Entrevista a Dagoberto Belluci (II)

Dagoberto Hussayn Belucci es actualmente es el corresponsal en el Líbano para el periódico “Rinascita”, y con una serie de servicios especiales estás ilustrando la situación en el País de los Cedros, conociendo bien en particular el movimiento chiíta Hezbollah, al mismo tiempo milicia y partido acreditado en el Parlamento. En síntesis extrema, ¿puedes dar un cuadro de la situación actual?
La situación libanesa está en continua y cotidiana evolución. Es inútil esconderlo: en este mundo podría realmente estallar en cualquier momento una nueva guerra civil. Tenemos una situación extremadamente difícil de representar para quien no sigue la evolución de la política regional de Oriente Próximo en general y de la local libanesa en particular. La agresión sionista del pasado julio ha puesto de hecho en tela de juicio las relaciones de fuerza interna entre las fuerzas políticas libanesas. Hizb’Allah y la Resistencia Nacional han opuesto un escudo de fuego a las incursiones cotidianas terroristas de la aviación israelí contra las barriadas meridionales de la capital, la Beka ’a oriental y el sur de mayoría chiíta. En el curso del conflicto desencadenado por la entidad criminal sionista contra el Líbano parecía que finalmente los libaneses hubieran alcanzado una unidad y una solidaridad nacional. Esta perspectiva se ha demostrado fragilísima: un espejismo si consideramos las polémicas estalladas inmediatamente tras el cese el fuego acordado y difícilmente impuesto por las Naciones Unidas a los israelíes y al ejecutivo libanés.
Desgraciadamente la posguerra ha modificado totalmente las relaciones entre las diversas facciones políticas libanesas. El gobierno Siniora ha mostrado manifiestamente si adhesión a las estrategias americanas y sionistas, además de secundar los “diktat” de la comunidad internacional para desarmar la Resistencia Nacional. Hizb’Allah, hasta el noviembre pasado parte integrante del ejecutivo, ha elegido abandonar la mayoría porque este gobierno estaba defendiendo intereses extranjeros y prácticamente nunca ha realizado ningún programa para la reconstrucción.
Para entender la ocasional unidad de propósitos entre mayoría y oposición ha sido ordenada en humo desde la adhesión en torno al coral de las fuerzas del llamado frente del 14 de marzo a las estrategias atlántico-sionistas: los Salid Jumblatt, Samir Geagea, Saad Hariri y todo el ejecutivo Siniora se han revelado como quinta columna en el país de los cedros. Ahora contra una liquidación similar de la dignidad nacional libanesa y contra los intentos de desarme de la Resistencia – que en último análisis representa el principal problema para los potentados sionistas y para América- se ha ido constituyendo una Oposición Nacionalista formada por los diversos partidos y movimientos políticos que han decidido, bajo indicaciones del secretario general de Hizb’Allah, Sayeed Hassan Nasrallah, descender a la plaza y movilizarse para hacer caer este ejecutivo antinacional que ha demostrado todas sus limitaciones y todas sus responsabilidades antes, durante y después de la agresión.
La Oposición Nacional Libanesa reagrupa los partidos chiítas de Hizb’Allah y Haraqat’Amal, los dos principales partidos aliados de la comunidad maronita (Tayyar o Corriente Patriótica Libre del general Michel Aoun y Haraqat Marada de Souleiman Franje), los nacionalsociales sirios, los dos partidos comunistas libaneses, Haraqat Shaab (Movimimento del Pueblo) laico y panarabista, los nasserianos, los drusos del Partido Nacional Democrático de Talal Arslan y los de la Corriente por la Unificación Nacional de Wiam Wahab, los panarabistas, el Baath libanés, el Partido del Diálogo Nacional, laico dirigido por el sunita Fouad Makhzoumi y otros movimientos menores del panorama político libanés. Un magma heterogéneo de siglas y rostros que han dado vida a los sit-in de plaza y a las imponentes manifestaciones del pasado diciembre cuando al menos dos millones de libaneses, quizá dos millones y medio sobre una población que apenas llega a cuatro millones, han tomado alegremente por asalto la plaza Riyad el Sohl y la de los Mártires para terminar entre cantos patrióticos y eslóganes, danzas y banderas al viento, las dimisiones de un Gobierno que no ha sabido hacer nada mejor que atrincherarse tras sus posiciones filo-americanas.
Hemos participado durante tres semanas en todas las manifestaciones de la plaza, intercambiado impresiones con los militantes del campamento que se ha llegado a formar día tras día en torno a las colinas del Serail donde tiene sede el palacio del Gobierno, y obtenido entrevistas con los principales dirigentes políticos de los diversos partidos. Hemos vivido esta atmósfera festiva y esperado que Siniora rindiera cuanto antes el cargo y cediese a las peticiones en realidad modestas de la plaza: un gobierno de unidad nacional, una nueva ley electoral y nuevas elecciones. Pero en cuanto al parecer de este ejecutivo, a pesar de reducirse al mínimo, no tiene intención de dimitir. Es inconstitucional e ilegítimo pero a Occidente llega casi exclusivamente la propaganda gubernamental. Debo agradecer a la redacción de “Rinascita” por haberme dado la posibilidad de explicar día tras día cuanto estaba sucediendo en Líbano y a la Coordinadora Proyecto Eurasia que ha acogido algunas entrevistas a los exponentes autorizados de Hizb’Allah y de la Oposición Nacional en las páginas de su trimestral de geopolítica. El trabajo de corresponsal, durante y tras la agresión, no es más que la continuidad de una militancia política. No ha cambiado nada para el suscrito: en el terreno; ayer como hoy. Con una sola diferencia: aquí se hace realmente en serio y los riesgos de que el polvorín libanés esté a punto de saltar por los aires son altísimos visto las continuas provocaciones del frente atlántico. Mirad a nuestro regreso a Beirut, veinticuatro horas antes del estallido de los incidentes del 25 de enero pasado en la Universidad Árabe, hemos encontrado un clima diferente a aquel festivo dejado en diciembre: por todos los sitios hay tensión, los libaneses se miran uno de otro con sospecha. Algunos querrían continuar sembrando discordia y sedición en el seno de la sociedad libanesa: casi lo consiguen. Pero Hizb’Allah y la Oposición han declarado solemnemente que no tienen intención de caer en este clima de odio y violencia; que no responderán a la violencia con otra violencia y que sus objetivos son políticos y no tienen en absoluto intención de fomentar un conflicto confesional que vería al Líbano precipitarse en una nueva guerra generalizada de todos contra todos. No es un conflicto religioso ni étnico el que enfrenta a la mayoría del gobierno y a los partidos de la oposición: es un conflicto político, exclusivamente político. Las fuerzas de la desestabilización atlántico-sionistas están trabajando para favorecer ciertos proyectos americanos. La oposición ha denunciado claramente estos complots a los que no son extraños algunos protagonistas de la escena local: los Geagea y los Jumblat son “cartas conocidas”. Por tanto, ninguna novedad encontrarlos al lado de América. La oposición pide una reforma en sentido laico del Estado y de las Instituciones, una cuota de participación mayor y un ejecutivo alargado a los partidos que, como Tayyar, se precian de representantes parlamentarios importantes pero no tienen derecho para decidir. Nadie quiere el enfrentamiento confesional entre sunitas y chiítas aun si hay quien está avivando el fuego de antiguas rivalidades y tensiones. En realidad, lo que se está buscando es exportar el modelo “iraquí”, es decir la estrategia americana de sembrar odio y discordia entre los musulmanes. Hariri y su Corriente Futura, hasta ahora no han comprendido que están haciendo el juego sucio de aquellas fuerzas que, como el Partido Soicalprogresista de Jumblat y las Fuerzas Libanesas de Geagea, en caso de llegar a un acuerdo con la oposición perderían toda su influencia. Son fuerzas minoritarias y extremistas pero por ahora dirigen la política del frente del 14 de Marzo. Todos esperan la novedad entre el fin del invierno o el inicio de abril tras el vértice de la Liga Árabe de Riyad: sin embargo, no creo que se consiga cambiar una situación que permanece completamente congelada entre las dos facciones libanesas. América no lo permitirá y si puede, buscará fomentar más desórdenes y nuevas divisiones. Y nadie se olvida que al sur, más allá de la frontera meridional, la entidad criminal sionista, probablemente está preparada para aquel “segundo round” que amenaza prácticamente desde el verano pasado… “Israel” ha sufrido una derrota estratégica, militar, diplomática y política humillante. Los sionistas no olvidan nada: e aquí el por qué de que es casi cierto que antes o después golpearán nuevamente. Los libaneses lo saben y están preparados.
Los musulmanes chiítas en los años de atrás han sido considerados a menudo la vanguardia de las corrientes antiimperialistas en política exterior: basta con pensar en los pasdaran de la revolución jomeinista, el los mismos Hezbollah libaneses, etc. Hoy sin embargo, algunos grupos chiítas, in Irak, han sido utilizados por los ocupantes americanos, explotando antiguas divisiones con los sunitas, para hacer menos difícil su presencia en tierra mesopotámica. ¿En tu opinión, qué fortaleza real tiene aún la oposición a la presencia militar de los U.S.A. entre los iraquíes chiítas? La Resistencia iraquí, que tiene uno de sus bastiones fundamentales entre los militantes del partido Ba’ath, sobretodo sunitas, ha sido sostenida también, entre otros, por los chiítas libaneses de Hizbollah: ¿puedes indicar que supone esto entre los chiítas locales?
La cuestión relativa al rol de los chiítas iraquíes en la actual situación de Irak es mucho más compleja de lo que se pueda pensar. Si en efecto es verdad que existe un ejecutivo en Bagdad compuesto por elementos elegidos de la administración ocupante americana entre la comunidad chiíta, es igualmente verdad que cooperantes son muchos representantes de la burguesía sunita y kurda. La situación geopolítica, estratégica y militar de Iraq, es, desde hace casi cuatro años, la de un enorme pantano al cual han llegado los americanos desde el principio. Y caótica es sin embargo la definición de “Resistencia” visto que contra las tropas mercenarias del Mundialismo de las “barras y estrellas” – o más bien la visión belicista de los círculos neocons que están sobre y junto a la administración Bush y persiguen su estrategia de “clash of civilization” en todo el Oriente Próximo – se han formado partidos, movimientos y organizaciones heterogéneas que van desde ex pertenecientes al pasado régimen baasista hasta los nacionalistas pasando por la izquierda más o menos comunista, sunitas, ‘yihadistas’ estilo “Al Qaeda”, para entendernos, y chiítas. Que luego la República Islámica de Irán en Irak esté persiguiendo sus propios objetivos en política exterior es otra cuestión respecto a la solidaridad con la Resistencia. Veis que también hay un “frente” en Europa bastante amplio que cree que Irán y Estados Unidos se están “repartiendo” los dividendos del Irak post-Sadam. Considerando que la República Islámica de Irán es un estado soberano y, como tal, mueve sus propias piezas sobre el escenario próximo-oriental como mejor cree, nosotros afirmamos que la pretendida cooperación irano-estadounidense es una mentira que viene propuesta deliberadamente por un determinado ambiente – de extrema derecha como de extrema izquierda- para evitar “peligrosas” “derivas” filoiraníes… Visto que a cualquier idiota le gusta este terreno, es un bien que no se ocupen de Irán, porque, vulgarmente hablando, no es su cometido. Irán es desde hace casi treinta años un baluarte del frente antimundialista internacional o, para ser más claros, el único Estado soberano que puede permitirse organizar una conferencia histórica sobre Revisionismo. Y persigue legítimamente sus programas de investigación nuclear y enriquecimiento de uranio con miras al desarrollo energético. Ahora, a “sus señorías” de la “duda” y de las batallas antiinmigración, nosotros decimos que, aun en caso de que Teherán aspirase a dotarse de armas nucleares, estos serían siempre asuntos que les incumbirían bien poco así como sería una legítima aspiración, considerando que, en Oriente Próximo, hay un estado-pirata, es decir, la entidad criminal-sionista, que tiene un completo arsenal nuclear desde hace decenios apuntando contra las principales capitales de Europa y del mundo arabo-islámico.
Hizb’Allah es desde hace veinticinco años quien representa un movimiento revolucionario antisionista dirigido como una flecha al corazón del sionismo y del Imperialismo internacional: ciertamente no hay necesidad de demostrar nada a nadie. E Irán, si permitís, no debe medirse con las demenciales y abstrusas “teorías” que cualquier representante de por aquí de la llamada Derecha Radical querría también “discutir”. No hay absolutamente nada que discutir: la estrategia de América es absolutamente clara, es el clásico “divide et impera” imperialista que determina conflictos y encuentros civiles, divisiones étnicas y sectarismos confesionales. En Irak como en Palestina, Líbano y Siria. Y, de este modo, chiítas cooperan con América en Irak contra los sunitas, así como la misma estrategia querría que los sunitas pro-americanos libaneses ligados a Hariri y a Corriente Futura, apoyados por los drusos de Jumblat y maronitas de Geagea, desencadenaran un conflicto civil, en particular contra Hizb’Allah y ’Amal. Por tanto, nada nuevo en la estrategia USA: quien coopera con el Gran Satán es un ‘colaborador’ del Nuevo Orden Mundial. ¿Y vosotros pensáis de veras que Irán – primer objetivo de las miras hegemónicas en la región – no está dispuesto a rebatir toda iniciativa “yanqui”? Quien continúa contaros la fábula de la cooperación irano-americana evidentemente o no entiende el abc de la política internacional o más probablemente solo lo hace de mala fe. Nosotros, quién sabe por qué, nos decantamos por la segunda hipótesis. En último análisis, los movimientos islámicos son el verdadero objetivo de las estrategias mundialistas de esclavizar la humanidad y de crear el Mundo Único, el mundo unipolar y unidimensional bajo la espada de Damocles judaica de la Finanza mundial: desde Hamás al Yihad palestinos a Hizb’Allah y el frente nacionalpatriótico libaneses, pasando por la Resistencia iraquí y las naciones soberanas de Irán y Siria. El resto son solo “chácharas” de sirvientas. Precisamente de las “sirvientas” del mundialismo como es la llamada Derecha Radical italiana. Es casi incomprensible cómo que este ambiente haya alumbrado así tanta ignorancia política si no es a la luz de los análisis histórico-políticos e ideológicos desarrollados por Vinciguerra y Lattanzio en el pasado decenio. ¿Irán? ¿Hizb’Allah? ¿ la Resistencia en Irak y Palestina? Bueno… que queréis que os digamos: no tienen que ver con este ambiente… por suerte para ellos.
(*) 24 de febrero 2007, segunda parte de la entrevista realizada por Antonella Ricciardi, http://www.antonellaricciardi.it/interviste.asp?id=63
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