"PATRIA": DOCUMENTO-BASE

“España es universal como las líneas cósmicas de Einstein”
(Ramiro Ledesma)
“Cualquiera que sea el campo de batalla o la posición perdida
sobre la que se halle, allí donde se conserva un pasado y se debe combatir por un futuro, no hay acción que esté perdida”(Ernest Jünger)
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Mirémonos a nosotros mismos: somos españoles. Para bien o para mal; por nacimiento o por voluntad; queriéndolo o no. No hace falta proclamar que sea esto “una de las pocas serias que se puede ser en la vida”.
Es un hecho; un dato de la realidad, quizás uno entre otros tantos, pero para aquellos que nos reconocemos en una idéntica Visión del mundo y que además nos hemos colocado en la vanguardia política e ideológica de la misma, tal hecho en sí requiere ser tenido muy en cuenta y ser relacionado con aspectos esenciales de nuestra concepción revolucionaria del hombre, de la historia y de la sociedad.
Y si somos españoles, ya por herencia, nacimiento, familia, adscripción o simple convivencia civil, España es -consecuentemente- nuestra Patria. No una patria “metafísica”; abstracta, genérica; sino la concreta, específica, patria de los españoles: de los que lo son, de los que lo fueron y de los que habrán de serlo: Patria como una comunidad de Pueblo y de Destino.
Sin duda alguna, existen múltiples diferencias orgánicas y políticas, sociológicas e históricas que han determinado y determinan distintas configuraciones particulares en todo proceso de realización nacional.
Las formas que ha adoptado el proceso histórico de realización nacional hispánica son las suyas propias, no otras y no las de otros. Y, como tales formas, determinan de modo específico las nuevas corrientes sociales y transfiguran las antiguas ideas-fuerza de acuerdo a nuevos paradigmas culturales o de civilización.
Permanencia y desarrollo, pues, dentro una continuidad comunitaria en lucha y en marcha. Nada extraordinario; nada de lo que avergonzarse.Expansión y reversión, ascenso y derrota, ciclos de cultura y transformaciones sociales son connaturales a todo proceso histórico, pero en la España del siglo XIX tal fenomenología fue tomada como signo de una imaginaria “decadencia” de la que en todo caso sólo eran responsables materiales aquellos espíritus pusilánimes y menguados que a derecha o a izquierda han llevado hasta el día de hoy, imponiéndola, la más denigrante concepción burguesa de la existencia. Pero prosigamos:
Si España es una Patria y es la Patria de los españoles, tiene de suyo unas características propias, que la constituyen y que por tanto no la niegan, más que en los cerebros carcomidos del régimen de la transición y del Estado monárquico: España es una patria plurinacional.
Y lo es simplemente porque se compone de “naciones” en el sentido que la tradición histórica española ha otorgado a tal concepto, que no siendo exactamente el mismo de aquel de la ideología nacionalitaria francesa, ha convivido con él, mezclándose y confundiéndose de forma a veces aleatoria a veces intencionada hasta corromper el sentido de ambos. Nada extraordinario tampoco.
No debería constituir misterio para nadie que aquí existieron siempre “naciones españolas” de Cataluña o de Portugal, de Castilla o de Andalucía, coincidentes con el término de las Españas, entendido éste más allá del foralismo, del regionalismo o del secesionismo, amén de otras concepciones trasnochadas sometidas al mando espurio y antinacional del clericalismo y del monarquismo.
Por extraño que parezca el hecho de multiplicar “naciones españolas” no conlleva un cambio de naturaleza en la propia noción de Patria ni siquiera, como veremos en otra ocasión, en la del Estado.
Pero si existe una continuidad nacional y popular en España, han existido fuerzas y poderes que históricamente han impedido que la idea de Patria haya arraigado, del modo y manera más genuino a nuestro carácter y a nuestras necesidades, entre las masas populares que son aquellas que más han sufrido con la irrupción del Capitalismo, la Democracia y el Imperialismo, esos tres crímenes contra la Humanidad.Abandonado, traicionado y humillado por el Trono, el Altar y el Ejército, nuestro pueblo, especialmente las masas trabajadoras hispánicas, rechazaron instintivamente el ideal de patria (que es en sí mismo, y solo puede serlo, un ideal popular y político, social y revolucionario) creándose de este modo un enorme abismo de clase y casta que ha recorrido todo el siglo XX frustrando el objetivo final de todo nuestro patriotismo subversivo: La Revolución española
Es así que todo revolucionario español verdadero ha sentido la impresión de tener que empezar de cero para construir un patriotismo revolucionario, dando la espalda a la supuesta”esfinge” de la Historia de España, a menudo, pero utilizando siempre el noble camino de la crítica para tender puentes sobre el problema punzantemente angustioso de España.
Quizás haya llegado el momento de poner el Patriotismo Crítico sobre los pies y la filosofía de la Historia sobre los hombros para andar nuevamente el camino con la mirada más atenta y pisando todo aquello que haya que pisotear.***
Nosotros, en nombre del Antagonismo nacional y popular, socialista y revolucionario en el cual nos reconocemos, queremos promover nuevos espacios de resistencia, de acción y reflexión bajo la bandera del patriotismo crítico y militante.
Puntos vivos de una red comunitaria de base cuyo nombre es en sí mismo todo un programa:
“PATRIA”
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