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Vincenzo VINCIGUERRA: "LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS"

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Fuente: Marilenagrill.org

Trad: A.B.A.

La  Iglesia de Roma ha renunciado a ser “católica apostólica romana” para convertirse en “judaico-cristiana”, pero esta irresponsable estrategia, iniciada por Juan Pablo I, proseguida por Juan Pablo II y ahora por Benedicto XVI, tiene elevados costes.

El Vaticano se ha humillado para igualar judíos con musulmanes, eligiendo al judaísmo frente al islamismo por motivos aparentemente religiosos pero que en realidad son políticos y financieros.

El Vaticano ha renunciado públicamente a su misión evangelizadora en relación a  los judíos, afirmando por boca de su secretario de Estado que no pretende convertir a estos últimos, pero se guarda muy mucho de adoptar idéntica actitud respecto a otras religiones.

No ayuda ciertamente a las minorías cristianas en India o en los Países Islámicos, cerciorarse que, muy secretamente, en Kabul, actúan monjas católicas, dispensadas de su hábito y travestidas de afganas, asistiendo a niños discapacitados a los que obviamente no enseñan a alabar a Allah o a Mahoma, sino a Jesucristo y al Papa.

La Iglesia de Roma ha impuesto la Cruz con la Espada, previa ocupación militar, sin excluir el genocidio, hasta lograr la conversión de los supervivientes y sus descendientes, como testimonia la historia de América latina.

En Irak está presente un ejército de ocupación compuesto de cristianos, con toda su panoplia de Biblias, curas y crucifijos, Evangelios, etc. que ciertamente no puede repetir la empresa de los conquistadores [en español en el original, ndt.] españoles, pero no es inimaginable que haya quien pretenda convertir a los iraquíes al cristianismo. Igual que hacen en Afganistán tal como lo demuestra el asunto de las monjas disfrazadas de afganas.

El Vaticano ha hecho su elección. Juan Pablo II y Benedicto XVI no han omitido nunca visitar las sinagogas de las ciudades a las que han viajado oficialmente, evitando cuidadosamente las mezquitas.

Han pedido perdón por la persecución de los judíos pero no han hecho lo propio respecto a los musulmanes.  La reacción se hace inevitable con todas sus trágicas consecuencias.

Sacrificadas sobre el altar de la política, las minorías cristianas deben afrontar peligros cada vez mayores, porque la injerencia de una Iglesia que ha descubierto, con Juan Pablo I, sus orígenes judaicos no tiene ya el respeto que hubiera podido tener de haber permanecido siendo ella misma.

Hablar de tres religiones monoteístas resulta, hoy, excesivo porque frente a frente están sólo el judaísmo con su apéndice cristiano y el islamismo.

Lo pagan los creyentes, los humildes, aquellos que tiene una fe sin contaminar por los cálculos oportunistas de las jerarquías eclesiásticas más atentas a las acciones de la Bolsa que a la vida de los cristianos.

No hay árabe, palestino, afgano, sea cristiano o musulmán, que ignore que los ejércitos de ocupación extranjeros no sirven los intereses de la civilización occidental sino los más concretos del Estado de Israel y de los Estados Unidos.

Los cardenales se inclinan ante los “hermanos mayores” judíos, repudiando dos mil años de historia y culpando a los romanos de la muerte de Jesucristo que, dentro de algunos años, nos dirán que se había suicidado por el bien de la humanidad.

Nosotros creemos que si Jesucristo hubiera podido ver como se ha dirigido su Iglesia hacia la decadencia definitiva a finales del siglo XX, habría preferido no nacer, pero no podemos ironizar sobre la tragedia que viven millares de personas indefensas en países que el cinismo político del Vaticano ha transformado en hostiles.

Solicitamos a la Iglesia católica que pida hoy perdón al mundo islámico por sus culpas en siglos pasados y en nuestros días; que condene las guerras de agresión contra los países árabes; que exija la retirada de los ejércitos de ocupación de Irak y de Afganistán; que condene la sistemática masacre de los palestinos por parte de Israel.

En caso contrario que no llore por los muertos que pesan sobre la conciencia de las jerarquías eclesiásticas siempre dispuestas a descargar sobre otros su responsabilidad, excepto para arrepentirse dentro de dos mil años.

 

Vincenzo Vinciguerra, 

Opera 31 enero 2011 

Miércoles, 02 de Febrero de 2011 15:03. antagonistas #. Vinciguerra

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