EVOLA Y LOS “NACIONALISTAS EUROPEOS”

Reproducimos a continuación un polémico texto de Marcos Ghio, director del Centro de Estudios Evolianos de Buenos Aires, en el que realiza una fuerte crítica de la manipulación que del pensamiento evoliano vienen perpetrando los cabecillas del llamado "movimiento identitario", facción ultraderechista de lo que nosotros hemos calificado desde hace tiempo como "Eurosionismo".
Al margen de las argumentaciones "ad hominem" y de ciertas reflexiones "conservadoras" sobre el anterior régimen español por parte sr. Ghio, y que le pertenecen solo a él; creemos que es un documento importante para desenmascarar más si cabe a esa nueva tribu seudo-filosófica "paleo-futurista", "indio-europea" y sucursalista del nacionalismo reaccionario francés.
Los "Hiperbóreos" de la Benemérita no tienen nada que hacer dentro del movimiento político nacional-popular.
EVOLA Y LOS “NACIONALISTAS EUROPEOS”
1) 1) Hiperbóreos y “europeos”
Días pasados un amigo nos hizo llegar el texto de una conferencia que diera en España, en ocasión de cumplirse los treinta años de la muerte de Julius Evola, el político “europeo” Enrique Ravello en la que, haciendo gala de un gran desconocimiento del tema y en algunos casos de mala fe, respecto de la cual detallaremos incluso manifestaciones relativas al suscripto y al Centro de Estudios Evolianos, y siguiendo el mismo camino que fuera emprendido por varios evolíticos, llega a decirnos que el concepto de Tradición en dicho autor no sería una categoría meta-histórica, sino por el contrario la manifestación de un determinado universo cultural, el “europeo” que él reivindica. Por lo tanto que su tradicionalismo estaría condicionado por un espacio geográfico e histórico determinado y pasaría a formar parte, como elemento doctrinario, del fundamento de su propio nacionalismo. Idea ésta, aclarémoslo ya de entrada, realmente peregrina y en un todo contraria al pensamiento de tal autor.
Pero para ello vayamos al desarrollo de su breve texto, el que no tiene desperdicio alguno en tanto resulta muy útil para calibrar la dimensión de un fenómeno muy peculiar ya señalado en su momento, el evolítico, es decir el relativo a aquellos que pretenden incluirlo a Evola en el seno de las tantas manifestaciones de la modernidad que nuestro autor en cambio siempre ha combatido hasta las últimas consecuencias. Para hallar las razones de la importancia que en él ha tenido el pensamiento de Evola y de las causas por las que el mismo recién en los últimos tiempos ha podido alcanzar cierta difusión en su país, Ravello alude al hecho de que la España contemporánea afrontó un serio problema que en cambio no tuvieron los demás. Su “derecha radical” fue franquista por mucho tiempo y ello significó para él una serie de cosas muy negativas tales como haberle cerrado las puertas a Europa y por el contrario haberse remitido hacia espacios inferiores, tales como América y el África, en donde según el autor hallamos el inconveniente de la existencia grupos raciales de rango menor, de tez muy oscura y por lo tanto ni arios ni “europeos” como él, salvo en muy escasas excepciones. También en consonancia con tales inconvenientes habría practicado un catolicismo crédulo, moralista y “asfixiante”, que la habría mantenido también afuera de Europa. Todo lo cual afortunadamente se habría terminado ahora con el consiguiente destape, el matrimonio gay y consecuentemente la entrada de España a la Unión Europea. Para Ravello pues estaba muy mal que Franco mantuviera a su país separado de Europa, pues para él esta última representa el bien y el destino natural que deben seguir sus compatriotas. Ya en este primer punto de su conferencia aparece una clara oposición entre el pensamiento de Ravello y el que sustentara en cambio Evola para el cual uno de los valores principales de Franco, así como de Oliveira Salazar en Portugal, fue justamente el de haber mantenido a sus países afuera de Europa, haciéndoles cumplir así durante varias décadas el rol de verdaderos bastiones enfrentados a la anomalía moderna, de la cual este espacio cultural y continental representaba justamente la mayor y principal expresión. Lamentablemente tal actitud de resistencia no pudo continuar debido a la muerte del caudillo y a las limitaciones de sus puntos de vista, posiblemente influido además por la edad y por otras circunstancias importantes específicamente en lo relativo a la elección del monarca y de la rama dinástica que habría de sucederlo (1). Nosotros también opinamos exactamente lo contrario de Ravello. Rescatamos la actitud heroica de Franco de haber sido capaz de mantener por tantos años a España ajena al propio continente, pues era la única manera de mantenerla también alejada simultáneamente de Norteamérica como de la Rusia soviética, en tanto que estas últimas no son lo opuesto de la “cultura” que se ha impuesta en el mismo, sino por el contrario su realización última. Tal como muy bien nos resalta Evola, Europa admira a EEUU así como también lo ha hecho con la URSS en su momento en tanto que percibe en éstas a los normales y más avanzados desarrollos de categorías culturales propias. De la misma manera, si bien no compartamos los cánones morales del franquismo en materia de sexualidad y costumbres, los consideramos muy superiores al actual destape sexópata en que ha incurrido su país gracias a la apertura “europea” acontecida. En todos los casos preferiremos el catolicismo obtuso del franquismo antes que el libertinaje y la frivolidad de la España liberal y democrática actual, justamente la España que se encuentra bajo el influjo de la comunidad europea.Siempre en el contexto de su adhesión a un relativismo historicista al que hacemos referencia, Ravello opina que Evola es superior a Guénon porque según él aquel, a diferencia de este último, que es más metafísico, habría localizado geográficamente su tradicionalismo vinculándolo con figuras concretas como los hiperbóreos que, de acuerdo a su punto de vista, serían los antepasados inmediatos de los “europeos”, etnía a la cual él pertenece y a la que le atribuye mucha superioridad respecto de las restantes. Hasta llega a hacerle decir a Evola que si en el Oriente hay rasgos superiores, ellos se deben al influjo “occidental” y no a algo propio.Digamos primeramente que cuando Evola habla de los hiperbóreos, se está refiriendo a una civilización originaria, de carácter divino y celestial, que no es rastreable en su pureza en ninguna de las que existen en la actualidad, a pesar de que en las mismas, en grados distintos, pueden encontrarse rastros de tal herencia espiritual. Pero de ninguna manera, como cree Ravello, la descendencia de los hiperbóreos celestiales de la edad áurea puede hallarse en manera directa en las actuales etnías “europeas” como él manifiesta, llegando a decir que éstas por tal razón serían las “destinadas a portar el logos, el orden.. representarían el pueblo que el Cielo ha divinificado frente a la Tierra... la raza olímpica por excelencia”. En verdad cuesta creer, al contemplar al europeo de nuestros días, totalmente volcado al consumismo y el materialismo, que Ravello esté realmente convencido de lo que dice. Pero dejemos que sea el mismo Evola quien le contesta.Dice específicamente nuestro autor en una réplica a uno de los principales apologistas del indoeuropeísmo, George Dumezil, respecto a la pretendida superioridad presentada por los indoeuropeos en relación a otros pueblos o etnías. “Cuanto más puede decirse que los indoeuropeos fueron los pueblos que más que cualquier otro han sabido reconocer y aplicar un ideal de jerarquía social orgánico-funcional.. pero este ideal sin embargo mantiene un valor objetivo y normativo que de ninguna manera puede considerarse como la creación casual de un determinado grupo humano”. (La Tradición romana, pg. 82). Es decir que la Tradición en Evola no es, tal como dice Ravello, la creación de una raza o pueblo o cultura en particular, en su caso la propia o europea, sino que es un patrimonio común de toda la humanidad respecto de la cual cuanto más puede haber un mayor o menor grado de participación. Pero lo que de ninguna manera Evola puede sostener, y en especial mirando a nuestro alrededor lo que representa la Europa actual, que los habitantes de la misma tengan algo que ver con el ario fundador de civilizaciones. Y más aun, hasta estaríamos tentados de decir que son más hallables caracteres espirituales hiperbóreos en comunidades y etnías que justamente por no ser europeas, o haber sido influidas muy poco por tal civilización, han sabido mantenerse más fieles a sus símbolos sagrados y espirituales que el actual habitante de un continente que sólo piensa en su sexo y en su estómago.Sin embargo nada de la realidad actual de su etnía pareciera conmover los esquemas de Ravello por los que sostiene a partir de los mismos la necesidad de constituir“una conciencia propiamente europea como base de un nacionalismo europeo posible aquí y ahora.”Para agregar: “únicamente la capacidad y la energía de Europa, reintegradas en nuestra visión del mundo, podrán poner freno al desastre y harán posible retomar tantos siglos de deslizamiento hacia la nada.el nacionalismo europeo responde a una realidad esencia e inmutable, la comunidad de origen bio-racial de todos nosotros, descendientes de aquellos indoeuropeos que habitaron la zona báltica y que en sus expansiones dieron nacimiento al mundo celta, al germánico, a Roma y a la Hélade”Al respecto dejemos que una vez más sea Evola el encargado de contestarle: “Sostenemos el Imperio y no la “Europa nación” o la “Patria Europea”.. No podemos decirnos europeos sobre la base de un sentimiento análogo a aquel por el cual nos sentimos italianos, prusianos, vascos, etc.. y pensar que un mismo sentimiento de igual naturaleza pueda establecerse, borrando y nivelando las diferencias y sustituyendo las mismas en una “nación Europa”...” “En cuanto a la “cultura europea”... que los defensores de la tradición y civilización europea hoy enarbolan como un jalón de gloria... debe considerase que la misma ha sido el principal factor de crisis espiritual de la misma Europa y que la europeización del mundo ha sido el equivalente de un fenómeno de descomposición y de subversión... Europa ha sido el semillero originario del iluminismo, del liberalismo, de la democracia... del marxismo y del comunismo. Lamentablemente éste ha sido el principal aporte de la “cultura europea”... Lamentablemente es en tales términos (los Orientales dirían karma) que existe el peligro de tener que concebir la “comunidad de destino” invocada por los europeístas”. “La actitud que deben asumir los europeos ante el mundo moderno debe ser de corte reaccionario y de revolución conservadora” (muy similar a la que condujeran en su momento figuras como Franco) y no de integración a éste como nos propone Ravello.“Una Europa unitaria no sería la portadora de ninguna idea nueva y particular, sino que se presentaría como otro bloque similar al norteamericano, ruso, etc.... carente de cualquier factor de diferencia cualitativa con los mismos en tanto partícipe por igual con ellos de una misma civilización “moderna””.“Cuando hoy se afirma que los pueblos europeos comparten una cultura común y que con ello se encontraría presente la posibilidad de constituir una única nación, hay que contestarles que tal cultura es ya común no sólo de los europeos, sino también de la mayor parte del mundo “civilizado”. La misma ya no tiene fronteras.” (Los hombres y las ruinas).
2) Evola y España
Una vez que hemos visto cómo Ravello falsifica el mensaje de Evola queriendo convertirlo en un pensador afín a su “nacionalismo”, ignorando así que el concepto de Tradición de Evola es transnacional, veamos lo que dice en relación a la difusión del mismo en el mundo de habla hispana. Tema que ha sido tratado por nosotros en un texto especial.(2)Allí hicimos notar que la en apariencias inexplicable no traducción de tal autor en nuestro ámbito se ha debido a una serie de factores concurrentes. Por un lado al hecho de que la derecha franquista era güelfa y por lo tanto descreía y rechazaba a un pensador gibelino como Evola. Pero a su vez el otro sector al cual se adscribe Ravello era antimetafísico, por lo cual, si bien lo reivindicaba a Evola, tal como hace nuestro autor, ello se lo hacía silenciando lo principal de su pensamiento, justamente su componente metafísico. Ello es la razón por la que nunca en España se tradujeron las principales obras de nuestro autor como por ejemplo Rebelión contra el mundo moderno. Y ello no fue porque no existieran las posibilidades para hacerlo. Ahora que está traducido y no se lo puede acallar más, la tarea consiste en la deformación del mismo, tal como hace Ravello.Resulta risueño lo que en cambio Ravello manifiesta en relación a nuestra obra de traducción de la casi totalidad de los textos de tal autor. Según él luego de varios intentos fallidos, cuyas razones no indica, se produjo:
la aparición –de nuestra mano- de Marcos Ghio, sus Ediciones Heracles y su Centro de Estudios Evolianos de Buenos Aires. Ghio, hijo de familia lombarda, y expulsado de la docencia por declaraciones a favor del gobierno militar argentino sanción que consistió en seguir pagándole el sueldo íntegro aunque sin poder dar clases (algo sólo concebible en Argentina) hizo que dedicase el tiempo a poder traducir casi todas las obras principales de Evola, que serán publicadas y distribuidas en España con nuestra ayuda. Realmente no podemos menos, nosotros que lo hemos tratado personalmente a Ravello y que por lo tanto nos conoce bien, que sentir una sensación de repugnancia por tantas falsedades juntas. Más allá de que él mezquinamente nos repute simplemente como un traductor que habría empleado su desocupación y sus ocios obligados en traducirlo a Evola, sin haber aportado nada más, repliquemos todo lo que dice a continuación: 1) No es verdad que hayamos “aparecido” en escena “de la mano” de Ravello. El inicio de nuestra obra de traducción fue muy anterior a mi conocimiento del aludido. Es verdad que él colaboró con la distribución de nuestros libros en España y que hubo un año que, en razón de la crisis de nuestro país, lo hizo más asiduamente anticipando los importes de las ventas que iba a realizar, pero ello fue por muy pocos meses. Lo que es cierto es que fue él quien difundió de nuestra mano a Evola y no a la inversa. 2) No es verdad que soy hijo de lombardos, sino en todo caso de italianos. 3) No es cierto que fui expulsado de la enseñanza, ni tampoco que hice la apología del gobierno militar, ni que fuera “sancionado” pagándoseme el sueldo, lo que a Ravello le permite hacer ironías con respecto a nuestro país, posiblemente no suficientemente poblado aun por “indoeuropeos”. 4) El Centro de Estudios Evolianos no es una institución “mía”, sino un organismo compuesto por diferentes personas, en el cual me desempeño como su director. Etc.Todas estas mentiras que propala, muchas de ellas difundidas también por la prensa sionista, son coherentes con la falsificación que él realiza de la obra de Evola que indudablemente en el mejor de los casos o no ha leído o no ha entendido.Pero lo que a todas luces resulta malicioso es cuando nos atribuye lo siguiente: A principios de la presente década un enfrentamiento ideológico -que, increíblemente, llegó a referirse al atroz atentado islamista del 11M como un “acto tradicional” (??)- con el Centro de Estudios Evolianos ha congelado esta colaboración, que de momento es irrecuperableEn ningún comunicado nuestro se manifestó que el atentado del 11M fue “un acto tradicional” como él dice, sino en todo caso “un acto de guerra” lamentable que podría haber sido evitado si en su país personas como Ravello, en vez de llamar a votar a favor de la Constitución Europea, se hubiesen movilizado a fin de que el régimen que promovía tal engendro jurídico hubiese dejado de participar de la masacre de irakíes en el Medio Oriente. El 11M es asimilable a las Fosas Ardeatinas. Aquellos que cometieron la acción bélica en contra de 33 soldados alemanes sabían que ponían en riesgo la vida de 330 personas. Del mismo modo, de haberse retirado a tiempo las tropas invasoras, no habría habido atentado, en tanto que habían sido advertidas previamente. Me pregunto si el Sr. Ravello propondrá el retiro de tropas españolas de Afganistán o considerará como sus colegas panelistas del Congreso de la Raza Blanca que se trata de razas enemigas a las que hay que eliminar pues de lo contrario los eliminarán a ellos. En tal caso compartirá él también su responsabilidad por un nuevo atentado puesto que ya fue advertido.Me alegro, luego de leer su conferencia, de que haya roto relaciones con nuestro Centro, pero más me alegraría que no se siga considerando evoliano, pues no lo es.
(1) (1) Uno de los peores errores de Franco fue haber elegido como sucesora del gobierno de España a la dinastía borbónica en su rama liberal y proinglesa como la que tenemos actualmente. Hubiera sido más acorde con sus principios la rama carlista, pero hay que decir a su favor que la misma se encontraba en una crisis irreversible de representación.(2) (2) Evola en el mundo de habla hispana, Ed. Heracles, 1998.Marcos Ghio
Buenos Aires, 6-12-06
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