Texto para el Debate: LA OTAN NO ES NUESTRA PATRIA

NdR.-Presentamos a continuación un viejo texto de la revista RESISTENCIA con más de diez años de antiguedad; pero que, en vista de los acontecimientos de los últimos tiempos en Europa del Este, Oriente Próximo , Asia Central y el Subcontinente Indio mantiene la vigencia de su análisis y el valor crítico y premonitorio que tuvo siempre RESISTENCIA más allá de coyunturas políticas concretas.
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Suponemos que cuando este texto salga a la luz, ya habrá finalizado la cumbre OTAN de Madrid, y que tras haber sometido a esta ciudad a la habitual ocupación y despliegue policial-informativo, los dirigentes atlánticos y sus representantes coloniales oficiales en nuestro país habrán elaborado también las habituales notas triunfalistas en las que se hacen los recurrentes votos para un futuro feliz en paz y seguridad.
¿Una "nueva" OTAN?
Pero a pesar de las expectativas y de la propaganda esta cumbre madrileña supone todo lo más una cumbre de "transición", menos "histórica" de lo esperado.
En primer lugar, nada más falso que presentar este evento como el del nacimiento de una "nueva OTAN". El hecho de que esta organización terrorista reagrupe y redimensione sus fuerzas no constituye de ningún modo una "novedad". Es más, el papel fundamental para el que la OTAN nació verdaderamente no solo no va a variar sino que, al contrario, va a quedar reforzado en grado máximo. En efecto, el liderazgo USA dentro de la estructura político-militar atlántica no va a retroceder ni un milímetro, y precisamente la ampliación a ciertos países del Este solo viene a demostrar que la OTAN no es ni en origen ni en destino más que una herramienta del poder americano en Europa, y su despliegue es el despliegue del imperialismo americano en su lucha por controlar totalmente el "Heartland" euroasiático.
Porque, al contrario de lo que algunos opinan, la OTAN no es el brazo armado del Nuevo Orden Mundial, sino la organización de combate para la hegemonía americana en Europa, una hegemonía no solo militar sino sobre todo política. Del mismo modo, bajo una perspectiva más amplia, el proyecto de Nuevo Orden mundial no es un "invento" más americano de lo que pueda serlo alemán, turco o australiano, porque esencialmente no consiste más que en una fase de transición tripolar dentro del proceso histórico-económico general que denominamos mundialismo. Estados Unidos es precisamente el "brazo armado", el gendarme internacional (Globalcop), de este proyecto trilateralista, pero el proceso en sí mismo es muy anterior, en su origen y contenidos, a la constitución histórica de los USA y sus objetivos apuntan más allá de la simple hegemonía ecónomico-militar de una potencia histórica concreta.
Se trata básicamente de la tentativa de instauración de un gobierno mundial único, a través de la homologación económica global y de la homogeneización cultural planetaria, para mayor gloria de una minoría soberana (sinarquía) de tecnócratas y financieros apátridas completamente alucinados por unas doctrinas seculares de dominación mundial.
Sabemos que, tras esto, algunos "amigos" nos lanzarán la consabida acusación de "conspiracionistas" y "guerraocultistas". No nos importa, porque tales calificativas se refieren ya, en realidad, al pasado. Hoy la conspiración se halla instalada en el Poder, es el Poder mismo, y el despliegue de este poder es la conspiración misma aplicada a los nuevos objetivos de globalización y mundialización. En cuanto a la llamada guerra oculta, ésta es, al contrario, completamente evidente... para el que quiera verla, por supuesto.
En realidad, usando términos precisos, la cumbre de Madrid no es más que una reunión conjunta del Buró político del Partido Atlantico. Porque la OTAN, como ya dijera su anterior secretario general, Claes, "es mucho más que una organización militar"; es decir es una superestructura política y económica cuya misión principal no ha sido nunca "defender" a Europa de ninguna amenaza exterior ni antes, frente a la URSS, ni mucho menos ahora que el bloque soviético ya no existe, sino la de mantener a Europa bajo el control estricto de los Estados Unidos, de sus intereses globales, políticos (gobiernos "afines") y económicos (evitar la competencia de una economía fuerte). Es más, nosotros afirmamos que calificar a la OTAN de alianza defensiva militar es una manipulación escandalosa de la historia, y constituye la segunda gran mentira de esta "nueva" OTAN.
No olvidemos que la OTAN nació en 1949, seis años antes que su supuesto antagonista militar: el Pacto de Varsovia. Es decir, ¡nace seis años antes para defenderse de un bloque militar que no existía! No olvidemos tampoco que la primera acción militar conjunta en suelo europeo por parte de la OTAN se ha desarrollado en Bosnia hace un par de años; es decir, más de cuarenta años después de su nacimiento y
cuando ya no existía ni la URSS ni el Pacto de Varsovia!!
La OTAN: caballo de Troya del imperialismo yanqui
Alguien nos dirá que ha sido precisamente la disuasión de las fuerzas americanas desplegadas en Europa durante la guerra fría lo que evitó la temida invasión de Occidente por parte de los tanques del bloque soviético. Que a estas alturas todavía se pretenda que la presencia de unos 300.000 soldados americanos en Europa hubiera hecho retroceder a las divisiones blindadas del Pacto de Varsovia si estos hubieran tenido realmente el objetivo invasor que la propaganda oficial atlántica les asignaba, es cuando menos intoxicador. A pesar de la propaganda made in Hollywood, el ejército yanqui no ha estado ni está en condiciones de hacer frente a una fuerza militar convencional. Se vio en Corea y en Vietnam, se ha visto en Somalia y en Iraq, se verá en cualquier parte donde los medios técnicos militares obliguen a la lucha cuerpo a cuerpo. John Kleeves, un autor americano cercano a la escuela de N. Chomsky, lo explica claramente: "El pueblo americano no puede disponer de un ejercito de tierra disciplinado... Los americanos son el exacto opuesto a lo que debe ser un buen soldado de infantería... no tienen ningún concepto real de "patria" o de "nación"... más que un país son una empresa comercial..." ("Sacrificios humanos", 1993; libro no traducido al español).
Por otra parte, y por muy escandalosa que pueda parecer esta afirmación, nosotros estamos firmemente convencidos de que la URSS en ningún momento se planteó una guerra de conquista hacia el Oeste, antes al contrario hubo de sufrir las constantes agresiones político-económicas de la guerra sucia internacional desencadenada por el bloque atlántico americano, que, como se sabe, han terminado precisamente por hacer caer al bloque soviético.
Es más, afirmamos que de no haber sido por la presencia de la URSS, los Estados Unidos hubieran realizado su "ideal" genocida respecto a los pueblos europeos, particularmente el alemán. Porque si bien es cierto que el ejercito rojo cometió un sinnúmero de actos criminales durante la fase de conquista del territorio alemán-oriental y del este europeo, estos se limitaron al periodo de hostilidades y tenían al menos la "justificación" de las durísimas condiciones que imponía una guerra convencional de aniquilación.
Contrariamente, el comportamiento de los anglo-americanos estaba dirigido por un odio ancestral hacia todo lo continental. No hablamos solo de los bombardeos terroristas y de las humillaciones y violencias contra la población civil una vez acabada la contienda.
Está fuera de duda que un enorme número de hombres de cualquier edad, junto a mujeres y niños, murió de hambre, congelación, condiciones insanas y enfermedades, en los campos americanos y franceses en Alemania y Francia, a partir de abril de 1945, fin de la guerra en Europa. (...) El número de víctimas alcanzó muy probablemente la cifra de un millón. Sus muertes fueron causadas intencionadamente por los oficiales del ejército que tenían recursos suficientes para mantener con vida a los prisioneros. Así lo constata el historiador canadiense J. Bacque, en su libro "Los otros Lager" que, por supuesto, no está traducido al español, pues nuestros "revisionistas" locales se hallan casi siempre ocupados en el recuerdo de la "gesta militar" anticomunista de la División Azul y el fetichismo franquista-joseantoniano.
Una política genocida nada extraordinaria si tenemos en cuenta que ya era teorizada desde principios de la contienda por los consejeros judíos del presidente Roosevelt, cuyo compendio final fue el famoso "plan Morgenthau", un genocidio científicamente planificado. Produce amargura leer las declaraciones del empleado-jefe de Clinton, el histriónico Solana, cuando justifica la hegemonía total de USA dentro de la OTAN con razones sentimentales de este tipo: "Yo he tenido una experiencia reciente que algunos deberíamos experimentar: visitar las playas de Normandía. Ver los cementerios inmensos de jóvenes norteamericanos que vinieron aquí a salvar a Europa de la dominación del nazismo. Eso no se puede olvidar". Siguiendo estas peregrinas razones, hubiera sido la URSS precisamente la única legitimada para dominar y dirigir toda Europa, habida cuenta de su elevadísimo número de caídos... Y así hubiera sido si los USA no hubieran literalmente comprado la vida de una Europa vencida y destrozada por los mismos USA, mediante su famoso "plan Marshall", del que este año se cumplió el cincuenta aniversario y que increíblemente fue celebrado por todo lo alto por Clinton con las lágrimas de cocodrilo del gordito Kohl incluidas.
Insistimos: la OTAN es un colosal montaje político-económico destinado a mantener la presencia norteamericana en Europa, que es ante todo una presencia política que genera concretos intereses económicos y que se traducen en beneficios astronómicos para el complejo militar-industrial yanqui. El Partido Atlántico es el principal Caballo de Troya estadounidense en nuestro continente.
No en vano, los Usa asisten sin demasiada preocupación a la formación de un potentísimo "Mercado Único" capitalista en Europa. Saben que a través de la estructura del Partido Atlántico, la competencia global con una Europa económicamente fuerte no escapará a la "vigilancia" y al sabotaje comercial-industrial del Gran Hermano yanqui. Que nadie dude quien manda aquí. De hecho, esta cumbre lo ha puesto tan de manifiesto que aquellos -y son muchos- que lo niegan caen en el ridículo con pasmosa sencillez. El propio Chirac, algo compungido, lo reconocía: "los vínculos trasatlánticos han salido reforzados de esta cumbre". Ni que decir tiene que calificar de "vínculo" a la oprobiosa y férrea cadena que mantiene uncidos a la hegemonía global americana a los "aliados" europeos es un eufemismo más, típico del lenguaje orwelliano de los mundialistas. El propio Chirac, más que nadie, lo debe saber si observamos la "atención" que el amo Clinton ha hecho a las propuestas francesas de ampliación o el papel jugado por los USA, como gendarmes mundiales, en la crisis centroafricana frente a los intereses neocoloniales galos.
El Dólar y su "Marcha hacia el Este"
Porque en efecto esta ha sido la cumbre de la ampliación, o sea del triunfo de las tesis americanas. El experto en política internacional Felipe Sahagun -poco sospechoso de antiamericanismo- lo reconoce: "Se amplie a tres o cinco, ya o en algunos más, EE.UU. es el país que más gana con esta ampliación. Se refuerza el modelo de seguridad preferido por EE.UU. para Europa y se difumina todavía más el sueño de un defensa europea independiente."
Claro que no se trata solo de "ganar" amigos y de imponer políticas de seguridad. En realidad, el business es el verdadero espíritu americano. Polonia, Hungría y la República Checa proyectan invertir en armamento unos 7.000 millones de dólares, según confiesan sus autoridades. ¿Hace falta nombrar a la superpotencia militar-industrial que se hará con la parte del león de los contratos?
No olvidemos tampoco que precisamente los principales "hitos" de la lucha contra el bloque soviético tuvieron como símbolos a las "primaveras" sionistas de Budapest 1956, Praga 1968 y sobre todo la Polonia de Walessa y Wojtyla, que ahora reciben su justa "recompensa", aunque tengan que pagarla en dólares. "Obligaciones morales" las llaman en América. Como dijera el ínclito Carter: "Debemos cumplir nuestras obligaciones morales, que, cuando se las ha asumido, parecen coincidir siempre con nuestros intereses". Una prueba más de la perfecta síntesis entre el hipócrita puritanismo anglosajón y el cínico materialismo judaico que constituye la esencia de los Estados Unidos y por extensión del Occidente civilizado y plutocrático. "In God we trust".
En consecuencia, de la cumbre de Madrid ha salido reforzado no sólo el vínculo trasatlántico, sino también el esquema de seguridad que corresponde estrictamente a la reorganización estratégica querida por los Estados Unidos de Israel. No existiendo ya la división por bloques este-oeste, el nuevo antagonismo planetario se expresará en una bipolarización ya conocida de norte-sur. El Partido Atlántico, consciente de las nuevas exigencias de hegemonía mundial, dispone sus fuerzas bajo un esquema que recuerda no poco a esos "círculos de iniciación" tan caros a las fuerzas masónico-sinárquicas que están detrás de los más importantes procesos de planificación mundialista. El propio ministro de Defensa español Eduardo Serra, hombre de estricta obediencia mundialista, lo expresa geométricamente: "Hoy la nueva situación estratégica puede definirse gráficamente en una serie de círculos concéntricos. En el círculo central se encuentra el lugar de máxima seguridad, representado por la Alianza Atlántica. En los círculos concéntricos exteriores la proximidad o lejanía de este círculo interior marca la situación de mayor o menor estabilidad." Todo un esquema de seguridad neoimperial basado en estrechos lazos políticos y económicos y que recuerda lejanamente a las relaciones feudales de vasallaje y mutua defensa.
El Imperio contraataca.
Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿de qué enemigo externo o interno debe defenderse ahora la Alianza Atlántica? La respuesta sigue siendo la misma que cuando existía el Pacto de Varsovia: de ninguno. En realidad, ni antes ni ahora, amenaza nadie la "seguridad", la "libertad" y la "existencia" de los Estados Unidos y de su OTAN. Es precisamente el Partido Atlántico el que tiene la necesidad de sentirse amenazado para mantener en pie su estructura oligárquica y tecnocrática de dominación terrorista. Y si, durante la guerra fría, los aparatos de seguridad atlánticos desencadenaron una auténtica guerra contrarevolucionaria en el interior de los estados miembros de la Alianza, e incluso de aquellos países que mantenían tratados bilaterales con los USA, bajo el pretexto del "peligro comunista" internacional, hoy, caído el bloque soviético, los USA precisan de nuevos enemigos internos y externos para justificar militar e ideológicamente su injerencia política en los asuntos propios de sus aliados y socios, y su sabotaje económico de cualquier iniciativa que ponga en peligro el business norteamericano.
Claramente habla M. Aguirre, director del Centro de Investigaciones para la Paz: "La OTAN reconoce en su Concepto Estratégico de 1991 que no existe riesgo de ataque directo de este tipo de enemigos (exteriores) contra sus miembros". No entendemos por tanto la razón que lleva a algunos "progresistas" por un lado, y a ciertos "patriotas" por otro, a rechazar nuestra integración plena en la OTAN, alegando que ésta no defenderá ni Ceuta ni Melilla de una agresión "externa". Ya hemos dicho abundantemente que el papel de la OTAN es solo subalternamente defensivo, y a veces ni eso.
El propio esquema de "seguridad" euro-atlántico diseñado por los estrategas del Pentágono delimita ya claramente las zonas donde la conflictividad norte-sur será aprovechada para fortalecer los "vínculos" trasatlánticos. En efecto, la frontera, el "limes" neoimperial, recorre todo el mediterráneo sur, oriente próximo, medio Oriente y todo el sur de Eurasia oriental, excluyendo por tanto específicamente a China, neutralizando -como se esperaba- a Rusia e incluyendo en el hemisferio enemigo a todos los pueblos musulmanes -excepción hecha claro está de sus élites occidentalizadas y de sus gobiernos amigos-, y particularmente -cómo no- a la República Islámica de Irán, único y último baluarte contra el proceso de homologación planetaria liderado por las oligarquías judaico-mundialistas.
Si tenemos en cuenta, además, que los estrategas atlánticos, no ignoran que, tras la caída de la URSS, los movimientos islamistas son la única fuerza política popular no asimilada por el occidente plutocrático que, en el supuesto de acceder al poder en sus respectivos países podrían poner en peligro el proyecto neoimperial en oriente próximo y en el norte de Africa, nos encontramos ante el más importante foco de conflicto externo para los planificadores OTAN.
La guerra civil en Argelia nos suministra un ejemplo extremo de los métodos que los zipayos del occidente americano usan para aplastar esos deseos democráticos de autodeterminación, tan exaltados por la propaganda occidental, que los lideres de la democracia mundial no están dispuestos a consentir. Los recientes acontecimientos en Turquía donde unas Fuerzas Armadas -férreamente americanas- provocan la caída de un gobierno de coalición tímidamente islamista son el contrapunto de cómo funcionan los ejércitos OTAN cuando se trata de impedir el acceso al poder de aquellas fuerzas poco gratas al Gran Hermano americano del que el Ejercito turco es un modelo laico-nacionalista, que suponemos hará las delicias de nuestros nacional-revolucionarios ibéricos.
Ahora bien, el verdadero foco de inestabilidad y terrorismo en la zona lo constituye aquella entidad estatal que es vista por occidente como modelo de democracia estable y ejemplar, Israel. Digamos antes de nada que, a pesar de lo que algunos piensan, Israel no es el principal socio y aliado de los Estados Unidos y, por extensión, del Occidente plutocrático en la zona. Israel "es" Estados Unidos, y todo lo que éste representa globalmente en la zona. Hay otros gobiernos más allá de los límites neoimperiales que pueden representar el papel de aliados fieles y perrunos del sistema de seguridad euro-atlántico: Arabia Saudí, Jordania, Egipto, Marruecos, etc. Pero no es éste el caso de la Entidad Sionista. Israel, se dice, es el estado nº 51 de la Unión. Aunque, más exactamente, sería mejor -teniendo en cuenta la experiencia histórica- considerarlo como el primer -y principal- estado de los Estados judíos de América. Y esto no sólo por el papel determinante que juegan los hebreos (Albrigth, Cohen, Rubin, etc..) en la actual administración Clinton (la más "judaizada" de cuantas han tenido los USA, y en la que el propio Clinton resulta ser más Sionista si cabe que sus colaboradores, según sus biógrafos), sino por el inmenso poder que goza el lobby sionista en Norteamérica y por el papel "providencial" de los Estados Unidos de Israel dentro del proyecto de Nuevo Orden Mundial como fase de transición hacia la constitución de un Gobierno Universal israelita.
Sin embargo, la arrogancia sionista y la emergencia del islamismo pueden dar un vuelco indeseado a los planes de "estabilización" mundialista en la zona. Efectivamente, la constitución de gobiernos islámicos en el norte de Africa y medio Oriente no sería una catástrofe para una Europa independiente de la dictadura yanqui, sino solo para las élites político-económicas del Partido Atlántico; porque, de suyo, gobiernos soberanos en esta zona buscarían una cooperación justa y leal con sus homónimos europeos, y estos necesariamente tendrían entonces que repleantearse sus relaciones globales tanto con estos países como con Estados Unidos que, por supuesto, nunca consentiría una relación que pusiera en peligro su dictadura y su arrogancia sionista.
Incluso, como se sabe, el progresivo aislamiento que sufre Rusia, víctima de constantes humillaciones por parte de Occidente, ha llevado a los gobernantes de Moscú a estrechar lazos con Teherán y con Pekín, un tipo de alianza que, de materializarse formalmente, podría borrar esa típica sonrisa imbécil de la boca de los administradores coloniales del territorio ocupado europeo, y devolver la esperanza a muchos pueblos de la Tierra.
Todo esto no lo ignoran los países europeos, de ahí que por su cuenta y riesgo hayan estrechado también lazos comerciales con países como Irán, que figura a la cabeza de la lista negra del sionismo internacional, y que dicha cooperación sufra los embates de los aparatos ideológico-represivos del Partido Atlántico y del judaísmo.
Por un estrategia global de Frente Antimundialista
Llegados a este punto, y para finalizar ya, no sería ocioso realizar nuestras propuestas de alternativa a la dictadura del Partido Atlantico, entendido como la fracción dominante en todos los partidos únicos de las burguesías europeas. Antes, sin embargo, debemos constatar un hecho previo y fundamental.
En cincuenta años de dominación, los Estados Unidos han construido en Europa un sistema político, cultural, económico y social con el que tienden a identificarse y asimilarse las élites europeas: partidos, sindicatos, intelectuales, representantes religiosos, banqueros y grandes industriales. Y por supuesto las Fuerzas Armadas, que precisamente por su naturaleza propia son las que más se identifican con la defensa de los "valores" euro-atlánticos, no sólo en nuestro ámbito cultural, sino en aquellos países "fronterizos" a los que se quiere neutralizar. Lo vemos en Argelia, en Egipto, en Turquía, etc.
En una democracia capitalista el "Estado" se confunde con el Mercado, y los ejércitos son hoy por hoy bastiones de mundialización. Nadie ignora que desde el Estado la tiranía del Mercado se legaliza políticamente. Análogamente, las fuerzas económicas dominantes usurpan a la sociedad civil legitimando socialmente esa "rebelión de las élites" que ha puesto al Estado y al Pueblo al servicio del capital transnacional. Estado y Mercado, régimen político y sistema económico se con-funden hasta tal punto que hoy, a la vista de recientes episodios de histeria antiterrorista de masas, productos ideológicos de una nueva alianza entre el régimen oligárquico de partidos y los trust mediático-capitalistas, tenemos la impresión que las masas populares están casi completamente impermeabilizadas a cualquier iniciativa política antisistema. La ausencia de respuesta popular a la cumbre atlántica de Madrid parece corroborarlo. Por un lado la apatía política extrema; por otro, la movilización social-represiva extrema. Pero es preciso no desanimarse y continuar en la lucha; porque desde RESISTENCIA se ha dicho alguna vez que es preferible ser enemigos del pueblo que de la realidad...
Por lo tanto, cualquier oposición al Partido Atlántico y al Sistema judeomundialista debe tener presente que, por lo que respecta a Europa, seguir considerando la defensa de los "Estados Nacionales" y de las "Patrias europeas" como el mejor antídoto a la globalización y a la dominación USA, es situarse en una posición defensiva perdida de antemano. Y nosotros en tanto que revolucionarios no debemos nunca combatir sobre posiciones perdidas de antemano. Guste o disguste, estamos inmersos en un territorio colonial ocupado; geopolíticamente, nos hallamos en el hemisferio enemigo. De hecho, el enemigo ha tenido el tiempo y los medios suficientes para identificar su seguridad propia con la de todos, su simple voluntad de poder con las libertades generales. Poco importa que algunos dirigentes europeos más lúcidos hayan declarado que de "la guerra fría ha salido triunfante el capitalismo, no la democracia" (Mario Soares), porque los canales educativos de la burguesía de masas occidental no tienen reparo en crear este tipo de ecuaciones: Estados Unidos+Europa= occidente; Occidente+capitalismo+libertades= democracia. Simplista pero eficaz.
No es pues admitiendo el sistema de valores de las democracias capitalistas y de su liberalismo de Estado como vamos a oponernos a la actual construcción de un esperpéntico pero muy real patriotismo atlántico, transposición euro-estadounidense del viejo nacionalismo constitucional-democrático. No vamos a caer en las viejas trampas de la guerra no-ortodoxa diseñada desde la CIA y el Pentágono que llevó a multitud de militantes anticomunistas a hacer suya la siniestra frase de un teniente-coronel italiano miembro de la red "gladio": "Mi patria es la OTAN".
Pues bien, ni antes ni ahora ni nunca consideraremos a la OTAN como nuestra patria. Antes al contrario, buscaremos las alianzas internas y externas precisas para construir un verdadero frente antimundialista, que será tan universal como el mundialismo lo es, tan jerárquico como la OTAN lo es y tan "apátrida" como las fuerzas occidentalistas lo son. Porque, en efecto, cualquier oposición -del tipo que sea- al Estado/Mercado mundial, a la secta mundialista y al Partido Atlantico significa la guerra; y no una guerra cualquier sino un guerra total de aniquilación. Pero una guerra así, que lleva implícita la destrucción final de la Utopía sinárquica, de la que el Partido Atlántico es un elemento fundamental, no puede ser calificada sino como guerra santa de liberación nacional, popular y revolucionaria.
No olvidemos, para terminar, en qué consiste la resistencia: destruir tantas fuerzas enemigas que éste tenga que renunciar a sus propósitos; y renunciar a su propósito final -la hegemonía absoluta mundial- significa el fin de lo que constituye la esencia del Enemigo, su destrucción total.
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