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"CRISIS MORAL "

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No vivimos una crisis económica ni una crisis política.  Desde hace muchos años, este País vive una emergencia moral que semeja a un estado de coma vegetativo, que lleva a los italianos a nutrirse e hidratarse sin tener ya un estado de vigilia consciente, lo que le convierte en presa fácil de aquellos que quieren utilizarlo para sus objetivos. No nos hemos recuperado nunca de la derrota sufrida en la Segunda guerra mundial y, sobre todo, del colapso moral del 8 de septiembre cuando una clase dirigente política y militar considera llegado el momento de salvarse a sí misma sacrificando el honor y la libertad de la Nación.

Señalar en la fecha del 8 de septiembre de 1943 el origen del estado comatoso en el que vive Italia, no procede de la voluntad de rehabilitar lo que fuimos antes de ese día infausto por mera nostalgia. Es la simple constatación que desde el día de la ignominia y de la traición Italia dejó de ser una Nación libre e independiente, con una clase política dividida entre los que han querido –y hoy mas que ayer siguen queriéndolo- hacer “la política de América y por América”, y los que  la han hecho, hasta 1989, por la Unión soviética.

Extranjeros que, en la Patria, han defendido siempre los intereses del extranjero que, a partir de 1990, se identifica para todos ellos con la potencia hegemónica, los Estados Unidos de América, flanqueada por el Estado de Israel.

Ninguno ha tratado de curar la herida mortal de la rendición sin condiciones, de la guerra civil subsiguiente, de las posteriores masacres, de las guerras italianas que se han sucedido durante toda la posguerra del 25 de abril de 1945 en adelante.

La infección, circunscrita en un tiempo a la clase dirigente, se ha extendido contagiando al conjunto de la sociedad italiana que encuentra hoy normal, si no incluso digno de mérito, todo lo que antes del 8 de septiembre se consideraba merecedor de desprecio.

Así, en el lugar de un Víctor Manuel III y de un Pietro Badoglio, contamos hoy con una clase política de conversos y de renegados que no pierden ocasión para condenar todos los ideales que los que alardeaban antes de su cambio de chaqueta.

Un comunista reconvertido en el Quirinal, un neofascista renegado en la presidencia del Congreso, un ex socio de mafioso en la del Senado, un inculpado reincidente en la presidencia del Gobierno.

Estos son los altos cargos del Estado. Lo demás es consecuente con un gobierno de enanos y bailarinas, un Parlamento nombrados a dedo por los secretariados de los partidos, una prensa que reivindica la única libertad de adular al que manda y embaucar a la opinión pública, una clase empresarial que desea hoy los fondos del Estado (esto es, de los italianos) para superar la crisis económica, tras haber predicado que el estado no debía interferirse en sus negocios.

La degradación es tal que un tribunal condena al abogado británico David Mills por haberse embolsado 600 mil dólares

por falso testimonio y nadie –y subrayamos nadie- ha resaltado el problema ético de la permanencia de Silvio Berlusconi al frente del Consejo de ministros que es quién ha desembolsado materialmente los 600 mil dólares.

El corrupto es condenado, el corruptor es presidente del Gobierno, no procesable, por ahora, gracias a una ley que se ha hecho para sí solo con la complicidad de compadres de partido y coaligados.

Políticamente no se presenta moción para pedir su dimisión u obligarle a presentarla.

Pero la sedicente oposición calla. No es sólo Berlusconi. Vittorio Sgarbi fue condenado a 6 meses de cárcel por estafa respecto al ministerio de Bienes Culturales del que era funcionario.  El gobierno de centro-derecha lo nombró, posteriormente, subsecretario de Bienes Culturales.

Renato Farina, subdirector de “Libero”, que escribía artículos desinformativos a cuenta del servicio secreto militar, adecuadamente retribuido como es natural, ha sido considerado culpable de haber violado el código deontológico del gremio e, inmediatamente, premiado con un escaño parlamentario.

Ser un periodista indigno, es evidentemente un mérito que debe ser gratificado con el acta de parlamentario en un mundo político en el que la indignidad es un valor que oponer a la dignidad.

¿Cómo impedir todo esto en un País en el que los mandos policiales y de la magistratura son en todo y para todo semejantes a los políticos?

Haciendo un llamamiento a los ciudadanos, iniciando una revolución moral desde abajo, boicoteando los diarios que más se distinguen en el servilismo hacia la clase política, no votando las listas de los partidos cuyas candidaturas incluyan  condenados e imputados, denunciando públicamente a los magistrados que usan su poder por razones políticas y para labrarse una futura carrera política, pidiendo el endurecimiento de las penas para todos los delitos económicos empezando por la falsedad contable, la destitución inmediata de todo los funcionarios públicos que hayan recibido o reciban condenas de cualquier entidad por delitos dolosos, pidiendo la dimisión de sus cargos y el alejamiento de la política, de cuantos tránsfugas hayan traicionando la confianza de sus votantes.

El caso de Sergio De Gregorio elegido con los votos de la izquierda y pasado seguidamente a la derecha, es ejemplar como lo son los de Fini, Gasparri, La Russsa que han llegado a sus puestos cosechando los votos de quienes han seguido creyendo en el fascismo y que hoy pretenden continuar su carrera como antifascistas.

Movilizarse para hacer limpieza y liberarse, poco a poco, de una clase dirigente que pretende poder subordinar con el uso de la televisión y de la prensa  a un pueblo de sesenta millones de personas.

Al día de hoy, los hechos han dado razón  a los políticos. Estamos todavía a tiempo de quitársela, para liberarnos de ellos de una vez por todas.

 

 

 

                                                                                                                            Vincenzo Vinciguerra

                                                                                                                        Opera, 19 marzo 2009

 

Sábado, 04 de Abril de 2009 14:08. antagonistas #. Vinciguerra

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