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OTROS TRECE AÑOS DESPUES...

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"¡LLORA ISRAEL POR LA SANGRE DERRAMADA!"

Reproponemos a nuestros lectores, camaradas, amigos y, muy especialmente, a nuestros enemigos este artículo, aparecido en el número 4 de RESISTENCIA (1996) y que parece haber sido redactado este mismo mes, esta misma semana o incluso hoy mismo. Extraiga cada cual sus conclusiones, rectifique quien quiera su trayectoria, mantega el rumbo quien aún no lo haya perdido y confiemos todos siempre en la victoria final de los Oprimidos sobre los opresores. ¡Sea!

¡Hay luto! Hay luto en casa de Ibrahim Sarahnen y de Majdi abu Wardeh, de 25 y 19 años respectivamente, jóvenes mártires de Hamas, inmolados en Jerusalén y Ashkelon. Hay luto en la de Islam Muhammad y en la de Abdel Rahim de Ramallah, últimas víctimas islámicas hasta el momento.

Sin embargo, sus parientes han fijado un cartel sobre la puerta de la casa, dedicado a cuantos vengan a ofrecer su apoyo, que reza así: "No aceptamos condolencias sino solamente felicitaciones".

Y ofrecen a los huéspedes dulces y café, como en los días de fiesta, para congratularse de una muerte triunfal que ha elevado a sus hijos a la gloria Eterna, como Mártires de la Fe. Pronto vendrán los soldados sionistas a arrestar a los parientes de los caídos, a sellar sus casas, a hacerlas saltar por los aires para realizar la venganza bíblica que ordena exterminar a todo ser viviente, animales incluidos, arrasar árboles y viviendas, para llevar el desierto, la desolación a la tierra de los enemigos que han osado oponerse a la invasión del "pueblo elegido" por excelencia.

Con el mismo orgullo había reaccionado la madre de Iejie Ayyash, el ingeniero asesinado por la explosión de su teléfono móvil suministrado por los servicios secretos israelíes, con la colaboración de un huésped traidor, rápidamente fugado hacia los USA. Ha sido ésta la chispa que ha prendido fuego a las mechas.

Pero son ya 50 años, medio siglo y todavía Palestina permanece de luto. Desde los días de Deir Yasin a Sabra y Chatila, en Líbano, hasta hoy, no hay familia palestina que no haya llorado lágrimas de sangre por sus seres queridos masacrados, esclavizados, deportados, encarcelados, torturados, reducidos al hambre y dispersados por toda la tierra en la más trágica "limpieza étnica" y diáspora de los tiempos modernos.

Todo ello ha sucedido ante el silencio del mundo, entre la complicidad y la indiferencia, o todo lo más con alguna hipócrita consideración humanitarista, inmediatamente seguida del incondicional apoyo a las pretensiones hebreas sobre Palestina.

Otras masacres, otros genocidios ensangrientan el planeta actualmente: desde la ex Yugoslavia a Ruanda, en Chechenia como en Sri Lanka; centenares, miles, millones de muertos, mutilados, prisioneros, refugiados. Por no hablar del drama palestino que no tiene igual por la duración y las crueldades infligidas.

Sin embargo, ahora todos los "grandes" de la tierra se rasgan las vestiduras en señal de luto por los muertos israelíes, comenzando por el papa polaco, siempre particularmente afectado por las desventuras de sus "hermanos mayores" de fe. Mientras tanto los bombardeos aéreos y las incursiones del "Tsahal" contra las aldeas chiítas del sur del Líbano que continúan produciendo decenas de muertos entre la población civil, son liquidados con cuatro líneas de crónica en los diarios mundialistas.

Pero nosotros no queremos caer en la trampa del "recuento de los muertos" y ni siquiera en la hipócrita equiparación de los muertos, donde no existe distinción entre víctimas inocentes y auténticos carniceros, esto es: los ocupantes invasores. Avancemos sólo algunas frías valoraciones sobre los últimos acontecimientos, dejando a otros extraer las lógicas conclusiones.

Entretanto subrayemos rápidamente que, no obstante medio siglo de ocupación militar, cinco guerras victoriosas (una por decenio, seis con la del Golfo Pérsico), el apoyo de la superpotencia USA y la defección de la lucha por parte de los gobiernos árabes gracias a la traición de Arafat, la junta militar que ocupa Palestina se encuentra todavía...¡en el punto de partida! Si no peor aún...La potencia sionista, aun con el apoyo de toda la diáspora judía y del gran capital internacional, no ha conseguido quebrar la resistencia de un pueblo en lucha y por el contrario sufre el ataque interno de aquél. Incluso sólo con piedras, los más jóvenes, los niños de Palestina han sabido hacer frente a una potencia superarmada. Más aún que en el 48 o en el 73, no hay judío hoy que pueda sentirse seguro en la tierra que su fanática perversión "religiosa" continúa considerando como propia por derecho divino.

Notemos, como inciso, que el verdadero fanatismo integrista no es el de los Musulmanes sino justamente el sionismo que invoca la autoridad divina de la ocupación. ¡Extraño destino el de una ideología modernista, laico-socialista, cuya misma razón de ser no puede prescindir de una pretendida "elección divina"! En el fondo, debemos reconocer que son ciertamente más coherentes aquellos colonos hebreos, armados con la Biblia y la metralleta, que, por lo menos, tienen la franca falta de prejuicios en proclamar abiertamente lo que todos los israelitas y sionistas mundiales piensan, pero que hipócritamente callan.

Lo dicen y lo practican: como Mery Kahane o como aquel Baruch Goldstein que en febrero del 94 masacró en Hebrón a 30 palestinos que rezaban sobre la Tumba de los Patriarcas, dando inicio a la actual espiral de represalias. Hasta llegar a la acción de Ygal Amir que ha eliminado a Rabin gracias también a la "providencial" ignorancia de los servicios de seguridad sionistas. En tal ocasión todos los grandes de la tierra corrieron a rendir homenaje, posternados ante la tumba del último "rey de Israel": tal como prevén "Los Protocolos...", esa "falsedad histórica" tan verdadera. Pero tanta demostración de poder no logra ya ocultar la crisis profunda, estructural y existencial, que padece el llamado estado de Israel.

Un estado cada vez más racista, incluso hacia sus propios conciudadanos de clase b, tal como ha desvelado el clamoroso caso de la "sangre infecta" de los falashas etíopes, hasta hace poco ocultado. Una nación sobre la cual se cierne incluso el fantasma de la guerra civil entre judíos.

Para confundir a la opinión pública la prensa mundialista y los gobiernos occidentales acusan a Siria, Libia, Sudán y, sobre todo, al Irán islámico de financiar y mantener el terrorismo. Se niega la evidencia del origen autóctono de la lucha de liberación palestina.

En verdad, la entidad sionista, superpotencia nuclear, busca excusas para una agresión internacional bajo cobertura estadounidense contra las centrales atómicas de Teherán. Un eventual poderío atómico iraní arrebataría a los sionistas el monopolio del chantaje termonuclear en Oriente Medio, poniendo a todos los árabes bajo la protección defensiva de la República Islámica de Irán. Los bombardeos judíos sobre Bagdad y la invasión americana de Irak constituyen explícitos precedentes en este caso. Pero los atentados de Qods (Jerusalén), Tel Aviv, etc. han enterrado definitivamente el montaje judaico-estadounidense del "proceso de paz", querido por Clinton para asegurarse la reelección con el apoyo del poderoso lobby judeo-americano.

Se ha desvelado de esta forma la verdadera naturaleza de la traición de Arafat, que ha vendido literalmente a su gente para salvar su propio poder personal, minado por imprevistas elecciones de campo. La "Autonomía Palestina" ubicada sobre unas escasas franjas de territorio, distanciadas unas de otras y circundadas por el llamado Israel y por los asentamientos hebreos de colonos, sin límites con otros estados árabes, es un "monstruo" jurídico y geopolítico cuyo único objetivo es el de recluir a los propios palestinos en un ghetto miserable, controlado por los esbirros de Arafat; o, si se prefiere, en una reserva piel roja destinada a suministrar mano de obra esclavizada a bajísimo costo, que permita a los opulentos patrones sionistas mantener un ritmo de vida occidental no obstante los desproporcionados gastos militares. Hacerles trabajar a fin de adquirir las armas para sus propios verdugos. El líder histórico de Al Fatah se ha transformado en el primer colaboracionista del Shin Beth, carcelero y asesino de su propio pueblo.

La persecución de los residentes islámicos empuja así a los palestinos hacia la guerra fratricida, con todas las ventajas para el ocupante. Un plan que la derecha oficial de la entidad sionista que ocupa Palestina parece hoy capaz de llevar a cabo, aprovechándose del shock emotivo y del sentimiento de inseguridad.

Resulta ciertamente singular que los más ponderados servicios de seguridad del mundo, tanto civiles como militares, interiores y exteriores, hayan sido cogidos por sorpresa tanto por el asesinato de Rabin como por la ofensiva de Hamas y de la Jihâd islámica, tras haberla provocado de todos los modos posibles, incluidos los infames asesinatos de Ascicachi y Ayyash. La ruptura subsiguiente a la eliminación de Rabin se recompone en torno a las posiciones más extremistas de Netanyahu y otros, hasta tal punto como para obligar al mismo Peres a proponer un gobierno de emergencia, de unidad nacional, rechazando en la práctica la obra de su predecesor. Y ello mientras el judaísmo de la diáspora forma bloque alrededor de la entidad política que ocupa Palestina. Por no hablar del apoyo de los políticos de todo el mundo, entre ellos los nuestros, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, que se "distinguen", como es habitual, por su servilismo pre-electoral.

Pero aún hay más y peor. Ante la misma cara de la "autonomía palestina" el ejército y la policía de la estrella de David entra como, donde y cuando quiere en los "territorios" abandonados apenas ayer, para arrestar, deportar, matar a voluntad; igual que antiguamente, pero en esta ocasión con la connivencia de los colaboracionistas de Arafat que, ya descalificado, se esconde detrás de los sionistas para salvar sus propias posiciones y, ciertamente también, la piel.

Las ciudades y las tierras árabes quedarán rodeadas de una "franja de seguridad" de 2 Km, sustraídos obviamente a ellos mismos, y solamente con 18 puntos de paso en manos hebreas y con otras tantas alambradas, cercas y sofisticados detonadores electrónicos.

Clinton ha prometido ya cualquier tipo de ayuda técnica y financiera,

100 millones de dólares para comenzar.

La entidad sionista alza el muro entre ella y los palestinos, después de que Arafat los haya arrojado dentro con la falsa promesa de libertad en un estado propio a cambio de la renuncia al resto de la Palestina ocupada. El 85% de los israelíes es partidario de la limpieza étnica, de crear ghettos palestinos como premisa para la liquidación misma del pueblo árabe de Palestina.

La economía de los "territorios" cercados con alambradas quedará a merced de los vencedores hebreos. Todo lo más les será permitido el paso a aquellos trabajadores esclavos que para no morir de hambre irán a construir las casas de los hebreos y a cultivarles sus tierras; esto al menos hasta que no se ultime el plan de sustituirlos por trabajadores extranjeros del Este de Europa. El etnocidio palestino será entonces cosa hecha entre la indiferencia y hasta con la aprobación del mundo entero.

Ni siquiera los yanquis norteamericanos habían llegado a tanto en relación a las poblaciones autóctonas de la América precolombina. ¡No por nada los USA se consideran la "segunda Israel"!

Y mientras tanto los integristas judíos más fanáticos, los "Fieles del Monte del Templo" aguardan el cercano día en que puedan destruir impunemente la Mezquita de Al-Aqsa y la Haram al Sharif, el Noble Santuario de los Musulmanes sobre el monte Moria, para reconstruir el tercer templo de Israel. Más allá de las contingencias históricas e incluso más allá de la sangre derramada, la verdad es que hoy en Palestina, al alba del tercer milenio de la era cristiana, que ya periclita, está en curso un enfrentamiento mortal con proyección planetaria. Y esto marca la diferencia entre éste y otros conflictos mundiales. Son dos concepciones de la vida y del mundo las que se enfrentan. En este trozo de tierra, único por su historia, por la fe que allí ha surgido, por la posición geoestratégica entre los tres continentes y los mares con rutas petrolíferas, en el corazón "verde" del Dar al Islam se juegan no sólo los destinos de los palestinos y de los hebreos; es el futuro mismo de la humanidad el que está en discusión cara al próximo milenio.

Está en acto un enfrentamiento a nivel metafísico entre el Islam y el ateísmo del que los episodios de "guerra de guerrillas" son las manifestaciones exteriores de algo que trasciende la voluntad de los individuos particulares. Por tanto, la libertad de Palestina y de todo el Dar al Islam es también, y sobre todo, un problema de toda la Comunidad Islámica así como también lo es para el "enemigo del hombre". Sobre la piedra angular de la Roca del Templo, donde los Musulmanes rezan y los hebreos lloran, se miden los frentes contrapuestos que abarcan desde Washington y Moscú, hasta Teherán y Berlín, todos los lugares de la tierra.

La cita para la batalla final, bajo la Guía del 12ºImam al Mahdi, que Dios acelere su manifestación, está fijada junto al muro de la Kaabah. Este acontecimiento señalará la victoria final del Islam. Es por ello, que ante los recientes hechos de sangre en la Palestina ocupada, respondemos como los padres y las madres de los mártires envueltos en los blancos sudarios del martirio: "No aceptamos condolencias, sino sólo felicitaciones".

 

 

 

 

Artículo publicado en la revista de la comunidad chiíta italiana y reproducido en el nº125 de AVANGUARDIA, mayo del 96, de donde lo hemos traducido con autorización de su director, nuestro amigo y camarada Leonardo Fonte.

Sábado, 10 de Enero de 2009 12:07. antagonistas #. Eurasia-Islam

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