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Fascismo, Islam y mundo árabe. Entrevista a Stefano Fabei*

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¿Cómo tuvo inicio y cuáles han sido las características principales del encuentro entre Fascismo e Islam?

 

Ya antes de la marcha sobre Roma, posiciones filoárabes y filoislámicas eran presentes en el interior de los «fasci di combattimento»: derivaban de las múltiples experiencias políticas confluentes en el movimiento fundado por Mussolini el 23 de marzo de 1919 : de la socialista a la republicana, de la anarquista a la sindicalista revolucionaria, del arditismo al futurismo de vanguardia.

 

La idea de una Italia «nación proletaria», enemiga natural de las plutocracias e imperialismos era muy difusa en este primer fascismo «de izquierda», republicano y revolucionario, y en aquel periodo ella emerge con cierto vigor también en el curso de la experiencia fiumana. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial y advenimiento al poder de Mussolini, una serie de hechos y circunstancias políticas, internas e internacionales, permitieron a Italia ser, o al menos parecer, la nación en vía de ser la intermediaria entre Oriente y Occidente. Un mes antes de la marcha sobre Roma, Gabriele D’Annunzio, descubiertas las grandes y múltiples afinidades entre el Evangelio y el Corán, afirmó que justamente del Oriente vendría «la fuerza nueva para la Italia Nueva: de esta Italia que el destino ha querido constituya, geográfica y espiritualmente, el puente entre Occidente y Oriente».

 

Luego, sin embargo, en los ocho primeros años en el poder, Mussolini no llevó adelante una política autónoma árabe porque la política exterior italiana tenía como fundamental punto de referencia la inglesa, y de la marcha de los encuentros con Londres dependía la de Roma en los asuntos de los árabes. Estando en curso la «reconquista» de Libia, era entonces difícil para Mussolini llevar un verdadero y propio diálogo con el mundo árabe. Además, los impulsos hacia una política exterior verdaderamente revolucionaria, también en la cuestión de los países árabes, sostenida por los fascistas más dinámicos, venían sofocados por la excesiva influencia que tenían en el régimen nacionalistas y católicos conservadores. Solo al inicio de los años treinta, nuestra política árabe comenzó a caracterizarse de una manera más autónoma y dinámica, presentando a Italia como «puente» entre el este y oeste, un punto  de referencia, un «faro de luz» para las naciones islámicas. No en vano, entre 1930 y 1936 roma buscó acentuar su acción cultural y económica en el Medio Oriente y en el área árabo-islámica en general. Para comenzar, pensamos en Bari, en la Feria del Levante en 1930; en los convenios de los estudiantes asiáticos organizados en Roma bajo el patrocinio de los Grupos Universitarios Fascistas en 1933 y 1934; en radio Bari, que iniciaba sus transmisiones en lengua árabe en 1934; en la actividad de penetración en la prensa árabe con subvenciones a periódicos y periodistas; en el Instituto para el Oriente y el Instituto Oriental de Nápoles, centros de actividad cultural que desarrollaban una provechosa actividad política. Según Said Sciartuni, un colaborador árabe de «Vita Italiana», la revista de Giovanni Preziosi, prescindiendo de los encuentros comerciales y económicos existentes entre el mundo árabe y la Italia Fascista, existía un vínculo ideológico que habría tenido su peso específico en sus encuentros futuros. El mundo árabe según él, era un campo fértil para la extensión del fascismo, que él consideraba como un medio esencial para su renacimiento espiritual. Italia era entonces llamada a desarrollar una propaganda para el desarrollo del fascismo en Oriente; así podría haber podido combatir al comunismo en el mundo árabe conquistándose amplias simpatías. A los valores del Islam (pero también del budismo) se habría referido luego, justo después de la campaña racial, el presidente del CAUR (los Comités de Acción por la Universalidad de Roma, la llamada «internacional fascista»), Eugenio Coselschi, en el mensaje dirigido en septiembre de 1938 al congreso antibolchevique y antijudaico de Erfurt, para contraponer a las «nefastas doctrinas que proponen el sojuzgamiento de todas las naciones y de todas las razas a la tiranía de una única raza sometida a las prescripciones del Talmud, la santidad de la cruz cristiana, la sabiduría del Corán y la clarividencia de Buda» y para exaltar «la idea universal de Roma» y su batalla espiritual en nombre de todos los «creyentes y los devotos, sea a Cristo a Mahoma o a Buda» contra el vil materialismo.

 

Mussolini y la espada del Islam. ¿Cuál es la historia? En la base del compromiso que se instauró, ¿había solo una visión d realpolitik del Duce?

 

Esta es la 3ª fase de la política árabo-islámica del fascismo, aquella relativa a la segunda mitad de los años treinta, los años del Eje, el día antes de cuyo nacimiento, el 24 de octubre de 1936, Hitler había declarado a Galeazzo Ciano, ministro de exteriores del Duce, que el mediterráneo era un mar italiano y que cualquier modificación futura en el equilibrio del mediterráneo se debería hacer a favor de Italia, así como Alemania habría debido tener libertad de acción hacia el este y hacia el Báltico. Orientando las dinámicas de las dos potencias fascistas en estas direcciones exactamente opuestas, nunca se habría producido un conflicto de intereses entre Alemania e Italia. En otros términos, según Hitler, los países árabes bajo control francés e inglés, casi en su totalidad, formaban parte de la esfera de influencia de Roma. Al año siguiente, el 18 de marzo de 1937, el Duce, durante su viaje triunfal en Libia, asume el título de «Espada del Islam». Mussolini era el protector de los musulmanes en Libia, en Etiopia, allí donde había liberado de las vejaciones del Negus, en Palestina y un poco por todas partes en el Mediterráneo. Prescindiendo de las relaciones económicas y comerciales existentes entre el mundo árabe y la Italia Fascista, la política medio oriental y la cuestión árabe devinieron argumento de la prensa del régimen.

 

¿Cuál ha sido el rol desarrollado por Gran Bretaña en las relaciones entre Italia y el mundo árabe?

 

Como ya he dicho, Gran Bretaña ha sido siempre la gran antagonista de Italia en el Mediterráneo, pero como en la política árabe de Alemania, en la de Italia se tiende a no perjudicar las relaciones con Londres, al menos hasta el momento en el cual , con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la ruptura deviene irreversible. De la andadura de las relaciones con los ingleses depende el apoyo al nacionalismo árabe y a los movimientos de liberación del área medio-oriental como el palestino.

 

La Italia Fascista y la Resistencia Palestina. ¿De verdad pertenece al internacionalismo de izquierdas, como una cierta interpretación de la historia sostiene, el primado histórico de haber dado apoyo a la causa palestina?

 

Absolutamente no. Fue Italia el primer estado europeo en sostener de un modo concreto la lucha de liberación del pueblo palestino frente al mandato británico y al proyecto sionista en Tierra Santa. Entre el 10 de septiembre de 1936 y el 15 de junio de 1938, Italia entregó al Gran Muftí de Jerusalén, que guiaba la revuelta del pueblo palestino contra las fuerzas militares de  Gran Bretaña y contra la inmigración judía, alrededor de 138.000 libras esterlinas, una suma nada despreciable por aquellos tiempos (actualmente alrededor de 10  millones de euros). Esta contribución financiera fue decidida por el Duce al día siguiente de la guerra de Etiopía, no solo en razón de la posición asumida por Italia frente al nacionalismo árabe, y por «fastidiar a los ingleses », sino también en recuerdo de las posiciones anticolonialistas del Mussolini socialista revolucionario y del primer fascismo. Además de dinero, el ministerio de exteriores decide enviar al mujâhidîn palestino una consistente carga de armas y municiones, en principio destinada al Negus,  pero adquirida en Bélgica vía el SIM (1). Este material depositado por  casi dos años en Tarento, había debido llegar por intermediación de los saudíes, a los palestinos empeñados en la primera intifada para abatir al reino hachemita de transjordania, poner fin al protectorado británico y bloquear la llegada de otros judíos y el proyecto sionista en Tierra Santa.

 

¿Cuál ha sido la contribución  material – en hombres y medios- ofrecido por el mundo islámico a las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial?

 

Se trata de una contribución muy significativa, difícil de cuantificar numéricamente. Queriendo intentar dar una cifra, diremos prudentemente que más de 300.000 fueron los musulmanes de las regiones islámicas de la Unión Soviética (caucásicos, turcos de Crimea, tártaros del Volga, turkestaníes, azeríes, etc.) que se enrolaron con los alemanes para combatir contra la armada roja de Stalin; 117.000 los caídos. Por cuanto se refiere a los árabes, entre 1941 y 1945, se calcula que 500 sirios, 200 palestinos, 450 iraquíes, y alrededor de 12.000 entre argelinos, tunecinos, marroquíes y egipcios se unieron activamente al Eje. 6.300 formaron parte de unidades militares del Reich, unos pocos centenares combatieron con los distintivos del Ejercito Regio o de la Milicia Voluntaria de Seguridad Nacional, otros también militaron en la unidad de la Francia de Vichy. Emanuel Celler, miembro del congreso de los Estados Unidos, el 10 de abril de 1946 declaró que dos mil soldados árabes del Eje prisioneros de guerra estaban internos en el campo de presos de Opelika, en Alabama. Luego, en los Balcanes, más de 30.000 voluntarios de Bosnia, de Albania y de otras regiones musulmanas entraron el las Waffen SS, y a esto habría  que sumar  aquellos millares de fieles de Allah que combatieron en milicias y formaciones autónomas.

 

¿Por qué ésta página de la historia que concierne a la relación entre el Fascismo y el mundo árabe ha permanecido hasta nuestros días tan poco conocida?

 

En efecto se trata de un capítulo muy descuidado por los historiadores, no solo por aquellos de los movimientos filofascistas, que entonces surgieron y se  desarrollaron un poco en todo el mundo, sino también, laguna aún más grave, entre los historiadores del colonialismo y de la descolonización; de hecho el fenómeno filofascista de ciertos países y grupos políticos, en el mundo árabo-islámico en particular, fue ante todo el corolario de la resistencia al colonialismo. Y luego ha sido la tendencia a asimilar, sin las necesarias distinciones, el fascismo al colonialismo, por no hablar del desconcierto que la simpatía y apoyo de muchos musulmanes del llamado tercer mundo a la guerra del Eje, suscitaban en ciertos ambientes políticos y culturales.

 

¿Qué diría a los jóvenes de ‘derecha’  que tienden a seguir las corrientes de quien quiere ver a toda costa un enfrentamiento entre dos diversas culturas, la «occidental-cristiana» y la árabo-musulmana?

 

Yo mantengo que el así  llamado choque de civilizaciones no existe y que esta tesis es sostenida por quien busca impedir el conocimiento y la colaboración entre una realidad humana, cultural y política ciertamente diferentes pero no por  esto necesariamente antagonistas. La diversidad  es a mi juicio una riqueza y un recurso necesario en un mundo en el cual el proceso de globalización tiende a homogeneizar a todos en el american way of life. Quien basa la propia identidad sobre sólidas raíces no teme lo diverso, sino que busca conocerlo y colaborar, si es posible, en vista de la consecución de un común objetivo… pero el discurso es extremadamente complejo…

 

Pregunta obligada: sobre sus proyectos de futuro, ¿tiene alguna publicación?

 

En este momento tengo la historia de un soldado del Novecientos y de sus guerras; se trata de la biografía del general Niccolo Nicchiarelli, Jefe del Estado Mayor de la Guardia Nacional Republicana durante la RSI.

 

(1) SIM- Servicio de información militar. Organo de inteligencia militar italiano de 1925 a 1945.

 

*Publicado el 22 de septiembre de 2008 en azionetradizionale.com (Trad. Antonio M.S.)

 

Bibliografía de referencia

 

-S.Fabei, Una vita per la Palestina ( Storia del Gran Mufti di Gerusalemme ), Mursia, 2003.

 

-S.Fabei, Mussolini e la resdistenza palestinense, Mursia, 2005.

 

-S.Fabei, Il fascio, la svástica e la mezzaluna, Mursia, Milano, 2002.

 

 

 

 

 

 

 

Martes, 28 de Octubre de 2008 14:45. antagonistas #. Miscelánea

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