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Contra la Movida Madrileña: posmodernidad a la española

Contra la Movida Madrileña: posmodernidad a la española

 

por Comité Robespierre

 

 

Sombras y miserias del movimiento contracultural que tuvo lugar en los años ochenta, financiado por el PSOE a golpe de subvención pública.

 

Con el derrumbe de la Unión Soviética y la caída de la Europa del Este, muchos vaticinaron el fin de la historia. Las ideologías habían muerto y una ola de desencanto recorrió cada rincón del planeta. Mientras los niños iraquíes saltaban en pedazos, Baudrillard se empeñaba en que la guerra del golfo no había tenido lugar. Los estadistas políticos se felicitaban y en Wall Street corría el champaña entre carcajadas y pellizcos en el trasero a las secretarias.

Teníamos razón, nuestro modelo de organización era el único viable o como se empeñaban en decir desde la socialdemocracia antiguos maoístas hoy notarios o profesores de universidad, era el menos malo de los modelos. Ahora estábamos a salvo. Ese invento llamado postmodernidad servía de coartada para rematar cualquier viso de compromiso social o ético, invento que bien podría resumirse como «una actitud más frívola de diseño, fiesta y cinismo de terciopelo que invade revistas de cultura, debates públicos y comportamientos cotidianos […] repleto de conceptos sintomáticos como repetición, exceso, detalle, fragmento, metamorfosis, inestabilidad, desorden, caos, perversión, laberinto…»[1] En realidad hoy podemos arriesgarnos a sentenciar que más allá de una actitud, una conciencia (o falsa conciencia) de una época definida o un método de análisis de la realidad, la posmodernidad no fue más que un periodo histórico concreto, un puñado de años en los que la batalla ideológica se decantó de parte de los buenos, los que creían en el mundo libre, rápido y flexible. Dicho fenómeno tiene poco de extraordinario o inusual, aunque algunos se empeñaran en que habíamos llegado a un No-punto de la Historia, a una No-Historia, o lo que es peor, a una post-historia.

Sencillamente se enmarca en la estrategia capitalista que tiene por meta última sepultar cualquier viso de alternativa a la forma de organización política y económica existente[2], en otras palabras, la posmodernidad no fue más que un modelo de propaganda en un periodo concreto que obtuvo muy buenos resultados, una acertada campaña de marketing.

En España y como suele ser costumbre, nos subimos tarde y mal al carro de lo posmoderno, salto al vacío que se percibía muy complejo tras 40 años de oscurantismo cultural y represión abierta. Lanzarse al pozo de la fragmentación y lo frívolo, zambullirse en la ciénaga nihilista del todo vale y retozar con el lema No hay alternativa sin mancharse las manos de mierda y sangre, se convertía en una difícil tarea, pero se hizo, vaya si se hizo, de la noche a la mañana además y a golpe de subvención. No existe ningún fenómeno que ilustre de forma más propicia y adecuada, el desembarco de la posmodernidad en nuestro país como fue ese engendro llamado movida madrileña. Ahora con cierta perspectiva histórica es el momento de plantearse qué fue y qué nos ofreció la tan cacareada y vanagloriada movida madrileña.

Lo primero de lo que debemos cerciorarnos al abordar dicho monstruo cultural, es que junto a la famosa transición democrática, es de los pocos hechos o periodos que gozan de una visión positiva e incuestionable por parte de los media, existe una unanimidad más que sospechosa a la hora de valorar la movida, no importa que el periodista sea de ABC o La Razón, o de El País o Público, todos la ensalzan como un periodo casi mágico y lo que es peor, necesario, circunstancia que debería habernos puesto en alerta desde hace tiempo. La movida es junto a la transición y la monarquía, uno de los mitos mejor asentados en el imaginario colectivo español, muy pocas voces se atreven a cuestionarla. Yo como soy de los malos, de los que no se creen el cuento del mundo libre, rápido y flexible, romperé una lanza.

No podemos olvidar el contexto mundial en el que se produce la movida, los pérfidos años 80, falta todavía por escribirse el ensayo perfecto que narre con exactitud el verdadero advenimiento de oscuridad que supuso la llegada de dicha década prodigiosa: Reagan, Thatcher, techno pop, heroína, postmodernidad, permanentes rizadas y laca, sida, películas de Almodóvar, video clubes, discos de Mecano, la muerte de Steve Mcqueen… En un contexto tan poco propicio para los movimientos contraculturales surge la movida, la misma que bajo mi parcial y dogmática opinión, no fue más que un puñado de grupos de lo más mediocre, de una calidad ínfima, una ceremonia del mal gusto y lo cutre, un aquelarre de inofensivo nihilismo[3] que se le metió con calzador y sin vaselina a unas masas alienadas que terminaron siéndolo un poco más cuando concluyó el proceso, tutelado de principio a fin por las instituciones. Todo ello, por mucho que algunos críticos músico/culturales a sueldo de PRISA se empeñen en tildar dicho periodo como la edad de oro de pop español.

Ver a Pedro Almodóvar (gurú incontestable de la posmodernidad española) vestido únicamente con unos dodotis talla XXL, rodeado de grotescos personajes y berreando aquello de quiero ser mamá, incitando a su bebé a prostituirse, se me antoja cualquier cosa menos [post]moderno. Eso tiene un nombre y poco tiene que ver con actitudes culturales consagradas al nihilismo y la frivolidad neoliberal, se llama esperpento y lo acuñó Valle Inclán hace muchas décadas, incluso antes de que Jean-François Lyotard escribiera su tan emblemática obra La condición posmoderna.

Que artistas como Antonio Vega y Carlos Berlanga estén considerados verdaderos genios y visionarios, debería hacernos plantearnos muchas cuestiones. Antonio Vega, por mucha heroína que se inyectase, nunca dejó de ser un letrista vulgar, sólo hay que analizar tibiamente el texto de la obra cumbre de la movida: Chica de ayer, algo que dejamos al libre albedrío del lector, nos basta con recordar la lista de grandes artistas que la han versioneado; El canto del loco, Enrique Iglesias... La brillante metáfora nunca utilizada de, tus cabellos dorados parecen el sol, pone de manifiesto la elevada profundidad de un texto quizá demasiado complejo para dinosaurios marxistas de mi condición. El diario El País publicó una encuesta entre sus críticos musicales que sitúa Chica de ayer como la mejor canción de la historia del pop español, pues oye si lo dice El País

Por su parte Carlos Berlanga y sus sintetizadores galopantes con Alaska gritando banalidades como que su novio es un zombie o aquello de terror en el súper mercado, hacían de lo posmoderno religión en nuestro país. A ello hay que añadir títulos como Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón, imperdibles en las narices, permanentes y hombreras, y el alcalde de una capital como Madrid incitando a la juventud a que se colocara, como suena.

Lo más gracioso del proceso es que, mientras a golpe de subvención se colocaba en el mapa a artistillas niños de papá (empezando por Berlanga) [hijo de un famoso director de cine] que celebraban la frivolidad más dantesca como símbolo inequívoco de una generación, en otro lugar se gestaba una verdadera revolución músico-cultural, realmente urbana, transgresora y contracultural y de corte eminentemente independiente: el rock radical vasco[4].

Grupos como Kortatu, La polla records, Eskorbuto o Barricada, daban voz a esa otra cara de la España moderna silenciada por los grandes medios; la heroína, la salvaje reconversión industrial, las aspiraciones nacionales, el terrorismo de estado, los abusos patronales, los despidos masivos.... Unos años de plomo y sangre que la movida no dibujó ni plasmó, se dedicó a ocultarlos a ritmo de sintetizador barato, retozando con unas instituciones profundamente corruptas (como se demostró no mucho más tarde) que venían de pactar la venta al mejor postor de la clase obrera en esa operación de maquillaje llamada comúnmente transición democrática, la pérfida Ana Torroja y su grupo Mecano no lo podrían haber descrito mejor: no me mires no me mires déjalo ya, que no me he puesto el maquillaje […] mira ahora mira ahora mira ahora, que ya me he puesto a la moda… Estrofa que define a la perfección la artificialidad y la trampa de la transición.

Los hechos son al menos muy interesantes: conforme la reestructuración industrial y el desempleo masivo siembran el desasosiego entre la juventud española de principios y mediados de los ochenta[5], tres fenómenos socio/culturales aparecen en la escena. Por una parte el auge –financiado a golpe de subvención pública– de la conocida Movida Madrileña, por otro lado la aparición de las macrodiscotecas y after hours que no cierran en todo el fin de semana. La famosa ruta destroy (bautizada del bakalao por los grandes medios a principios de los 90) aglutina a jóvenes de Madrid y Barcelona e incluso Sevilla o Bilbao, que acuden a la huerta valenciana a disfrutar de un fin de semana sin dormir a ritmo de anfetaminas. Por último la extensión de la heroína, a precio de saldo en el mercado por aquellos días.

Los tres fenómenos convergen al mismo tiempo en determinado contexto histórico y social, y los tres conllevan un elemento disuasorio común, las drogas. De forma perpetrada o planificada o haciendo la vista gorda, el hecho incuestionable es que la aparición y extensión de la droga como mecanismo alienante y disuasorio en nuestro país (evidentemente el individuo que consume droga no se plantea ni se moviliza por el porqué de las cosas) coincide con el periodo de mayor crecimiento de las tasas de desempleo, la expansión de la temporalidad y con la mayor y más desestabilizadora reconversión industrial que ha conocido la España moderna. No ver la relación es no querer abrir los ojos, sólo hay que empezar a encajar las piezas.

Entretener a las masas mientras nos colaban la transición

La movida madrileña no fue más que la perfecta cortina de humo, la operación de maquillaje cultural que necesitábamos ante nosotros mismos y ante el mundo, para subirnos al carro neo-liberal de los recortes, las políticas de austeridad y la entrada en la organización terrorista del Atlántico Norte. Nos empaquetaron el punk en la cola de El Corte Inglés, nos vendieron a los Sex Pistols pero se olvidaron de The Clash, primaba la provocación, pero dentro de unos límites claro. La movida no fue más que los últimos destellos, los últimos coletazos del tardo-franquismo, que tras colarnos la monarquía, Los pactos de Moncloa y una ley electoral injusta y profundamente anticomunista, quería tener a las masas entretenidas y alienadas en extremo para eso mismo, para que nadie cuestionara el proceso de maquillaje que enterraría a los trabajadores en un periodo de oscuridad y precariedad digno de las novelas de Dickens, ya lo dijo paquito, todo atado y bien atado.

La historia, aunque muchos vaticinaran su colapso, se puso de nuevo a caminar, y como el tiempo, deja a cada uno en su lugar. Sólo hay que echar un vistazo a todos aquellos gurús posmodernos y observar quién firma sus nóminas: Almodóvar se dedica (al margen de rodar nefastos filmes) a rubricar manifiestos en contra de Cuba por orden de Rosa Montero o a guardar espectral silencio respecto a la presencia de nuestras tropas en Afganistán. El rey del pollo frito (al margen de recibir merecidos pedrazos en el Viña Rock) se dedica a debatir en programas culturales como Crónicas marcianas, eso cuando no está recaudando fondos para la SGAE en conciertos benéficos, bodas o salones de peluquería. El productor de «la mejor canción de la historia del pop español» (el usurero Teddy Bautista) es curiosamente el presidente de la SGAE, una de las instituciones más odiadas por los españoles. Ana Torroja se consagra a engañar al fisco y vivir de las rentas, más de lo mismo podemos decir de Miguel Bosé, su complejo de Bowie y sus discos y giras del Papito, toda la vida cantando los mismos jodidos temas una y otra vez, lo de este chico es demencial. Alaska se entrega a su amigo Federico Jiménez Losantos y es una habitual del canal de extrema derecha Intereconomía, Loquillo hace lo propio con César Vidal, impagable la entrevista dialogando de country racista sureño, mientras el resto de músicos se dedican a lloriquear como colegiales por culpa de la piratería.

No asumen que el público prefiera ir a cualquier concierto minoritario de punk o hip hop, de la misma forma que no asumen que cualquier rapero mediocre tenga letras más elaboradas y profundas que Carlos Berlanga o Antonio Vega. Francisco Umbral (el cronista de la movida) terminó hablando de su libro en las páginas de El Mundo defendiendo a José María Aznar, de Fernando Savater mejor no hablamos y por su parte Agatha Ruiz de la Prada (la pionera de la o­nda fashionista) se casó con Pedro Jeta Ramírez [director de El Mundo].

Todas las piezas encajan, forman parte de un todo: ese mundillo progre profundamente endogámico que desde hace décadas monopoliza el mundo de la cultura española a través de las subvenciones del ministerio de cultura. Y como las casas reales, fornican entre sí para perpetuar el linaje, lo cual explica la nula capacidad intelectual de algunos y la disfunción mental de otros, pero se les acaba el chollo, internet y su oferta de cultura libre los está desbancando a patadas, no podemos más que esbozar media sonrisa nerviosa cuando se reúnen con la ministra de cultura para hacer el signo de la ceja y criminalizar el top manta. Es entonces cuando, ataviados con un bolso de Prada, millones de euros en su cuenta y su residencia en Miami o Andorra, aúllan aquello de ¡nos estamos muriendo de hambre! Y no les falta verdad, tienen hambre de flashes, de ego, de royalties, de portadas, de monopolio…

No merecen compasión alguna, eran puro simulacro burgués, estaban en nómina entonces y siguen estándolo ahora, con unas cuantas arrugas apenas estiradas por interminables sesiones de cirugía estética, momias del mundo del espectáculo (en el sentido Debordiano del término) que deambulan por el bulevar de los sueños pagados a golpe de subvención sociata. Lo que sucede es que la posmodernidad es una máscara que puede resistir el envite de trabajadores en huelga o muchas noches de anfetaminas en el Rock-ola, pero no puede resistir el paso del tiempo, el peso de la historia.


Notas:

[1] Una cultura de la fragmentación. Pastiche, relato y cuerpo en el cine y la televisión. Vicente Sánchez Biosca. Ediciones Textos Filmoteca Valencia

[2] El famoso eslogan de la inefable Margaret Thatcher «T.I.N.A.» (There is no alternative) que venía a decir algo así como: joderos porque no hay alternativa.

[3] Tan diferente del nihilismo radical de Eskorbuto y su anti-todo.

[4] Es menester recordar que no toda la movida fue un cataclismo de oscuridad, de la quema en la hoguera salvamos por supuesto los guiones de La bola de cristal ( http://www.lahaine.org/index.php?p=19129 ), Aviador dro (verdadera vanguardia musical) y a Parálisis permanente y Siniestro total, poco más.

[5] Hay que recordarle al lector que durante esos años que la movida quiso vendernos teñidos de apoliticismo y un carnaval permanente, se produjeron en España conflictos sociales de importante envergadura que desembocaron en situaciones casi pre-insurreccionales: la batalla de euskalduna, la entrada con tanquetas de la Guardia Civil en Reinosa, la marcha de los trabajadores de los Altos Hornos de Sagunto en Valencia… Luchas en las que los abusos por parte del estado y las fuerzas y cuerpos de seguridad fueron una constante, desde el empleo de munición real en las manifestaciones, a detenciones masivas y arbitrarias.

 

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23 comentarios

nova ondata -

A ver, las costus unas locas degeneradas que practicaban el sado maso e invitaban al resto, la zombi vampirica llamada tessa metiendo lsd en los cubatas de los ligues del italiano para llevarselos a la cama, todos drogados, bebidos, abusando al máximo y con los papás pagando las rehabilitaciones. Musica copiada, 3 acordes letras idiotizantes. Y se cargaron incluso la canción protesta y la musica de cierta calidad, que abundaba, en los 10 años últimos del franquismo.
Degeneración de las costumbres y radicalidad a tope, feminismo, homosexualidad, abortismo, crueldad, narcisismo, estupidez.
Una mi....

Jordan Trunner -

Thanks so very much for posting these, they are excellent! So bummed I missed what looks like a truly unique evening.

AL -

Acertado el comentario,aunque no estoy de acuerdo con el último párrafo.
Si queremos hacer algo radical y antisistema de verdad,siempre apareceremos como extremistas o marginales.
Si no queremos ser así,ya tenemos experiencias de lo más integrado como Sin Tregua,Area Inconformista,Democracia Nacional,PADE,y todo intento de moderar el discurso,salir con lo de la autonomía histórica,unos enfatizar en los aspectos socialistas del discurso fascista,y otros en los nacionalistas,y acabar como una pieza más del monopoly.
Un saludo camaradas.

Explicación -

Una: al jefe del Frente de la Juventud lo mataron porque se cabreó y por entregar información que demostraba que esa juventud 'nacional' que encabezaba no había hecho más que repartir leña para ayudar, a las fuerzas represivas oficiales de la 'dictadura democrática' a mantener 'el orden' durante la transición.

Dos: Fernández-Cuesta apareció en hora de máxima audiencia en la primera cadena (sólo habían dos por entonces), en la misma noche del cierre de campaña, para anunciar la retirada de las listas de FE-JONS y pedir el voto para Fraga.

Tres: No pasó un mes y Blas Piñar y Ricardo Alba anunciaron la autodisolución de Fuerza Nueva.

Conclusión: esas fueron las 'fuerzas patriotas' de los 80.
La 'Movida Nacional' fue puro simulacro para barnizar el activismo de matasietes 'lumpen-burgueses'.

No podemos extrañarnos del 'eco' descerebrado, baboso y malbaboso de las escorias 'patriotas' que quedaron al margen de la reorganización 'popular' tan sólo porque eran demasiado estúpidos o porque siguieron sin maquillarse dando un 'cante' extremista o marginal.

Otro de los malos -

"Lo primero de lo que debemos cerciorarnos al abordar dicho monstruo cultural, es que, junto a la famosa transición democrática, es de los pocos hechos o periodos que gozan de una visión positiva e incuestionable por parte de los media, existe una unanimidad más que sospechosa a la hora de valorar la movida, no importa que el periodista sea de ABC o La Razón, o de El País o Público, todos la ensalzan como un periodo casi mágico y lo que es peor, necesario, circunstancia que debería habernos puesto en alerta desde hace tiempo.
La movida es, junto a la transición y la monarquía, uno de los mitos mejor asentados en el imaginario colectivo español, muy pocas voces se atreven a cuestionarla.
Yo como SOY de los MALOS, de los que no se creen el cuento del mundo libre, rápido y flexible, romperé una lanza"

LA-IN -

Precisamente, en los años 80, los "patriotas" de Fn, Fdj y Falange o no existian o estaban reorganizandose bajo la disciplina política de Alianza popular, luego PP.
O en la "lucha cultural", que viene a ser casi lo mismo...Sobre todo bajo el ala de Verstringe y Fraga.

Európido -

Y, como no, también tuvo que salir la majadera decrépita que tenemos "de ronda" por aquí.
Vaya si no contribuyó (y sigue haciéndolo) la "movida nacional" a la "dictadura democráctica".
¿Como puede reivindicar espíritu de lucha contra la "dictadura democrática" esa ruina de Las Ramblas que se asusta con la posibilidad que vayan musulmanes de Cataluña a luchar en Iraq contra el invasor?
Pero es "normal" que se atrevan a reivindicar el patético papel que jugaron FdJ, FN y FE-JONS en la transición los mismos que nunca dejaron de ser unos impostores, tan idiotas como miserables, tan incongruentes como podridos.
Porque la "movida nacional" fue el "Brazo tonto" de los "guardianes" de esa "dictadura democrática", y su "oposición" no fue más que simple impostura pseudorrebelde para garantizar que la izquierda no se saliera del redil "democrático".

Európido -

Dice New Wawe:
"La psoería felipista fue el resultado de tanta etílica memez".
¿No fue alrevés, una de las causas?

Aclaro -

"impagable la entrevista dialogando de country racista sureño"

¿A Cash? -

¿Dónde critica el artículo a Johnny Cash? Yo lo que veo es una mención a 'The Clash' (punkies de ultraizquierda), y además positiva.

Bernardo -

La unica movida que hubo en España ,fue la que organizaron los grupos nacionales ,contra la imposicion de la dictadura democratica.En aquellos años ,que el Sr. Tiernos Galvan(alcalde de Madrid) dijo a colocarse y al loro,nos inducian desde el poder al consumo de droga al todo vale.Los unicos que hicieron frente a esta democracia fueron los patriotas de FN,Falange y Frente de la Juventud.El sistema pudo y al final nos impusieron la dictadura democratica

AL -

Es que no podemos dudar que en las noches alemanas de los años treinta muchos judíos rezaban(yo creo que hoy esa canción sería considerada como apología del genocidio,por burla del mismo).
Sid Vicious(un degenerado absoluto),tuvo los redaños de pasearse por el barrio judío de Paris con su célebre camiseta nazi
hasta que fue retenido por la policia ante la inminencia de un linchamiento.
¿Coleccionistas de objetos del III Reich?muchos:desde el guitarra de Ramones(que era judío),hasta el vocalista de Motorhead,pasando por Brian Ferry de Roxy Music,David Bowie,el batería de The Who que iba a tomarse pintas al bar al lado de su casa vestido de soldado de la Wehrmatch,hasta que le dieron una soberana paliza sus vecinos...
Total:que si a uno le gustan las canciones de Gabinete(que buena aquella de "Por qué perdimos Berlin",o de Los Rebeldes(movida provinciana),es poco menos que un niño aburguesado de papá(a veces me pregunto,porque conozco a algunos,por qué a una persona no le pueden dejar sus padres un piso o comprarle un coche,como a uno no le importará hacer si puede con sus hijos,¿abolimos la herencia como quería Bakunin o se hizo en los paises comunistas,o está intentando hacer el capitalismo convirtiendo a las clases medias en proletarios?).
Todo se aburguesa en el mundo del rock,movidas,etc.Es ley de vida.
Otra cosa es que un sistema político antagonista,tenga la obligación de tener a la sociedad en perpetuo movimiento para que no decaiga(pero si hasta Goebbels autorizó el jazz y el swing en las radios alemanas allá por 1943 ante la creciente demanda de la tropa).
Desde luego,si buscamos un grupo antisistema en España en los últimos cuarenta años la llevamos clara.
Aqui nunca ha existido la escena de una Italia,por ejemplo,para que uno pueda vivir de ello,o al menos,compatibilizarlo con otro trabajo).
Un cantante que siempre me ha gustado oir hablar(aunque no comparto todo lo que dice),es Fermin Muguruza,ex-Kortatu,pero no pasa de ser el lado marxistoide y nacionalista vasco del sistema.
Por lo demás,que cada uno oiga la música que quiera,que la disfrute y,después,a la lucha.Eso es lo importante.
Un saludo.

Luis -

Sí, pero después de Heil Hitler, dice "en la noche alemana los judíos rezan". Es decir, lo que ha hecho el punk (quitemos al Zurdo) siempre: buscar lo violento como reclamo. Hasta Sid Vicious, oye...
Me interesa más alguien que ensalce la cara no peliculera del Reich.

tintintintin -

Me parece muy acertada la radiografía sociológica que haces de la Movida. Desde luego la casta progre-cultureta que se fraguó en aquella época, sigue dirigiendo y mediatizando, la cultura, los negocios, la judicatura, la unoiversidad, etc, desde entonces hasta hoy.
Sólo me gustaría puntualizar algunos aspectos de tu artículo.
Si bien es verdad que el denominado Rock Radical Vasco fué rupturista y autónomo respecto a la Movida (fenómeno endogámico de niños bien madrileños), pronto fué una marca más, un merchandising, de la naciente autonomía vasca. Junto con grupos de otras regiones periféricas (los más afines serían los grupos gallegos)fueron utilizados como algo contestario frente a lo anterior y asumido por los nuevos centros de poder (autonomías) que hicieron gala de su supuesta "modernidad" apoyando y subvencionando grupos, fanzines, vinilos, conciertos y certámenes. Todo esto devino en una movida provinciana y subvencionada, ya que no había ayuntamiento, diputación o autonomía que no quisiera ser "moderno" a imagen y semejanza de lo que ocurría en la capital de España.
Respecto a la droga, creo que no estás bien informado.
Si bien es verdad que la heroína seguía presente en el medio juvenil, ésta estaba en retroceso. Era vista como algo "chungo" y de lumpen. La nueva realidad necesitaba sustancias nuevas. Un niño de papá que había visto los efectos de la heroína no estaba por pasarlo mal. Entra en juego la cocaína. Con mucho más glamour, sin las desventajas de la heroína (que algunos seguían consumiendo a escondidas, aunque estaba mal vista)y que era compatible con otra de las drogas típica de los 70 y que se vulgarizó en los primeros 80's, el hashis (porro). Además el speed empezaba a introducirse, como variante pobre de la coca. Pásabamos de la droga para colocarse a las sustancias para poder aguantar, poder multiplicar la actividad y ser consumidas sin el san benito de ser de marginales.

AL -

Por lo que leo,hay que escuchar a cantantes de extrema izquierda para ser contestario en lucha permanente.Me imagino que a Woody Guthrie y su guitarra para matar fascistas,Paco Ibañez,izquierdista de tendencia ácrata,Skape o en su defecto,la Banda Bassoti.
Yo todavía prefiero recordar a los Gabinete diciendo que eran fascistas,el Heil Hitler de Ilegales,o ver a Olvido Gara haciéndose una foto en el Monumento a la Legión Cóndor(puede que se trivialicen ciertos símbolos,pero tambien se los populariza y se ven como algo no tan extraño-malo...).
Por cierto que es verdad que ni a Johnny Cash,ni a otros muchos que cantan country ni remotamente se les puede considerar racistas,reaccionarios ni nada parecido.
¡Salud!

Luis -

Aquí no se trata de buscar a quién estuvo más perseguido por el establishment, sino a quién se esforzó por llevar adelante un Arte y quién estuvo haciendo el mamón a costa de las subvenciones. No es lo mismo trabajar por crear algo nuevo, una propuesta cultural, que llegar, jiñar y mostrarlo al público. El progresismo consiste en escandalizar: así siempre se avanza, la peste espanta.

Este artículo se deslegitima en el momento en que critica a Cash. Es como si dices que Brassens era penoso porque era un guarro. Pues sí. Y además era bueno.

New Wave -

La mov... esa, por ser, no era ni punk, sino afterpunk. New Wave, vamos, pero sin llegar a su original anglo –las cosas como son– ni a la suela del zapato.

Era patético ver cómo el “rojazo” Tierno Galván apadrinaba a esa tropa de viciosos. “Refocilad”, le decía a la juventud madrileña en sus pregones el Viejo Profesor “marxista”. Los años (primeros 80) que deberían haber servido para un viraje genuinamente izquierdista de la política española fueron aguados mediante iniciativas tan adocenadoras como ésa, un canto a la superficialidad (a lo más que llegaban la mayor parte de los jóvenes de entonces era a decir “No a la OTAN”, pero a la vez que en la política española se generalizaba el llamado “desencanto”). La psoería felipista fue el resultado de tanta etílica memez.

Por cierto, el artículo procede de 'Rebelión' y 'La Haine', si no me equivoco (extrema izquierda).

Kuribayashi -

Hay que tener en cuenta una cosa: de la contracultura occidental de los 60 (ya de por sí bastante infame, pero con un fondo de protesta hecha por niños bien)sólo nos llegó el destape, por decir algo...del punk tardosetentero y de los primeros 80 sólo se tomó lo superficial. Si acaso el rock radical vasco con sus monsergas separatistas y los Ilegales entendieron "de la misa la mitad" lo que venía de la pérfida Albión (GOD SAVE THE QUEEN).
La cutrísima MOVIDA no fue únicamente infumable por su indigencia artística, sino también por su recuperación y desvirtuación de lo más pueril del espíritu contracultural y punki. Me importa un pito si rechazaban o no la OTAN o estaban a favor de los sacramentos progres (el aborto, el anticlericalismo y bbla bla bla). Objetivamente, su nihilismo light fue más reaccionario y conformista que la ultraderecha neoliberal.

LA-IN -

De la "movida madrileña", lo único salvable quizás -en mi opinión- fueran los Radio Futura.
Los Ilegales no formaban parte de de esa seudo-cultura pastichera. Al contrario, eran "rock de la reconversión", el mas grande grupo de pop-rock español de todos los tiempos, y estuvieron y siguen estando perseguidos por el establisment pijo-progre mediatíco-soplagaitas español.
No en vano el gran Jorge Ilegal tuvo que fostiar (no-metafóricamente)a los ramoncines y caligiris del lugar.
De cualquier manera la critica cultural -o mejor aun la critica a la cultura: sea pastiche posmoderno o retroevolianismo, por cierto bastante unidos en la imagineria neoderechista de los 80-es una linea de combate antagonista más.

AL -

La movida musical de los ochenta produjo en mi opinión,algunos de los mejores grupos de la historia de la música en este país:desde Gabinete Caligari a Los Ilegales,pasando por La Mode o Alaska y Los Pegamoides.
Entre los músicos de la movida madrileña hubo gente de todas las ideologías políticas.
Hubo niños bien del Barrio de Salamanca,e hijos de estibadores portuarios.
Me quedo con mucha de la música de la época,no me gustan otros engendros de entonces(cine Almodóvar,dibujantes como Nazario),pero creo que es exagerado condenarla en bloque.
Por lo demás el artículo hace afirmaciones muy discutibles,como el ser la banda sonora del liberalismo capitalista o qué sé yo(muchos grupos de la movida se manifestaron por el No a la OTAN en el 86,por ejemplo,y jamás apoyaron al PSOE que gobernaba).
El rock radical vasko si fue más comprometido en ciertos temas(no es el caso del citado Eskorbuto que pasaban hasta de ellos mismos),pero eso no quita valor musical a algunas de las mejores bandas que ha habido en nuestro país.
Y no olvidemos que grupos como Barricada tambien sonaban en Los Cuarenta,y que The Clash tambien estaban en una multinacional,empezaron llamándose London SS,y Joe Strummer acabó sus dias apoyando a occidente frente al fascismo islámico y renegando de sus antiguas ideas marxistas...y asi podemos hablar de muchos más.
Quedémosnos con la música que nos guste,y olvidémonos del contexto,que Olvido Gara o el Zurdo no creo que sean responsables,siendo entonces unos niños o poco más,de la reconversión industrial de los Altos Hornos de Vizcaya.
Por lo demás sus ideas políticas anteriores o posteriores,o actuales,me importan tanto como las de John Wayne(un magnífico actor de cine del oeste,pero un ultraderechista americano como ciudadano).
¡Salud,y larga vida al buen Rock And Roll!

Luis -

El artículo está bien y aclara numerosas cosas. Aunque desvaría con la conspiranoia neomarxista cuando habla de country racista [entiendo xenófobo] y sandeces al estilo.
Quizá no vio la entrevista. O nunca escuchó a Cash. No se puede catalogar a Loquillo como uno más ahí. [Ni a Calamaro, que renegó el otro día del progresismo.]

Európido -

La "Movida" fue un montaje de la progresía para ayudar a desmovilizar y aborregar a una juventud española.
Después de décadas de dominio político-cultural por parte de la derecha biempensante "apolítica", ese dominio se resquebrajó, y hacía falta que fueran los progres quienes hicieran el trabajo que antes habían hecho las familias del régimen.

La "Movida" fue otra estafa pseudorrebelde para asegurar un pueblo de borregos, otra de las que tanto han abundado en este país.
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masseti -

Incredíbile este comentario..Cuanta verdad silenciada hasta ahora!!
Recuerdo que cuando era niño conocía a un chaval de Madrid,diciéndome que eso de la movida madrileña fue una estafa,que jamás existió.
Recuerdo de aquella época "la bola de cristal",único programa de aquella época que valía la pena,también me acuerdo de la música de los "40 príncipales",auténtica bazofia popera...Por supuesto jamás ponían música de ningún grupo radical vasco,no vaya a ser que alguno se "contagiara",en esto coincido plenamente con el autor de este comentario.
Si españa perdió la independencia económica y política,(la verdadera libertad)en el 39,y pasamos a ser una colonia más de EEUU,a principios de os 80 perdimos nuestra independencia cultural a manos de los anglo-sajones,(como no).Me repugna cuando oigo a los progres hablar de libertad,pero de que libertad?..como decía el autor del artículo,la heroína,elSIDA,el degenerio nihilista puro y duro..¿Es eso libertad?Me dan ganas de coger a los progres y estrangularlos...Mis felicitaciones al autor de este artículo,la verdad,man que le pese a muchos,acabará por salir a la luz....
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