANTAGONISMO REVOLUCIONARIO.

Poesía y Resistencia:

Poesía y Resistencia:

No digáis que somos pocos
y que la tarea es demasiado grande para nosotros.
¿Diríais acaso que dos
o tres pequeñas nubes
son pocas sobre el horizonte
del cielo estival?
En un momento
se extienden por doquier,
serpentean los rayos,
estallan los truenos
y llueve sobre todo.
No digáis que somos pocos,
decid solamente que somos
"