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TAREAS DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA PARA LA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO (*)

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L a t a re a  C e n t r al

La  tarea central de la Revolución Bolivariana es desmontar el poder constituido al servicio de la burguesía y  el imperialismo y  refundar un poder radicalmente distinto,  al servicio del pueblo venezolano  y los demás pueblos del mundo, es decir, la construcción del  poder  popular  y  revolucionario. Todas las tareas políticas están dirigidas a su consolidación como la única garantía de la victoria definitiva de la Revolución Bolivariana.

Las  t a r e a s  Principales

Para cumplir esta tarea  central es necesario que la Revolución Bolivariana lleve adelante, complementariamente, las siguientes tareas principales, que le sirven de soporte a la tarea central: la lucha contra la alienación de la conciencia social y por la construcción de una conciencia revolucionaria; la lucha contra la dominación y opresión política  y por transformar la política en un modo para la vivencia plena, digna y gratificante; la lucha por hacer de la democracia un espacio para la participación y el protagonismo popular, y la lucha contra la explotación del trabajo ajeno y por la humanización y liberación del trabajo.

Para tener éxito en estas tareas es necesaria la elevación de la conciencia política del pueblo, la refundación ética de la política para forjar una nueva cultura política sustentada en nuevas prácticas sociales basadas en valores revolucionarios. Estos valores deben construirse a partir de una nueva visión y formas de conocimiento del mundo y la sociedad (nuevo paradigma epistémico y nueva ciencia), un nuevo comportamiento y nuevas formas de relacionarnos y valorarnos en comunidad (nueva ética de la solidaridad), y una nueva sensibilidad y solidaridad (nueva estética y nuevo arte), como fundamentos del proceso de transformación revolucionaria de la sociedad venezolana.

La garantía de la refundación de la República, la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana  y la construcción de un estado de derecho y de justicia social radica en la construcción de  una  nueva ciencia basada  en la verdad,  una nueva ética basada en la justicia y un nuevo arte basado en la belleza, íntimamente relacionados e implicados entre sí, es decir, que sólo lo verdadero y justo puede ser bello, sólo lo bello y lo justo puede  ser verdadero, y sólo lo bello y verdadero puede  ser justo, como fundamento  de  la emergencia de una nueva subjetividad profundamente humana,  sabia y prudente,  que habrá de forjarse al calor de la lucha de clases y la derrota de las ideas y  las costumbres burguesas, oligárquicas e imperialistas. Se trata de derrocar el viejo régimen no sólo en los hechos sino también en las ideas, las costumbres y los valores, tal como advirtió el Ché Guevara al señalar…“no es posible construir el socialismo con las armas melladas del capitalismo”. Aristóteles ya había enseñado en la antigua Grecia  que  las  virtudes morales  e  intelectuales educan  el  carácter;  Simón  Bolívar señaló  que:

…”moral y  luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades.”; Gramsci retomó este planteamiento diciendo que una revolución es una reforma radical en el plano moral y cultural. La Revolución Bolivariana asume plenamente  estas enseñanzas como base de sus objetivos.

Construcción de  una  conciencia  revolucionaria como forma de superar la alienación de la conciencia social propia del capitalismo.

Es necesario refundar las prácticas políticas y sociales dotándolas de un sentido y contenido moral y ético que cuestione radicalmente las instituciones burguesas heredadas y el imaginario social (ideologías, representaciones sociales, prácticas sociales y antivalores)  con base en una nueva escala de valores humanistas, solidarios y críticos  como la responsabilidad  social,  la solidaridad,  la honestidad, el reconocimiento de la dignidad del otro, la participación, la contraloría social, el sentido de comunidad y de vivencia integral.

La transformación de la conciencia social y de aquellas dimensiones que la constituyen más directamente, como la información, la comunicación, la educación y la cultura, en relación con las prácticas sociales y los valores que las sustentan,  es una tarea fundamental para la revolución bolivariana. Ello implica el diseño de políticas y  formas organizativas nuevas para que el trabajo, la comunicación (el lenguaje) y la cooperación al seno de la comunidad, como dimensiones constitutivas del ser humano, sean liberadas del yugo capitalista y, en consecuencia:

1.     El trabajo deje de ser trabajo enajenado y pase a ser trabajo libre y  liberador y  su producto esté al servicio de los trabajadores y la sociedad y aquellos puedan asociarse libremente.

2.     La comunicación  y la información no sean una mercancía ni un mecanismo de manipulación mediática  al servicio del  capital y  el poder constituido, sino una comunicación ínter subjetiva, honesta, argumentativa y crítica al servicio de la conciencia revolucionaria.

3.     La  cooperación sea  solidaria,  al  servicio de toda  la sociedad, y  no coactiva y  al servicio del capital.

4.     La comuna, como forma organizada de la comunidad sea la célula fundamental de la nueva sociedad y del nuevo Estado Socialista.

 

Uno de los esfuerzos fundamentales debe estar dirigido a la superación del consumismo (soporte del egoísmo individualista posesivo) como vía de realización de la vida y de pertenencia social, que debe dar lugar a una práctica de vida trascendente basada en un sentido de identidad, de pertenencia y de responsabilidad social para la construcción de la vida colectiva en armonía con el respeto a la individualidad. En esta dirección juega papel fundamental la recuperación de las expresiones vitales de la existencia humana: nuevas expresiones culturales y espirituales en el plano de la música, la poética, la narrativa, la plástica, el lenguaje, los discursos, las representaciones simbólicas institucionales, liberadas todas de la racionalidad del capital. En suma, se trata de la asunción de la ética como fundamento de la transformación socialista de la sociedad venezolana conforme lo define el Proyecto Nacional de Desarrollo Simón Bolívar.

 

Transformar la política en  un oficio noble para la vivencia vital, plena, digna  y gratificante y la democracia en  un espacio para la participación y el protagonismo popular

Se hace necesario romper los mecanismos tradicionales a través de los cuales el imperialismo capitalista,  la oligarquía y la burguesía han ejercido su poder e impuesto su dominación y opresión política.

El  objetivo central es  el fortalecimiento del poder  popular  que,  en  esta  etapa  de  transición, debe expresarse en la creación de un nuevo espacio público comunal que  permita la construcción de una nueva sociedad democrática, participativa y protagónica, un nuevo estado comunal y socialista que exprese genuinamente los intereses del pueblo venezolano. La sociedad socialista sólo es posible mediante el ejercicio de la soberanía popular y la participación protagónica del pueblo en la dirección de la comuna, la sociedad y el Estado. Es necesario eliminar la falsa dicotomía entre espacio público y privado, pues los aspectos más importantes de la formación del carácter y la escala de valores que sirven de soporte a la dominación política se forjan en el llamado espacio de la “vida privada”, un espacio colonizado totalmente por los aparatos mediáticos del imperialismo y la oligarquía en defensa de la propiedad privada y los valores culturales de la dominación imperial y que, al final, se apropia de lo público, de lo que pertenece a todos en beneficio de unos pocos. Requerimos formar una cultura de respeto a la dignidad y la libertad del otro y la otra.

En este ámbito de la lucha contra la dominación política en la etapa de transición, necesitamos un Estado fuerte que vaya asumiendo progresivamente diversas esferas de la economía y la vida social y cultural. La lucha contra la dominación política requiere del Estado para el apalancamiento del poder popular y garantizar que la nueva institucionalidad se consolide bajo el signo de la participación popular,  de  nuevas organizaciones marcadas  por la comuna y los consejos de los diferentes sectores sociales (trabajadores,  estudiantes,  mujeres,  indígenas, etc.). Surgirá así un nuevo Estado socialista dirigido por y al servicio del pueblo, que terminará por desplazar el viejo Estado burgués.

La lucha contra la dominación política en todas sus manifestaciones es el eje fundamental para la destrucción de la vieja cultura política, la destrucción del Estado burgués y la creación progresiva de un nuevo Estado de carácter comunal y socialista, una nueva institucionalidad, una nueva legalidad y legitimidad que tiene por objetivo permitir el desarrollo pleno de la vida.

 

Humanización del trabajo como condición de vida del hombre y la mujer

Impulsar un modelo económico socialista basado en el desarrollo endógeno sustentable, lo que implica la lucha por la eliminación progresiva de la explotación capitalista del trabajo ajeno y la apropiación individual y privada de sus productos, por un lado, y por el otro, simultáneamente, garantizar que  la apropiación del  producto  del  trabajo  sea social, tanto desde el punto de vista del consumo para satisfacer las necesidades humanas, como de la acumulación social para ampliar la base material de producción de la sociedad. Diseñar e inventar nuevas formas de producción, distribución, circulación y consumo, que tiendan a eliminar la lógica del capital y la intermediación depredadora de los capitalistas; desarrollar nuevas formas de apropiación social y  comunitaria  del  excedente económico y nuevas formas de acumulación comunitaria y social que garanticen la soberanía alimentaria y la satisfacción creciente de las necesidades sociales; desarrollar una nueva ciencia y tecnología al servicio de las nuevas relaciones socialistas de producción y de propiedad, independientes y soberanas.

La lucha contra la explotación capitalista implica necesariamente el manejo del instrumental teórico de la crítica de la economía política formulada por Marx, y la construcción de un nuevo sistema de cuentas nacionales, sustentado en este instrumental teórico, que permita establecer nuevos indica- dores para la planificación  y para la evaluación del desenvolvimiento de la economía en relación con el mejoramiento de las condiciones materiales de existencia de la sociedad y no de la acumulación del capital, para mostrar la superioridad de las nuevas relaciones sociales de producción y de propiedad.

La lucha por la humanización del trabajo plantea la tarea de sustituir el modelo desarrollista rentista de la economía venezolana por un modelo de desarrollo endógeno integral y auto sustentable.  La  utilización de la renta petrolera como principal fuente del gasto social y de la inversión y la acumulación privada, ha configurado  históricamente un  aparato  productivo mono exportador, desarticulado intra e intersectorial y territorialmente dependiente de la importación de tecnología, equipos, maquinarias y capitales, que ha hecho a la economía venezolana sumamente vulnerable debido a la dependencia de la misma de los precios internacionales del petróleo. Para avanzar en la construcción del socialismo es necesario crear una economía productiva y diversificada.

 

(*) Libro Rojo del PSUV;pp 100-109 [los marcados en negrita constan en el documento original, los subrayados y las cursivas son nuestras.]

 http://www.psuv.org.ve

Viernes, 27 de Agosto de 2010 17:56. A. Muñoz #. Frente de los Pueblos

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