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Vincenzo Vinciguerra:

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Fuente: http://www.marilenagrill.org/

Recordemos por siempre el bello rostro sonriente de Eluana Englaro, tan lleno de vida, felicidad, esperanza, antes de que un destino cruel le decretara la muerte.

Porque Eluana había muerto hacía veintidós ya, pero la ciencia moderna es capaz de mantener un cuerpo con vida, condenando a quien muere a permanecer encadenado sobre el camastro del hospital, alimentado e hidratado mediante maquinas, porque con la máxima arrogancia se pretende decidir la muerte, se finge haberla derrotado, sustituyendo a Dios.

Y este acto de barbarie y de herejía se comete en nombre de Dios y de la defensa de la vida.

En realidad, el manzoniano Dios “asusta e inspira, que auxilia y que consuela “ se había posado sobre el lecho doliente de Eluana, que había vuelto ya a la casa del Padre dejando en esta tierra un cuerpo inerte sobre el cual se han encarnizado tantos porque, se aseguraba, que Eluana estaba viva.

Pero al contrario, Eluana dormía el sueño sin sueños del que nunca se ha de despertar.

Nos ha dejado, hace ahora veintidós años, en un mundo de barbarie en el que se acusa a un padre de “homicidio voluntario”, en vez de perseguir a los varios Gasparri [i] y asociados que han acusado de asesinos de su hija a Giuseppe Englaro y a su mujer.

La calumnia en este País es todavía un delito perseguible de oficio, del que todos los que se han atrevido a acusar a Giuseppe Englaro de haber quitado la vida a Eluana deberían haber respondido.

Y sin embargo, la fiscalía de Udine, aun a sabiendas de que Giuseppe Englaro hizo exactamente lo que se le había autorizado por parte de un Tribunal de Casación, primero, y por el Tribunal Supremo, después, no ha dudado en investigarle por “homicidio voluntario”.

“Un acto obligado”, ha explicado la fiscalía de Udine que, por coherencia, debería imputar por complicidad en homicidio voluntario a los jueces de la Corte de Apelación de Milán y a los del Tribunal Supremo.

No lo ha hecho. No lo hará nunca. Y sin embargo, sin el “concurso” de los jueces, Giuseppe Englaro no habría podido nunca desconectar los instrumentos que alimentaban el cuerpo inerte y devastado de su hija.

Si lo de Eluana es un homicidio, Giuseppe Englaro comparece en calidad de ejecutor material, y los jueces de apelación y Casación como inductores del delito.

Que vivimos una crisis de civilización lo demuestra el hecho de que un hombre pueda ser perseguido por los jueces por cumplir al pie de la letra las resoluciones de dos sentencias emitidas por otros magistrados.

Los jueces italianos no han perseguido a Roberto Formigoni [ii], presidente de la Región Lombarda, por todo lo que ha hecho para impedir que la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Eluana fuera cumplida.

No han imputado delito alguno a quienes han intentado a toda costa impedir la aplicación de una sentencia en firme.

Se persigue a aquel que la ha aplicado, culpable de haber respetado la ley.

El Estado italiano abolió la pena de muerte en 1947, el del Vaticano sólo en 1969, con la evidente confianza de poder aplicarla todavía a herejes y similares, en nombre obviamente de Dios.

La hipócrita campaña en defensa de la vida desencadenada por el Vaticano debería provocar la indignada reacción de cuantos creen en la vida y en consecuencia, del derecho del hombre a morir cuando la Fatalidad, el Destino, Dios así lo dispongan.

Solamente en este Occidente errático, confuso, desorientado se puede tolerar que quien se proclama vicario de Cristo incite a la rebelión contra Cristo que, por ser Dios, determina la vida y la muerte de los hombres.

No parece que Dios haya delegado en Benedicto XVI y en los artilugios de la ciencia moderna la potestad de ser ellos quienes decidan sobre la vida y la muerte de los seres humanos que tienen la desdicha de haber nacido y de vivir en Italia.

¡Es demasiado!

Pase que un reincidente sea presidente del Gobierno y se fabrique leyes a medida para no ser procesado; que un -a su modo- habilidoso como Maurizio Gasparri se siente en el Senado; que para abrirse paso y hacer carrera, hoy, sea necesario exhibir el certificado de chaquetero; que los colegas y los amigos de Marcello Dell`Utri [iii] se presenten como campeones de la antimafia, pero que se pretenda también que esta turba de curas, corruptos, corruptores, ladrones, mafiosos, quiera incluso decidir cuándo debemos morir, es absolutamente inaceptable.

Hoy, finalmente, Eluana descansa entre los montes de la Carnia, en el silencio del pequeño cementerio del Paluzza.

Corresponde a nosotros, los vivos, la tarea de expresar solidaridad y cercanía a Giuseppe Englaro y decirle basta a este sistema liberticida y delincuente, bendecido por una Iglesia católica que continua buscando sus intereses con el cinismo y la ferocidad de siempre, no ocupándose del bien ajeno sino solo del propio.

Ante el indecoroso espectáculo ofrecido por la cobardía de cuantos se han atrevido a acusar a un padre de homicidio, indiferentes a sus sufrimientos y a su calvario, resulta natural parafrasear a madame Roland y decir: “Dios mío, cuántos delitos se cometen en tu nombre”.


                                                                        Vincenzo Vinciguerra

Opera, 4 de marzo de 2009

Publicado en la Página-web Marilena Grill.

(Trad. A. Beltrán)

 



NOTAS

1- Maurizio Gasparri, jefe del grupo parlamentario de la Derecha (Popolo della Libertà) en el Senado. Destacado ideólogo del MSI, primero, y dirigente político de Alleanza Nazionale, después. Brazo derecho de Gianfranco Fini.

2 -Importante exponente de Forza Italia, el partido-empresa del delincuente Silvio Berlusconi, actual presidente del Gobierno italiano e íntimo amigo del ex presidente español Aznar

3- Senador del PdL. Condenado por asociación mafiosa y fraude fiscal. Impune.

Miércoles, 18 de Marzo de 2009 12:11. antagonistas #. Vinciguerra

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