¿SE PUEDE VIVIR DESPUÉS DE HIROSHIMA?

Panel con fotos de las víctimas de la bomba atómica, Hiroshima
«Aquello que odiaba hace veinticinco años [escrito en 1970] continúa sobreviviendo con obstinación, si bien bajo formas levemente distintas. No solo sobrevivió sino que se propagó y se infiltró con enorme virulencia en todo Japón. Se trata del terrible virus de la democracia de posguerra y de la hipocresía que generó.»
Yukio Mishima
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Testimonio de una Hibakusha (*)
"El día que cayó la bomba nuclear me encontraba feliz. Días antes había encontrado un trabajo como enfermera en la consulta de un dentista y había empezado a realizarle una limpieza dental al primer cliente de la mañana. Escuché un gran estruendo y bajé rápidamente las escaleras. Abrí la puerta del portal y no recuerdo nada de lo que pasó en los siguientes 20 minutos. Cuando recuperé la consciencia sólo veía gente desfigurada y con partes del cuerpo desgarradas, caminando sin rumbo por la calle.
Me presenté en el Hospital de la Prefectura, donde había estudiado Enfermería, y empecé a asistir a los heridos. No teníamos suficiente sitio para poner a los muertos que llegaban en los camiones del Ejército y mi cometido durante los primeros 10 días se limitó a rociar los cuerpos con gasolina y quemarlos para evitar enfermedades y la propagación de epidemias. La inhalación de los humos me ha provocado desde entonces molestos problemas respiratorios. Los pocos ratos libres los aprovechábamos para ir a buscar agua. Dos meses después, exhausta, caí enferma y me dejaron marchar a mi pueblo natal, a 70 kilómetros de Hiroshima.
Un año después me volvieron a llamar y me reincorporé al hospital para ayudar a las víctimas. He vivido, día a día, hasta mi jubilación, el horror de lo que ocurrió, atendiendo a quienes iban enfermando con cánceres terribles, viendo nacer a niños con malformaciones y reviviéndolo todo como una pesadilla sin fin. Mi vida ha sido la bomba nuclear. Tuve pretendientes, pero siempre temí darles hijos que no fueran sanos. Quiero que la gente sepa que la bomba sólo fue el comienzo de la desgracia para miles de japoneses y que después vino una larga agonía".
Kazuko Tarui
(*) Término japonés que significa ‘persona bombardeada’ (de hibaku (被爆, ’hibaku’), forma pasiva de baku (爆, bomba o bombardear) y de sha (者, persona)) y con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos nucleares a civiles en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 por parte de la fuerza aérea de Estados Unidos tras la aprobación de su criminal terrorista presidente Harry S. Truman.
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