ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

Celebráronse el pasado día primero del corriente mes elecciones autonómicas en las Comunidades Vasca y Gallega. Comunidades “históricas”, según la jerga al uso en el Régimen Político español, desde los inicios constituyentes del taumatúrgico proceso de “Transición” democrática, modélico a más no poder, espejo de virtudes cívicas y puro manantial de caudalosa dicha política y oceánica felicidad social, como ya sabemos y así se nos enseña.
Terremoto en Euskadi. Lluvia en Galicia
Sin embargo, en esta última convocatoria electoral, pintaron bastos por primera vez para la Derecha etno-católica y democristiana, el EAJ-PNV: el Partido-Comunión Nacionalista Vasco.
La cosa parece grave, sobre todo para la corte de los milagros de Sabin Etxea, llena de gárrulas amatxus, dantzaris burocráticos, versolaris de rotativa, ertzainas de complemento, obispos de batzoki, empresarios de txapela, gernikakos arbolas, cocinillas de pagar y callar, menestrales de caserío, industriales laicos, cooperativistas católicos, etc, fieles votantes y leales militantes, probos ciudadanos y devotos cristianos, buenos abertzales y mejores comensales.
Están destrozados. Pobrecillos...
Es un auténtico terremoto político desde Guecho a Mondragón, desde Santurce a Bilbao, desde Loyola a Ajuria Enea. De Arrigorriaga a Benidorm (que hay mucho peneuvista que no ha vuelto de vacaciones desde hace la tira... la tira de “impuesto revolucionario” que no afloja)
Y lo peor está por llegar.
Puede que al final haya un “lehendakari” seudo-vasco: de la margen izquierda del Nervión mismamente.
De casta “maketa”, socialista, forastera, obrerista y “españoloide”. No un “jelkide”; no un auténtico etno-euskaldún: sino uno de “fuera”, un extraño. Jaunkoa sabrá por qué...
El PNV apenas siente las piernas y su hombre-referéndum el doctor Spock de la Galaxia vascónica y dumboide puede que finalmente pierda el control de la Entreprise Euskotripulada quedándose sin su aurretxu presidencial y sin coche oficial.
Al borde del desalojo del poder, sus prohombres emiten advertencias, insinúan amenazas, lanzan anatemas. Con nosotros hay que contar... Pero como si nada.
Toda una tragedia.
No es, sin embargo, nada nuevo ya bajo el sol de las “Españas” juancarlistas, tripartitas y peripatéticas. El que no se consuela es porque no quiere.
Justamente en Cataluña desde hace años y en comandita con “independencieros” y “comunistillas”, un “charnego”, un tal Montilla, se sienta en la impoluta y aterciopelada poltrona de President de la Generalitat.
Ha tenido que tragar carros estatutarios y carretas soberanistas, pero no suelta el sillón. Algo tendrá la poltrona cuatribarrada cuando hasta el abad de Montserrat la bendice.
En Galicia las cosas volvieron a pintar oros para el “Pazo” político de la Derecha nacional, liberal, feudal y narcodemocrática.
Allí se sigue Na veira do mar de una ola a otra entre caciquismos seculares y seculares decepciones, patrones franquistas y galleguismos ineptos, Bloques de cartón-piedra tan torpes como podridos.
Allí llueve siempre sobre mojado.
A pesar de todo, nada que analizar en lo estrictamente socio-político sobre los resultados de Galicia o de Euskalherría que sigue bajo estado de excepción electoral –la opción política / ideológica de izquierda abertzale es una opción ilegalizada- y esto lastra cualquier solución razonable del llamado “contencioso vasco”, y deslegitima directamente los resultados del proceso electoral y el propio proceso político resultante.
Pero la vida sigue. Y el fútbol también.
Más importante quizá sea que veintitantos años después la final de la Copa del Rey (antes del Generalísimo) la disputarán el Atletic de Bilbao y el Barcelona. O sea, el PNV y CiU –viejos compadres- quizá como providencial compensación deportiva de las inevitables calamidades de la gestión pública.
Ya sin Maradona ni Goicoechea a hostia limpia. Pero sí con Messi. Y con Thierry Henry dando clases de geopolítica –paga Laporta- desde su multicolorista neonacionalismo blaugrana.
En fin. El Fútbol es la vida. Y la vida es Mahou. Que todavía en los céspedes ibéricos se concentran las esencias “político-ideológicas” de la fábrica del consenso a la española y la identidad nacional de las nacionalidades oprimidas por España, Franco y Bernabeu.
“Comunidades Históricas”
Al grano.
Nunca quedó del todo claro qué diferencia existía entre ser “comunidad histórica” o “comunidad autónoma” a secas
Alta cuestión político-histórica no tanto semántica como metafísica: lo cual en un régimen como el nuestro de tan trascendental trascendencia ideológica -y futbolística de paso- resulta de suma importancia para entender la ontología nacional y la teodicea nacionalista que dimanan del manatial de tan altos principios cuales son aquellos recogidos en la Carta Magna: Biblia políglota constituyente parida por probos prohombres de la vieja escuela de derecho derechista y la nueva academia de rupturistas no numerarios.
Pronto, sin embargo, se reveló que, aun existiendo autonomías “pata negra” fundadas fundamentalmente en un “hecho diferencial”, a saber: el hecho lingüístico; el jamón de jabugo autonómico, finamente cortado habría que compartirlo. Todo para todos.
Y el café, también. Dios nos ponga donde haya.
Hubo críticos, cierto; y escépticos tampoco faltaron.
Por ejemplo: Tarradellas, símbolo obsoleto y senil de un catalanismo republicano y racionalista, botiguer y sentimental, podía decir misa laica. Pero ahí estaba “Yodi” Pujol -el “maestro Yedi” de la galaxia neonacionalista- que tenía una Banca solo para él y para Israel; y el Partido empresarial estaba con él, no con la Esquerra “estelada” ni con el “Estat cátala”
¿ Y qué tenía el anciano “President”? Nada: más que años, verrugas y babas.
El viejo chocheaba y le crecía el enano convergente. El “pujolismo” sabría “hacer las cuentas” con el Estado. Y las cuentas siempre cuadran... más o menos.
Gente de orden, la burguesía catalana aparte de bailar sardanas los domingos y acumular capital el resto de la semana, sí sabía donde se curaba el “jamón” del poder: ayer con Franco, anteayer con la República, hoy con el Rey: y siempre con la Guardia Civil,
Tan así que aún ahora, estatutos y referedums aparte, no hay más zona de brega que la inmersión lingüística, el bi o trilinguismo, la imposición educativa en esta o en otra lengua, la cooficialidad o la normalización.
“Nosaltres sols”; sí, pero nunca muy lejos del Banco de España.
Alguien dirá que la cosa es más profunda que todo esto. Nosotros diremos que efectivamente debería serlo, pero que no lo es.
Y no lo es porque éste es un Estado de las Autonomías. O lo que es lo mismo: un “Estado integral”, unitario a semejanza del proyecto jurídico-institucional de la II Republica en el que se inspiraba.
Alguien hizo trampa.
Pero se han hecho tantas trampas durante estos últimos treinta años en este país que resulta casi misión imposible encontrar un atisbo de verdad, de sinceridad, de juego limpio en este gigantesco tocomocho institucional, en esta monstruosa trapacería política.
Alumbrado por un consenso político y geopolítico previo, dominado por un compadreo de partidos, animado por la Corona (que da mucho juego) financiado por élites económicas, perfumado por el incienso de una prensa sufragada desde el poder, incentivado por la inmediatez de dividendos contables, contantes y sonantes, el Estado de las Autonomías obtuvo el certificado de garantía del consejo regulador constitucional, exactamente igual que el sindicalismo de Estado –Pactos de La Moncloa mediante- el despido libre, la cobertura de desempleo, el sufragio electoral, la confesionalidad encubierta del estado, la interminable sumisión a la superpotencia estadounidense –OTAN de entrada no, de salida tampoco- la inefable proceso entrada en la CEE y la posterior integración en la Unión Europea.
Contra lo que muchos pudieran pensar, el Estado Monárquico, Estado de las Autonomías/Monarquía de partidos, no ha perdido un ápice de su poder por más banderitas regionales que le hayan brotado como hongos a su sombra democonstitucional, multiplicándose por sí mismo tantas veces como es matemáticamente posible, dentro de una aritmética política de represión y de corrupción.
En efecto. Por más que aparentemente compartimentado, segmentado, parcelado a causa de tanta atribución de potestades , de tanta arbitraria asunción de competencias, de tanta transferencia administrativa, impositiva y presupuestaria; de tan variopintos gobiernos, asambleas, juntas, diputaciones, comunidades, delegaciones, etc., el Estado, en sí mismo, ni ha desaparecido, ni ha cedido sus funciones básicas, su soberanía política, su monopolio legal de la violencia, su aparato burocrático-represivo, etc. nunca; en ningún momento.
Los hechos son tozudos.
El Régimen Político español podrá decirse descentralizado, autonómico y hasta plurinacional. Pero como Estado-Nación es un Estado Integral, no federal ni federativo, ni confederal si quiera: pues no está constituido por una unión o federación o confederación de Estados constituyentes o constituidos, libres, soberanos, asociados o recauchutados.
Y fin de la historia.
“Desagravios Histéricos”
Monarquía de partidos y Estado de las Autonomías son elementos constituyentes de la Democracia de mercado y del Régimen político español.
Hay más: pero estos elementos son tan inseparables que produce hilaridad y amargura a la vez tener que escuchar a representantes políticos históricos y a su brunete mediático la España “citerior” pedir que se corten las alas a los “soberanistas” y a sus homólogos -la malvada caterva de la Finis hispaniae"- reos de la hipercentrifugación estatal a base de más transferencias, más estatuto y más mandanga económico-competencial.
Pero existe algo peor aún: el que todavía algunos –de buena fe en muchos casos- trinen, canten, berreen o revienten en nombre de la “unidad nacional” o del “memorial de agravios”: y que la agenda política de este país esté marcada aún por “indepencieros” (que no independistas, que es cosa seria no apta para demócratas y similar ralea) cargados de años, de kilos, de caspa, trajes de Armani y Audis con condones, por un lado; o “españoleros”, esa descastacada casta subalterna de caporales y mozos de cuerda vocingleros de un “feroz unitarismo” lleno de palanganas, cilicios, peinetas y proxenetas embutidos en la bandera rojigualda para los que la Patria es siempre estrépito de chundachunda, cueva de ladrones y apoteosis de la vulgaridad.
Así que no es de extrañar que de un tiempo a esta parte hayan surgido iniciativas más o menos periféricas –pero siempre desde el “respeto” al régimen estatal y sistema democrático- frente a las así llamadas “taifas” locales e incluso a los bi-sultanatos centrales.
Verbigracia: “Ciutadans” en Cataluña como presunta respuesta a las políticas depuradoras “pujolismo” o del “Govern” del Tripartito. O la nueva formación Unión Progreso y Democracia de la ex socialista Rosa Díez.
Ninguna de estas iniciativas cuestiona en el fondo –y ni siquiera en la forma- el Estado de las Autonomías porque tampoco lo hace con la Monarquía de partidos –o viceversa, que tanto monta- pues sería tanto como cuestionar la Inmaculada Constitución (y ellos siempre se definen como “constitucionalistas”) el Estado monárquico, la Corona, la Sacrosanta Democracia, la Purísima Transición y otras vestales ideológicas del “régimen que nos habemos dao a nusotrus mesmos mismamente”.
Por no hablar –en estos malos tiempos para lírica libreralcapitalista- de cuestionarse el Top-model económico, ahora que todos, arriba y abajo, dentro y fuera por aquí o por allá pugnan por salvar de las crisis a la Gran Banca o la pequeña Industria, al Mercado de valores o al Supermercado de la esquina como si fueran la misma cosa o si siéndolo, fuera justo y rentable para nuestros Pueblos seguir arrastrándose aún más por el lodo de la indignidad, la charca de la humillación, hacinados en la infamia del reformismo y en la vergüenza del silencio
Vanas esperanzas blancas de un oscuro régimen fracasado, aspiran a “normalizar” la anormal prolongación del proceso de re-organización territorial; y de paso meter cuezo y cazo en las sinecuras, subvenciones, mercedes y corruptelas inherentes al Régimen estatal, administrativo, autonómico y municipal.
Ya sabe: o juegan todos o se rompe la baraja. Pero a esto último apenas nadie se atreve.
Las cosas son así. Así han venido.
Un Sistema, un Régimen pueden improvisarse –como en el caso español- pero no se “autoliquidan”, no se suicidan, no admiten rupturas de fondo o transformaciones sustantivas.
Especialmente cuando sus pretendidos “desequilibrios formales”, sus supuestas “imperfecciones puntuales”, sus lamentables y lamentadas “carencias democráticas”, etc. forman parte de su naturaleza esencial, de su centralidad ideológica, de su relación de clases, de su statu quo propio e inalterable.En definitiva, de lo que es; no de lo que los reformistas y reformadores pretende que sea.
Nosotros somos revolucionarios. Guste o no. O se está con el Régimen o se está contra él
* * *
No queremos, no podemos, no debemos dedicar línea alguna más a la “tela” (y tiene mucha...) que cubre púdicamente las vergüenzas del Régimen estatal español. Cuya “trama” (nunca mejor dicho, visto sus repetidos episodios delictivos) la forma la oligarquía partitocrática; y cuya “urdimbre” se hila con la venal y neofeudalista política autonómica.
Con esta “tela” el Estado monárquico y su Régimen Político le han hecho un verdadero “traje” a este País y a sus ciudadanos.
Casi sería mejor quedarse en pelotas.
Comentarios > Ir a formulario





